LAS DIFERENCIAS DEL LÉXICO ESPAÑOL-LITUANO

EN LA ENSEÑANZA DE LA LENGUA ESPAÑOLA Y EN LA PRÁCTICA LEXICOGRÁFICA

clac 20/ 2004

Alfonso Rascón Caballero

 

Universidad de Vilnius

alfonsorcaballero@yahoo.es

 

Abstract

Introducción

En este estudio me propongo destacar la importancia del uso de las palabras de una lengua en contextos lingüísticos y situaciones reales concretas por encima de su significado léxico, como modo de facilitar el aprendizaje de una lengua extranjera, tanto en la docencia como en la elaboración de diccionarios bilingües. El objeto de este análisis es la comparación entre el léxico español y el lituano, con el fin práctico de presentar correspondencias léxicas que no se limiten a pares léxicos tipo ciudad-miestas, sino que reflejen la riqueza de expresiones y de sentidos de cada lengua. La práctica docente del español a lituanos y la elaboración del diccionario lituano-español[1] ha sido la principal fuente de ejemplos con que se pretende fundamentar la tesis de este trabajo.

La exposición comienza con unas reflexiones teóricas (apartado 1), ilustradas con ejemplos del léxico español y lituano, sobre la importancia de la palabra aislada como unidad básica que opera en la conciencia lingüística de cada hablante y en el aprendizaje de idiomas, pero se destaca al mismo tiempo que la palabra adquiere un valor concreto en realizaciones concretas, que han de ser tenidas en cuenta tanto en la enseñanza como en la presentación de vocabularios de un idioma. A continuación se ejemplifican las diferencias de estructuración semántica entre los dos idiomas comparados (apartado 2) y se exponen numerosas correspondencias léxicas teniendo en cuenta usos concretos de palabras (apartado 3). Cierran el trabajo unas consecuencias prácticas (apartado 4) para el profesor de idiomas y el lexicógrafo.

 

1. La palabra: significado y uso

1.1. Tanto la enseñanza de idiomas como la elaboración de diccionarios bilingües utiliza la palabra como unidad básica de trabajo. Pero desde el principio de una actividad y otra debe tenerse en cuenta un peligro que puede desvirtuar la autenticidad, la peculiaridad, la especificidad de un idioma: la tendencia a asignar una correspondencia léxica unívoca en una lengua a una palabra de otra lengua, es decir, a realizar pares léxicos tipo niño-vaikas, hombre-vyras, mañana-rytoj. Los hablantes tienen un sentido de la lengua como algo complejo, saben de un modo más o menos consciente que las palabras adquieren un significado concreto en frases determinadas o en contextos concretos. Pero cuando en una situación concreta, utilizando tanto el propio idioma como el que se estudia, no entendemos una palabra en una frase preguntamos “¿qué significa esa palabra?”. Raramente preguntamos “¿qué significa esa frase?”.

Esta tendencia es natural, porque cada persona se forma el “diccionario” de su propia lengua sobre la base de palabras con su significado. García Yebra explica que “los significados léxicos se han originado diacrónicamente mediantes actos de habla, y las palabras tienen el significado que tienen por el uso que de ellas se ha hecho en frases y enunciados. Pero sincrónicamente, en un momento determinado de la lengua, las palabras tienen un significado independiente, hasta cierto punto, del uso que de ellas se haga”[2]. El uso repetido de las palabras crea de un modo inconsciente en el hablante una relación entre la palabra y su significado y esto “hace que, por una parte, la use en unos enunciados y no en otros; por otra parte, es lo que permite al oyente (o lector) de un enunciado comprender su sentido. El oyente o lector conoce previamente el significado que tiene la palabra”[3].

