De la misión protestante a la revolución Tule (1913-1925)

La educación kuna (Panamá)

 

 

Gaspar F. Calvo Población

Universidad de Extremadura

 

 

El inicio de los gobernantes liberales

El relevo de gobierno por parte de los liberales en 1912 tuvo gran repercusión también entre los indígenas kunas que seguían perteneciendo a la República de Panamá y que parecían ser los únicos que preocupaban al ejecutivo por su cercanía a la frontera colombiana, su antigua aliada. Este cambio supuso el cierre de la misión católica que se encargaba de la "civilización" de los indígenas, ya que dejaba de percibir la ayuda que recibía con el anterior régimen conservador, y tuvo que marchar de Narganá por falta de medios económicos, entre otras razones.

Las ideas renovadoras del nuevo mandatario abrían las puertas a la misión protestante que esperaba su oportunidad, favorecida en parte por las críticas de los políticos liberales a la misión católica, que la consideraban anticuada e ineficaz. Los liberales creían que la catequización no era el medio adecuado para civilizar a los indígenas; ellos ponían más sus esperanzas en el comercio, de ahí su idea de establecer colonias en la costa atlántica que llevaran al intercambio comercial con los nativos de San Blas y a que mantuvieran contacto con los otros ciudadanos para que aprendieran sus costumbres y comportamientos.

Pero la intendencia de El Porvenir,sede del gobierno nacional entre los kunas, lo que no quería era que la misión protestante asumiera la enseñanza; pues juzgaba que así se perdería la autonomía que el gobierno quería mantener en lo tocante al ramo de educación. Este deseaba por encima de todo que los niños asistieran a la escuela nacional,una vez implantada esta, ya que sería el mejor modo de hacerles ciudadanos panameños, máxime cuando las misioneras tenían lengua y costumbres diferentes a las nacionales .

El ejecutivo permitió que las misioneras se instalaran en las islas para predicar y enseñar, y para que las cosas quedasen claras había firmado un convenio con ellas en el que se explicitaba hasta donde podían llegar sus actividades. El intendente Vaglio ordenaría al jefe del destacamento, que velase por el cumplimiento del acuerdo firmado con las misioneras protestantes, porque temía que no lo cumplieran. Le pedía a su vez que comprobara que las niñas que asistían a su escuela-bíblica no usaban alzamuro, pues el gobierno estaba empleando todas sus fuerzas en erradicar estas costumbres y las misioneras no parecían colaborar. El responsable de la intendencia a vez, ya había pasado también una nota a la misión para que cooperase con el Gobierno en la extirpación de ese uso.que consideraba poco civilizado. El intendente llegó incluso a autorizar al policía para que las amonestara buenamente si no cumplían con esto .

El gobierno luchaba por erradicar los usos que consideraban salvajes, y mientras la misión protestante les permitía que mantuvieran algunas de sus costumbres tradicionales. Para comprobar si la actividad misionera era la acordada, el mismo intendente solicitó de la Srta. Coope un informe pormenorizado acerca de las labores escolares.realizadas. Una vez recibido el mismo, contestaba seguidamente que había recibido su carta en la que detallaba las actividades docentes; y le pedía que no se cansase de enseñar a sus discípulos en el idioma español y la Biblia. Le daba ánimos para que siguiera con su método de enseñanza y prédicas; recordando al mismo tiempo que la Biblia que usaba tenía una parte en español que era la que debía usar para que sus alumnos progresaran en el idioma oficial.

Es en esta época cuando la policía destacada en el archipiélago intentaba por medios violentos desterrar el uso de los adornos y vestidos indígenas, y para ayudar en esta labor el intendente proponía a la misionera que amenazasen a las jóvenes que usaran alzamuros y guinis con no recibirlas en su escuela, si se obstinan en usar esos adornos. Lo cierto era que las fuerzas estaban dividida; por una parte los jóvenes indígenas de formación católica apoyaban al gobierno en este empeño de erradicar el atuendo y prácticas nativas, y el otro bando lo formaban los ancianos con el sahila Róbinson que se sentían apoyados por los protestantes que aceptaban la vestimenta tradicional.

