Santa Mónica nació en el año 331 o 332 d.C. en Tagaste, actual Souk-Ahras, Argelia. Su nombre, de origen africano, se ha vinculado con la divinidad berberisca, Ammón; etimológicamente Mónica significa «la que se dedica a Ammón» o, por extensión, «dedicada a la oración y a la vida espiritual», un nombre especialmente apropiado para describir a esta mujer, cuya existencia se caracterizó por su profunda fe.
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