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Sobre la libertad (im)posible en el mundo de las ciudades fantásticas (PDF)

Oana Presecan

Universitate Babes-Bolyai de Cluj (Rumanía)
oana_presecan@yahoo.es

 

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Título: La cuadratura del círculo. Falso tratado de urbogonía
Autor: Gheorghe Săsărman
Traducción del rumano e introducción: Mariano Martín Rodríguez
Editorial: La biblioteca del laberinto, Colmenar Viejo
Colección: Delirio
Año: 2010
Número de páginas: 182

 

 

 

 

La cuadratura del círculo es el libro con que su autor sedujo definitivamente a su esposa, tal como afirma él mismo en el prólogo escrito expresamente para esta edición. Esto ocurría en la Rumanía de la década de 1970, en plena dictadura comunista, y el resultado, además del anecdótico que evoca el autor, es un libro original, que no pudo menos que ser víctima de las tijeras de la censura, que se cebó en él al salir a la luz por primera vez, por la razón de que se había atrevido a hablar, en aquellos tiempos infelices, de la libertad humana.

Gheorghe Săsărman, arquitecto de formación, posee los dones de un narrador auténtico, con un estilo que lo emparenta, y eso le honra, con uno de sus maestros declarados, Jorge Luis Borges. El subtítulo del libro que nos ocupa (“relatos fantásticos”) no es gratuito y el lector atento no tarda en relacionar la configuración de sus ideas y su construcción con la creación borgiana en el género. Por ejemplo, el cuento del autor argentino titulado “Tlön, Uqbar, Orbis tertius”, nos presenta un mundo inventado, que aparece descrito misteriosamente en un único volumen de una enciclopedia falsificada. Se trata de una civilización planetaria cuya literatura la componen leyendas que no se refieren nunca a la realidad, porque la filosofía dominante de los habitantes del planeta Tlön es la idealista. De forma análoga, La Cuadratura del círculo nos brinda una serie de espacios, y más concretamente, de ciudades que parten de un principio ideal(ista) en apariencia, pero que oculta un destino que culmina trágicamente en casi todos los casos. El título del libro es elocuente a este respecto, al expresar, según su definición léxica, algo imposible, un problema sin solución, porque todos sabemos que no existe ningún cuadrado cuya área sea igual a la de un círculo usando regla y compás. Siguiendo esta línea de interpretación, podemos llegar a la conclusión de que cualquier forma de idealismo es incompatible con el ser humano.

Una vez indicado el principal ascendiente literario de este libro, podemos afirmar sin ningún género de dudas que las ideas que sostienen los relatos de La cuadratura del círculo merecen el calificativo de brillantes, entre otras cosas por la gracia de la ironía mordaz que las caracteriza. En el primero de ellos, “Vavilón”, cuyo carácter profundamente universal se presta a evocar cualquier época histórica y casi cualquier organización social, el dios supremo domina tranquilamente (y recibiendo al paso cada noche una doncella luego destinada al sacrificio) una ciudad en forma de torre de Babel supuestamente igualitaria, pero donde cada clase social vive separada de la siguiente (por arriba y por abajo) en uno de los siete pisos comunicados por una rampa engrasada con aceite, esto es, difícil de subir, pero fácil de bajar, lo que no impide a tantos temerarios intentar ascender de nivel, aun a costa de la vida. Otro relato de aplicación también universal, es el titulado “Protópolis”, la ciudad cubierta por una cúpula que la aísla del resto del mundo y donde florece una sociedad ideal, sin enfermedades y vida prolongada y aséptica. El desenlace no es el que nos esperaríamos en una sociedad que parece corresponder a unos deseos humanos arraigados: la cúpula que tantas ventajas parecía ofrecer, facilita, por el higiénico aislamiento, un proceso irreversible de degeneración de la humanidad protegida, la cual regresa a una organización de tipo prehistórico, tribal y caníbal, en vías de animalización completa. Después de todo, cualquier sistema totalitario y aislacionista, independientemente de su orientación, representa una involución feroz de la especie, debido a la falta de aire, de libertad de movimientos.

