Mediaciones Sociales, Nº 1
Segundo semestre 2007
Universidad Complutense de Madrid, España
ISSN: 1989-0494




Enfoques más recientes en la investigación cubana en comunicación. Aproximaciones a la obra de Manuel Martín Serrano

Recent Approaches of Cuban Research in Communication. Approximations to Manuel Martín Serrano’s Work




Janny Amaya Trujillo
Universidad de La Habana - Cuba
janny@fcom.uh.cu


Ayrén Velazco Díaz
Universidad de La Habana - Cuba
ayren@fcom.uh.cu



Resumen
Este artículo intenta mostrar algunos trayectos recientes en el campo de la investigación en comunicación en Cuba, y su relación con los aportes esenciales de la obra de Manuel Martín Serrano. Los acercamientos a la obra de este autor en el caso cubano han estado predominantemente enfocados hacia su propuesta de una Teoría Social de la Comunicación y se han visto favorecidos, principalmente, por su apropiación en diversas líneas de investigación en el área de los estudios teóricos e históricos. Estas reflexiones se centran en un análisis en torno a la validez de estos acercamientos, así como una aproximación a las ventajas y limitaciones de su apropiación en la investigación cubana.

Palabras clave: teoría social de la comunicación, investigación cubana, mediación, Martín Serrano, metodología.

Abstract
This article tries to show some recently explored paths in the field of communications research in Cuba, and its relation with the essential contributions of Manuel Martín Serrano's work. In the Cuban case, the approaches to this author’s work have been mainly focused on his proposal of a Social Theory of Communication. They have been benefited, mainly, from the theory’s appropriation by several lines of research in the area of the theoretical and historical studies. These reflections are focused on the analysis concerning the validity of these approximations. It is also an approach to the advantages and limitations of Cuban research.

Keywords: social theory of communication, Cuban research, mediation, Martín Serrano, methodology.


Descargue la Revista en PDF.

Compartir
_____




No pocas son las tentativas recientes en el estudio de la articulación y sistematización de la práctica científica en el campo de la investigación en comunicación en Cuba. Aunque esta no es una preocupación tan nueva en el quehacer de nuestros más destacados investigadores y cientistas sociales en general, podría asegurarse que sólo en los últimos años, y en correspondencia con el propio desarrollo que ha experimentado el campo, nuestra comunidad académica ha estado en condiciones de proponer un balance a sus principales áreas de trabajo, tendencias teórico-metodológicas y contextos de producción.

La apertura de una línea de investigación sobre epistemología de la comunicación, con una significativa producción científica en los últimos años, ha impulsado el rescate de una tradición de estudios que tiene su origen en la década de los setenta, y contribuido a un legítimo ejercicio de desmontaje crítico de las principales posturas que han condicionado la actividad docente e investigativa en nuestro país.

Estas reflexiones han permitido, por otra parte, definir mejor los espacios de construcción de este saber en torno a disciplinas académicas como Teoría y Metodología de la Investigación y Comunicación y Sociedad, cuya pertinencia científica y larga tradición en nuestro país exigen una mayor centralidad en la formación de los futuros profesionales de la Comunicación Social y el Periodismo.

En tales esfuerzos, estas y otras disciplinas deberán definir -como en todo proceso de formalización de un saber-, sus principales fundamentos ontológicos, epistemológicos, teóricos y metodológicos.

Por supuesto que estamos conscientes de que tales exigencias rebasan el contexto de la producción en el campo de la comunicación en Cuba. Sin embargo, la condición de marginalidad a la que están expuestas estas disciplinas científico-académicas, ha justificado el recurso sistemático a la actualización de sus saberes como imperativo para la legitimación de un área de estudios que pueda incorporarse paulatinamente en el escenario internacional.

Un intento cualquiera por advertir los trayectos que ha seguido este campo en Cuba durante la última década, nos conduciría, inevitablemente, a los aportes esenciales de la obra del catedrático español Manuel Martín Serrano.

En el caso cubano, estos acercamientos a la obra de Martín Serrano han estado más enfocados hacia su propuesta de una Teoría Social de la Comunicación y se han visto favorecidos, fundamentalmente, por su apropiación en diversas líneas de investigación que permiten articular el área de los estudios teóricos e históricos, siendo muy difícil separar sus mutuas contribuciones.

Es objetivo de estas reflexiones centrarse en la validez de estos acercamientos a partir de la referencia a los presupuestos fundamentales de la obra del autor, la pertinencia y los modos de uso de las categorías y su enfoque, así como algunas razones que sustentan, a nuestro juicio, el interés por el método y sus bondades al ejercicio investigativo en el campo de la comunicación en general.

