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feediconRSS Vol.2, núm.2grisAR2010 grisARUniversidad Complutense de Madrid ISSN: 1989-4015grisAR

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Un microcosmos locuaz: La ciudad y el mundo de Peer Hutlberg
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Ann Louise Berzelius Steglich

louer1000@hotmail.com

Resumen
El artículo analiza cómo se evoca la ciudad provincial de Viborg en la novela Byen og verden (La ciudad y el mundo, 1992) del autor danés Peer Hultberg. A través de 100 textos independientes el uno del otro, la novela crea un mosaico de las vidas de sus habitantes. La técnica polifónica da lugar a una imagen plural de la ciudad narrada por un narrador, que es omnipresente pero no todopoderoso. Lo que conduce la acción es el cotilleo, que de este modo se muestra como una fuerza de dos caras; por un lado junta a los habitantes alrededor de las diversas narraciones, y por otro les separa por la exclusión social de sus víctimas. Por debajo de la superficie de aparentes mezquindades diarias coexiste un tejido de motivos mitológicos y bíblicos, que va más allá de Viborg para dejar entrever un microcosmos, ya que expone algunas condiciones existenciales de la vida y de la convivencia humana.
Palabras clave: mosaico, cotilleo, polifonía, provincial, microcosmos, Peer Hultberg.

Title: A Talkative Microcosmos: The City and the World of Peer Hultberg
Abstract
The present article will examine how the novel Byen og verden (The City and the World, 1992) written by the Danish author Peer Hultberg evokes the provincial city of Viborg. Through 100 self-contained texts, the novel creates a mosaic of the lives of its inhabitants. The polyphonic technique gives away to a pluralistic image of the city, narrated by an omnipresent, but not all-powerful narrator. What drives the action is gossip, which shows itself as a twofaced force; one which links the inhabitants around the different narrations, and another which separates them because of the social exclusion of its victims. Underneath the surface of an apparent daily malice exists a scheme of mythological and biblical motives, which leads beyond Viborg and paints a micro cosmos while exposing some existential conditions of human life in community.
Keywords: mosaic, gossip, polyphony, provincial, micro cosmos, Peer Hultberg.

Índice
1. Introducción
2. La ciudad y el mundo: cien maneras de ser infeliz
3. La ciudad locuaz
4. El papel del narrador de Walter Benjamin y el cotilleo de Viborg
5. Un mosaico madrileño: La colmena
6. Conclusión

1. Introducción

Dado el hecho de que el autor en cuestión, Peer Hultberg (1935-2007), es desconocido en España, estimo conveniente dar una breve introducción antes de entrar en lo que es el tema del artículo: la evocación literaria de una ciudad.

Hultberg crece en Viborg, una ciudad danesa de provincias, que es precisamente la misma que luego veremos retratada en la novela. Sin embargo, pasa la mayoría de su vida adulta fuera de Dinamarca; estudia filología polaca en Varsovia y en Skopie, luego enseña esa misma materia en la Universidad de Londres. Vuelve a Dinamarca donde enseña unos años en la Universidad de Copenhague, y en 1973 deja esta actividad y viaja a Zurich para estudiar psicoanálisis. Una vez que obtiene el diploma se traslada a Hamburgo, donde permanece los últimos treinta años de su vida, ejerciendo este oficio como terapeuta al mismo tiempo que lo combina con su carrera literaria. Logra el reconocimiento de la crítica danesa por su novela Requiem (Réquiem, 1985), un libro ambicioso que consta de 587 fragmentos de monólogos interiores, y luego su nombre adquiere fama con Præludier (Preludios, 1989), una biografía ficticia sobre los primeros años de la vida de Frédéric Chopin. En 1993 es galardonado con el Nordisk Råds Litteraturpris (Premio del Consejo Nórdico de Literatura), el premio literario de mayor prestigio en Escandinavia, por la novela que estamos comentando, Byen og verden (La ciudad y el mundo, 1992).

Su extenso uso de la técnica del "stream of conciousness" ilustra su exploración de los procesos de cómo la conciencia humana toma forma en el lenguaje [1]. Además se puede decir que esta práctica enlaza sus dos campos de interés: la literatura y el psicoanálisis. Emplea una prosa muy concisa, a veces repetitiva y muy consciente del ritmo, y a menudo construye frases muy largas; en algunas obras llega a tener páginas enteras sin puntos.

