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Pintores en la ciudad de los canales: Settecento Veneziano. Del Barroco al Neoclasicismo
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Rocío Peñalta Catalán

Universidad Complutense de Madrid
rociopenalta@filol.ucm.es

Pintores en la ciudad de los canalesTítulo: Settecento Veneziano. Del Barroco al Neoclasicismo
Comisaria científica: Annalisa Scarpa
Organiza: Fundación Banco Santander
Fechas: marzo a septiembre de 2009
Visita virtual de la exposición

En la Europa del siglo XVIII pocas ciudades eran tan pintorescas y atractivas como Venecia. Todos los que la visitaron entonces han destacado su distinción y su encanto; y los pintores, tanto venecianos como extranjeros, han tratado de reflejar en sus obras los distintos aspectos de la ciudad de los canales.

Entre los días 26 de marzo y 7 de junio de 2009, se ha podido visitar en la sala de exposiciones de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid la exposición Settecento Veneziano. Del Barroco al Neoclasicismo, comisariada por Annalisa Scarpa y organizada con la colaboración de la Fundación Banco Santander. El pasado 18 de junio, la muestra se trasladó a Sevilla, en cuyo Museo de Bellas Artes permanecerá expuesta hasta el 13 de septiembre.

En esta muestra se han expuesto 52 obras, una selección de pinturas venecianas del siglo XVIII procedentes de museos y colecciones privadas, la mayoría de las cuales no se habían exhibido nunca en España.

En el Settecento, la pintura veneciana vive un nuevo florecimiento, y la ciudad de San Marcos vuelve a situarse entre los centros artísticos más relevantes de la centuria. A pesar de la crisis que sufría en todos los ámbitos, la Venecia del siglo XVIII era una ciudad alegre y ligera, desbordante de lujo y placer, y gracias al trabajo de artistas como Canaletto, Belloto, Carlevarijs o Guardi, entre muchos otros, Venecia recupera de nuevo su protagonismo y su hegemonía, y logra situarse en un lugar privilegiado en el contexto artístico europeo.

La muestra reúne obras de los pintores, géneros y estilos más representativos del Settecento veneciano. La selección abarca pinturas de tema bíblico, mitológico, alegórico, histórico, algunos retratos y escenas cotidianas, paisajes arcádicos y vistas de Venecia. Entre los autores representados se encuentran Antonio Belluci, Antonio Balestra, Sebastiano Ricci, Gian Antonio Pellegrini, Jacopo Amigoni, Rosalba Carriera, Pietro Longhi o  Gian Battista Piazzetta.

Especial interés tienen las famosas vedute o vistas de la ciudad de los canales que, junto con la pintura figurativa y el paisaje, fueron las expresiones artísticas más representativas de la Venecia del Settecento. En estas vedute, artistas como Luca Carlevarijs, Johann Richter, Canaletto, Bernardo Bellotto, Francesco Guardi, Michele Marieschi, Francesco Albotto o Gian Battista Cimaroli, además de representar el sugestivo paisaje de la ciudad, retratan costumbres, tradiciones -como la caccia ai tori de los lienzos de Cimaroli y Canaletto-, o hitos relevantes de la historia local, como la visita de embajadores y personajes ilustres a Venecia, que han quedado plasmados en obras como La entrada del embajador de Francia en el Palacio Ducal de Venecia de Luca Carlevarijs y La entrada del embajador de Francia conde de Gergy en el Palacio Ducal de Johann Richter.

Entre los paisajes urbanos preferidos por los pintores se encuentran el puente de Rialto, representado por Francesco Albotto en El puente de Rialto con la Riva del Vin y del Carbon y Francesco Guardi en Veduta de Venecia con el puente de Rialto; la iglesia de San Giorgio Maggiore, en otro lienzo del mismo Guardi, Veduta de Venecia con San Giorgio Maggiore; el Gran Canal en distintos puntos de su recorrido y desde perspectivas diversas, como muestran las obras de Bernardo Bellotto El Gran Canal desde Rialto hacia Ca'Foscari y El Gran Canal desde San Vio hacia la dársena de San Marco, y de Canaletto, Veduta del Gran Canal con la basílica de la Salute hacia el Molo; y, por supuesto, la plaza de San Marcos, con el Palacio Ducal y la basílica.

La Plaza de San Marcos es el lugar más representativo y el punto de referencia para todos los viajeros que visitan Venecia. Su situación, su estructura urbanística y su composición arquitectónica, su valor simbólico como núcleo religioso y espacio definitorio de la identidad veneciana convierten a la piazza en el eje en torno al cual se articula la ciudad. La imagen de la plaza de San Marcos fue exportada en el siglo XVIII a través de la obra de pintores como Cimaroli, Canaletto, Marieschi -cuya Veduta de la dársena de San Marco con el Palacio Ducal ha sido elegida para ilustrar el cartel de la exposición-, Carlevarijs o Richter.

La propia configuración arquitectónica de la plaza explica, en gran medida, las numerosas representaciones artísticas de que ha sido objeto. La disposición de los grandes edificios de la plaza de San Marcos estaba encaminada a crear una imagen pictórica. Las Procurazie Vecchie, con sus cincuenta arcos uniformes; la Torre dell'Orologio, que completa la fachada norte, y el campanario, como remate monumental al sur, convierten a la Piazza San Marco en un grandioso escenario dominado por la Basílica. Las tres inmensas astas de bandera situadas delante de la fachada juegan un importante papel en el diseño de conjunto y dan el toque final a esta impresionante vista. El efecto global de luz y color que se observa en estas pinturas se debe a la profusa incrustación de mármoles de colores o a los dibujos decorativos de los vanos de las fachadas.

