Bolivia, la última batalla

Ernesto Che Guevara llega a Bolivia el 3 de noviembre de 1967 para iniciar su último intento guerrillero, en el marco de un ambicioso plan de liberación latinoamericana que pretendía un cambio en la relación de fuerzas en el subcontinente y el consiguiente desbloqueo de Cuba, único país socialista del área. Sin embargo, la campaña boliviana del Che comienza, en rigor, mucho antes, con el intento del periodista argentino Ricardo Masetti, el "Comandante Segundo", de instalar un foco guerrillero en el norte argentino. A mediados de 1966, después del fracaso del Congo, Guevara decide tomar las riendas del proyecto con un foco inicial en la selva boliviana. Luego de un período de entrenamiento en Cuba, llevará a sus mejores hombres al país mediterráneo, donde combatirá sin apoyo político y aislado de sus contactos urbanos durante 11 meses, hasta su captura el 8 de octubre de 1967. Al día siguiente será fusilado por orden del presidente René Barrientos. Ernesto Guevara había librado, y perdido, su última batalla.


Preludio en la Argentina

Cuando el Che concibe por primera vez la posibilidad de desarrollar una experiencia guerrillera fuera de las fronteras cubanas, su primer pensamiento se ubicará en la patria que lo vio nacer, Argentina. En la Cuba de los 60 vivía una considerable colonia de argentinos que, de una u otra manera, se habían puesto al servicio de la revolución cubana. El 25 de mayo de 1962, fecha en que los argentinos festejan el día de su independencia de España, en La Habana se produce un hecho inusual, un asado criollo "a la argentina" reúne a gran parte de la colectividad de inmigrantes argentinos -incluido John William Cooke, entonces delegado de Perón, que por aquellos días residía en la capital de la pequeña isla caribeña-. En esa oportunidad, el Che habla ante un público aproximado de 400 personas entre los que se encontraban los técnicos enviados por el Partido Comunista Argentino y una congregación muy variada conformada por artistas, escritores y científicos connacionales del Che.

El partido Comunista Argentino, que bregaba por una revolución pacífica, chocó desde un comienzo con los postulados revolucionarios de Guevara, que proclamaba a los cuatro vientos la revolución armada en todo el territorio del continente americano. La mala relación del Che con los comunistas argentinos era compartida, por aquel tiempo, por la mayoría de los miembros del gobierno de Cuba. La distancia entre el prosoviético Víctor Codovila y el Che era descomunal. Guevara propiciaba una guerra de guerrillas en la Argentina apoyada por toda la izquierda unificada del país y Codovila, que respondía a las orientaciones de Moscú, rechazaba al Che por su concepción foquista y la visión militarista para el accionar en la entonces llamada "lucha por la liberación de los pueblos en Latinoamérica".

El discurso que pronuncia el Che en la convocatoria al festejo de un nuevo aniversario de la independencia argentina, provoca una verdadera división de opiniones entre los presentes miembros del Partido Comunista Argentino (PCA). El Che hace un llamamiento a la unión y el accionar armado en Argentina: "Pensamos en que somos parte de un ejército que lucha en cada pedazo del mundo, y aprestémonos a celebrar otro 25 de mayo, no ya en esta tierra generosa, sino en tierra propia, y bajo símbolos nuevos, bajo el símbolo de la victoria, bajo el símbolo de la construcción del socialismo, bajo el símbolo del futuro".

La ruptura del PCA con Guevara no tomará estado público, solo algunos comentarios acusatorios contra las propuestas del Che, serán publicados por la prensa del partido comunista argentino. La ruptura se manifestará de otra manera, en el quite de apoyo a los planes del Che de desarrollar una guerrilla en el norte argentino. Guevara comprenderá lentamente que ha perdido el apoyo político indispensable para lanzarse a una aventura militar en su país natal, ya que los comunistas argentinos lo han dejado sin estructura política en la argentina.

Dentro del peronismo, John Cooke, que se radicaliza hacia el ala izquierda del partido de Perón, que se encuentra exiliado en España, no cuenta con el apoyo político suficiente como para apoyar una incursión armada en los montes del norte argentino. En Cooke prende la utopía del Che, e intentará por todos los medios crear las condiciones que permitan una aventura revolucionaria en territorio argentino. Las restantes fuerzas de la izquierda, escisiones del PCA, no generan movimientos de masas que puedan servir de apoyo a un intento foquista al estilo Guevara. Aquellos grupos guerrilleros que intentaron una acción armada sin apoyo de masas, fueron destruidos por el accionar de las fuerzas de seguridad de la Argentina.

El desprecio que el Partido Comunista Argentino demostró por el Che fue contagiado a otros partidos comunistas de Latinoamérica, que comenzaron a desconfiar de los postulados políticos guevaristas. Las desconfianzas no eran infundadas. Sobran ejemplos en intentos dirigidos desde Cuba, por círculos allegados al comandante argentino, para intentar infiltrar adictos en las estructuras de los PC latinoamericanos con vistas a copar sus direcciones y cambiar los rumbos pacíficos de sus planes, por propuestas cargadas de intenciones foquistas.

Jorge Castañeda, en su libro "La vida en rojo, una biografía del Che Guevara", cita: "Una carta privada escrita por 'amigos argentinos (comunistas)' a Alcira de la Peña, miembro del Buró Político del Partido Comunista Argentino, exiliada en Moscú, ilustra las tensiones existentes: 'Mis relaciones con nuestro compatriota -Ernesto Guevara-van de mal en peor, y todo esto por el hecho que tuvo y sigue teniendo que ver con nuestro querido partido. Yo agarré a sus amigos Cooke y Eguren y el grupo que estaba adiestrándose. Su defensor era Guevara; a través de él se financiaba esa actividad. Entre miembros de ese 'comando' se encontraba el grupo de trotskistas que decían que cuando apliquemos lo... que estamos estudiando no vamos a hacer ninguna diferencia entre 'gorilas' (militares antiperonistas) y 'comunistas stalinistas'. (...) El Che comienza a comprender que si se propone montar una guerrilla en la Argentina (...) se verá obligado a construirla solo, es decir, con reclutas individuales, apartados de las organizaciones existentes(...). Guevara tendrá que hacer su revolución latinoamericana (...) sin los Codovillas'".

El Che comprende que ni Perón, que conduce el movimiento de masas más importante de su país, ni el PCA lo apoyarán en una aventura revolucionaria en Argentina. Sin embargo, no perdía las esperanzas de lanzarse a la lucha en la precordillera argentina. Testimonios de su entorno en el Ministerio de Industrias dan cuenta del interés demostrado por el Che en el proyecto andino, ya que en varias oportunidades se lo ha visto al Che concentrado, con el mapa de la Argentina desplegado sobre su escritorio, estudiando la geografía de su país natal. Pero si Guevara había pensado alguna vez recibir como apoyo las estructuras de los partidos comunistas de Latinoamérica para lanzarse a la lucha armada en el continente, ahora tomaba serios recaudos antes de confesar sus intenciones a algún miembro de aquella organización política que, secretamente, ya había comenzado a solicitar a Moscú la utilización de la metodología de las presiones políticas que sirvieran para detener el intento cubano de exportar su revolución. Poco se sabe sobre los motivos que impulsan al Che a confiar, en su última experiencia guerrillera, en el Partido Comunista de Bolivia. Todo le indicaba que no compartirían su concepción sobre la guerra de guerrillas y el desarrollo del foco guerrillero. El Che parte a Bolivia enfurecido con la URSS y su estructura política a nivel mundial: los partidos comunistas. Guevara expulsa a Escalante, representante del PSP cubano, de las ORIs, después de desenmascarar las concepciones stalinistas del dirigente comunista. Guevara fue condenado por el PC Argentino, que lo denuncia ante Moscú. El Che es visto por los partidos comunistas latinoamericanos como un exaltado que pretende adelantarse a los acontecimientos provocando situaciones de guerra allí donde todavía las condiciones no han madurado lo suficiente, y con este panorama desalentador, el Che confía inexplicablemente en el apoyo logístico a la dirección del PC boliviano a cargo de Mario Monge, cuando emprende su campaña militar en Ñancahuazú. La historia constata que la logística y los cuadros prometidos por el PC de Bolivia estuvieron ausentes durante la campaña militar y la muerte del comandante guerrillero argentino-cubano Ernesto Che Guevara.

El periodista argentino Jorge Masetti, quien entrevistara al Che en la sierra en tiempos de la Guerra Revolucionaria, había entablado una profunda amistad con el médico argentino. Desde su comienzo, Masetti simpatiza con la causa de la revolución y cumple diferentes tareas en beneficio de la construcción de la Cuba socialista. Juntamente con el Che, Masetti fundará "Prensa Latina", la agencia oficial de noticias cubana, de la que se alejará en 1961, motivado por las disidencias planteadas en el trabajo periodístico con los miembros del Partido Comunista Argentino, con quienes Masetti compartía la difícil responsabilidad de la producción de noticias. La formación militar de Masetti se desarrollará en Argelia en tiempos posteriores a la invasión marroquí al flamante país conducido por Ben Bella, quien a su vez entabló una profunda relación de amistad con Guevara. Durante el conflicto marroquí-argelino por la posesión del Sahara Oriental, Masetti fue responsable del transporte de armas que el gobierno de Cuba enviara al FLN de Argelia.

El fallido intento de Guevara de realizar una reunión con el exiliado en Madrid, ex presidente de la Argentina general Juan Domingo Perón -gestión realizada por John W. Cooke-en un intento por contar con la participación del popular militar argentino como parte del impulso de la lucha armada en Argentina, el Che, aprovechando su visita a Argelia, donde se encontraba Masetti, se entrevistará con él y lo asigna como jefe de la guerrilla que intentará operar en la Argentina.

En 1962, el gobierno revolucionario de Cuba apuesta fuerte al desarrollo de la lucha armada en Latinoamérica y da un paso institucional de importancia, del que participa activamente el Che. Dependiente del Ministerio del Interior, las autoridades cubanas crean "Liberación". La responsabilidad sobre el ente recaería en Manuel Piñeiro, quien se pondría a disposición de las necesidades operativas dirigidas y orientadas por el Che, que tendrían como fin apoyar con todos los medios disponibles a los grupos de revolucionarios que estuviesen operando en América latina. El fin primero sería el ubicado geográficamente al pie de los Andes en el círculo fronterizo conformado por Argentina, Boliviana, Chile y Perú.

Para llevar adelante su plan continental de liberación, Guevara comienza a contactarse con los dirigentes revolucionarios de los países del círculo geoestratégico sudamericano ubicado en el norte argentino, desde donde se daría comienzo al accionar guerrillero foquista que, con el tiempo, según los pensamientos más íntimos de Guevara, se desarrollaría hasta culminar en la victoria insurreccional de toda Sudamérica.

Masetti enrolará entre la colonia argentina residente en Cuba a su grupo guerrillero, al que denominará Ejército Guerrillero del Pueblo. La mayoría de los reclutados habían pertenecido como miembros activos del Partido Comunista Argentino que, cansados de las políticas reformistas impulsadas por su partido, se encaminarán a probar la experiencia armada como método político de lucha. Además, la expedición será reforzada por un grupo de experimentados cubanos: Hermes Peña, Alberto Castellanos y José María Martínez Tamayo. La coordinación de la operación estaría a cargo del principal colaborador de Raúl Castro, Abelardo Colomé Ibarra. Por diferentes medios de transporte, los expedicionarios se trasladan a Bolivia desde donde ingresarán en 1964 a territorio argentino, utilizando el camino reverso que el Che emprende en su segundo viaje por América latina.

El accionar de la guerrilla de Masetti en Argentina es casi intranscendente, no logra penetrar en las masas ni ganar su simpatía. Los pocos enrolados en territorio argentino, no cuentan con la preparación militar suficiente como para operar en el desgastador movimiento de las guerrillas. Peña y Masetti perderán la vida en Salta, Alberto Castellanos pasará cuatro años de su vida encerrado en las cárceles argentinas. El intento de desarrollar una guerrilla en la norteña provincia argentina de Salta no prosperará.

La decisión de Guevara de enviar a la Argentina a su más estrecho grupo de colaboradores, que formaban parte de su escolta personal desde los tiempos del Escambray y a su amigo y compatriota Masetti, implicaría la intención del comandante de incorporarse a la lucha guerrillera en su país natal en cuanto las condiciones del desarrollo de la lucha en Argentina así lo permitieran. Masetti participó del proyecto guerrillero argentino que llevó la denominación de "Segundo Sombra" con el seudónimo de "comandante segundo", lo que indicaría que el periodista se mantenía a la espera de un supuesto "comandante primero", que se haría cargo de la dirección política y militar de la guerrilla en Argentina, en un tiempo no muy lejano. Todo indicaría que el puesto de "comandante primero" estaba reservado para el Che Guevara.

La expedición conducida por Masetti fue derrotada por las fuerzas de seguridad de Argentina en 1964.


En el frío de Praga, el Che elige Bolivia

Entre marzo y julio de 1966, el Che desaparecerá de la escena política internacional. Deprimido y sin horizonte político cierto, irreconocible en su nuevo disfraz, después de su fracasada expedición al Congo, Guevara saldrá de Dar Es Salaam con destino a Checoslovaquia, donde su inagotable imaginación y fuerza de voluntad le ayudarán a diagramar una nueva aventura guerrillera, la última de su vida. El primer paso que dará el médico rosarino en esa dirección será el de enviar a un capitán del Ejército Rebelde, el cubano Martínez Tamayo, a iniciar contactos políticos en Bolivia.