Su lengua literaria fue siempre el danés, a pesar de su estrecha relación con Alemania, país donde vivió mucho tiempo, y en cuya lengua ejerció su oficio de psicoanalista.

La ciudad descrita en La ciudad y el mundo es en principio real y los personajes de la novela la llaman por su propio nombre, Viborg[2]. Es una ciudad provincial de 39 000 habitantes, que se encuentra en el centro de la península de Jutlandia. Es famosa por sus perlas turísticas, la catedral y el casco antiguo con calles de adoquines, y es a la vez denigrada por su aparente esnobismo y por su rechazo de los forasteros.


2. La ciudad y el mundo: cien maneras de ser infeliz

A continuación del título Hultberg ha puesto "novela de cien textos", lo cual ya indica que no es una novela de composición tradicional, con una historia y una trama lineal y coherente en un sentido aristotélico, sino que consiste en eso: cien textos breves que constan de entre una y siete páginas. Todos son mini entidades, cada una tiene un protagonista cuya vida está narrada en tercera persona, con acceso a la vida interior del personaje. Lo que se cuenta, sobre todo, es la relación respectiva con el entorno, lo que piensa un personaje de otro o lo que opina de algún acontecimiento común. De esta forma se crea una red integral de los habitantes de todo tipo de clase social de Viborg, difundida temporalmente por la mayor parte del siglo XX. La mayoría de los personajes aparecen en varias historias; en unas como protagonistas, en otras como personajes secundarios. Un personaje puede por ejemplo ser la hija mimada en una de las historias, y convertirse 50 páginas más adelante en amante.

Un crítico ha aludido al subtítulo diciendo que la novela cuenta cien maneras en que se puede ser infeliz[3]. Y sí que es verdad, que se presenta aquí un registro impresionante de fracasos humanos y de motivaciones mezquinas: entre los ciudadanos de Viborg circulan todo tipo de decepciones, traiciones, abandonos, celos, envidias, suicidios, etc. Sus vidas parecen más bien reducidas a un punto doloroso o vergonzoso, que puede ser o bien una auténtica tragedia o bien el hecho de haber sido excluidos a causa de un mínimo malentendido, pero todo ello parece revelar la impotencia de cada uno de ellos.

La última historia es una de las pocas en las que aparece un destello de compasión humana, o quizás, hasta un sentimiento de verdadero amor. Se trata de Povl Hestlund que tardíamente en su vida, en el entierro de un amigo de la infancia, se enamora de la hermana de éste, Anna, que ha sido paralítica desde niña. Juntos intentan averiguar porqué de repente le ha brotado este sentimiento inesperado de enamoramiento y a raíz de esto surge todo un catálogo de motivos sospechosos, que han ido configurando muchos de los destinos que hemos visto en las páginas anteriores.

[...] dinero no tenía, esto lo sabían los dos, tanto ella como él, sólo tenía su pensión de inválida que naturalmente no era hereditaria, y Povl mismo era acaudalado, así que no podría ser por eso, pero entonces porqué, y ambos cavilando, corazón escudriñado, amor no confesado a su hermano, sustitución de su madre, sentimiento de culpa por haber tenido más privilegios desde la infancia, aburrimiento después de haber vendido la granja, rebeldía tardía contra sus padres, nivelación de diferencias de clase, porque no podría ser sólo por el hecho de que fuera inválida, y si simplemente fuera por ese porqué, jactancia sobre el hecho de que era inválida, deseo de molestarla porque era inválida, deseo de cuidarla porque era inválida, deseo de mostrar quien en todo caso no era inválido [...]. (Hultberg 1998: 293)

Al final acaban poniéndose de acuerdo y rindiéndose ante el hecho de que no puede haber otra razón, salvo una especie de amor, a pesar de lo extraño que esto les parezca a los dos. Pero como he mencionado antes, esta historia se diferencia precisamente de las demás de la novela por llegar a semejante conclusión.

