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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Sábado, 11 de julio de 2020

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Obras publicadas en el día de 27 de Abril de 2020

Años de universidad y Fifa

Años de universidad de videojuegos, es algo muy común entre todos los estudiantes.

  Años de universidad y Fifa
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Las 5 cuestiones que debes preguntarte si quieres cambiar de trabajo

¿Estás pensando cambiar de trabajo? Si has empezado a planteártelo porque, tras la incertidumbre que se ha iniciado con la crisis desatada por el Coronavirus, tienes muchas dudas, has cambiado de objetivo profesional, has pensado en nuevos retos, tienes la posibilidad de comenzar en otro lugar porque otra empresa te ofrece nuevos objetivos, nuevos planteamientos y nuevas perspectivas, más ilusionantes que las que hasta ahora has tenido en tu actual trabajo, a continuación te ayudaremos a realizar este cambio con garantías haciéndote las preguntas más importantes para tomar la mejor decisión.

 

Para empezar, tienes que saber hacerte las preguntas adecuadas. Por ejemplo, ¿cuál es tu objetivo profesional que te empuja a querer cambiar de trabajo? O también, ¿por qué quieres cambiar de trabajo? ¿Es una idea repentina? ¿Llevas tiempo haciéndotela? ¿Tienes salidas laborales previstas? ¿Tienes una oferta de otra empresa? ¿Qué te ofrece la nueva empresa? Y sobre todo, ¿qué consecuencias tiene el cambio de trabajo en tu vida? ¿Vale la pena el cambio?

Si tras todas estas preguntas, tienes respuestas satisfactorias a gran parte de ellas, es probable que estés en el camino acertado para cambiar de trabajo. Sobre todo porque es natural que se den situaciones que nos hagan valorar un cambio laboral porque queremos que repercuta en nuestra vida personal. Buscamos ser más felices y que el trabajo no sea una carga difícil de sobrellevar. Es importante, sin duda, que el trabajo, dentro de lo posible, sea agradable y, en caso contrario, querer mejorarlo para mejorar nuestras expectativas y nuestra ilusión.

La incertidumbre de los cambios provocan, en muchas ocasiones, que aparezca el miedo y el miedo nos impide pensar. Piensa que las emociones nos impiden ser objetivos y, con ello, saber valorar todos los aspectos relevantes que pueden darse cuando tenemos ante nosotros una oportunidad laboral que nos puede ayudar a mejorar nuestro día a día.

 

1ª Pregunta: ¿Cuál es tu objetivo?

En primer lugar, debes plantearte cuáles son los objetivos profesionales que quieres conseguir. Para saber si es buena idea o no cambiar de trabajo preguntándote cuál es tu objetivo laboral y profesional. ¿Lo tienes? ¿Llevas tiempo trabajando en ello? ¿Crees que tu actual trabajo es un tapón que te impide progresar?

Las preguntas pertinentes que te pueden ayudar a saber cuáles son los objetivos son: ¿quieres cambiar de sector profesional? ¿Quieres dejar de trabajar para otros? ¿Quieres ser jefe de algún departamento? ¿Buscas mejorar tu sueldo? Define tus objetivos y, en base a ello, busca alrededor de las respuestas que tú mismo quieres conseguir. Por ejemplo, pregúntate en qué punto estás, si el trabajo actual cumple con alguno de estos objetivos que te estás marcando y si te ayudaría a conseguirlo. A lo mejor la empresa nueva tampoco entra dentro de estos objetivos, pero puede que sí te ayude a acercarte más a ellos que la actual, por lo que puede que, al fin y al cabo, sea una buena idea el cambio.

 

2ª Pregunta: ¿Por qué cambiar?

Una vez lo hagas, estás en disposición de responder a la siguiente pregunta: ¿Por qué cambiar? Cambias porque no te satisface, porque quieres nuevos retos, nuevas responsabilidades, nuevas condiciones laborales o dejar atrás unas carencias que no te satisfacen suficientemente?