Una verdadera sátira contra las visiones idealistas que persiguen a toda costa la igualdad entre los ciudadanos la encontramos en el relato “Homogenia”. En esta ciudad, las calles son idénticas, las personas son idénticas, la indumentaria es idéntica, con lo que parece haberse cumplido plena y literalmente el principio igualitario. Las consecuencias son de prever: las personas se confunden entre sí, dejan de ser capaces de reconocer hasta a sus hijos (por supuesto, también los niños son idénticos), y el pensamiento se uniformiza hasta el punto de cesar. Por último, una de las historias más breves e impresionantes en nuestra opinión (y cada lector puede señalar otras como sus preferidas entre tantas sugestivas como encierra el volumen), se titula “Záalzeck” y narra el destino de la primera ciudad de los terrícolas libres, una ciudad fundada, como es fácil de entender, por extraterrestres, con el propósito loable de crear sobre la Tierra una sociedad ideal. Transcurridos unos cuantos siglos, regresan los fundadores para observar si su experimento había salido como esperaban. Lo que ven son unas jerarquías bien arraigadas, con los poderosos vestidos de púrpura servidos por ejércitos de esclavos harapientos. Pero el sarcasmo de la parábola no se acaba ahí: en lugar de tomar venganza por la desobediencia terrícola de los sabios principios utópicos, algunos de esos alienígenas tan bien intencionados acaban tomándole gusto al poder y, tras deshacerse de los demás, ocupan el lugar de los poderosos de la Tierra, y “los esclavos podían seguir, tranquilos, con sus afanes cotidianos”.

La diversidad de temas abordados nos impide hacer su resumen completo, mientras que las imágenes literarias del contenido de la colección son tan ricas como inventivas. Unas tratan de amores imposibles castigados duramente, otras abordan la búsqueda incansable de la perfección en forma de una geometría sin defecto y que conduce lo más a menudo a la muerte, o expresan realidades claustrofóbicas, asfixiantes, como en “Oldcastle”, el castillo donde reina una noche perpetua poblada por fantasmas que se creen aún vivos y cuya única salida es desprenderse de los retratos donde los difuntos quedan encerrados durante el día y atravesar los muros para poder salir finalmente a vagar por el mundo. Este relato constituye una clara metáfora del exilio salvador para las víctimas de una organización de la existencia opresiva, un exilio al que se vería abocado el propio autor, el cual consiguió establecerse en Alemania, donde reside desde entonces.

Una de las cualidades sobresalientes de este volumen es, salvando el riesgo de heterogeneidad que entraña la variedad reseñada de los relatos que lo componen, el hecho de que forme con todo un conjunto coherente, que el autor compara a una sinfonía suave al principio, cuando el universo descrito tiene más visos de realidad, y vertiginosa hacia el final, cuando la obra adopta rasgos oníricos, especialmente en el último de los relatos (“Arcanum”). La claridad de la expresión, el humor (a veces oscuro, pero en general sarcástico y manifiesto), así como los finales inesperados y deliciosos por su rechazo del moralismo conjugado con una invitación implícita al ejercicio de la inteligencia, justifican la referencia objetiva a la escritura borgiana.

Gheorghe Săsărman confiere al espacio una dimensión casi profética o, en cualquier caso, decisiva, al tomar vida la ciudad y fundirse metafóricamente con la sociedad que alberga. En un artículo suyo sobre el libro publicado por primera vez en la italiana Grande Enciclopedia della Fantascienza (Milano, 1980), el escritor revela su idea central, esto es, que las perturbaciones de la armonía y el equilibrio naturales, manifestadas mediante la perversión del papel de la arquitectura, tiene efectos devastadores en la humanidad entre sus muros. La alusión es transparente y nos remite a los numerosos proyectos urbanísticos que, en muchas ciudades europeas y tras la Segunda Guerra Mundial, han desfigurado el aspecto de tantos lugares históricos, de lo que Bucarest puede servir de triste ejemplo. Tal vez con esa idea, el autor proporciona, en el mismo texto, una clave de lectura del libro, cifrada en el camino largo y difícil hacia la luz que debe recorrer la humanidad entera.

Otro paralelo que puede parece a primera vista más evidente que el de Borges es el célebre volumen de Las ciudades invisibles (Le città invisibili, 1972), de Italo Calvino. Ambos libros se escribieron casi al mismo tiempo y su estructura es muy semejante en apariencia, lo que el escritor rumano califica, en el prólogo a la edición francesa, de “rara coincidencia”. Sin embargo, y aparte de que Săsărman no conocía Las ciudades invisibles al redactar su libro, según su propio testimonio, la lectura de ambas colecciones revela que obedecen a concepciones literarias muy distintas. Aunque puedan coincidir en la intención posiblemente alegórica y moralizante, la forma que adoptan las descripciones urbanísticas del italiano es la del poema en prosa, de modo que tiende a alejarse de la especulación en favor de lo fantástico y lo lírico, lo que la distingue decisivamente del libro de Săsărman. Además, si analizamos atentamente la estructura de Las ciudades invisibles, observaremos que el volumen se articula en torno a una geografía bien delimitada, al tratarse de los viajes (imaginarios) de Marco Polo a lo largo y ancho del imperio sometido al Gran Kan Kublai. Lo que aparece ahí en primer plano es la humanidad que puebla el imperio y sus ciudades, no el espacio propiamente dicho, que sí constituye el elemento crucial en La cuadratura del círculo.