Pero la falta de soluciones eficaces en este asunto hizo que el intendente terminara por pedir un jefe para el destacamento de Narganá donde surgían los disturbios, fomentados por Miss Coope. Entre las quejas presentadas por el intendente una hacía referencia a que ponían nombres en inglés a los indígenas, lo que dificultaba la labor del registro a la hora de tramitar los papeles de la cedulación. Pensaba el Sr. Vaglio que civilización no era enseñar idiomas y costumbres extranjeras.

El gobierno sentía amenazados sus intereses si accedía a cambiar el convenio, como lo proponía la parte protestante, por lo que Duncan, secretario de Instrucción Pública, le hacía saber al intendente que había escrito a la Srta. Purdy exponiéndole la imposibilidad de tal modificación, porque ello supondría que los indígenas dejarían de aprender el castellano, ya que en las horas de clase oficial estarían en su clase misional.

Pero en medio de esta polémica el intendente llegó a reconocer que la codificación escolar obligaba a impartir la enseñanza primaria en el idioma oficial, y que las otras enseñanzas podían ser en cualquier otro idioma, con lo que las misioneras podrían hacer sus prédicas en inglés. Corroboró esto mismo la carta recibida en septiembre de 1921 remitida por Gobierno y Justicia aclarando esta cuestión de las clases de las misioneras metodistas, en la cual se decía que en las escuelas particulares estaba permitido enseñar en cualquier idioma, por lo que no se podía obligar a las misioneras de Narganá a que dictasen sus clases en castellano. Lo más que podía hacerse era aconsejarlas que diesen alguna clase en castellano pero nunca obligarlas a dar clase en el idioma oficial. Los indios por su parte debían saber también que no estaban obligados a asistir a sus aulas.

Una vez aclarado esto,y para suavizar el asunto, recuerda a las protestantes que los indios, como panameños que eran, tenían la obligación de aprender el idioma nacional. Lo cierto era que las misioneras impartían clases por las nochera en inglés.aunque ellas se habían comprometido a dictar clases en castellano. Y esto lo hacían porque el sahila Róbinson unido al grupo de ancianos apoyaba la enseñanza en inglés de las misioneras.

Las quejas de las misioneras llegaron a poner en apuros al propio gobierno pues estas tuvieron eco en todos los despachos, lo que desencadenó una serie de investigaciones. Comenzando por el inspector de Instrucción Pública de Nombre de Dios que solicitaba del intendente los motivos que le habían llevado a tomar su decisión restrictiva con la actividad de las misioneras, pues a él se los había demandado el secretario de Instrucción Pública. Por otra parte la legación de los Estados Unidos solicitó de Gobierno y Justicia una investigación que aclarase las quejas de malos tratos presentadas por Miss Coope. Solicitando a su vez que se tomasen las medidas oportunas que evitaran cualquier incidente desagradable

La supuesta falta de protección hacia las misioneras era entendida por el Gobierno, como consecuencia del desconocimiento de las leyes panameñas por parte de las protestantes. Creía el secretario de Gobierno y Justicia que Miss Coope y Mrs. Prudy ignoraban lo que la constitución señalaba en lo referente a la religión. Así como también desconocían lo que establecía Instrucción Pública referido a las escuelas privadas. Estaba convencido de que no se podía apartar a los niños de su lengua oficial, enseñándoles en un idioma extranjero que les aleja de su idea de nacionalidad. El intendente consideraba que todo el revuelo se debía al fanatismo que Coope y su compañera tenían en propagar sus creencias; considerando que lo que no favorecía esto, era hostil.

El análisis del problema de la misión protestante se hacía desde todos los sectores políticos. Otro que expresó su criterio era Relaciones Exteriores que opinaba que las misiones fueron aceptables mientras el gobierno nacional no pudo cumplir con su obligación de atender a los indígenas de la costa de San Blas; pero una vez que el poder nacional empezó a cumplir las leyes que le obligaban a atender a la civilización de indígenas, el conflicto quedaba planteado por la lucha de competencias. Para que se acabasen los problemas el Ministro esperaba que la misionera que permanecía allí saliera por invitación de la legación americana, aunque el gobierno nacional debiera indemnizarla. Matizaba el intendente Mojica que la labor del gobierno era de instrucción, y que su interés era procurar que las masas adquieran el mayor grado de instrucción y civilización, dejando a un lado las creencias. Pues si se habían de apoyar algunas, en ese caso serían las católicas, dado que eran las de la mayoría según reconocía la propia constitución .