En la enseñanza o aprendizaje de una lengua extranjera permanece esta tendencia al dualismo palabra-significado. “Los mecanismos psíquicos del aprendizaje de la lengua a través de la adquisición de palabras y contenidos de palabras, así como de la relación mutua de conceptos y palabras, quedan formados ya en la niñez, pero desempeñan también un papel muy importante en la personas adultas”[4], hasta el punto de que, a pesar de los esfuerzos de los docentes o de los autores de los libros de enseñanza por impedirlo, es inevitable que consciente o inconscientemente se aprendan de memoria las listas de palabras[5]. Pero esto tarde o temprano inducirá a error a los que estudian un idioma extranjero.

1.2. Fijándonos en el caso concreto de la enseñanza del español a lituanos (o de lituano a hispanohablantes), podemos aducir estos ejemplos que ilustran la imposibilidad de establecer correspondencias unívocas entre los dos idiomas. Muchos saben que mañana significa rytoj. Pero mañana también significa rytas. Como los alumnos de un idioma tienen la capacidad de establecer relaciones analógicas, con frecuencia suponen que si en español laba diena se dice buenos días, labas rytas se dirá *buenas mañanas. Y no es así: buenos días corresponde a laba diena y labas rytas. Pero laba diena dicho después de comer, en español se dice buenas tardes, porque tarde en español significa popietė y vakaras. Sin embargo, los españoles a partir de las 9 de la noche, dicen buenas noches, que no es despedida (como labanakt en lituano), sino saludo. Y es que en lituano vakaras corresponde en español a tarde y noche. Este simple ejemplo nos demuestra que incluso hablando de palabras muy básicas, no hay correspondencia unívoca en el significado. En lo que concierne a la lexicografía, estos usos concretos de las palabras rytas, diena, vakaras, naktis en lituano, y mañana, día, tarde y noche en español deben reflejarse en el diccionario bilingüe.

            1.3. La palabra como unidad de trabajo, tanto en la enseñanza de idiomas como en el trabajo lexicográfico[6], debe considerarse dentro de las frases o expresiones  en que habitualmente se usan. Todos los lingüistas coinciden en señalar a la oración o la frase como “fenómeno lingüístico primario”[7]. “La oración es la unidad mínima de una comunicación expresada gramaticalmente. En esto la oración se distingue del morfema y de la palabras[8]. En la frase es donde las palabras adquieren un significado concreto que actualiza el significado general o significados que teóricamente se dan en un diccionario o en la conciencia lingüística del hablante.

Pero el concepto de frase debe entenderse en un contexto amplio, no sólo como un conjunto de palabras que aportan un significado léxico preciso, sino también como un mensaje que se pronuncia en una situación real concreta. La comunicación no se realiza exclusivamente por medio del lenguaje. Básicamente la comunicación es verbal, pero hay muchos elementos en el entorno que precisan el significado concreto de un enunciado verbal. “Mediante las palabras, que reflejan los conceptos más comunes y básicos, se puede expresar también una concepción individual de las variadas situaciones y de los fenómenos de la realidad. De modo habitual el contexto concreta el sentido de una palabra, y en ella, además del contenido de la oración, suele incluirse también una determinada carga emocional[9]. Por su parte N. Sližienė define la oración como “una forma especial de expresión donde lo denotado no es una cosa, sino toda la situación”[10]. Y refiriéndose concretamente al verbo la misma autora escribe: ”sólo en la oración se manifiesta el sentido del verbo y cómo se interpreta la situación expresada”[11], pero esto se puede afirmar de cualquier otra clase de palabras (sustantivo, adjetivo, adverbio, preposición, etc.).