Acompañado por sus dos custodios históricos, Villegas y Coello, Guevara pasará sus días en Praga encerrado en un pequeño departamento, donde dedicará la mayoría del tiempo a la lectura y a describir en un nuevo diario, de manera crítica, su experiencia en el Congo.

El Che desconfiaba de los servicios de seguridad checoslovacos al tal extremo, que ha pedido garantías a Piñeiro, encargado de la operación de "rescate" del Congo, para que su salida de Africa sea manejada solo los servicios cubanos. La identidad del Che en Praga debería mantenerse en absoluta reserva. En tal sentido, Paco Ignacio Taibo II, en su libro "Ernesto Guevara, también conocido como el Che", relata: " La clandestinidad es absoluta, el Che desconfía profundamente de los checos y no quiere tener nada que ver con sus servicios secretos. Solía decir -refiriéndose al Che-que si ellos se enteraban, lo sabría la CIA".

El viejo sueño "andino" del Che rejuvenece bajo la luz de la bombilla de su pequeño cuarto de Praga. Guevara reubica las piezas, revalora la nueva situación internacional, sus actores y por fin, el proyecto Andino comienza a retomar su forma geográfica en el mapa, la elección del argentino para iniciar la epopeya recaerá sobre Bolivia.

Según testimonios brindados por su entorno de aquellos días -que a veces varían ampliamente-, en los últimos meses de actividad guerrillera en el Congo, Che habría estudiado la posibilidad de ingresar al Perú, país al que Guevara consideraba el nuevo frente de lucha en Latinoamérica. En el Perú, el argentino contaría con la posibilidad que le ofrecía la existencia de una guerrilla en desarrollo, asignándoles a los territorios de Argentina y Bolivia el carácter de bases de retaguardia estratégica de las guerrillas peruanas. Pero debido a las sucesivas derrotas sufridas por el Ejército de Liberación peruano, Guevara cambiará de planes y ubicará a Bolivia como el objetivo principal de su accionar guerrillero. Otras versiones, como la de Angel Bauer (Lino), hombre de los servicios de seguridad cubanos, atestiguan sobre la intención obsesiva de Guevara, ya desde el Congo, de trasladarse a la Argentina: "Era una forma muy heroica que planteó, casi sin condiciones. Era como quedarse a la orilla del lago Tangañika, casi sin ningún apoyo.

Era muy similar a quedarse combatiendo a la orilla del río, casi a campo descubierto, contra una fuerza superior y que te estaba doblegando". Otro testimonio de Bauer indica: "Se da un juego con Fidel para que no vaya a la Argentina y regrese a Cuba. Fidel manda a Aleida y a otros a verlo. El Che quería ir directamente a Buenos Aires. Fidel inventa Bolivia, usando recursos que existen en ese país, para convencerlo de regresar a Cuba y no ir a la Argentina".

El 19 de julio de 1966, Che iniciará, en compañía de Alberto Fernández Montes de Oca (Pacho), su peregrinaje de retorno a Cuba. Portando pasaporte uruguayo, bajo el nombre de Ramón Benítez, Guevara partirá de Praga en tren hacia Viena, más tarde el argentino hará una pequeña escala en Zurich, desde donde se dirigirá a Moscú, donde el Che cambiará de identidad y pasaporte para abordar el avión definitivo que lo trasladará a La Habana. Sobre el tiempo compartido con el Che en Praga, Montes de Oca dejará el siguiente testimonio: "Estuve con él hasta que decidió que regresara a Cuba. Nosotros vivíamos en un apartamento de trabajo, donde se suponía que el Che podría tener calma. Vivíamos un poco en zozobra. No salíamos a la calle y cuando salíamos, con el compañero José Luis (Ojaldo) siempre íbamos a las afueras de Praga, a restaurantes alejados de la ciudad, en el campo. Yo llamaba mucho la atención, las camareras me tocaban el pelo, y entonces él conversó conmigo y me dijo: 'Mira, no me vayan a descubrir por ti, porque tú llamas mucho la atención, donde quiera que vamos te miran, tienes el privilegio de ser negro y en otro lugar te discriminan y aquí te admiran, yo voy a pedirle a Fidel que me mande a otra gente' ".

En territorio cubano, Guevara ocupará su tiempo en la selección de los combatientes que lo acompañarán en su expedición a Bolivia y desarrollará con ellos los entrenamientos militares necesarios. Luego el Che se irá de Cuba para no regresar.


Preparativos en Cuba

Una de las descripciones más claras del reclutamiento realizado en Cuba por el Che para su guerrilla boliviana es el realizado por Paco Ignacio Taibo II, quien asegura que el Che escogerá su tropa "a su imagen y semejanza, hombres a los que ha visto sobreponerse al miedo, un tanto irreverentes ante la idea de la muerte, guapos a la cubana, un tanto enloquecidos; pero enfurecidamente igualitarios, premiará la abnegación, el estoicismo, y a su imagen y semejanza, buscará en sus candidatos la capacidad de elevarse sobre el agotamiento y las penurias usando como resorte la voluntad".

Para seleccionar al grupo el Che apelará primero a su vieja guardia. Por un lado, sus escoltas: Coello y Harry Villegas, sus guajiros, hijos, casi amigos siempre, que lo vienen acompañando desde la Sierra Maestra. Sumará a Leonardo Tamayo, el 'indiecito' mensajero con pies alados que volaba por la sierra. A ellos han de añadirse Alberto Fernández Montes de Oca, aquel que un día estuvo perdido en la selva en México y que en Santa Clara dirigía un pelotón caminando diez metros adelante de sus hombres cuando se veía un tanque; su amigo del Ministerio de Industrias, que acaba de pasar con él los últimos meses en Praga.

Incorpora a los mejores guerrilleros que sirvieron bajo sus órdenes en la Sierra Maestra y sobre todo en la invasión: Eliseo Reyes (San Luis) y Olo Pantoja, que siendo capitanes se escapaban del hospital de Manacas para seguir combatiendo a pesar de estar heridos... Y a ellos se añade Manuel Fernández, el mejor capitán de la vanguardia en la invasión a Las Villas.

De la reciente experiencia en Africa rescatará al doctor De la Pedraja (Morogoro) y a Israel Reyes, ex escolta de Piñeiro. Sumará a otros cuadros de la etapa revolucionaria, como el capitán Dariel Alarcón, de las tropas de Camilo, viejo conocido de la Sierra Maestra, y el comandante Antonio Sánchez Díaz (Pinares), un lugarteniente de Camilo...

Incluye en el grupo a dos cuadros importantes en la post revolución, Jesús Suárez Gayol (El Rubio), que hace siete años acudió a él con los pies quemados por haber incendiado una estación de radio y le pidió permiso para combatir, y más tarde lo acompañó en el Ministerio de Industrias como viceministro... y Juan Vitalio Acuña, miembro del Comité Central del partido, un hombre a quien conoció en los primeros días de la Sierra Maestra... un hombre a quien estima por su enorme fuerza de voluntad y abnegación... Desde luego lo acompañará el capitán José María Martínez Tamayo (Papi Mibili) quien ha estado en la operación desde el inicio, y posiblemente a sugerencia de éste, su hermano, René Martínez Tamayo, teniente del Ministerio del Interior, asmático como el Che... Por último, Gustavo Machín Hoed de Beche, un hombre que hizo la revolución con el Directorio...". Más tarde se sumará al grupo, como colaborador, el escritor francés Régis Debray que, comisionado por Fidel Castro, realizará un sondeo en territorio boliviano cuyo resultado determinará el lugar más apropiado para desarrollar la guerrilla comandada por el Che argentino. Además, Castro instruirá al escritor francés, de tendencia prochina, para que éste inicie contactos con el dirigente minero maoísta Moisés Guevara, que mantenía una "guerra" nacional contra la dirección del PCB por la captación de la base política de apoyo identificada en el campesinado y los mineros bolivianos.

La expedición contaría con personal altamente capacitado para el desarrollo de una guerra de guerrillas, como lo eran los comandantes del Ejército Rebelde Machín, Acuña y Pinares. Además la expedición contaría con varios oficiales de diferente graduación, nueve capitanes y cuatro tenientes.

Lo cierto es que en sus escritos sobre el Congo, Guevara parece haber aprendido que la suerte de una guerra depende de la capacidad de los hombres que la desarrollan y de manera especial de sus mandos. Guevara llevará consigo comandantes, capitanes y tenientes, que funcionarán estrictamente bajo su mando. El Che apostaría la suerte de su campaña a la carta de la eficiencia militar y la lealtad de los hombres elegidos, construida durante años en el desarrollo de la guerra revolucionaria en Cuba; con ellos compartirá la última batalla de su vida.


En suelo boliviano

El 25 de julio de 1966, Martínez Tamayo recibe en Santa Cruz procedentes de Checoslovaquia, a los custodios históricos del Che -Villegas y Coello-, a los que unos días más tarde se sumará Coco Peredo y un reducido grupo de bolivianos entrenados militarmente en Cuba. La fuerza expedicionaria contará con 17 cubanos.

Villegas y Coello reciben las primeras informaciones sobre la situación en Bolivia por boca de Martínez Tamayo (Ricardo o Mibili Papi). El informe se centra en la actitud del PCB respecto de los planes del Che y el apoyo que el revolucionario argentino recibiría de la estructura del Partido Comunista de Bolivia. Villegas ha registrado en su diario de viaje su reunión con Martínez Tamayo. El dirigente comunista Mario Monje había transmitido al capitán cubano la decisión del partido de hacer responsable a Tellería de la logística que abastecería al grupo. Tellería no merecía ni siquiera la confianza del dubitativo Monje. Por un lado, Monje declara su abierta desaprobación sobre la apertura de un frente guerrillero en territorio boliviano y, sin embargo, su ambigüedad lo llevará a afirmar, en una de las innumerables reuniones de coordinación con los cubanos -Monje no es informado todavía sobre la posible participación del Che en la guerrilla en Bolivia-: "¿Y si el Che viniera?", a lo que el dirigente comunista boliviano responderá: "Combatiría con él donde quiera que pudiera ser". Monje insistirá sobre la posición contraria del Comité Central del Partido Comunista boliviano a la lucha armada en cuanta oportunidad se le presente y trabajará a desgano por la empresa guevarista de una manera que se hará cada vez más evidente.

En Cuba, los futuros soldados de la guerrilla del Che, que todavía no conocían su destino militar, son convocados de urgencia y concentrados en San Francisco, uno de los lugares físicos, donde el Che había establecido una de sus comandancias a comienzos de 1960. Los futuros expedicionarios de la campaña boliviana comienzan a desarrollar un duro entrenamiento en guerra de guerrillas. El Che intenta definir, antes de presentarse ante la tropa como su comandante y hacer conocer el objetivo de la expedición, la zona donde se moverá con sus hombres sobre territorio boliviano. El primer pensamiento de Guevara es encontrar una zona que sirva como base estratégica de retaguardia de la guerrilla, desde donde se pudiera operar hacia el centro de Bolivia y que a la vez contenga un corredor geográfico transitable hacia la Argentina, al parecer, primer objetivo del accionar del Che. Para definir este aspecto, el argentino envía, a comienzos de setiembre de 1966, a Pacho Montes de Oca con destino a La Paz, Bolivia.

Por su estrecho colaborador Harry Villegas (Pombo), el Che se enterará de lo actuado en la búsqueda de la zona de operaciones. Tres territorios han sido estudiados para el desarrollo de la guerrilla: el Alto Beni, Chapare (Sucre) y la zona de Santa Cruz-Camiri. Las dos primeras opciones han sido descartadas por los cubanos que se encuentran ya operando en territorio boliviano. La última parecería contener las exigencias que el Che ha planteado a la hora de elegir el lugar de operaciones. Uno de los hermanos Peredo, Coco, se encarga de la compra de una propiedad de 1.200 hectáreas cercana al río Ñacahuasú.

El 3 de noviembre de 1966, portando un pasaporte uruguayo con el número 130.748 a nombre de Adolfo Mena,

Ernesto Guevara arriba a La Paz, Bolivia; otra vez comandante de una expedición militar, nuevamente el Che en acción.

Las armas y el equipo ya han sido ingresados a territorio boliviano y almacenados en diferentes casas de seguridad no muy lejanas a la zona donde se realizarán las futuras operaciones, especialmente en Santa Cruz. El 5 de noviembre de 1966, dos días después de su ingreso a Bolivia, a las seis de la mañana, en compañía del capitán Alberto Fernández Montes de Oca (Pacho o Pachungo) y Carlos Coello (Tuma o Tumaini), Guevara inicia la travesía hacia la estancia llamada "La Calamina", ubicada en Ñacahuasú (del quechua: cabeza del río), propiedad adquirida por Coco Peredo. Unas horas más tarde, un jeep saldrá de La Paz transportando al capitán Harry Villegas (Pombo), Martínez Tamayo y Jorge Vázquez Viaña (Loro o Bigotes).

Desde el arribo a la finca, que se produce a altas horas de la noche, el Che fijará su campamento lejos de la casa que funcionaba como casco del establecimiento agrícola. El argentino teme una emboscada y se previene. La casa está habitada por tres miembros del PCB, Apolinar, Serapio y Antonio Domínguez, que operan bajo la cobertura de ser agricultores y criadores de cerdos.

