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feediconRSS Vol.2, núm.2grisAR2010 grisARUniversidad Complutense de Madrid ISSN: 1989-4015grisAR

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Ángel Crespo en Lisboa, el poeta y la ciudad
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Diego Muñoz Carrobles

Universidad Complutense de Madrid
dmcarrobles@filol.ucm.es

Resumen
En este artículo describiremos y analizaremos el libro Lisboa, escrito por el poeta Ángel Crespo, a modo de guía de viaje personal. Primero nos acerca al origen mítico de la ciudad y hace un breve recorrido por sus acontecimientos históricos más destacados y después nos acercará a sus lugares favoritos de la ciudad, trazando una serie de "paseos", mientras comenta los puntos más interesantes de cada uno de ellos.
Palabras clave: Lisboa, Ángel Crespo, itinerarios.

Title: Ángel Crespo in Lisbon, the poet and the city
Abstract: In this paper we are going to analyze and describe Lisbon, a book written by the poet Angel Crespo, like a personal travel guide. First he approaches us tu the mythic origins of the city and he describes briefly the city's main historical facts. After that he shows us his favourite places in the city, while he designs several "walks" and comments the most interesting points of each one.
Key words: Lisbon, Angel Crespo, itineraries.  

1 Introducción al autor
2 Lisboa mítica y legendaria
3 Lisboa real y cotidiana
4 Los paseos recomendado
5 Personajes importantes de Lisboa
6 Conclusiones    


1. Introducción al autor
Nuestra intención es mostrar algunos de los rincones de la ciudad de Lisboa que el poeta manchego Ángel Crespo menciona y describe en su obra Lisboa, perteneciente a la colección "Las ciudades" de la Editorial Destino y que fue publicada en 1987, varios años antes de la muerte de su autor, que falleció en 1995. Hemos querido acompañarlo en su recorrido por las calles, la historia y las leyendas lisboetas.

Hay varios motivos que se entremezclan para justificar la elección de Crespo y de esta obra en concreto: se trata de un romanista, una persona de vasta cultura, traductor de algunas de las obras maestras de la literatura universal (en especial de la literatura portuguesa e italiana), un poeta de talento reconocido y además, un manchego universal.

Ángel Crespo Pérez de Madrid, nació en Ciudad Real en 1926 y falleció en Barcelona en 1995. Al hablar de él sale a la luz en primer lugar su faceta poética. El propio autor, en su escrito autobiográfico Mis caminos convergentes [1], se declara autodidacta, en lo que a la poesía se refiere:

Empezaré, no obstante, por recordar que mis orígenes culturales son los de un autodidacta. (...) Lo que quiero decir es que nunca conté con un maestro que me ayudase, querida y aceptadamente tanto por su parte como por la mía, a hallar lo que necesitaba para encontrarme. (p.2)  

A pesar de haber realizado sus estudios básicos y de Bachillerato en Ciudad Real, "un pueblo grande" tal y como él lo describe, no era ajeno a las novedades literarias. En su primera etapa poética, recomendado por el poeta manchego Juan Alcaide, llegó a Madrid para cursar estudios de Filosofía y Letras, ciudad donde descubrió y abrazó el postismo[2], que "exaltaba sobre todo a la imaginación -no a la fantasía gratuita-, al juego estético y a la alegría de la creación poética". Al mismo tiempo, intentaría dar a conocerse mediante sus escritos en el suplemento cultural del diario provincial Lanza, de Ciudad Real.

A lo largo de su vida dirigió al menos cuatro revistas: El Pájaro de Paja, Deucalión, Poesía de España y Revista de Cultura Brasileña. Participante activo en el panorama cultural español de los años cincuenta y sesenta, el poeta Ángel Crespo fue relegado al olvido a raíz de su voluntario retiro a Puerto Rico en 1968 invitado por la universidad de esta isla, a causa de los críticos del Partido Comunista en el que militaba, agobiado además por la situación política de aquellos años. Su obra poética posterior, muy compleja, no se adscribe fácilmente a ninguna tendencia concreta, de forma que los críticos han tenido dificultades para encuadrar a Crespo en algunas de las corrientes de la poesía de posguerra.

