En el ambiente prerromántico de finales del siglo XVIII encontramos el caldo de cultivo perfecto para el nacimiento de un nuevo género literario: la novela gótica, que gozó de un éxito apabullante en las últimas décadas del Siglo de las Luces, y cuyo atractivo para los lectores se mantendría hasta la primera mitad del XIX. Podríamos decir que el iniciador de este fenómeno fue el escritor Horace Walpole (1717-1797), que, con la publicación de su novela El castillo de Otranto (1764), se convierte en precursor de toda una generación de autores, entre los que destacan Matthew Lewis (1775-1818), autor de El monje; William Thomas Beckford (1760-1844), creador de Vathek; o Ann Radcliffe (1764-1823), una de las literatas inglesas más célebres de su época.
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