1.4. La enseñanza de idiomas, los diccionarios bilingües y la traducción parten de un idioma para llegar a otro. En ese paso de una a otra lengua, hay una “frontera” que son las reglas que generalmente se deducen del estudio teórico de la lengua término. Es muy importante que el profesor, el lexicógrafo y el traductor transmitan este idioma de un modo fiel a la lengua tal como es, genuina, real, porque siempre se corre el peligro de ahogar su frescura en las generalizaciones de las reglas y la sistematización. “La descripción de una lengua que le explique a alguien tan sólo qué ideas de la realidad denominan significantes como bueno, ojo, atención, favor, permiso, nada (...), encantar, gusto, etc., pero que no manifieste también por qué, o para qué, alguien dice ¡Buenas tardes!, ¡ojo!, ¡atención!, ¡por favor!, con su permiso, de nada (...), encantado, mucho gusto, etc., explicaría precisamente el uso del signo lingüístico en cuestión de un modo totalmente insuficiente.”[12]

 

2. Las diferencias de estructuración semántica en la distintas lenguas

            2.1. Cada lengua tiene su propia idiosincrasia y es imposible la reproducción exacta de las estructuras formales de un idioma en otro[13]. Hay lenguas más o menos próximas. El español, el portugués y el italiano, lenguas románicas, tienen muchas similitudes. Aunque el francés es también lengua románica la distancia con el español es mayor. Comparando español e inglés, lengua de otra rama lingüística, las diferencias son mayores, pero no se puede negar que hay un fondo, especialmente en el nivel léxico, que refleja la pertenencia de las dos lenguas a un ámbito cultural común. En el caso del español y el lituano las conexiones son mínimas debido a la falta de contacto. Se puede afirmar que son dos idiomas muy lejanos entre sí en todos los aspectos de la lengua: fonético, léxico, morfológico, sintáctico, estilístico... Aquí nos ceñiremos al nivel léxico.

            2.2. La lingüística general explica que el ser humano percibe y fragmenta el mundo que le rodea con conceptos determinados por la lengua que habla[14], y comparando lenguas se pone de manifiesto que estas expresan la realidad fragmentándola de diferente manera[15]. Dos ejemplos muy claros son mano y montaña en español, y sus teóricos equivalentes ranka y kalnas en lituano. Para el español, la palabra mano designa la parte de cada extremidad superior que tiene dedos. Para el lituano ranka es toda la extremidad superior. En español se fragmenta en brazo y mano. Es cierto que en lituano existe la palabra plaštaka, pero de hecho se utiliza la palabra ranka en la mayoría de los usos de esta palabra que coinciden con el uso de mano en español: spausti ranką – dar la mano, vesti už rankos – llevar de la mano, kieta ranka – mano dura... En cambio el lituano utiliza la misma palabra ranka en contextos que en español se diría brazo: paimti į rankas – coger en brazos, iškėstomis rankomis – con los brazos abiertos, susilaužti ranką – romperse el brazo. 

            Veamos ahora montaña y kalnas. En el mundo hispánico hay todo tipo de montañas que pueden alcanzar hasta los 7.000 metros de altura. En Lituania la montaña más alta no llega a los 300 metros. Traducir al español Gedimino kalnas o Kryžių kalnas como la Montaña de Gediminas o la Montaña de las Cruces podría producir hilaridad en cualquier hispanohablante que las viera con sus ojos. Por eso sería más apropiado traducir como colina, ´kalva´. La palabra kalnas en lituano se utiliza en general para cualquier elevación de terreno. Se dice, por ejemplo status kalnas, que en español corresponde a cuesta empinada (cuesta – šlaitas). En español hay una gran riqueza de vocabulario para designar lo que en lituano se dice con kalnas: monte, cerro, alto, muela, colina...[16]

 

3. Las correpondencias léxicas entre español y lituano. Diferencias básicas entre el léxico español y el lituano.

            3.1. No se puede negar que hay muchísimas palabras que tienen una correspondencia directa. Algunas de ellas son palabras que designan conceptos universales, por ejemplo: persona – žmogus, gente – žmonės, libro – knyga, trabajar – dirbti, hablar – kalbėti, escribir – rašyti, bueno – geras, bonito – gražus, bien – gerai... Suelen ser las primeras palabras que se aprenden como lengua extranjera. Muchas de estas palabras son también términos técnicos que forman parte del vocabulario diario: interruptor – jungiklis, freno – stabdžiai...[17].