El análisis de la centralidad de estas propuestas comprende, evidentemente, una aproximación a las ventajas y limitaciones de su apropiación en la investigación cubana, la atención a sus principales marcos teórico-metodológicos y a la partida epistemológica de estos estudios, dada por la mayor o menor flexibilidad en la integración a otras propuestas conceptuales.

Finalmente, es posible constatar cómo estas aproximaciones a una Teoría Social de la Comunicación, sustentadas en una considerable producción científica, han tenido una amplia repercusión [1] en la propia articulación institucional de estos saberes en el campo de la investigación cubana en comunicación.


1. Los estudios históricos en comunicación en cuba

Ante el predominio de una tradición de estudios en comunicación con un marcado carácter instrumental, la investigación histórica se ha constituido en un espacio de interés sostenido a lo largo del proceso de institucionalización del campo de la comunicación en nuestro país. La existencia de numerosos estudios de este corte, así como su continuidad y estabilidad, permiten considerar a esta área como una de las más fructíferas dentro de la producción científica en este campo.

Un balance (Olivera y Salas, 2006) reciente del periodo de 1970 a 1989 evidencia que si bien la investigación fundamentada resultaba ostensiblemente minoritaria dentro de la producción científica cubana de esos años (24%), era notable el predominio de los enfoques históricos, representados por un 88 por ciento con respecto a otras investigaciones de corte teórico o sociológico.

Desde esas décadas estas investigaciones han sido promovidas por instituciones como la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), el Centro de Investigaciones del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), y -en menor medida- por las Facultades de Artes y Letras e Historia de esa universidad.

En estos centros, la investigación histórica se agrupó a partir de dominios específicos como el estudio de las publicaciones periódicas nacionales del siglo XIX, el devenir del medio cinematográfico en Cuba y la historia de la prensa revolucionaria y progresista cubanas, siendo esta última la más favorecida.

El predominio de la monografía histórica concebida como levantamiento exhaustivo de información, la reconstrucción de relatos biográficos de grandes figuras de la prensa, así como la marcada propensión hacia el análisis morfológico de los periódicos [2], respondieron a necesidades básicas de sistematización y rescate de datos históricos dentro de un campo emergente.

El estado de la investigación histórica en el país durante estas décadas nos sitúa ante un panorama fragmentario conformado en gran medida por un cúmulo de investigaciones dispersas y escasamente relacionadas entre sí.

La tendencia al desarrollo de enfoques puntuales, raramente interesados en articular propuestas analíticas que dieran cuenta de las interrelaciones entre las instituciones mediáticas y otros factores socioeconómicos o políticos en periodos históricos determinados, así como la inconsistencia y escasez de enfoques teórico-metodológicos creativos e integradores que trascendieran el análisis descriptivo, fueron algunos de los rasgos más acusados de la investigación histórica en comunicación en nuestro país durante las décadas de los setenta y ochenta (Rivera Gallardo, 1987).

Ya en los noventa, y como síntoma de una mayor consolidación del campo, se experimentaron nuevos giros dentro de esta línea de estudios en el país. La investigadora cubana María Margarita Alonso señala una renovación que se evidencia en estos años por la adopción de “sólidos enfoques teóricos preocupados por las mediaciones entre el sistema comunicativo y el sistema social, lo que otorga a la comunicación un mayor grado de articulación con otros variados procesos sociales” (Alonso Alonso, 2000).

Es en este sentido que se han expresado algunas de las implicaciones fundamentales, a nuestro juicio, en la aproximación desde nuestro campo a las propuestas de la Teoría Social de la Comunicación de Manuel Martín Serrano.


2. Algunas consideraciones a la propuesta del autor desde los estudios históricos en comunicación

Bajo el paradigma científico de la mediación, y preocupada por las relaciones entre la producción y reproducción social y comunicativa, esta teoría, en palabras del propio autor, “se pregunta por el cambio, o para ser más precisos, por el intercambio entre dos cambios: el que se produce en las formaciones sociales y el que se manifiesta en las modalidades de comunicación pública” (Martín Serrano, 2004: 20). Ello la sitúa en el espectro de una serie de cuestiones medulares para el campo de los estudios históricos en comunicación: el devenir de las prácticas, instituciones y sistemas comunicativos y su relación con la transformación histórica de las sociedades.

Para el ámbito específico de esta línea de investigación, el axioma de la posibilidad histórica de interdependencias entre la comunicación y el cambio de las sociedades, supone, en primer lugar, la trascendencia de posturas que niegan la pertinencia de un ámbito autónomo para esta área de investigación.

