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feediconRSS Vol.2, núm.2grisAR2010 grisARUniversidad Complutense de Madrid ISSN: 1989-4015grisAR

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Crónicas de una ciudad postmoderna: Lisboa y sus neurosis
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Bárbara Fraticelli

Universidad Complutense de Madrid
fraticelli@filol.ucm.es

Resumen
La Lisboa retratada en la novela Sei lá de la escritora portuguesa Margarida Rebelo Pinto se aleja de los tópicos convencionales al uso y de toda la narrativa anterior dedicada a plasmar el espacio urbano. A través de un lenguaje que pretende ser un calco del registro coloquial, Pinto introduce al lector en una ciudad poblada por mujeres insatisfechas y hombres de moralidad e intereses discutibles, todos ellos parte de un paisaje conformado por centros comerciales, locales nocturnos de moda y redacciones de periódicos de la capital.
Palabras clave: Margarida Rebelo Pinto, Sei lá, Lisboa postmoderna, literatura portuguesa contemporánea.

Abstract: The image of the city of Lisbon as it is shown in Margarida Rebelo Pinto's novel Sei lá is completely different from the most important works belonging to Contemporary Portuguese literature. The Portuguese capital becomes an interesting postmodern space populated by unsatisfied women and immoral men, on a background made of malls, night club and editorial offices.
Key words: Margarida Rebelo Pinto, Sei lá, Postmodern Lisbon, Contemporary Portuguese Literature.


Uno de los ejes temáticos de la literatura portuguesa contemporánea (siglos XX y XXI) es la configuración del espacio peculiar y único en el panorama europeo, emblema de la melancólica alma lusitana, de la capital del país. Más de un lector luso o foráneo se ha entregado durante décadas a las inolvidables páginas de Cesário, de Pessoa, de Sá-Carneiro, de Cardoso Pires, para citar sólo a los más conocidos, o a los fotogramas de los cineastas europeos que forjaron una imagen de la ciudad como espacio de la reflexión interior, de la mirada nostálgica hacia un pasado irrecuperable y de la mezcla entre lo cotidiano y lo exótico.

Sin embargo, esta visión constituye simplemente una de las múltiples y variadas maneras de ver y vivir Lisboa. En la década de los 90 del siglo pasado, la ciudad se moderniza a pasos agigantados, y se coloca en la vanguardia artística y tecnológica, dejando atrás la tradicional imagen triste y decadente de los años anteriores. La saudade y el Cais do Sodré pessoano son sustituidos por una actividad frenética y por los nuevos centros comerciales urbanos, como el Colombo o el Vasco da Gama. Aparecen en el mercado editorial novelas y volúmenes de poesía que son el reflejo de este cambio de look insospechado, y que dan cuenta asimismo de un cambio en la sensibilidad de sus habitantes.

El año 1999 marca el comienzo de la actividad literaria propiamente dicha de la escritora Margarida Rebelo Pinto, nacida en Lisboa en 1965, licenciada en Lenguas Modernas por la Universidad Clásica y colaboradora de periódicos y revistas como O Independente, Sete, Marie Claire, Elle, Diário de Notícias, etc[1]. La editorial Oficina do Livro publica su novela Sei lá [2] (aún no traducida al castellano, pero cuyo título significa literalmente Yo qué sé), que supone una provocación para el público lector, tanto por la expresión coloquial del título como por su portada, que es de color naranja fluorescente sin ninguna imagen, destacando así visualmente en los mostradores de las librerías. El libro se convierte rápidamente en un éxito rotundo, y la prensa portuguesa y europea centra su atención en este fenómeno editorial, intentando captar las razones de tanto interés. Se trata de una novela urbana donde las haya, en la que la protagonista femenina es una mujer de treinta y tantos años, soltera, que trabaja en una revista de crónica social de la capital, y que sufre una serie de desengaños amorosos al igual que su grupo de amigas, todas ellas guapas, aparentemente realizadas personal o profesionalmente, y que en realidad se encuentran profundamente insatisfechas y, en ocasiones, resignadas ante la imposibilidad de modificar su propia situación. Madalena narra en primera persona los altibajos de su relación con el vasco Ricardo primero, y con los portugueses Francisco y Guilherme después, en un relato vibrante que lleva al lector a descubrir calles poco conocidas, centros comerciales, locales nocturnos de moda, nuevos barrios burgueses y anodinos, en un vórtice de acontecimientos que roza la neurosis narrativa, hasta el previsible desenlace, que ve a la protagonista empezando una nueva andadura personal y profesional al lado de su pareja, cumpliendo así con su sueño inconfesado.