3.2. Pero basta con profundizar un poco en los significados de esas palabras que designan conceptos universales para empezar a observar que esos pares léxicos pocas veces reflejan correspondencias léxicas perfectas. Por ejemplo, el sustantivo niño en español puede ser en lituano vaikas en el sentido de ´persona de pocos años´, que incluye también a las niñas, pero también corresponde a berniukas ´persona de pocos años de sexo masculino´, que se opone a mergaitė, ´niña´. Si consideramos la correspondencia niño – vaikas al revés, nos encontramos que, efectivamente, vaikas correspondería en una primera acepción a niño entendido como ´persona de pocos años´, pero en lituano también significa hijo, ´tėvų atžala’, sin distinción de sexo. A su vez el hijo español puede ser ´tėvų vaikas’, y también correspondería a sūnus lituano, pero que sólo designa al ´hijo varón´. Es decir que hijo corresponde a vaikas y sūnus.

            Y si atendemos al uso de estas palabras que expresan conceptos universales en contextos lingüísticos concretos, observaremos también diferencias. Hemos mencionado persona – žmogus, y gente – žmonės. En gereral, en la mayoría de los casos en que se usan estas palabras en español se utilizan en lituano las correspondencias: Antonio es una buena persona – Antanas yra geras žmogus, Hay mucha gente – yra daug žmonių. Pero cuando en español se dice En esa habitación hay tres personas en lituano no se dice žmogus en plural (porque no existe), sino žmonės: Yra tris žmonės tame kambaryje. Por tanto, se concluye que žmonės no significa sólo gente, sino también personas en algunos contextos concretos, y esto es algo que tanto el profesor de idiomas como el lexicógrafo debe explicar, cada uno con los instrumentos específicos de que se sirve.

3.3. Una de las principales diferencias entre el español y el lituano, en lo que se refiere al léxico, es que el español tiene una tendencia a expresar con más palabras lo que en lituano se expresa con menos. Cualquier traducción de un texto lituano al español lo puede demostrar. Ciñéndonos a palabras concretas (verbos en su mayoría), podemos dar estos ejemplos: bijoti corresponde en español a tener miedo (bijau – tengo miedo, ´turiu baimę´), skubėti – tener prisa (skubu – tengo prisa, ´man skubu, turiu skubėjimą´), sportuoti – hacer deporte (´daryti sportą´), tingėtihacer el vago (tingiu –estoy haciendo el vago, ‘tinginiauju´).

Como hemos dicho en el apartado 1.3., más que el significado léxico, importa el uso concreto de las palabras en contextos determinados. El verbo bijoti, además de tener miedo, tiene otra correspondencia, temer, si tomamos la expresión nėra ko bijoti, cuya traducción sería no hay nada que temer. Si, en el caso de skubėti, utilizamos el imperativo, aparace otra correspondencia: skubėk – date prisa; y cuando en lituano se dice skubu į darbą en español ya no se dice *tengo prisa al trabajo, sino voy corriendo al trabajo. Una cosa es en lituano tingiu, y otra tingiu mokytis a efectos de su traducción en español. En el primer caso sería estoy haciendo el vago y en el segundo me da pereza estudiar. Por tanto, no sólo resultan distintas correspondencias dependiendo del contexto morfosintáctico, sino que además muchas de estas correspondencias son locuciones.

3.4. A propósito de locuciones, la expresión lituana kreipti dėmesį en imperativo, tiene dos correspondencias en español completamente distintas dependiendo de si es afirmativa o negativa: atkreipk dėmesį – fíjate, nekreipk dėmesį – no hagas caso. En este caso el diccionario o el profesor no puede explicar la locución kreipti dėmesį de un modo abstracto, en infinitivo. Necesariamente tiene que diferenciar en qué contexto morfosintáctico se utiliza.

