Biblioteca Complutense Catálogo Cisne Colección Digital Complutense

No interesa leer muchos libros, sino buenos librosLucio Anneo Séneca

Buscad leyendo y hallaréis meditandoSan Juan De La Cruz

El autor sólo escribe la mitad del libro. De la otra mitad debe ocuparse el lectorJoseph Conrad

Marte en la literatura

Rafael Sánchez-Grande Moreno 6 de Noviembre de 2018 a las 11:41 h

Desde tiempos inmemoriales, Marte, el planeta rojo, ha ejercido una notable fascinación en el ser humano y así era plasmado en las diferentes mitologías. Ya en la antigüedad, debido quizá a su peculiar color rojo, se le relacionaba con el dios de la guerra, del cual tomó su nombre. Además, era muy tenido en cuenta por astrólogos, sacerdotes y sibilas, que interpretaban sus distintas conjunciones con otros planetas, a la hora de realizar sus predicciones. En tiempos más modernos, esta atracción, lejos de desaparecer ha continuado, dando a este planeta un protagonismo en el mundo de la literatura del cual ningún otro cuerpo celeste ha disfrutado, si exceptuamos quizá la Luna. ¿Pero por qué? ¿Es posible que sea por su característico color rojizo?, ¿o quizá por sus famosos canales, que despertaron la imaginación de los primeros astrónomos, a partir de la invención del telescopio, atribuyéndolos al resultado de la ingeniería de una supuesta civilización marciana? Sean cual sean los motivos, el hecho es que el protagonismo del planeta rojo está ahí, inspirando a numerosos autores, algunas de cuyas obras vamos a repasar a continuación.

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¿Quién soy yo para juzgar?

Anónimo 28 de Octubre de 2018 a las 13:22 h

pastilla del dia siguiente

En esta ocasión traemos un libro completamente estremecedor, directo y emotivo. Un relato en el que a medida que pasas de página te atrapa a toda pastilla y te hace partícipe de su redacción, de sus reflexiones, y de un sin fín de preguntas que te vienen a la mente incluso sin estar escritas...

El Papa Francisco escribe ¿Quién soy yo para juzgar?, un libro destinado absolutamente a todo el público, creyente o no, a pesar de las numerosas referencias bibliográficas hacia la Biblia.

"... no apuntar con los dedos a los demás para juzgarlos, más bien debemos acercarnos a ellos y nunca creernos superiores."

Con esta reflexión abre un diálogo entre la Iglesia y el resto de la sociedad hasta ahora completamente impensable. Anima a los líderes a replantearse el sentido y la orientación de la religión cristiana poniendo en práctica la enseñanza de Jesús:

"No juzgues para que no seas juzgado. Porque con la medida con que midais, serás medido"

Probablemente una de las mejores experiencias y más conmovedoras que podáis tener con un libro entre las manos. Preguntas y cuestiones básicas, enunciadas con total respeto y objetividad, son el hilo central de un relato que sin duda no te dejará indiferente.

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La Estirpe de Esgarath: tres relatos sobre la colonización de Marte

Rafael Sánchez-Grande Moreno 16 de Octubre de 2018 a las 13:59 h

Una vez más me complace escribir una líneas para este blog, en el cual he venido participando desde hace ya algunos años. Pero en esta ocasión, si cabe, la satisfacción es doble, pues es un libro de mi propia cosecha y no ajena, el que hoy os traigo. Se trata de La Estirpe de Esgarath, cuyo lanzamiento comercial está previsto para este octubre de 2018. Conseguir que salga al mercado un libro no es tarea fácil hoy día, salvo que se sea una figura ya consagrada de la literatura o un divo o diva de la televisión. Es un proceso largo, que va desde la creación de la obra en sí, el envío a las editoriales y su aceptación (muchas veces esto no sucede), las correcciones sucesivas y finalmente, lo que todo escritor desea: su publicación. Y al igual que los partos reales, los partos literarios no están exentos de nerviosismos y ansiedades, más si se es padre o madre primeriza, y esto es lo que me pasa en estos momentos, que me puedo considerar un padre primerizo. Es cierto que no es el primer libro que escribo y publico, pero sí es la primera obra de un género literario que nunca antes había tocado: la ciencia ficción.

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Llegaste con espuma, furioso, dulce, tibio...

