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25 poemas sobre la ciudad en traducción de José Luis Reina Palazón
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José Luis Reina Palazón, poeta, ensayista y dos veces ganador del Premio nacional de traducción, ha preparado una selección de poemas sobre la ciudad especialmente para este número de Ángulo Recto. Se trata de traducciones del alemán, su principal lengua de transcreación, como decía Haroldo de Campos, pero también del ruso, rumano, francés e inglés.

Comenzando por autores ya "clásicos de la modernidad" en lengua alemana, como Heine, Trakl y Rilke, nos presenta una buena selección de su monumental edición de la obra completa del más importante poeta expresionista, Gottfried Benn (Calima, 2006-2007), que seguramente fue el esfuerzo que le valió el segundo premio nacional de traducción, a toda su trayectoria. Luego agrupa a tres autores unidos por su raíz semítica y sus complicidades textuales como son Ossip Mandelstam, Nelly Sachs y Paul Celan.

Para los fervientes admiradores de Paul Celan en el mundo hispanohablante hay dos adelantos editoriales de próximas publicaciones en la editorial Trotta. Un poema en prosa vertido del rumano, perteneciente a poemas de la etapa bucarestina de Celan, y una breve pero impresionante microlita, parte de las casi ochocientas prosas breves que Celan fue acumulando y que aún no tienen versión en español.

Por último, Reina Palazón nos ofrece algunos poemas de autores más recientes. De Michael Kruger, más conocido en España por sus novelas, algunos poemas que forman parte de su libro Previsión del tiempo, recientemente editado y que lo muestra como uno de los nombres a tener en cuenta por los seguidores de la poesía alemana contemporánea. Guy Goffette, un poeta belga ya consagrado en el mundo francófono y de quien aparecerá la traducción de su libro La vida prometida este invierno. También es de notar la presencia de una poeta india que escribe en inglés: Arundhathi Subramanian. Así se hace evidente que no es casual que Reina Palazón haya traducido a Paul Celan, otro poeta de frontera. No sólo cultural sino lingüística y vitalmente.

Como coda final José Luis nos regala con dos poemas propios. Uno ya publicado en su excelente libro Cuerpo inseguro y otro inédito, escrito en el contexto de un encuentro internacional de poesía en Ventspils, Letonia, a orillas del Báltico. Estos poemas no sólo representan un viaje a través de la historia de la poesía y de sus lenguas sino que también a través de los espacios urbanos que la han configurado desde París hasta Bombay.

***

Heinrich Heine

Caput XXI del libro "Alemania, un cuento de invierno"

La ciudad quemada en su mitad,
va siendo lentamente levantada;
como un perrito medio esquilado,
Hamburgo parece desconsolada.

Incluso echo de menos sólo con dolor
algunas calles del callejero,
dónde está aquella casa donde besé,
del amor los besos primeros?

¿Dónde está la imprenta donde las
"Imágenes de viaje" imprimiera?
¿Dónde el Austerkeller, donde yo
me he comido las ostras primeras?

¿Y adónde se ha ido el Dreckwall?
¡Lo puedo buscar inútilmente!
¿Dónde el pabellón en que me comí
más de un pastel gustosamente?

¿Dónde el Ayuntamiento, donde han
regido ciudadanía y senado?
¡Presa de las llamas! Las llamas no han
dejado ileso lo más sagrado.

La gente suspiraba de miedo aún
y con rostro temible,
me contaron de ese incendio fatal
la historia terrible.

«¡Ardió en todas las esquinas a la vez.
Se veía humo y llamas solamente!
Las torres de la iglesia en llamas sin fe
se derrumbaron con ruido ingente.

La antigua bolsa quemada quedó,
donde nuestros padres pasearon
y entre sí durante siglos lo más
honrado posible negociaron.

¡El banco, el alma de plata de la ciudad,
y los libros donde está anotado
el valor bancario de cada hombre, a Dios
gracias se nos han conservado!

¡Gracias a Dios! Se hizo colecta en
las más lejanas naciones -
un buen negocio - la colecta alcanzó
cerca de los ocho millones.

