LOGO LEETHI

LEETHI

 Literaturas españolas y europeas: del texto al hipermedia
||  LOGIN  || Enlaces | HOME LEETHI
spacer

Interculturas

La reflexión teórica desde campos como la semiótica de la cultura, la fenomenología, la antropología cultural, las teorías sistémicas o los estudios postcoloniales, y los cambios contextuales producidos por los movimientos migratorios masivos en dimensiones desconocidas, las tecnologías de la comunicación y la glocalización, han propiciado un cambio en la concepción de los fenómenos culturales, que lleva implícita una revisión de todos los términos que designan este campo nocional, comenzando por la propia definición de cultura

Si partimos de un concepto semiótico-antropológico de cultura como red simbólica que permite el intercambio de significados, es decir, la comunicación, la actuación, la interpretación y la interacción en y con el mundo, tendremos que tener muy presente que dicha red es inseparable de los sujetos, por cuanto son éstos quienes crean y otorgan esos esquemas de significado. Estos símbolos y modelos son consecuencia de un proceso relacional. El ser humano para crearlos se relaciona con el otro, ya se trate de los otros seres humanos o del mundo, por lo que la cultura lleva implícita el concepto del otro para existir.

A través de esta idea llegamos a entender qué sistema de modelos y símbolos culturales van produciéndose y transformándose. Son los sujetos quienes, en la socialización, incorporan esquemas compartidos colectivamente y los utilizan, reelaboran o transforman en combinación con otros modelos, tal y como explica la noción de habitus.

En el acto discursivo por el que construimos la identidad colectiva e individual utilizamos algunos de estos habitus previos, escogidos tras un proceso de selección y comparación, como marcadores sociales de identidad. Este acto performativo de configuración identitaria establece también lo que se considera como propio o como ajeno a un colectivo. Por tanto, lo que pertenece a una u otra cultura dependerá del lugar en el que se marque la frontera o diferencia, según la perspectiva del sujeto y los elementos que se tengan en cuenta para demarcar. A nosostros nos interesará particularmente ese trazado de las diferencias que permite hablar de diversidad cultural y de culturas.

Precisamente la frontera constituye en sí misma un motor de la interculturalidad, dado que pertenece a los ámbitos que chocan o se interrelacionan en ella. La frontera es intercultural e intracultural porque une y separa a la vez.

Las culturas están conformadas por medio de esos esquemas culturales que residen en el interior de los sujetos, donde se encuentran con otros, lo que permite el dinamismo de la red y la continua variación de las fronteras. Interculturas son esos terceros espacios del encuentro, el cruce, el entrecruzamiento, la intersecciónentre culturas”, caracterizados por el contacto o por el hibridismo entre lo cultural propio y lo ajeno. Esta concepción entiende, en definitiva, los cruces como el motor del dinamismo de los fenómenos culturales e incide en un cambio de enfoque que se centre en las culturas como producto de aquellos, es decir, como interculturas.

Dado que la literatura se enmarca dentro de la red simbólica más amplia de la cultura, su producción y transformación es impensable sin dichas interculturas y a su vez podemos examinar las que aparecen representadas en la literatura como indicios de la necesidad de cruzarse.

©LEETHI  (UCM) · Diseño Web: JavArt webdesign © 2004 | Rediseño y Actualización: GZSZ © 2009 / LEETHI 2012