Javier Gimeno Perelló 4 de Octubre de 2018 a las 17:43 h

El formato epistolar es frecuente en la novela desde el Siglo de Oro -Novelas sentimentales, de Diego de San Pedro-, o posteriormente, en el XVIII - Cartas marruecas, de Cadalso, o Werther, de Goethe-, en el XIX - Pepita Jiménez, de Juan Valera, La estafeta romántica, de Galdós, o de Dostoievski, Pobres gentes-, y ya en el XX el ya clásico Drácula, de Bram Stoker , las Cartas de amor de un sexagenario voluptuoso, de Delibes, o la magistral de Antonio Tabucchi, Se está haciendo cada vez más tarde, entre otras muchas.

Ésta de Molina Foix no es menos admirable, como admirable es para el lector la perfección técnica y la inmensa cultura del autor cuyo buen oficio en la construcción de las historias que destilan las cartas es lo que hace de aquéllas una novela de exquisita lectura. Pero no se trata de una nueva manifestación del llamado género epistolar, sino, justamente, de lo que el autor llama "novela en cartas", en la que cada misiva forma parte de un hilo narrativo que va conformando un argumento a través del cual se entrelaza la vida de unos personajes, la mayoría bien conocidos en nuestra historia contemporánea, y otros inventados, que se relacionan por carta.

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Viento en el Sahara

Marta Torres Santo Domingo 19 de Septiembre de 2018 a las 17:29 h

Hay lecturas específicamente de verano y, entre ellas, además de la novela negra, habría que colocar en un lugar de honor los libros de viajes, que nos llevan de la mano de aventureros intrépidos a lugares lejanos que, con mucha probabilidad, nosotros no pisaremos nunca. Este verano encontré un viejo libro en una feria y he viajado al Sáhara con un joven británico. Son los años veinte y me empieza a rodear la arena.

Thomas Edward Lawrence, más conocido por Lawrence de Arabia, tuvo un papel muy relevante en la difusión de uno de los mejores libros de viajes que sobre el desierto se han escrito, Arabia deserta, del explorador inglés Charles M. Doughty (1843-1926). Publicado en 1888, no fue hasta la edición que realizó Lawrence de Arabia en 1921 cuando fue ampliamente conocido y valorado por el gran publico. Esta obra me cautivó hace un par de veranos y de ella dejé un breve comentario en Sinololeonolocreo.

Y, precisamente, T. E. Lawrence fue el responsable indirecto de que se escribiera otro libro de viajes sobre el desierto, en este caso el Sahara y, también por un aventurero y escritor inglés, Ronald Víctor Courtenay Bodley (1892-1970), autor de Viento en el Sahara.

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Escuchad bien lo que voy a contaros

Javier Gimeno Perelló 23 de Agosto de 2018 a las 11:34 h

Novela publicada en 1971, está ambientada en la década de los años treinta del pasado siglo, años determinantes en la historia de Checoslovaquia y de los países europeos azotados por el nazismo, primero, e inmediatamente después, por el estalinismo. Yo serví al rey de Inglaterra recorre la trayectoria de esa década que iba a marcar el futuro del pueblo checo.

Jan, el protagonista, es un joven ambicioso, aprendiz de camarero que encuentra trabajo en un hotel de Praga donde a menudo se reúnen destacados personajes de la alta sociedad checa, con algunos de los cuales entabla relación. Utiliza su carácter inocente e ingenuo como ardid bien estudiado que le va a permitir traslucir siempre que le convenga una supuesta idiotez ante determinados personajes de aquellas élites. Inocencia, ingenuidad y estulticia que serán sus armas inteligentes para penetrar, darse poco a poco a conocer e ir adquiriendo cierto renombre entre aquellos círculos influyentes. Su ascenso en la escala social le llevará a casarse con una alemana admiradora de Hitler en el momento en que los nazis ocupan Praga, terminando por convertirse en un joven millonario poco antes de la llegada del comunismo a su país.

Novela de raíz cómica, no oculta, sin embargo, una necesidad de supervivencia bajo un trasfondo de ambición del propio personaje en un mundo plagado de incógnitas e incertidumbres, cuyo futuro era imposible prever ante los acontecimientos que se avecinaban. La facultad del protagonista de sobrevivir a las dos grandes trituradoras de carne -como definió el premio Nobel húngaro Imre Kertész al nazismo y al estalinismo- usando como única arma una máscara cómica de ingenuidad, no deja de ser un canto a la superación de las mayores penurias que un ser humano puede sufrir.