De todos los países el dinero fluyó
a nuestras abiertas manos,
también aceptamos vituallas y
ninguna donación rechazamos.

¡Nos enviaron ropa y camas, también
pan, carne y sopas!
El rey de Prusia quería además
enviarnos sus tropas.

Compensado fue el daño material,
eso valorar se podía -
¡pero el terror, nuestro terror
nadie lo remediaría!»

Animoso dije: « Querida gente,
no debéis lamentaros ni sollozar,
fue Troya una ciudad mejor
y se tuvo sin embargo que quemar.

Animoso dije: ni llorar ni sollozar
debéis querida gente,
sin duda fue Troya un ciudad mejor
y sucumbió ardiente.

Vuestras casas volved a construir
y secad vuestros charcos,
daos unas mejores leyes y
mangueras de mejores arcos.

En vuestra sopa de tortuga falsa no echad
demasiada pimienta de Cayena,
cocidas tan grasientas con las escamas, no
os son vuestras carpas buenas.

Los callos de ternera no os dañan,
pero de la astucia no en balde
libraos del pájaro que pone su huevo
en la peluca del alcalde.

Quién es ese pájaro fatal,
decíroslo es tiempo perdido -
si pienso en él se revuelve
en mi estómago lo comido.»


***

Georg Trakl

El sueño, Segunda versión

¡Malditos oscuros venenos,
blanco sueño!
Este jardín extravagante
de árboles crepusculares
lleno de serpientes, mariposas nocturnas,
arañas, murciélagos.
¡Forastero! Tu sombra perdida
en el arrebol de la tarde,
un tenebroso corsario
en la mar amarga del desconsuelo.
Revuelan blancas aves en la linde de la noche
sobre ciudades de acero
que se derrumban.

Crepúsculo occidental

Un grito de fauno entre chispas saltando,
en el parque espuman en luz las cascadas,
metálico vapor sobre acero de arcadas
de la ciudad que hacia el sol va rodando.

Un dios corre brillante por tigres llevado,
pasando ante mujeres y claros basares
llenos de mercancías y de oros licuares.
De vez en cuando grita el pueblo esclavizado.

Un barco ebrio se vuelve en el canal
demorando en verdes gavillas de soles.
Hay un alegre concierto de colores
levantándose suave ante el hospital.

Su lúgubre fausto un quirinal extiende.
En espejos circulan masas coloreadas
sobre férreas vías y de puentes arcadas.
Ante los bancos vigila pálido un duende.

Mujeres preñadas contempla un soñador
en un brillo viscoso a lo largo al pasar,
oye un moribundo las campanas sonar -
Deja un áureo tesoro en lo gris su fulgor.

***

Rainer Maria Rilke

LA NOCHE CRECE como una negra ciudad,
donde en leyes mudas se basan
las calles que con calles se entrelazan
las plazas que se unen a las plazas
y que pronto cerca de mil torres tendrá.

Pero las casas de la negra ciudad,
quién las habita tú no sabes al fin.

En sus jardines de silente brillar
se alinean sueños para bailar,-
y tú no sabes quién les toca el violín.

Viaje nocturno - San Petersburgo

Entonces cuando íbamos, con los tersos trotones
(negros de la orloffiana yeguada)
mientras, detrás de altas farolas, los frontones
de la ciudad nocturna estaban, de madrugada,
mudos y para ninguna hora ya adecuados...
viajamos... no: pasamos tal el vuelo lleva
y doblamos esquinas de palacios pesados
hacia el soplo del viento de los muelles del Neva.

Arrebatados por la despierta nocturnidad
que no tiene cielo y tierra tampoco tiene...
cuando lo que suele oprimir viene
de no vigilados jardines del Ljetnij-Sad
fermentado, mientras sus pétreas figuras
desvaneciéndose con desvanecidas hechuras
pasaban detrás de nosotros en nuestra aventura...

entonces acabó esta ciudad de existir.
De repente admitió que nunca existió, no más que paz
implorando; como un loco a quien su enmaraño
de pronto se le desmaraña, lo que le traicionó,
y que un pensamiento enfermo de largos años
que está ya definitivamente sito,
que nunca más tiene que pensar: granito...
del vacío y tambaleante cerebro siente caer,
hasta que ya no se lo ve.