El Che iniciará su diario en Bolivia con las siguientes anotaciones: "Hoy comienza una nueva etapa. Por la noche llegamos a la finca. El viaje fue bastante bueno. Luego de entrar, convenientemente disfrazados, por Cochabamba, Pachungo (Alberto Fernández Montes de Oca) y yo hicimos los contactos y viajamos en jeep, en dos días y dos vehículos.

Al llegar cerca de la finca detuvimos las máquinas y una sola llegó a ella para no atraer las sospechas de un propietario cercano, que murmuraba sobre la posibilidad de que nuestra empresa esté dedicada a la fabricación de cocaína...".


Organizando a la tropa

Las primeras operaciones de reconocimiento del terreno son ejecutadas por el Che el 9 de noviembre de 1966 en compañía de Tumaini (Carlos Coello). Remonta el río Ñacahuasú -al que el Che describe como un arroyo en su diario de viaje-intentando dar con su naciente; no lo consigue. El día 10, producto de un descuido, Pachungo (Montes de Oca), Serafín y Pombo (Harry Villegas) serán descubiertos por el chofer de un tal Argañaraz, el vecino más próximo a la propiedad que habitaban los guerrilleros. Este hecho, que enfurece al Che, motivará un plan de traslado de terminará su reporte del día 10 alertando: "Esto se deteriora rápidamente; hay que ver si nos permiten traer, aunque sea, a nuestros hombres. Con ellos me sentiré más seguro".

El día 12, Guevara parece reencontrarse con sí mismo, quizá con su fe, que había dejado olvidaba en algún lugar del Congo. El jefe guerrillero reportará: "... Hicimos breves exploraciones para preparar el terreno destinado al campamento cuando lleguen los seis del segundo grupo... Mi pelo está creciendo, aunque muy ralo, y las canas se vuelven rubias y comienzan a desaparecer; me nace la barba. Dentro de un par de meses volveré a ser yo".

Las labores principales en los primeros días de organización del campamento base, consistían en la construcción de un túnel donde los guerrilleros ocultarían "todo lo que pueda ser comprometedor", municiones, armas, documentos y fotos. De la construcción de los túneles participan Pombo y Pachungo, que se encargan de los trabajos matinales, y Tumaini y Guevara (Ramón) que cavan por las tardes. El 16 de noviembre el túnel estaba terminado.

El día 20 se produce la llegada de Pinares (Antonio Sánchez Díaz) y San Luis (Eliseo Reyes), que llegan en compañía de Rodolfo Saldaña. Este miembro de la Juventud Comunista produce un efecto positivo en el Che. Lo documentará de la siguiente manera: "Al parecer, está más decidido que Bigote (Vázquez Viaña) a romper con todo..." (el Che se refería al Partido Comunista boliviano).

El 27 de noviembre de 1966 se produce la incorporación de Roberto Peredo (Coco), Joaquín (Vilo Acuña), Leonardo Tamayo (Urbano) y un estudiante de medicina, Fredy Maimura (Ernesto). De Martínez Tamayo (de aquí en más, Mibili o Papi comienza a llamarse Ricardo), el Che recibe la noticia que hace referencia a la presencia del peruano Juan Pablo Chang (El Chino) en Bolivia, con una petición de verlo para incorporarse con 20 hombres del Ejército de Liberación del Perú a la guerrilla. El Che no recibe con agrado la noticia: "... Ricardo trajo una noticia incómoda: El Chino está en Bolivia y quiere mandar 20 hombres y verme. Esto trae inconvenientes porque internacionalizaremos la lucha antes de contar con Estanislao (Monje)". Más adelante el Che apuntará: "En conversación preliminar con el Inti, éste opina que Estanislao no se alzará, pero parece decidido a cortar amarras".

El 11 de diciembre, conducidos por Coco Peredo y el capitán Martínez Tamayo se produce el arribo de un contingente de combatientes a las bases guerrilleras de Ñacahuasú. El grupo estará compuesto por los cubanos Gustavo Machín Hoed de Beche (Alejandro), René Martínez Tamayo (Arturo), el médico Octavio De la Concepción (Moro), Dariel Alarcón Ramírez (Benigno) y los combatientes de nacionalidad boliviana Lorgio Vaca, Orlando Jiménez y José Luis Méndez (El Ñato). En su diario, el Che dejará sentadas las responsabilidades que cada uno de los recién llegados asumiría en la guerra. Lo relata de esta manera: "Juan Vilo Acuña (Joaquín) como segundo jefe militar; Eliseo Reyes (San Luis-Rolando) y Guido Peredo (Inti) como comisarios; Gustavo Machín Hoed de Beche (Alejandro) como jefe de operaciones; Harry Villegas (Pombo), servicios; Inti, finanzas; José Luis Méndez Conné (Ñato), abastecimientos y armamentos; por ahora Octavio De la Concepción (Moro), de servicios médicos".


La traición de Monje

El último día de diciembre de 1966, el dirigente comunista Monje es conducido a la selva donde el Che había instalado su estado mayor de operaciones guerrilleras. Guevara recibe al representante del PCB diciendo: "En realidad te hemos engañado. Yo diría que Fidel no tiene la culpa, fue parte de mi maniobra, ya que te hizo un pedido a iniciativa mía. Inicialmente tuve otros planes y luego los cambié...". Guevara necesitaba la estructura del PCB, sin la cual la posibilidad de triunfo se presentía casi imposible. Consciente de la posición contraria de la dirección del PCB de iniciar la lucha armada en Bolivia, el Che da un paso extremo, propone a Monje que éste se incorpore al movimiento guerrillero como responsable político. Monje contesta que se incorporaría a la lucha armada y renunciaría a la dirección del partido, pero sólo si se cumplieran ciertas condiciones fundamentales. En su diario, el Che deja constancia de su impresión sobre las propuestas de Monje: "A las 7.30 llegó el médico con la noticia de que Monje estaba allí... La recepción fue cordial, pero tirante; flotaba en el ambiente la pregunta: ¿a qué vienes? La conversación con Monje se inició con generalidades pero pronto cayó en su planteamiento fundamental resumido en tres condiciones básicas: 1º) El renunciaría a la dirección del partido, pero lograría de éste al menos la neutralidad y se extraerían cuadros para la lucha. 2º) La dirección político-militar de la lucha le correspondería a él mientras la revolución tuviera un ámbito boliviano. 3º) El manejaría las relaciones con otros partidos sudamericanos, tratando de llevarlos a la posición de apoyo a los movimientos de liberación (puso como ejemplo a Douglas Bravo)". El Che parece comprender la estrategia discursiva de Monje. Guevara se deslindó de la responsabilidad que significaba la renuncia de Monje a su partido remarcándole que esa decisión "quedaba a su criterio". El segundo punto será rechazado terminantemente por el Che. El mando militar de la operación no era discutible, Guevara no sería transigente en ese sentido. "El jefe militar sería yo y no aceptaba ambigüedades en esto". Lejos había quedado la promesa de Monje en el sentido de que "combatiría con él donde quiera que pudiera ser".

Una última jugada intentaría Monje ese día, Guevara relata: "Quedamos en que lo pensaría y hablaría con los compañeros bolivianos. Nos trasladamos al campamento nuevo y allí habló con todos planteándoles la disyuntiva de quedarse o apoyar al partido; todos se quedaron y parece que eso lo golpeó". Monje se dirigió en estos términos a los bolivianos que se habían sumado a la guerrilla de Guevara y que hasta hacía poco pertenecían a las estructuras del Partido Comunista de Bolivia: "Cuando el pueblo sepa que esta guerrilla está dirigida por un extranjero, le volverá la espalda, le negará su apoyo. Estoy seguro de que fracasará porque no la dirigirá un boliviano sino un extranjero. Ustedes morirán muy heroicamente, pero no tienen perspectivas de triunfo". El discurso de Monje sería premonitorio.

La desviación de los planes originales de los cubanos de utilizar a Bolivia como un "país de paso" en la estrategia continental cubana provocará serias dificultades en las relaciones del PCB con el gobierno de Cuba, que repercute directamente en el apoyo de los comunistas bolivianos hacia la guerrilla del Che. Cruces de cartas encendidas y acusaciones mutuas tensarán la cuerda hasta tal punto que provocarán un virtual quiebre de relaciones entre Cuba y el la dirección comunista de Bolivia.

El 1º de enero de 1967, el Che escribirá en su diario: "Por la mañana, sin discutir conmigo, Monje me comunicó que se retiraba y que presentaría su renuncia a la dirección del partido el día 8/1. Su misión había acabado, según él. Se fue con la apariencia de quien se dirige al patíbulo. Mi impresión es que al enterarse por Coco de mi decisión de no ceder en las cosas estratégicas se aferró a ese punto para forzar la ruptura, pues sus argumentos son inconsistentes".

Guevara comprende, sin que Monje lo haya dejado explícito al retirarse del campamento guerrillero, que la relación con el PCB había terminado. El futuro Ejército de Liberación Nacional de Bolivia se había quedado sin estructuras políticas y logísticas en las ciudades. A diferencia de la realidad boliviana, el "llano" cubano había servido a la estructura guerrillera de tal manera que recibe a Castro y sus hombres con una insurrección planificada en las ciudades, que permitiría mantener ocupadas a las fuerzas de Batista en el momento del desembarco rebelde, que si bien funcionó a destiempo, ya que el "Granma" llegaría mucho después de lo planificado, en Bolivia, el Che comenzaba a contar únicamente con la capacidad y accionar de su pequeño grupo de combatientes para llevar adelante un proyecto de dimensiones continentales. Evidentemente, aunque el Che envía mensajeros para que entablen relaciones más profundas con el prochino partido de Moisés Guevara, un proyecto de semejantes dimensiones a realizarse con un grupo tan reducido de soldados, estaba condenado a un profundo fracaso. La historia y los sucesos históricos posteriores se encargarían de demostrarlo.

En los primeros días de enero, Guevara planificará el envío de un emisario a la Argentina con la misión de incorporar combatientes de esa nacionalidad para que operen en la guerrilla boliviana. Su idea central es incorporar a la estructura sobreviviente del grupo de Masetti, en el que se encuentra "El Pelao" Bustos. Para el cumplimiento de la misión encargará a su fiel colaboradora Tania, que saldrá hacia Buenos Aires el 2 de enero de 1967.


Reconociendo el terreno

Los primeros días de enero de 1967, el Che pone en movimiento a su escasa tropa. Los entrenamientos en Bolivia se inician apenas Monje abandona el campamento del Che. Con una formación compuesta por tres columnas, Guevara comienza a explorar el territorio de operaciones donde desarrollaría su accionar guerrillero. Una vanguardia de cinco hombres dirigida por Antonio Sánchez Díaz (en Bolivia, Marcos, conocido como comandante Pinares en otras guerras), el grueso de la tropa en el medio, bajo el mando del Che y una retaguardia que llevaba como jefe a Juan Vilo Acuña (Joaquín), que cubriría las espaldas del comandante argentino con seis hombres, parten hacia tierra desconocida en la primera expedición desarrollada por el ELN en territorio boliviano. Durante semanas la columna deambulará sin rumbo fijo en el intento de familiarizarse con la geografía. Las enseñanzas máximas de la primera expedición realizada por Guevara han sido desalentadoras: caminar hasta el hartazgo, dormir a la intemperie, ser devorados por los mosquitos y contraer paludismo. Che llegará con sus hombres hasta las orillas de los ríos Grande y Masicuri. Dos expedicionarios de reciente incorporación mueren ahogados: Benjamín y Carlos. Sobre el suceso en que perdió la vida Benjamín, el Che relata el 26 de febrero: "Benjamín se había quedado atrás, por dificultades en su mochila y agotamiento físico; cuando llegó a nuestro lado le di órdenes de que siguiera y así lo hizo; caminó unos 50 metros y perdió el trillo de subida, poniéndose a buscarlo arriba de una laja; le ordenaba a Urbano que le advirtiera la pérdida, hizo un movimiento brusco y cayó al agua. No sabía nadar. La corriente era intensa y lo fue arrastrando mientras hizo pie; corrimos a tratar de auxiliarlo, y cuando nos quitábamos la ropa desapareció en un remanso...".

El hambre perseguirá a los guerrilleros durante las siete semanas que durará la expedición. Los cazadores regresan sin ninguna presa que poner al fuego y en las trampas solo caen algunas pavitas y un armadillo. Ante la falta de alimentos se sacrifica un caballo que será devorado por la tropa. Una epidemia de descompostura estomacal producto del festín equino será la constante de esos días. Por tonterías, los combatientes, desalentados por lo riguroso de las condiciones, inician pleitos y discusiones, el Che lo registra en su diario: "A continuación reuní a los responsables Joaquín, Marcos, Alejandro, Inti, Eliseo Reyes (San Luis-Rolando) y Pombo, el médico, el Ñato y Ricardo. Expliqué por qué se había hecho la selección de Joaquín como segundo, debido a algunos errores de Marcos, que se repetían constantemente, hice la crítica de la actitud de Joaquín por su incidente con Miguel en Año Nuevo, y a continuación expliqué algunas de las tareas que se precisa realizar para mejorar nuestra organización. Al final Ricardo me contó un incidente que había tenido con Iván, en presencia de Tania, donde se carajearon mutuamente y Ricardo le ordenó a Iván abandonar el jeep. Los incidentes desagradables entre compañeros están estropeando el trabajo".