Por ello, una buena idea es analizar, preguntar y descubrir si en tu actual compañía ofrecen esos cambios y esos nuevos retos que persigues y que, sin saberlo, tienes muy cerquita. Muchas veces, el desconocimiento te puede llevar a querer cambiar cuando la solución está al lado, en la empresa donde estás trabajando. Descubrirlo, en muchos casos, supone una satisfacción suficiente como para no querer cambiar de trabajo porque, entre otras cosas, no tienes que exponerte a los cambios y la incertidumbre de una empresa y unos compañeros de trabajo desconocidos.

Dirígete al departamento de recursos humanos y plantéales tus disposiciones, tus retos y tus preguntas. Háblales de lo que te gustaría conseguir y hazlo de forma honesta y con respeto. Probablemente sea una buena idea que te informes antes de las disposiciones legales, de cómo está organizada la empresa, para saber qué puedes ofrecerles y conocer mejor sus propios objetivos de empresa.

Si lo que quieres, simplemente, es que te mejoren las condiciones laborales, también es una buena idea que te asesores profesionalmente. Es posible que te encuentres en una situación mejorable y tampoco lo sepas. Un abogado te ayudará en muchas más cosas que un simple problema en el trabajo, como puede ser un despido improcedente, puedes encontrar en uno en buscador de abogados.  Te puede ayudar a resolver multitud de dudas, cuestiones técnicas que no sabes o como prevención (despidos, acoso laboral, modificaciones de las condiciones de trabajo, reducciones de jornada laboral, etc.).  Piensa que un profesional te puede aportar mucha información clave para saber tomar la mejor decisión. Del mismo modo, te puede ayudar a conseguir tus objetivos legalmente, por lo que es posible que un abogado te ayude con el actual trabajo o para cuando tengas que valorar las condiciones del nuevo.

Existen multitud de puntos que tienen que estar claros antes de firmar un nuevo contrato, en caso de mantenerte en la empresa y negociar otro mejor. Hablo del calendario laboral, de los descansos, de los turnos de trabajo, de las rotaciones o de las vacaciones anuales y las horas extraordinarias. Infórmate bien de todo ello y asesórate si hace falta, con profesionales o buscando bien toda la información antes de firmar o tomar una decisión. Estos pequeños epígrafes marcan la diferencia y pueden hacer que el nuevo trabajo o el nuevo contrato no sea tan jugoso ni tan bueno como pensabas.

 

3ª Pregunta: ¿Qué te ofrecen?

Por todo ello, es importante que si quieres cambiar de trabajo te informes bien de lo que te ofrece la nueva empresa. ¿Se ajusta a tus necesidades? ¿Es lo que buscas? ¿El horario, el sueldo y la cantidad de horas que te plantean te interesan más que las que haces ahora? ¿Cumple con tus expectativas? ¿Se adecua a tus capacidades y a tus necesidades las nuevas funciones que te ofrecen? Y algo también muy importante, ¿los compañeros con los que te vas a ver día a día son de tu agrado? ¿Tienen que ver contigo, con tu forma de plantearte el trabajo, con tu forma de plantearte tu oficio? Puede parecer una tontería, pero ellos formarán parte de una gran cantidad de horas diarias que pueden hacer del nuevo trabajo algo bueno y agradable de realizar o lo contrario.

Antes de plantearte un cambio, asegúrate si en tu compañía pueden ofrecerte el cambio que estás buscando. Un nuevo salario u horario, un cambio de departamento o asumir nuevas funciones, entre otros. Muchas veces, el desconocimiento por parte de la empresa de tus inquietudes puede conllevar a la no satisfacción del trabajador. Ahora será el momento para hablar con el departamento de recursos humanos. Plantéale los cambios que te gustaría obtener. Eso sí, siempre con respeto, honestidad y confidencialidad.

