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feediconRSS Vol.2, núm.2grisAR2010 grisARUniversidad Complutense de Madrid ISSN: 1989-4015grisAR

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La ciudad como escena del crimen en Muerte y juicio de Donna Leon
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Rocío Peñalta Catalán

Universidad Complutense de Madrid
rociopenalta@filol.ucm.es

Resumen
En las novelas de Donna Leon, la ciudad de Venecia se convierte en escenario de crímenes, investigaciones policiales, persecuciones, intrigas políticas, etc. En el presente trabajo se analizarán los espacios de la muerte en Muerte y juicio (1995), señalando sus peculiaridades y sus características comunes con respecto a la clásica escena del crimen de la novela policiaca. Asimismo, haremos referencia a las distintas funciones que cumple el espacio urbano -en este caso, Venecia- en el desarrollo de la trama.
Palabras clave: Venecia, Donna Leon, Muerte y Juicio, escena del crimen.

Title: The city as crime scene in A Venetian Reckoning by Donna Leon
Abstract
In Dona Leon's novels the city of Venice becomes scenery for crimes, police investigations, chases, political intrigue's, etc. The present paper studies the spaces of death in A Venetian Reckoning (or Death and judgment) (1995), emphasizing it's peculiarities and it's characteristics in common with the classic crime scene in crime fiction. Also, the various functions of urban space -in this case, Venice- in the development of the plot will be reviewed.
Keywords: Venice, Donna Leon, A Venetian Reckoning (Death and judgment), crime scene.


Donna Leon nació en Nueva Jersey en 1942. Además de escritora, es profesora. Durante su juventud estudió en Italia (en Perugia y Siena, concretamente). También trabajó como guía turística en Roma, redactora de textos publicitarios en Londres, y profesora en distintas escuelas de Europa y Asia. Desde 1981 reside en Venecia.

Sus libros han sido traducidos a veintitrés idiomas y son un éxito de ventas en Europa y Estados Unidos. Curiosamente, a pesar de la fama que ha alcanzado en toda Europa el comisario Brunetti, protagonista de sus novelas, en Venecia es prácticamente una desconocida. No ha querido que sus obras se traduzcan al italiano porque "prefiere que en su barrio veneciano la sigan tratando como a una vecina más" (Wikipedia).

Como ya se ha indicado, el protagonista de sus novelas es el comisario veneciano Guido Brunetti, personaje que Donna Leon creó a principios de los años 90. Brunetti combate el crimen en Venecia y sus alrededores. A pesar de que suele resolver los casos con éxito, sólo puede atacar hasta cierto punto la corrupción del sistema, por lo que se muestra cínico y escéptico. El de la corrupción es un tema que parece preocupar seriamente a Donna Leon, pues se refiere constantemente a él en casi todas sus novelas.

Brunetti vive con su esposa Paola y sus dos hijos, Chiara y Raffi, de 15 y 17 años, respectivamente. El sargento Vianello y la secretaria Elettra le ayudan en sus investigaciones, a pesar de las trabas que pueda poner el vicequestore Patta, el superior de Brunetti, que siempre se opone a la actuación del comisario, especialmente cuando están en juego intereses políticos o se ven implicadas figuras públicas de la ciudad; sin embargo, cuando la investigación se resuelve con éxito, no duda en colgarse las medallas que corresponderían a sus subordinados.

Donna Leon publicó en 1992 Muerte en la Fenice, primera novela protagonizada por el comisario Brunetti. Desde entonces ha escrito otras dieciocho obras pertenecientes a la misma serie. La última, Cuestión de fe, ha sido publicada en marzo de 2010 -hace apenas tres meses-. Además es autora de Sin Brunetti, recopilación de 52 artículos y textos breves, la mayoría de ellos publicados previamente en revistas y diarios europeos, en los que describe una Venecia sin el comisario, narra multitud de anécdotas personales o propone sugerencias para escribir novela negra (Seix Barral).

Centraremos nuestro análisis en Muerte y Juicio, publicada en 1995. La elección es puramente casual y no obedece a ningún criterio específico; sin embargo, resulta un ejemplo bastante representativo del uso que la autora hace de los espacios y los tiempos para construir la trama.

Muerte y Juicio narra la investigación que desarrolla Brunetti, partiendo del cadáver de Carlo Trevisan, un influyente abogado veneciano, hasta destapar una red que transporta muchachas del este de Europa hasta los burdeles de Venecia y los platós clandestinos donde se filman escabrosas escenas de violación y asesinato.

Comentaremos, brevemente, dos aspectos de la novela en relación con los espacios en que tiene lugar la acción: por una parte, el escenario del crimen y, por otra, la función de la ciudad en el desarrollo de la trama.