3.5. Una diferencia básica entre el léxico lituano y el español es que el lituano es muy concreto y el español muy abstracto, lo que se traduce en que a una palabra española correponden muchas en lituano. Y si añadimos a la comparación el inglés, el español sigue siendo el idioma más abstracto de los tres. Son típicos los ejemplos de apsirengti, užsimauti, užsidėti, užsisegti..., que dependen de la prenda concreta a que se refiera. En español hay un solo verbo, ponerse (la chaqueta – švarką, el pantalón - kelnes, la gorra - kepurę, la falda - sijoną...), como en inglés to put on. Sin embargo ponerse en español, tiene todavía más significados: en frases como ponte ahí (en el sentido de ´acción de ocupar un lugar´) en lituano puede ser atsistok čia, o atsisėsk. A la lengua española no le prepocupa de qué manera se ocupa el lugar, de pie o sentado, en cambio el lituano determina el modo concreto. Igual ocurre con el verbo español estar. Una vez oí en un patio de la univesidad este diálogo: uno pregunta ‘-Kur Tadas?’ y otro contesta ‘Ten stovi’. El significado léxico de stovėti en español es estar de pie, pero un español, en ese uso concreto, no diría está ahí de pie, sino sencillamente está ahí, ´jis ten yra´. Y si estuviera sentado, sėdi ten, también diría está ahí, sin especificar si ocupa un lugar sentado –užima sėdimą vietą- o de pie –stovimą.

El verbo poner es especialmente productivo en español y cada uso concreto corresponde a distintas palabras lituanas: poner algo en una mesa – padėti ką nors ant stalo, poner algo en el suelo – pastatyti ką nors ant grindų, poner la mesa – padengti stalą, poner el despertador – užstatyti žadintuvą...

Otro verbo que muestra claramente el carácter abstracto del español y el concreto del lituano es llevar. Si decimos este camino lleva a la ciudad en lituano la correspondecia sería vesti (šis kelias veda į miestą); pero en español cuando decimos Pedro lleva a su hijo a la guardería no especificamos si Petras veda, neša o veža vaiką į vaikų darželį, porque la lengua española, a diferencia del lituano, no acentúa tanto cómo se realiza la acción. Algo parecido ocurre con el par lituano eiti – važiuoti, que en español es ir.

3.6. De lo dicho hasta ahora se puede deducir algo conocido por todos, pero muy difícil de aplicar: que cuando una persona aprende un idioma, es muy importante que se esfuerce por desembarazarse de la influencia que ejerce el léxico de su propio idioma en la adquisición de nuevas palabras del idioma extranjero. Son muy normales errores como *tengo que repetir hablando de los conocimientos, de las clases anteriores, porque asocian la palabra kartoti a repetir, a pesar de que al empezar cada clase el profesor dice vamos a repasar y no vamos a *repetir. El alumno asocia unívocamente kartoti a repetir y no se da cuenta de que una cosa es la palabra y otra cosa la acepción o el significado. Pero hay que tener en cuenta que no todos los que estudian idiomas son filólogos y dominan los conceptos lingüísticos. Por eso el profesor y el lexicógrafo tiene que intentar inculcar esas distinciones como ´palabra´y ´acepción´ de un modo práctico, sin teorizar.

3.7. Este es un problema aún mayor cuando hay palabras en un idioma que no tienen correspondencia léxica en español, y sólo pueden traducirse teniendo en cuenta toda la frase: los verbos atsistebėti, atsigrožėti, atsidžiaugti... no tienen correspondencia léxica alguna en español. Sólo pueden traducirse atendiendo al contexto en que aparece, que suele ser con el verbo galėti en forma negativa: negaliu atsistebėti, atsigrožėti, atsidžiaugti... y corresponden aproximadamente a la expresión no me lo puedo creer (‘negaliu patikėti). Hay estudiantes de idiomas que sienten la fuerza y la expresividad de su propia lengua y a veces se empeñan en traducir en el idioma que aprenden esa expresividad y entonces se impacientan. Una vez una alumna se atascó en un escrito porque quería decir praregėti y no encontraba el modo de expresar ese concepto. Una compañera le sugirió una perífrasis, atmerkti akis, que corresponde al español abrir los ojos.

