Ir al contenido

Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Viernes, 22 de marzo de 2019

Inicio | ¡Buenos días! (Presentación por Miquel Barceló) | ¿Quiénes somos? | ¿Cómo puedo participar? | Aviso legal | Revistas culturales

Artículos de: del Castillo, Mauricio

Las reliquias modernas

La nave apareció por encima de las montañas curtidas por el sol de mediodía. Un anciano en silla de ruedas, salido de quién sabe dónde, se detuvo a un costado mío. Sus ojos marchitos y bastante secos atendían la llegada de esa extraña nave.

Preguntó:

-¿Viene a ver los escenarios bíblicos?

-Así es -dije-. Me informaron de que este es el lugar donde inicia el itinerario.

[Seguir leyendo] Las reliquias modernas

Los óculos del caracol

Tomás Navarro bajó del autobús y se cubrió la cabeza con el periódico extendido. La lluvia caía a cantaros. Subió la calle empedrada en pequeños saltos para evitar así que sus zapatos se mojaran. El brillo de los faroles permitió ver el reflejo que desprendía el temporal, así como los guijarros suaves que se limaban ante el paso incesante de los arroyos.

Vislumbró el enrejado de su casa con su característico decorado, así como el esmerado piso de cemento. Se concentró tanto en llegar y resguardarse de la terrible lluvia, que no alcanzó a mirar el suelo. Algo tronó debajo de su zapato. Sintió el crujido de súbito, con una sensación de sorpresa y susto. 

[Seguir leyendo] Los óculos del caracol

©Mack acelera el paso

Matías amaba su trabajo tanto como nosotros amamos el nuestro. No encontraría otro igual ya que el número de desempleados aumentaba y había miles que matarían por un empleo como el suyo. Amaba el olor de los muebles, el olor a café de grano recién hecho, el papel tapiz, las luces incandescentes, así como a la muchacha rubia de recursos humanos.

Cada mañana, Matías llegaba diez minutos más temprano para ejecutar sus labores. A pesar de que su jefe no poseía buenos modales lo encontraba agradable, sobre todo los viernes cuando estaba latente el fin de semana para disfrutar. No había nadie que tuviera quejas de él, como él no tenía quejas de nadie. Hacía más de un año que había entrado a laborar a la empresa y no pasaba un día en que no se mostrara dichoso de haber llegado a este mundo.

[Seguir leyendo] ©Mack acelera el paso

El planeta de los toros

No por un tonto que dice cosas nos van a quitar la fiesta brava. Tendrá que discutirlo y pasar sobre mi cadáver.

Rafael Herrerías, empresario taurino mexicano

 

¿Pero usted vio que el toro se le venía encima? ¿Por qué entonces, no se apartó?

¡Ya lo creo que lo vi! Lo que ocurre es que yo no me aparto de los toros mientras me llame Manolete.

 

[Seguir leyendo] El planeta de los toros

La nave de la discordia

13.VII.2385. En algún tiempo próximo la nave va a reventar.

No se necesita ser muy observador para notar eso. Los ojos de Viktor, nuestro supuesto líder, evidencian el caos. Cree tener la última palabra en cuanto a qué debemos hacer para bajar la intolerancia dentro de la nave, pero sus decisiones no han sido correctas en ningún caso.

Viktor dice también que lo que suceda no es en ninguna medida responsabilidad de él. De modo que en eso estamos: Viktor y el resto de nosotros metidos hasta el cuello en un conflicto sin responsables. La cosa es lo suficientemente seria para sacarnos los ojos entre nosotros, y yo no puedo soportar este maldito ambiente.

[Seguir leyendo] La nave de la discordia


Logotipo de la UCM, pulse para acceder a la página principal
Universidad Complutense de Madrid - Ciudad Universitaria - 28040 Madrid - Tel. +34 914520400
[Información - Sugerencias]
ISSN: 1989-8363