Ir al contenido

Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Domingo, 5 de julio de 2020

Inicio | ¡Buenos días! (Presentación por Miquel Barceló) | ¿Quiénes somos? | ¿Cómo puedo participar? | Aviso legal | Revistas culturales

Artículos de: Campoamor Stursberg, Rutwig

Cien años de robótica en la Ciencia Ficción

Para el aficionado incondicional a la ciencia ficción, el año 1920 destaca especialmente entre las efemérides asociadas al género, al marcar el centenario del nacimiento de Isaac Asimov, una de las figuras que han tenido mayor repercusión, difusión e influencia en la literatura de ciencia ficción.[1] En este contexto, el nombre de Asimov se asocia de forma natural con una de las corrientes más características de la literatura de anticipación, los robots. Aunque la idea de entes mecánicos o mecanizados es anterior a Asimov y a la propia ciencia ficción,[2] le corresponde a él el mérito de haber conferido a la noción de robot una relevancia literaria y técnica propias, a la vez de intentar sistematizar e incluso proponer pautas de comportamiento que, en un futuro indeterminado, pudiesen servir como base de una programación eficiente y segura de máquinas autónomas dotadas de una capacidad de aprendizaje y asimilación. El desarrollo del "cerebro positrónico" es la materialización física del deseo de un intelecto artificial con todas las características creativas e intelectuales humanas, pero desprovisto de sus vicios y defectos, que son rigurosamente descartados mediante la aplicación de tres leyes, que forman el decálogo de la psicología robótica.  



[1] Mencionamos que es también el centenario de otros autores de primera línea como Ray Bradbury, Daniel Galouye, Sam Moskowitz o Frank Herbert, entre otros. 

[2] Ya los mitos griegos incluyen criaturas artificiales que podrían considerarse como robots. Como ejemplos más modernos cabe citar el famoso autómata de San Alberto Magno o el tétrico Golem del Rabbi Löw.

 

[Seguir leyendo] Cien años de robótica en la Ciencia Ficción

De la biología a la estadística: ¿es la psicohistoria una ciencia emergente?

Nacida como un recurso en apariencia secundario para legitimar la trama de una serie de relatos cortos aparecidos entre 1942 y 1950 en la revista Astounding Magazine[1] y compilados en forma de libro en la trilogía de Fundación, la psicohistoria de Asimov ha ido adquiriendo relevancia progresivamente hasta convertirse en la seña de identidad más visible e importante del ciclo y, en parte, de la obra asimoviana. Después de un lapso de varias décadas, Asimov retoma la temática y añade al ciclo las novelas Los límites de la Fundación (1982), Fundación y Tierra (1986), así como las precuelas Preludio a la Fundación (1988) y Hacia la Fundación (1993), que son las más relevantes, junto a la trilogía original, en lo que concierne a la descripción y evolución de la psicohistoria. La trilogía autorizada aparecida después del deceso de Asimov, formada por las novelas El temor de la Fundación (1997), escrita por Gregory Benford, Fundación y Caos (1998) de Greg Bear y El triunfo de la Fundación (1999) de David Brin, nos proporciona una gran cantidad de anécdotas adicionales sobre las dificultades de implementación y desarrollo de la disciplina psicohistórica, pero desgraciadamente no proporcionan ninguna información de utilidad que nos permitan analizar y sintetizar las propiedades esenciales y características de la psicohistoria.


[1] Revista que posteriormente pasaría a llamarse Analog Science Fiction and Fact a partir del número de febrero de 1960,  siendo actualmente editada por Dell Magazines.

 

[Seguir leyendo] De la biología a la estadística: ¿es la psicohistoria una ciencia emergente?