***

Gottfried Benn

Viajes

¿Cree usted que Zürich por ejemplo
es una profunda ciudad
donde inspiraciones y portentos
de contenido se tendrán?

¿Cree usted que de La Habana,
blanco y rojo de hibisco,
un eterno maná mana
para su desierto mísero?

Calles de estación y rues,
bulevares, lidos, laan -
incluso en la Fifth Avenue
el vacío le atacará.

¡Ah, inútil es el viajar!
Tarda de sí la experiencia:
quedarse y en calma guardar
al yo que se da fronteras.

A orillas del mar del norte

Melancolía del alma -
una casa, canta una voz,
es una casa sin tacha,

donde englisch money da el son,
un hogar de suertes dichosas
de sociables relaciones,
paredes de plata y de rosas
a orillas del Mar del Norte.

Ella canta - y la clase alta,
el hombre del norte e inglés,
la ansiosa raza blanca,
su aliento ha de contener,
las ladies también, ilustrísimas,
adornadas con piedras y pieles
y perlas, extraídas
de las islas de Bahrein.

La voz canta - sin tacha,
palabras extrañas en el aire:
"Descansa en paz, alma,
que el dulce sueño colmaste -"
¡colmaste -! y todos la letanía
de Schubert van aspirando
y se hunden los mundos de rapiña
de Shangai a Ciudad del Cabo.

Contrabando, ultrajes, incendios,
en yurtas y bambúes de chozos,
el látigo en heridas de negros,
los dólares por el campo de opio -:
la alta raza del norte,
el fasto occidental
se calla entonces -
¡el mito del poder se va!

Lejos, lejos de plata y de rosas
la casa y la voz canta
las canciones que le aporta
otro pueblo, ilimitadas,
que hacen al poder botín
de un poderío diverso:
el hombre es eterno y
hoy mira a lejanos cielos.

Paredes inglesas, finesas:
casas - canta la voz:
Germany no cesa,
si suena el german song
es entonces flor azul
y da a sus hijos calma-
melancolía del alma
de la raza blanca, tú.

Mitad y mitad

En la casa de mis padres no colgaba ningún Gainsborough
tampoco se tocó ningún Chopin
una vida mental totalmente sin musas
mi padre estuvo una sola vez en el teatro
a principios de siglo
"La cogujada" de Wildenbruch
de eso nos alimentamos eso era todo.

Ahora se llega al fin
corazones grises, pelo gris
el jardín en propiedad polaca
las tumbas mitad y mitad
pero todas eslavas,
línea Oder-Neiße
para ataúdes de contenidos sin importancia
los hijos piensan en ellos
los esposos también un tiempo aún
mitad y mitad
hasta que tengan que irse
selah, fin del salmo.

Hoy mismo en una noche de gran ciudad
terraza de café
estrellas de verano,
de la mesa de al lado
cualidades de hotel en Frankfurt
comparaciones,
las damas insatisfechas
si su anhelo tuviese peso
pesaría cada una tres quintales.

¡Pero un efluvio! Noche calurosa
como en el prospecto de viaje y
las ladies salen de sus fotos:
increíbles beauties
de largas piernas, alta cascada
sobre su entrega en absoluto puede uno permitirse
pensar.

Matrimonios desmerecen en comparación,
no dan la talla, balones entran en la red,
él fuma, ella gira sus anillos,
verdaderamente digno de reflexión
relación entre matrimonio y trabajo del hombre,
parálisis o gran actividad.

¡Preguntas, preguntas! Recuerdos en una noche de verano
al vuelo vistos, al vuelo pincelados,
en la casa de mis padres no colgaba ningún Gainsborugh
ahora todo hundido
mitad y mitad todo
selah, fin del salmo.

Bar

Lilas en largos vasos,
lámparas, luz tenue
y los amis chalados
cuando la cantante dice:

Because of you (pienso)
romance had its start (soy para ti)
because of you (llego
hasta ti y eres para mí).