El espacio reinventado: del Bairro Alto a Telheiras
La Lisboa de Rebelo Pinto representa, desde el punto de vista de la crítica literaria, un paréntesis con respecto a lo anteriormente escrito sobre la ciudad desde finales del siglo XIX, tanto en el ámbito portugués como en el europeo. Lisboa deja de ser, durante la lectura de esta novela urbana, un espacio etéreo, la ciudad blanca de matices tristes y lánguidos de tantos y tantos viajeros y artistas lusos, franceses, italianos, suizos, etc., para convertirse en un espacio frenético, tanto de día como de noche. Los personajes, neuróticos a la vez que insatisfechos con sus vidas, se mueven sin descanso por sus calles, a pie o en coche, y de esta forma caen ciertos mitos literarios centrados en la lentitud de los movimientos por la ciudad. De día, el ritmo pujante lo marcan los compromisos de trabajo de algunos de los personajes, sus intentos por llegar a tiempo a las reuniones o a las entrevistas que tienen que llevar a cabo, a pesar de los perennes problemas de tráfico que colapsan la ciudad. De noche, las deambulaciones por las calles de las zonas más transitadas y concurridas del Bairro Alto y las Docas mantienen el ritmo de la narración igualmente elevado, como acontece con las entradas y salidas constantes de éste o aquél local de moda, en ocasiones al compás de una música ensordecedora que impide unas conversaciones aceptables entre los personajes.

Esta Lisboa ni siquiera se puede calificar de cosmopolita, como antaño hicieran viajeros y escritores debido a la cantidad de mercancías exóticas que se podían encontrar en sus mercados, o al color de la piel de muchos de sus habitantes. Sei lá retrata una ciudad que deja de ser la puerta de entrada de lo procedente de ultramar, un espacio que se despoja de su aura de grandeza pasada, para acabar siendo una gran provincia, en palabras de la narradora, en la que todos conocen a todos, y con sólo salir a la calle se puede encontrar a seres queridos o a conocidos, o, por ejemplo, ser testigo de la infidelidad del marido de una de las mejores amigas de la protagonista.

La actitud de Madalena, al comenzar su actividad profesional por las mañanas, resultaría cómica, si no fuera por el realismo de la situación; quien desee llegar a su puesto de trabajo haciendo uso de su coche particular debe estar preparado para afrontar una auténtica batalla campal, tales son los atascos proverbiales en la ciudad blanca. La protagonista se considera una guerrillera urbana en los trayectos que van desde su residencia hasta la redacción del periódico en el que trabaja:

O caminho para a revista é o costume. Good morning, Vietname. Depois de passar dois sinais encarnados, a guerrilheira urbana opta por parar em segunda fila com os quatro piscas ligados. (p. 79)

Y también:

Chego às Amoreiras depois de quase me ter pegado à pancada com um taxista que se atravessou à minha frente na subida da Joaquim António de Aguiar. Quando tenho estes conflitos quotidianos, imagino sempre que me transformo num desenho animado, tipo Génio do Aladino, gigantesco, feroz e aterrador e que esborracho com a ponta dos dedos os meus inimigos do asfalto, qual guerrilheira urbana. (p. 45)

El frenesí de la capital contagia a los personajes, quienes a su vez, le imprimen un carácter moderno y vitalista, al borde de la neurosis permanente.

Las mujeres y hombres caracterizados en la novela viven en diversos barrios, y de nuevo se insinúa una especularidad entre el estilo de vida de cada uno de ellos y las connotaciones dominantes del espacio que habitan. Madalena reside en un águas furtadas (una especie de estudio abuhardillado) en Príncipe Real, en pleno centro urbano, lo que se adecúa a su condición de mujer soltera con una vida social, profesional y nocturna en absoluto monótona. Sin embargo, en lo más profundo de su ser aspira a encontrar a su pareja ideal, formar una familia y trasladarse a la zona de Laranjeiras, mucho más familiar y con una actividad reducida y, sobre todo, diurna.