Las otras historias parecen mostrar el revés de la ciudad: a pesar de la fachada aparentemente bonita, sabemos que los que viven ahí piensan que sus vecinos son sospechosos de cometer cualquier pecado o escándalo a mayor o menor escala[4]. Creo ver cómo se desvela detrás de algunas de estas leyes morales e impulsos más o menos mezquinos aunque humanos, una dimensión más profunda, que se refiere a varios motivos mitológicos. Sobre todo están elaborados los conflictos arquetípicos de la Biblia, haciendo énfasis en el tema de la venganza, que de modo sutil se repite en varias historias y que parece apuntar hacia el "ojo por ojo" del viejo testamento.  

[...] Que si le apetecería una cerveza, y Bjørn vio con horror como el otro Bjørn cogía una botella de cerveza medio vacía de detrás de una planta en la mesa del sofá y como se la llevó a los labios, rápidamente recobró su razón y murmuró algo sobre su hígado. Inmediatamente el otro Bjørn puso una expresión de desdén en la boca, que Bjørn reconocía muy bien de su infancia, se envalentonó, se encogía de hombros, y cuando una mujer de piel seca y demasiado morena, media cabeza más alta que él, vino de la cocina en un chándal manchado y descolorido por la lejía [...]. Cuando Bjørn en su día vio una versión de La visita de la vieja dama[5]la obra le había impactado mucho, una y otra vez sus pensamientos volvían a Viborg y a la época del colegio y al otro Bjørn, y se había puesto a imaginar la forma que tomaría su propia venganza. Cuando devolvió el álbum de fotos en color a Bjørn y a su mujer reconoció que la vida en sí era venganza suficiente. (Hultberg 1998: 15)

La cita anterior es un ejemplo de un encuentro, o desencuentro, entre dos antiguos compañeros del colegio; uno de ellos se ha quedado en Viborg y el otro ha salido para hacer carrera internacional y exitosa como escenógrafo. Además se juega con la duplicidad del nombre, los dos se llaman Bjørn, que asimismo significa "oso" en danés. El Bjørn que se ha quedado trataba muy mal al otro cuando eran niños por ser demasiado femenino y no mostrar interés ni por el fútbol ni por las chicas. Este último vuelve entonces veinte años después y, sentado en el salón de su antiguo y cargante compañero, recuerda las veces que se ha imaginado una venganza cruel contra este mismo hombre. Pero en ese momento sólo le da asco, parece sucio, sin gusto ninguno, y cuando ve su vida actual, lo ordinarias que le parecen su casa, su mujer y su conversación, decide que ni siquiera es necesario vengarse porque "la vida en sí es venganza suficiente".

El siguiente ejemplo se refiere a Anastasia Knudsen, y vemos cómo en él figura el mismo motivo de la venganza personal, con la diferencia de que aquí sí que se ejecuta.

[Anastasia Knudsen] Fue al hospital cuando Alexandra Lund Jensen estaba agonizando, había comprado un ramo bonito de crisantemos y no en la plaza, sino en Engkabbelejen[6], Quién se hubiera imaginado que ibas a venir, dijo Erik Lund Jensen, que estaba sentado al lado de la cama, con la mano de su mujer en la suya, Qué ilusión le hará verte aquí, y apretó la mano de su mujer, Mira quién ha venido, ella abría los ojos en su embriaguez analgésica y sonreía vagamente, [...] Anastasia Knudsen cautivó su mirada vaga con la suya fija, se inclinó sobre ella y le susurró en su oreja, lo más claro que pudo, aunque no demasiado alto por consideración hacia las otras tres mujeres en la habitación, Yo sé quién es el padre de tu hija, y por la convulsión de la mano de Alexandra Lund Jensen, supo que había entendido, supo que no iba a morir tranquila y Anastasia Knudsen logró la paz, sus nervios se aliviaron, se puso contenta otra vez. (Hultberg 1998: 248)

La mujer enferma, Alexandra Lund Jensen, es al parecer la culpable de que la humilde empresa de Anastasia se haya hundido. Anastasia es además un personaje sumiso; es coja, ha nacido fuera del matrimonio y poco después su madre se suicidó. De adulta se ha ganado la vida cosiendo para la gente acomodada de la ciudad, sola con sus dos gatos, hasta que repentinamente empezaron a disminuir sus clientes. La culpa la tiene Alexandra, que ha empezado a hablar a espaldas de Anastasia, de su falta de limpieza en casa, del olor a gato que impregna la ropa, etc. Luego, por casualidad, Anastasia descubre que la hija de Alexandra nació al parecer mucho antes de la fecha del casamiento. Se pone a investigar este asunto con la finalidad de vengarse, y vemos en el texto que lo consigue, haciendo que la enferma tenga remordimientos y miedo a que se manche su reputación cuando ella ya no exista y no pueda defenderse. Con la frase "Yo sé quién es el padre de tu hija" entendemos obviamente que no es el marido, como habría tenido que ser.

