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EL ESCRITOR

DIFUSION DE LA OBRA DE DARIO: Ediciones y traducciones

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factura con membrete de la Rev. de Archivos,  Bibliotecas y Museos

            Desde su permanencia en Argentina la obra de Darío empezó a tener resonancia internacional en los ámbitos literarios.

           El mundo editorial inmediatamente se puso en acción para publicar todo lo que el poeta escribía, de manera que las relaciones  con editores se convierten en parte integrante de la correspondencia habitual de Darío. A las  editoras argentinas Talleres las Vasconia, Imprenta de Pablo Coni y otras, se sumaron una gran cantidad de editoriales españolas que le abrieron sus puertas, Renacimiento, Francisco Beltrán, Fernando Fe, Pérez de Villavicencio, Casa Editorial Hispanoamericana, Francisco Granada, Casa Editorial Maucci,  Corona, Mundo Latino, etc. A  las que se añadieron después las  francesas Garnier y Bouret.

         Tampoco tardaron mucho en llegar los requerimientos para las traducciones de sus obras a distintos idiomas, lo que forma un apartado significativo dentro del Archivo, con un grupo de cartas que desde Inglaterra, Italia o Francia  solicitan sus originales para ser traducidas.

        Es de señalar también el interés que suscitaron las  traducciones, realizadas por el propio Darío de autores como Gorki. 

DIFUSION DE LA OBRA DE DARIO: Prensa periódica

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Revista Azul, Membrete con texto
 

     Si sus amigos colaboran en  el proceso editorial y dejan su rastro en los libros que  publica, no es menor el papel que desempeñan en la difusión de la obra de Darío a través de la prensa periódica y en la integración del poeta en la vida cultural española; a este respecto cumplen una gran labor Juan Ramón Jiménez, Martínez Sierra, Villaespesa, Valle Inclán, Azorín, Eduardo de Ory, etc. que aúnan esfuerzos con los hispanoamericanos Ricardo Rojas, Pío Bolaños, Francisco Contreras o Blanco Fombona quienes por su parte realizan gestiones en revistas como Le Mercure de France, Argus de la Presse, o  El Figaro de La Habana.

      Alma española, Renacimiento, Helios y Azul, son, entre las  revistas modernistas españolas,  un espacio idóneo de difusión para Darío, sin olvidar distintas colaboraciones en otras revistas como La España moderna, Blanco y Negro, La lectura, y en diarios como El Imparcial, El Heraldo de Madrid, Diario Universal y  ABC. 

DARIO Y EL PERIODISMO: Crónicas y corresponsalías

Portada
Todo vuelo 1
 

            El periodismo constituye la actividad más dilatada en la vida de Rubén Darío. Para él no es solo fuente de ingresos, es consciente de la responsabilidad que implica la letra escrita y aboga por la identificación entre el periodista y el escritor. En pocas palabras, consideraba que lo primero para un periodista era "pensar y escribir bien".  

    "No existe después de todo sino esto: hay periodistas que saben escribir y periodistas que no saben escribir, hay quien tiene ideas y quien no tiene ideas(...) mas hay artículos de periodistas que valen, por fondo y forma, lo que un buen libro".

            Entre sus colaboraciones en periódicos de América y Europa sobresalen las dedicadas a La Nación de Buenos Aires donde publica  crónicas a lo largo de toda su vida. En ese diario aparecen por vez primera las  que  después reúne en  España Contemporánea, así como las que forman parte de libros posteriores como Peregrinaciones, Parisiana, Todo al vuelo o Letras. En última instancia, Darío engrandecía el ejercicio del periodismo por la alta función intelectual que desempeñaba en la sociedad y por el valor añadido que le confería a lo escrito.

          "Todos los observadores y comentadores de la vida han sido periodistas (...). El periodista que escribe con amor lo que escribe, no es sino un escritor como otro cualquiera".