La única condición esencial que debe respetar un barrio para gozar del favor de la protagonista es la de tener una personalidad propia y formar parte del tejido urbano castizo, por lo que las nuevas incorporaciones de los últimos años que no cumplen con estos requisitos son retratadas con un toque irónico y amargo a la vez. Éste es el relato demoledor de uno de los nuevos barrios residenciales nacidos en los años 90, Telheiras, al norte de la capital, considerado por la narradora como un espacio plano, sin vibraciones y sin emociones, en el que se juntan las jóvenes parejas que no paran de tener hijos, los niñatos adinerados y las parejas bien sin niños:

Volto cedo para casa, momentaneamente concentrada numa das minhas batalhas diárias, a de encontrar um lugar para estacionar no Bairro Alto. Ninguém me mandou ser artista e escolher para viver o bairro mais escuro, incómodo, desarrumado e confuso da cidade. Devia aprender com os meus irmãos, que, quais cristãos-novos, se renderam à nova seita de Telheiras, e falam desta como se fosse a zona mais fascinante da capital. Gostam de lançar para o ar com o orgulho característico dos casais estupidamente felizes que Telheiras tem tudo, desde jardins, a escolas e supermercados e que além disso é o bairro com mais doutores por quilómetro quadrado de Lisboa. Mas eu não vivia lá nem morta. Está inundado de famílias harmoniosas e em crescimento permanente, bimbos endinheirados e casais prósperos sem filhos. Prefiro o Bairro Alto, com as putas, as peixeiras e os artistas de fraco talento e grandes aspirações que gastam a mesada na Casa Varela e no Frágil. (p. 175)

Telheiras es un barrio sin personalidad propia, como parecen no tener personalidad ni voluntad propia sus habitantes, prototipos lisboetas que se aferran a la pretendida comodidad de la zona y a todas las ventajas burguesas que ofrece para no pensar, para no sentir, para no vivir en plenitud aquella vida de artista que desea para sí Madalena. Telheiras es para ella el triunfo de la mediocridad, de una existencia monocromática, a la que se opone diametralmente el caos del Bairro Alto, con sus ruidos, su música, sus putas, sus coches, su trazado irregular y sus calles empinadas, fruto de su caprichosa orografía. Vivir en Telheiras equivale a formar parte de una secta, en la que ya no se pide pensar ni cuestionar la forma de vida de cada uno, sino que se establece para todos sus habitantes una existencia uniforme, sin sobresaltos y sin emociones. Madalena reniega de la sola posibilidad de pensar en mudarse a Telheiras y define con acierto la esencia contradictoria del Bairro Alto, que refleja especularmente sus propios conflictos y contradicciones interiores; de hecho, al aludir al Três Pastorinhas, afirma que no se siente bien

...em mais nenhum bar deste bairro podre e viciado onde as peixeiras convivem em paredes meias com traficantes, estilistas modernóides, ladrões de automóveis, lojas de design e decoração e putas de rua. (p. 65)

Otro personaje femenino problemático tiene su residencia en el Bairro Alto, Luísa, una mujer soltera que utiliza a los hombres como pura diversión, rehuyendo sistemáticamente del compromiso. Sus relaciones esporádicas, preferentemente con sujetos más jóvenes que ella, se fraguan en locales como la discoteca Kapital, el Bartis, o el T-Clube y en ellos es muy importante dejarse ver, si lo que se pretende es codearse con lo mejor de la población (nocturna) lisboeta. Asimismo, adquieren especial relevancia los restaurantes y casas de comida, desde los más novedosos o los más concurridos de las Docas, hasta los más tradicionales, como el Pap'Açorda, en cuyas mesas se teje una tupida red de amores, desamores, desengaños y revelaciones inesperadas, que mantienen vivo el ritmo trepidante de la intriga.

El lugar escogido por la protagonista para intentar satisfacer sus ansias consumistas es el célebre centro comercial de las Amoreiras, el primero de estas características que se construyó en Lisboa, y que provocó en su momento duras reacciones y críticas por su aspecto exterior, en abierto contraste con la estética del homónimo barrio. Madalena trata de apaciguar su alma deambulando por un espacio impersonal, que por sus propias connotaciones aturde al visitante y le sume en un vórtice de escaparates y compras del que es difícil salir indemne:

... mergulho no ópio do final do século que são os centros comerciais. Ponho-me a deambular à procura de um vestido engraçado ou de um casaco azul escuro, mas sem êxito. Ao fim de sete lojas já esgotei o meu espírito consumista. Ainda dou um salto à livraria, numa tentativa funesta de me deixar conquistar por um livro, mas saio derrotada da grande meca lisboeta... (p. 45)

En la novela hay un personaje que no pertenece al moderno y atractivo círculo de amistades de Madalena, y que sin embargo tiene cierto peso específico en la economía de la narración. Se trata de un anciano pintor, António, que representa la figura paterna para la protagonista, puesto que se presta a escuchar las frecuentes quejas de la mujer, la apoya en los momentos más delicados de su trayectoria sentimental y le proporciona consejos acertados sobre su vida y sus amoríos. Un personaje de estas características no deambula por las zonas anteriormente analizadas, sino que se mueve por los barrios tradicionalmente más retratados de la capital lusa. Para acudir a su encuentro, Madalena visita los alrededores del Castelo, la Baixa pessoana o la plazoleta de Camões, de reminiscencias saramaguianas. Una vez más, los lugares frecuentados imprimen un carácter especial a los tipos literarios, y viceversa, en beneficio de la credibilidad de la historia narrada.