Su formación como romanista le permitiría convertirse en un prolífico traductor del italiano y del portugués. Su admiración por las letras lusas se hace evidente en su amor por la capital portuguesa, Lisboa, a la cual dedicó todo un volumen en 1987, del que nos ocuparemos más adelante.

En efecto, Crespo se doctoró en Filología Románica con una tesis sobre El moro expósito de Ángel de Saavedra, Duque de Rivas y durante su carrera académica enseñó en las universidades de Puerto Rico, Leiden, Venecia y Washington. Como traductor, mencionaremos especialmente el esfuerzo de verter al español a Dante Alighieri, de quien tradujo en tercetos encadenados la Divina Comedia [3], pero también se ocupó del Cancionero de Francesco Petrarca [4] y del gran poeta portugués Fernando Pessoa, de quien no solo tradujo la obra sino que también escribió una biografía [5]. Se cuentan asimismo en su haber versiones de la Chanson de Roland, de las Memorias de Giacomo Casanova, de Eugénio de Andrade, de Cabral de Melo, de Guimaraes Rosa, de Cesare Pavese y de Joan Maragall, por no hablar de otras traducciones ocasionales dispersas en las numerosas revistas en las que colaboró.  

Gracias a su labor como traductor obtuvo, entre otros reconocimientos, el premio de los Lectores y Libreros italianos por su traducción de la Comedia de Dante (que le valió también la Medalla de Oro della Nascita di Dante de la ciudad de Florencia); la Medalla de Plata de la Universidad de Venecia; el premio Nacional de Traducción por su versión del Cancionero de Petrarca; el premio Ciudad de Barcelona de poesía en castellano por su libro poético El bosque transparente; y el Premio Nacional a la obra de un traductor, en 1993.  


2. Lisboa mítica y legendaria
A lo largo de las páginas que componen el libro Lisboa[6], Ángel Crespo reivindica la grandeza de la ciudad a través de un repaso de algunos elementos míticos, mágicos y legendarios que se relacionan con la capital portuguesa, una cara de la ciudad imprescindible para cualquier descripción: "¿cómo hablar con verdad de una ciudad tal que Lisboa prescindiendo de su dimensión mágica, que es tanto como decir de la más poética y característica de sus dimensiones?" (p. 25)

Por ejemplo dice de ella en la contraportada de esta edición (y como curiosidad, también en la de la edición portuguesa):

Lisboa, más antigua que Roma, es una de las ciudades que más han influido en la génesis y el desarrollo de la civilización occidental. Sus mitos, sus leyendas y su historia hacen de ella no solo una ciudad mágica y poética, sino también la depositaria de varias de las claves indispensables para conocer el alma europea y descubrir la insuficientemente estudiada influencia de Portugal en el pensamiento contemporáneo.  

Así pues, los mitos y leyendas sobre Lisboa contribuyen a la grandeza e importancia de Lisboa, metonimia de la cultura portuguesa.

Pero veamos qué aspectos míticos y mágicos tienen cabida en la obra. El carácter poético de Lisboa le vendría dado por hallarse asentada "en la más mítica y enigmática región de que tuvieron noticia las gentes de la antigüedad... en un finisterre más allá del cual todo era misterio" (p. 53)

De estos pueblos de la antigüedad griega y bíblica recoge el poeta algunas leyendas en torno a la formación de la ciudad y el origen del topónimo Lisboa. Llevado incluso por el fervor mágico, llega a citar a autores que sostienen que los habitantes de la Lusitania serían supervivientes del hundimiento de la Atlántida. Uno de los fundadores de la antigua Olisipo sería Ulises quien habría desembarcado en el estuario del Tajo, como recuerdo de la leyenda tendríamos una torre llamada de Ulises en el Castillo de san Jorge.

