LAS HUELLAS DE LA PALABRA | Filosofía y Ciencias Sociales
Román Reyes, 1998

INTER-DICCION
11. LA MIRADA DEL SOCIOLOGO (I)
SOBRE LA RAZON ETICA
 

Los sistemas cerrados tienden a (auto)gobernarse y a organizar su estrategia en base a discursos que se apuntalan en pares de opuestos, entre los que existe una relación progresiva, linealmente in-cursiva y/o cíclicamente re-cursiva, a salvo de cualquier tipo de per-turbación o tur-bulencia. Por eso son (in)de-ductivos. Por eso no son o-currentes. De ahí que al segundo de los términos se le diagnostique una minus-valía en tanto que emulación imperfecta de lo descrito a priori en el primero. Así, un método cuantitativo sería más perfecto/fiable (valioso) que otro cualitativo, menos-perfecto/fiable (minus-valioso).

En los sitemas abiertos, por el contrario, la in(dis)-cursión es una trans-currencia: se convierte en traición recíproca, en la medida que se presenta como trans-ducción recurrente. La escala de valoración no respeta mecanismo alguno de progresión pre-definida, los valores no son singularidades / especificidades que definan a cada una de las partes, sino estimación de/sobre la totalidad del conjunto o resultado. Y porque todo lo trans-ductivo es trans-gresión, no hay aquí ritos de iniciación, ni parafernalias que legitimen algún tipo de in-greso. La trans-gresión es singular, a-típica, original. Todo lo in(de)-ductivo es, por el contrario, re-gresivo.

Porque toda proyección sobre un plano implica linealidad in-gresiva, dis-cursiva, como toda circularidad resulta, por ello, re-gresiva y re-cursiva. Sólo la in-exactitud genera errores. El error es un valor lógico. Los valores éticos y estéticos pertenecen a otro orden, sistemáticamente a-sistemático. La in-exactitud da cuenta del des-acierto, porque es la constatación del des-acople, de la existencia de patologías/des-viaciones que co-rrompen la completud de un sistema cerrado, modelo absoluto de exactitud y, en consecuencia, "naturalmente" im-perfectible. El movimiento, la fluidez programada se trans-forma así en simulación, en opcionalidad frustrada: el principio de individuación ha sido finalmente re-absorbido en el todo.

Los métodos cualitativos de investigación social proporcionan información sobre una determinada parcela de la realidad, complementaria a aquella otra información que se obtiene con el método cuantitativo que la haya descrito. Los métodos cualitativos dan cuenta de lo oculto y de lo cambiante. De lo huidizo, de aquello que no se deja atrapar en red alguna, ni permite que cazador furtivo lo convierta en localizable presa a per-seguir ... porque sus huellas son irreconocibles/ilegebles desde una pan-óptica posición de control, espacial o discursiva. Por eso, los métodos cualitativos son anexactos: su eficacia no depende de patrones previamente diseñados con carácter general, garantizando así un oficio, legitimando así un programa y su vigencia. Un observador nómada es eso: un perdido que traza mapas, un vago que dia-loga con los elementos que ocasionalmente caen en el campo de su observación:

Lo que a un sociólogo sedentario/orgánico separa de otro nómada/crítico es precisamente esa peculiaridad que distingue a un escultor que se limita a in-formar -- a de-formar/construir para (re)in-formar/construir --  cualquier tipo de materia que se preste a ser con-formada, a objetivar su idea, de aquel otro in-satisfecho escultor que, como Rilke decía de Miguel Angel, sea capaz de dia-logar con el mármol, que se deje seducir por la materia a trans-formar, respetando sus singularidades.

La interacción se convierte en conjunto de im-presiones registradas: El relato no describe la ex-tensión mostrable. Antes, al contrario se (pre)ocupa de des-cubrir los silencios del saber, las elocuentes huellas de la in-tensión: el modo y circunstancias del intercambio, la razón dia-lógica, la tranformación y el cambio.