53 combatientes

El 26 de enero de 1967, a las 12 del mediodía, el Che se entrevistará con el dirigente prochino Moisés Guevara, que llega al campamento donde se encontraba el comandante argentino en compañía de Loyola Guzmán, un miembro de la Juventud Comunista a punto de ser expulsado del partido. El Che plantea las condiciones de la alianza: "... Disolución del grupo, no hay grados para nadie, no hay organización política todavía y hay que evitar las polémicas en torno de las discrepancias internacionales o nacionales. Aceptó todo con gran sencillez y, tras un comienzo frío, se hicieron cordiales las relaciones con los bolivianos".

Según Jean Cormier en su libro "Mística y coraje, la vida del Che", el grupo del argentino Guevara quedó finalmente constituido por cincuenta y tres revolucionarios: "Caminando de noche para no llamar la atención, guiados por Loyola Guzmán, estudiante y tesorera de la guerrilla, de la Juventud Comunista, Moisés Guevara y su grupo llegan el 26 de enero de 1967 a Ñacahuasú. Se encuentran al pie del cañón Moisés Guevara, los siete hombres que había reclutado inicialmente (Eusebio, Pablo, Pepe, Raúl, Víctor, Walter y Willy) y los seis siguientes (Chingolo, Daniel, Darío, Orlando, Paco y Salustro); otros dieciséis bolivianos, muchos de los cuales se habían preparado previamente en Cuba (Aniceto, Benjamín, Camba, Carlos, Coco, Chapaco, Ernesto, Inti, Julio, León, Loro, Ñato, Pedro, Polo, Serapio y Loyola); el Che rodeado por dieciséis selectos combatientes cubanos; tres peruanos: Juan Pablo Chang, Chino, Lucio Edilberto Galván, Eustaquio, y Restituto José Cabrera Flores, Negro, médico; dos argentinos: Ciro Roberto Bustos, Pelao, y Tania; más un francés, Régis Jules Debray, Dantón.

Eso hará, en total, un grupo de cincuenta y tres revolucionarios, muchos de los cuales no están preparados ni son seguros, en lugar de los doscientos cincuenta hombres perfectamente adiestrados y seleccionados cuidadosamente que el Che había imaginado dirigir para el 20 de diciembre y que jamás se incorporarían".

El análisis del mes de enero realizado por Ernesto Guevara comenzará con una reflexión sobre la reunión con Monje y deja constancia de la mala impresión que el dirigente comunista dejó en el espíritu del Che: "Como lo esperaba, la actitud de Monje fue evasiva en el primer momento y traidora después. Ya el partido está haciendo armas contra nosotros, y no sé dónde llegará, pero no nos frenará y quizás, a la larga, sea beneficioso... La gente más honesta y combativa estará con nosotros... De todo lo previsto, lo que más lentamente anduvo fue la incorporación de combatientes bolivianos". Con el tiempo el Che Guevara comprendería que esta falta sería una constante, la gente no se incorporaría a la guerrilla, el apoyo de los campesinos será casi nulo a lo largo de toda la campaña en Bolivia.


Descubiertos

A mediados de marzo de 1967, el ejército boliviano ya conoce en detalle casi todo lo concerniente a la guerrilla emprendida por el Che, producto de un excelente trabajo de inteligencia militar y una suerte envidiable. Por un lado la Dirección de Investigación Criminal del Ministerio del Interior mantenía en observación permanente al dirigente de orientación prochina Moisés Guevara. De tal manera resulta que, cuando Tania y Coco Peredo trasladan al dirigente sindical al campamento del Che para realizar los acuerdos de incorporación del maoísmo a la guerrilla, la policía boliviana hizo el camino detrás de las huellas del jeep que conducía a los revolucionarios, localizando de esta manera tan simple el campamento base desde donde operaban las fuerzas expedicionarias del comandante argentino.

El segundo hecho que marcaría a fuego el futuro de la guerrilla del Che en Bolivia, estaría ligado al acto de deserción que involucró a dos de los hombres de Moisés Guevara, Vicente Rocabada Terrazas y Pastor Barrera Quintana, quienes, detenidos por la policía después de abandonar la guerrilla, informarán en la Cuarta División de ejército con asiento en Guaminí sobre la presencia del Che en la región, la cantidad de hombres con que el comandante cuenta para operar, los lugares precisos donde se encuentran las bases y campamentos guerrilleros, y la composición del armamento con que cuenta la guerrilla para operar. Ya en su diario, el Che registraba el 19 de enero una visita de las fuerzas de seguridad bolivianas a la finca adquirida por Coco Peredo. "... Llegó el médico para anunciar que la policía había llegado al otro campamento. El teniente Fernández y cuatro policías vestidos de civil llegaron en un jeep de alquiler buscando la fábrica de cocaína; solo revisaron la casa y les llamó la atención algunas cosas extrañas como el carburo traído para nuestras lámparas...".

Además, las fuerzas de seguridad contaban con la invalorable colaboración de Ciro Argañaraz, vecino cercano a la finca de "La Calamina" que, al parecer interesado en la producción de hojas de coca para la fabricación de cocaína, puso a disposición de los agricultores guerrilleros que cuidaban la finca a uno de sus trabajadores rurales, que informaría en su oportunidad a los militares sobre las actividades desarrolladas en el lugar.

El hecho más claro de la presencia guerrillera en la zona es el que marca el primer combate entre fuerzas gubernamentales y guerrilleros. Marcos, de regreso al campamento base de la finca cercana al Ñacahuasú, se cruza con una patrulla militar. Los guerrilleros dan muerte a un soldado y se retiran. Los servicios bolivianos no necesitarán de más información, de ahora en más se dedicarán a la construcción del cerco que en cuestión de meses acabaría con la vida del Che y la mayoría de sus hombres.


Primeros combates

El 20 de marzo de 1967, el Che Guevara, con 20 kilos menos de peso, regresa con sus hombres al campamento "madre". La primera expedición de entrenamiento, que desgastó desmesuradamente a la tropa, había culminado, pero los problemas recién comenzaban. La finca puesta a nombre de Coco Peredo había perdido su cobertura. Parecía ser que todo el mundo ya sabía que Ernesto Guevara, el Che, andaba cruzando sierras y ríos en Bolivia. El grueso de la tropa incorporada por Moisés Guevara había desertado. El ejército boliviano ya estaba buscando al Che, con el invalorable apoyo de expertos de la CIA norteamericana.

Guevara sabe que la muerte del soldado boliviano muerto en la primera emboscada provocará la persecución por parte del ejército. El 23 de marzo de 1967, el médico argentino, con apenas 47 hombres bajo su mando, monta una emboscada al ejército boliviano. En su diario, el comandante guerrillero sólo muestra su entusiasmo por el material militar incautado al enemigo, pero se abstiene de contemplar el efecto político que la acción armada provocará. El Che escribe: "Día de acontecimientos guerreros... A las 8 y pico llegó Coco a la carrera a informar que había caído una sección del Ejército en la emboscada. El resultado final ha sido, hasta ahora, 3 morteros de 60 mm., 16 mausers, 2 Bz, 3 USis 1 30, dos radios, botas, etc., 7 muertos, 14 prisioneros sanos y 4 heridos, pero no logramos capturarles víveres...". Una acción de esta magnitud operada por un grupo sin experiencia, para una guerrilla que carecía de apoyo político de las masas y que no contaba con reclutamiento de los campesinos significaba un suicidio. Provocado el monstruo, éste atacaría con todas sus fuerzas. El Che no tendría con qué responder. Sobre el combate, Inti Peredo dejó registrado: "También curamos a los heridos y explicamos a los soldados los objetivos de nuestra lucha. Ellos nos contestaron que no sabían por qué los habían mandado a combatirnos, que están de acuerdo con lo que nosotros decíamos y nos reiteraban la petición de fusilar al mayor Plata, oficial que tenía una actitud déspota en la unidad pero ahora, delante de la tropa, se comportaba como un cobarde".

El balance militar de la operación es un éxito: los 40 soldados que entran en la emboscada son atacados con precisión por la experimentada capacidad militar del Che. La victoria es contundente por parte de los guerrilleros.

El 25 de marzo impulsado por el triunfo militar obtenido en la emboscada, el Che bautiza la columna guerrillera con el nombre de Ejército de Liberación Nacional de Bolivia. "Hablé con Pedro y el médico a quienes anuncié su casi total graduación de guerrilleros y con Apolinar, a quien di ánimos. A Walter le hice críticas por ablandarse durante el viaje, por su actitud en el combate y por el miedo que mostró a los aviones; no reaccionó bien. Precisamos detalles con el Chino y el Pelao (Ciro Roberto Bustos) y le hice al francés un largo informe oral sobre la situación. En el curso de la reunión se le dio a este grupo el nombre de Ejército Nacional de Liberación de Bolivia...". El mismo día Guevara relevará del mando de la retaguardia a Marcos (Antonio Sánchez Díaz), invitándolo a participar de la guerra como combatiente o retirarse de la guerrilla. En su lugar, el Che nombrará a Miguel (Manuel Hernández).

La victoria de la quebrada del río Ñacahuasú levantará temporalmente la moral de los guerrilleros pero marcará el descubrimiento definitivo de un grupo armado en Bolivia que tensa la cuerda política nacional. El PCB será proscrito, muchos de sus dirigentes pasarán a la clandestinidad. Otro hecho fortuito aislará al Che del apoyo de la ciudad. A su regreso de la primera expedición de reconocimiento, Guevara se encontrará con tres sorpresas. Tania había pasado a la clandestinidad y se encontraba en la selva en una de las bases guerrilleras. En la casa de "La Calamina", que posteriormente caería en manos del ejército boliviano, la posible amante del Che había olvidado documentos que la involucraban con la guerrilla. Todo el trabajo realizado por la agente de inteligencia cubana Tamara Bunke, durante un período superior a dos años; su infiltración en la clase privilegiada de Bolivia, sus contactos políticos y los números telefónicos de esa red clandestina habían caído en manos del ejército boliviano. Además de Tania, Guevara constatará la presencia en el campamento de Régis Debray y el argentino Ciro Bustos. Estos últimos compartirían calabozo durante tres años en Camini. Tania moriría ametrallada por el ejército boliviano poco después; versiones registradas después de la autopsia de la guerrillera argentino-germana indicarían que la mujer se encontraba embarazada de tres meses en el momento de su muerte.

En su infaltable resumen mensual, Guevara dejará sentado: "... El panorama general se presenta con las siguientes características: etapa de consolidación y depuración para la guerrilla, cumplida a cabalidad; lenta etapa de desarrollo con la incorporación de algunos elementos venidos de Cuba, que no parecen malos, y los de Guevara -Moisés-que han resultado con un nivel general muy pobre (2 desertores, un prisionero 'hablador', 3 rajados, 2 flojos); etapa de comienzo de la lucha, caracterizada por un golpe preciso y espectacular, pero jalonadas de indecisiones groseras antes y después del hecho (retirada de Marcos, acción de Braulio)".


Victorias guerrilleras

A pesar de los éxitos de marzo, abril no podía comenzar peor para la guerrilla. La emboscada guerrillera del 23 de marzo había despertado al ejército boliviano. Tropas de la Cuarta División al mando del mayor Rubén Sánchez toman por asalto el campamento central guerrillero y se apoderan de la totalidad de la retaguardia del Che, incluidos medicinas, hospital y horno. El 10 se produce un nuevo combate entre una columna del ELN de Bolivia y fuerzas gubernamentales, donde perderá la vida Jesús Pérez Gayol, El Rubio. El Che describirá en su diario los acontecimientos del día 10 resaltando que entre los soldados bolivianos había "... un muerto y tres heridos, más seis prisioneros; al rato cayó también un suboficial y se escaparon cuatro. Junto a un herido encontraron al Rubio ya agonizante; su Garand estaba trabado y una granada, con espoleta suelta, pero sin estallar...".

El Che interroga a los prisioneros que confiesan pertenecer a la compañía del mayor Rubén Sánchez, pertenecientes a la Cuarta División del ejército boliviano al mando del coronel Rocha, que operaban río arriba por el Ñacahuasú. Guevara ordena a Eliseo Reyes (San Luis-Rolando) montar una emboscada que sería apoyada con toda la vanguardia. A las cinco de la tarde comienza la movilización de los gubernamentales, que entran sin presentir en la trampa del Che. El resultado es muy favorable para los guerrilleros. El ejército sufrirá 7 muertos, 5 heridos y caerán en manos del ELN 22 prisioneros. Se podría afirmar que ésta fue la mejor etapa de la guerrilla. El mayor Sánchez será capturado por los guerrilleros y se comprometerá después de su liberación a hacer público un comunicado de la guerrilla. El oficial del ejército boliviano cumplirá con su promesa entregando la nota guerrillera a un hermano periodista que se las arregló para que el bando guerrillero sea publicado en el diario "Prensa Libre", de la ciudad de Cochabamba. El 1º de mayo se agotarán las ediciones de "Prensa Libre" que contendrán el primer comunicado hecho público por la guerrilla.

Las victorias en los últimos combates habían elevado considerablemente la moral de la tropa. Las "purgas" impuestas por el Che habían dado también sus frutos. Nadie se había retirado sin combatir. También en este período es donde se comprueba la poca experiencia del ejército boliviano en la represión antiguerrillera. Sus hombres han avanzado descuidados atravesando terrenos abiertos. Los gubernamentales han sido sorprendidos más de una vez. Solo será a partir de la colaboración que los americanos brindarán al ejército de Bolivia traducido en cursos de asesoramiento y escuela antiguerrillera que la guerra tomará un rumbo absolutamente favorable a las tropas conducidas por el general Alfredo Ovando, que operaban en nombre del gobierno del presidente Barrientos.