Sin embargo no es este el único mito que relaciona la fundación de Lisboa con la Antigüedad clásica, ya que hay otro según el cual Aquiles se habría escondido cerca de Lisboa, en Chelas y allí lo habría encontrado el mismo Ulises. O bien, que el nombre de la ciudad proviene de Elassipos, hijo de Poseidón y Clito y hermano de Atlas.

Defendiendo un origen heroico de la ciudad algunos estudiosos decidieron remontarse a los tiempos bíblicos, y sostienen la fundación de la ciudad tras la llegada a Hispania de Noé y su nieto Tubal...

La serpiente y el laberinto, conceptos mágicos y cargados de significados, serían para Crespo el símbolo de la ciudad: laberintos, columnas de los Jerónimos, las calles de la Alfama forman para el poeta "el laberinto de la serpiente". Lisboa se convierte en un laberinto en el que terminamos encontrándonos con la ambigua serpiente de Ophiusa.

También hay lugar para el sebastianismo, esto es,  la creencia del retorno del Rey Sebastián, desaparecido tras la batalla de Alcazarquivir, en Marruecos. O para la figura legendaria del guerrero Sertorio, que se sublevó contra la ocupación romana e hizo de la ciudad la capital de su rebelión. Diversas leyendas tienen como escenario Lisboa, durante la Reconquista, como por ejemplo el nacimiento de una palmera de la tumba de un soldado caído, que obraba curaciones y otros hechos milagros o bien la leyenda de Martim Moniz, quien se habría sacrificado por el bien de sus compañeros de armas, dejándose morir para que estos se pudieran salvar.

La explicación que nuestro autor da para las sucesivas desgracias que han ocurrido en Lisboa como la matanza de los judíos o el terremoto de 1755, es considerarla una ciudad fadada, destinada a la tragedia: "Parece como si el destino de la ciudad se hubiera empeñado durante siglos en ser inconstante y cruelmente caprichoso como si estuviera fadada para las alternativas y los contrastes" (p.110)    


3. Lisboa real y cotidiana
La ciudad, más allá de mitos y leyendas, constituye un espacio de la memoria de Ángel Crespo y ocupa un lugar muy especial en la vida del poeta, ya que representa la metonimia de su especial vinculación con la literatura portuguesa, ya que como hemos dicho anteriormente, Crespo tradujo varias obras de su admirado Pessoa al español. Lisboa es un cúmulo de virtudes para Crespo: el punto de equilibrio entre "las brumas" del norte de Portugal y las zonas más secas del sur; el clima más benigno del país. Lisboa resulta de la suma del campo, del mar, del río y del encanto urbano, es decir, la suma de "saloios", "varinas", "tágides" y "alfacinhas"

Se trata de una ciudad "inesperada", cautivadora en su desaliño, esto es, a pesar de haberse interesado por unos supuestos orígenes míticos y legendarios, la ciudad es al fin y al cabo algo cotidiano, pero bello. Resulta incluso sensual en las actividades domésticas, como apreciamos en este poema del propio Ángel Crespo:

"Amanecer en Lisboa"  

El aire se llena de miradas y vuelos de pájaros
cuando amanece junto a las esquinas
de Lisboa y las torres se desperezan
mientras sus nidos se liberan de plumas
y las campanas y los ruidos de los motores
ponen en movimiento brazos, émbolos, ruedas
y corazones engañados por el sueño.
Una ventana se abre en la Alfama, y después otra y otra más,
y la respiración de los inmuebles
hiede y perfuma al mismo tiempo a las sábanas grandes del aire
que un millón de manos sacude sobre las calles pombalinas,
visitadas por los gorriones... (p. 165)  

