Un mundo de color

 

Vivimos en un mundo de color y cuántas más veces nos paremos a ser conscientes de este hecho más podremos disfrutar de este universo, de su luz y de nuestra capacidad de observar conscientemente. Traemos aquí algunos ejemplos.

El primero de la mezquita de Córdoba con dos maravillosas imágenes tomadas y comunicadas amablemente por Elena del Sol y Nera de la Llama. A la izquierda fantásticos parches de color sobre la piedra, que provienen de una vidirera en lo alto en la imagen de la derecha. Delicioso cómo la luz se tiñe de color en un vidrio, resultado de una comunicación íntima entre luz y materia. La física nos permite disfrutar tanto de cómo se produce el color como del resultado.

             

mezquita 1 mezquita 2

 

Otro genial ejemplo comunicado por Rodrigo Hernández Antonaya. En este caso la vidriera es un adhesivo en la ventana de la cocina, y la luz se encarga de la magia.

cocina 1 ventana
 

Otro ejemplo con un árbol de navidad reflejado en una pizarra blanca. Observe que el color es más nítido en el reflejo que en el original, donde muchas de las luces parecen más blancas que en el reflejo. Parece ser un caso de saturación. La imagen directa es tan intensa que se producen demasiados electrones en cada pixel de cada color. El detector está saturado ya no puede responder linealmente y deja de dar una reproducción fiel del color.

 

todo