Además vemos aquí claramente el poder que tiene el cotilleo en la ciudad. La historia de Anastasia está contada a lo largo de tres textos diferentes que aparecen con mucho intervalo, y llama la atención que en el primero, justamente ella misma pone énfasis en lo limpia que tiene la casa a pesar de los gatos, en cómo disfruta del olor a jabón después de limpiar, etc. Luego, y contrariamente, vemos que a la señora Alexandra se le ha metido en la cabeza un olor insoportable a gato. Parece un duelo de cotilleo, que en este caso acaba con el triunfo dudoso de ambas. Finalmente, el lector no llega a saber si realmente ha olido a gato o no, porque son los relatos de los habitantes y no se encuentran sometidos a ningún narrador que posea el privilegio de la verdad. En vez de eso, la voz narradora oscila entre corresponder con el personaje de la historia o surgir de un anónimo colectivo, que apunta hacia un órgano de la ciudad misma. La primera voz obedece a la clase social y a la particular personalidad, que pertenece al personaje en cuestión. La segunda se manifiesta también mezclada con la primera sin pertenecer explícitamente a nadie, como un "se sabía desde hace mucho" o "uno siempre se hace su propia idea de las cosas".

Cabe añadir que no se salva ningún nivel de la sociedad del tono irónico del autor, ni tampoco parece juzgar a nadie por estar coqueteando, tener intereses, prejuicios, ignorancias, egoísmos, etc. más o menos ocultos, sólo desvela el hecho de que sus personajes se mueven generalmente por este tipo de impulsos.

Hacia el final vemos que la referencia bíblica se sintetiza en siete historias seguidas, que ilustran cada una uno de los siete pecados capitales, respectivamente: gula, avaricia, ira, soberbia, lujuria, pereza, envidia; hasta llegar en último lugar a la historia de un amor revelador y sin condiciones como vimos con el ejemplo de Povl Hestlund y Anna.


3. La ciudad locuaz

La ficción no significa que la ciudad concreta esté ausente. Abundan las referencias geográficas de calles y establecimientos, instituciones y tiendas, pero sin mucha descripción física; los detalles parecen sobre todo formar parte de un escenario necesario.

Sin embargo, existen dos elementos más o menos determinados, que parecen tener una función unificadora entre la multitud de fragmentos. Uno es espacial; es un lugar, que aparece repetidas veces por su capacidad de ofrecer diversas posibilidades de actuación para los personajes. Es el lago de la ciudad: Nørresø.   Cuando Niels Asmus Larsen tenía nueve años se dirigió a Nørresø.

Quedaba muy poco para que pudiera haber ocurrido una desgracia, porque el chico naturalmente no tenía ni la menor idea de lo que estaba haciendo y explicar algo no podía en manera alguna, una especie de travesura se supone, demostrar su coraje, quizá un poco extraño, teniendo en cuenta que estaba solo y normalmente era tan tranquilito, pero así son los chiquillos, y así por lo tanto también era Niels [...]. (Hultberg 1998: 253)

En este fragmento vemos no sólo la acción centrada en el chico, que se quiere ahogar en el lago porque se siente solo después de la muerte de su abuela, sino que también podemos ver un ejemplo de la voz narradora, que supone y habla por parte del mismo protagonista sin sellar ningún tipo de autoría, comunicándonos su versión propia y razonada de lo sucedido. Aunque leyendo entre líneas y con otra historia anterior en mente, parece probable que esté equivocado y, a mi modo de ver, Niels sí parece saber lo que está haciendo, por lo menos hasta cierto punto.

