logoAR http://www.ucm.es/info/angulo cabeceraAR
feediconRSS Vol.2, núm.2grisAR2010 grisARUniversidad Complutense de Madrid ISSN: 1989-4015grisAR

artículos varia textos reseñas noticias
bibliografia

todoslosnumerosAR

Cidade Silvestre, Ciudad Salvaje: Lisboa en una novela de Lídia Jorge
PDF

Lilia Agustí Rangel Antas Botelho
agustibotelho@msn.com

Resumen
En la novela Notícia da Cidade Silvestre, la escritora portuguesa Lídia Jorge presenta la ciudad de Lisboa tras la Revolución de los Claveles. Júlia Grei, la protagonista, conducirá al lector en una incursión por una Lisboa en plena crisis de identidad en el período de consolidación de la democracia tras décadas de dictadura. En la novela se denuncian las carencias y contrastes de una ciudad en proceso de modernización, que no puede esconder la pobreza, el hambre y la degradación. La protagonista muestra la Lisboa operaria, el mundo de la prostitución, los cambios políticos, el orden social, bajo una perspectiva femenina. La ciudad, contaminada por elementos naturales, es todo menos una Cidade Silvestre idílica. En esta Lisboa la naturaleza es una fuerza destructiva que convierte a la ciudad en una jungla urbana habitada por criaturas con características animalescas, una ciudad salvaje.
Palabras clave: ciudad, Lisboa, contrastes, silvestre, salvaje.

Title: Cidade Silvestre, wild city. Lisbon in a novel by Lídia Jorge
Abstract
In her novel Noticia da Cidade Silvestre, the Portuguese writer Lidia Jorge presents the city of Lisbon in the period following the "Revolution of the Carnations". The protagonist Júlia Grei leads the reader on an excursion through Lisbon at a time when the city is undergoing a profound crisis of identity, as the consolidation of democracy takes hold after decades of dictatorship. The novel denounces the shortcomings and contrasts of the city during its modernization, which fails to hide the poverty, hunger and degradation which are prevalent despite efforts of renewal. The protagonist reveals working class Lisbon, the underworld of prostitution, political shifts and a changing social order from a feminist perspective. The city, contaminated by natural elements, is anything but an idyllic sylvestran paradise. In this Lisbon, nature is a destructive force which converts the city into an urban jungle inhabited by creatures with animal-like characteristics, a "wild city" .
Keywords: city, Lisbon, contrasts, wilderness, wild.


La paradoja presente en el título Notícia da Cidade Silvestre puede desconcertar al lector de los primeros capítulos de la novela de la escritora lusa Lídia Jorge. Desde el principio queda claro que la acción tendrá lugar en la ciudad de Lisboa en el rescoldo de la Revolución de los Claveles, más concretamente de los años 1975 a 1979. La novela, con fecha de 1984, exactamente diez años después de la Revolución, es la crónica de una Lisboa mutante en plena crisis de identidad en un momento clave de su historia. El enredo se puede resumir en pocas frases: Júlia Grei, viuda, vive con su hijo Jóia en condiciones precarias. Su mejor amiga, Anabela Cravo, recurre a sus dotes femeninas para seducir a hombres que la ayuden a subir en la escala social. Júlia Grei mantiene una fugaz relación amorosa con Artur, realiza un aborto clandestino, tiene varios amantes, cae en la prostitución. Tras el intento de suicidio de su hijo, y después de intimidar a un amante y a Anabela con un cuchillo, Júlia conquista la autonomía, encuentra el equilibrio y un nuevo amor.

