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La Hugoliada de Ionesco editada por Mariano Martín Rodríguez
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Florina Ilis

Universidad Babeş-Bolyai de Cluj-Napoca (Rumania)

HugoliadaAutor: Eugène Ionesco
Título: Hugoliada
Edición: Edición bilingüe de Mariano Martín Rodríguez
Editorial: Cuadernos de Langre, Madrid
Año: 2009

 

El interés de Mariano Martín Rodríguez por la obra de juventud de Eugène Ionesco no es reciente. Con su nueva edición bilingüe (rumano y español) de Hugoliada de Ionesco, realiza su segunda edición en castellano de textos de juventud del autor, escritos antes de abandonar Rumanía. La edición anterior, Destellos y teatro (Sclipiri şi teatru), fue publicada por la editorial Fundamentos en 2008 y contenía la pieza Inglés sin profesor (Englezeşte fără profesor) y una serie de destellos (sclipiri) ionesquianos. El sólido estudio introductorio dedicado a esos textos se tradujo al rumano y lo publicó la editorial Casa Cărţii de Ştiinţă, de Cluj, en 2009.

Lo que parece notable en el trabajo de Mariano Martín Rodríguez es que, si bien se ocupa de uno de los representantes más brillantes de la Generación del 27 rumana, que ha dado pie a debates encendidos y apasionados en su país después de la revolución de 1989, no se ha dejado intimidar por la abundante bibliografía rumana dedicada a la obra de juventud de Ionesco y ha iniciado un camino de investigación propio. Frente a la crítica rumana que se ha ocupado de este autor, Mariano Martín Rodríguez tiene la ventaja de su falta de implicación emocional directa en la problemática del mundo interbélico rumano. La falta de prejuicios críticos con que vuelve a abordar todos los datos ligados a las breves prosas ionesquianas y, sobre todo, el modo en que ha analizado e interpretado Inglés sin profesor en comparación con La cantante calva (La Cantatrice chauve) nos convencen de que su estudio, bien documentado y argumentado de forma excelente, responde a un espíritu crítico de valor cierto. El estilo del autor combina magistralmente la erudición y la seriedad de un filólogo de buena escuela con el brillo de la interpretación y la justeza de los juicios de valor de un verdadero profesional. Además, junto a estas cualidades de estilo, Mariano Martín Rodríguez consigue que la precisión y la fineza de sus observaciones críticas no sean mera elocuencia, sino que, a partir de una investigación filológica seria y laboriosa, confronta los datos con objetividad y los interpreta lúcidamente, observando y sacando a la luz cosas nuevas, que sus predecesores no habían observado o no habían considerado suficientemente importantes. Pero su crítica interpretativa no vacía de contenido el objeto analizado y no lo despoja de sus sentidos. Mariano Martín Rodríguez no analiza la obra desde fuera ni de lejos (aunque no le falte objetividad) sino desde el interior, desde el mismo centro de lo que analiza, porque está claro que le gusta sobremanera hablar de lo que admira sinceramente. Su admiración no es una pasión subjetiva y sin falsas mixtificaciones, porque posee esa ligera y fina capacidad de desdoblarse, objetivándose, y de mantenerse a una distancia justa y equilibrada de lo que aprecia. Mariano Martín Rodríguez admira de verdad a Eugène Ionesco, o, mejor dicho, admira en Ionesco un determinado espíritu lúdico e irónico, una inspiración paródica deslumbrante y la falta de respeto a los tópicos (la obsesión romántica por la figura del genio), así como la intransigencia de la labor de desmantelar y derribar los lugares comunes. El editor se niega a aceptar acríticamente las ideas que se han afirmado sobre Ionesco, sea en Rumanía, sea en otros sitios, y por eso ha puesto en marcha un proyecto de investigación personal.

En lo que se refiere a esta edición española de Hugoliada, la primera en castellano, y tal como nos había acostumbrado desde su volumen anterior, Mariano Martín Rodríguez ha escrito una introducción elocuente que constituye uno de los estudios críticos más sólidos sobre esta obra ionesquiana, demasiado poco conocida. No se ha limitado a las tareas previstas en este tipo de trabajos editoriales, sino que ha analizado e interpretado el texto en relación con la opinión de Ionesco sobre los métodos (impresionistas) de la crítica literaria, que había expresado de manera incendiaria en su libro Nu (No). Siguiendo el modelo de la crítica literaria francesa, la rumana de aquel tiempo había impuesto el mito de lo que llamamos "autoridad crítica", esto es, una personalidad que ordena jerárquicamente los valores literarios, da el tono a determinados movimientos ideológicos o impone nombres literarios nuevos o más antiguos. En aquella época (Nu es de 1934) existían en la crítica literaria rumana varias voces dotadas de autoridad crítica e Ionesco entró inevitablemente en conflicto de ideas con ellas.