DARIO Y EL PERIODISMO: Mundial y Elegancias

Portadas
Revista Mundial
 

         Después de una prolongada experiencia como corresponsal de diversos periódicos, su labor se vio coronada en 1911 con el encargo por parte de los hermanos Guido de la dirección de Mundial Magazine y la dirección literaria de Elegancias. En la revista Mundial se incluyen artículos sobre arte, literatura, novedades científicas y culturales,  así como inéditos. Allí publica algunos de sus poemas como  "Los motivos del lobo" y algunas de sus crónicas. Además aparecen obras inéditas de autores como Bonafoux, los hermanos Machado, Valle Inclán, Gómez Carrillo, José Francés, Francisco Contreras, Pompeu Gener, A. GonzáleZ Blanco,  Ramón Pérez de Ayala, Mario Verdaguer, Villaespesa, Lugones, Edmundo Montagne, Alcides Arguedas, Joaquín Lemoine, Carrasquilla  Mallarino, Max Grillo, Luis Carlos López,  Froilán Turcios, Francisco A. de Icaza, Bernardo Reyes, Luis A. Debayle, Fabio Fiallo, Hugo Barbagelata, Julio J. Casal, Victor Pérez Petit, Julio Piquet, junto a políticos como Sanjurjo o Salmerón.  Escritores y pintores también se dan cita en una revista que conlleva para Darío un sinfín de preocupaciones para las que su estado de salud no está preparado. Durante varios meses tendrá que dejar en manos de Leo Merelo la publicación. 

Las páginas de Elegancias ven la luz más adelante y contempla como lector a un público femenino. En ambas revistas colaboran firmas tan importantes como las de  Gabriela Mistral, Amado Nervo, Aurora Cáceres, etc. 

LOS POETAS ESPAÑOLES CON DARIO

cartas
Firma de Machado 1841, firma de Juan R. Jimenez, 1825-1826 y firma de G. Martínez Sierra 1860

            Aunque Darío  no fue bien comprendido por  un gran sector de la crítica y de los escritores españoles, los jóvenes modernistas no dudaron en considerarlo de inmediato un maestro indiscutible  de las letras españolas y  le arroparon con gran afecto en  momentos de dificultades.  Juan Ramón Jiménez,  que fue uno de sus más grandes amigos y admiradores, se indignaba ante el desconocimiento reinante sobre la verdadera dimensión  de Darío:

            "La gente sigue ignorando quien es Rubén Darío. Rubén Darío es el poeta más grande que hoy tiene España. [...]. Este maestro moderno es genial, es grande, es íntimo, es musical, es exquisito, es atormentado, es diamantino. Tiene rosas de la primavera de Hugo, violetas de Bécquer, flautas de Verlaine, y su corazón español. Vosotros no sabéis, imbéciles, como canta este poeta."                                  

DARIO ENTRE SUS CAMARADAS ESPAÑOLES

Ilustracion
1860, Dibujo
 

            La gran estela literaria de Dario  y el lugar preponderante que le confieren los poetas españoles no debe eclipsar la sincera y valiosa camaradería que entre ellos se acrisola a lo largo del tiempo. De ahí que cuando Darío redacta su Autobiografía en 1912 no olvide a aquellos escritores  que  le habían brindado su amistad y habían contribuido a dar un sentido a su vida en España:

          "Me juntaba siempre con antiguos camaradas, como Alejandro Sawa,  y otros nuevos como el charmeur Jacinto Benavente, el robusto vasco Baroja, otro vasco fuerte Ramiro de Maeztu; Ruiz Contreras, Matheu y otros cuantos más; y un núcleo de jóvenes que debían adquirir más tarde un brillante nombre: los hermanos Machado, Antonio Palomero, renombrado como poeta humorístico bajo el nombre de Gil Parrado; los hermanos González Blanco, Cristóbal de Castro, Candamo; dos líricos admirables, cada cual según su manera: Francisco Villaespesa y Juan Ramón Jiménez; Caramanchel, Nilo Fabra, sutil poeta de sentimientos y arte; el hoy triunfador Marquina y tantos más."  

