En el año 440 a.C., ante la peste que sufrió Atenas, Pericles -general encargado de supervisar diversas cuestiones sociopolíticas de la Polis- hizo traer a una sacerdotisa de Mantinea llamada Diotima (gr. Διοτίμα), con la finalidad de que purificara la ciudad y obtuviera la indulgencia de los todopoderosos dioses del panteón helénico, ya que sus fieles creían que la epidemia era un castigo divino por sus faltas. Finalmente, Diotima logró detener la peste y salvar a Atenas. Desgraciadamente, desconocemos si Diotima de Mantinea fue un personaje histórico, pues solo contamos con el testimonio de El Banquete de Platón. En este diálogo, Sócrates debate con algunos de sus discípulos cuestiones relacionadas con el amor, concretamente la naturaleza de Eros (personificación del Amor) y si este es bueno o pernicioso, y afirma haber aprendido sobre estos temas de su maestra: Diotima de Mantinea.
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