La condición anexacta de todo método cualitativo permite llevar a sus múltiples y dispares usuarios a conclusiones homologables en su lectura, reductibles a lo mismo en su interpretación, independientemente de la técnica empleada y de las condiciones de su aplicación. El informe que de la investigación se derive puede enriquecerse con licencias discursivas de naturaleza filosófica o literaria, creando textos que se diluyen en contextos que los correspondientes textos abonan. Los métodos cuantitativos proporcionan estos contextos, que resultarían tan estériles como cualquiera otros textos que renunciaran a su complementariadad recíproca. Como estériles serían campos sin semillas o unas semillas que no encontraran campos para fecundar.

Descubrir lo mismo en lo otro, salva la diferencia garantizando la repetición. Desvelar lo mismo de lo otro es aceptar su presencia, ser cómplices de su proyecto y solidarios con su ejecución. Se salva, pues, la coherencia del sistema social, no excluyendo la posibilidad de vías de escape. El sociólogo crítico prefiere activar su vocación de bricoleur, antes que poner en práctica algún tipo de ingeniería que, por social, terminaría anulando los materiales de/para la re-construcción y ordenamiento de lo real, anulándose a sí mismo -- desligitimándose --  en tanto que genuino lector/pensador cualificado.

Los modelos de equilibrio no son más eficaces/mejores porque se fundamenten en un (neo)positivismo trasnochado y/o en un no menos caduco reduccionismo metodológico a la base de cualquier programa de control social que pretenda ser exhaustivo en su diseño y aplicación. Después de haber aprendido a escuchar es tiempo ahora de ir aprendiendo a (re)leer, tanto como a (re)escribir (otros)textos con fuerza suficiente como para (re)con-textuar con-textos "escritos" y "leídos" con explícita voluntad de permanencia en orígenes de difícil o vaga identificación. La (re)lectura se tomaría entonces como disculpa, divertimento, ocasión ... como la (re)escritura iba a adquirir funciones terapéuticas que terminarían por liberar al escritor liberando en cadena a los sujetos-objetos des-critos.


MIRAR UN PUEBLO
[Diseño Tipo]

FICHA:

a) Carmona / Cuenca del Nansa / Cantabria
b) Habitantes: 35/40
c) Población agrícola-ganadera
d) Economía de subsistencia y producción artesanal
e) Miércoles, 7 de Diciembre de 1995
f) 14 - 16 h. / Nublado / Lluvioso / 4 Grados

DESCRIPTORES 1 :

a) Carretera peligrosa
b) Venta, cocido montañés, vino tinto
c) Lluvia, barro, callejones sin asfalto
d) Excremento de animales de labranza y producción
e) Perro herido que observa indiferente, echado sobre montaña de aserrín
f) Abundante vegetación
g) Niños que ríen y juegan
h) Mayores que contestan no saber sin habérseles formulado pregunta alguna
i) Mujer joven tendiendo ropa de niño
j) Hombre de mediana edad cortando leña ante la vagabunda mirada de un joven
k) Iglesia pequeña cerrada, con anuncio-invitación de coral parroquial en cartel blanco con el patrocinio de la Obra Social de la Caja de Cantabria
l) Bajarse del coche para retirar troncos de leña partido y poder continuar
m) Puento Viejo, obligado acceso al pueblo
n) Puente Pequeño sobre el mismo río, acceso a dos casas grandes idénticas, de reciente construcción, respetando la estética entorno

(1) Descriptores aleatorios ordenados siguiendo la cronología del registro


1. DATOS/PINCELADAS DE LA OBSERVACION

1.1 El plano recupera su memoria con mi lectura

1.2 Paso a formar parte de ese plano al leerlo

1.3 En tanto que lector recupero mi memoria

1.4 El registro de mi lectura pasa a formar parte de mi memoria (historia) de vida

Los datos son aquí acopio de impresiones que una atenta lectura nos provoca. Leer se entiende aquí como una dis-culpa para trascender a lo desconocido, a lo oculto, a lo otro. Escribir sería, en contrapartida, un atrevimiento osceno, en tanto que forzada explicitación de lo des-organizado o reprimido. Es una especie de ex- culpación que in-culpa. Sin embargo, es necesario aislar las inter-dicciones, poner a las cosas un nombre: para que las cosas sean lo que deben ser y no aspiren a convertirse en aquello otro que no-deben.