La tendencia a una concepción epifenoménica de la comunicación se ha traducido dentro del ámbito de los estudios históricos, en una disolución del análisis de la historia de la comunicación social en otras vertientes ya establecidas dentro del propio campo de la historiografía, es decir, sólo como mero acápite o episodio dentro de la historia política o económica. Siguiendo esta tendencia, no es necesario prestar una atención específica a las transformaciones en el ámbito de la comunicación, puesto que dichas transformaciones son sólo el resultado de -resultan y suficientemente explicadas por- el cambio histórico en general.

Por otra parte, esta teoría facilita la superación de la tendencia a los análisis autorreferenciales [3] dentro del campo de la historia de la comunicación social, que centrados en el estudio descriptivo de instituciones mediáticas específicas, no logran concebir una lógica analítica que articule las relaciones con otros ámbitos y dimensiones del devenir social en general.

Es decir, la explicación de los procesos de transformación histórica de las sociedades y sistemas de comunicación no puede ser agotada desde una visión general de la historia de las sociedades, ni tampoco, desde el extremo opuesto: o sea, análisis autorreferenciales o concepciones deterministas que pretendan encontrar en la transformación tecnológica de los sistemas de comunicación las claves de la evolución social.

La propuesta de Martín Serrano asume el estudio de las relaciones comunicación-sociedad a partir de un enfoque sistémico, esbozado desde una perspectiva dialéctica de inspiración marxista que obliga a considerar la complejidad de estas relaciones. Para el autor, se trata de la interdependencia entre dos sistemas homólogos -pero no idénticos- y autónomos, abiertos ambos a la influencia del otro.

Nos presenta, entonces, un enfoque que recupera lo que Edgar Morin (1994) aludiera como un sistemismo fecundo, que encierra en sí un principio de complejidad y ofrece la posibilidad de rescatar, para el análisis histórico de la comunicación, una concepción marxista de totalidad social que generalmente ha resultado excluida de este ámbito de estudios.

Es así que la concepción sistémica de la sociedad viene a restituir el sentido de una aspiración a la totalidad en la historia. Para el historiador español Julio Aróstegui, sólo puede hablarse de totalidad a través de una definición compleja de la realidad como sistema. Ello alude al hecho de que “no puede haber un desarrollo o proceso de cambio de un sector o parte de la sociedad sin que tal proceso afecte a todas las demás partes o sectores de esa sociedad misma. Aquí habríamos de hablar de una historia sistémica…” (Arostegui, 2001: 226).

La noción de Sistema de Comunicación propuesta por la Teoría Social de la Comunicación, delimita los distintos niveles de articulación atendiendo a sus dimensiones técnicas (infraestructura), organizativas (estructura) y simbólicas (superestructura). Ello puede propiciar la superación de postura monistas que tienden, desde los estudios históricos, a concebir el devenir de los medios de comunicación, bien desde un determinismo tecnológico que reduce la historia de la comunicación a la historia de las técnicas de comunicación; o bien a su mera concepción como vehículos de contenidos, que termina por restringirla a una mera dimensión de la historia política.

Se trata de un modelo de análisis que no limita la comprensión de los cambios o transformaciones a uno solo de los niveles que estructuran esa totalidad, sino a las relaciones cualitativas que se establecen entre ellos, y entre cada uno de ellos y los distintos niveles del Sistema Social. O sea, explicita una concepción dialéctica para la cual la división en niveles sólo es válida como recurso de modelización, pero resulta indispensable para analizar los procesos constitutivos resultantes de las relaciones indisolubles entre estas distintas instancias [4].

El axioma de la interdependencia entre Sistema Social y Sistema de Comunicación que formula esta teoría implica el abandono de explicaciones mecanicistas que recurren a una comprensión causal directa de las relaciones entre comunicación y cambio Social. Esta relación no sólo debe asumir la bidireccionalidad de los procesos de cambio que pueden ser generados desde cualquiera de los dos sistemas, sino que también debe atender a las dinámicas propias de cada uno de estos. Pues ellos pueden responder mediante procesos de ajuste interno que no impliquen transformaciones ostensibles, o bien desencadenando procesos de cambio. Sin embargo, los resultados de esas mutuas afectaciones no suelen darse de forma sincrónica, lo que justifica la necesidad de una perspectiva histórica para su análisis (Martín Serrano, 2004: 50 y 51).

La captación de estas interdependencias, correspondencias, ajustes y contradicciones debe superar la temporalidad lineal de la cronología histórica tradicional -en muchos casos identificada con la mera cronología política- y atender, entonces, a la especificidad de las dinámicas temporales de las interrelaciones entre dichos sistemas.