Mariano Martín Rodríguez da pruebas de una sutileza crítica extraordinaria cuando observa que los ataques de Ionesco a la crítica literaria y a la literatura (especialmente a la poesía) no se dirigen en el fondo a la crítica o a la poesía en sí, sino a las posibilidades de manipulación del lenguaje y a su utilización en la política de juegos de poder del panorama crítico de un país con una tradición de pensamiento bastante modesta en comparación con otros países europeos. Según Ionesco, la imposición de un autor o su derribo pueden convertirse en una cuestión de manipular el lenguaje crítico adecuado o de recurrir a las autoridades de la crítica en favor de determinadas instituciones de carácter literario (premios, ediciones, cátedras universitarias, etc.). El editor argumenta estas observaciones tanto mediante fragmentos ilustrativos de los textos ionesquianos como mediante un aparato crítico, manejado con extrema habilidad, que remite directamente a las fuentes.

En el caso de la poesía, el ejemplo de Victor Hugo lleva a la idea de que la ausencia o el remedo de sentimientos y vivencias se pueden transformar, si existe una voluntad del poeta en este sentido, en una imagen pública lo bastante fuerte y creíble como para poder imponerse a la conciencia de los contemporáneos y, más tarde, de la literatura. Me ha parecido notable el modo en que el editor prueba que los mecanismos de la parodia empleados por Ionesco, en el caso de la imagen de Victor Hugo, así como la ironía del sutil juego intertextual con las biografías noveladas del poeta (interpretadas magistralmente mediante comparaciones textuales, por ejemplo con la biografía hugoliana de Raymond Escholier), no solo remiten a la poética moderna, sino también al discurso posmoderno, demostrando así su plena actualidad también hoy en día, en un mundo dominado por el espectáculo y los medios de comunicación. El mecanismo interpretativo, que recurre a la argumentación de las estrategias discursivas, desmonta mediante el análisis los elementos del texto de Ionesco y, al explicarlos, nos ayuda a entender los fines últimos de la parodia del autor. Las conclusiones a las que llega Mariano Martín Rodríguez son pertinentes y, sin limitarse a conferir al texto de Ionesco una definición de tipo genérico (la parodia pasa a un segundo plano), queda desvelado el significado último del blanco atacado por el autor de Hugoliada, esto es, la caída de las máscaras que cubren las pretensiones institucionales de la literatura o sus ambiciones de trascendencia.

La edición francesa de Hugoliada no tuvo demasiado eco en Francia, lo que el editor explica aduciendo que el mito de Victor Hugo forma parte de los mitos de la nacionalidad francesa y eso impone, en cada país, una reverencia profunda y misteriosa. En el prefacio de la edición francesa, el mismo Ionesco parece invocar algunas circunstancias atenuantes, aunque no muestre desapego por su texto de juventud, e interpreta su viejo escrito como el fruto de un deseo juvenil y combativo de desmitificación literaria, aunque también de diversión y escándalo (¿debemos entender entonces que solo quiso llamar la atención?). La actitud "apaciguadora" del dramaturgo ya célebre se puede comprender como un gesto de cortesía, sea hacia Francia, sea hacia sí mismo, tras haber recuperado, una vez terminado el breve episodio biográfico rumano, su nacionalidad francesa.

El espíritu crítico ionesquiano, lúcido, combinado con su tendencia a la ironía, le impidió ser presa de idolatrías y de mixtificaciones, tanto literarias como políticas (si consideramos la ambigua situación política de la Rumanía de entreguerras). Por venir de España, Mariano Martín Rodríguez está libre él mismo de la pasión y la vehemencia con que aún se mantiene en Rumanía el diálogo sobre las controversias ideológicas de aquel período. La visión fresca y libre de cualquier "impureza" ideológica permite al editor revelar al público hispano, al que se destina Hugoliada, un Ionesco lúdico, irónico y burlón, en el sentido más serio de la palabra. En el fondo, este es el papel de un buen filólogo, además de crítico atento: trasladar de la manera más fiel y objetiva la imagen y la visión de un autor a otra lengua.


ILIS, Florina (2010): "La Hugoliada de Ionesco editada por Mariano Martín Rodríguez" [en línea]. En: Ángulo Recto. Revista de estudios sobre la ciudad como espacio plural, vol. 2, núm. 1. En: http://www.ucm.es/info/angulo/volumen/Volumen02-1/resenas04.htm. ISSN: 1989-4015

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