En lo que se refiere a la escena -o escenas, en esta novela- del crimen o escenarios de la muerte, pues no todos son asesinatos o, en principio, no lo parecen, hay que destacar una peculiaridad. Todas las muertes se producen en medios de transporte. El primer caso lo encontramos justo al inicio de la novela.

Muerte y juicio comienza con la descripción del paisaje nevado de un puerto de montaña, cerca de la frontera de Italia con Austria. Un camión que circula por la autostrada -uno de los rasgos característicos de la escritura de Donna Leon es la constante introducción de palabras y expresiones en italiano a lo largo de su discurso- patina a causa del hielo, se sale de la calzada y se precipita por un barranco. Al caer, su carga -un montón de mujeres rumanas- se dispersa por la ladera y el fondo del precipicio. Cuando otros camioneros y la policía llegan al lugar del accidente y descubren los cuerpos de las mujeres diseminados por la zona, creen que se trata de la carga de maniquíes que transportaba el camión.

Después, el primer conductor que miró detrás del camión dijo que al ver aquello pensó que la carga debía de ser de maniquíes, sí, esas muñecas de plástico que ponen en los escaparates. Había por lo menos media docena esparcidas sobre la nieve, detrás de las destrozadas puertas traseras. [...] Pero después el hombre recordaba que le había llamado la atención que unos maniquíes llevaran abrigo. ¿Y por qué había manchas rojas en la nieve alrededor de ellos? (Leon 2000: 13)

Frente a la clásica escena del crimen como imagen estática del interior de una habitación con un cadáver, cuya silueta es trazada con tiza en el suelo por los policías o investigadores, aquí encontramos un escenario de la muerte abierto y dinámico, un exterior lleno de movimiento, acción y personajes.

Es cierto que, en este primer caso, estamos hablando de un accidente de tráfico, que difícilmente podría producirse en un espacio interior. Pero, unos capítulos más adelante, hallamos el cadáver del abogado Carlo Trevisan en el tren que hace el recorrido entre Padua y Trieste. En esta ocasión se trata de un caso evidente de asesinato. Trevisan ha recibido varios disparos mientras regresaba a Venecia, después de visitar a un cliente en el continente (así es como denominan los venecianos a las zonas de tierra firme para diferenciarlas de Venecia, la isla).

De nuevo, el cuerpo se encuentra en un medio de transporte, el tren, pero esta vez se trata de un espacio cerrado: el compartimento en el que viajaba el abogado. También esta escena es dinámica, pues el tren está en marcha, aproximándose a su destino, hasta que la revisora descubre que Trevisan está muerto (al principio cree que está durmiendo) y acciona el freno de alarma para detener el tren que, justo en ese momento, estaba entrando en la estación Santa Lucía de Venecia.

El cadáver tampoco aparece como una figura inerte. De hecho, como ya hemos comentado, a la revisora le parece dormido.

El cadáver fue descubierto por Cristina Merli, la revisora, cuando el tren cruzaba la laguna que separa Venecia de Mestre. En un principio, al pasar frente al compartimiento en el que el bien trajeado pasajero dormía apoyado en la ventanilla, la mujer decidió no despertarlo para pedirle el billete, pero después recordó que eran muchos los pasajeros, incluso bien vestidos, que fingían dormir porque viajaban sin billete, para ahorrarse las mil liras de la corta travesía sobre la laguna. (Leon 2000: 20)

Y cae al suelo cuando ella intenta "despertarle".

-Por favor, signore, despierte y deme su billete -dijo inclinándose y sacudiéndolo por el hombro. Bajo la presión de su mano, el hombre, lentamente, se apartó de la ventana, cayó de lado sobre el asiento y se deslizó al suelo. Al caer, se le abrió la americana, dejando al descubierto la camisa manchada de rojo. (Leon 2000: 21)

El siguiente fallecido es Rino Favero, "uno de los asesores financieros más importantes de la región del Véneto" (Leon 2000: 83). Il Gazzettino, el diario que lee Brunetti, publica la noticia de la muerte de este personaje, cuyo cadáver ha aparecido dentro de su Rover, en el garaje de su casa. Aparentemente se ha suicidado cerrando la puerta y dejando el motor en marcha. Como en toda novela policiaca que se precie, no se trata de un suicidio, evidentemente, sino de un asesinato, como Brunetti se encargará de demostrar más adelante. De nuevo, un medio de transporte, un coche. Éste asesinato se sitúa en Padua, ya que en el interior de Venecia no circulan automóviles y todos los vehículos se desplazan por el agua. Esta imagen sí está más próxima a la escena del crimen clásica.

Por último, tenemos a Ubaldo Lotto, el hermano de la viuda del abogado Carlo Trevisan, que aparece muerto en su coche, aparcado en una carretera secundaria cerca de Mestre, área perteneciente al término de Venecia, situada en tierra firme, al otro lado de la laguna, frente al núcleo formado por la isla, con sus canales, sus puentes, sus góndolas y sus turistas. Lotto ha recibido tres disparos a quemarropa, según explica una noticia publicada en el diario.