Después de lo ocurrido aquí, esta historia también muestra el esnobismo de la alta sociedad de Viborg, cuando otro chico que pasea por el lago aquella tarde le salva la vida al pequeño Niels. El problema es que este chico pertenece a una familia de un rango social inferior, y esto pone a los padres de Niels en una situación penosa. Niels les escucha discutir cuántos gramos de chocolate les ha costado el salvamento y percibe el alivio que sienten cuando ya lo han entregado: "[...] porque está claro, que divertido no es para una madre pensar en que su hijo cuyo padre es un juez magistrado nacional tendrá una deuda de gratitud, durante el resto de su vida, con el hijo de un albañil o algo así" (Hultberg 1998: 256). En cambio el problema en sí, la tristeza y la soledad del propio Niels, no parece llamar mucho la atención. La compasión que Niels despierta en el lector se debe al hecho de poder entrever lo que no está dicho más que con una alusión irónica y sutil frente a la actitud de la madre y la indiferencia de la voz narradora chismorreando.

Alrededor del lago acaecen además algunas escenas más o menos románticas, más encuentros de otra índole. Por ejemplo, es el lugar donde los dos Bjørn del ejemplo anterior se encuentran paseando. Del mismo modo, es el lugar donde algún que otro habitante desesperado viene con la intención de quitarse la vida, como parcialmente hemos visto en el caso de Niels. Se refiere al hecho de que la madre de la costurera, Anastasia, se ha ahogado aquí por ejemplo, después de haber sido abandonada por su amante y dado a luz a su hija. Por lo tanto, es un elemento, que anuda varias historias, pero cumpliendo un papel distinto en cada caso.

De la misma manera, pero en un sentido temporal, funciona uno de los últimos textos como un cruce de encuentros entre varios personajes. Es el picnic anual de dos hermanas solteras, que regentan la casa de huéspedes de la ciudad.

El objetivo del picnic era siempre el secreto más severo de Hedda y Ellida Toftlund, naturalmente se informaba de la fecha a los huéspedes fijos en vísperas de la semana santa, pero por mucho que se inquiriera, sus labios parecían sellados a cal y canto y fue casi como un deporte para la sombrerera Marie-Louise en la semana anterior al domingo decisivo comenzar cada comida con las palabras, No comeré hasta que Ustedes me cuenten, pero las señoritas Toftlund eran calladas como una tumba, muy inexorables y sus sonrisas más indescifrables que la de la esfinge. (Hultberg 1998: 284)

Este picnic nos permite finalmente reconocer a una gran parte de los personajes de las historias previas que están juntos y dialogan más que sólo hablar mudamente en monólogos interiores.


4. El papel del narrador de Walter Benjamin y el cotilleo de Viborg

En el ensayo "El narrador. Consideraciones sobre la obra de Nicolai Leskov" (1936), Walter Benjamin analiza el papel del narrador y de las narraciones orales en las comunidades de antaño y compara su función con el surgimiento de la novela y de la prensa en las sociedades modernas. Destaca los modos antiguos en que las narraciones orales configuran una red entre los habitantes de la comunidad. Primero los relatos son contados frente a un grupo de oyentes, que comparten la experiencia y que retienen lo narrado para luego reproducirlo. No transcurre en soledad y sin contacto personal entre el que relata y el que recibe, como es el caso de la lectura de una novela por ejemplo: es un acontecimiento colectivo y activo. Segundo, tiene una función no sólo de entretenimiento sino también de utilidad tanto moral como práctica. Benjamin escribe que se trata de conservar y de trasmitir "el lado épico de la verdad, la sabiduría" y lo épico en este caso se caracteriza, a mi entender, por ser de una materia moldeable (Benjamin 1961: 192). El que lo escucha lo puede modificar para luego reproducir su propia interpretación, precisamente porque según esta forma de comunicación colectiva raramente se puede explicar todo lo que concierne a una experiencia.

Puesto que es casi la mitad del arte de narrar una historia el mantenerla ajena a toda explicación mientras se la reproduce. En ello, Leskov es un maestro [...]. Lo extraordinario, lo maravilloso es narrado con la mayor precisión, pero no se impone al lector ninguna interpretación psicológica de los acontecimientos. Las cosas son expuestas para que las interprete a su gusto, tal como las entienda, y así logra el relato una amplitud de vibración que falta a la información. (Benjamin 1961: 194)

Al contrario que la prensa y la novela, la narración tiene la posibilidad de llevar la huella de cada oyente y por consiguiente de su futuro narrador. Además estas modificaciones y deformaciones crean lo que Benjamin llama la "lenta acumulación de capas finísimas y transparentes que es la metáfora más adecuada para referirse al modo en que la narración perfecta aparece como estratificación de los relatos de muchas noches" (Benjamin 1961: 197). Es decir, que las huellas conllevan una conciencia del tiempo y en última instancia de la muerte, que según Benjamin se está perdiendo en la era moderna. Además esa capacidad épica confirma los valores del pasado y crea así un sentido significativo de complicidad entre los miembros de una comunidad.

