Especial Mercedes Salisachs Espéculo 2008

 

La Gangrena y Bacteria Mutante:
El “naturalismo espiritual” de Mercedes Salisachs

María del Mar Mañas Martínez

Universidad Complutense de Madrid


 

   
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Tomo prestado para titular este estudio, el término “Naturalismo Espiritual” de Benito Pérez Galdós, con el que él titulaba un capítulo de Fortunata y Jacinta. [1] Constituye sin duda una interesante paradoja al reunir dos conceptos tan contrapuestos, pues parece que se aviene mal la doctrina literaria naturalista con la espiritualidad, habida cuenta de que el naturalismo se basa en el determinismo, el materialismo y la objetividad científica. Pero Mercedes Salisachs emplea el razonamiento paradójico a lo largo de las novelas en cuestión, ¿quizá para demostrar que tiene más fe en el género humano de la que confiesa tener a primera vista, aún hoy mismo?

En una entrevista digital concedida a Hoy Mujer, en este mismo mes (octubre 2007) con motivo de la presentación de su última novela Entre la sombra y la luz, leemos:

MH. Sus libros están llenos de personajes imperfectos. No tiene mucha fe en el ser humano. MS. Ninguna. No la tengo en mí, ¿cómo la voy a tener en otros? Claro que ahora soy más vieja y tengo criterio. Empecé a tenerlo cuando murió mi hijo Miguel, a los 20 años. [2]

Desde el título de las dos novelas, La Gangrena y Bacteria Mutante, se está recurriendo al empleo de términos científicos como metáforas de la existencia humana. “Un mal que los roe por dentro, una gangrena que tal vez se llame vivir” es el epígrafe extraído de un libro de ensayo que encabeza La Gangrena. En Bacteria Mutante, [3] Carlos Hondero encomienda a su nieto a Lolita Moraldo porque: “Quiero además que le transmitas tus creencias y, sobre todo, que lo prepares para afrontar las bacterias humanas que le esperan”. (BM, 532). [4] Estos términos están cargados de connotaciones negativas, si es que en ciencia se pudiera hablar de connotaciones, y trasponiendo los términos científicos a su equivalente metafórico humano podríamos decir que del mismo modo que las bacterias son las responsables de la infección que lleva a la gangrena, los seres humanos son los responsables de su propia destrucción.

La Gangrena (1975) es sin duda la novela más célebre de la autora y fue galardonada con el Premio Planeta de 1975 y es la que le dio la fama definitiva a pesar de que llevaba escribiendo ya más de veinte años. Es un auténtico best seller de la literatura española pues en el año 2004 iba por su 56 edición como podemos comprobar en la página web oficial de la autora. [5] Bacteria Mutante (1996) no es simplemente la continuación de La Gangrena, sino, como bien expone su página web, “complemento y continuación” de La Gangrena. Es la novela que la devolvió a la escritura tras la muerte de su marido y la escribió animada por el propio José Manuel Lara, pero la autora se mostró un poco decepcionada por la escasa promoción que tuvo después por parte de la editorial Planeta, lo que motivó un alejamiento temporal de dicha editorial. [6] Este incidente debe de estar superado, habida cuenta de que sus dos últimas novelas, sin incluir la que ha aparecido a mediados de octubre de este año, han vuelto a estar publicadas en Planeta.

Para contar algunos detalles necesarios del argumento de ambas novelas, recurro al muy interesante libro de Mercedes Salisachs La palabra escrita. Radiografía de mis novelas (Barcelona, ediciones B, 2003) que constituye una reflexión en la que da respuesta a ciertas preguntas sobre la manera de componer sus novelas. Hace unos esquemas argumentales de cuáles son las ideas principales de algunas de sus novelas y de cómo éstas se plasman en dichas novelas. Así, para La Gangrena, señala (30):

 

Idea mensaje
     
Recurso-argumento
La culpa callada y la ambición desmedida.       Expresar las lacras de una sociedad, frívola e inconsecuente a través de una historia que abarca la Monarquía de Alfonso XIII, la República, la guerra civil española, la guerra mundial y la España franquista a través de varios ambientes sociales con sus consabidos equívocos, sus vanidades, sus egoísmos y también sus heroicidades.

Yo creo que, extrapolando el mismo esquema, el “Recurso-Argumento” de Bacteria mutante sería el mismo que el de La Gangrena solo que extendiendo los límites temporales hasta la muerte de Franco y la España democrática con los gobiernos de UCD y del PSOE ya que se menciona el atentado contra Aznar que sucedió en abril del 1995 y la novela está escrita en 1996, pero no se le menciona nunca como presidente de gobierno aún. Hay que destacar que una de las mayores preocupaciones de la escritora, con respecto a España durante el final del franquismo y la democracia, que queda patente en ambas novelas, es el terrorismo de ETA. En cuanto a la “Idea Mensaje” yo ya no veo tan fuerte la presencia de la “ambición desmedida” ya que su foco de atención se traslada desde Carlos Hondero, hasta Lolita Moraldo, sí sigo viendo de modo muy claro, la de la “culpa callada” que está compartida por ambos.

