La biblioteca galáctica tiene todos sus documentos digitalizados y, puesto que la red está abierta y todo el mundo puede consultar cualquiera de ellos, el edificio siempre está vacío. Bueno, en realidad casi siempre vacío. Los androides que se encargan del mantenimiento y de todo el resto de actuaciones necesarias, están siempre deambulando por allí y, sólo muy de tarde en tarde, las puertas se abren para dar paso a un humano.
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