Con todos estos conflictos de fondo el gobierno recibió una propuesta de ampliación del edificio ocupado por las protestantes, y la respuesta a esta petición; tras las deliberaciones oportunas del Presidente de la República y el Consejo del Gabinete, era una negativa a la autorización que solicitaban y se declaraba cancelado el permiso revocable que se les concediera.anteriormente Iba precedida ésta negativa de las siguientes consideraciones aclaratorias:

 

*"que la civilización de los indígenas era una cuestión esencialmente política,

*que el conducir a los indios a la vida civilizada implica que se identifiquen con sus conciudadanos,

*que era un hecho demostrado que lo que más une a un pueblo era la lengua, las creencias, las costumbres y sus aspiraciones,

*que la misión allí establecida les ha enseñado una lengua, una religión y unas costumbres totalmente diferentes a las nacionales

*que la labor llevada a cabo por las misioneras ha sido ante todo de desnacionalización,

*que han provocado las disensiones entre los ancianos y los jóvenes, así como entre los que asisten a sus clases y los que estudian en las escuelas nacionales,

*que de un modo u otro son responsables de disturbios que han llegado a fin tan lamentable como la muerte de Claudio Iglesias y González,

*que las rivalidades se acentuarán más en cuanto se establezcan allí los misioneros católicos que se piensan establecer con el apoyo moral y material del gobierno,

*que las misioneras han quebrantado las leyes de Instrucción Pública por no impartir su enseñanza en español, ni someterse al examen de eficiencia,

*que la libertad de religión está supeditada al orden público y este orden ha sido turbado y se mantendrá en peligro siempre que existan dos sistemas de enseñanza, de religión y costumbres,

*que el gobierno a pesar de mantenerse separado de la religión reconoce a la religión católica como la de la mayoría y el gobierno nacional la auxilia para el envío de misiones católicas a las tribus no civilizadas. Esta disposición limita el derecho de propaganda de cultos entre las tribus no civilizadas,

*que el gobierno vela por la conservación de todos los caracteres esenciales de la nacionalidad; y estos fines no se lograrían si se permitiera el envío de más misiones extranjeras a estas tribus de la república" .

Las quejas no terminaron aquí, pues el jefe del segundo destacamento escribía que las misioneras Coope y Purdy habían continuado dictando clases en inglés a los niños de estos pueblos, a pesar de conocer la nota anterior que se remitiera al Sr Smith. Y que nunca se habían querido someter a lo que disponía la Codificación Escolar en el art. 42 sobre las escuelas privadas .

Los proyectos del gobierno de mandar nuevamente misión católica se vieron cumplidos en junio de 1922, tal vez acelerados por la necesidad de contrarrestar los efectos antinacionales que acarreaba la misión protestante. El encargado del destacamento, el Sr. Garrido comentaba que la labor emprendida por el misionero había dado resultados satisfactorios, ya que los indios habían prometido no enviar a sus hijos a la misión protestante. Por unanimidad habían decidido los indígenas asistir a los oficios del padre Plácido Calella, y cesar en la asistencia a los oficios de las protestantes. No había ocurrido lo mismo cuando en 1919 apareció por las islas el jesuita Bernardo González, con recomendación del Presidente. Róbinson estaba unido a la misión protestante y manifestaba públicamente que los indios eran protestantes; llegando a calificar Ana Coope al nuevo presbítero de diablo.

Con estos altercados el secretario de Gobierno pedía a Mojica que le relatase los actos de las misioneras que dificultaron la labor del misionero católico enviado por el ejecutivo. El jefe de la policía comentaba la conveniencia de conseguir misión católica para los indígenas y la gran importancia que tenía la educación para aquella región.

Durante la construcción de la casa de Miss Coope, en el comienzo de la misión protestante, ya se había planteado la conveniencia de suspender dicha edificación porque se veía que la unión de ésta con Róbinson hacía peligrar los planes del Gobierno. Belisario Porras contestó con una negativa a la petición de Coope de establecerse en Narganá. Reconocía sin embargo que siempre la había escuchado en lo concerniente a su labor misionera; pero su negativa en este caso era fruto de la actitud de Róbinson que se manifestaba contrario al Gobierno, por considerar que ella tenía parte en este asunto

Con la revolución de 1925 la misión protestante pone fin a su estancia en Narganá y Miss Coope ofrece su casa al Gobierno, quien la considera ventajosa por la posición que ocupa, ya que desde ella se domina toda la bahía. Se podría destinar para cuartel, puesto que en ese momento se estaba usando para ello la casa-escuela.