2. CONDICIONES/DETERMINACIONES DEL SUJETO

2.1 Pre-disposición (d(i/e)s-puesto/o-cupado, localización estática/en movimiento)

2.2 Posiciones del interés

2.3 Pre-noción: conocimiento espontáneo/interesado

2.4 Nociones del compromiso

El sujeto es una forma aislabre que activa su voluntad de in-formar. Y al in-formar se auto-forma, se legitima como in-formador. Y lo hace ocupando un lugar en el plano, tomando posición frente a otros sujetos posicionados sobre el mismo plano en función de mis eventuales e imprevistas tomas de posición. Los actores hegemónicos fuerzan la movilidad clasificando a los individuos en razón de su singularidad, las inter-dicciones que le permiten desplazarse en un sentido o permanecer en su sitio. Encerrando a unos en los espacios de la re-producción, condenando al resto a asumir el riesgo de la re-construcción, de la producción bajo condiciones nuevas.

La mirada de un sociólogo es una mirada distorsionada. Mira desde una posición de debilidad, porque lo hace contra una (doble)posición de fuerza: contra la voluntad implícita de transformar / contra la voluntad explícita de conservar.

La mirada del sociólogo crítico burla los controles del poder, per-turba los efectos de frontera. La mirada del sociólogo orgánico mira con el ojo del interés del macro- sujeto dominante, de la minoría mayoritaria, neutralizando las turbulencias y garantizando la linealidad del curso y la circularidad del re-curso. La primera mirada se confunde con el objeto, la segunda se detiene ante el objeto, lo aisla, clasifica, anulando su espontaneidad.


3. CONDICIONES/SINGULARIDADES DEL OBJETO

Los mensajes pueden o no explicitarse siguiendo la lógica del Discurso (dominante) o creando lógicas alternativas que generen discursos ocasionales, de-generando el Discurso, per-turbando la lógica de lo concreto e insinuando la posibilidad de estructuras otras, de posibilidades otras de interacción e intercambio, modelos otros de disfrute, re-valorando los productos a consumir, re-visando la noción misma de placer/dis-placer.

3.1 Verbalizables:

- Mayores que justifican su ignorancia de/sobre (ante) lo extraño: prohibido pensar el pensamiento de lo otro, prohibido hablar la lengua del visitante.

- "Ellos pidieron dos güisquis. Sólo quedaban 25 Pts.", comentá una mujer de mediana edad. ?Cómo se registra/encaja (el consumo de)lo urbano en un espacio rural?. ?Cómo afectan los medios a las mujeres y a los hombres "de campo"?.

3.2 Dicho sin ser escuchado: más acá / más allá del umbral del interés de la escucha

3.3 No-Verbalizables:

- Mujer joven -- aparentaba bella --  tendiendo ropa de niño pequeño en una terraza-balconada con barrotes de madera avejentada en primera y única planta habitable de una casa revestida al uso de piedra de cantera, probablemente próxima; terraza-balconada hacia el exterior que adornan manojos de panocha color ocre y que cuelgan ordenados en hilera sin desentonar de los colores ambiente. ?Cómo será la privacidad de esa joven- madre en un espacio tan reducido?.

- Calcetines oscuros y zurcidos tendidos junto a otra ropa recién lavada en un patio exterior que acotan plantas rompiendo la monotonía silvestre de la vegetación entorno, como interdicción callada, como inter(arte)facto que señala los límites de una caprichosa acotación en el plano, reserva dentro de ese espacio que muestra una privacidad no-obscena, porque osceno es la mostración forzada de lo íntimo -- más osceno aún si lo íntimo está reprimido -- . Privacidad inmediata, sin filtros que distorsionen lo propio, lo oculto, privacidad rural carente de seducción, porque no se explicita ningún tipo de invitación a penetrar en lo íntimo, a compartir riesgo o misterio alguno, un riesgo inexistente y un misterio desvelado. ?Qué concepto de ahorro y de consumo (ahorro/consumo de tiempo/espacio, placer/displacer, trabajo/ocio) determina la vida en este espacio?