Lídia Jorge es conciente de la perspectiva innovadora de la ciudad que ofrece en la novela, y que transporta al lector al otro lado del espejo del estereotipo literario creado por Eça y consagrado por Pessoa. La novela lleva a cabo una deconstrucción de la visión tradicional y literaturizante de Lisboa, al mismo tiempo que invierte la mirada exclusivamente masculina de Carlos da Maia o Bernardo Soares. Júlia Grei, la viuda pobre que lucha por la supervivencia, no deambula por, sino que sube apresuradamente el Chiado cada día para ir a trabajar en una pequeña librería, vuelve a casa en tranvía, no frecuenta el Martinho da Arcada o la Brasileira, sino un desconocido "bar Aviador", o los restaurantes cutres de las afueras. La ciudad está escrita por una mujer y es vivida por mujeres, gira en torno al universo femenino. Tampoco se sigue el tópico de la "Lisboa Menina e Moça", la ciudad castiza de las casas de fado y la saudade. La autora da voz a la ciudad proletaria de las clases bajas, cuyas calles huelen a comida, donde las prostitutas se amontonan cerca del río, los traficantes de droga huyen de la policía y la degradación mina los barrios pobres.

La perplejidad persiste. ¿Por qué Cidade Silvestre? La Lisboa que Júlia Grei nos presenta, aunque inequívocamente urbana, está contaminada de elementos naturales. Elementos tan característicamente citadinos como el tráfico, el movimiento perpetuo de gente, el museo, el cine, el bar, conviven en la geografía urbana con árboles y animales. La ciudad no suprimió completamente los rasgos naturales, su pasado rural, no está hecha exclusivamente de piedra. En esta ciudad los edificios y los árboles coexisten, persisten marcas de ruralidad. Una gran parte de los personajes de la novela, la misma Anabela, proceden del campo. Esa masa poblacional trae a la ciudad sus hábitos campesinos, como los pollos que cría la dueña del bar en las traseras del local, o las huertas que cultivan en plena ciudad los que vinieron de la aldea, y que todavía hoy se pueden ver al borde de las autopistas. La misma toponimia de la ciudad está plagada de reminiscencias campesinas. Se menciona "o lago do Campo Grande, onde nadavam patos" (Jorge 1984: 224), Campo Pequeno, Entrecampos, Campo das Cebolas. También aparecen espacios que la ciudad destina a la presencia de la naturaleza, como el zoo, frecuentado por madre e hijo, amante de los animales; el Jardim Botânico, así como varios parques y jardines públicos. La novela explota el carácter híbrido de la ciudad. La persistencia de elementos naturales en el paisaje urbano crea la ilusión de estar en pleno campo. Los pájaros y los árboles ayudan a componer un ambiente silvestre en la ciudad: "árvores umbrosas, plátanos, pimenteiras que lembravam um campo e um retiro" (Jorge 1984: 166).

La novela juega con esta naturaleza en la ciudad, transfigurando la morfología urbana, convirtiendo elementos típicamente citadinos en un espacio natural. Así, "A livraria era uma grande floresta de pinheiros e choupos dramaticamente aprisionados. De mistura com os juncos, as giestas, as urtigas, a lindíssima urze" (Jorge 1984: 280-281).

Hay, en la novela, múltiples evocaciones del pasado áureo de la capital, de su historia tragicomarítima, de su mitología. El pasado se vincula con elementos naturales. La imagen del Mosteiro de Santa Maria de Belém, símbolo máximo de los descubrimientos portugueses, surge en la orilla del Tajo como un reptil: "via-se o lombo dos monumentos manuelinos de galga erguida no ar, da cor dos lagartos imóveis, de escama lisa, prontos a hibernar no sono" (Jorge 1984: 156).

También la ciudad, capital del Imperio perdido, parece estar en estado de hibernación tras las hazañas gloriosas del pasado. Júlia visita el atelier de Fernando Rita, un artista que prepara una exposición de esculturas de yeguas, y se entera de que, en la Antigüedad, las yeguas de Lisboa, Olissipo, la ciudad fundada por Ulises, eran tan veloces que se decía que se quedaban preñadas del viento mientras corrían, dando a luz potros velocísimos. Assumpção, jefe y amante de Júlia, cambia los versos de Catulo:

aquela Júlia que Assumpção
amou mais do que a si próprio e aos seus, agora,
nas encruzilhadas e vielas
esfola os netos do magnânimo Tejo. (Jorge 1984: 292)

Una vez más la Antigüedad clásica se relaciona con Lisboa. El Tejo sustituye el "Remo" del poema original. El río se ve como un patriarca fundador, a semejanza de Remo.