La salud del Che se deteriora día a día. A seis meses de su ingreso a Bolivia, no se han registrado incorporaciones campesinas, el hambre es uno de los peores enemigos que debe enfrentar la expedición comandada por el Che; además, los Estados Unidos comienzan a sumarse abiertamente a la destrucción del movimiento insurreccional. El 13 de abril Guevara registra en su diario: "Los norteamericanos anuncian que el envío de asesores a Bolivia responde a un viejo plan y no tiene nada que ver con las guerrillas. Quizás estemos asistiendo al primer episodio de un nuevo Vietnam". Ya en los primeros días de abril comenzaron a llegar a Bolivia desde Panamá los primeros asesores militares norteamericanos.


El Che divide sus fuerzas

El 18 de abril de 1967, el Che tomará una decisión que lo conducirá a la derrota final: divide sus fuerzas en dos columnas. La retaguardia, al mando de Juan Vilo Acuña (Joaquín), conformada por diecisiete hombres, incluyendo lo que el comandante argentino denominó como la "resaca", compuesta por las cuatro incorporaciones aportadas por Moisés Guevara, el prochino, que deberían ser apartados de la guerrilla lo antes posible por ser considerados un peligro para la seguridad de las operaciones. El Che conduciría en la vanguardia a los restantes treinta hombres hacia una operación militar en Muyupampa. Aprovecharía la expedición para transportar a Régis Debray y al argentino Ciro Roberto Bustos. Las columnas parten con la consigna de reencontrarse días más tarde, sin punto fijo: solo se nombró la región de unificación, lo que sería uno de los errores más grandes cometidos por el Che, ya que las fuerzas no volverían a juntarse. Muchas veces las columnas se encontraban a segundos de distancia, pero jamás mantuvieron contacto visual.

Cuando el Che arriba a Muyupampa comprueba la presencia del ejército, lo que determina la cancelación de la operación. La vanguardia establecida por Guevara encuentra en su camino a un periodista chileno-inglés, George Andrew Roth, quien a cambio de una entrevista con el Inti Peredo, se compromete a conducir a Debray y Bustos a Camiri, un centro petrolero boliviano. Los guerrilleros viajarían bajo la cobertura de periodistas y Roth los identificaría como tales en caso de cruzarse con fuerzas militares. Debray y Bustos son detenidos y conducidos a la Cuarta División, donde serán torturados. Producto de una filtración de información, los detenidos no pueden ser fusilados por los militares bolivianos, ya que son reconocidos por la prensa, lo que provoca un juicio y posterior condena de Debray y Bustos, quienes recibieron una pena de 30 años de cárcel acusados de cometer delitos de subversión. Debray aceptará la defensa del argentino Ricardo Rojo. Sin embargo, cuando en 1970, Juan José Torres se hace cargo del gobierno de Bolivia, las presiones internacionales determinan que los extranjeros Debray y Bustos sean puestos en libertad.

Presionado por el ejército, Guevara es obligado a huir hacia el norte, abandonando la zona de reencuentro con la columna de Acuña. El asma acompañará al jefe guerrillero, como lo hizo siempre, hasta en los últimos días de su vida. El hambre se había apoderado de la tropa, la columna de Guevara ya no cuenta con medicinas, la inexistente incorporación campesina enfurece al Che. Mientras el ejército boliviano mueve sus piezas a gran velocidad, Guevara no puede pensar siquiera en sus próximos pasos. La victoria de Cuba, las tablas obtenidas en el Congo, se convertirían en un jaque mate inevitable para las escasas fuerzas de Guevara. Miles de soldados bien alimentados y fuertemente armados, con asesoramiento estadounidense comienzan la cacería del pequeño grupo de revolucionarios divididos en dos columnas en la aridez de Bolivia.

Los mejores hombres que formó la revolución cubana comenzarán a caer en el altiplano de Bolivia. El 25 de abril le tocará a Eliseo Reyes (San Luis-Rolando), poco después a Carlos Coello y más tarde, la suerte abandonará también a Martínez Tamayo (Papi).

En el combate del 25 participará activamente el Che, que relata los sucesos de la siguiente manera: "Día negro. A eso de las 10 de la mañana volvió Pombo del observatorio anunciando que 30 guardias avanzaban hacia la casita. Antonio quedó en el observatorio. Mientras nos preparábamos llegó éste con la noticia de que eran 60 hombres y se aprestaban a seguir. El observatorio se mostraba ineficaz para su cometido de avisar con antelación. Resolvimos hacer una emboscada improvisada en el camino de acceso al campamento; a toda prisa, elegimos una pequeña recta que bordeaba el arrollo con una visibilidad de 50 metros. Allí me puse con Urbano y Miguel con el fusil automático; el médico, Arturo (teniente René Martínez Tamayo) y Raúl ocupaban la posición de la derecha para impedir todo intento de fuga o avance por ese lado, Rolando (Eliseo Reyes), Pombo, Antonio, Ricardo, Julio, Pablito, Darío, Willy, Luis, León ocupaban la posición lateral del otro lado del arroyo para cogerlos completamente de flanco: Inti quedaba en el cauce, para atacar a los que retornaran a buscar refugio en el cauce; Ñato y Eustaquio iban a la observación con instrucciones de retirarse por atrás cuando se iniciara el fuego; el Chino permanecía en la retaguardia custodiando el campamento; mis escasos efectivos se disminuían en tres hombres: Pacho, Perdido, Tuma y Luis buscándolo.

Al poco rato apareció la vanguardia que para nuestra sorpresa estaba integrada por tres pastores alemanes con su guía. Los animales estaban inquietos pero no me pareció que nos hubieran delatado; sin embargo, siguieron avanzando y tiré sobre el primer perro, errando el tiro; cuando iba a darle al guía, se encasquilló el M-2. Miguel mató otro perro, según pude ver sin confirmar y nadie más entró en la emboscada. Sobre el flanco del ejército comenzó un fuego intermitente. Al producirse un alto mandé a Urbano para que ordenara la retirada, pero vino con la noticia de que Rolando estaba herido; lo trajeron al poco rato ya exigüe y murió cuando se empezaba a pasarle plasma. El balazo le había partido el fémur y todo el paquete vasculonervioso; se fue en sangre antes de poder actuar. Hemos perdido al mejor hombre de la guerrilla. Y naturalmente, uno de sus pilares, compañero mío desde que, siendo casi un niño, fue mensajero de la columna 4, hasta la invasión y esta nueva aventura revolucionaria".

La situación después de la batalla del 25 de abril es desesperante. La columna encabezada por el Che ha quedado cercada por los militares. Guevara cuenta: "Ahora tenemos las salidas naturales bloqueadas y tendremos que 'jugar montaña', ya que la salida al Río Grande no es oportuna, por la doble razón de ser natural y de alejarnos de Vilo Acuña, de quien no tenemos noticias...".


Marcha sin rumbo

El 8 de mayo de 1967 se producirá un nuevo enfrentamiento armado. Pacho y Olo Pantoja disparan contra unos soldados desarmados que estaban recogiendo agua en el río. Más tarde serán detenidos dos soldados y un nuevo encuentro se producirá momentos después, cuando una columna de gubernamentales al mando del subteniente Laredo se aproxima a una de las emboscadas montadas por los guerrilleros. El Che lo describirá de la siguiente manera: "Todo el mundo estaba en tensión cuando llegaron, al parecer, 27 guardias. Habían visto algo raro y el grupo comandado por el subteniente Laredo avanzó; él mismo inició el fuego y cayó muerto en el acto, junto con dos reclutas más". Antes de que termine el día, los insurgentes capturarán 6 soldados. El resto de los gubernamentales abandonará la zona.

El día 13, la columna guerrillera encabezada por el Che, hambrienta y agotada, comprarán a un campesino un cerdo que devorarán sin medir las consecuencias. El alimento de los últimos días de los guerrilleros había consistido en sopas de manteca. El Che describirá los resultados del festín. "Día de eructos, pedos, vómitos y diarreas; un verdadero concierto de órgano. Permanecemos en una inmovilidad absoluta tratando de asimilar el puerco. Tenemos dos latas de agua. Yo estuve muy mal hasta que vomité y me compuse".

El 16 de mayo por la noche los guerrilleros logran romper el cerco impuesto por los militares, la salud del Che se deteriora bruscamente, su diario lo confirma: "Al comenzar la caminata, se me inició un cólico fortísimo, con vómito y diarrea. Me lo cortaron con demerol y perdí la noción de todo mientras me llevaban en hamaca; cuando desperté estaba muy aliviado pero cagado como un niño de pecho. Me prestaron un pantalón, pero sin agua, hiedo a mierda a una legua".

Una semana completa, dirección sudoeste, la guerrilla del Che caminará hacia Pirirenda, con la esperanza de reencontrarse con la retaguardia de Vilo Acuña, Guevara conduce a sus hombres hacia el primer campamento.

El 28 de mayo, el Che y sus hombres tomarán por asalto Caraguatarenda, donde los guerrilleros se abastecerán de alimentos. Por primera vez en mucho tiempo los revolucionarios se transportarán en vehículos que expropiaron en el ataque al poblado. Días después se producirá otro enfrentamiento con tropas gubernamentales que caen en una emboscada. El resultado será favorable a los insurgentes. Los militares se retirarán del lugar dejando tres muertos y un herido. Estas acciones dejan una buena impresión en el Che, que escribe en el reporte final del mes: "Desde el punto de vista militar, tres nuevos combates, causándole bajas al ejército y sin sufrir ninguna, además de las penetraciones en Pirirenda y Caraguatarenda, indican el buen éxito. Los perros se han declarado incompetentes y son retirados de la circulación".

El 1º de junio ocurrirán dos muertes del lado de la guerrilla. El cubano Antonio Sánchez Díaz (Pinares) y el boliviano Casildo Condori cuando se encontraban en una misión en busca de comida, son sorprendidos por fuerzas gubernamentales y abatidos en el acto.

El 10 de junio ya en la zona del Río Grande, Guevara y sus hombres volverán a enfrentar a las tropas de Barrientos. Dedicados a la construcción de una balsa, los insurgentes son sorprendidos por los soldados, el Che relata: "Al rato se oyeron morterazos y volvió el Ñato con la noticia de que se había chocado con el ejército que estaba en la otra banda. Según todos los indicios, los nuestros caminaban sin precauciones y fueron vistos. Los guardias comenzaron la tiradera habitual y Pombo y Coco se pusieron a tirar sin ton ni son, alertándolos. Resolvimos quedarnos en el mismo sitio y mañana comenzar un camino de salida". Para el día 11, Guevara añadirá: "Día de total tranquilidad; permanecimos en la emboscada pero el ejército no avanzó... nos queda comida para 5 o 6 días".

Más tarde, el Che se retirará hacia el Río Rosita quebrando nuevamente el cerco impuesto por los militares. Recorriendo la zona entablará relación con algunos campesinos, que siguen reticentes a incorporarse a la guerrilla; sólo uno seguirá al Che, Paulino Baigorria que, además, denunciará a tres espías que se presentan ante el Che como comerciantes en un intento de infiltrar la guerrilla. Ante la denuncia, Guevara se entera de que en realidad se trataba de un teniente de policía, un carabinero y un maestro que intentaban infiltrarse en la guerrilla. El Che piensa en un primer momento en fusilarlos, luego los deja en libertad pero no sin antes moralizarlos con un sermón donde resaltaban las conductas que deben mantenerse en una guerra. En su diario, el 20 de junio Guevara escribirá "Por la mañana, Paulino, uno de los muchachos del chaco de abajo, nos informó que los tres individuos no eran comerciantes: había un teniente y los otros dos no eran del ramo. La información la obtuvo por la hija de Calixto, que es su novia. Inti fue con varios hombres y les puso plazo hasta las nueve para que saliera el oficial; si no serían fusilados todos. Salió enseguida el oficial llorando. Es un subteniente de policía que fue enviado con un carabinero y el maestro de Potrer Valle que vino como voluntario".

Con respecto a Paulino Baigorria, el Che escribirá el 21: "Paulino se ha comprometido a llegar a Cochabamba con mi mensaje. Se le dará una carta para la mujer de Inti, un mensaje en clave para Manila (la clave de comunicaciones entre Ñacahuasú, La Paz y La Habana) y los 4 comunicados. El cuarto explica la composición de nuestra guerrilla y aclara el infundio de la muerte de Inti; es el... (aquí Guevara deja un espacio en blanco sin llenar, del original). Veremos si ahora podemos establecer contacto con la ciudad. Paulino simuló venir como prisionero nuestro". El comunicado Nº4 del ELN dirá textual: "En cuanto a los anuncios sobre la presencia de supuestos combatientes de otros países americanos, por razones de secreto militar y de nuestro lema, el de la verdad revolucionaria, no daremos cifras, aclarando solamente que cualquier ciudadano que acepte nuestro programa mínimo conducente a la liberación de Bolivia, es aceptado en las filas revolucionarias con iguales derechos y deberes que los combatientes bolivianos, los que constituyen naturalmente, la inmensa mayoría de nuestro movimiento". Paulino terminará encerrado en una cárcel de La Paz. Después de su detención producida en Santa Cruz, Baigorria será torturado por la inteligencia militar, a pesar de la brutalidad de los interrogatorios el campesino no hablará, ocultando el destino de los mensajes que portaba.