Luces y sombras de la fantasía científica soviética III: De un aperturismo esperanzador a un nuevo aislamiento

En esta tercera y última entrega sobre la ciencia ficción soviética, nos centramos en el llamado período de renovación, que comienza oficialmente en 1957 con la publicación de La Nebulosa de Andrómeda de Efremov y continúa hasta mediados los años 1970, momento en el cual vuelve a producirse un retroceso y un aislamiento que durará hasta la muerte de Brezhnev en 1982. Aunque las razones para esta ralentización no son unánimes, sí existen al menos algunas características genéricas innegables, asociadas a la permanente hesitación entre hacer concesiones al liberalismo occidental (como es el caso de la R. P. China) o un retorno no disimulado a los postulados estalinistas, sobre todo tras la revuelta en Praga en 1968. En el ámbito de la ciencia ficción, el deceso de Ivan A. Efremov e Ilya I. Varshavski, dos de los principales impulsores de la fantasía científica moderna en la URSS, profundizan si cabe la regresión a lo largo de los años setenta. El cierre o la depuración de las editoriales especializadas en la ciencia ficción y el aumento injustificado de una censura editorial, capitaneada por algunos autores de la vieja guardia, aumentan la frustración hasta el punto de que algunos de los más notables escritores deciden abandonar el género.

[Seguir leyendo] Luces y sombras de la fantasía científica soviética III: De un aperturismo esperanzador a un nuevo aislamiento

Luces y sombras de la fantasía científica soviética II: de la guerra patria al deshielo de 1956

En esta segunda entrega dedicada a la ciencia ficción soviética, analizamos algunas de las obras y autores destacados publicados entre 1937 y 1956. La primera de las fechas marca el apogeo de la hegemonía estalinista, mientras la segunda se caracteriza por una tímida y efímera apertura del sistema, debida fundamentalmente a las tortuosas luchas y depuraciones llevadas a cabo después del deceso de Stalin. En términos generales, las décadas de 1930-1950 se caracterizan principalmente por la extirpación violenta de la disidencia, para cuyos fines la Gran Guerra Patria y el posterior establecimiento de la confrontación con Occidente fueron de gran ayuda. La otra característica es el finalmente fallido intento de uniformización total y un extendido hermetismo basado en una progresiva desconfianza mutua, que supone una sublime materialización moderna de la máxima romana divide et impera. Abandonada ya la época de la utopía, la literatura de ciencia ficción se vuelca, al menos de forma oficial, en una vía de educación, formación técnica y de exaltación de los logros que la construcción del socialismo habrá de aportar, moralmente sustentada por la victoria soviética en la II Guerra Mundial y el impresionante desarrollo científico e industrial que la sigue. La industrialización del país, defendida ya en tiempos de la Revolución, constituye la primera y principal obsesión del Estado, y será esgrimida como el principal estandarte ideológico hasta la época en que sea reemplazado por la carrera y conquista espaciales

 

[Seguir leyendo] Luces y sombras de la fantasía científica soviética II: de la guerra patria al deshielo de 1956

Luces y sombras de la fantasía científica soviética I: De la rusia zarista a la Gran Purga

Cuando se han cumplido recientemente los cien años de la llamada Revolución de Octubre, sobre la que tanto se ha escrito y disputado, parece adecuado aprovechar la ocasión para hablar, aunque sea brevemente, acerca de la literatura de ciencia ficción soviética, enorme en cuanto a producción se refiere, pero a la par escasamente conocida y editada en el ámbito occidental. No pretendemos en absoluto discurrir sesudamente sobre la génesis y evolución de la llamada fantasía científica soviética, así como de sus connotaciones filosóficas, políticas o sociológicas, tarea que por otra parte sería inmensa, y para lo cual existen ya profundos tratados y multitud de monografías específicas,[1] sino tan sólo indicar a grandes rasgos las tres principales etapas en las que puede dividirse, netamente diferenciadas por sus motivaciones, credibilidad científica y nivel de introspección. Reivindicamos asimismo algunos autores y obras que, por una u otra razón, siguen siendo mayoritariamente desconocidos por el aficionado a la ciencia ficción, pese a su calidad o relevancia en el género. Esta primera fase, que constituye el objetivo de la presente reflexión, sería la correspondiente a la transición de la literatura rusa de tipo fantástico a la ciencia ficción soviética propiamente dicha. En términos cronológicos, esta primera época finalizaría en 1937, año en el que turbulentos acontecimientos obligarían a los autores de ciencia ficción soviéticos verdaderamente creativos a permanecer en un estado de latencia que duraría más de una década.