Soy consciente de que la agenda de Benjamin es más profunda y extensa de lo que puedo resumir aquí, puesto que se trata de un análisis crítico de una variedad de tendencias presentes en la sociedad capitalista en general. Mi asunto se limita a investigar cómo emerge la ciudad de Viborg en la obra de Hultberg a través de lo que, según mi punto de vista, se puede considerar como una especie más de narración oral, el cotilleo. Evidentemente el poder del cotilleo, como lo hemos visto anteriormente, se distingue de la fuerza positiva que atribuye Benjamin a la tradición del narrador. En La ciudad y el mundo el cotilleo está sobre todo al servicio tanto de pequeñas mediocridades, como del deseo arquetípico de venganza. Aún así creo que sus ideas pueden apoyar la comprensión de algunos componentes de esta forma de comunicación.

El cotilleo comparte por lo menos algunos de los rasgos que acabamos de ver; en principio también contribuye a tejer una comunidad de oyentes y de narradores reproductores, que se une alrededor de la historia como si fuera la hoguera de antaño. Aunque cabe añadir que a menudo la historia del cotilleo, por lo menos en el caso de Viborg, parece no sobrevivir a la generación de la que trata. Rafael García Alonso comenta "que algo sea una tradición implica que perdura de generación en generación [...]. En ese sentido, la llama de la narración se sirve del pabilo de los narradores y, gracias a los valores que alienta, es capaz de caldear la vida colectiva" (García Alonso 1995: 156). Yo diría que el efecto de caldear aunque en manera fugaz está presente en las reuniones breves de chismorreo, como también lo es la complicidad y la posibilidad de modificar la historia, de las que habla Benjamin.

Lo que ocurre con el cotilleo de la ciudad es que no sólo teje la comunidad a través del compartimiento de historias; se podría decir que también lo desteje, como una Penélope atrabiliaria, que cada poco oscila entre quienes sean incluidos o excluidos en el tejido social y metafórico de Viborg. De este modo el cotilleo muestra su doble y peculiar fuerza, dada su capacidad de unir y separar con intervalos irregulares.  

El cotilleo es además la potencia que no sólo conduce la relación entre los personajes y su entorno, sino también es la que domina la relación entre la obra y el lector, dado que no aparece ningún narrador capaz de verificar las interpretaciones de los sucesos.

En fin, a través de este tipo de relatos, creando toda una red polifónica de voces, nace la ciudad de Viborg según Hultberg. Cada voz cuenta su propia trayectoria siempre en relación con el entorno, para que al final aparezca la imagen mosaico de una ciudad provincial extremadamente locuaz.  


5. Un mosaico madrileño: La colmena

Antes de terminar quisiera referirme brevemente a una obra española, que también hace un retrato mosaico de una ciudad, en este caso de Madrid: La Colmena (1951) de Camilo José Cela. Hay evidentemente muchas diferencias entre las dos obras. A pesar de que Cela también emplea el modo fragmentado de narrar su historia, su narrador parece más poderoso y unitario. Pero lo que sí tienen en común es el empleo de un humor algo satírico e irónico frente a las calamidades de sus personajes. Si bien el tono de Cela es probablemente más crudo y siniestro, mientras que el de Hultberg anhela manifestarse mediante una voz anónima chismorreando y cotilleando. Al respecto, creo que Hultberg podría aceptar el comentario de Cela, cuando éste define al humor como "la gran coraza con la que uno se defiende en este valle de lágrimas" (Cela 1986: 39), aunque a su vez cabe añadir que Hultberg habla más de que "así es la vida y así somos la gente", como una circunstancia más neutral que deplorable (Thurah 2000: 359).