El espacio humanizado: tipos y prototipos lisboetas

Los personajes que conforman la base de la intriga de Sei lá se dividen en dos grupos, a saber, los que podrían encajar en otras novelas urbanas ambientadas en otras ciudades de Europa o Estados Unidos, y los que representan un prototipo literario únicamente válido en la ciudad de Lisboa.

Al primer grupo pertenecen los hombres y mujeres del círculo de amistades más íntimo de la protagonista y la misma Madalena. El perfil social y psicológico de las amigas responde a un patrón comparable al de la célebre serie de ficción estadounidense Sex and the city, por lo que, de un grupo de cuatro o cinco mujeres, asistimos a las aventuras-desventuras amorosas de una mujer casada, aparentemente con éxito, que sufre en silencio los continuos engaños de un marido, a los vaivenes sentimentales de una mujer soltera en busca perenne de su media naranja, a los consejos de una mujer que aparenta ser la más equilibrada, o talvez la más resignada del grupo, o a las batidas de caza de una mujer que rebasa los cuarenta años y cuya mayor diversión se basa en devorar a los jóvenes novios a los que ha dado falsas esperanzas acerca de la continuidad de su relación, como se aprecia en este curioso y divertido fragmento de la novela:

É espantoso como a Luísa reduz sistematicamente os homens a pedaços de carne. Imagino-a a gerir uma loja de pedaços de homem, só que não está no talho, de avental, mas sentada atrás de uma secretária de estilo, como as das grandes ourivesarias, a encorajar as freguesas de meia idade sequiosas de carne fresca com um catálogo debaixo dos olhos e um babete para não sujarem o mostruário. [...] Joalheira de carne humana, devoradora implacável, Mata Hari do Bairro Alto. (p. 53)

En cuanto a las presencias masculinas, también responden a un patrón conocido de tipos literarios y televisivos. Bernardo, el marido infiel, quien niega una y otra vez la evidencia ante las lágrimas de su esposa, y sigue buscando emociones fuera de un matrimonio anodino; el joven vasco Ricardo, cuyo mayor pecado consiste en ser alheio à cidade e às pessoas, por el que la protagonista pasa momentos muy duros tras su ruptura unilateral, y que resultará ser, en un desenlace poco logrado, un terrorista que en Lisboa estaba preparando un atentado; Francisco, quien utiliza a Madalena para llegar a descubrir todo lo posible acerca de Ricardo, en previsión de un posible acto delictivo de éste último; António, el pintor que se presta a ser el paño de lágrimas de Madalena ante cualquier fracaso sentimental de ésta, etc.

Los prototipos, en cambio, son aquellos personajes que únicamente tienen cabida en una novela ambientada en Lisboa, puesto que ayudan a configurar la esencia misma de la ciudad.

En el caso de Sei lá, tras ser víctima del robo de su bolso, que contenía su imprescindible agenda y su neceser de maquillaje, Madalena se ve obligada a coger un taxi para acudir a denunciar el suceso a una comisaría. El conductor, viendo a la mujer presa de un ataque de angustia, se apiada de ella y le ofrece compasión y algún que otro consejo, atribuyéndose dotes de psicólogo improvisado y demostrando ser, a pesar de los gritos e insultos que acaba de proferir contra otros conductores, un ser humano atento y cariñoso:

Enquanto o motorista do táxi barafusta contra os outros condutores, buzinando quase incesantemente e fazendo gestos pouco ortodoxos com o braço esquerdo pendurado fora da porta, revivo mentalmente a tarde de sábado quando me roubaram a mochila numa tentativa de organizar o meu discurso o melhor possível. [...]

- A menina desculpe... mas não se está a sentir bem?...

Afinal o taxista só é selvagem fora do seu espaço vital. Olha repetidamente para tras com expressão aflita, como quem acabou de atropelar um cão.

- A menina veja lá, precisa que eu a ajude nalguma coisa?

- Não, não, respondo limpando a cara. Não se preocupe que eu resolvo.