[1] Véase el estudio crítico de Britikov citado en la nota 6, así como aquellos contenidos en la biliografía.

 

[Seguir leyendo] Luces y sombras de la fantasía científica soviética I: De la rusia zarista a la Gran Purga

La gran disciplina ausente en la literatura de ciencia ficción: la química

Es incuestionable que, al margen de las leyes físicas cuyos efectos todo el mundo experimenta en su quehacer diario, aunque sea de manera subliminal e inconsciente, la química juega un papel igualmente central y relevante, que determina el desarrollo o colapso económico e industrial de los diferentes países, así como marca el bienestar o la miseria material de la  población. Desde las industrias textil y alimenticia, pasando por los fertilizantes usados en la agricultura, la petroquímica, la metalurgia, los polímeros y otros materiales sintéticos, hasta los cosméticos, perfumes y fármacos, prácticamente cualquier sustancia que manipulamos diariamente está íntimamente ligada a la química. El llamado progreso, al margen de otras innovaciones sociales, se basa fundamentalmente en la eclosión decimonónica de la industria química, con todas las connotaciones negativas que dicho desarrollo nos ha legado, de las cuales la más importante es la contaminación medioambiental, un problema probablemente irresoluble debido a sus laberínticas implicaciones políticas y financieras, así como a las contradicciones éticas tan características del antropocentrismo. Todo ello convierte a la química en una disciplina ambivalente, fascinante para unos y minusvalorada e incluso despreciada por otros, aunque indispensable para la subsistencia de todos, o bien, en un contexto más frívolo, para la fabricación, mantenimiento y desarrollo de dispositivos de distracción masiva publicitados como irrenunciables para la realización personal. Ante esta indispensabilidad de la química en la sociedad contemporánea, resulta chocante, o cuanto menos llamativo, que la representación de esta ciencia en la literatura de ciencia-ficción sea, al menos desde el punto de vista formal, sumamente escasa.[1]



[1] No tratamos aquí su impacto en medios audiovisuales, que puede analizarse en la obra de Stocker citada al final.

 

[Seguir leyendo] La gran disciplina ausente en la literatura de ciencia ficción: la química

Computadoras en la ciencia ficción: por qué la CF no pudo predecir los ordenadores personales

En una era donde nuestra existencia como individuos depende esencialmente (para bien y para mal) de la computación,  la progresiva automatización de procesos y el crecimiento imparable de las redes de comunicación, resulta difícil recordar que, tan sólo un par de décadas atrás, la mayoría de los artilugios y aparatos que son ahora de uso plenamente cotidiano constituían el objeto de películas futuristas o quimeras tecnológicas, cuando no eran instituidos como entes de culto de un reducido grupo de personas aquejadas del trastorno de personalidad antisocial. Si bien a mediados de los años 1980 el ordenador ya era objeto de especulación por parte de los creadores del cyberpunk (Neuromancer de W. Gibson, 1984), todavía no constituía, al menos entre el público general, el objeto de reverencia y adoración que es hoy, sin el cual la supervivencia es virtualmente inimaginable, so pena de aislarse en el oscurantismo pretecnológico. La propagación imparable de los descendientes del ordenador personal tradicional, entre los que se cuentan los portátiles de tamaño ultrareducido, los reproductores de imágenes y sonidos y otros artefactos de bolsillo, pueden llevarnos a la equívoca creencia de que la existencia del ordenador (no los gigantescos cerebros electrónicos de la industria y organismos gubernamentales) fue una consecuencia lógica y natural en la literatura de anticipación. No obstante, nada más lejos de la realidad: el ordenador personal, constituyendo uno de los dispositivos esenciales en la rutina diaria de multitud de ciudadanos y sostén del sistema comercial y administrativo, es probablemente el más sonado fracaso de predicción en la historia de la ciencia ficción.  

[Seguir leyendo] Computadoras en la ciencia ficción: por qué la CF no pudo predecir los ordenadores personales


Logotipo de la UCM, pulse para acceder a la página principal
Universidad Complutense de Madrid - Ciudad Universitaria - 28040 Madrid - Tel. +34 914520400
[Información - Sugerencias]
ISSN: 1989-8363