Ello, no sólo justifica la articulación de criterios cronológicos específicos para el campo de los estudios históricos en comunicación, sino que enfatiza la necesidad de que las periodizaciones o la construcción de espacios de inteligibilidad para estos estudios, remita a una conceptualización adecuada de las lógicas de dicha interrelación y de las diversas instancias que en ella intervienen.

Para Martín Serrano, la atención a la historicidad de los sistemas de comunicación implica el abandono de una perspectiva mediocentrista, a partir de la adopción del concepto de Comunicación Pública (Martín Serrano, 2004: 88), como modalidad social de comunicación que puede existir sin necesidad de herramientas mediadoras, y por tanto, no referida exclusivamente a las interacciones mediadas tecnológicamente. Esta noción permite superar las posturas presentistas que intentan hacer de la historia de la comunicación una suerte de prolongación retroactiva de instituciones y prácticas modernas.

Martín Serrano propone el concepto de modo de producción de comunicación, para designar la manera en que cada formación social se apropia de la comunicación pública. Cada modo de producción de comunicación se distingue de otros porque prescribe conexiones específicas entre los diferentes niveles del Sistema de Comunicación (Martín Serrano, 2004: 101 y 102).

Esta noción, permite trascender el análisis descriptivo de las potencialidades o limitaciones inscritas en el sistema para desentrañar las relaciones que se articulan entre la configuración misma de los Sistemas de Comunicación Institucional y las prácticas sociales que se llevan a cabo con la comunicación pública. Es decir, que una misma modalidad o tipología de comunicación pública puede prescribir relaciones distintas entre los diferentes niveles, y con respecto a los usos y funciones de la comunicación dentro del sistema social (Martín Serrano, 2004: 102).

Por último, las consideraciones que proyecta esta teoría acerca de la doble racionalidad histórico-funcional de los sistemas de comunicación (Martín Serrano, 2004: 71-76) obligan a considerar las transformaciones y el devenir de estos no sólo como el resultado de un “sentido” y “pertinencia” históricos, sino también de criterios de funcionalidad históricamente situados que orientan las acciones y soluciones concretas de agentes determinados.

En el ámbito específico de las investigaciones históricas ello puede remitir a una reubicación de los niveles de análisis, o sea, no una historia de la comunicación circunscrita exclusivamente al nivel de las macro transformaciones económicas, políticas y tecnológicas o una historia de la comunicación restringida a análisis personalistas o centrados en instituciones particulares, sino una perspectiva capaz de dar cuenta de las (in)coherencias y ajustes entre ambos niveles en sistemas históricos específicos.


3. Apuntes para una aproximación a la experiencia cubana

Estas sucintas consideraciones en torno a la utilidad y pertinencia de la propuesta de Manuel Martín Serrano para el ámbito específico de los estudios históricos en comunicación nos permiten explicar la fecundidad que su asunción creativa ha tenido para la investigación histórica en comunicación en el caso cubano.

Podría considerarse incluso que este tipo de estudios, impulsados fundamentalmente por la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, han conformado una línea estable y continuada que viene a enriquecer, desde una perspectiva integradora, la comprensión y el análisis de la historia de la comunicación en nuestro país.

Durante los últimos años un número creciente de investigaciones históricas ha tratado de evidenciar tal asunción creativa. Más de una veintena de estudios ha asumido algunas de las categorías de análisis fundamentales de la Teoría Social de la Comunicación para la construcción de diseños metodológicos que pretenden dar cuenta de las (inter) relaciones entre las instituciones y sistemas de comunicación, y el devenir socioeconómico y político nacional.

En general, se trata de investigaciones que han logrado una sistematización de las peculiaridades, transformaciones y reajustes sucesivos en la historia de la comunicación en Cuba, no ya a partir de análisis limitados al estudio de instituciones específicas, sino desde una concepción de la totalidad de los sistemas de comunicación, y de sus tipicidades en coyunturas históricas específicas, interesándose por caracterizarlos en sus diferentes niveles (infraestructura, estructura y superestructura).

A partir de diseños metodológicos flexibles, esta línea de estudios ha pretendido un análisis diacrónico de las interrelaciones no sólo entre los distintos niveles del Sistema de Comunicación, sino de las múltiples relaciones de interdependencia entre este y el Sistema Social cubano.

Se trata de investigaciones ambiciosas -no centradas exclusivamente en el análisis de los productos comunicativos-, que han demandado el empleo de variadas técnicas y procedimientos, y el manejo de una gran diversidad de fuentes históricas para la búsqueda de los datos necesarios en función del análisis de los niveles infraestructural y estructural, así como un desmontaje exhaustivo de los productos comunicativos.