Todo ello tienes que saber resolverlo antes de tomar la decisión, de la misma manera que ellos también lo hacen cuando realizan la entrevista laboral. Aprovecha esta oportunidad y haz también tú todas las preguntas que puedas. Haz las que te ayuden a resolver este tipo de dudas, no sólo porque te lo hayan recomendado para “quedar bien” con la empresa, es importante para ti porque tienes que tomar una decisión que se ajuste a tus expectativas. Pregunta sobre la distribución de las secciones, de las responsabilidades, cómo son los espacios de trabajo, cómo son los compañeros, qué objetivos tienen y qué esperan de ti. No tengas miedo, nunca sean prudente a la hora de preguntar, pásate antes de quedarte corto.

Hoy en día, además, se puede conseguir mucha información por internet. Por ejemplo, a través de las redes sociales como LinkedIn se puede conocer mucho acerca de la empresa donde vas a trabajar, así como de sus trabajadores. Échale un vistazo, mira quién trabaja y mira la experiencia que tienen. Pregúntales, su opinión es tan valiosa como la que puedas llevarte tú mismo de la entrevista laboral.

Por todo ello, prepárate para realizar una buena entrevista laboral. Prepara también toda la información que necesitas. Es bueno que lleves un currículo claro, conciso y que esté orientado a la nueva empresa. No pongas toda la información sobre toda tu vida laboral. Sé específico y dirígete a ellos. Dales la información que necesitan. Que la vean de un tirón, sin tener que pasar páginas buscando lo que quieren saber. Que todo esté en una página, en una cara a poder ser. Si tienes que preparar tu vida laboral, piensa que son trámites que se realizan por internet y que no demoran más de 5 minutos. Coge toda la documentación, júntala en una carpetita y lleva todo en ella: currículo, vida laboral, fotografías y una libreta con un bolígrafo para apuntarte todo lo que veas que es importante. Si te ven aplicado y preocupado por los detalles, sumarás puntos y, probablemente, el puesto de trabajo que tanto ansías.

 

4ª Pregunta: ¿Qué cambiará?

Una vez tengas estas dudas resueltas, piensa en las consecuencias que tiene cambiar de trabajo. Es una tarea que no es sencilla. Pensar en todo lo que conlleva un cambio de este tipo no es fácil. Es una decisión que no se puede tomar de un día para otro, como aquel que dice. Conseguir una rutina laboral es difícil y es agradecido. Saber que, cuando llegas al trabajo, no tienes la incertidumbre ni las dudas sobre dónde tienes que ir para conseguir tal cosa, a quién tienes que consultarle tal otra, cómo se hace esto, como se hace lo otro. Se agradece mucho la experiencia de llevar un tiempo y conocer las especificidades y secretos de cada empresa. Ayuda a trabajar más rápido y más eficiente.

Por lo tanto, si quieres cambiar de trabajo, piensa que todo esto va a cambiar. No sólo tus compañeros, tus rutinas, tus responsabilidades y las formas de hacer las cosas. Existen muchos riesgos que uno no espera cuando hay cambios. La estabilidad se tambalea y lo que en principio era una oportunidad laboral puede convertirse en una pesadilla. Por eso es muy importante que valores los pros y los contras del cambio. Intenta reflexionar a fondo sobre todo lo que significa cambiar de trabajo, tanto positivamente como negativamente.

 

5ª Pregunta: ¿Vale la pena?

Y para finalizar, si has hecho todo este camino, podrás responderte mucho mejor a la pregunta de si vale la pena cambiar de trabajo o no. Si el balance final es que, aún así, es mejor cambiar, sin duda, hazlo. Si has considerado que tus objetivos laborales están en otro lugar porque el actual no cumple con lo que buscas, cambia de trabajo. Si crees que las oportunidades son mayores y más potenciales en otro lugar, toma la decisión. Analiza aquello que tiene que ver con tu felicidad, es decir, de lo que te llena, al margen del tiempo que lleves en el actual trabajo o de las personas que dejes atrás. Ellos pueden ayudarte a mejorar tu día a día, pero tu vida profesional no puede verse anclada a uno o unos compañeros de trabajo. Las relaciones laborales pueden seguir en forma de relaciones de amistad, sin tener que eclosionar con tus objetivos vitales.

