Espéculo

Reseñas, críticas y novedades


Miguel Herráez

Bajo la lluvia

        


 

  

Desde la aparición de su primera novela, Click (1995) Miguel Herráez (Valencia, 1952) ha insistido en el cultivo de un tipo peculiar de novela, a veces mal llamada "negra", "detectivesca" o "policial". Es cierto que desde aquel título ha sido en el género negro donde confluyen algunas de las obsesiones que habían germinado en sus libros de cuentos anteriores: el cine de los años cuarenta, la novela americana y la descreencia de la vida cotidiana como configuración de unos valores sociales que se ponen en cuestión. A esta novela le siguió una nueva entrega de cuentos, Cada vez la muerte, en donde trabajaba a la sombra del influjo cortazariano el tema de la muerte como constante vital del mundo aciago que nos acecha.

Con Confía en mí, su segunda novela, Herráez continúa el periplo iniciado en su primer relato largo: el protagonista es el mismo, Germán Tello, un detective a su pesar que se ve envuelto en una fascinante peripecia enmarcada en los años de los últimos coletazos del franquismo. La novela aparece ambientada en el mundo de los opúsculos de la izquierda española. Comunistas, maoístas, estalinistas, socialistas y una amalgama de etiquetas variopintas de diverso signo político adornan un universo a medio camino entre un idealizado París y una Valencia que sirve de contexto real y que constituye la ciudad natal del autor.

Bajo la lluvia continua la estela de los dos títulos anteriores, aunque sus vínculos con la segunda novela resultan mucho más sólidos. De este modo, la recreación de la aventura política se utiliza como resorte que singulariza el cuestionamiento de las ideologías. Surge, pues, una mirada crítica, no carente de sutil ironía, que relativiza los últimos años de uno de los períodos más importantes de nuestra historia reciente, pero que también los presenta retratados con mucha menos importancia de la que a menudo aparece entre los miembros de su generación. Todo pasó y todo perdió la trascendencia que suponía el enfrentamiento al régimen, lo cual cobra una cierta carga de reconocimiento del absurdo de esa época. Las peripecias de Germán Tello y Luis, su compañero de aventura, ponen de relieve la insignificancia de esos años, pero a su vez ponen en tela de juicio el papel desempeñado por la generación del autor en una transición donde las cosas acaban de perder su importancia. La muerte de Carrero Blanco en 1973 no será sino el punto en donde arranque una trama que cuestiona toda esa importancia histórica, cuestión visible a todas luces en la impericia de los protagonistas al afrontar los hechos de la Historia. Se desprende, así pues, cierta visión de tipo existencialista que culmina en la escena final, en la que el protagonista se enfrenta a su pasado y a una época desaparecida para siempre como aquellos años pertenecientes a la juventud y que ya resultan irrecuperables. Pero en este caso la pérdida de ese pasado se confrontara con un presente doloroso que motivará la escena final del libro, en donde el personaje se enfrenta a sus propios demonios, ante ese mundo desaparecido para siempre.

 

Luis Veres

 

Entrevista con el Autor

Antecrítica del Autor

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Espéculo. Revista de estudios literarios
(Universidad Complutense de Madrid) 2000