La modernidad de Lisboa no es incompatible con su tradición, para Ángel Crespo, la ciudad ha sabido adaptar su carácter campesino o "saloio" al progreso occidental sin traicionarse a sí misma. Capital de un país occidental y antigua capital de un imperio colonial, Lisboa permanece sin embargo, una ciudad sencilla, según él "más edificada para lo cotidiano que para las ceremonias de gran aparato". Como sencillas son sus gentes: "un pueblo sencillo, cordial y discreto" (p.51)

Mencionará también nuestro autor la Lisboa abierta a la cultura, la ciudad artística y literaria en el siglo XIX. No podía resistir la tentación de glosar algunos de los tópicos sobre lo portugués: nos referimos a la saudade, ese sentimiento cercano a la tristeza que tradicionalmente se asocia al pueblo luso; y al fado, la expresión artística por excelencia de dicho sentimiento. Así afirmará rotundamente Crespo: "la generalidad de los lisboetas responderán al visitante que le pregunte cuál es su sentimiento más característico, que no es otro que la saudade" (p.26)    


4. Los paseos recomendados  

Perfil de Lisboa
Figura 1. Perfil de Lisboa
© Google Maps  

Según nuestro autor, Lisboa no es una población turística al uso. Es necesario explorarla, descubrirla. Para ello debemos recorrer sus calles y plazas, en palabras del poeta, con cierta resonancia sensual hay que "descubrir sus sinuosidades, sus sequedades y sus turgencias... abordar por sorpresa sus lugares más íntimos, hay que sorprender a sus colores, a sus sabores" (p. 18). Es una ciudad hecha para el paseo, no solo entendido como ejercicio físico sino también como ejercicio de la intuición y la imaginación.

La primera recomendación de Ángel Crespo es ver Lisboa desde la otra orilla, es decir, cruzar el Tajo en barco desde Cais do Sodré para regresar de nuevo a la ciudad y verla en su conjunto, de tal manera que la visión global de la ciudad provoque una sensación de grandeza y hermosura en el visitante, pese a haber sido "edificada para lo cotidiano" (p. 153).

4.1. La Baixa  

Detalle plano de Lisboa
Figura 2. Detalle del plano de Lisboa (I)
© Google Maps    

El barrio conocido como Baixa corresponde a la zona resultante de la reconstrucción llevada a cabo por el Marqués de Pombal tras el destructor terremoto de 1755; Crespo dice de ella que se parece a un tablero de ajedrez, de hecho está formada por calles que se entrecruzan formando un damero, o en palabras del poeta, "un ortogonal extravío", en el que destaca particularmente dos calles para pasear: la Rua Augusta y la Rua do Ouro; así como el Terreiro do Paço, una de las "mayores y más bellas plazas" (p. 161).

Esta zona de la ciudad tendrá un claro protagonista: "toda la Baixa es pessoana" (p. 161) recuerda Crespo al hablar del Café Martinho da Arcada, donde un rincón recuerda al poeta portugués.  

4.2. Las colinas orientales

 

Detalle del plano de Lisboa
Figura 3. Detalle del plano de Lisboa (II: Alfama)
© Google Maps

Bajo la denominación de "colinas orientales" Crespo describe el barrio de Alfama, la zona formada por empinadas callejas donde se encuentran monumentos tan emblemáticos como la Sé, la iglesia de San Antonio o el Castillo de San Jorge, y a juicio de nuestro autor, uno de los lugares más pintorescos de la ciudad. Su consejo, dejarnos llevar: "Pero ¿cómo visitar la Alfama? Un poco al azar y sin quererlo ver todo de buenas a primeras" (p. 172)

También advierte de que podríamos llevarnos una "impresión agridulce" de este barrio, que él mismo define como una "personalísima parte de Lisboa". Destaca especialmente dos rincones: la iglesia de Nuestra Señora do Monte donde reina "un ambiente inesperadamente pueblerino" (p. 183) y el Largo da Graça, un espacio "típicamente alfacinha", es decir, castizo, puramente lisboeta.  