El río Tajo es un elemento recurrente en la novela, indisociable de la ciudad. Nótese que el río tiene una connotación ambivalente. Es a la vez un elemento natural, perteneciente al imaginario bucólico, y urbano. El Tejo de la novela es un río que perdió su pureza original y el color azul, corrompido por la ciudad, contaminado por las alcantarillas y la actividad industrial, donde se acumulan los detritus, no siendo más que una reminiscencia del universo natural. Júlia Grei tiene una relación particular con el río. El antiguo taller de su marido, donde vive con Jóia, está muy cerca del Tajo. En la orilla del río tiene su primer contacto con el mundo de la prostitución, y ahí la ejercerá. También está presente en la noche en que decide dejar esa actividad. Ese día Júlia se encuentra en una "pensão torpe de costas voltadas para o rio" (Jorge 1984: 286). La conexión particular del personaje con el Tajo se revela más de una vez. "Eu estava habituada a sentir o rio pelo faro e [...] mesmo de porta fechada e sem janela, tive a certeza absoluta de que lá fora fazia líquido e claro como só acontece na foz dos rios com antemar" (Jorge 1984: 19).

El personaje intuye la presencia del río, puede adivinar su proximidad, presentirlo: "Embora o rio não se visse eu adivinhava que o caudal passava às riscas, ora cinzento da cor dos detritos ora rosado da cor das enchentes" (Jorge 1984: 65). El río llega a influenciar el ritmo orgánico de Júlia: "Nessa noite não consegui dormir porque a cama estava virada em sentido oposto ao correr do rio" (Jorge 1984: 34). El río es una presencia apaciguadora: "ouvia-se o marulho da água a passar, e se pelo meu lado eu considerava esse ruído um elemento doce, ela [Anabela] achava-o uma coisa presa, condenada" (Jorge 1984: 61).

La importancia del río como elemento simbólico en la novela se constata en las primeras páginas, cuando las dos mujeres pasean por su orilla en un ambiente festivo, contrastando profundamente con los capítulos siguientes de la novela, y de sus vidas: "E embora toda a alegria do ar fosse pagã, havia sinos, sons, coisas maviosas e místicas que as águas levavam a caminho do mar de forma invisível" (Jorge 1984: 21). Es también un reducto de armonía y evasión. Varias veces los personajes mencionan un paseo "à outra banda", el otro lado del río, para recrearse. Cuando Anabela, enferma y apática tras el aborto, se instala en casa de su amiga, Júlia siente la necesidad de escapar al peso de la realidad. El refugio que asalta su mente es el río: "senti um desejo enorme de passear junto ao rio [...] Bastaria andar pela margem a ver os barcos" (Jorge 1984: 136). El movimiento ininterrumpido del río a través de la ciudad hacia el océano simboliza el curso de la vida. Tras el aborto de Anabela "A vida continuaria untuosa e líquida como um rio pouco limpo, mas como um rio" (Jorge 1984: 131). El color oscuro del río se asocia a un acontecimiento nefasto, como si sus oscilaciones cromáticas dependieran del estado de espíritu de Júlia. Cuando Júlia amenaza a Anabela y la deja aterrorizada en casa, en uno de los trances más intensos de la trama, busca la tranquilidad del río: "Optei por andar na margem porque uma brisa refrescava a noite" (Jorge 1984: 321). Recuérdese que la novela empieza precisamente en la orilla del río. En este momento la metáfora río/curso de la vida se repite -"O rio como se estivesse parado, correndo, correndo. Os outros que amei correndo cada vez mais longe com essa fita escura" (Jorge 1984: 321)-, pero ahora con una connotación redentora. La corriente del río arrastra un pasado que Júlia quiere olvidar, permitiéndole empezar de nuevo.

