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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Viernes, 20 de mayo de 2022

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EL DESCUBRIMIENTO DE PATROCLO

Quien no conoce nada, no ama nada. Quien no puede hacer nada, no comprende nada. Quien nada comprende, nada vale.

Pero quien comprende también ama, observa, ve... Cuanto mayor es el conocimiento inherente a una cosa, más grande es el amor...

Quien cree que todas las frutas maduran al mismo tiempo que las frutillas nada sabe acerca de las uvas.

PARACELSO

Patroclo Jacques-Louis David

EL DESCUBRIMIENTO DE PATROCLO

Entra Patroclo en casa de La Consejera.

Está muy angustiado, transcurren los años y no encuentra el Amor, su padre le ha advertido que de no conocer mujer le desheredará,

para este fin le ha concedido el plazo de un mes. Patroclo no está adiestrado en el arte de persuadir a las mujeres.

Su siervo Filocleón le ha aconsejado que visite a La Consejera. La escena se desarrolla en casa de ésta.

Mientras ella toca el laud y desvela sus sabios consejos en el arte de amar, él cincela en su tablilla.


PATROCLO: !Oh Consejera! Tú que eres experta en el arte de amar y conoces la debilidad de la carne, a ti me encomiendo,

iníciame en esta lid desconocida para mí; pues soy tímido e inexperto, si de este parlamento no saco provecho, me cortaré el miembro viril

y daré su carne a las fieras. Vagaré por los montes desheredado a merced del viento y del sol, de la lluvia y las tinieblas.

 

LA CONSEJERA: Afrodita, a mí me ha nombrado hábil maestra en el arte de amar.

El arte ha de guiar al amor. Para empezar, lo que quieras hallar pon tu afán en hallarlo, tú que, soldado, entras hoy sin experiencia en la lid;

es la siguiente labor conseguir a la mujer que te gusta y lo tercero es hacer largo en el tiempo ese amor.

Este es el plan, es la pista que habrá de marcar nuestro carro; éste es el mojón que debe abrazar la rueda al correr.

Siempre que esté permitido y puedas ir libre de brida, busca a quien quieras decir: "Mi único encanto eres tú".

No esperes a que un aurea tenue la traiga hasta tí desde el cielo, tienen tus ojos que ver quién es la mujer ideal.

Tú, que buscar materia de amor verdadero, frecuenta los lugares donde más abundan las mujeres, hazlo con tus mejores galas y aceites

y haz que la mujer que elijas se fije en ti. Acércate a ella con murmullos sensuales y háblale de tus bienes, bebe vino pues el vino hace ver bonita a la más fea,

cuando la hayas persuadido, toma el néctar que te ofrezca.

 

La Consejera llama al sirviente que entra en escena con una bandeja de frutas frescas y vino. El sirviente es alto y de ojos verdes, su cuerpo es apolíneo.

Se mueve con gracia afeminada.


PATROCLO: (Que mira con tiernos ojos de cordero degollado al sirviente) !Oh Consejera! de nada sirven los consejos cuando la visión supera a cualquier parlamento.

 


Género al que pertenece la obra: Teatro
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