Ya que hemos mencionado los nombres de los protagonistas podemos incidir aún más en argumentos y estructuras. Y antes de seguir, debería hacer una advertencia que hoy se lleva mucho con respecto a libros, películas o series de televisión. Quien no haya leído las novelas y esté interesado en hacerlo, debería considerar seguir leyendo este estudio porque contiene lo que se conoce en la terminología de los medios como “spoilers”; es decir que voy a revelar detalles argumentales esenciales de ambas, porque es imposible hablar en clave.

Ambas novelas están narradas en primera persona desde una perspectiva de “yo protagonista” (según la terminología narratológica de Norman Friedman). [7] La Gangrena está contada desde el punto de vista de Carlos Hondero que prácticamente de la nada, llega a convertirse en un poderoso hombre de negocios, presidente de un banco, y Bacteria Mutante desde la de Lolita Moraldo. Ella es el gran amor, casi imposible, de Carlos Hondero y hermana del que se supone que es su mejor amigo, Paco, que en realidad no ha hecho otra cosa más que utilizarle toda la vida, y Carlos lo sabe. Lo ha utilizado desde que le pedía ayuda para hacer los deberes hasta que le pide un crédito acabada la guerra porque su familia se ha arruinado, y lo sigue haciendo cuando consigue que Carlos se culpe del asesinato de su esposa que en realidad ha sido asesinada por la suya. Bacteria Mutante empieza veinte años después del fin de La Gangrena y su primera parte comienza cuando Lolita espera la visita de Carlos que viene a pedirle ayuda sobre algo que desconoce y rememora, ocupando ya toda esa parte de la novela, la historia que vimos en La Gangrena desde su punto de vista. En la segunda parte, de nuevo en el presente, a través de la conversación que mantiene con él, podemos saber qué ha sido de ellos desde ese momento hasta el presente. Ambos realizan confesiones importantes de las culpas que en cierto modo han impedido que su relación continuase: la de Carlos es que él se siente responsable de la muerte de su primera esposa Alicia, y la de Lolita que tras su única noche de amor, ella quedó embarazada de él y abortó. La petición a la que ella accede es que se quede con su nieto ya que él está enfermo y le queda poco de vida. Por supuesto La Gangrena nos sirve para conocer la historia de Carlos que no conocíamos desde el punto de vista de Lolita, y Bacteria Mutante para conocer la de Lolita que no conocíamos desde el punto de vista de Carlos, y ambas se complementan. Resulta singular ya que si es habitual que una novela cuente los mismos hechos desde distintos puntos de vista, no lo es tanto, que esto se haga a través de dos novelas distintas, aunque existen casos.

La Gangrena está dividida en nueve partes todos con nombres de mujer, las mujeres que han marcado la vida del protagonista: (Remedios, Estrella, Angelina, Paloma, Alicia, Victoria, Serena, Carlota y Lolita). Remedios es su madre, Carlota es su hija, Alicia y Serena son sus esposas, y todas las demás salvo Victoria, con la que la relación es absolutamente rocambolesca, son sus amantes en algún momento de su vida, aunque Lolita lo sea de modo auténticamente fugaz, pero como hemos mencionado es su verdadero amor, quizá precisamente porque como han tenido tan poco tiempo para compartirlo, lo han sublimado. [8] Al comienzo de cada una de las partes hay una alusión al momento presente ya que la novela es un flashback desde el momento en que Carlos Hondero permanece detenido por la muerte de Serena, su segunda mujer y el final será la confesión de Lolita de que esa noche se encontraba con ella la que lo libre de la cárcel, pero esta confesión tendrá como costo para ella la pérdida de su buena reputación y consecuentemente del proceso de separación que iba a iniciar con su marido ya que, como señala Lolita: “En la España de entonces las mujeres carecíamos de recursos para defendernos”, cuando Carlos le dice, haciendo gala de un excesivo optimismo desde mi punto de vista: “En cambio ahora sois las dueñas del mundo”, ella responde, haciendo gala de moderación: “Todos los extremos son malos”. (BM, 399) Mercedes Salisachs opina que “más que relegada, la mujer en mi juventud, era un producto social de segunda: Alguien que difícilmente podía tener derecho a ser escuchado”. [9]

No nos extraña que Bactería Mutante sea la historia contada desde el punto de vista de Lolita Moraldo pues si cada una de las partes de La Gangrena cuenta la historia de Carlos con una de esas mujeres, la pareja podría convertirse en trío pues al nombre de la mujer correspondiente y de Carlos siempre podríamos ponerle la apostilla de “…y Lolita”, pues está presente en cada una de las partes como lo que pudo haber sido y no fue. Nos quedamos con ganas de saber qué es lo que le pasó realmente a ella pues, vista a través de los ojos fascinados de Carlos Hondero, a lo largo de toda la novela resulta un auténtico misterio. Además hay que admitir que es más fácil simpatizar con Lolita porque si como Mercedes Salisachs aceptaba en la entrevista mencionada al principio, retrata personajes imperfectos, la “imperfección” de Carlos Hondero roza la repugnancia, especialmente en su comportamiento con las mujeres, al que luego nos referiremos.