Berlín en paréntesis y bandas,
la ciudad seis millas estrecha
y ningún cliper se baja
si es tan parda la niebla,

toca el chelo tan honesto
para este mundo agobiante
exige canciones esto
de cuaternario flaqueante,

mas por el violín henchidas
Jokohana, Bronx y Viena,
dos pies en piel curtida
el universo estrenan.

Obscurecimientos: bailes de abanico,
enjambre, azules las grullas vieres
colibríes, coronas del pacífico
por las partes oscuras de las mujeres.

Y ahora se levantan dos,
la ley queda cumplida:
lo duro, lo blanco, el temblor
en una noche oscurecida.

***

Nelly Sachs

PERO MIRA
el hombre revienta
en medio de la plaza
oyes latir sus pulsos
y la gran ciudad
ceñida alrededor de su cuerpo
sobre ruedas de goma -
pues el destino
ha disfrazado
la rueda del tiempo -
se alza sobre sus alientos.

Escaparates de cristal
ojos de cuervos vidriosos
chispean
de negro empavesan las chimeneas
la tumba del aire.

Pero el hombre
ha dicho Ah
y asciende
un cirio derecho
en la noche.

ESTA NOCHE
fui por una calle lateral oscura
a la vuelta de la esquina
Allí se echó mi sombra
en mi brazo
Este vestido cansado
quería que lo llevasen
y el color nada se dirigió a mí:
¡Tú estás al otro lado!

EL ESTRÉPITO DE LA CIUDAD
es superado por un rayo de la tarde
El sangriento cuchillo lleva toda la soledad
Desgarradora corriente de los que vuelven al hogar

Mendigando ante la noche
está un duelo más negro -

***

Ossip Mandelstam

DONDE LAS RANAS DE LAS FUENTES HOCIQUEANDO
y rociando ni duermen ni reposan
y una vez despertando, llorando
con todo el poder de sus gargantas y conchas
esta ciudad - amada con fuerza y regalo -
con agua anfibia* rocían y remojan*.

Una antigüedad suave, soleada, insolente,
con mirada ansiosa y planta de pie plana,
como el puente intacto del ángel ese
aplanado sobre las amarillas aguas, -

Azulada, deformada,* cenicienta,
de casas de pellejo de tambor,
ciudad, esculpida cúpula* golondrinera
de callejas y de aire corredor -
en vivero de asesinos transformada -
vosotros - de sangre parda asalariados,
camisas negras italianas,
de césares muertos cachorros malvados.

Todos tus huérfanos, Miguel Ángel,
vestidos están de piedra y pudor:
La Noche, húmeda de lágrimas y el
andarín joven, David, de su candor.
Y el lecho en el que inamovible
Moisés está echado en catarata -
Medida de león y poder libre
tal durmiente y tal esclavo callan.

Y peldaños de escaleras arrugadas,
río escalonado a la plaza atraído,
el hombre Roma lento se levanta
para dar pasos como actos seguidos.
Pero no por placeres deficientes,
como marinas esponjas indolentes.

Fosos en el foro de nuevo excavados
y para Herodes abierto portalón
y sobre Roma del dictador-degenerado
pesadamente cuelga el mentón.