4.3. Al norte de la Baixa  

Detalle del plano de Lisboa
Figura 4. Detalle del plano de Lisboa (III)
© Google Maps

Dentro de esta amplia zona de la capital portuguesa, Ángel Crespo se detiene en la Avenida da Liberdade, flanqueada de esculturas de escritores y personajes históricos lusos, que desemboca en la Plaza del Marqués de Pombal, una de las figuras clave en la historia de la ciudad y en el libro de Crespo. Igualmente recorre el Parque Eduardo VII y finalmente llega a la Fundación Gulbenkian, cuyos jardines de reminiscencia oriental son, según nuestro guía, parada obligatoria para cualquier visitante.

Hay espacio en estas páginas para hablar del Doctor José Tomás De Sousa Martins [7], el "santo contemporáneo de la ciudad" (p.190), cuya estatua se halla en el Campo dos Mártires da Pátria, rodeada de exvotos de fieles agradecidos por alguna curación milagrosa o favor concedido por el difunto doctor.  

4.4. Barrios occidentales  

Detalle del plano de Lisboa
Figura 5. Detalle del plano de Lisboa (IV: Barrio Alto)
© Google Maps    

Algunos barrios del oeste de la ciudad constituyen la zona comúnmente llamada Chiado y/o Bairro Alto, una de las atracciones turísticas de Lisboa, gracias a sus bares, restaurantes, tiendas y otros lugares de interés. El Barrio Alto recibe del autor calificativos como "uno de los lugares más gratos de la Lisboa tradicional" o bien "son la Lisboa de mi predilección" (p. 201). Crespo vaticina un futuro distinto para esta zona: "el barrio o los barrios se han puesto de moda no hace mucho tiempo y uno tiembla pensando en las consecuencias que ello pueda tener en el futuro" (p.201).

Esta afirmación data de 1987, pero aún así, más de veinte años después, esta zona sigue conservando cierto carácter tradicional, su "pacífico ambiente alfacinha" (p.204) como prefiere denominarlo Ángel Crespo, a pesar del aumento del turismo.

Asimismo el poeta manchego destaca algunos lugares de interés, como el café A Brasileira, cerca del cual encontraremos la estatua del omnipresente Fernando Pessoa, así como la Basílica da Estrela. También merece su atención la estatua del personaje  Chiado, que da nombre al barrio.  

4.5. Zona ribereña  

Detalle del plano de Lisboa
Figura 6. Detalle del plano de Lisboa (VI: Torre de Belem y aledaños)
© Google Maps    

Dirá Crespo que Lisboa vive de espaldas a su río, "parece no querer mirarse en el espejo de las aguas" (p. 208) o bien "Lisboa olvidada de ser puerto" (p.12), pero también se deja llevar por los sentimientos y no duda en decir que "Lisboa es un don del Tajo de la misma manera que Egipto lo es del Nilo" (p.56).

De la zona ribereña destacaremos el especial interés de Crespo por el Museo de Arte Antiga y, en su interior, por el políptico de San Vicente; de hecho el autor hará gala de sus conocimientos como crítico de arte al analizar esta obra. Por último no podían faltar alusiones al manuelino Monasterio de los Jerónimos, al Monumento a los Descubridores y a la Torre de Belém, lugares que conforman la meta de su último paseo.    


5. Personajes importantes de Lisboa
Algunas figuras de la cultura portuguesa aparecen una y otra vez durante los paseos de Ángel Crespo, pero sin duda el más importante es Fernando Pesso a [8]. La primera edición de la obra que nos ocupa, Lisboa, es de 1987, algunos años antes de que se editara la obra O que o turista deve ver, de Pessoa, en el año 1992 [9]. Luego suponemos que Crespo desconocía la particular guía de viaje que realizó su autor portugués favorito en los años 20 y que sería rescatada del olvido en los noventa: "el ahora famoso poeta había redactado, en estilo directo y sobrio, una descripción de su ciudad con el fin de que el turista sacara el mayor provecho de su estancia en la capital de Portugal." (p. 9)[10] Sin quererlo, Crespo hace a su manera algo semejante a lo que hizo Pessoa, esto es, una serie de itinerarios reales y perfectamente reconocibles para todo aquel que se acerque a la ciudad de Lisboa.