3.8. También hay palabras lituanas que a pesar de tener posibles correspondencias en español no pueden expresarse en español con todos los matices del original: bendrauti puede traducirse como charlar (plepėti), hablar (kalbėti), tratar con (to deal with), pero ninguna de estas palabras españolas expresa lo que en lituano bendrauti.

3.9. Por otra parte hay palabras españolas sin correspondencia léxica en lituano: cariño podría traducirse como meilė, pero el meilė lituano suena muy frío en comparación con el cariño español, que sería algo así como švelnumas, meilumas, prisirišimas... pero no hay una palabra lituana que exprese este concepto español. Otra palabra española sin correspondencia clara en lituano es insistir (to insist en inglés)  – primygtinai reikalauti, kartoti, pabrėžti...

3.9. A pesar de todo lo dicho, seríamos parciales si no admitiéramos que hay muchas correspondencias claras entre las palabras de un idioma y de otro. Aquí hemos hablado sobre todo de verbos, porque en ellos es donde mejor se observan las diferencias de la estructuración del léxico en cada lengua[18]. Realmente entre los sustantivos hay mayor correspondencia léxica (universidad universitetas, trabajo – darbas, coche – mašina, cosa – dalykas...), pero siempre hay que estar atento para no caer en la tentación atribuir unívocamente una correspondencia a una palabra prescindiendo de los contextos concretos en que se utiliza esa palabra. Ya hemos hablado de mañana-día-tarde-noche, niño-hijo..., pero podríamos traer más ejemplos: comida – maistas¸ pero maisto prekė o parduotuvė – producto o tienda de alimentación; cosa – dalykas, pero (studijų) dalykas – asignatura... En cuando a los adjetivos ocurre lo mismo, en general hay correspondencias, pero siempre hay que precisar: una mujer guapa es graži moteris, pero gražus miestas es una ciudad bonita, no una *ciudad guapa. Guapo sólo se dice de personas, bonito de personas y cosas.

3.10. De todas formas hay algunas correspondencias casi absolutas entre las dos lenguas, como los participios de presente activos en la forma negativa, que en çespañol se traducen de un modo casi uniforme con prefijo in- y el sufijo -ble: neišgydomas – incurable, nepakenčiamas – insoportable, neišvengiamas – inevitable, nepakartojamas – irrepetible... Muchas palabras que designan objetos concretos tienen también una correspondencia clara.

 

4. Consecuencias prácticas en el enseñanza de idiomas y en elaboración de diccionarios bilingües.

4.1. En la docencia y en el aprendizaje de un idioma es muy aconsejable renunciar a las listas de palabras, palabra en español o inglés o alemán – palabra en lituano, que inevitablemente hacen casi todos los que estudian una lengua extranjera. Es mejor hacer listas de palabras con ejemplos concretos de uso de esas palabras y de locuciones y su traducción o correspondencia en la lengua propia, pero no palabras sueltas.

4.2. Los diccionarios bilingües modernos tienen cada vez más en cuenta el uso de la palabra y presentan las correspondencias de la entrada de un modo exhaustivo[19]. Uno de los mejores diccionarios bilingües, The Oxford Spanish Dictionary[20], da una traducción general de una entrada o para una acepción determinada cuando ésta es válida en la mayoría de los contextos, y a continuación ofrece ejemplos que ilustran usos típicos de esa palabra. También muestra contextos excepcionales en los que requiere una traducción distinta. Incluso cuando resulta imposible dar una traducción general, se pasa directamente a los ejemplos ilustrativos. Por ejemplo:

ocupado2 –da m,f: el número de ~s the number of people in employment o in work

like1 /laik/ vt 1: I/we ~ tennis me/nos gusta el tenis; …

Cuando la traducción de un vocablo varía según con qué otros vocablos se combine, el Oxford Spanish Dictionary incluye colocaciones (palabras que se dan frecuentemente en combinación con otra) para ayudar a escoger la traducción más apropiada. Por ejemplo:

empedernido –da adj (bebedor/fumador) hardened, inveterate; (jugador) compulsive; (solterón) confirmed.