El cadáver había sido descubierto alrededor de las cinco de la mañana por un vecino de la zona que, obligado a circular despacio por el barrillo que cubría el firme después de la lluvia de la noche, al sortear el coche grande parado a un lado de la carretera, había visto algo alarmante: el conductor caído sobre el volante, con el motor en marcha. El hombre se había apeado y mirado al interior del vehículo y, al ver la sangre encharcada en el asiento, había llamado a la policía. Los agentes habían acordonado la zona y buscado huellas del asesino o asesinos. (Leon 2000: 156)

Aunque estos tres asesinatos sean obra de la misma persona, el hecho de que todos los cadáveres se hayan encontrado en vehículos es puramente casual. Lo realmente sorprendente, además de esta coincidencia, es que, a pesar de que la acción se sitúa en Venecia, ninguno de los asesinatos se ha producido en una embarcación, el transporte por excelencia en esta ciudad acuática.

La ciudad de Venecia es un escenario peculiar por su propia configuración urbana. Venecia, situada en una laguna del mar Adriático al noroeste de Italia, se compone de un conjunto de islotes unidos entre sí por puentes, que permiten cruzar los canales que dividen la ciudad. Para atravesar la ciudad, el comisario Brunetti, al igual que el resto de los venecianos, debe optar entre ir a pie o tomar el vaporetto, otras veces viaja en la lancha de la policía. Una de las cosas que más valora de la ciudad es la ausencia de tráfico rodado, aunque eso no impide que Venecia sea una ciudad ruidosa y contaminada.

Sus paseos a pie por la ciudad, en busca de alguna pista, o cuando viaja de la questura a su casa, le permiten pensar en su trabajo o su familia, resolver un problema, desentrañar un misterio, o preguntarse qué habrá de cena (Sepeda 2008: 9).

Una de las funciones que desarrolla la ciudad en las novelas de Donna Leon es la de hacerse eco de noticias y rumores de todo tipo. En más de una ocasión, Brunetti se refiere a Venecia como a un pueblo grande, en el que todo el mundo se conoce y en el que los cotilleos circulan a toda velocidad.

Allí estaba la prometida lista de los clientes de Trevisan, siete hojas mecanografiadas a un solo espacio, con nombres y direcciones en un orden alfabético impecable y absolutamente neutral. Recorrió rápidamente con la mirada la columna de los apellidos. Algunos le hicieron silbar entre dientes: era evidente que Trevisan había sabido atraerse a los ciudadanos más acaudalados y también a los que estaban considerados la aristocracia de Venecia. Brunetti retrocedió a la primera página y volvió a leer cada nombre más despacio. Era consciente de que cualquier persona ajena a Venecia no vería en la atención que les dedicaba sino una sobria reflexión; pero quien estuviera al corriente de los rumores y conjeturas que circulaban por la ciudad sabría que, cada vez que su mirada se detenía en un nombre, era para remover en un poso de murmuraciones, maledicencias y calumnias. Allí estaba Baggio, el director del puerto, un hombre acostumbrado a detentar el poder, que ejercía sin miramientos. Y Seno, dueño de la mayor fábrica de cristal de Murano, en la que trabajaban más de trescientas personas y cuyos competidores sufrían con frecuencia huelgas e incendios debidos a causas desconocidas. Y Brandoni, el conde Brandoni, cuya inmensa fortuna tenía un origen tan oscuro como su título. (Leon 2000: 180)

Los periódicos tienen un papel fundamental en este sentido. Son dos los que aparecen en la novela, Il Gazzettino, preferido por Brunetti, y La Nuova. A veces, Brunetti descubre pistas importantes en las noticias publicadas en sus páginas; otras veces se sirve de sus redactores para difundir informaciones falsas que pueden empujar al culpable de un delito a entregarse a la policía o que, de algún modo, pueden facilitar la resolución de un crimen.

Brunetti volvió a su despacho, marcó el número de la redacción de Il Gazzettino y se identificó. La información que les dio era la de que la policía, en el curso de la investigación de la muerte de un estudiante por sobredosis, había descubierto la identidad del joven sospechoso de haberle vendido la droga que le había causado la muerte. Su arresto era inminente, y se confiaba en que a éste siguiera el de otras personas involucradas en el tráfico de drogas en la zona del Veneto. Brunetti colgó el teléfono confiando en que esto bastara para obligar al pariente de la muchacha, quienquiera que fuera, a hacer acopio de valor y presentarse en la questura [...]. (Leon 2003: 230-231)

En este sentido, también son importantes los contactos que se establecen entre los distintos personajes, los favores que se prestan y que se cobran, el tener conocidos en las altas esferas de la política, la economía y la aristocracia de la ciudad.