* Palabras mutiladas / 16 MARZO 1937

***

Paul Celan

SE PODRÍA CREER que todo lo que fue dicho sobre la acacia falsa bastaría para prohibirte las vacaciones. Vaciaste del espejo los orígenes de la luz, disfrutaste can-tando el acróstico del inmaculado caminante de los aromas, afligido y clarividente como la flor de la cebolla, suspiraste cuando en el jardín sacudieron las toquillas, llamaste a Mariana, la llamaste con un color derramado a la par con la tinta de la vida, pero olvidaste que una alcoba no es un árbol, que su follaje se come con la cuchara del recuerdo y que las puertas no tienen ninguna llave hacia el mediodía. Tú podrías haber sobrepasado su umbral antes del derramarse de la aurora, que estaba llena del olor de bálsamo del entusiasmo, derramarte simultáneamente con los esmaltes de las paredes, saltar con las bolas de nieve, olvidadas en los ojos de los sotos antropófagos, para que tú otra vez - una última vez - digas aquella pala-bra colgada del icono traslúcido de tu cuello incansable: «Orín». Pero color de orín era también la soledumbre misma en la que te atreviste con la sandalia contagiada por la poesía de tu juventud de papel, color de orín era el papel juvenil que traspa-saste hasta su umbral. Tú renunciaste, pues. Decidiste subir a la acacia falsa, sin llevar a cabo los precarios esfuerzos del que lee las estrellas. Las estrellas... Cuán-tas veces quisiste recordar el eclipse radiante en la miel extendida sobre la mesa de los venenos. Era uno de aquellos ejercicios, que te movieron a dejar la ciudad. La dejaste de día, a los ojos de todos, la maleta sin airear metida el cerebro, el lápiz diseminado sobre una amalgama de cera y el primer cuarto de la luna. Cuán diver-tido fue cuando vaciaste los vasos que musitan sobre el azulejo hexagonal del amor. Nadie te veía. Deambulaste solo por las calles vigiladas por enormes para-guas, paracaídas de los enanos descendidos de nuevo a la tierra. Había un rumor en el aire, un rumor de monedas solteras, que habían venido para ver cómo te ibas. Un momento te detuviste para mirarlas: tu chaqueta estaba desbotonada, pues de qué otro modo podías satisfacer también la curiosidad bordada de tu pe-cho? Te hablaron de madrigueras y de mirlos. Empecinado y entusiasmado por los puntos finales alógenos de las caminatas, creíste que había llegado el momento de encontrarlos, a pesar de las herencias paralizadas. También aquí te equivocaste.

[Microlita]

Ir al desierto, poder llegar hasta en su centro más ardiente
para enterrar allí el plan de la ciudad de los mil pozos.

París , 13 Mayo 1951

***

Michael Kruger

Visita en Amsterdam

Para Harry Mulisch

La ciudad abre bien sus ventanas
para no perder ningún sonido.
Una canción pasa en bicicleta
y regala a cada casa una nota.
Mi hermano vive en un canal.
La escalera de su casa bien asentada
fue trazada por un encantador de serpientes,
formado en las colonias:
cuando se pisa con prudencia
se oyen suspiros de forma de almendra.
Ocasionalmente viaja un viejo barco
a través del salón cuyo capitán
coloca escritos en el pretil de la ventana,
tratados de la Edad Media
sobre esclarecimiento y magia,
pero también historias de la vida
totalmente normales.
Si mi amigo mira desde la ventana
se duplica la ciudad. En el crepúsculo
salen clásicos de los estantes y comienzan a trabajar,
un perro les sirve queso y vino.
Y de noche el ángel barre con cuidado
el camino entre el agua y la puerta de la casa,
como si tuviera que limpiar uno
de los cuatro ríos al paraíso.

Por última vez: Bruselas

Llueve como es habitual y cada hora la luz cambia
las imágenes. Uno, que los puertos cierra
cuando es tiempo, ha desenmascarado a los últimos visitantes
como falsificadores patriotas. No hay nada más que ver en Bruselas.
Los claros barcos descansan, cosquilleados por la sombra
de una gaviota y las casas se desmoronan en el agua como azúcar.
Tal vez partes de la casa son aún utilizables,
un marco de puerta, una vigueta, un ojo de cerradura
por el que se puede guiñar a idiomas extranjeros.
En la imagen con el descendimiento de la cruz los muertos
importantes están ya sustituidos por señores indestructibles
con sudor en las frentes que platican hasta el desconcierto.
¡Pobre Magdalena! Un pie frío acaricia su hombro.