tempting /´temptiŋ/ adj (offer) tentador, atractivo; (dish/cake) tentador, apetecible;

desatar [A1] vt 1 (a) (nudo/lazo) to untie... 2 (desencadenar) (a) (liter) (cólera/pasiones) to unleash (b) (crisis) to spark off, trigger; (revuelta) to cause, spark off; (polémica) to provoke…

suffer /sLfer/ vt (a) (undergo) (injury/damage/loss/defeat) sufrir; (pain) padecer

 

Conclusión

La lengua no son listas de palabras, la lengua son frases, ideas articuladas con palabras que adquieren su sentido concreto en esa frase concreta, pronunciada en un contexto morfosintáctico concreto y en una situación concreta. Por eso en la exposición del léxico de una lengua extranjera hay que evitar la descomposición de esa lengua en palabras aisladas. García Márquez, que es un gran admirador de los diccionarios, decía que los diccionarios son cementerios de palabras y que el hablante o el escritor desentierra las palabras para resucitarlas y devolverlas a la vida. La lengua no es un diccionario, es decir, un cementerio de palabras, la lengua son palabras que viven porque están unidas a otras, por tanto el profesor de lenguas y el lexicógrafo deben enseñar la lengua, hecha de palabras, pero viviendo unidas a otras.

 

Bibliografía

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N. Sližienė, ‘Veiksmažodžių junglumas valentingumo teorijos požiūru’, Lietuvių kalbos veiksmažodžių žodynas, T. I, Vilnius, Mokslo, 1994.

N. Sližienė, ‘Veiksmažodžių valetingumas ir jo aprašymo principai’, Lietuvių kalbotyros klausimai, XXXV, 1995.

 

Abstract

In foreign language teaching and in lexicography practice it is far more important to consider the use of the word than the meaning; therefore, lexical pairs such as ciudad-miestas have to be avoided and the use of sentences and expressions has to be fostered. We cannot deny that word always works as a basic unity in the linguistic investigation. The speaker unconsciously creates links between each word and its meaning in his own language and when he learns other language continues to apply this link. Nevertheless teaching practice proves the perils that turn out when univocal links between word of a foreign language and its supposed meaning are established. Taking concrete uses of words (buenos días – laba diena, ranka – mano, brazo) as examples is quite clear that semantic structure of the word in one language does not coincide entirely with another.

Comparing Spanish and Lithuanian vocabulary degrees of differentiation can be established: 1. almost direct equivalence between words (persona-žmogus, libro-knyga, trabajar-dirbti); 2. uncomplete equivalence of the meaning of the supposed translations (niño:1. vaikas, 2. berniukas; vaikas: 1. niño, 2. hijo). On the other hand in spanish there is a tendency to express with several words what in lithuanian is expressed with one: bijoti - tener miedo, sportuoti – hacer deporte. But the use of a word in specific sentences determines different lexical correspondences: atkreipk dėmesį – fíjate, nekreipk dėmesio – no hagas caso.

Spanish is far more abstract than lithuanian: a word in Spanish corresponds to several in Lithuanian depending on the words it combines with, e.g. ponerse (la chaqueta) – apsiregnti (švarką), (el pantalón) – užsimauti (kelnes), (la gorra) – užsidėti (kepurę)... or on the way the action is done (llevar  - vesti, vežti, nešti...). There are lithuanian words that have no lexical equivalence in Spanish (atsigrožėti, atsistebėti, atsidžiaugti), and viceversa (cariño, insistir), and they only can be translated in specific sentences. Good dictionaries provide a main translation for a headword when it is thought to be genuinely valid in a majority of contexts. Where it is not possible to give a main translation, illustrative examples are provided.