Esta situación de narración desde el presente con retrocesos hacia el pasado, permite a los personajes situarse en una posición de observadores de sí mismo distanciados desde la madurez y la vejez que va trufando la novela de continuas prolepsis del tipo de “Entonces yo aún no conocía a Claudia, ni podía imaginar lo que, andando el tiempo, iba a convertir nuestras vidas en un andar codo a codo” (BM, 32) o “Años más tarde volví a ver a la señora de las cerezas y al niño que se llamaba Rodolfo que se había convertido ya en un hombre.”(LG, 56-57). He elegido estas dos al azar por ser de las primeras que he encontrado en mis anotaciones sobre la novelas. Otras veces estas frases nos avisan de algo auténticamente importante, como ““Tú también llegarás a ser un Freudman algún día.” La frase me fue siguiendo años y años: al principio con ilusión, luego con esperanza más tarde con terror. Ahora es sólo un recuerdo que confirma la teoría del presentimiento.” (LG, 48). Aunque es muy frecuente esa contemplación distanciada desde el presente que mezcla los tiempos verbales haciéndonos comprender que si el que vive, hubiera sabido entonces lo que sabe ahora… las cosas hubieran sido muy distintas; desde mi punto de vista, a veces estas prolepsis pueden cansar por repetitivas y porque intentan, en exceso, dirigir nuestra atención precisamente hacia la gravedad de lo que va a suceder en un futuro, como si no se confiara demasiado en nuestra capacidad lectora para discernir lo importante de lo que no lo es; aunque por otra parte sientan pistas necesarias en unas novelas tan extensas y que relatan tantos acontecimientos. Del mismo modo algunas de estas disquisiciones filosóficas de los personajes, en la segunda parte de Bacteria Mutante al estar contenidas en un diálogo en vez de en una introspección personal, resultan algo impostadas y el ritmo de la segunda parte de esta novela, se ralentiza en ese diálogo.

Sin embargo otras veces sí que estas reflexiones desde el presente sobre el pasado son auténticamente relevantes porque inciden en lo que Mercedes Salisachs consideraba la idea argumento de la novela: “La culpa callada”, así Lolita reconoce en Bactería Mutante:

“Muchas veces he pensado que, probablemente, en el infierno, una de las torturas peores, consista, precisamente, en tener conciencia exacta de lo que, por nuestra culpa, sufrieron los demás”. (BM, 481)

Reflexión equivalente a la que sobre Angelina hace Carlos en La Gangrena:

“Sería curioso comprobar desde una plataforma neutral los delitos que a diario cometemos los hombres sin sentirnos culpables. Probablemente, las sorpresas que íbamos a llevarnos superarían con creces cualquier suposición. Una ligera inflexión de voz, una frase dicha al desgaire, una mirada distraída, un gesto…Todo puede herir, todo puede modificar la placidez interna. Todo viene a ser como un río que arrastra al hombre hasta su estallido final.

Pero en aquella época yo era incapaz de comprender esas cosas. Ni siquiera comprendí que mi forma de tratar a Angelina no había sido más que un desquite contra Estrella. Mi egocentrismo me impedía analizar las reacciones así. Creí sinceramente que mi desplante era solo una legítima defensa de mis derechos.

Hace poco alguien me habló de Angelina: todavía vive. Ingresó en un asilo de ancianas al cumplir los setenta años. Según mis cálculos debe de ser octogenaria. Entonces rozaba los cuarenta y tres. ¡Cuantas mujeres mayores que ella me parecieron más tarde deseables!

No fue mala. Únicamente cometió el crimen de enamorarse de mí: Probó sobradamente su inocencia al quedarse con mi madre a solas”. (LG, 199)

Y es que este párrafo hace alusión al repugnante comportamiento que tuvo Carlos con Angelina, una vecina que les acoge al empezar la guerra y que se convierte en su amante de modo fugaz y a la que trata con auténtico desprecio, considera que debía de avergonzarse de sus cuarenta y tres años, y la Estrella a la que alude es una compañera de trabajo que se convierte en su primera amante, a la que pega una paliza cuando se entera de que lo está usando para obtener de él información para que una célula anarquista pueda atracar su banco.

En el episodio de Angelina se recurre del modo más descarnado a una descripción casi naturalista.

“Pero su presencia era ya una tortura. Todo en ella me asqueaba. Las bolsas de sus ojos, su incesante repetirme que me quería, que no podía vivir sin mí, su columna vertebral, cada vez más descarnada, las clavículas prominentes que se empeñaban en abultar más que los senos, su cuerpo de mujer madura, su olor agrio a hembra mal lavada. Era peor que sentirse perseguido. A veces me sentía incapaz… cerraba los ojos pensaba en Estrella”. (LG, 194)

También hay descripciones naturalistas de mujeres a través de los ojos de otras mujeres, así aparece Carmen Vergara ante los ojos de Lolita: “pero en ella aquel Balenciaga era una funda aprisionando una porción de carne bamboleante que desacreditaba al modisto” (BM, 258), hemos leído antes de que descubra “¡que es una de las clientas de su hijo Cayetano, que ejerce de gigoló ocasional!”, pero no olvidemos que todo está condicionado por lo que los personajes saben desde el recuerdo.