Hotel Wandl, Viena

La muchacha que me trae el café
lleva zapatos de talones abiertos, lo que
se cree bueno para los pies. Están haciendo
aún la habitación, un japonés telefonea.
La iglesia enfrente pertenece al prelado
José María Escrivá de Balaguer y Albás,
que el 14 de Febrero de 1930 vio por la gracia
de Dios que el Opus Dei también podía obrar
entre mujeres. ¿Un instrumento fiel?
Había ofrecido repetidamente su vida al Señor
como sacrificio para la iglesia.
Ahora descansa su cadáver en la cripta
debajo de Santa María de la Paz en Roma.
Ya no tenemos que defendernos
de la religión, no nos ataca.
Su habitación está hecha. El señor
que lleva mi cartera es de Agram.
Católico, dice, y me guiña.
Vivo en el cuarto piso, frente por frente
de San Pedro. El santo me saluda
a través de un alambrado
que debe protegerlo de las palomas.
Tomo una silla y la pongo en la ventana abierta.
Leo, Pedro me mira. Cuando me canse
me despertará con su suave campana.
Todo es comprensible y oscuro.
Se ruega que comuniquen las oraciones atendidas
por invocación del beato José María
a la Vicepostulación del Opus Dei
1040 Viena, Favoritenstraße 24/10.
Por la mañana me da el portero mi pasaporte.
El señor de Agram sonríe.
En el aeropuerto me doy cuenta que tengo
dos pasaportes. Por todos los caminos
de la tierra siembra paz y contento.

El viaje a Jerusalén

El puño pétreo de Grecia vi yo
en el Mediterráneo y un barco,
que al agua quitaba el azul
en rizadas estelas. Un poco más allá
poemas turcos, inefables,
movidos rítmicamente por las olas.
Vi cómo el agua se separaba
de la sal en la costa arrepentida.
Entre todas las piedras entristecidas
surgieron las epopeyas: la leyenda
del cardo y del pan
cocido por el sol.
Allí abajo echó pie a tierra el lenguaje
y cada cosa recibió un nombre.
Pude ver claramente-
las palabras temblaban como un enjambre de pájaros
sobre el yermo suelo.
Tenemos que atar el cinturón, bien apretado,
contenido el aliento
alcanzamos la tierra prometida.

Retorno, entrada la noche

para Paul Hoffmann

Ya no reconocerás
a la ciudad,
pero ella recuerda
bien: anécdotas petrificadas
se deslizan furtivas
por delante de la llegada.
Amistades y enemistades
forman dos filas bajo nubes
sinuosas (como si comenzara
el cielo a derretirse).
En el oscuro prisma
de los ojos la calle
que te recibe,
infinita, inmóvil,
como si no tuviera
otra cosa que soportar.

Sightseeing (Visita monumental)

Donde antes estaba la iglesia,
hoy arrojan paseantes
sal sobre los hombros,
para salvar sus almas.

No es difícil poner
en orden el mundo,
grita el guía
con el graznido de su megáfono.

Ya están todos preparados
a luchar por el mantenimiento
de la sombra para gozar
del brillo de la eternidad.

Y un perro ciego
aúlla más tarde a las estrellas,
las inamovibles estrellas.

***

Guy Goffette

Tuteemonos

Por favor, amigos, no perdamos el tiempo
que queda en ensanchar aún más el foso de sombra
entre nuestras orillas cuando ya la fatiga basta
y la llamada brumosa de las miradas

para inclinar hacia la noche la armazón de arcilla.
Lo que somos en la hierba alta,
los corredores entrecortados de la ciudad o la boca
pegada a los cristales de las ventanas como aquellos

que se van desnudos, llenos de espanto, el corazón
vuelto contra el muro, es poca cosa:
apenas un aliento en la luz y que decrece
si nada lo desvía de sí mismo

y del fuego devorador del alma bajo el celemín.

***

Arundhathi Subramanian

Amnesia

(Bombay)

En tus brazos
toda una metrópolis
de memoria
se hunde sin ser vista.
Aquí no hay epilepsias púrpuras
de la tierra, no hay biografías carbonizadas,
no hay certezas a las que se les dio buen forraje que se hinchan
en frío rigor mortis,
ningún cuerpo se hiela
bajo el sol de enero.
Aquí no.
Todavía no.
En tu boca
de rocío y canela y luz de estrellas,
las antenas ciegas crean
sus propios léxicos parpadeantes,
y pruebo la fugacidad de helecho frío
de una laguna de lenguaje,
sin sedimento.