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© Alfonso Rascón Caballero. Círculo de Lingüística Aplicada a la Comunicación 20, noviembre 2004. ISSN 1576-4737.

http://www.ucm.es/info/circulo/no20/rascon.htm

 

clac 20/ 2004

 

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[1] Alfonso Rascón Lietuvių-ispanų kalbų žodynas Diccionario lituano-español, Vilnius, 2002.

[2] V. García Yebra, Teoría y práctica de la traducción (2 tomos), Madrid, Gredos, 1997, 3 edición, p. 60.

[3] Id., p. 67.

[4] R. Werner, ´La unidad léxica y el lema´, La Lexicografía. De la ligüística teórica a la lexicografía práctica, Madrid, Gredos, 1982, p. 226.  

[5] Cfr. Id., p. 227

[6] Cfr. Evalda Jakaitienė, “Šiuolaikinės leksikogafijos ir uždaviniai”, Leksikografijos ir leksikologijos problemos, Lietuvių kalbos institutas, Vilnius, 2003, p. 9.

[7] R. H. Robins, General Linguistics. An Introductory Survey, 5th impression, Longman, Green and Co., London, 1968, cit. por Garcia Yebra, p. 64.

[8] “Sakinys yra mažiausias gramatiškai įformintos komunikacijos (bendravimo) vienetas. Tuo sakinys skiriasi nuo morfemos ar žodžio”, V. Ambrazas, ‘Lietuvių kalbos sakinio sintaksinės ir semantinės struktūros vienetai”, Lietuvių kalbotyros klausimai, T. 25, p. 4-44, 1986.

[9]Žodžiais, atspindinčiais bendrausius ir esminius požymius, galima išreikšti ir individualų įvairių situacijų, tikrovės reikšnių suvokimą. Dažnai žodžio reikšmę konkretina kontekstas, joje, be sakinio turinio, dažnai telpa ir tam tikras emocinis krūvis”, E. Jakaitienė, Lietuvių kalbos leksikologija, Vilnius, Mokslas, 1980, p. 23.

[10] “Ypatinga nominacijos forma, kurios denotatas yra ne daiktas, o visa situacija”, N. Sližienė, ‘Veiksmažodžių junglumas valentingumo terorijos požiūru’, Lietuvių kalbos veiksmažodžių žodynas, T. I, Vilnius, Mokslo, 1994, p. 25.

[11]Tik sakinyje paaiškėja veiksmažodžio reikšmė ir kaip interpretuojama nusakoma situacija”, Id., p. 27.

[12] R. Werner, “Léxico y teoría general del lenguaje”, La lexicolografía, p. 30.

[13] Cfr. V. García Yebra, Id., p. 36; R. Werner “La definición lexicográfica”, La lexicografía, p. 287.

[14] “La vinculación de los conceptos con la lengua es al mismo tiempo una vinculación con una determinada lengua individual. Si un concepto se denomina en una lengua, no tiene que existir forzosamente una denominación equivalente en otra.” (L. Wolf, “Signo lingüístico y estructuras semánticas”, La lexicografía, p. 334); cfr. también A. Martinet Éléments de linguistic general, A. Collin, Paris, 1960.

[15] Cfr. R. Werner, “Léxico y teoría general del lenguaje”, La lexicografía. p. 30.

[16] “¿Dónde están los límites entre altura, colina, montaña y monte? Es una región de llanuras ya es monte o montaña lo que en una región montañosa es una colina o un cerrito.” K. Baldinger, Teoría semántica. Hacia la semántica moderna, Madrid, 1970, p. 48, citado en L. Wolf, “Signo lingüístico y estructuras semánticas”, La lexicografía.

[17] Cfr. R. Werner, “La definición lexicográfica”, Id., p.288.

[18] Cfr. Sližienė, Id., 1994, p. 5.

[19] Cfr. E. Jakatienė, 1980, p. 188.

[20] Oxford University press, 1994