La muerte de Tuma

El 26 de junio la guerrilla perderá a uno de sus mejores hombres: Carlos Coello, Tuma, será herido de muerte por una bala enemiga. El relato del Che es preciso: "Día negro para mí. Parecía que todo transcurría tranquilamente y había mandado 5 hombres a reemplazar a los emboscados en el camino de Florida, cuando se oyeron disparos. Fuimos rápidamente en los caballos y nos encontramos con un espectáculo extraño: en medio de un silencio total, yacían al sol cuatro cadáveres de soldaditos, sobre la arena del río. No podíamos tomarles las armas por desconocer la posición del enemigo; eran las 17 horas y esperábamos la noche para efectuar el rescate; Miguel mandó avisar que se oía ruido de gajos partidos hacia su izquierda; fueron Antonio y Pacho pero di orden de no tirar sin ver. Casi inmediatamente se oyó un tiroteo que se generalizó por ambas partes y di orden de retirada, ya que llevábamos las de perder en esas condiciones. La retirada se demoró y llegó la noticia de dos heridos: Pombo, en una pierna y Tuma, en el vientre. Los llevamos rápidamente a la casa para operarlos con lo que hubiera. La herida de Pombo es superficial y solo traerá dolores de cabeza su falta de movilidad; la de Tuma le había destrozado el hígado y producido perforaciones intestinales; murió en la operación. Con él se me fue un compañero inseparable de todos los últimos años; de una fidelidad a toda prueba y cuya ausencia siento desde ahora casi como la de un hijo".

Con la muerte de Carlos Coello, la columna del Che ha quedado reducida a 24 combatientes. La capacidad militar de Guevara se ha puesto de manifiesto en el triunfo de 10 combates, pero la falta de un Fidel Castro estratégico y político se hace sentir permanentemente. La situación de aislamiento es total. El crecimiento de la resistencia de los mineros y las organizaciones políticas en las ciudades en contra de Barrientos crece día a día, pero crece lejos del acontecer guerrillero, que se ha convertido en una guerra aparte, adoptando características internacionales, en la que Estados Unidos pretende detener la creación de un nuevo Vietnam, y el Che Guevara se mantiene decidido a expandir el socialismo, desde la selva boliviana hacia todo el continente americano.


La toma de Samaipatia

El 6 de julio se produce un nuevo éxito militar para la guerrilla. Guevara sorprende con una acción audaz a los gubernamentales. Al mando de Coco Peredo, los hombres del Che ocupan la ciudad de Samaipatia. Esta acción respondería a una reflexión que Guevara escribe en su diario en el análisis del mes de junio: "Nuestra tarea más urgente es restablecer el contacto con La Paz y reabastecernos de equipo militar y médico y lograr la incorporación de unos 50-100 hombres de la ciudad, aunque la cifra de los combatientes se reduzca en la acción a unos 1-25".

En la toma de Samaipatia, participarán Martínez Tamayo, Pacho, Aniceto, Mario Gutiérrez y Juan Pablo Chang. El Che dejará testimonio en su diario: "Pararon un camión que venía de Santa Cruz, sin novedad, pero detrás venía otro que paró por solidaridad y también hubo que detenerlo; allí comenzó el tira y afloje con una señora que viaja en el camión y no quería bajar a su hija, un tercer camión paró a ver qué pasaba y ya se obstruyó el camino, parando un cuarto, ante la indecisión de la gente. Se arreglaron las cosas y quedaron los 4 vehículos a un costado y un chofer hablaba de descanso cuando le preguntaban. La gente salió en un camión, llegó a Samaipatia, capturó dos carabineros luego al teniente Vacaflor, jefe del puesto, y al sargento le hicieron decir la contraseña y tomaron en acción relámpago el puesto de 10 soldados". Los gubernamentales contarían con una baja, el resto de los soldados fueron puestos en libertad fuera de la ciudad. Los resultados de la acción militar fueron evaluados por Guevara de la siguiente manera: "Se lograron capturar 5 mauser y 1 Z-B-30 y subieron los diez presos, dejándolos desnudos a 1 kilómetro de Samaipatia. En el orden de los acontecimientos la acción fue un fracaso; el Chino se dejó mangonear por Pacho y Julio y no se compró nada de provecho, y en las medicinas, ninguna de las necesarias para mí, aunque sí las más imprescindibles para la guerrilla. La acción se realizó ante todo el pueblo y la multitud de viajeros, de manera que se regará como pólvora. A las 2 ya estábamos caminado de vuelta con el botín".


"Lástima no tener cien hombres más"

A mediados de julio el asma deteriora seriamente la salud del Che. La columna guerrillera se mueve en territorio desconocido y a paso lento. La situación política en Bolivia se agrava, pero Guevara, por la situación de aislamiento es incapaz de aprovecharla. En su diario el día 14, el Che escribirá: "El PRA y el PSB se retiran del frente de la revolución y los campesinos advierten a Barrientos sobre una alianza con Falange. El gobierno se desintegra rápidamente. Lástima no tener 100 hombres más en este momento". Pero no eran solamente 100 hombres los que necesitaba Guevara para revertir la situación. La guerrilla a esta altura estaba condenada a la derrota por la falta de un movimiento político en las ciudades que operara a la manera del 26 de Julio en Cuba. La falta absoluta del entorno necesario para desarrollar y hacer crecer el movimiento insurgente, es decir, incorporación del campesinado, actividad de un "llano" boliviano, una red de comunicación que asegurara el accionar conjunto de la ciudad y el campo, y propuestas políticas acordes con la situación que vivía Bolivia, pasaban delante de los ojos de Guevara que, o no lo veía, o no quería aceptarlo. Lejos estaba la guerrilla de Bolivia de parecerse al Ejército Rebelde cubano, y lejos estaban las condiciones sociales y políticas bolivianas como para permitirlo.

El 19 de julio Guevara escribirá: "Las noticias políticas son de una tremenda crisis que no se ve en qué va a parar. Por lo pronto, los sindicatos agrícolas de Cochabamba han formado un partido político 'de inspiración cristiana' que apoya a Barrientos y éste pide que lo 'dejen gobernar 4 años', es casi una imploración. Siles Salinas amenaza a la oposición con que la subida nuestra al poder les costará la cabeza a todos y clama la unidad nacional, declarando al país en pie de guerra. Parece implorante por un lado y demagógico por otro; tal vez se prepara a una sustitución". El análisis político de Guevara era acertado, el 17 de julio Barrientos había renovado su gabinete.

El 20, el Che y sus hombres regresan a la zona donde fue enterrado Coello. El ejército ha pasado por la zona alertado por el teniente desnudo que los guerrilleros habían puesto en libertad después de la batalla de Samaipatia. Guevara describe la situación: "Se mandó a Coco con Camba, León y Julio a explorar la Florida y comprar lo que se encontrara allí. Volvió a las 4 con algunos víveres y un tal Melgar, dueño de dos de nuestros caballos, que se ofrecía a cualquier servicio y tenía una información detallada y poco fantasiosa, de lo que se extrae lo siguiente: 4 días después de nuestra partida fue descubierto el cadáver de Tuma, comido por los animales; el ejército sólo avanzó al día siguiente del combate, luego de la aparición del teniente desnudo; la acción de Samaipatia' ".

El 26 de julio, con la voz quebrada por el asma, Guevara hablará a sus hombres sobre el significado de la fecha patria en Cuba. El Che escribirá en su diario: "Por la noche di una pequeña charla sobre el significado del 26 de julio; rebelión contra los oligarcas y contra los dogmas revolucionarios". Con un grado de optimismo envidiable Guevara terminará su informe del día con un: "Fidel le dio una pequeña mención a Bolivia".


Balance desalentador

A fines de julio, la guerrilla del Che ha sido detectada nuevamente por los gubernamentales, lo que provocará un nuevo combate entre soldados de Barrientos y una emboscada guerrillera, con el siguiente resultado explicado por el Che el día 28: "Teníamos todo listo para salir con la gente de la emboscada, había recibido orden de hacerlo automáticamente a las 11, cuando llegó Willy, faltando pocos minutos para esa hora, anunciando que estaba el ejército; fueron para allá el mismo Willy, Ricardo, Inti, Chino, León, Eustaquio, los que junto con Antonio, Arturo y Chapaco hicieron la acción. Esta se desarrolló así: 8 soldados aparecieron en la cresta, caminaron hacia el sur, siguiendo un caminito viejo retomaron, tirando algunos morterazos, haciendo señas con un trapo. En algún momento se escuchó el llamado a un tal Melgar, que podría ser el de Florida. Luego de descansar un rato, 8 soldaditos emprendieron la marcha hacia la emboscada. Solo cayeron en ella 4, pues el resto venía un poco reposado; hay tres muertos seguros y el cuarto probable, pero de todas maneras, herido". Días más tarde, la guerrilla chocará nuevamente con las tropas gubernamentales que les pisan los talones. "El asma me apuró bastante y estuve toda la noche despierto. A las 4.30, cuando Moro (De la Pedraja) estaba haciendo el café, avisó que veía una linterna cruzando el río, Miguel (Manuel Hernández), que estaba despierto por hacer cambio de posta, y Moro fueron a detener a los caminantes. Desde la cocina oí el diálogo así: 'Oiga ¿quiénes? Destacamento Trinidad. Allí mismo la balacera'. En seguida Miguel traía un M-1 y una canana de un herido y la noticia de que eran 21 hombres en camino hacia Abapó y en Moroco había 150. Se les hicieron otras bajas no muy precisadas en la confusión reinante. Los caballos tardaron mucho en ser cargados y el Negro (Restituto) se perdió con el hacha y un mortero que se le había ocupado al enemigo. Ya eran cerca de las 6 y todavía se perdió más tiempo porque se cayeron algunas cargas. Resultado final fue que ya en los últimos cruces estábamos bajo fuego de los soldaditos, quienes se envalentonaron.

Apuré a la gente y pasé con Pombo (Villegas), nuevamente bajo el fuego, el cañón del río, donde se acaba el camino y por ende se puede organizar la resistencia. Mandé a Miguel, con Coco y Julio (Mario Gutiérrez) a que tomaran la delantera mientras yo espoleaba la caballería". El caballo en el que se transportaba el Che pierde pie al tropezar con una piedra en el río y Guevara cae quedando a merced de las balas enemigas. Inmediatamente Coco, Miguel y Julio rodearon al comandante caído disparando sus armas impidiendo que su jefe fuera alcanzado por los disparos de los gubernamentales.

Los guerrilleros van cubriendo su retirada con 12 hombres que forman un grupo de contención. En una de las escaramuzas morirá de un disparo en la boca Raúl, quedando heridos Pacho y Martínez Tamayo, que sucumbirá poco después. El Che registrará el balance de lo sucedido en la batalla: "De nuestros muertos, Raúl no puede ser casi catalogado, dada su introspección; era poco combativo y poco trabajador, pero se le notaba constantemente interesado en problemas políticos, aunque no hacía nunca preguntas. Martínez Tamayo era el más indisciplinado del grupo cubano y el que menos decisión tenía frente al sacrificio cotidiano, pero era un extraordinario combatiente y un viejo compañero de aventuras en el primer fracaso de Masetti, en el Congo y ahora aquí. Es otra pérdida sensible por su calidad. Somos 22, entre ellos, dos heridos, Pacho y Villegas, y yo, con el asma a todo vapor".

El análisis que hace Guevara del mes de julio es determinante: "... 1º) Sigue la falta total de contactos. 2º) Sigue sintiéndose la falta de incorporación campesina aunque hay algunos síntomas alentadores en la recepción que nos hicieron viejos conocidos campesinos. 3º) La leyenda de las guerrillas adquiere dimensiones continentales; Onganía cierra fronteras y el Perú toma precauciones... Las tareas más urgentes son: restablecer los contactos, incorporar combatientes y lograr medicinas".

Constantemente en su diario, el Che hace mención al número de heridos incluyéndose en la lista. Su salud se ha deteriorado considerablemente y es uno de los motivos fundamentales que provocan una marcha lenta de la columna guerrillera.

El relato del Che del 7 de agosto es marcadamente desalentador: "Hoy se cumplen 9 meses exactos de la constitución de la guerrilla con nuestra llegada. De los 6 primeros, dos están muertos, uno desaparecido y dos heridos; yo con asma que no sé cómo tratarla".

El 8 será un día de autocrítica y formación moral para la tropa del Che. El jefe guerrillero deberá aceptar errores y debilidades producto de su enfermedad eterna, el asma. Su diario refleja la situación de manera clara: "Caminamos algo así como una hora efectiva, que para mí fueron dos por el cansancio de la yegüita; en una de ésas le metí un cuchillazo en el cuello abriéndole una buena herida... Por la noche reuní a todo el mundo haciéndole la siguiente descarga: estamos en una situación difícil, el Pacho de recupera pero yo soy una piltrafa humana y el episodio de la yegüita prueba que en algunos momentos he llegado a perder el control; eso se modificará pero la situación debe pesar exactamente sobre todos y quien no se sienta capaz de sobrellevarla debe decirlo. Es uno de los momentos en que hay que tomar decisiones grandes: este tipo de lucha nos da la oportunidad de convertirnos en revolucionarios, el escalón más alto de la especie humana, pero también nos permite graduarnos de hombres; los que no pueden alcanzar ninguno de estos estadios deben decirlo y dejar la lucha".