 

Conclusión

En definitiva, analiza todos los aspectos relevantes, anótalos en una hoja, repásalos, piénsalos y valóralos las veces que sean necesarias. Y, si decides cambiar de trabajo, comunica esta decisión con antelación. Colabora con la empresa para que puedan resolver tu situación de la forma menos traumática posible. Del mismo modo que es bueno entrar con buen pie en una empresa, debes cuidar cómo sales de ella. Uno nunca sabe dónde y cómo estará en un tiempo. Además, el respeto y el buen hacer deben ir siempre contigo, para que nadie pueda nunca decir de ti nada negativo que te pueda perjudicar en tu carrera profesional. Por ello, es posible que tengas que poner de tu parte y formar al trabajador que te supla. Sé agradecido y valora todo lo que has aprendido antes de adentrarte en nuevos retos y nuevas oportunidades laborales.

 

 

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Mediación Familiar. Cómo resolver conflictos organizando las tareas del hogar

La mediación es un camino alternativo a la tradicional vía judicial. Tiene multitud de ventajas que los ciudadanos deberían conocer porque, entre otras cosas, permite resolver conflictos, en este caso familiares, que un proceso judicial nunca abordaría.

Tenemos a nuestro alcance la posibilidad de solicitar una mediación familiar ante casi cualquier circunstancia, situación difícil o problema cotidiano. Además, no sólo a nivel familiar, puede ayudarte en problemas vecinales, en una asociación, en las relaciones económicas derivadas del trabajo, en un centro educativo, etc.

Una alternativa a los procesos judiciales

Al ser una alternativa voluntaria a la vía judicial, las partes se comprometen a llegar a un acuerdo que beneficie no sólo a una de las partes, por lo que la comunicación y el acuerdo son claves para el éxito del proceso mediador. Si consultas con un abogado especialista en resolución de conflictos a través de la figura de un mediador, éste te asesorará sobre este tipo de procesos alternativos y te explicará que tienen la misma validez que un proceso judicial.

La figura del mediador, en este caso, sólo aparece como aglutinador de propuestas, actuando de forma neutral, imparcial y facilitando el diálogo para que los acuerdos sean duraderos, sólidos y ventajosos de forma global.

En una situación familiar de estrés, problemas derivados de la cotidianeidad, una separación, un divorcio o, simplemente, diferencias que aparecen en el día a día, una mediación es una herramienta para resolver los conflictos que puede ayudarte a, no sólo resolver los problemas, sino a organizar un plan de actuación integral que mejoraría aspectos tan interesantes como tu economía familiar.

Ejercicios para resolver problemas presentes y futuros

Vemos algunos ejemplos de por qué una mediación familiar puede ayudarte a ahorrarte quebraderos de cabeza y mucho dinero.

Las tareas del hogar en muchas familias es un foco de problemas, disputas y despilfarro. La mediación nos puede ayudar a identificar dónde están los problemas a través del diálogo y la comunicación. Por lo tanto, la mediación dispone a las partes para que se expresen de forma directa y dirigida hacia la comunicación de las emociones. Se trata de expresar lo que sentimos con respecto a los conflictos, poniendo palabras a nuestras emociones.

Por ejemplo, un ejercicio para resolver y comunicar las emociones que hay detrás de un conflicto familiar es el de crear un listado de emociones. Cada una de las partes define y comunica alguna de las emociones que siente respecto al problema principal. Luego las explica y se apuntan todas las claves. Por ejemplo, emociones como la ansiedad, la desconfianza, el odio, la envidia o la impaciencia, pueden ser focos de problemas emocionales familiares que deriven en otros como la preocupación, la frustración, el aburrimiento o el rencor.