 

La misión protestante

Con la salida del P. Gassó,misionero católico, el sahila Róbinson aprovechó para escribir a Miss Coope y proponerla que fuera a la isla de Narganá provista de libros de inglés y de su piano. Teniendo presente tan generosa oferta la misionera se dirigió al Presidente Porras para conseguir la autorización (Vandervelde 20). De este modo la inglesa Miss Coope hacía su entrada en la circunscripción de San Blas el 28 de febrero de 1913. El sahila Róbinson ,ante el resto de habitantes de la isla ,la proponía como maestra de los niños a quienes enseñaría en inglés, al mismo tiempo que les mostraría el camino de Dios. Los indígenas aprovecharon este momento para expresar su resentimiento contra el misionero católico que se había ido. Al año siguiente hacía su entrada en la isla de Corazón de Jesús, la también predicadora protestante Martha Purdy, siendo bien recibida por Róbinson y Joe Hardy, jefes de las islas principales del sector central.

En julio de 1919, Miss Coope proponía al intendente que ya que los niños corrían desnudos y sin control por la isla, que ella podía impartir clases por la mañana a los muchachos que asistían a la escuela pública por la tarde; y a los que asistían por la mañana ella los podía atender por la tarde. Dejaba claro que se sujetaría a su convenio de enseñar la Biblia en español e inglés. Con su propuesta se evitaría que los niños pasaran medio día ociosos; ya que el aula pública no tenía capacidad para atender a todos de una vez. Reconocía ante las autoridades que su labor de enseñar era desinteresada y sin sueldo.y le recordaba al intendente que en su visita a las escuelas pudo comprobar que los muchachos estaban adelantados. Comentaba que quería enseñar, no por estar ocupada ella, sino por hacer algo que le gustaba, educar. Esto le ayudaría a ella también en sus estudios del castellano que estaba haciendo. Para reforzar su petición presentaba una queja la misionera de que los muchachos trasnochaban y tampoco le permitían a ella descansar. Al mismo tiempo que comentaba que su compañera Evans estaba recibiendo clases de español para poder después enseñar en esta lengua; y pensaba que le sería fácil aprenderlo ya que había estudiado francés y latín.

La religión protestante quería también adquirir poder entre los indios y para ello nada mejor que su cacique fuera un adepto de las predicadoras. Róbinson se vería recompensado económicamente por su labor evangelizadora; y ellas estarían más seguras si contaban con el apoyo del jefe de la isla. El sahila Charles Róbinson empezó a rivalizar con Estanislao López, defensor de los católicos y el gobierno, temeroso de que le quitase el puesto y el sueldo que recibía por dejar enseñar a las predicadoras.

A pesar de todas las muestras de buena voluntad por parte del gobierno y la misión, lo cierto fue que los enfrentamientos se continuaron; a esto contribuyó la hostilidad creada por el sector indígena católico, representado por la juventud. Llegaron a tal extremo las cosas que Evans Purdy acompañada del ministro plenipotenciario de los Estados Unidos expuso su queja ante el secretario de Instrucción Pública, por las restricciones que se les había impuesto en la enseñanza. Hasta tal punto habían llegado las cosas, que el jefe de policía las había amenazado con que no podrían enseñar más. Sus argumentos defensivos eran que llevaban seis años de permanencia en la comarca de San Blas enseñado diariamente inglés, español, lectura, escritura, aritmética, ortografía, aritmética comercial, e historia sagrada. Consideraba que esta medida no respetaba los derechos de las maestras misioneras ya que a partir de entonces solo podrían enseñar dos horas al día y fuera del horario escolar, y una hora de las permitidas estaría dedicada al español.

Este cúmulo de disensiones llevó a reformar el contrato que se firmara en 1919, quedando reducida su actividad a la enseñanza en los domingos por la mañana, tarde y primeras horas de la noche, y el jueves se destinaría a los oficios religiosos. Quedaba claro así mismo que la asistencia indígena era voluntaria y el intendente se comprometía por su parte a darles la protección que necesitaran.