Agosto trágico

Agosto será un mes durísimo para la suerte de la guerrilla. El Che decide bajar a los campamentos primarios en busca de medicinas y pertrechos. Los túneles cavados por los guerrilleros donde se decidió ocultar los pertrechos estratégicos de la guerrilla habían sido descubiertos por las tropas bolivianas. Dos desertores de la columna de Vilo Acuña habían sido atrapados por los gubernamentales y torturados por agentes de la CIA. Se tratará de Hugo Silva y Eusebio. El primero guiará al capitán Saravia hasta las cuevas donde los guerrilleros habían escondido medicinas indispensables contra el asma, documentos comprometedores sobre la presencia del Che en Bolivia, como el pasaporte utilizado para su entrada al país, armas y municiones. Guevara lo dejará documentado en su diario el día 14: "Día negro. Fue gris en las actividades y no hubo ninguna novedad, pero a la noche el noticiero dio noticias de la toma de la cueva adonde iban los enviados, con señales tan precisas que no es posible dudar. Ahora estoy condenado a padecer asma por un tiempo no definible. También nos tomaron documentos de todo tipo y fotografías. Es el golpe más duro que nos hayan dado; alguien habló. ¿Quién? Es la incógnita". También a fines de agosto será aniquilada la retaguardia comandada por Vilo Acuña de la cual se enterará Guevara a través de la radio recién el 2 de setiembre, y una nueva plaga azotará a la columna del Che: la falta de agua. El día 30 el Che atestiguará: "Ya la situación se torna angustiosa; los macheteros sufrían desmayos. Miguel y Darío (Adriazola) se tomaban los orines y otro hacía el Chino, con resultados nefastos de diarreas y calambres".

El resumen de agosto no deja dudas sobre el destino inevitable al que se dirigen el Che y sus hombres. Guevara parece entrar en razón con respecto a la verdadera situación por la que atraviesan y quizá comience a dudar seriamente sobre las posibilidades reales de triunfo. "Fue sin lugar a dudas, el mes malo que hemos tenido en lo que va de guerra. La pérdida de todas las cuevas con sus documentos y medicamentos fue un golpe duro, sobre todo psicológico. La pérdida de dos hombres en las postrimerías del mes y la subsiguiente marcha a carne de caballo desmoralizó a la gente, planteándose el primer caso de abandono, el Camba (Orlando Jiménez), lo que no constituye sino una ganancia neta, pero no en esta circunstancia. La falta de contacto con el exterior y con Joaquín, y el hecho de que prisioneros hechos a éste hayan hablado, también desmoralizó un poco a la tropa... Estamos en un momento de baja de nuestra moral y de nuestra leyenda revolucionaria".


En retirada

El conocimiento del Che de la caída de toda la retaguardia le impone un cambio de planes urgente. El razonamiento más simple indicaría la inmediata salida del país, para organizar mejor las cosas y regresar en momentos más propicios. Más aún cuando a través de los últimos comunicados radiales descifrados por el Che, el comandante tenía conocimiento del adiestramiento de grupos guerrilleros dispuestos a operar en un futuro en Bolivia, entre ellos algunos integrantes del PCB. Guevara decide salir de la zona donde las fuerzas gubernamentales han concentrado el grueso de sus fuerzas. La fuga se iniciará hacia el noroeste. El 3 de setiembre de 1967, la vanguardia de la columna comandada por el Che se mete de narices y sin mucha precaución en la propiedad de un terrateniente donde habían establecido su campamento 40 soldados bolivianos. El Che describe el choque armado sin perder el humor: "Como corresponde al día domingo, hubo choque. Al amanecer buscamos Masicuri abajo hasta la desembocadura y luego subimos algo por el Río Grande; a las 13 horas salieron Inti, Coco, Benigno, Pablito, Julio y León para tratar de llegar a la casa si no estaba el ejército y comprar las mercancías que hagan más pasable nuestra vida. Primero el grupo capturó dos peones, quienes dijeron que no estaba el dueño ni había soldados y que se podía conseguir bastantes víveres. Otras informaciones; ayer pasaron a galope 5 soldados sin parar en la casa. Honorato pasó hace dos días para su casa con dos de sus hijos. Al llegar a la casa del latifundista, se encontraron con que 40 soldados acababan de llegar, produciéndose un encuentro confuso en el que los nuestros mataron por lo menos un soldado, el que traía un perro. Los soldados reaccionaron y los rodearon, pero luego se retiraron ante los gritos; no se pudo coger ni un grano de arroz. El avión voló por la zona y tiró unos cohetecitos, aparentemente por el Ñacahuasú".

Paco Ignacio Taibo II en su libro "Ernesto Guevara, también conocido como el Che", hace alusión a una reunión realizada en La Habana en la que marca la actitud conspirativa a que estaba abocado el PC boliviano en contra de la guerrilla del Che, y que a la vez marca el inicio de una triste década latinoamericana de sangre y destrucción. Taibo II hace referencia a que: "Cinco días después de haberlo recibido logran descifrar un mensaje de La Habana. En él le comentaban al Che los resultados de la conferencia de las OLAS, una gran convención de la izquierda latinoamericana celebrada en Cuba, para el relanzamiento de una propuesta guerrillera continental y como las propuestas guevaristas habían tenido una acogida mayoritaria a pesar de la oposición de varios de los partidos comunistas más alineados a Moscú, 'La delegación boliviana fue una mierda; Aldo Flore del PCB pretendió ser el representante del ELN; lo tuvieron que desmentir' ".

La retirada de la zona parece no dar resultado. El Che comprende que los soldados de Barrientos están cerrando un cerco con abundante concentración de tropas. Ya no hay punto cardinal por donde huir, quizá la espesura de la selva pueda salvar la situación y en ella se interna el Che con sus macheteros a la cabeza. Cuando salen nuevamente al Río Grande, el Che Guevara perderá su calzado y un compañero, el Ñato Méndez, le fabricará unas abarcas que portará hasta ser detenido en los primeras días de octubre. El Che cuenta: "Yo crucé el río a nado con la mula pero perdí los zapatos en el cruce y ahora estoy a abarca, cosa que no me hace ninguna gracia... Se me olvidaba recalcar un hecho: hoy, después de algo más de 6 meses, me bañé. Constituye un record que ya varios están alcanzando".

Las condiciones comienzan a tornarse dramáticas. El cansancio, el hambre y las enfermedades mantienen los nervios de los hombres tensados al extremo. Un hecho alerta a Guevara sobre la situación real por la que atravesaba la tropa. El 12 de setiembre de 1967 escribirá: "El día comenzó con un episodio tragicómico. Justo a las 6, hora de la diana, Eustaquio (Lucio Galván) viene a avisar que avanza gente por el arroyo; llamó a las armas y se movilizó todo el mundo; Antonio (capitán Orlado Patoja) los ha visto y, cuando le pregunto cuántos son, me contesta con la mano 5. A fin de cuentas, resultó una alucinación peligrosa para la moral de la tropa pues enseguida se comenzó a hablar de psicosis. Conversé luego con Antonio y, evidentemente, no está normal, se le soltaron las lágrimas pero negó que tuviera ninguna preocupación y manifestó que sólo le afectaba la falta de sueño, pues es ayudante durante 6 días debido a que se durmió en la posta y luego lo negó".


Cercado

Por este tiempo, después de varios comunicados cruzados entre los EE.UU. y el gobierno de Barrientos con respecto a la suerte corrida por el Che, entre los que figuraban los que indicaban que Guevara había muerto en un hospital en Cuba, el gobierno de Barrientos unifica criterios con los órganos de prensa norteamericanos y hace pública la versión de que el Che ha muerto, negando la presencia del comandante argentino en territorio boliviano. Los trabajos de inteligencia confirmaban desde hacía tiempo la presencia del Che en Bolivia, por lo que Barrientos y sus hombres caen en la extrema contradicción de anunciar la muerte del guerrillero y a la vez ofrecen una recompensa de 4 mil pesos por cualquier tipo de información que pueda ayudar a la ubicación del jefe guerrillero en territorio boliviano. Esta vez la recompensa será ofrecida por un Che vivo o muerto.

La detención de Loyola Guzmán en La Paz, ocurrida el 15 de setiembre, termina con las esperanzas del Che de materializar sus planes. La tesorera del Ejército de Liberación de Bolivia, último eslabón del accionar urbano de la organización revolucionaria, que intentará suicidarse arrojándose por una ventana del Palacio de Gobierno, golpeará duro en la moral de los combatientes guerrilleros y su jefe, que operan en la sierra boliviana que, absortos, escuchan la mala noticia a través de la radio. Con la excepción de Rodolfo Saldaña, que nada podrá hacer para conectarse con la columna del Che, todo el movimiento de apoyo al ELN en las ciudades ha sido desmantelado.

La situación en la selva boliviana no era más alentadora. A pesar de los muchos encuentros con campesinos en las pequeñas aldeas por las que van atravesando, éstos eran reticentes a hablar con los guerrilleros de la columna del Che a quienes temían. Las incorporaciones eran ya impensables y los planes de operaciones se limitaban a andar a la deriva por las sierras.

El 26, Guevara escribirá en su diario: "Al llegar a La Higuera todo cambió: habían desaparecido los hombres y solo una que otra mujer había; Coco fue a casa del telegrafista, pues hay teléfono, y trajo una comunicación del día 22 en el que el subprefecto de Vallegrande comunica al corregidor que se tienen noticias de la presencia guerrillera en la zona y cualquier noticia debe comunicarse a V.G. donde pagarán los gastos". Ni bien la columna abandona La Higuera es sorprendida por una emboscada del ejército. Los muertos en este enfrentamiento con el batallón Galindo serán irreemplazables para la guerrilla. El Che describe el hecho en su diario el día 26: "Cuando salí hacia la cima de la loma, 13.30 aproximadamente, los disparos desde todo el firme anunciaron que los nuestros habían caído en una emboscada. Organicé la defensa en el pobladito para esperar a los sobrevivientes y vi como salida un camino que sale al Río Grande. A los pocos momentos llegaba Benigno herido y luego Aniceto y Pablito, con un pie en malas condiciones. Miguel, Coco y Julio habían caído y Camba desapareció dejando su mochila". León también había desaparecido esquivando los disparos de los soldados bolivianos. Guevara cerrará sus anotaciones del día 27 con la siguiente referencia: "No han apresado al parecer a Camba y a León. Nuestras bajas han sido muy grandes esta vez; la pérdida más sensible es la de Coco, pero Miguel y Julio eran magníficos luchadores y el valor humano de los tres es imponderable. León pintaba bien".

La situación se torna desesperante, las rutas de escape ya no existen. El Che reúne a sus hombres a fines de setiembre e invita a los bolivianos a abandonar la expedición, la respuesta es unánime, todos se quedarán sirviendo a su comandante y a la revolución. A los cubanos, Guevara los exhorta a combatir hasta el último hombre por representar la condición misma de la revolución cubana. Cualquier estratega hubiera ordenado una retirada honrosa y una reorganización de las fuerzas, conservando lo que quedaba de un grupo de hombres a punto de caer vencidos no solo por un enemigo militar, sino por el hambre, el aislamiento y la incapacidad de generar otros triunfos más que la conservación de la propia vida. Pero Guevara no imagina la derrota a pesar de la situación extrema por la que atraviesa, el Che piensa en cambiar de territorio para seguir operando en su proyecto de independencia latinoamericana.

El juego final de los militares bolivianos asesorados por la CIA ya se ha puesto en movimiento. El batallón de rangers ha sido movilizado por el estado mayor de las Fuerzas Armadas de Bolivia hacia Vallegrande. El 28 de setiembre, Ernesto Guevara, comandante del Ejército de Liberación de Bolivia, reconocerá en su diario: "Día de angustias que, en algún momento, pareció ser el último nuestro. Por la madrugada se trajo agua y casi enseguida salieron Inti y Willy (Simón Saravia) a explorar otra posible bajada al cañón, pero volvieron enseguida pues toda la loma de enfrente está marcada por un camino y un campesino a caballo lo transitaba. A las 10 pasaron enfrente nuestro 46 soldados con sus mochilas puestas, tardaron siglos en alejarse. A las 12 hizo su aparición otro grupo, esta vez de 77 hombres, y para colmo se oyó un tiro en ese momento y los soldados tomaron posiciones; el oficial ordenó bajar a la quebrada que parecía ser la nuestra, de todas maneras, pero al fin, se comunicaron por radio y pareció quedar satisfecho reiniciando la marcha". El Che está atrapado. Permanecerá con sus hombres por cuatro días casi sin moverse viendo pasar efectivos del ejército delante suyo. En la madrugada del cuarto día la columna guerrillera escapará esta vez al cerco impuesto por los gubernamentales. El comandante Guevara cerrará el mes como era su costumbre con un balance: "La tarea más importante es zafar y buscar zonas más propicias; luego los contactos, a pesar de que todo el aparato está desquiciado en La Paz, donde también nos dieron duros golpes. La moral del resto de la gente se ha mantenido bastante bien, y sólo me quedan dudas de Willy (Simón Cuba), que tal vez aproveche algún zafarrancho para tratar de escapar solo si no se habla con él. Hablé largamente con Pablito; como todos está preocupado por la falta de contactos y estima que nuestra tarea fundamental es restablecernos con la ciudad, pero se mostró firme y decidido 'de Patria o muerte' y hasta donde se llegue".