Si somos capaces de expresar por qué sentimos angustia, indiferencia, culpa o resignación ante problemas cotidianos, es posible que nuestra pareja y nuestros hijos nos ayuden a reconducirlos hacia la felicidad, la satisfacción y la paciencia.

Además, la mediación es muy útil para resolver y organizar un planning de tareas en casa que nos puede ayudar a, no sólo resolver problemas del presente, también para ahorrarte problemas en el futuro.

Las tareas del hogar suelen ser una de las fuentes de mayor conflicto familiar. A diario, las parejas tienen que realizar tareas que no son del agrado de ninguno y, por lo tanto, se convierten en un foco de problemas.

La mediación puede ayudarte a organizar ese planning y convertirse en una herramienta útil para resolver y organizar tu día a día con satisfacción y, de paso, ahorrándote problemas y dinero.

Elabora una lista con todas las tareas que se suelen hacer en tu hogar. Apunta las más frecuentes y, también, las menos frecuentes. Desde las más fáciles y sencillas, como tirar la basura, a las más complejas y difíciles, como la organización de los periodos vacacionales, planes de ahorro económico a llevar a cabo o el arreglo de desperfectos que requieren contratar profesionales.

Muchas familias descuidan la parte del ahorro familiar. Organizar las tareas también supone organizar los gastos y plantear ideas que puedan suponer ahorros familiares. Por ejemplo, busca formas de ahorro. Existen multitud de propuestas y descuentos para familias de todo tipo. Un ejemplo son los planes que el Gobierno diseña para familias vulnerables. Si investigas un poco, podrás descubrir que podrías ahorrarle a tu familia una parte importante de, por ejemplo, tus gastos energéticos. Si tienes una familia que cumple con las especificaciones, los planes de ahorro familiar del Bono Social pueden suponer el ahorro de entre el 25 y el 40% de las facturas de luz y gas. Son ahorros que pueden ayudarte a conseguir un alivio económico importante y, con ello, un ahorro de problemas familiares significativo. Es una tarea que puede parecer compleja, pero existen multitud de iniciativas orientadas a la familia que te pueden ayudar a resolver problemas tanto económicos como familiares.

Especifica cuántas veces hay que realizar cada una de las tareas que diariamente han de resolverse. Dos veces por semana, mensuales, semanales o anuales. Hay muchas que requieren un cuidado más constante, mientras que otras como el de la contratación de profesionales, sólo requiera una vez anual.

Reparte las tareas. Es quizá una de las partes más delicadas porque normalmente las tareas recaen siempre en los mismos, convirtiéndose en un foco de frustración para el que las lleva a la práctica. Lo habitual es que se distribuyan en función de lo que cada uno hace mejor. Sin embargo, no siempre es tan fácil. Por ello, una de las soluciones que se pueden llevar a cabo es el sorteo.

También es importante especificar qué pasa si no se cumple. Es decir, las sanciones que hay detrás de la no realización de una tarea que se ha acordado realizar. Todo esto tiene que estar apuntado en una hoja donde que, de una forma clara y responsable, se tiene que cumplir.

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El kit de supervivencia del escritor

A unos pocos días de que entre mayo y con la cuarentena extendiéndose más de lo deseado, vuelven a asaltarme esas ideas acerca de escribir un nuevo poemario. Ainara, es un buen momento ahora que la situación está crítica. ¡Lo que nos gusta un drama a los poetas! Y entonces recuerdo los momentos en los que escribía como hace tiempo no escribo. Me asomo al balcón y pienso, ¿será que aún no es para tanto? Todavía puedo ver nubes de algodón como las que dibujaban en los 80.

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La mayor parte de la gente, cuando quiere conocer a una empresa o saber algo sobre sus productos o servicios va a su web y lo cierto, es que los consumidores de hoy en día son bastante exigentes y tienen las expectativas muy altas en lo que se refiere a la web de una empresa.

 

 

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