De Pessoa dirá que es "uno de mis invisibles guías de la ciudad" (p. 47) y además relatará la extraña historia de Pessoa y A. Crowley [11] (p. 210-211), un experto británico en asuntos esotéricos que visitó la ciudad. También presta especial atención, tal y como hemos mencionado anteriormente, a la estatua de Pessoa en el café A Brasileira, a la presencia del poeta que sobrevuela toda la Baixa o bien a su tumba, en el Monasterio de los Jerónimos. Otros personajes lisboetas que pululan a lo largo de las páginas de Lisboa serían San Antonio de Padua [12], nombre de alusiones italianas con el que ha pasado a la posteridad el santo lisboeta, que sería en realidad Santo António de Lisboa. También son numerosas las referencias al Marqués de Pomba l [13], figura clave de la historia de Lisboa y de su aspecto urbano actual; o bien a numerosos escritores lusos como Camoens [14] o Almeida Garrett [15], entre otros.    


6. Conclusiones
En definitiva, el poeta Ángel Crespo se fija principalmente en aquellos rincones que se acercan más a lo rural dentro de lo urbano, le encanta pasear por la ciudad fijándose en las estatuas que jalonan las calles y plazas de Lisboa, pero prestando especial atención a los detalles más típicamente alfacinhas, castizos. Para Crespo Lisboa configura un compendio de tradición y modernidad, de vida urbana con un toque rural, la mezcla que anteriormente mencionamos de mar, río, campo y ciudad; es una capital moderna pero desaliñada, solemne pero discreta, y precisamente en estos contrastes reside el "encanto" de Lisboa, quizás la palabra más repetida por todos aquellos que hemos visitado la ciudad. Acabaremos citando las palabras del autor:

Lisboa nos parecerá entonces lo que es: una población equilibradamente contradictoria que concilia armónicamente lo ciudadano con lo rural, lo antiguo con lo moderno, lo popular con o aristocrático, lo agresivamente profano con lo religioso, lo exótico con lo secreto. (p.165)    


[1] Ángel Crespo, "Mis caminos convergentes", (1989) en Ánthropos, núm., 97, Barcelona.

[2] Movimiento de vanguardia poética surgido en 1945 y apoyado entre otros por Carlos Edmundo de Ory y Eduardo Chicharro.

[3](1973-1981).

[4](1988) Barcelona: Bruguera.

[5] Ángel Crespo (1988), La vida plural de Fernando Pessoa, Barcelona: Seix-Barral.

[6] Ángel Crespo (1987), Lisboa, Barcelona: Destino, Colección "Las Ciudades".

[7] José Tomás de Sousa Martins (1843-1897).

[8] Fernando Pessoa (1888-1935).

[9] O que o turista debe ver(1992), Lisboa: Livros Horizonte.

[10] Fernando PESSOA, Lisboa: lo que el turista debe ver (2006), edición de Miguel Ángel Flores, México DF: Verdehalago.

[11] Aleister Crowley (1875-1947).

[12] Fernando Martim de Bulhões e Taveira Azevedo (1195-1231).

[13]Sebastião José de Carvalho e Melo, conde de Oeiras y marqués de Pombal, (1699-1782).

[14] Luís Vaz de Camões (c.1524-1580).

[15] João Baptista da Silva Leitão de Almeida, vizconde de Almeida Garrett (1799-1854).


MUÑOZ CARROBLES, Diego (2009): "Ángel Crespo en Lisboa, el poeta y la ciudad" [en línea]. En: Ángulo Recto. Revista de estudios sobre la ciudad como espacio plural, vol. 1, núm. 2. En: http://www.ucm.es/info/angulo/volumen/Volumen01-2/varia09.htm. ISSN: 1989-4015

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