LAS HUELLAS DE LA PALABRA | Filosofía y Ciencias Sociales
Román Reyes, 1998

LAS HUELLAS DE LA PALABRA
07. ¿RE-PENSAR A JESUS IBAÑEZ?

Nadie invitaría a Jesús Ibáñez a un Seminario sobre (Jesús Ibáñez). Nadie, por supuesto, a quien inquietara el pensamiento de J.I. y conociera al hombre que tras él se esconde. Sencillamente, porque el pensamiento de un crítico --por militancia y convicción --  que asume, si es preciso, posiciones radicales, no soporta una sistematización, es igual de qué tipo sea.

Lo cotidiano no admite cierre. Un ciudadano es sólo ese hombre que sintoniza con el momento, con la historia inmediata que al sorprenderle le compromete. Es decir, aquel que convierte en determinaciones propias los acontecimientos no-reglados: Toda revuelta es/fue siempre una inversión no prevista. Y, especialmente, un ciudadano es aquel que acepta como excluyente registro el comportamiento de los protagonistas de esos acontecimientos, los legítimos usuarios de los servicios de alguien que ha sido acreditado como intelectual y que se reconoce en su oficio de profesional de la cosa. En román paladin: aquel que se compromete con las bases, el pueblo.

J.I. asumió ese rol, porque le permitieron la crítica y porque, cuando se mostraba radical -- lo era cuando las circunstancias le obligaban --  la burocracia del sistema silenciaba su voz. Se entiende por qué EGIN fue siempre para él una escapada, cuando periódicos como EL PAIS o EL MUNDO le marginaban.

Entendemos que se establezcan vetos a la hora de diseñar un programa como el que se presenta. Y lo entendemos, porque, de lo contrario, difícilmente podría ponerse término al discurso de un pensador tan original como extemporáneo. A J.I. hay que nombrarle en y desde la Academia para que J.I. se convierta en lo que la Academia necesita: una referencia. Nada más. ¡En tan poco se valoran las variables cualitativas de la inteligencia!. Pero lamentablemente esa es la Universidad que tenemos. El espacio para la reproducción acrítica que nos conceden, donde la creatividad se convierte en una excepción incómoda.

Un sistema sistemáticamente asistemático termina siendo un nuevo sistema, un sistema (de) más, una herramienta útil. Tan integrable/homologable como aquellos otros que se supone excluye/niega. Es triste que con actos como éste, alguien pretenda acotar/definir un pensamiento supuestamente acabado, un pensamiento que no soporta estructura (presente) alguna, que se genera para que otros lo prolonguen. Para que otros lo cuestionen. Es triste, en definitiva, que alguien, en tiempos de penuria productiva, siga empeñado en escribir un nuevo texto, en el sentido más escolar del término.

J.I. era/es foucaultiano -- por asignarle algún lugar y relajar la tensión de los estudiosos de (Jesús Ibáñez) -- , que es lo mismo que afirmar que podría haber sido/es nietzscheano o rockero ... o, si lo prefieren, un escandaloso y provocador vago y maleante, título este último que en 1984 escogió para el suplemento-homenaje del --lamentablemente desaparecido --  LIBERACION dedicado a Michel Foucault.

No nos duele la Universidad Complutense de Madrid, ni su Facultad de Ciencias Políticas y Sociología. Nos duele Jesús Ibáñez. Nos duele uno de nuestros mejores amigos y compañeros. Pre-sentimos que su pensamiento y su compromiso se traiciona, cuando en esa su Facultad se organiza un Seminario sobre J.I. del que se excluye cualquier tipo de posición crítica o alternativa, cuando el interés (estético) burocrático se impone a la razón de creatividad, a los principios de cualquier ética del disenso, a la lógica de una razón plural, por democrática, que apele a la modernidad para legitimarse. Cuando, en definitiva, no queda espacio para la denuncia, para la seducción y la provocación.

Porque Jesús Ibáñez ha muerto es preciso resucitarlo en la Academia. Para que sea, sin más. Para que definitivamente se convierta en aquello que en vida se negó a aceptar. Difícilmente, por ello, esta lectura de J.I. que ahora se ofrece va a minar cimiento alguno, va a provocar esa conmoción que de un texto maldito se espera: Los topos siguen siendo cada día más viejos, porque están en proceso de extinción. Nadie va a sentirse tocado por un pensamiento y una metodología innovadores y alternativos, que el voluntarismo de algunos, la ignorancia de unos pocos y el oportunismo de otros tantos convierten, con proyectos como el que nos ocupa, en irrespetuosa e irresponsable mascarada.



[Madrid, Febrero de 1994]

UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID | EUROPA, FIN-DE-SIÈCLE: PENSAMIENTO Y CULTURA | THEORIA: PORTAL CRÍTICO DE CIENCIAS SOCIALES

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