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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Domingo, 17 de enero de 2021

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El CO2 (Dióxido de Carbono), la ventilación y el Covid

Mucho se está hablando en los últimos tiempos acerca de la necesidad de ventilar adecuadamente las estancias cerradas como arma eficaz para defendernos del Covid. La pregunta es ¿cómo ayuda la medición de los niveles de CO2 a nuestra protección contra el coronavirus?

En principio, el CO2 no tiene nada que ver con el coronavirus, o con la enfermedad que provoca, la Covid. Lo que si tiene que ver, y mucho, son los ambientes cargados, donde el virus puede permanecer bastante tiempo, suspendido en los aerosoles. Tenemos que ventilar adecuadamente estos lugares.

Está claro, lo que tenemos que hacer es ventilar adecuadamente, pero ¿en qué consiste exactamente esto de ventilar adecuadamente?

Para algunas personas ventilar adecuadamente consiste en abrir puertas y ventanas y generar corrientes de aire durante un tiempo, sea 5 minutos o varias horas, los más exagerados. El problema es que, claro, no vemos lo que hay en el aire a simple vista (salvo que sea humo, por supuesto) y vamos a ciegas cuando ventilamos una habitación o cualquier tipo de recinto cerrado.

Aquí es donde entra en juego el dióxido de carbono; no como un indicador de relación directa entre la presencia del virus y el nivel de CO2, sino como un indicador indirecto de la calidad del aire, relativa al número de personas que se encuentran en ese espacio cerrado y la actividad que realizan.

Cuando respiramos expelemos dióxido de carbono, y ese CO2 se va acumulando en el ambiente y no desaparece por si solo, tiene que haber intercambio de aire con el exterior. 

Un medidor de CO2 lo que nos permite es saber si el aire está más o menos "cargado" dándonos una referencia de cuando es necesario ventilar y durante cuanto tiempo. Nos permitirá saber, observando sus lecturas, si, para ventilar adecuadamente, es suficiente con abrir a medias una ventana durante cinco minutos, o es necesario crear una corriente de aire durante un tiempo mucho más prolongado. De alguna forma nos permite "ver la carga del aire".

Para que nos imaginemos a qué me refiero con "ver la carga del aire", imaginemos el siguiente escenario:

Nos disponemos a limpiar una cacerola, con un determinado nivel de suciedad y, utilizando como herramientas, una esponja y 20cc de limpiador.

Está claro lo que haría cualquiera: empezaría a limpiar la cacerola con la esponja y el líquido limpiador, insistiendo en aquellos lugares donde la viéramos más sucia, y seguiríamos así hasta que estuviera limpia. ¿Sencillo no?

¿Pero, y si la persona que va a realizar esa tarea, (tan sencilla aparentemente) es invidente? Está claro que le supondría un trabajo muchísimo mayor y, probablemente, el resultado no sería tan bueno, por motivos obvios. Ya os hacéis a la idea con este tosco ejemplo, más o menos afortunado.

A esto me refiero con "ver la carga del aire", poder "ver" como de "sucio" está el aire y cuando empecemos a limpiarlo (ventilar), ver en qué momento está limpio y podemos darlo por terminado.

Esto es especialmente importante en los meses de inviernos, y más aún en localidades frías, ya que nos puede suponer un importante ahorro en energía y un notable incremento de bienestar.

Mucha gente piensa, y es normal, que los medidores de CO2 deben ser instrumentos de laboratorio, muy caros, fuera del alcance de un bolsillo doméstico, o que, en cualquier caso, no merezca la pena el coste por el beneficio.

Nada más lejos de la realidad. Podemos tener un medidor de CO2 que nos proporcione la información que necesitamos, por poco más de 30€, como podemos comprobar en esta web especializada en medidores de CO2.

Pero, más allá de esto, debemos saber que también tenemos la posibilidad de construir nuestro propio medidor de CO2 casero, por menos de 20€, equivalente en prestaciones a un aparato comercial de varios cientos de euros, con wifi, gráficos en nuestro móvil, alertas, etc.

En las webs anteriores podéis encontrar mucha información a este respecto, guías prácticas sobre como ventilar una casa correctamente y enlaces a la documentación que ha sacado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CESID), donde recomiendan la utilización de los medidores de CO2 para optimizar la ventilación de estancias cerradas correctamente.

Por último, una observación: mucha gente (muchísima) confunde CO (monóxido de carbono) y CO2 (dióxido de carbono), cuando, aunque su diferencia es de tan solo un átomo (el CO2 contiene un átomo de carbono y dos átomos de oxígeno, mientras que el CO tiene un átomo de carbono y uno de oxígeno) tienen poco que ver en la práctica. Esto puede provocar que la gente instale detectores de CO en lugar de detectores de CO2 o que piensen que con el detector de CO que ya tienen es suficiente. ¡Cuidado! Un medidor de CO no medirá CO2 y viceversa.

 

Género al que pertenece la obra: Literatura digital
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Escritores complutenses 2.0. es un proyecto del Vicerrectorado de Innovación de la Universidad Complutense de Madrid
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