Desengáñese el lector. No, esta Lisboa no es un locus amoenus urbano. Más que ciudad silvestre, Lisboa es una ciudad salvaje. La Lisboa que figura en la novela es una auténtica jungla urbana, un submundo en que el peligro latente y el caos despiertan los instintos más básicos de sus habitantes. A todo esto hay que añadir el ruido constante y perturbador del tráfico, la multitud alienada que se arrastra por las calles, la deshumanización, la decadencia de una ciudad degradada. La naturaleza se convierte en una presencia corrosiva que desfigura la ciudad.

Lídia Jorge se asume como escritora comprometida. Mientras que las cuestiones puramente políticas apenas trasparecen (las huelgas, las manifestaciones, la nueva realidad política), las consecuencias sociales y económicas del abrupto cambio están fuertemente representadas en la novela. Se alude a los movimientos migratorios masivos hacia una capital sin capacidad de absorción, la precariedad, los nuevos barrios pobres, la fealdad de la ciudad, la modernización galopante, el crecimiento aleatorio que altera irremediablemente su carácter y fisonomía: "Previamse tuberculoses em barda [...]. Os bairros de lata cresciam como crostas agarradas às periferias, o metro tinha cada vez mais pedintes" (Jorge 1984: 71).

La naturaleza dañina invade las zonas marginadas, las áreas que la ciudad no tiene capacidad para asimilar integralmente. La autora nos invita en varias ocasiones a ver de cerca la realidad de los barrios pobres, presentándolos como un territorio salvaje en que se traba una lucha entre fuerzas contrarias: la ciudad, el urbanismo, la civilización versus el caos, la degradación moral. La caracterización de la Lisboa salvaje es minuciosa. Selim, el amigo problemático de Jóia, vive "numa barraca que caía entre alfaces, na berma duns pinheiros" (Jorge 1984: 172). Más tarde la naturaleza destruye la chabola: "no lugar onde antes tinha havido alfaces e uma barraca cor de cinza, estava apenas pasto e caruma de pinheiro" (Jorge 1984: 298). La propia ciudad aparece como una criatura con características animales a través de prosopopeyas poderosas: "como se as casas sacudissem o lombo depois de espojadas" (Jorge 1984: 270),

As ruas subiam, desciam, faziam voltas, desembocavam umas nas outras, ramificavam-se como veias. As portas estavam abertas, estavam fechadas, umas casas tinham janelas, as outras não, mas todas as que eu via pareciam bocas. Os autocarros também corriam, abanavam, os eléctricos amordaçados à terra, raspavam-na. (Jorge 1984: 148-149).

La ciudad salvaje corrompe a sus habitantes, que parecen perder sus características humanas. El ambiente en que viven les hace sufrir una mutación que los desfigura, convirtiéndolos en criaturas con rasgos animalescos. Los humanos se convierten en bichos (y aquí es imposible dejar de recordar a Miguel Torga). Júlia dice de sí misma, en un momento de cólera: "Podia raspar o pé no soalho como os cavalos quando estrumam numa cerca e se vão ao prado" (Jorge 1984: 133), y se siente una "iguana monstruosa com o rabo atado à árvore da calculidade" (Jorge 1984: 191). Hay también gente que "a fugir pelas ruas dava o ar dum bando de carraças tristes" (Jorge 1984: 286). Uno de los amigos de Jóia, un niño mimado y glotón, se hace llamar "Porquinho", y sus manos son "como pequenos animais obesos" (Jorge 1984: 207). La imagen más espeluznante es la de los fetos, considerablemente desarrollados, de los abortos de las dos mujeres. Jacinta, la comadrona, le enseña a Júlia una caja donde "boiava o que parecia um pássaro despedaçado [...] e remexia de novo nos destroços do pássaro" (Jorge 1984: 132). Las protagonistas también sufren esta mutación, demuestran su faceta feroz de hembras depredadoras. El más básico instinto de supervivencia se superpone al instinto maternal (Júlia no protege a su hijo, ambas realizan un aborto con más de cinco meses de gestación), incluso al deseo sexual y al placer. Júlia se prostituye, Anabela cambia sus favores sexuales por una dentadura nueva, eso es todo. Estas mujeres asilvestradas explotan los instintos primarios masculinos, el instinto sexual, pero también la vanidad de la -presunta- posesión en exclusivo de una amante. Al final de la novela, tras el intento de suicidio y la liberación del yugo de Anabela y sus amantes, Júlia recupera sus características humanas, asume su maternidad y el amor hacia el hijo, se enamora de Fernando Rita. El mismo Jóia, influenciado por la convivencia con Selim, el niño salvaje, adquiere un comportamiento animalesco. El muchacho sensible y cordato es cómplice de la muerte cruel de los pollos de la dueña del Aviador, pierde la capacidad para escribir, y recurre al veneno para ratones para suicidarse. Al final, el cariño de Fernando Rita y los desvelos de su madre hacen posible la regeneración. Tras la salida del hospital, Jóia le da al perro su antiguo apodo, transfiriendo simbólicamente para el animal su antiguo "yo" salvaje, y pide que le llamen por su nombre verdadero, João Mário, su nombre de persona.

