Sabado, 08 de Mayo de 2021

Universidad Complutense de Madrid :: Arte y Monarquía en el Nacimiento y Consolidación del Reino de Aragón (1035-1134)

DOCUMENTACIÓN



DOCUMENTACIÓN

Desde el siglo XVII la cronología del castillo de Montearagón ha sido tema de debate entre los estudiosos que se han interesado por la maltrecha fortaleza y la documentación conservada sobre la misma.

En su obra Discurso sobre la fundación y estado de la Real Casa de Montearagón impresa en 1619, Juan de Segura atribuye la fundación del monasterio al rey Sancho Ramírez [1], negando así la hipótesis propuesta por el viajero portugués Juan Bautista Labaña, quien dos años antes, en 1610, había señalado a Pedro I como promotor de las obras [2].

En el segundo capítulo del citado Discurso, el cual lleva por título Del instituto de los Canonigos Reglares de San Agustín, que aquí puso el Rey don Sancho, Juan de Segura recoge las donaciones que el monarca y su hijo, el futuro Pedro I, hicieron a Montearagón en 1086 y 1093, la primera de las cuales le sirve para datar la terminación de las obras.[3]

Junto a dicha donación, señala ya la relevancia de una serie de hechos documentados como son las donaciones que hace Pedro I, la concordia del obispo de Huesca y el Abad de Monteargón, la donación de la Almunia de Monmesa, la confirmación del lugar de Quicena por parte de la reina doña Urraca tras la muerte de Pedro I, los dos privilegios de Alfonso I el Batallador y la donación de Alfonso I, entre otras. No obstante, tal y como señala Fr. Ramón de Huesca en 1797 en su Teatro histórico de las iglesias del reyno de Aragón, las fechas atribuidas por Juan de Segura a los citados documentos son en su mayoría erróneas.[4]

Al parecer, el canónigo Juan de Segura “no conoció la V gótica…y valiendo cinco, la tomó por dos unidades anticipando los sucesos tres años, de que resultan varios anacronismos, contradicciones manifiestas, y gran confusión en el orden cronológico. También se engañó en la reducción de las Eras del Cesar à años de Christo, rebaxando 39 años debiendo ser 38, de que se sigue la diferencia de otro año”.

Al igual que Segura, Fr. Ramón de Huesca reconoce a Sancho Ramírez como fundador del castillo, iglesia, monasterio y villa de Montearagón. El autor menciona la existencia de un documento conservado por aquel entonces en el archivo de Roda el cual sitúa al monarca en dicho monte en mayo de 1085: “Era M.C.XXIII. in mense Madio in loco vel puedo qui dicitur Montearagon” [5]. Según el padre Huesca, Sancho Ramírez “al principio se atrincheró y fortificó allí del mejor modo que pudo” [6], y en el mes de mayo de 1086 comenzó a construir en ese mismo lugar el castillo de Montearagón, la iglesia de Jesús Nazareno en su interior, y viviendas para alojar a los soldados.

Al final de la obra, Fr. Ramón de Huesca incluye un apéndice documental en el que recoge los siguientes documentos: la donación del rey don Sancho Ramírez de 1086, la bula de Urbano II de 1089, el privilegio magno del rey don Sancho, el privilegio de don Pedro I, el privilegio de protección del la reina Urraca de marzo de 1110 y la donación del lugar de Tierz hecha por Ramiro I en 1134.

Tanto Ricardo del Arco[7] en 1914 como Antonio Ubieto Arteta en el tomo de su Historia de Aragón dedicado al estudio de la formación territorial, publicado en 1981[8], fechan las obras de construcción del castillo de Montearagón entre mayo de 1086, primera donación de Sancho Ramírez y su hijo al monasterio, y el 1 de julio de 1089, momento en el cual Urbano II toma bajo su protección a la iglesia de Jesús Nazareno.

Además, Ubieto es el primer autor que menciona la existencia de un documento del 30 de septiembre de 1087 en el que el rey Sancho Ramírez y Pedro I entregan a los señores Sancho Aznar y Pepino Aznar el lugar de Artasona, junto a Eyerbe, para que hiciesen allí un castillo, lo que confirmaría la construcción de Montearagón en época temprana. No obstante, Ubieto señala las dudas que existen acerca de la autenticidad del documento de donación de mayo de 1086, incluido en el apéndice documental de la obra del padre Huesca.

Seis años más tarde, en 1987, Antonio Duran Gudiol publica su obra titulada El castillo abadía de Montearagón en los siglos XII y XIII [9] en la que destaca la concordia firmada en 1103 entre el abad Jimeno y el obispo Esteban de Huesca como el documento de mayor relevancia para el estudio de los primeros años de la fundación real.

A pesar de que la crónica de San Juan de la Peña afirma que el rey edificó el monasterio de Montearagón en mayo de 1088, Durán Gudiol señala la existencia de dos documentos procedentes del archivo montearagonés que confirman la fecha dada por el padre Huesca (mayo de 1086): la dotación de las iglesias navarras de Santiago de Funes y Santa María de Ujué por Sancho Ramírez el 13 de enero de 1086 y una dotación fechada en mayo de ese año otorgada por el mismo monarca “a la iglesia que comenzamos a edificar en honor de Jesús Nazareno en el castillo que llamamos Montearagón”.

En conclusión, tal y como señala Durán Gudiol, “mientras no surjan otros testimonios, habrá que considerar el año 1085 como la fecha en que, tras la acción militar pertinente, se comenzó a construir el castillo montearagonés”.[10]

 

Diana Lucía Gómez-Chacón

                                                                                                                                                                       


[1] J. de Segura, Discurso de la fundación y estado de la Real Casa de Montaragon, Colección “Rememoranzas”, 6, Instituto de Estudios Altoaragoneses, Diputación de Huesca, Huesca, 1996 (ed. facsimilar). 

[2] Viajes de extranjeros por España y Portugal desde los tiempos más remotos hasta comienzos del siglo XX, vol. III. Siglo XVII (continuación), recopilación, traducción y notas de J. García Mercadal Junta de Castilla y León, Consejería de Educación y Cultura, Salamanca, 1999, p. 57.

[3] J. de Segura, op. cit.,  fol. 12. J. de Segura transcribe parte del documento.

[4] R. de Huesca, Teatro histórico de las iglesias del reyno de Aragón, tomo VII. Iglesia de Huesca, Imprenta de Miguel Cosculluela, Pamplona, 1797, p. 287.

Lamentablemente, F. D. de Aynsa no advierte los errores cometidos por Juan de Segura al datar la documentación conservada. Ver F. D. de Aynsa, Fundación, excelencias, grandezas, y cosas memorables de la antiquísima Ciudad de Huesca, Pedro Cabarte, Huesca, 1619.

[5] Ibidem, p. 288.

[6] Ibidem.

[7] R. del Arco, “El monasterio de Montearagón”, Linajes de Aragón, V, 20 (15 de octubre de 1914), pp. 357-376; “El monasterio de Montearagón. (Continuación)”, Linajes de Aragón, V, 21 (1 de noviembre de 1914), pp. 377-396.

[8] A. Ubieto Arteta, Historia de Aragón. La formación territorial, vol. I, Anubar ediciones, Zaragoza, 1981, pp. 89-91.

[9] A. Duran Gudiol, El castillo abadía de Montearagón en los siglos XII y XIII, Diputación provincial, Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 1987.

[10] Ibidem, p. 12.

  

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