3.4 Mostración sin ritual / Mostración gestual: el disfraz de lo obvio


4. PLANOS DE LA OBSERVACION

4.1 Micro-espacios de referencia y control:

Distribución policentrada de casas rurales que describen sinuosos callejones sobre montaña poco pronuncida a orillas del Río Nansa: La Iglesia no ocupa el espacio de la confluencia habitual de intereses ni está en lugar destacado, como tampoco se encuentran espacios que cumplan la función de plaza. Hay cipreses en un patio-huerta vallado de casa de dos plantas en lo alto. No se ve cementario cerca ni caminos que pudieran conducir a alguno.

4.2 Puntos de encuentro/roce: cruces que incitan a la evasión, que evocan el re- encuentro; pantallas de proyección hacia lo otro: ventanas de circulación no reglada ...

4.3 Líneas de interconexión:

Son las condiciones de la fluidez: callejones sin asfalto, humedad y barro, excrementos de animales de labranza, olor a leña recién partida o que se consume en el fogón-estufa de cada vivienda ...

4.4 Las líneas de fuga:

Son las paradojas de la huída: niños que juegan en patios-callejuelas/atajos exteriores; furgoneta de reparto ante tienda-bar de ultramarinos y que se llama "Bar Pepe"; montañas de estiércol cuyo olor se confunde con el olor ambiente; hombres realizando su habitual trabajo de labranza/ganadería frente a sus casas; señoras cansadas que caminan tras un animal doméstico, otras que regresan con aperos de pesca ... Paradojas de una huída hacia adentro, porque no hay desplazamientos inmediatos. Y huída desde esa reserva hacia un más allá que la primera huída legitima como existente, como posibilidad-real, como utopía ... como premio a una conjunción provocadora: el precio del juego y del trabajo.


5. LOS TEXTOS DE LA MEMORIA

Desde la ignorancia. No desde otro comienzo puede alguien fijar un plano, habiéndolo descubierto antes para que en él la escritura encuentre un registro adecuado. Escribo desde una posición débil, desde un des-conocimiento programado, porque el tipo de mi escritura exige un simulado olvido de todas las cosas hasta ahora dichas, hasta ahora aprendidas, de todas las palabras hasta ahora escritas. Mi anámnesis es un particular proceso de des-aprendizaje. Por singular ¿parte aislada e indivisa? me aventuro a perder la voz, a invertir el principio de la traducción y de la transparencia ... a no saber que existen sistemas codificados y que los códigos mayores obligan, son objeto de conocimiento, respeto y uso. Constato que el exceso se ha convertido en norma, que un tiempo acelerado y mi convulsiva ocupación me están devolviendo la afonía originaria. Constato también que ni siquiera quedan fuerzas para transformar esa afonía en grafía. No hay gestos, ni signos que consigan se-ducirme lo suficiente como para romper la voz y la palabra. Como para legitimar en textos la memoria que formaran esa voz pronunciada y esa secular terapia que un discurso regular promete.

Pero uno puede saber-olvidar, pertenecer a una escuela y hacer consciente su anámnesis. Puede uno hasta haber aprendido a des-programar las técnicas escolares del olvido. Pero puede también uno caer en el abismo con idéntica celeridad, con similar voluntad de pérdida. Sin ser consciente de haber cometido infracción alguna. Sin posibilidad de re-escolarización, el ab-uso de los discursos termina saturándolos de lo mismo, vaciándolos de contenidos que introduzcan en lo otro. Porque la simulación ha ocupado esos registros.

Desde la más radical ignorancia puedo tan sólo dar cuenta de la carencia: Porque hablar fue siempre una oscena temeridad, uno escribe, sin sugerir palabra alguna, sin voluntad de respuesta. Escribir desde la abstracción de lo común, de lo múltiple y disperso. Desde la soledad, desde mi más radical des-garramiento. Desde un sí-mismo (auto)condenado al olvido, un sí-mismo sin fundamento, a(in)-culpable ... genuinamente in-maculado.