"Caída de Ramón confirmada. Stop"

Octubre de 1967 encuentra a la guerrilla con 17 miembros enfrascados en un cañón cercano a la selva boliviana. La última página del diario del Che, del día 7, relata: "Se cumplieron los 11 meses de nuestra inauguración guerrillera sin complicaciones, bucólicamente; hasta las 12.30 horas en que una vieja pastoreando sus chivas entró en el cañón en que habíamos acampado y hubo que apresarla. La mujer no ha dado ninguna noticia fidedigna sobre los soldados, contestando a todo que no sabe, que hace tiempo que no va por allí. Solo dio información sobre los caminos; de resultado del informe de la vieja se desprende que estamos aproximadamente a una legua de Higueras y otra de Jagüey, y unas 2 de Pucará. A las 17.30, Inti, Aniceto y Pablito fueron a casa de la vieja, que tiene una hija postrada y una medio enana; se le dieron 50 pesos con el encargo de que no fuera a hablar ni una palabra, pero con pocas esperanzas de que cumpla a pesar de sus promesas. Salimos los 17 con una luna muy pequeña y la marcha fue muy fatigosa y dejando mucho rastro por el cañón donde estábamos, que no tiene casas cerca, pero sí sembradíos de papas, regados por acequias del mismo arroyo. A las 2 paramos a descansar pues ya era inútil seguir avanzando. El Chino se convierte en una verdadera carga cuando hay que caminar de noche.

El ejército dio una rara información sobre la presencia de 250 hombres en Serrano para impedir el paso de los cercados en número de 37 dando la zona de nuestro refugio entre el río Acero y el Oro. La noticia parece diversionista".

A las cuatro y media de la madrugada del 8 de octubre de 1967, lo que queda de la columna guerrillera de Ernesto Che Guevara ingresa a una cañada, la de El Yuro. El comandante argentino ordena el reconocimiento del terreno. Dariel Alarcón y Pacho inspeccionarán el flanco izquierdo. Tamayo y Ñato Méndez recorrerán el centro de la cañada, y Adriazola y Aniceto lo harán sobre la derecha. Las primeras luces del día iluminan dos figuras con uniforme del ejército boliviano; Alarcón es el encargado de descubrir la emboscada y alertar a los demás. El Che ordena inmediatamente el repliegue de sus hombres. La situación no podría haberse presentado peor. Volver el camino recorrido significaba atravesar sin protección una distancia que en esos momentos parecería interminable donde los gubernamentales los irían volteando de a uno en terreno descubierto. Guevara lleva a sus hombres hacia la protección que ofrecía un cañón que nacía sobre uno de los costados de El Yuro. Los guerrilleros no han sido descubiertos y permanecerán ocultos entre las piedras a la espera de los acontecimientos. Será un campesino quien pondrá fin a los sueños de liberación del Che y a los desvelos de los soldados de Barrientos y el general Ovando. Pedro Peña se presenta en el campamento militar al mando del subteniente Carlos Pérez para denunciar la presencia de un grupo guerrillero que había pasado frente a su propiedad. Los rangers movilizan de inmediato dos pelotones de la compañía A y ponen en conocimiento de la situación al capitán Gary Prado, que se hará cargo de las operaciones. Una sección de morteros y ametralladoras acompañan al capitán de los rangers hasta la confluencia del Churo con la quebrada de la Tusca. Desde allí ordenará el avance de sus fuerzas, compuestas por 100 efectivos, contra las posiciones guerrilleras.

Guevara y sus hombres se internan cada vez más en el pequeño cañón lateral de El Yuro buscando una salida que les permita el escape. El cañón es un callejón sin salida. Solo trepando las paredes que conforman el fondo de la geografía les permitirá un escape. Guevara decide esperar la noche para intentar el escalamiento pues de día serían descubiertos desde la distancia. Los rangers, bajo las órdenes de Prado, se han movilizado hasta las alturas de El Yuro, ganando la mejor posición en caso de producirse un enfrentamiento. Tamayo y Villegas defienden con una emboscada la entrada del pequeño cañón donde se encuentra el Che. Aniceto y el Ñato Méndez son comisionados por su comandante para relevar los puestos de la emboscada. Alarcón cuenta: "Aniceto, cuando va en cumplimiento de la orden, camina por el corte de la quebrada, pero, como que siente curiosidad al oír al ejército hablando arriba, va caminando y asomando la cabeza. Yo, desde mi posición, estoy viendo pero no puedo alertarlo, no puedo hablarle porque nos vamos a descubrir". Un soldado desde los altos de El Yuro le meterá dos tiros en la cabeza poniendo fin a la vida de Aniceto (Aniceto Reynaga). El fuego se generaliza, ante la inmediata respuesta de la emboscada montada por Inti y Alarcón, que consiguen herir a varios soldados. Una lluvia de granadas caen sobre las posiciones del Che, que ha decidido retirarse a toda costa. El primer pensamiento de Guevara es para con los heridos, el comandante decide evacuar primero a los más débiles. De la Pedraja, Lucio Galván y Jaime Arana se retirarán primero, el Che los cubrirá comandando a Pacho, Simón, El Chino, Olo Pantoja y René. Prado ordena el ataque sobre las fuerzas guerrilleras. El sargento Huanca dirigirá el ataque hacia las posiciones de Guevara en el fondo del cañoncito donde se ocultaba. En la primera descarga una ráfaga de ametralladora hiere a Guevara en la pierna derecha y peor aún, destroza la recámara del arma con que el Che se defendía, un M2. El grupo guerrillero se desbanda.

Sobre las tres de la tarde, Simón Cuba Saravia arrastra a su jefe herido por entre las piedras de un cañón intransitable y desconocido para el mundo. A punto de romper el cerco impuesto por el enemigo, después de 80 metros de esfuerzos y tironeos, desde los altos de El Yuro, el cabo Balvoa y los soldados Encinas y Choque imparten la orden de rendición.

Sobre la captura del Che en Bolivia, Paco Ignacio Taibo II, en su libro "Ernesto Guevara, también conocido como el Che", especula: "La historia de la captura del Che surge de la bruma, se ha contado tantas veces como se ha descontado, hubo los que mintieron para robar una esquinita y aparecer de contrabando en la foto enorme de la historia, y los que mintieron para montar una fábula con intenciones políticas; hubo los que convirtieron un medio recuerdo en un recuerdo completo y acabaron creyéndoselo; hubo al fin los que ofrecieron temerosamente y a lo largo de 25 años un elemento aquí, y otro allá. Curiosamente han sido los más pequeños detalles los que oscurecen el texto final y en particular el misterio extraño que ha rodeado la pistola Walther PPK de 9 mm del dirigente de la guerrilla boliviana.

En la entrada del diario de Pacho Fernández Montes de Oca del 1º de octubre cuenta: 'Fernando -nombre de guerra del Che-me pide un cigarro y que le arme un peine de la pistola. Tiene la pistola en la mano como si tuviera que resolver matarse antes de caer prisionero. Yo estoy en la misma disposición'. Dariel Alarcón reflexiona años más tarde: 'Es obvio que durante el fragor del combate o por razón desconocida, Che perdió este peine que le había preparado Pacho, y eso impidió que cumpliera una decisión, que nadie conociendo de su extraordinario valor tantas veces probado de su desprecio a la muerte'. El propio Fidel Castro en la introducción al diario del Che en Bolivia cuenta: 'Se ha podido precisar que el Che estuvo combatiendo herido hasta que el cañón de su fusil M2 fue destruido por un disparo inutilizándolo totalmente. La pistola que portaba estaba sin magazine. Estas increíbles circunstancias explican que lo hubiesen podido capturar vivo' ".

Prado informa a su superior, el coronel Zenteno, en Vallegrande, sobre la captura del Che. El mensaje informará: "Hay tres guerrilleros muertos y dos heridos graves. Información confirmada por tropa asegurada caída Ramón. Nosotros aún no confirmamos. Nosotros dos muertos y cuatro heridos".

Al poco tiempo el comando de Vallegrande requiere la confirmación de la información recibida. A las tres y media de la tarde del 8 de octubre de 1967, Gary Prado envía su segundo mensaje: "Caída de Ramón, confirmada.Stop. Espero órdenes qué debe hacerse. Stop Está herido. Stop".

A las cuatro de la tarde un helicóptero transportará hasta La Higuera al coronel Andrés Selich, que comprobará personalmente la veracidad de los partes militares que anuncian la captura del guerrillero argentino.

Sobre la suerte corrida por el resto de la tropa del Che, se sabe por los informes suministrados por los sobrevivientes, que Moro (Octavio de la Concepción, médico cubano), Eustaquio (Lucio Galván, técnico en radio), Chapaco (Jaime Arana, boliviano), y Pablito (Francisco Ruance, boliviano) rompieron el cerco impuesto por el ejército en El Yuro, pero luego fueron capturados el 12 de octubre en las riberas del Río Grande y fusilados por el ejército. Con respecto al Inti (Guido Peredo), Darío (David Adriazola), Ñato (José Luis Méndez Conné) todos bolivianos, y los cubanos Pombo (capitán Harry Villegas), Benigno (Dariel Alarcón Ramírez) y Urbano (capitán Leonardo Tamayo) salvarán milagrosamente sus vidas cruzando a pie la cordillera de Los Andes. En Chile serán protegidos por el presidente socialista Salvador Allende, que los acompañará hasta Tahití, desde donde viajarán de regreso a Cuba.

Gary Prado retira sus tropas pasadas las cinco de la tarde al pueblito de La Higuera. El combate ha terminado.


La muerte

El 8 de octubre, el mayor Ayoroa y el coronel Selich reciben al Che en La Higuera. Guevara junto con el resto de los prisioneros son conducidos a la escuela del pueblo. En uno de los dos cuartos que poseía la construcción es alojado Guevara, en el otro son depositados los restos de Olo Pantoja, René Martínez Tamayo y el prisionero Simón Cuba a los que, momentos más tarde, se les sumará el Chino Pablo Chang, con una herida en la cara. En el frío del piso de tierra, el Che Guevara, desvelado, pasará el último día de su vida.

A las nueve de la noche el coronel Selich intenta interrogar a Guevara. Según Jean Cormier, en su libro "Mística y coraje, la vida del Che", el coronel Andrés Selich "avanza, insulta al Che, lo conmina a hablar, le tira de la barba con tanta violencia que le arranca un mechón. Por toda respuesta recibe una cachetada de Ernesto, con el reverso de sus manos atadas. Entonces sujetan las muñecas del Che a la espalda".

Los tres militares regresan luego a la casa del telegrafista donde tiene lugar el reparto del botín, compuesto entre otras cosas por cuatro relojes Rolex, el puñal Solingen del Che, una pistola alemana calibre 45, así como dinero, dólares norteamericanos y pesos bolivianos. Selich se apropia del morral de Ernesto, que contiene rollos de fotos y un librito verde en el que ha copiado varios poemas, entre ellos el 'Canto general' del chileno Pablo Neruda y 'Piedra de Hornos' del cubano Nicolás Guillén".

El presidente de Bolivia, Barrientos, convoca en la mañana del 9 de octubre de 1967 al Estado Mayor y al comandante de las Fuerzas Armadas de Bolivia, general Alfredo Ovando Candia. En la reunión se decidirá sobre la vida o la muerte del comandante guerrillero Ernesto Che Guevara. La decisión se tomará de inmediato, la pena de muerte será enviada codificada a Vallegrande. A las 10 de la mañana, mientras Guevara ingiere su último alimento consistente en un plato de sopa, Selich y Ayoroa piden voluntarios para ejecutar la sentencia de muerte. Entre los tres suboficiales voluntarios los jefes militares hacen caer la responsabilidad sobre Mario Terán, que ingresa a la escuelita de La Higuera para ayudar al Che a ponerse de pie para poder fusilarlo. Los disparos de ametralladora que provienen del cuarto contiguo le indican a Guevara que sus dos compañeros Chino y Simón habían sido fusilados.

El Che intenta alentar a su matador diciendo: "Tirá, no tengas miedo, tirá", el suboficial no puede apretar el gatillo, Guevara le dará coraje diciendo: "Tirá, cobarde, que vas a matar a un hombre". Terán comenzará la ejecución a la una y diez de la tarde, disparando su ametralladora Uzi contra las piernas del Che. Luego ejecutará un segundo intento que atravesará el corazón del guerrillero. Poco después el suboficial Carlos Pérez y el soldado Cabero dispararán contra el cuerpo del Che Guevara para rematarlo.

El informe de la autopsia realizada por el ejército boliviano al Che indica:

"Edad: aproximadamente 40 años.
Raza: blanca.
Estatura: 1,73 m aproximadamente.
Cabello: castaño, ondulado, bigotes y barba igualmente ondulados, cejas pobladas.
Nariz: recta.
Labios: delgados, boca entreabierta con manchas de nicotina, falta del premolar inferior izquierdo.
Ojos: ligeramente azules.
Constitución: regular.
Extremidades: pies y manos bien conservados, con una cicatriz que cubre casi todo el dorso de la mano izquierda.
Al examen general presenta las lesiones siguientes:
1. Herida de bala en la región de la clavícula izquierda, con salida en la región escapular del mismo lado.
2. Herida de bala en la región de la clavícula derecha, con fractura de ésta, sin salida.
3. Herida de bala en la región costal derecha, sin salida.
4. Dos heridas de bala en la región costal lateral izquierda, con salidas en la región dorsal.
5. Herida de bala en la región pectoral izquierda entre las novena y décima costillas, con salida en la región lateral del mismo lado.
6. Herida de bala en el tercio medio de la pierna derecha.
7. Herida de bala en el tercio medio del muslo izquierdo en sedal.
8. Herida de bala en el tercio inferior del antebrazo derecho, con fractura del cúbito.
La muerte fue causada por las heridas del tórax y por la hemorragia subsiguiente.
Anexo del comunicado:

La comisión de técnicos destacados por el gobierno argentino, a pedido del gobierno boliviano, para confirmar la identificación de los restos de Ernesto Guevara De la Serna, atestigua que efectivamente se trata de él.