Estos estudios han ofrecido la posibilidad de centrar el análisis no sólo en medios específicos -y más tradicionales, como la prensa-, sino también de atender a los procesos de institucionalización de medios emergentes como la radio, o la extensión masiva del cine, desde una perspectiva sistémica que puede describir los (des)ajustes y acoplamientos entre ellos. Además, se han interesado por los usos de estos medios, y su incidencia en las transformaciones o readecuaciones en las prácticas sociales.

Estos análisis, de una parte, se han centrado en momentos de transición política o coyunturas en las que se evidencia un desequilibrio dentro del Sistema Social, y mostrado la posibilidad de establecer comparaciones fructíferas entre las dinámicas de interrelación Sistema Social-Sistema de Comunicación, y la propuesta de representaciones del acontecer.

Por ejemplo, existe ya un grupo significativo de investigaciones que abordan el periodo de 1902 a 1935 (Amaya Trujillo, 2003; Colón Fleites, 2006; Lima Sarmiento, 2006; Taboas y Ortega, 2007). El estudio de esta etapa de grandes complejidades sociopolíticas en la historia nacional cubana, tradicionalmente había privilegiado el enfoque fragmentario de algunas de las grandes publicaciones cubanas de la época, pero adolecía de análisis acerca de las transformaciones radicales y sucesivas que atravesó el Sistema de Comunicación en Cuba a partir de la instauración del régimen republicano.

Estas investigaciones, pueden ofrecer en su conjunto una visión sistematizada de dichos procesos de transformación, reajuste o rearticulación, no sólo a partir de los cambios sociales en general, sino también en cuanto a la adopción en Cuba de modos de producción de comunicación típicamente modernos: la constitución de las primeras empresas periodísticas, y la extensión del cine como fenómeno de masas.

Por otra parte, pueden dar cuenta de los modos en que las representaciones propuestas por los medios contribuyeron a la legitimación de un sistema político neocolonial que, paradójicamente, suponía reivindicaciones importantes para el país, pero implicaba también la renuncia a presupuestos fundamentales del ideal independentista y de las aspiraciones nacionales.

Los estudios que abordan específicamente el periodo de 1921 a 1930 muestran cómo las propias representaciones propuestas por los medios dan cabida a nuevos objetos y valores de referencia, que aunque son síntomas de disfuncionalidades en el plano socioeconómico y político, insertan en el ámbito de lo público el debate sobre la situación nacional, y se constituyen en espacios para la generalización de una conciencia de cambio.

Además, es posible establecer análisis comparativos entre estos años de aparente estabilidad nacional y el convulso periodo de 1930 a 1935, donde se evidencian forcejeos y tensiones entre un sistema político represivo que intenta -mediante variados mecanismos de censura-, regular el funcionamiento de los medios y las estrategias adoptadas para superar y burlar esta censura.

Otro de los periodos más atendidos -aunque aún de modo insuficiente- es el del momento de transición revolucionaria en Cuba. A partir de un análisis de los diferentes niveles del sistema de prensa cubano, estas investigaciones (Abreu e Infante, 2007; González Rojas, 2005) tratan de esclarecer las transformaciones más significativas en la producción de comunicación pública en Cuba, en el marco del creciente proceso de estatalización de los medios de comunicación, en un momento en que es posible identificar múltiples mediaciones entre los objetos y valores de referencia propuestos en los productos comunicativos, y la construcción de la hegemonía revolucionaria en nuestro país.

Entre los resultados más significativos puede citarse, además, el estudio de los reajustes estratégicos en el Sistema de Comunicación Institucional cubano en los años de 1991-1995, los más crudos del llamado “Periodo Especial”. Al afrontar el reto que siempre supone la reconstrucción de la llamada “historia reciente”, este trabajo ofrece una descripción profunda del impacto de la crisis en la producción de comunicación pública, y una exploración analítica de las funciones estratégicas de los medios de comunicación y su propuesta de representaciones en torno a la aguda crisis nacional.

Finalmente existe -sobre la base del modelo propuesto por Martín Serrano- otra investigación (ver Salazar Navarro, 2006) de corte histórico-teórico que trata de sistematizar las fluctuaciones de la noción de libertad de prensa vigentes a lo largo de la modernidad, así como aquellos postulados sobre los cuales se ha intentado una redefinición del concepto -sobre todo desde los movimientos sistemas sociopolíticos de izquierda-, y esbozando un análisis que evidencie los modos en que esta noción ha intervenido en la regulación de los sistemas de comunicación.

A partir de estas y otras sistematizaciones, es posible considerar la articulación futura de una historia de la Comunicación en Cuba que no responda únicamente al predominio de criterios de periodización propios de la historia política o económica, sino que logre establecer demarcaciones que respondan también a las lógicas y temporalidades del Sistema de Comunicación Institucional.