5.1 Los secretos de la de-construcción

De-construir es un juego. Es, pues, un acto cuyo interés no va más allá de la estrategia diseñada y del placer/dis-placer de ganar/perder actuando/asumiendo un papel/protagonismo en el diseño. De-construir textos no es reducir a escombros los materiales de los que están formados. De-construir es mantener la estructura en su estado global, privando de función a los materiales, cuestionando el principio de orden que los inter-relacionan. Se analizan esos materiales. Se refuerzan o cambian, si es preciso. La estructura global adquiere una nueva perspectiva: se la contempla transparente desde planos nuevos y desde ella ¿desde otra transparencia? se amplía/modifica el campo y las posibilidades de proyección.

De-construir un texto es aislar sus invariantes semánticas, al tiempo que se aisla el micro-campo del enraizamiento, el eco-(campo)sistema de la mostración. De-construir un texto es también aislar una estructura ausente: la que garantiza la conformación semántica de la totalidad del texto.

En toda estructura textual puede a su vez aislarse dos categorías o conjuntos de valores. Los primeros pertenecen al espacio lógico de la intención. Espacio lógico ahora, porque antes fué físico y sobre ese espacio físico originario se generaron los espacios superpuestos de la ética y de la estética. El segundo, por el contrario -- y en tanto que minus-valía, que desarrolla o ejecuta las órdenes del primero --  es un valor interesado, efectivo. En el primer caso se trata de una estimación instrumental, mientras que en el otro, de una estimación funcional. La estructura textual sería, en consecuencia, la complementariedad de esos dos valores: valores textuales y textuados, instrumental, de uso y función junto a valores de efectividad programada, contextuales y contextuados.


5.2 Los lugares comunes

Entiendo por "lugar común" el de general uso por parte de actores que en él tomen posición: por derecho propio o por permisibilidad transitoria. Una interdicción controla/selecciona el flujo de acceso y movilidad. En cantidad y en intensidad: flujo que describe desplazamientos, flujo que describe solapamientos. Entiendo también por "lugar común" ese espacio que tales usuarios comparten.

a) Acordemos que sean tres los movimientos o perspectivas de estos lugares. Suponiendo que el valor 1. es razón de origen y legitimación de la serie, de una serie de movimientos a-dimensionales, ese primer movimiento sería in-ductivo, una especie de sujeto que activaría la serie, siendo él mismo a su vez un sujeto con capacidad de diseño, de acción/re-acción. Este movimiento pertenecería a la clase constituyente que representaría el verbo ducere.

Un acto constituyente sería tanto la pro-ducción, como la se-ducción, entendiendo ambas como acto y resultado en los que habría que distinguir las funciones del pro-ductor/se-ductor de aquellas otras posiciones del pro-ducto/se-ducido, de con-ductas con-ducidas. Un se-ductor es quien intro-duce en/a una platoforma de trans-ducción. Un pro-ductor es el que in-duce a desplazarse interesadamente por ella, re-duciendo a los actores a funciones de tal forma programadas que su simple activación genera beneficios a disposición del programador.

Así el pro-ducto se situaría, se intro-duciría, en los intersticios de un espacio en constante desarrollo, en un tiempo con-ducido hasta la saturación. La re-ducción es aislamiento: los con-ductos son comportamientos que salvan la apariencia de singularidad. Dejarse se-ducir por un pro-ductor y/o por un pro-ducto no significa perder esa singularidad. Es, por el contrario, ganar en autoestima, en tanto que objeto del deseo de un plan de se-ducción y de unos actores con voluntad de se-ducir.

b) Si el primer movimiento puede ser catalogado/clasificado como in-ductivo, en tanto que movimiento de un sujeto que se legitima haciéndose reconocer como sujeto-activo en un "lugar común", el segundo habría que clasificarlo como desarrollo o complemento cultural y/o psico-social del primer valor. Es decir, un movimiento re-ductivo, en tanto que perspectiva de un sujeto que, a su vez, se hace legitimar asumiendo el reconocimiento que otros le dispensan. Es decir, asumiendo funciones de sujeto/objeto pasivo.