La Lisboa que retrata la novela es una ciudad extremadamente compleja, con profundos contrastes y conflictos latentes. El pasado se confronta con el presente, la democracia convive con los resquicios del régimen dictatorial, el desarrollo y el progreso con el pasado. Cidade Silvestre parece ser una más de las paradojas que encierra la Lisboa que nos presenta Lídia Jorge.


Bibliografía

ANTOLINI, André; y BONELLO, Yves-Henri (1994): Les Villes du Désir. Paris: Éditions Galilée.

CHAVES McCLENDON, Carmen (1992): "Colors, Threads and a Reading of Notícia da Cidade Silvestre", en Actas do Terceiro Congresso da Associação Internacional de Lusitanistas (Coimbra, 18-22 de junio 1990). Coimbra: Associação Internacional de Lusitanistas: pp. 455-460.

FREITAS MOTA, Fátima (2002): "Lisboa, Representaciones Literarias". Revista de Filología Románica, Anejo III: pp. 293-306.

JORGE, Lídia (1984): Notícia da Cidade Silvestre. Porto: Publicações Europa América.

LOURO, Regina (1984): "Lídia Jorge: Este livro é o Primeiro". Jornal de Letras, Artes e Ideias, 18-24 diciembre: pp. 2-3. OWEN, Hilary (2000): Portuguese Women's Writing, 1972 to 1986, Reincarnations of a Revolution. Lewiston: The Edwin Mellen Press.

PAZOS ALONSO, Cláudia (1999): "Sex and Success in Notícia da Cidade Silvestre: a Tale of Two Cities". Portuguese Literary & Cultural Studies: Lídia Jorge in Other Words/Por Outras Palavras, núm. 2: pp. 33-49.

PIKE, Burton (1981): The Image of the City in Modern Literature. Princeton: Princeton University Press.

SANSOT, Pierre (1993): Jardins Publics. Paris: Éditions Payot & Rivages.
- (1996): Poétique de la Ville. Paris: Éditions Payot & Rivages.


AGUSTÍ RANGEL ANTAS BOTELHO, Lilia(2009): "Cidade Silvestre, Ciudad Salvaje: Lisboa en una novela de Lídia Jorge" [en línea]. En: Ángulo Recto. Revista de estudios sobre la ciudad como espacio plural, núm. 0. En: http://www.ucm.es/info/angulo/volumen/Volumen0/varia01.htm. ISSN: 1989-4015

papers
articles
texts
bookreviews
news
bibliography

allissuesAR

Síguenos enfacebookCC

w3cvcss
Grupo de investigación:
"La aventura de viajar y sus escrituras"
presentación - normas de edición - proceso editorial - mapa web - consejo
introduction - submission rules - editorial process - web map - board
e-mail