Aunque resultan indudables las contribuciones que supone la adopción de los fundamentos conceptuales de la Teoría Social de la Comunicación, es posible aún advertir en el caso cubano cierta propensión a replicar o descontextualizar la propuesta del modelo dialéctico de Martín Serrano a partir de lo que a nuestro juicio ha caracterizado también su impacto en las investigaciones históricas en Cuba: el predominio de un acercamiento al modelo como recurso metodológico, en detrimento de un mayor aprovechamiento crítico de las categorías y conceptos aportados por el autor.


4. Aperturas e hibridaciones. Integración a otras propuestas conceptuales

A la par de las contribuciones de la obra de Manuel Martín Serrano a la consolidación de una línea de estudios históricos con un perfil teórico-metodológico definido, que la ha dotado de una mayor consistencia formal en nuestro campo académico, habría que referir también la escasa apertura -ya sea desde la práctica docente o investigativa- a otros enfoques para la comprensión de los estudios históricos en comunicación.

Es por esta razón que nos interesaría finalmente apuntar algunos esfuerzos recientes por integrar las propuestas del enfoque de la Teoría Social de la Comunicación de Martín Serrano a otros sistemas de diverso rango conceptual tales como la teoría de sistemas del sociólogo alemán Niklas Luhmann; la teoría de la estructuración del sociólogo inglés Anthony Giddens; la teoría latinoamericana de las mediaciones, del español-colombiano Jesús Martín-Barbero; la metodología histórico-estructural con énfasis en el análisis de medios de difusión, sistematizada en esa área por el mexicano Enrique Sánchez Ruiz y el método del análisis del discurso; entre otros.

Estas hibridaciones, por ejemplo, se han manifestado en un significativo estudio (García Luis, 2004) acerca de los procesos de regulación y autorregulación de la prensa en Cuba sobre la base de valores morales y normas deontológicas, que parte de la concepción de los sistemas autorreferenciales de Luhmann desde el rescate del concepto de mediación. Este estudio propone la integración de los enfoques de la sociología burguesa, la escuela crítica de Frankfurt y la reflexión latinoamericana en comunicación al análisis del régimen de propiedad y el marco legal de los medios de comunicación en Cuba y sus interrelaciones con la sociedad civil.

Otra investigación con referentes importantes en la obra del sociólogo alemán y claras alusiones a la partida teórico-metodológica de Manuel Martín Serrano, es la del estudio de la revista cultural La Gaceta de Cuba como parte del Sistema de Comunicación Institucional cubano de principios de los noventa. Entendida aquí como “el estado dinámico que posee la publicación”, la categoría de posición dentro del SCI adquiere significación a partir de la propuesta de dos dimensiones importantes derivadas de esta síntesis conceptual: anclaje y reajuste estratégico.

La primera dimensión remite al análisis de “los elementos y relaciones infraestructurales, estructurales y superestructurales, y los nexos que la revista sostiene en estos órdenes con su entorno, que se mantienen durante la reproducción estratégica del medio” (Salas González, 2007: 43). Sin embargo, esta dimensión, válida para una investigación histórica de corte más descriptivo, precisa del recurso a otra que permite “captar el sentido de las transformaciones” que experimenta la publicación en la compleja coyuntura sociopolítica y económica de los noventa. La dimensión de ajuste estratégico se refiere a los “ajustes de adaptación estructurales y supraestructurales (…) y a las estrategias de inserción de la publicación en el debate intelectual, artístico e ideológico de la época (…), así como la relación consecuente que establece con la política cultural” (Salas González, 2007: 44). Estas aproximaciones y sus restantes niveles de análisis son, a nuestro juicio, de indudable valor para futuras investigaciones afines.

Otra propuesta, encaminada a valorar críticamente los principales usos teóricos del concepto de mediación en el campo de la comunicación, fundamenta las contribuciones de la teoría de la estructuración -entre otras- a su análisis. “En otras palabras, la mediación no sólo da cuenta de los componentes de la relación sino también de la manera en que se relacionan, y el sentido y la configuración resultante que dicha relación produce. El sentido que adquiere la articulación así como sus resultados son contingentes en cuanto son históricos. Diremos con Giddens que la relación mediadora está atravesada por procesos de estructuración/desestructuración/reestructuración” (Gámez Torres, 2005: 15).

Otra de las iniciativas remite, a un estudio (Velazco Díaz, 2005) sobre el proceso de estructuración y desarrollo de la televisión cubana en su etapa fundacional. Aunque esta investigación no pretende profundizar en las transformaciones que a nivel individual proponen los medios de comunicación, sí considera importantes aquellos aspectos según los cuales estos adquieren significación social a través de la percepción, el uso y la apropiación de nuevas formas de expresión.