En este segundo movimiento la invariante semántica sería volvere. El acto consistiría en un re-vulsivo y el resultado una re-volución. Consideradas como re-vueltas podrán asimismo asumir las variaciones o variables de con-vulsión o in-versión. In-vertir es asumir el riesgo de la pérdida de control o protagonismo de los objetos a in-vertir. Todas ellas a partir de un común denominador semántico o invariante referencial.

Re-activar: volver/posibilitar la vuelta a la subjetividad activa. El sujeto aquí sería un re-activo. Un activo que se re-afirma/valida. Re-volver un nombre, esto es, una afirmación. Pero re-volver también un valor, esto es, una estima. Esa es la en-vultura que re-cubre el resultado del acto de volver.

c) El tercer movimiento podría ser catalogado como síntesis de la conjunción de los dos movimientos anteriores. La invariante, en este nivel u orden sería del tipo resolutivo o trans-activo, en la medida que se convierte en la objetivación del movimiento, del ciclo en su totalidad y acabamiento. Si bien es posible ahora una trans-gresión, lo es en tanto que implica re-greso e in-greso en un plano coyunturalmente con-gresual.


5.3 La re-conversión del discurso

Los procesos de a-prendizaje son procesos de apropiación. Per-seguir una presa -- un objeto a a-presar --  y consumir esa presa. Se em-prende la caza para a-prisionar la presa.

La com-prensión no es otra cosa que una captura cómplice. Cuando alguien intenta des-ligase del proceso de com-prensión racional se activa otro mecanismo: se re-prende, se vuelve a capturar al cazador furtivo. El cazador cazado es el que puede com-prender.

Previamente hay que acotar las señas de a-prendizaje que se van a convertir en señas de identidad. Acotar es en-señar, mostrar las señas di-señadas. El señuelo se convierte entonces en la garantía que me legitima como cazador cazado que a-prende señas pero que también asigna señas "ad hoc": re-seña lo señalado, lo en-señado.

A-prender tiene que ver también con los procesos o niveles de formación. Trans-formamos lo aprehendido de-formándolo para re-in-formarlo, o para con-formarlo. La de-formación de lo real es liberación de formas que ya no con-forman, porque poco in-forman.

Pero un lugar común sólo es re-conocible si asume un orden, si se doblega a la lógica del discurso, al orden del decir. Un lugar común sería por ello una pre-dicción.

La presencia de los lugares invita al hablante a adjudicarle un nombre, a reducirle a palabra, a contextuarle bajo la lógica del discurso. A continuación será difícil des-decirse del nombre. De intentarlo se correría el riesgo de perder --y de perderse en --  el espacio nominado.

Si bien es cierto que se extra-dita lugares --y no otra función u oficio es la de traductor o agente normalizador --  el acto de extra-ditar ha de quedar libre, ha de superar cualquier tipo de inter-dicción. Si bien, en su caso, la in-decisión puede asumirse como prudente toma de postura, es cierto que, a su vez, de prolongarse esta situación la trans-dicción se convertiría en des-dicha o mal-dición, antes que en oportuna y deseada ben-dición.
 

Los textos de la memoria dis-curren así por senderos sinuosos: optando por adentrarse en cualquiera in-currimos; re-tomando un camino emprendido, re-currimos para que la in-cursión sea correcta, siga el camino recto. Diseña uno caminos que trans-curren por senderos por los que toda o-currencia podría con-vertirse en estímulo de in-cursión o de re-gresión. Para asumir una re-currencia de orden diferente.



[Universidad Complutense | Madrid, Diciembre de 1995]

UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID | EUROPA, FIN-DE-SIÈCLE: PENSAMIENTO Y CULTURA | THEORIA: PORTAL CRÍTICO DE CIENCIAS SOCIALES

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