Después:

“En vano intentaba borrar la imagen de aquel par de cuerpos entrelazados, besándose como si fuera normal que un elefante besara a un niño o que un murciélago besara para chupar la sangre de mi propia sangre”. (BM, 254)

Y se siente tan asqueada que cuando mira por la ventana reflexiona:

“Me asomé al ventanal que daba a la calle: ahí estaban todas las bacterias humanas, creyéndose únicas: parejas de enamorados, mujeres encinta, hombres solitarios, niños camino de la escuela, viejos, jóvenes, seres que se creían completos e inmutables, pero con sus construcciones vitales siempre a medio acabar, sus caudales desaprovechados, y sus trueques inesperados a la vuelta de la esquina”. (BM, 262)

Volviendo a Carlos Hondero, tampoco habría que perder de vista la descripción que da de Lolita, y eso que es el gran amor de su vida, cuando se reencuentra con ella en la boda de Paco y Victoria. Está embarazada de su tercer hijo, que será su hija Raimunda, y a Carlos le decepciona porque le parece deformada, monstruosa y fea. Cuando vemos el incidente desde el punto de vista de Lolita en Bacteria Mutante, su gran amigo el ginecólogo Mauricio Narros, que está enamorado de ella y que probablemente hubiera sido el hombre que le convenía, le dice consciente de su preocupación por su aspecto que nadie que la encuentre fea la merece. Claro que también Raimundo, su marido, opina eso y piensa que ojalá al menos el ridículo sombrero que lleva le valiera para tapar las manchas moradas que hay en su cara, pero eso es esperable del marido de Lolita.

En definitiva, podemos concluir, que desde luego enamorarse de Carlos Hondero, como decía aludiendo a Angelina, puede ser un crimen teniendo en cuenta que su primera esposa Alicia acaba muerta. Carlos utiliza a las mujeres para medrar, como a su esposa Alicia, hija del presidente de la Banca Salcedo, o para olvidarse de unas con otras, y sobre todo las utiliza a todas para olvidar a Lolita. Con respecto a la muerte de su esposa, como le confiesa en Bacteria Mutante urde un rocambolesco plan cuando le estorba, plan que la empuja al suicidio, cosa que él no había previsto, solo forzaba la separación, pero cuando le deja la nota en la que le avisa de sus intenciones, él no hace nada por evitarlo. Consigue que Victoria que es la mujer de su amigo Paco se acerque a ella para proponerle una relación, ya que Victoria es lesbiana y luego vuelven las tornas acusando a Alicia de haber sido ella la que quiso iniciarla, así que Alicia no soporta más eso y se suicida. Sin embargo, paradójicamente, su segunda mujer, Serena, será asesinada a manos de Victoria con la que mantiene una relación y que por ello, nunca ha aprobado dicho matrimonio, ni su relación anterior como amantes. Para complicar las cosas, Serena es a la vez amante de Victoria y de Paco. Esta trama es auténticamente rocambolesca, pero la autora reacciona de modo afortunado ante la situación haciendo que el propio Carlos Hondero repare en ello, destopificando la situación cuando se encuentra con el panorama: “Era como escuchar un serial grotesco: un folletín demasiado burdo para que resultase real” (LG, 529), aunque la descalificación llega un poco tarde para mi gusto, pues hace mucho que los lectores pensamos lo mismo. Más afortunadamente, Lolita destopifica una absurda conversación que mantienen unos parientes de su marido con su prima Marita que sufre demencia: “Fue una lástima no grabar aquella conversación en una cinta magnetofónica: todo lo que se dijo podía haber pertenecido a una comedia de Beckett o de Inoesco” (BM, 370)

El tratamiento que recibe el personaje de Victoria, desde mi punto de vista, es bastante molesto para un lector actual: es asesina, es alcohólica, es depravada y es lesbiana, y desde la perspectiva de la novela no se sabe muy bien cuál de esas condiciones es más criticada, pero resulta más que sospechoso que todas ellas coincidan en un mismo personaje. Carlos reconoce desde el principio que no le gusta porque es demasiado “marimacho” (LG, 370) y como siempre se nos está advirtiendo prolépticamente de que se llegará a saber algo de ella, vamos atando cabos fácilmente: Por ejemplo: “Me costó mucho abrir los ojos y comprender la verdad de Victoria Fue preciso que transcurrieran algunos años y que España se convirtiera decididamente en un país europeo” (LG, 334), parece exculparse nuevamente desde el presente. Al principio la caracterización que se da de Victoria es la de una chica que trata a los hombres como iguales, y que espera ese mismo trato por parte de los hombres, lo que cualquiera que haya leído Usos Amorosos de la postguerra española de Carmen Martín Gaite (Barcelona Anagrama, 1986) sabría que era intolerable para la época. Sabemos de ella que “vestía sobriamente, como si se hubiera puesto el traje para no ir desnuda” (LG, 270) y que es una chica con la que “era difícil coquetear”, que además “era ocurrente” y que era “una camarada de diversiones que alguna vez nos daba a entender que era una mujer” (LG, 271). Parecería que este comienzo nos permitiría acercarnos al personaje desde nuestra perspectiva actual, incluso podríamos comprender que bebiera para ahogar la frustración que le supone tener que esconder su condición sexual en la postguerra; del mismo modo nos puede acercar a ella el retrato tan sombrío que se hace de su boda con Paco. Ella es el seguro económico de Paco y él es la tapadera de ella. Entre Paco y Carlos se queda con Paco, pero solo cuando Carlos se aparta de su camino, hasta ese extremo resulta inútil Paco, que le tiene que pedir a su amigo que se aparte para casarse con ella, rica heredera de los condes de Remo de cuya fortuna al final no consigue ver ni un céntimo ya que además su padre parece no querer morirse nunca; al final Victoria, la dilapida haciéndole regalos a Serena. Pero la comprensión narradora hacia el personaje va retrocediendo según va avanzando la novela, y la descalificación sigue y sigue, porque al final acaba alcohólica, incitando a su sobrina a las drogas y asesina por celos cuando la sorprende con Paco. Definitivamente a este personaje se le ha retirado de modo intencionado la confianza desde las instancias narrativas, y nos podemos plantear si alguna vez la tuvo.