"La Srta. Anna Coope usó como textos de clase su Biblia y algunos libros de lectura por McGuffey. Pero para comenzar, el alumno usaba lo que le quedaba más cerca, su propio cuerpo. Cada uno señalaba su oreja, ojo, nariz, pie, dedo del pie, mano, dedos de la mano identificándolos en inglés al seguir el ejemplo de la Srta. Coope"(Vandervelde 22). Y cuando se inquietaban los formaba en fila y les hacía desfilar cantando para que además de aprender música, también se hicieran con el inglés.

Los trágicos sucesos ocurridos en Río Azúcar en los que murieron dos indígenas defensores de la propuesta del gobierno, unido a otros intentos de levantamiento posterior por parte de los indios, hizo que tuvieran que salir los miembros de la misión protestante de Narganá; pero la tenacidad de Miss Coope se vio recompensada con la nueva autorización del Presidente Porras, que el 23 de febrero de 1923 transigía en su deseo de volver con los kunas, advirtiéndole que el gobierno había emprendido una acción misionera católica entre los indios; y que para que llegasen a ser ciudadanos panameños tenían que hablar el castellano. Exponía que debido a la falta de unión entre Iglesia y Estado, ella tenía libertad para enseñar cualquier fe, pero había de hacerlo en el idioma castellano; al final de la entrevista dejaba bien claro que esa era la única restricción. El mandatario lamentaba que no fuera católica y le manifestaba su temor a que trajera otro grupo de mujeres como ella. Le llegó incluso a insinuar que se convierta al catolicismo. En el transfondo de esto estaban las conversaciones con el obispo de Panamá que le había dicho al Presidente que debían mantener la religión católica.

La política de becas, usada por el gobierno y la primera misión católica, fue también empleada como medio de propagación de sus ideas religiosas, a la vez que de educación, por los miembros de la iglesia metodista. En 1916 concedían las primeras siete becas a indígenas de San Blas en una escuela de Venezuela. Seis años después eran adjudicadas otras cuatro becas a otros tantos muchachos en los Estados Unidos. Pero la guerra mundial tuvo su repercusión, ya que alguna de estas becas se vieron suspendidas por tal motivo, pues la economía sufrió un gran bajón. Entre los alumnos más sobresalientes de esta misión se pueden contar Frank Wilbur y Peter Miller, éste ultimo viajó a Estados Unidos y regresó de allí graduado en 1931. Muchos de ellos ejercieron como maestros en otras islas, sobre todo en el sector oriental.

Pero parece que no todos los jóvenes que eran becados contaban con el consentimiento de los padres, máxime si se tiene en cuenta lo reticentes que eran los indígenas a dejar salir a sus hijos, es por esto que Elisa Garrido, maestra de Narganá, denunció ante la esposa del Presidente de la República a las misioneras por sustraer a tres niños indígenas, de catorce y quince años, con intención de enviarlos a Estados Unidos; aunque finalmente los padres de los muchachos enviaron una comisión a rescatarlos y consiguieron que dos volvieron desde la ciudad de Colón.

El deseo de expansión de los protestantes les llevó en noviembre de 1921 a entrevistarse con el Intendente. Fue el Sr. Smith quien solicitó permiso de construcción en la isla de Corazón de Jesús donde residía Mrs. Purdy. La edificación propuesta sería similar a la que poseía Miss Coope en Narganá. Ante las reticencias del gobierno, el delegado comentaba que podía mandar misioneros de su religión que dictasen las clases en castellano, si así lo deseaban los miembros del ejecutivo.

Si la nueva construcción de Corazón de Jesús no fue posible, las reparaciones de la casa de Narganá y de la vivienda de Mrs. Prudy sí fueron autorizadas por el Gobierno en un primer momento, y con este fin se trasladaron materiales; quedando claro que únicamente se podrían hacer mejoras pero en ningún caso nuevas construcciones para la misión protestante. Pero esto suscitó interrogantes en el intendente, los cuales fueron presentados a Gobierno y Justicia. La situación era que la casa que habitaba la miembro de la World Wide Misssionary Society en Narganá era del pueblo que la había cedido temporalmente. Por lo cual, si se les permitía hacer mejoras adquirirían derechos sobre ella a la hora de tenerla que dejarla. Creía el jefe de El Porvenir que esta cuestión, llevada adelante por el Sr. Smith tenía como única pretensión crearle dificultades al Gobierno; dado que en ese momento no tenían ninguna influencia entre los indios, no tenía sentido hacer mejoras en edificios que no eran de su propiedad. Lo más razonable sería que abandonasen el lugar .