Lo que sobre todo separa las dos obras es que Cela ha escrito una novela que retrata un lugar preciso durante una época fija, unos días del año 1942, sin aspirar a exponer algo universal. Parece más bien querer denunciar una situación particular, como él mismo ha dicho "una crónica amarga de un tiempo amargo" (Cela 1986: 31). Mientras que yo creo que el objetivo de Hultberg consiste en plasmar una ciudad concreta, pero trascendiendo la descripción anecdótica y utilizarla como modelo universal, porque le ofrece un espacio limitado, en el que puede desplegar algunas condiciones existenciales y atemporales de las relaciones entre gente que vive en cierto tipo de sociedades de un modo literario.


6. Conclusión

Con lo anterior en mente, podemos concluir que la venganza, para atenerme a la terminología bíblica, o el "valle de lágrimas", en La ciudad y el mundo, viene de dentro de la misma comunidad. En la novela de Hultberg apenas hay amenazas externas, miserias o traumas colectivos, que despierten el miedo o la angustia, como es el caso de los personajes de Cela; en Viborg y en todas partes hay sólo seres humanos que viven juntos y hablan. Es a través de ellos mismos que surge la ciudad y el mundo de Hultberg, a través de esta especie de poética de la locuacidad.

A la luz de lo anterior, la referencia que hace el título a la bendición anual del papa desde el Balcón de las Bendiciones en Roma cuando comienza con sus palabras Urbi et Orbi, para la ciudad y el mundo, parecen aquí como una bendición algo agridulce.


Bibliografía

BENJAMIN, Walter (1961): "El narrador. Consideraciones sobre la obra de Nicolai Leskov", en Sobre el programa de la filosofía futura y otros ensayos. Caracas: Monte Ávila Editores.

CELA, Camilo José (1986): La colmena. Barcelona: Editorial Noguer.

DALAGER, Christian; y VANGHOEJ, Jens-Jakob (2000): "Tekster og teksters tekster. En litteraer og elektronisk vandring i Byen og verden" [en línea]. En Byen og verden et hypertekstuelt forsøg. Københavns Universitet i Sommeren 2000. En: http://hultberg.dalager.com. [Consulta: junio de 2008].

GARCÍA ALONSO, Rafael (1995): "El narrador y su red. Walter Benjamin", en Ensayos sobre literatura filosófica. Madrid: Siglo XXI de España Editores.

HULTBERG, Peer (1998): Byen og verden. Copenhague: Lindhardt og Ringhof.

THURAH, Thomas (2000): "March for levende og doede", en Historien er ikke slut. Samtaler med 36 europaeiske forfattere. Copenhague: Gyldendal.  


[1] La influencia de James Joyce en la obra entera de Hultberg es muy clara a mi entender. Asimismo, tiene en común con el escritor dublinés el exilio voluntario y la tendencia a volver a la ciudad natal a través de la creación artística.

[2] Tanto el título como las demás citas de la novela que contiene este artículo han sido traducidas por mí.

[3] Poul Forum, en el periódico danés de Ekstra Bladet, en el número del día 22 de octubre de 1992, afirma: "Igual que Réquiem, también La ciudad y el mundo es una novela posmoderna: ya no hay fe en la historia grande y coherente, sino que se disgrega en cien maneras de ser infeliz".

[4] Este punto de vista que muestra lo que se oculta detrás del escenario o un motivo es parecido a algunas escenas de las películas de David Lynch, cuando retrata pequeñas comunidades estadounidenses. Por ejemplo en Blue Velvet, cuando se ve los gusanos trabajando bajo tierra como monstruos en los jardines bien cuidados, aquí aludiendo metafóricamente a las fuerzas oscuras, que juegan con los habitantes.

[5] La visita de la vieja dama es una tragicomedia escrita por el suizo Friedrich Dürrenmatt en 1956. Se trata de una señora que vuelve a su pueblo natal para vengarse bestialmente de un novio que la trató mal en su juventud. Bjørn piensa en ella, porque él mismo fue maltratado y humillado por el otro Bjørn durante su infancia.

[6] Engkabbelejen es un lugar más exclusivo para comprar flores en Viborg.


BERZELIUS STEGLICH, Ann Louise (2009): "Un microcosmos locuaz: La ciudad y el mundo de Peer Hultberg" [en línea]. En: Ángulo Recto. Revista de estudios sobre la ciudad como espacio plural, vol. 1, núm. 1. En: http://www.ucm.es/info/angulo/volumen/Volumen01-1/varia05.htm. ISSN: 1989-4015

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