EL TESORO DE LA AMISTAD

Hotel Calais, Lugones

           La documentación conservada evidencia el permanente contacto de Darío con los escritores hispanoamericanos más eminentes de la época. Estas relaciones responden y estimulan el interés que en todo momento manifiesta por las novedades literarias y culturales que se producían a lo largo del continente. 

          Pese al  mutismo en el que con frecuencia se encerraba, un buen número de escritores, y amigos de infancia o juventud como Luis Debayle,  o Santiago Argüello   le seguirán a lo largo de su existencia con una fidelidad extraordinaria. Una dilatada nómina de escritores deja constancia de esta amistad.  Desde Brasil Fontoura Xavier, A. de Lima, Souza Bandeira, M. de Alençar, A. Costa, etc,   Desde Buenos Aires, L. Lugones y su mujer Juana, A. Gerchunoff, J. Ingenierso, E. Larreta, A. Marasso, B. Mitre, R. Rojas, R. Obligado y M. Ugarte, forman parte del nutrido elenco de escritores que mantiene un vivo interés por las actividades y los pormenores de su literatura. Desde Bolivia, A. Arguedas o Franz Tamayo se suman a los colombianos, Carrasquilla Mallarino, M. Grillo, L.C. López, etc. Y a los mexicanos, Gamboa, F. Icaza, J. Sierra y A. Nervo. Compiten en atenciones a Dario los peruanos, Aurora Cáceres, y los  Hermanos Garcia Calderón. Los chilenos aportan nuevos documentos, entre los que destacan los de F. Contreras y G. Mistral.  Guatemala brinda a su vez una nómina de destacados escritores: F. Gavidia, Gómez Carrillo, M. Soto Hall o R. Heliodoro Valle. En Cuba R. Boti y A. Hernández Catá. Desde Puerto Rico E. María de Hostos y L. Rodríguez de Tió se suman a los dominicanos O. Bazil y F. Fiallo, a los uruguayos H. Barbagelata, J.J. Casal, V. Pérez Petit, A.A. Vasseur,  D. Agustini y los hermanos Guido,  con los que cerramos esta extensa nómina.

LA GANANCIA DE ALGUNAS ANTIPATIAS

Retrato de Rubén Darío con 40 años

 

           Pese a sus crisis, Blanco Fombona, Vargas Vila, Francisco Contreras, dejan constancia de su amistad que alterna en ocasiones con polémicas sonadas cuyo origen se encuentra en motivos políticos, deudas con respecto a colaboraciones literarias (sobre todo de Mundial) o la falta de respuesta por parte del poeta.

          Sin embargo, a veces no acierta, puesto que la consolidada amistad con Santos Chocano preludia con cierta desconfianza: "El no contestar buen número de cartas como ésta, me ha dado la ganancia de algunas antipatías". En otras ocasiones son rumores o malentendidos que, de parte de unos u otros, finalizan en querellas, como es el caso de Gómez Carrillo.

MI ESPOSA ES DE MI TIERRA, MI QUERIDA DE PARIS

PORTADAS
Obras

              Las relaciones de Darío con el ámbito cultural europeo no son decisivas. A menudo sus amigos se preguntan por qué no participa con mayor fervor en los salones literarios, sobre todo en París.  Mientras algunos escritores como Gómez Carrillo se promocionan generosamente,  Darío prefiere permanecer en la sombra. Su admiración por Hugo, como reflejan sus cartas, o Verlaine, encuentra su espacio en el ideal de su mundo interior.