Luca Carlevarijs, Venecia: Veduta de la dársena de San Marco con el Molo

Figura 1. Luca Carlevarijs, Venecia: Veduta de la dársena de San Marco con el Molo (1721-1723).  

Los artistas han elegido perspectivas variadas para representar la plaza y sus edificios. Por ejemplo, la vista de San Marcos del cuadro de Luca Carlevarijs Venecia: Veduta de la dársena de San Marco con el Molo (figura 1) está tomada desde el Canal de la Giudecca. Se trata de uno de los encuadres perferidos por los pintores y los clientes de la época. En este lienzo se pueden observar, en primer término, el Palacio del Dux, la Biblioteca Marciana y las dos columnas de la Piazzeta; en segundo plano se encuentra el campanile, y, al fondo, apenas perfiladas, se distinguen la Torre dell'Orologio, la silueta de la Basílica y parte de la fachada de las Procuratie Vecchie. El conjunto de barcas y personajes que aparece en primer plano, frente a la orilla, representa una escena de la vida cotidiana, cuyo colorido y movimiento contrasta con las líneas rectas y los tonos apagados del decorado arquitectónico.

En otros cuadros, como "Caccia ai tori" en la plaza de San Marco de Canaletto y Gian Battista Cimaroli, o las pinturas de Johann Richter y Luca Carlevarijs que reproducen la entrada de los embajadores de Francia en el Palacio del Dux, la plaza de San Marcos se transforma en el escenario que acoge un festejo o una celebración. El carácter dramático de la acción representada en los lienzos influye en el espacio de la plaza, que adquiere los rasgos de un decorado teatral.

Gian Battista Cimaroli, La "caccia ai tori" en la plaza de San Marco

Figura 2. Gian Battista Cimaroli, La "caccia ai tori" en la plaza de San Marco.

En este sentido, resulta especialmente interesante La "caccia ai tori" en la plaza de San Marco de Cimaroli (figura 2), donde el pintor lombardo recoge una de las fiestas más populares de la época. En estas "cazas" el toro, sujeto por una cuerda atada a los cuernos, era atacado por vigorosos perros especialmente adiestrados para ello, golpeado y punzado con palos puntiagudos y aturdido por fuegos de artificio. Los venecianos sentían gran placer por estas crueles luchas, y el duque no desdeñaba el presenciarlas desde el balcón del palacio. Las cacci ai tori se celebraba en distintos lugares de la ciudad y sólo en contadas ocasiones, con motivo de la visita de personajes especialmente importantes, se desarrollaban en la plaza de San Marcos. La escena captada por Cimaroli se ha identificado con la "caza" organizada el 16 de febrero de 1740 con motivo de la visita a Venecia del hijo primogénito de Augusto III, heredero del trono de Polonia. El propio artista fue testigo directo de los acontecimientos, por lo que su pintura, cargada de elementos testimoniales y de carácter narrativo, constituye una excelente crónica de los hechos. Como puede observarse en el lienzo de Cimaroli, a lo largo de todo el perímetro de la plaza se levantó un gran anfiteatro con graderías; se construyeron dos arcos triunfales adornados con estatuas, uno delante de la Basílica y el otro enfrente (fuera del encuadre), delante de la actualmente desaparecida iglesia de San Geminiano; en los balcones de las Procuratie (en los laterales del cuadro) se expusieron tapices y ricos tejidos; y ante las Procuratie Vecchie se levantó el palco de las autoridades, cubierto por un toldo a rayas. En la obra de Cimaroli, el abigarrado colorido de elementos y personajes de la parte inferior del lienzo se opone al amplio espacio abierto de la parte superior, donde, sobre el fondo azul del cielo, se dibujan las cúpulas de la basílica y el elevado campanile.

Giuseppe Bernardino Bison, Veduta del interior de la basílica de San Marco

Figura 3. Giuseppe Bernardino Bison, Veduta del interior de la basílica de San Marco.

Por último, entre las numerosas vistas de Venecia, podemos encontrar también la Veduta del interior de la basílica de San Marco de Giuseppe Bernardino Bison (figura 3), donde las pequeñas figuras humanas -en actitudes cotidianas: mujeres arrodilladas rezando, parejas cuchicheando, un perrito persiguiendo a su dueña- contrastan con la amplitud y majestuosidad del espacio.

La imagen de Venecia, con sus canales, sus iglesias, sus puentes y su plaza de San Marco, fue difundida en la Europa del siglo XVIII gracias a obras como las recogidas en la exposición Settecento veneziano. Del Barroco al Neoclasicismo. Sin embargo, estas vedute no son algo excepcional y sin precedentes: el pintoresquismo de los escenarios urbanos de Venecia ha sido un elemento central en la obra de numerosos artistas plásticos, desde el siglo XV -Bellini o Carpaccio- hasta el siglo XIX -Turner, Whistler, Monet-. Y aún hoy, el aspecto de la ciudad sigue admirando a todos sus visitantes. Así, en versión actualizada y, por lo general, bastante menos artística, los millones de turistas que visitan Venecia cada año tratan de captar con sus cámaras fotográficas los admirables paisajes de la ciudad de los canales.


PEÑALTA CATALÁN, Rocío (2009): "Pintores en la ciudad de los canales: Settecento Veneziano. Del Barroco al Neoclasicismo" [en línea]. En:Ángulo Recto. Revista de estudios sobre la ciudad como espacio plural, vol. 1, núm. 1. En: http://www.ucm.es/info/angulo/volumen/Volumen01-1/resenas05.htm. ISSN: 1989-4015

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