Y con respecto a este asunto, se produce un error muy importante de perspectivismo de una novela a otra, pues evidentemente aunque cada uno cuente sus encuentros poniendo el énfasis en una u otra cosa, hay algo que Lolita nos cuenta en Bacteria Mutante, que no sucede así en La Gangrena. Cuando rememora Lolita en Bacteria Mutante:

“No vuelvas a mencionarme a esa mujer.

Y como viera que se quedaba expectante, le confié la verdad, sus tendencias lésbicas y el miedo que me producían sus continuos roces con Raimunda”. (BM, 186)

Pues no es cierto, en La Gangrena, este episodio se resuelve simplemente de esta manera,

No vuelvas a mencionarme a Victoria.

No la entendía. Lolita, se había puesto súbitamente seria, como si nuestra conversación se hubiese vuelto repentinamente odiosa, como si todo lo que fuéramos a decir en adelante pudiera herirla demasiado para continuar.

Victoria es deleznable: el ser más abyecto que existe sobre la tierra fue lo único que dijo.

Tardé mucho en volver a verla pero su confidencia sobre Victoria quedo en mi grabada al fuego.

Fue aquella confidencia la que me indujo al desastre. (LG, 364 y 365)

Y en Bacteria mutante insiste en ello en que esa confesión fue la que le hizo intentar acercar a Victoria a Alicia, pero puesto que en La Gangrena ella no se lo dijo explícitamente, deducimos que es una conclusión que saca él debido a sus sospechas: ¿por qué no se explicita en el año 75 y sí en el año 96? Parecería fácil aventurar las razones, que hacen todo más soterrado en La Gangrena, pero sean las que sean, el resultado es que se produce un importante desajuste narrativo de una novela a otra.

Otras veces las diferencias, entre lo recordado, son de matiz, así cuando en La Gangrena Carlos le confiesa que su mujer Serena le es infiel, Lolita ante la siguiente pregunta de Carlos:

¿Por qué no me lo advertiste Lolita?¿Por qué no me dijiste que estaba arrimándome a una zorra? Responde con una paradoja absolutamente lógica.

No me hubieras creído. Ningún hombre considera zorra a la mujer que engaña a su marido con él. (LG, 445)

Curiosamente la cosa se suaviza en Bacteria mutante (ese incidente es relatado en la p. 271) pues la palabra “zorra” no aparece por ningún sitio; ¿influye que aquí el recuerdo parta de una señora?

Hay otra diferencia en los recuerdos de ambos, que me parece muy significativa. Se elimina en Bacteria Mutante una referencia a Dios por parte de Lolita. Se trata de una conversación muy importante porque es cuando por primera vez se expone por qué no se separa de su marido “¿Qué puedo alegar? Los cargos contra mi marido son inconsistentes; la ley los rechazaría. Tú sabes que en España el hombre está muy protegido…” (LG, 32)

En Bacteria Mutante, se obvia una parte de esta conversación, que tiene que ver con la transcendencia y la religión y que sí que leíamos en La Gangrena.

Todos los desesperados están enfermos Se detuvo añadió luego: Muchas veces pienso que también mi marido es un vulgar desesperado… nos falta algo, Carlos; algo que no queremos recobrar.

¿Te refieres a Dios?

Tal vez sea Dios, tal vez sea nuestra capacidad de amar… en el fondo viene a ser lo mismo.

Volvió a mirar al jardín.

Se empeñaban en decir que Dios había muerto. Pero si estuviera muerto, cabría la posibilidad de resucitarlo… Por eso ahora nos lo pintan grave, canceroso, impotente… Es nuestro modo de considerarnos dioses. (LG, 432)

¿Por qué desaparece algo tan importante y transcendente en la novela escrita en 1975, cuando se recrea en Bacteria Mutante en 1996? ¿Es un intento de ajustarse al paso de los tiempos? Así el texto redactado en La Gangrena parece estar mucho más cerca de las declaraciones de la autora en 1965:

“Mi deseo, mi verdadero propósito, es reflejar la preocupación que, consciente o inconsciente, mueve a todos los hombres. La necesidad de unificarse en el amor a Dios.