            Sus vínculos con las letras francesas se reducen a relaciones con editores, traductores y a ciertas invitaciones para participar en tertulias literarias, a las que no es demasiado proclive. Su amistad con Remy de Gourmont o con André Gide o Apollinaire, consta a través de referencias colaterales. Otros, como Paul Fort, sin embargo, se esmeran por convocar un homenaje. Y otros, como Saint Pol-Roux extreman su admiración con invitaciones personales a su hogar. Italia le brinda más de un amigo de esporádica relación, como Antonio Agresti o William Rossetti,   y la oferta de traducciones.

          Desde Londres, donde tiene su residencia el ministro Crisanto Medina, envía alguna noticia. Como éste, otros embajadores hispanoamericanos, diseminados por Europa, contribuyen  a facilitar  y afianzar su breve enlace con el mundo europeo.       

CONFERENCIAS, RECONOCIMIENTOS Y HONORES I

GRABADOS
Grabados

               La verdadera dimensión de Rubén Darío como escritor se nos brinda a través de una tipología muy variada de documentos que revelan en qué ámbitos  podían desenvolverse los admiradores de su obra. Invitaciones de toda clase se distribuyen en  el Archivo, tanto para dar conferencias como para participar en inauguraciones en lugares muy diversos, incluso ajenos a la cultura  (pastelerías, salones de moda o cafeterías).

              A estos documentos cabe sumar los homenajes que se le dedican tanto en España   como en París o en Buenos Aires, Nicaragua, Montevideo, Cuba, etc.  Algunos aderezados con banquetes como en el caso de Madrid,  París y Buenos Aires.

             El intercambio de poemas y prólogos siguen la doble vía de  la solicitud y de la donación, que indica la enorme admiración que Rubén Darío despertaba a su alrededor. Es el caso de Juan Ramón Jiménez, Valle Inclán, Salvador Rueda,  E. De Ory, R. Pérez de Ayala.

            Los retratos de Darío constituyen para muchos un preciado fetiche solicitado  incluso por poetas de renombre, que no solo pretenden ilustrar libros o artículos, sino tener cercana la imagen del poeta en su gabinete de trabajo. 

CONFERENCIAS, RECONOCIMIENTOS Y HONORES II

Menú

 

 

              Derivado de su enorme proyección internacional como poeta central de las letras españolas a Darío se le multiplican las invitaciones para dictar conferencias o ser socio de honor en sociedades culturales, literarias y sociales.

            Las más destacadas serán las  conferencias dictadas en Buenos Aires, Montevideo, Cuba, Nicaragua, Honduras y Estados Unidos, sin contar las que dio en Europa. 

              En España cabe subrayar su asidua  asistencia a las sesiones  del Ateneo y de la Unión Iberoamericana, en Madrid. En Barcelona colaboró  activamente en el Ateneo Barcelonés y en la Casa de América y su presencia se requirió en otras importantes instituciones culturales de la geografía española.

EL VIAJERO

Tarjeta postal alemana

 

 

             Los viajes en la vida de Darío son muy frecuentes. En ocasiones están relacionados con su actividad diplomática, y, en otros casos, es su función como corresponsal de La Nación o de El Fígaro de La Habana, la que origina su visita a otros lugares.

            El viaje a París como delegado de Nicaragua en el año 1900, concluye con otro viaje a Italia como corresponsal de La Nación para la conmemoración del Año Santo en Roma. El espíritu descubridor y en cierto modo aventurero de Darío le incita a viajar y su labor como corresponsal se lo facilita. De aquí surgen sus Tierras Solares (Gibraltar, Málaga, Sevilla, Granada, Tanger, etc.) y Tierras de Bruma (Alemania, Austria, Hungría e Italia), o Peregrinaciones o Parisiana. Su viaje triunfal por Nicaragua y Centroamérica en 1907 termina en Buenos Aires, desde donde parte, enfermo, a París.

           Brasil a su vez recibe su segunda visita como promotor de Mundial, de igual modo que Cuba, Uruguay, y Argentina. Su último viaje al continente americano, en pro de la Paz, es el episodio más amargo de la vida del poeta

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