La metodología que relaciona más eficazmente las distintas categorías para este estudio es la del enfoque histórico-estructural de los medios de difusión, sistematizado en el área latinoamericana. La propuesta, representa una de las vertientes más importantes de la investigación sociológica contemporánea [5]. Y a estas reflexiones, naturalmente, se integran algunos elementos de Martín Serrano para su estudio de los sistemas sociales haciendo más énfasis en las condiciones para la transformación del sistema de comunicación pública que en su dinámica interna.

Interesa a este estudio el análisis sobre la introducción de las nuevas tecnologías de producción o difusión de información como una de las potencialidades transformadoras del sistema de comunicación. El autor define “un modelo mediador como una única representación de la política social que actúa al mismo tiempo a tres niveles”. El primero de ellos, se refiere a la infraestructura de los sistemas social y de comunicación a través de los cuales se “asigna a los recursos y a los objetos que son creados, transformados, utilizados o destruidos, para llevar a cabo la remodelación de los Sistemas, un modo de ser utilizados y un significado funcional o histórico” (Martín Serrano, 1986: 65). Esto se corresponde adecuadamente con la propuesta de analizar la evolución del medio, independientemente de sus imperativos naturales, dentro de sus posibilidades históricas.

Finalmente, apuntaremos la propuesta de diseño de una investigación histórica (Maseda Figueroa, 2005) sobre la influencia que tuvieron las filiaciones ideológicas de varios diarios cubanos en el tratamiento del tema del fascismo entre los años 1938 y 1941. En un intento por caracterizar el propio contexto discursivo de la época se integra a los presupuestos de Martín Serrano el empleo de las funciones del lenguaje enunciadas por el teórico ruso Roman Jakobson y la propuesta analítica del sociólogo español Jesús Ibáñez.

Los “modelos (canónico para el análisis de la mediación cognitiva y canónico para el análisis de la mediación estructural) son muy útiles porque abarcan en el análisis del relato los objetos de referencia, las fuentes, su marco temporal y espacial, los personajes, sus roles, sus objetivos, etc. Pero Serrano señala en sus modelos un análisis de valoraciones para el cual no define herramientas o procedimientos concretos” (Maseda Figueroa, 2005: 16). Siguiendo tales criterios, esta investigación propone, finalmente, una construcción teórico-metodológica sobre la base de los procedimientos del análisis del discurso.

Luego de apuntar algunos criterios sobre el comportamiento más reciente de estos estudios en nuestro país es posible concluir que entre las posturas teórico-metodológicas y epistemológicas dominantes en la investigación en comunicación en Cuba, la propuesta de la Teoría Social de la Comunicación ocupa un lugar fundamental.

Sin embargo, no podría asegurarse que se reconozca en estas investigaciones un único enfoque o postura paradigmática en relación con la obra del investigador español. Ello, como hemos venido analizando, ha estado condicionado también por referencias episódicas o recursos a las propuestas conceptuales de Martín Serrano, que no siempre han tenido en cuenta la necesaria reformulación de contribuciones pertenecientes a otros estadios de la trayectoria intelectual no solo de su autor, sino del campo de estudios donde tales incursiones se validan una y otra vez.


NOTAS

[1] Ello también ha estado dado por el lugar que ocupa la obra del autor en el programa de asignaturas como Teoría de la Comunicación, Comunicación y Sociedad e Historia de la Prensa Cubana, entre otros.

[2] En este sentido, el método de investigación más empleado fue el propuesto por Jacques Kayser en su obra
El Periódico: estudios de morfología, de metodología y de prensa comparada. Se trata de análisis fundamentalmente enfocados hacia el formato, elementos estructurales tales como publicidad, espacios de redacción, títulos, ilustraciones y textos; clasificación por materias de los contenidos y valorización o jerarquización de estos dentro del periódico.

[3] Aquellos que el norteamericano Michael Schudson ha englobado bajo la tipología de la “historia de las instituciones”, interesados en indagar acerca de la evolución de medios particulares, géneros o centrados en biografías de personajes trascendentes en el ámbito periodístico y empresarial. En general, se trata de estudios no interesados en la relación histórica entre comunicación y sociedad.

[4] Para el autor, “la necesidad de un enfoque basado en el análisis de la mediación se hace sentir cuando el manejo de la información, de los actos, de las materias, se manifiesta como una actividad que no puede ser disociada ni analizada por partes” (Martín Serrano, 2004: 22).