***

Coda : Dos poemas de José Luis Reina Palazón

Talking of Michelangelo

In the room the women come and go/
talking of Michelangelo T.S. Eliot

The love song of J. Alfred Prufrock

Sobre la calle fría de la mañana
espera ya el dolor,
cotidiana es la muerte
y un aire barre lento tus palabras
como plumas de un ala
rotas sobre el asfalto.
Despierto está tu afán
que sin embargo sabes
a espaldas de tu sueño.
Imágenes, destellos,
figuras que traspasan,
ilusión que se afirma,
sombras que mueve el sol :
¿ vida ? - La hora
es breve. Alerta un ansia
fría cada paso. Cada sonrisa
leve oculta otra pasión.
Nadie entraña un anhelo.

Estos no van y vienen
talking of Michelangelo.

Tiempo es desilusión.
Transparente cristal,
duro de transparencia.

Y todo puede verse en un alba
de mayo : la rapidez, la precisión,
el gesto útil, la nítida eficiencia,
la solidez, el fracaso diario
de cualquier duelo,
la distinta tensión. No existe
el tiempo. Ni el alma se conoce.
Ni necesarios son. Los ojos,
sólo los ojos. Los ojos sólo
ven las miradas. Los ojos sólo
miran la atención. Los ojos
sólo atienden el vacío. Los ojos
están vacíos. Una manchita roja
en el asfalto. El aire limpio.
Las ventanas ciegan. Nadie
oye. ¿ Puede decirse nadie ?

Estos no van y vienen
talking of Michelangelo.

La noche está cortada
a la medida. Espera a cualquier hora
en las vitrinas. Mira.
El silencio es exacto.
No hay dudas. Toda la acción
de un cuerpo se proyecta sobre
su propia ausencia. Alma es
simulación. La perfección
del espanto. ¿ Qué has de sentir ?
Nada puede tu vuelo.
Has de aceptar
la herida de la noche.
Es eterna. Y es tuya.
Queda sólo el dolor.
La angustia es compañera
y no hay distancia a la muerte.
En ella somos. En ella estamos.
Lejos no se oye el mar.

Estos no van y vienen
talking of Michelangelo.

La bicicleta báltica (inédito)

La bicicleta báltica surge de las celindas
- olvido oro y recuerdo de un viejo país del sur -
la bicicleta báltica salta y corre a la orilla
de un mar de trasatlánticos que nunca han de volver
- Light of Ocean Stars and Freedom Serenitas -
la bicicleta báltica tiene también un corazón
y por la calle roja - Sarkana iela - entra en el mercadillo
donde esta Ella: la que en el bosque claro recoge bayas para el amor
la bicicleta báltica escapa embriagada hacia el fondo del mar
un faro de luz sola ilumina los libros que lee en la espalda del tiempo:
dainas Auseklis Elza Rosenberga Pludonis Adamsons Alexandrs Caks....
la bicicleta báltica pasa parques de Riga puentes sobre el Daugava
siglos de arquitectura: murallas medievales barroco de van Reutern catedrales
de San Pedro y S. Juan Mortgage Bank ministerios su embajada: Elisabetes iela 11
(llega a deshora a una cita con el embajador Don Emilio Lorenzo Serra)
Teatro Nacional Laima Factory City School for girls Museo de Bellas Artes
The Splendid Palace Cinema Romanova Bazars Aleksandra Shaka iela
y todo muere en un mismo lugar: calle de Las Palomas 21
una placa en cerámica de la Universidad de Granada con una falta de ortografía una
casa de madera de un piso el ángel Ganivet
insistió dos veces en aguas turbias de amor cirílico y amor leal la bicicleta báltica
olvida el ruso y la fidelidad la bicicleta báltica adora la aventura cruza llanuras
verdes abedules sonoros setas fresas frambuesas grosellas zarzamoras vuela a
Ventspils su lindo hogar: almacén de velocipedi bajo celindas para olvidar.

Ventspils, verano 2006


REINA PALAZÓN, José Luis (2009): "25 poemas sobre la ciudad en traducción de José Luis Reina Palazón" [en línea]. En: Ángulo Recto. Revista de estudios sobre la ciudad como espacio plural, vol. 1, núm. 2. En: http://www.ucm.es/info/angulo/volumen/Volumen01-2/textos01.htm. ISSN: 1989-4015

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