Las novelas de Donna Leon crean un mundo ficticio en cuanto a la acción y los personajes, pero sorprendentemente exacto en la descripción de la ciudad natal del protagonista. Todos los topónimos y las referencias espaciales son reales. Incluso los varios comercios y palacios citados con nombre supuesto existen y pueden ser localizados fácilmente en su emplazamiento real e identificados gracias a la descripción que Donna Leon hace de sus características, captadas por la mirada de Brunetti (Sepeda 2008: 14).

La fidelidad en las descripciones del paisaje urbano de Venecia y en los recorridos trazados por Donna Leon es tal que se ha elaborado una guía de la ciudad a partir de sus novelas, Paseos por Venecia con Guido Brunetti (el título original en inglés es Brunetti's Venice). Esta guía sigue los pasos del comisario a través de los seis barrios o sestieri de la ciudad. Propone doce itinerarios extraídos de las dieciséis primeras novelas, comentando detalles acerca de las gentes, los tópicos, el clima, los rincones, las iglesias, los mercados, la comida y el vino. El último capítulo, que no es propiamente un paseo, ofrece un panorama de la laguna y sus islas inspirado en los escenarios de las novelas Un mar de problemas (2001) y Veneno de cristal (2006) (Sepeda 2008: 14-15).

Las rutas, diseñadas para una duración de una a dos horas y ordenadas de forma correlativa, permiten al usuario detenerse al término del paseo o enlazar fácilmente con el siguiente. Al principio de cada capítulo se incluye el plano del itinerario, con paradas numeradas, y una serie de instrucciones destinadas a los viajeros que se encuentran en la ciudad, que indican claramente cómo llegar de un lugar a otro, dado que es difícil hacer coincidir un plano con el trazado real de las calles de Venecia. Además, el paseo se adereza con citas extraídas de las novelas de Donna Leon, con el fin de ofrecer una panorámica completa de la visión que Brunetti tiene de su ciudad.

La llegada masiva de viajeros, ha provocado que la antigua ciudad deje de existir. La Venecia actual no atiende las necesidades de sus residentes, sino que se dedica a satisfacer los deseos de una población transitoria y artificial, lo cual lamenta Brunetti, sin que eso implique rechazo hacia los turistas (Sepeda 2008: 11-12). Muchos de sus habitantes se quejan de que la ciudad se haya convertido en un parque de atracciones.

-Tuvimos un imperio. Ahora... -dijo ella repitiendo el ademán que abarcaba la Basílica, el campanile y, debajo, Sansovino's Loggetta-, lo único que tenemos es esta Disneylandia. (Leon 2000: 53)

Sin embargo Brunetti no está de acuerdo. Para él, las glorias de Venecia aún perviven y le parece que la perla del Adriático es la ciudad más bella del mundo.

Para Brunetti, éstas eran las horas en las que más bella estaba la ciudad, las horas en las que él, veneciano hasta la médula, podía vislumbrar vestigios de la gloria de antaño. La noche ocultaba el musgo que cubría las escalinatas de los palazzi del Gran Canal, tapaba las grietas de las iglesias y disimulaba los desconchados de la yesería de las fachadas de los edificios públicos. Al igual que muchas mujeres de cierta edad, la ciudad necesitaba de la penumbra para aparentar la belleza perdida. La barca que, de día, repartía detergente o coles, por la noche, era una forma nebulosa que navegaba hacia un destino misterioso. (Leon, Muerte en la Fenice, apud Sepeda 2008: 25)


Bibliografía
LEON, Donna (2000): Muerte y juicio. Traducción del inglés por Ana María de la Fuente. Barcelona: Seix Barral.
- (2003): Amigos en las altas esferas. Traducción del inglés por Ana María de la Fuente. Barcelona: Seix Barral.

SEIX BARRAL. Donna Leon: la gran dama del crimen [en línea]. Barcelona: Editorial Seix Barral, 2009. En: http://www.donnaleon.es/index.php [Consulta: 08/05/2009].

SEPEDA, Toni (2008): Paseos por Venecia con Guido Brunetti. Prólogo de Donna Leon. Traducción del inglés por Ana María de la Fuente. Barcelona: Seix Barral.

WIKIPEDIA. "Donna Leon" en Wikipedia: La enciclopedia libre [en línea]. San Francisco: Wikimedia Foundation, mayo de 2009. En: http://es.wikipedia.org/wiki/ Donna_Leon [Consulta: 07/05/2009].


PEÑALTA CATALÁN, Rocío (2010): "La ciudad como escena del crimen en Muerte y juicio de Donna Leon" [en línea]. En: Ángulo Recto. Revista de estudios sobre la ciudad como espacio plural, vol. 2, núm. 1. En: http://www.ucm.es/info/angulo/volumen/Volumen02-1/varia04.htm. ISSN: 1989-4015

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