- Veja lá - insiste o homem, pouco convencido - se eu puder ajudar em alguna coisa, esteja à vontade. A gente aquí quando transportamos os clientes também ouvimos muita coisa e eu já ganhei assim uma espécie de... de... psicologia, não é assim que se diz? Pois, psicologia para ajudar as pessoas. (pp. 120-1)

El taxista intenta averiguar las razones de la tristeza y el llanto de Madalena y le ofrece su ayuda desinteresada para encontrar consuelo ante la tragedia de haber perdido la agenda y las pinturas, lo que le vale una sonrisa de la joven y una buena propina al llegar al destino final de la carrera. El lector que haya estado en Lisboa reconocerá fácilmente en este personaje a un miembro de una categoría profesional sin la que esta ciudad no sería lo mismo.

Igual de prototípica resulta ser la entrada en escena de unos agentes de policía en la comisaría a la que acude Madalena en la Rua de Santa Marta. La denuncia del robo ocupa cuatro páginas en la novela, reflejo de la burocracia engorrosa que obliga a largas esperas en las dependencias policiales y de la exasperante lentitud del funcionario encargado de rellenar el formulario pertinente. Las descripciones físicas de los policías y el relato de los acontecimientos en el interior de la comisaría son inmisericordes: uno de ellos, de bigode façadunho e cara de poucos amigos, se dirige a Madalena con un Faxfavori? digno del más anodino oficial público, al igual que el siguiente personaje, inepto e ineficaz redactor de la trama del hurto en una vieja máquina de escribir:

- Faxfavori? - inquire a autoridade sentada numa cadeira de pau. Debe ser a senha da esquadra.

- Venho participar um roubo - respondo com um suspiro.

O subchefe Costa, pelo menos é o que diz na plaquinha que tem pregada ao colete azul escuro da farda olha-me inexpressivo. [...] É ele que toma conta de toda e qualquer ocorrência. De telefonista a secretário, faz um pouco de tudo. Depois de ter tudo preparado volta a fitar-me com o mesmo olhar vazio que me lembra o dos coelhos do talho onde a minha mãe compra carne. [...]

Os dedos tamborilam ociosamente em cima das letras, só dois, porque o subchefe não frequentou certamente um curso de dactilografia ao ingressar na academia.

[...]

Finalmente acabou a aula de dactilografia. O subchefe aconselha-me a telefonar dentro de uma semana para a secção dos Perdidos e Achados, mas, segundo ele diz, se não tinha dinheiro é provável que as coisas não apareçam. (pp. 121-5)

Entre tantos personajes atentos a las modas y sumidos en un vórtice de amoríos, compras, salidas nocturnas y escapadas a la playa, un funcionario que cumple con su deber con desgana y dotado de unos medios desastrados provoca una sonrisa cómplice en el lector, sabedor de las deficiencias de la maquinaria pública. El prototipo lisboeta del agente de policía contribuye a plasmar una imagen de la ciudad con tintes realistas, a la vez que pone en evidencia las diferencias que existen entre los personajes delineados con una personalidad y unas vivencias propias y los que aparecen simplemente como parte del trasfondo urbano de la capital.

Al lector atento cabe finalmente la tarea de valorar si el retrato, en ocasiones despiadado, de la people lisboeta que Rebelo Pinto proporciona en su novela corresponde o no a la realidad social de cierta parte de la ciudad. Al crítico literario corresponde, tras varias lecturas del texto, celebrar la aparición en el panorama editorial de una historia en la que Lisboa adquiere una fisionomía casi desconocida hasta entonces y se revela como un espacio sugerente, vitalista, moderno, pujante y neurótico, lo que invita a dejar atrás la imagen tradicional de los siglos XIX y XX y a desear perderse cual neófito entre sus calles y sus locales de moda.


[1]Toda la información acerca de su vida y actividad profesional se encuentra en la completa página web http://margarida.clix.pt, que contiene una biografía, su curriculum, fotos de la escritora, noticias y reseñas sobre sus libros, una entrevista, e incluso una Escuela de Escritura, para acompañar y aconsejar a nuevos talentos de la narrativa.

[2] Lisboa, 1999, 237 págs.


FRATICELLI, Bárbara (2009): "Crónicas de una ciudad postmoderna: Lisboa y sus neurosis" [en línea]. En: Ángulo Recto. Revista de estudios sobre la ciudad como espacio plural, vol. 1, núm. 2. En: http://www.ucm.es/info/angulo/volumen/Volumen01-2/varia10.htm. ISSN: 1989-4015

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