El estudio crítico de Mariano Martín Rodríguez que precede a la versión española del libro alude brevemente a esta diferencia entre Calvino y el autor rumano al hilo de su argumentación, que persigue demostrar el carácter original y la calidad de la obra, así como en su desigual fortuna. A este respecto, el prologuista se refiere tanto a su acogida por la crítica rumana coetánea (lo que en Italia se llama critica militante) como a las entradas dedicadas al autor en los diversos y valiosos diccionarios y enciclopedias de la literatura rumana, cuyo examen permite afirmar que la recepción de la colección de Săsărman no fue siempre correcta, debido a la tendencia manifiesta a clasificar el libro en el género de la literatura de ciencia ficción, tal vez porque el autor cultivaba brillantemente la narrativa de este tipo por la época de La cuadratura del círculo. Aunque algunos relatos presenten motivos fictocientíficos, se trata más bien de un ejemplo sobresaliente del universo literario mucho más amplio de la escritura especulativa, al que Mariano Martín Rodríguez ha dedicado otros trabajos y que abarca, entre otros, el género consistente en lo esencial en la descripción de espacios imaginarios, como una especie de geografía ficticia o geoficción. La introducción se centra, pues, en la fortuna del libro y no tanto en un análisis de la obra propiamente dicha, cuya dimensión sociopolítica tampoco se aborda. Tal vez hubiera convenido contextualizar la obra en las circunstancias del régimen totalitario que sufría el país del autor y sus posibles ecos alegóricos en las distintas ciudades, cosa que hubiera podido llevar a cabo el autor del estudio fácilmente gracias a su erudición y buen conocimiento de la historia de Rumanía. La reconstitución de una cultura dictatorial paralela a la franquista podía ser de interés para los lectores españoles, pero el crítico parece haber preferido hacer más hincapié en la calidad propiamente estética y en el carácter universal de La cuadratura del círculo.

En lo que respecta a su traducción, revela un cuidado exquisito de la precisión de la expresión y un esfuerzo conseguido por transponer fiel y armoniosamente no solo el sentido, sino hasta el ritmo de la expresión original, lo que no era tarea fácil en absoluto, dada la compleja construcción de la frase original. El resultado permite una lectura fluida, placentera, con la emoción de la intriga y el humor del texto rumano preservados sin alterar, lo que contribuye a realzar el efecto de sus ideas.

Como hemos podido ir viendo, La cuadratura del círculo no es una obra consagrada a las virtudes humanas, sino más bien al contrario: la codicia, la inestabilidad ética y emocional, el miedo y la hipocresía son solo algunos de los defectos fustigados en sus líneas. Es evidente que una colección de relatos como la de este “falso tratado de urbogonía” se presta a un arsenal entero de interpretaciones diversas. Por ejemplo, la visión histórica, la más capaz de probar el carácter universal del escrito, se puede analizar de forma muy variada, sea siguiendo el orden cronológico de las sociedades imaginadas, sea atendiendo a su nivel de civilización. La tarea emprendida por el autor es casi siempre pertinente desde este punto de vista. No obstante, también se ha dejado llevar en alguna ocasión por el juego formal, que consideraremos arbitrario o liberador según el punto de vista que adoptemos. Así, el relato “Arca” se limita al título seguido de una página en blanco, de manera que no sabemos (y nos gustaría averiguarlo) si es que se invita al lector a llenar esa página vacía dando rienda libre a su imaginación, si la ciudad de Arca no ha existido nunca o si su historia está escrita de forma invisible o indescifrable, si la ciudad no merece una descripción o, tal vez, de haber existido la ciudad, si su recuerdo se ha perdido en la noche de los tiempos...

Este libro, con un destino inmerecidamente oscuro en su país y casi desconocido fuera, sobre todo por sufrir de la marginación derivada del género literario en que se ha solido clasificar y de la desventaja de pertenecer a una cultura periférica como la del sudeste de Europa, ha encontrado ahora el lugar que le corresponde en justicia en la biblioteca hispánica de traducciones hermosas de otras literaturas. Y cuando decimos “hermosas” nos referimos no solo al maravilloso asunto del libro y al talento del autor, sino también a la vistosa apariencia del volumen, una verdadera joya que destaca entre tantas ediciones de tipografía vulgar. De esta manera, el público deseoso de una lectura cautivadora puede acceder por fin a esta bocanada de aire fresco de la literatura rumana de los años setenta del pasado siglo.


PRESECAN, Oana (2011): "Sobre la libertad (im)posible en el mundo de las ciudades fantásticas" [en línea]. En: Ángulo Recto. Revista de estudios sobre la ciudad como espacio plural, vol. 3, núm. 1, pp. 257-262. En: http://www.ucm.es/info/angulo/volumen/Volumen03-1/resenas01.htm. ISSN: 1989-4015

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