[5] En su versión analítica a los medios de difusión, el investigador mexicano Enrique Sánchez Ruiz describe algunos puntos de partida: “la llamada comunicación masiva, como cualquier otro objeto de estudio de lo social, constituye un nexo complejo de múltiples dimensiones, relaciones y determinaciones mediadoras (...), los medios de difusión masiva se constituyen socialmente y operan dentro de diversos procesos macro y micro sociales, mediante sus múltiples articulaciones con diferentes instituciones, aparatos, instancias, estructuras de la sociedad en su conjunto y en su caso del sistema internacional” (citado por Velazco Díaz, 2005: 32).


Bibliografía

ABREU, Yessika e INFANTE, Leyanes (2007):
Noticias de un cambio. El sistema de prensa cubano (1959-1965). Tesis de Licenciatura en Periodismo. Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

ALONSO ALONSO, María Margarita (2000): “La investigación de la comunicación en Cuba: préstamos teóricos para un itinerario singular”,
Revista Temas, nº 20-21, enero-junio de 2000, pp. 39-50.

AMAYA TRUJILLO, Jenny (2003):
La comunicación en Cuba (1921-1925). Una aproximación al estudio del Sistema de Comunicación Institucional Cubano. Tesis de Licenciatura en Comunicación Social. Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

AROSTEGUI, Julio (2001):
La investigación histórica: teoría y método. Barcelona: Crítica, 2001.

COLÓN FLEITES, Yanely (2006):
La prensa en Cuba (1921-1925). Un acercamiento al Sistema de Comunicación Institucional. Tesis de Licenciatura en Periodismo. Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

GÁMEZ TORRES, Nora (2005):
La mediación como objeto de estudio de la comunicación. Críticas y perspectivas. Tesis de Maestría en Ciencias de la Comunicación. Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

GARCÍA LUIS, Julio (2004):
La regulación de la prensa en Cuba: referentes morales y deontológicos. Tesis de Doctorado en Comunicación Social. Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

GONZÁLEZ ROJAS, Antonio E. (2005):
Cuando el mundo era nuestro. El diario “El Mundo” en la primera década de la revolución cubana (1959-1969). Tesis de Licenciatura en Periodismo. Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

LIMA SARMIENTO, Edel (2006):
La obsesión de régimen machadista. Un acercamiento a la censura de prensa de enero de 1930 a agosto de 1933, Tesis de Licenciatura en Periodismo. Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

MARTÍN SERRANO, Manuel (1986):
La producción social de comunicación. Madrid: Alianza (1ª ed.).

MARTÍN SERRANO, Manuel (2004):
La producción social de comunicación. Madrid: Alianza (3ª ed.).

MASEDA FIGUEROA, Bárbara.
Fascismo y prensa cubana. Una aproximación al tema (1938-1941). Tesis de Licenciatura en Periodismo. Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, 2005.

MORIN, Edgar (1994):
Introducción al pensamiento complejo. Barcelona: Gedisa.

OLIVERA, Dasniel y SALAS, Jorge Luis (2006):
Pasión y Prejuicio. Acercamiento histórico a la investigación en Comunicación Social en Cuba (1970-1989). Tesis de Licenciatura en Comunicación Social. Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

RIVERA GALLARDO, Rafael (1987): “La investigación científica sobre los medios de difusión masiva en la especialidad de Periodismo”. Ponencia presentada al evento
La investigación y la propaganda en los medios de difusión masiva, Facultad de Periodismo. La Habana: Pablo de la Torriente Brau.

SALAS GONZÁLEZ, Daniel (2007):
La Gaceta de Cuba: A la cultura ida y vuelta (la revista cultural en el Sistema de Comunicación Institucional cubano de 1992 a 1996). Tesis de Licenciatura en Periodismo. Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

SALAZAR NAVARRO, Salvador (2006):
La libertad de prensa: formaciones sociales y medios de comunicación. Tesis de Licenciatura en Periodismo. Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

TABOAS, Eliane y ORTEGA, Yenisley (2007):
La nación cubana en la prensa. Una mirada desde la República. Tesis de Licenciatura en Periodismo. Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

VELAZCO DÍAZ, Ayrén (2005):
El imperio de las imágenes. Un acercamiento histórico-estructural a los inicios del medio televisivo en Cuba. Tesis de Licenciatura en Periodismo. Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.





PARA CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

AMAYA TRUJILLO, Janny y VELASCO DÍAZ, Ayrén (2007): “Enfoques más recientes en la investigación cubana en comunicación. Aproximaciones a la obra de Manuel Martín Serrano”,
Mediaciones Sociales. Revista de Ciencias Sociales y de la Comunicación, nº 1, segundo semestre de 2007, pp. 93-112. ISSN electrónico: 1989-0494. Universidad Complutense de Madrid.

Disponible en: http://www.ucm.es/info/mediars