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La misma nada al cuadrado o algo peor

Javier Gimeno Perelló 2 de Julio de 2018 a las 12:01 h

Como toda la saga del detective y ex policía Mario Conde -una suerte de Sam Spade o Philip Marlowe cubanos surgido en la novela Pasado perfecto, 1991-, La transparencia del tiempo pertenece al género novela negra. Cuenta la historia de una virgen negra, una supuesta Virgen de Regla milagrosa que Roberto Roque Rosell, Bobby, un antiguo amigo de estudios de Mario Conde le pide rescatar de las manos de su amante, un joven muchacho que huyó llevándose parte de sus pertenencias y de su dinero. Pero no fueron tales pérdidas lo que a Bobby le dolió sino el robo de la virgen, su objeto de adoración, entregado en cuerpo y alma por igual a la santería y al culto católico. Las pesquisas del ex policía le van conduciendo a una trama con muchas aristas y cabos sueltos, con algunos muertos y una banda internacional de traficantes de obras de arte. A su vez, como la judería en el Amsterdam del s. XVII y un cuadro de Rembrandt en la anterior novela de Padura, Herejes, aparece aquí intercalada la historia de la escultura: desde sus orígenes a fines del siglo XIII y comienzos del XIV en la Orden del Temple en España, pasando por las peripecias que atravesó en la guerra de Cataluña del siglo XV, hasta finales del XIX y primeros del XX. Y por último, la Guerra Civil española, causa de su aparición en Cuba y origen de los acontecimientos policiales que cuenta la novela.

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La mirada de Manuel

Espacio ViveLibro. Librería Libros de arena 21 de Junio de 2018 a las 10:14 h

Bajo el título La mirada de Manuel se desarrolla la tierna historia de Manuel en esta aventura literaria, la segunda parte de esta apasionante trilogía, en la que ha de comparar sus vivencias en el pueblo al lado de sus queridos abuelos con las que encontrará al vivir con sus padres y hermanos en un Madrid en plena evolución social y económica. 

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Un poeta en la antesala del Gulag

Paco Carvajal 27 de Abril de 2018 a las 09:02 h

Hace unos meses se ha publicado el primer libro de poemas de Víctor Serge en castellano, Resistencia, de la mano de la joven editorial El Perro Malo y gracias a la magnífica traducción de Luis Martínez de Merlo. Víctor Serge (1890-1947) es conocido fundamentalmente como novelista, cronista de la Revolución Rusa, y uno de los mejores ejemplos de lucha contra cualquier tipo de totalitarismo, aunque su obra poética es menos conocida. Sin embargo, Víctor Serge concedió a la poesía una importancia fundamental en su formación política y literaria. Leyó a los poetas naturalistas y simbolistas franceses y belgas, que convivían con su gusto por la poesía popular y las canciones revolucionarias. Tras su marcha en 1919 a la Rusia revolucionaria, conoció personalmente a los poetas soviéticos del momento (Esenin, Maiakovski, Pasternak...).

 

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El buen árabe

Bárbara Berrocal 3 de Abril de 2018 a las 10:09 h

Yoram Kaniuk es un animal literario. Sacó a la luz su particular visión del holocausto judío cuando el tema aún era tabú en la literatura en hebreo (El hombre perro, traducida al inglés como Adam Resurrected, y así también su versión cinematográfica, de la mano de Paul Schrader).Empapada de un humor negro para el que la sociedad judía no estaba preparada en ese momento, convirtió a su autor en un renegado del panorama literario hasta que, años más tarde, la generación de Etgar Keret y compañía le recuperara como su padre artístico.

¿Un hombre adelantado a su tiempo? Quizás. O quizás se trata de uno de esos autores que están fuera del tiempo y, simultáneamente, profundamente enraizados en su propia época. ¿Cómo explicar si no la rotundidad aplastante con la que comprende el conflicto que le vio nacer? El buen árabe es un ejemplo magistral de esta capacidad para bucear en la compleja realidad que le rodea. En esta novela el conflicto árabe-israelí se presenta como un desgarro profundo a través de su protagonista, Yosef Rosenzweig - o Sherara, o ibn Azouri, según el momento -, hijo de una judía y de un árabe, pertenecientes a mundos vecinos pero distantes, enfrentados, ahogados por la pasión visceral que los consume y para los que sólo hay un desenlace posible: «[...] la conclusión que sólo hoy empezamos a comprender, la de que no hay esperanza en absoluto, la de que la tragedia empieza mucho antes de que los historiadores puedan localizarla, que todo parece ordenado de antemano, que el fanatismo era inevitable, que el país era extraño a ambas naciones, las cuales inventaron movimientos nacionales que no surgieron directamente de sus historias respectivas, sino sólo de sus sufrimientos». La existencia de Yosef está dividida desde dentro, desde el nacimiento hasta la muerte, está condenado a ser siempre un extraño, enemigo de sí mismo.

 

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