No sé si lo habré conseguido, pero no me arredra confesarlo: si el principal móvil del hombre es el amor (un amor casi siempre mal comprendido), si en nosotros se produce constantemente la lucha desigual de mantener lo bello (lo que no puede extinguirse por venir condicionado a la eternidad) contra los límites de nuestra propia existencia: si más allá del orgullo y del egoísmo hay siempre una luz que nos arrastra a la abnegación, al altruismo y al reconocimiento de la nada que somos, ¿cómo negar que, pese a nuestra ceguera, a nuestra incomprensión y a nuestros errores, esa luz (que muchas veces el ojo humano no es capaz de advertir o advierte a medias), es precisamente la luz auténtica; es decir la luz: la luz del amor que andamos buscando y que tan frecuentemente confundimos y mixtificamos? [10]

Mientras que el texto redactado en 1996 podría estar más cerca de sus declaraciones de 2006.

“R. Soy cristiana convencida y muy documentada. Lo lógico es que, aunque de un modo solapado (porque de lo contrario pocos leerían mis libros) siempre procuro transmitir mis creencias sin imponerlas. Según mis lectores, las novelas que escribo, les obligan a reflexionar. Eso es lo que yo más aprecio; que reflexionen”. [11]

Por supuesto esto es otra mera hipótesis de trabajo.

Carlos y Lolita son muy proclives a fijarse en los mismos detalles que parecen insignificantes pero que en realidad son simbólicos, así por ejemplo los dos se fijan en esa conversación en el detalle de la alianza. Así Lolita dice en Bacteria Mutante:

“Retiré mi mano de la suya y contemplé la alianza. Bailaba. Mi dedo anular se había quedado demasiado escuálido para ella. “Cualquier día voy a perderla Y en seguida respondí “Raimundo nunca fue un verdadero marido para mí.” (BM, 238)

En La Gangrena (431), desde el punto de vista de Carlos:

“Me fijé en su alianza: le venía grande. Recordé aquellos dedos cuando todavía estaban desnudos; “Voy a ser heroica por cobardía, Carlos”. Así había empezado su desgracia.”

En efecto cuando en una ocasión durante la guerra, Lolita medio borracha lleva a su habitación a Carlos y se le insinúa abiertamente, él se niega y le dice que va a ser “cobarde por heroísmo” y ella al cabo de los años cuando se va a casar le manda una escueta carta despidiéndose de él: “Tu fuiste cobarde por heroísmo. Yo en cambio voy a ser heroica por cobardía. Adiós Carlos, procura olvidarme.” (LG, 267)

De hecho solo en Bacteria mutante sabremos la auténtica razón de ese matrimonio y es que es un contrato de venta. Raimundo, el marido de Lolita, le prestó dinero a su hermano para evitar que entrara en la cárcel tras un negocio ruinoso. Raimundo es otro ejemplar masculino que no se priva de nada, el hijo y militar ejemplar, es pronazi que luego cambia de chaqueta, vendedor de armas inservibles al tercer mundo y constructor corrupto. Por supuesto engaña a Lolita en su matrimonio y le pega una paliza cuando ella va a la boda de Raimunda a la que había echado de casa porque está embarazada y se va a casar con el hijo de su enemigo, otrora amigo y cómplice, el coronel al que él denunció en el asunto del tráfico de armas cuyos hijos se convierten en íntimos de los suyos, en otra de las paradojas poéticas y no le perdonarán nunca ese hecho a su padre, ni a Lolita que se beneficiara indirectamente de la situación pues él fue exculpado por esa traición.

Para conseguir fortuna es capaz de que una prima de su mujer, que padece demencia senil, se convenza de que Lolita no podría administrar su fortuna, y la cuide devotamente hasta que consigue que le nombre heredero a él. Del mismo modo que antes tras descubrir a su madre en brazos de un mayordomo, la chantajea con decírselo a su padre, y consigue que convenza a su padre para que toda la fortuna se la deje a él y no a ella. A partir de ahí se complace en recordarle a su madre que ella no tiene nada y que es una simple invitada en su casa, cuando todos los demás siguen creyendo que ella es la heredera. Tras separarse de Lolita, se casa con una millonaria más joven que él, (él que abominaba del divorcio, suponemos) y dilapida su fortuna porque es ludópata. Al final cifra todas sus esperanzas de negocio constructor en un empresario que no se le nombra directamente pero se menciona la abeja y la expropiación, con lo cual su identidad está clara, y cuando se encuentra sin nada, se pega un tiro en la boca. Además cuenta con la habilidad de que los demás le vean como a víctima cuando toda la vida ha sido un verdugo.

Refiriéndonos de nuevo a la religión y la transcendentalidad, en La Gangrena es muy importante el papel de los sacerdotes. Se critica a un cura moderno post conciliar que se convierte en el cura de alta sociedad, por poco molesto, y al final se seculariza. En cambio salen bien parados Don Pablo Daniel, con su cara comida de viruelas, empleado del banco que había sido cura y colgó los hábitos y que al estallar la guerra se convierte en cura clandestino, otra paradoja, para ser finalmente asesinado y quedar como un mártir. Sobre todo tiene un papel crucial, el Padre Celestino que había sido profesor de Carlos en el colegio y al que encuentra en varios de sus momentos más duros de su vida. Precisamente tras conversar con él cuando es detenido, decide no ser defendido y pagar su crimen con éste que se le imputa ahora.

