Biblioteca Quijotesca

  

Ezequiel Martínez Estrada 

Epílogo

  

Vuelto de mi segunda salida, Clavileño
y yo nos contemplamos con tristeza y con sueño,
lamentando no haber hallado ni un molino,
ni un malandrín, en toda la angustia del camino.

Ahora mi nefelíbata de tablas y clavijas
se queja porque el viento le ríe en sus rendijas,
y se quiere morir por si la Primavera
puede poner florida su carne de madera.

Que él repose. Y lo en tanto que el mundo se me azula
con la bondad ambigua del ojo de la mula,
semejante a Quijano haré a pie mi recuerdo
con la pena de verme tan seguro y tan cuerdo.

Ezequiel Martínez Estrada (Argentina, 1895-1964)



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