Las trabas que iban cayendo sobre la misión protestante hicieron que en 1922 Mrs. Prudy abandonase la comarca de San Blas. Y según comentaba el policía Ramón Garrido, de manera definitiva; prueba de ello era que sus pocas pertenencias fueron puestas a la venta por el Sr. Smith (RD 270). Y tres años más tarde con motivo de la Revolución Tule tuvo que salir aceleradamente la otra misionera para salvar su vida.

En agosto de este mismo año cuando volvió Miss Coope para ultimar la venta de la casa se la prohibió todo trato con los indígenas. Ella por el contrario desoyó las indicaciones del jefe del destacamento, lo que llevó a éste a elevar un informe acusador contra la conducta rebelde e indisciplinada de la misionera, quien izó las banderas norteamericana e inglesa, saliendo por el pueblo vestida a la manera india.

 

La postura indígena

Habría que destacar dos posturas entre los kunas. Por una parte estarían aquellos que habitaban el sector oriental y occidental que se resistían a recibir misiones e incluso la escuela nacional; y por otro lado, estaban los del sector central que comenzaron aceptando la misión católica, pero una vez que esta desapareció se escindió, en un grupo que se mantuvo fiel y otro que se pasó a la misión protestante. Pero el vaivén fue continuo según despertara más o menos interés una facción o la otra.

En 1921 en el mes de septiembre, se reunían los ancianos y jóvenes de Narganá para manifestar su protesta por la presencia de las misioneras evangélicas, que querían hacer obligatorio el aprendizaje del idioma inglés para los niños y niñas de las islas donde estaba ubicada la misión. Comentaban que durante la dominación colombiana ese gobierno no se preocupó de su instrucción y se vieron obligados a mandar a sus hijos en buques que navegaban por las costas a estudiar a Estados Unidos; pero en la actualidad la situación era muy diferente, ya que el gobierno panameño les había proporcionado escuelas para aprender en castellano. El intendente mostraba su contrariedad a que fueran expulsadas, pero ellos podían elevar un memorial, y dada su opinión se procedería a renovar el contrato en forma que satisficiera a todas las partera.

Los continuos enfrentamientos entre jóvenes y ancianos hizo que se propusiera la clausura de la escuela protestante, o se limitara a dar clases sólo los domingos por el día y por la noche. Se sumaban a éstas las quejas de las maestras nacionales, que decían que cuando eran preguntados los escolares contestaban en inglés dificultando su labor.

El indio Estanislao López, hacía campaña entre los suyos para que no asistieran a las clases particulares nocturnas de la misión, además de poner por las noches bailes frente a la casa de éstas para entorpecer sus labores El Sr. Estanislao las había amenazado con matarlas y quemarlas la casa si no salían de allí . Por tal motivo el intendente recibió orden de trasladar al jefe del destacamento que le apoyaba y al policía indígena Estanislao López para que no suscitasen mas incidentes con las misioneras protestantes .

Dentro de la población escolar se empezó a dar una merma en las aulas nacionales con el consiguiente aumento de las clases de las protestantes; esto hizo que las maestras pidieran a los jóvenes que les ayudasen en la captación de los alumnos.

El gobierno siguió extendiendo su red de escuelas en la comarca apoyado por la policía y creó clubs de civilizados en los que se reunían indígenas que habían avandonado sus vestidos y costumbres. Pero todo esto se llevó a cabo en muchos casos con fuerza y violencia. Por este motivo los indígenas se levantaron en el carnaval de 1925 y acabaron con todos los elementos extraños a su cultura. En este intento de independencia se vieron apoyados por un norteamericano que investigaba en la zona. El gobierno se vio en la necesidad de pedir ayuda a los EE UU y tuvo que firmar un acta de respeto propuesto por los indígenas. Las escuelas solo se implantarían cuando las comunidades lo pidieran.