“Ese es el error: se habla demasiado de Dios para demostrar que no existe. Nadie habla de aquello que de antemano se considera inexistente. ¿Hablas tú de los hijos que no has tenido? ¿Hablo yo de los nietos que jamás tendré? Böll lo dice muy claro: “Nadie habla tanto de Dios como un ateo” ¿Sabes por qué, Carlos? Para que les convenzan de que tiene razón. No está seguro y espera estarlo. Esa es su terrible pesadilla. Por eso quiere hacer una religión de su falta de fe.” (LG, 485)

El padre Celestino le recuerda que Dios no castiga sino que solo ayuda, (LG, 486) cuando el piensa que su hija está paralítica por su culpa. Realmente, Carlos no ha podido expiar la muerte de Alicia ni dedicándose en cuerpo y alma a su hija, que queda inválida por culpa de la poliomelitis, Carlota, y que es un personaje abnegado, espiritual y puro, con talento pictórico y con profundas convicciones espirituales. Incluso muere al dar a luz a su hijo, ese nieto que al final acabará a cargo de Lolita Moraldo.

Mercedes Salisachs considera que:

“La vejez es la mejor época de la vida. No tengo pasiones ni ambiciones y me siento plácida, como si estuviera flotando y viéndolo todo desde lejos. Si no fuera porque el cuerpo no responde y porque casi todas las personas que he querido se han marchado ya.” [12]

Mercedes Salisachs parece compartir esta serenidad y la sabiduría definitiva de la que gozan sus personajes de Bacteria Mutante. Y considera que ha alcanzado un estado en el que puede contemplarse a sí misma y a lo que lo rodea en una especie de desdoblamiento. No puedo evitar pensar al leer esto, el evocar un poema de la novelista catalana Elisabeth Mulder, a la que yo he dedicado mucho tiempo de investigación y múltiples trabajos, [13] ya desde mi tesis doctoral, perteneciente a la generación anterior a la que la autora conoció y admiró. [14] El poema se titula “Autovision” [15] que comienza y acaba con la siguiente estrofa:

“Fantasma del aire
soy yo misma
llevándome a mí misma
de la mano,
atrás, atrás, atrás.”

También pienso que Mercedes Salisachs comparte con Elisabeth Mulder la aspiración hacia la serenidad, muy del gusto de la contención novecentista de Eugenio D’Ors, escritor con el que ambas compartían amistad y admiración, [16] y ese gusto por la ironía y la paradoja. Agradezco a Mercedes Salisachs que me contestara un correo electrónico en el que destacaba, sin embargo, las diferencias que ve entre su obra y la de Elisabeth Mulder, pues, ella ha ahondado siempre en las situaciones sociales y políticas para situar al lector en los ambientes que describía, y Elisabeth Mulder no solía introducirse en los medios generales de la época.

Quizá ese gusto por la paradoja, por la ironía, por el absurdo lógico, cargado de intención transcendente, en Mercedes Salisachs, tenga que ver con otro autor como Jardiel Poncela que también la apoyó desde el principio. [17]

Y me resulta muy curioso, al respecto, que alabe a una de las jóvenes escritoras que precisamente ha sido más criticadas en los últimos tiempos y con la que, a primera vista, menos cosas le deben unir: “hay algunos (libros) bonitos, como el de Lucía Etxebarria, “Un milagro en equilibrio”, que está lleno de ternura.” [18]

Según Phyllis Zatling Boring, en un excelente estudio literario sobre la autora ya mencionado: “En el mundo literario de Mercedes Salisachs hay más ironía e hipocresía que justicia”. [19] Yo señalo que al menos en estas dos novelas de Mercedes Salisachs hay una justicia poética o paradójica por compensación. Así en La Gangrena, Carlos está dispuesto a entrar en la cárcel por un crimen que no ha cometido para pagar por otro que si cometió indirectamente, y en Bacteria Mutante, Lolita que abortó un hijo de Carlos ahora está dispuesta a hacerse cargo de su nieto.

Desde mi punto de vista, Mercedes Salisachs en estas dos novelas demuestra una mayor confianza en el género humano de la que manifestaba en sus declaraciones citadas inicialmente pues “las bacterias humanas” son capaces de realizar las mayores bajezas y los más altruistas sacrificios. Ambas cosas los convierten en “heroicos por cobardía” y “cobardes por heroísmo”. Creo que ahí reside la justificación de la paradoja de naturalismo espiritual con la que yo comenzaba este artículo.

 

Notas

[1] En efecto “Naturalismo espiritual” es el título del capítulo VI de la parte III, capítulo en el que muere el personaje de Mauricio “La Dura”.

[2] Mercedes Salisachs, la Decana de las escritoras españolas, por Rosa Gil.
En http//www.hoymujer.com/trabajo/lideres/Mercedes,Salisachs,41717,10,2007.html

[3] En Bacteria Mutante vemos ya la mezcla de objetividad científica y espiritualidad desde los epígrafes que encabezan sus dos partes. En la primera se recurre a dos textos científicos. El primero es: “La medicina no ha conseguido explicar aún qué es lo que ha podido convertir esa inofensiva bacteria en un arma tan mortífera” (ABC 29-5-1994). El segundo está firmado por Hugh Pennington, Catedrático de bacteriología en la universidad de Aberdeen: “¿Por qué se ha producido esa mutación asesina en una bacteria inofensiva? También pudiera ocurrir que un nuevo y desconocido virus pudiera estar uniéndose a la bacteria con resultados funestos”. En la segunda parte, en cambio, se recurre a un texto del sacerdote y escritor José María Cabodevilla, extraído de su obra Consolación de la brevedad de la vida: “Preferiríamos morir de soledad si fuéramos capaces de descubrir todos los gérmenes de egoísmo que encierra cualquier amor”.

[4] Cito por las primeras ediciones de cada una de las novelas. La Gangrena, Barcelona, Planeta, 1975 y Bacteria Mutante, Barcelona, Planeta 1996, cuyos títulos serán abreviados en las citas por LG y BM respectivamente.

[5] http://www.mercedessalisachs.com

[6] Véase “Entrevista a Mercedes Salisachs, publicada al diari “Avui” el 16/12/99 per Lourdes Domínguez citada a través de http://www.joanducros.net/corpus/Mercedes%20Salisachs.html

[7] Norman Friedman, “Point of View in Fiction: The Development of a Critical Concept”, PMLA, Vol. 70, No. 5 (Dec., 1955), pp. 1160-1184. (Existe un resumen traducido de este artículo en el libro de Germán Gullón. El narrador en la novela del siglo XIX, Madrid Taurus, 1976, pp. 16 y 17.

[8] Señala Phyllis Zatling Boring en su trabajo,“Mercedes Salisachs, novelista de su época”, recogido en Janet W Pérez, Novelistas femeninas de la postguerra española, Madrid, José Porrúa Turanzas , 1983: “Casi no hay en toda la obra de Salisachs matrimonios que se lleven bien. El amor ideal tiende a existir solo entre personas que nunca llegan a ser amantes (Rómulo y Virginia en Primera mañana, última mañana, Marina y Germán en Adagio confidencial, Carlos y Lolita en La Gangrena). Es posible que el amor adúltero sea una relación mucho mejor que los matrimonios en general (la madre de Carlos y tío Rodolfo en La Gangrena); pero una vez que los amantes se casan o viven juntos, ya forman otro matrimonio formado por el aburrimiento, la desilusión y el engaño (Carlos y Serena en La gangrena, Marcos y Claudia en La última aventura” (14). De todas maneras, no es cierto que Carlos y Lolita no lleguen a ser amantes, lo son físicamente una vez y con consecuencias importantes, como hemos señalado, pero comparto la idea de Phyllis Zatling Boring.

[9] “Mercedes Salisachs habla de Reflejos de Luna” por Antonio Ayuso Pérez. Revista Espéculo, nº 34, año 2006.
http://www.ucm.es/info/especulo/numero34/salisach.html

[10] Mereces Salisachs en AAVV El escritor enjuicia su obra, Madrid. Editora Nacional, 1965, p 236.

[11] Mercedes Salisachs habla de Reflejos de Luna… Ver nota 9.

[12] “Mercedes Salisachs, la Decana de las escritoras españolas…” Ver nota 2.

[13] Véase, por ejemplo, el más reciente de ellos, que sirve como colofón y en el que se encuentra la referencia a todos los demás: María del Mar Mañas Martínez, La narrativa de Elisabeth Mulder, Madrid, Fundación Universitaria Española, 2007.

[14] Elisabeth Mulder en unas declaraciones a Radio Miramar 3-3-56 en el espacio “Hablan los escritores”, señala entre sus escritoras contemporáneas preferidas a “Mercedes Salisachs, cuya fantasía, originalidad, sentido de los personajes y de la forma son extraordinarios”. Por su parte, Mercedes Salisachs a través de su secretaria me contestó en un correo electrónico que de Elisabeth Mulder admiraba su prosa entre lírica y realista, su forma de plantear los hechos y la hondura bien dosificada de sus historias.

[15] Aparecido en el libro Poesía en Honor de José Manuel Blecua, Universidad de Barcelona, Facultad de Filología, Dept. de Literatura Española, Barcelona, 1984. Recogido posteriormente en la selección de poesía de Elisabeth Mulder que Rosa Lentini realizó en Barcelona, Hora de Poesía, nº 81-82, mayo-agosto de 1992, pp. 89-90.

[16] De Eugenio D’Ors confiesa Mercedes Salisachs que la apoyó en sus comienzos (de hecho en su página web hay una carta suya). Señala que cuando se muera nadie se acordará de ella, porque “¿quién se acuerda ya de D’Ors, que era como el Papa en mi época? Además, no me importa. Prefiero vivir el momento, que me dé un poco de alegría.” (“Mercedes Salisachs la decana de las novelistas españolas”
http://www.hoymujer.com/trabajo/lideres/Mercedes,Salisachs,41717,10,2007.html

[17] También incluye una carta de apoyo de él en su página web y en la misma entrevista reconoce que también le apoyó.

[18] Mercedes Salisachs, la Decana de las escritoras españolas… Ver nota nº 2.

[19] Phyllis Zatling Boring, “Mercedes Salisachs, novelista de su época”… Ver nota nº 8, p. 17.

 

[Este artículo pertenece al volumen HOMENAJE A MERCEDES SALISACHS: MÁS DE CINCUENTA AÑOS EN LA LITERATURA http://www.ucm.es/info/especulo/msalisac/index.html]

© María del Mar Mañas Martínez 2008

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/msalisac/m_manas.html


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