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feediconRSS Vol.2, núm.2grisAR2010 grisARUniversidad Complutense de Madrid ISSN: 1989-4015grisAR

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Viajar por Madrid: nuevos rostros y voces (PDF)

Emilia García Escalona

Universidad Complutense de Madrid
Departamento de Geografía Humana
egarciae@ghis.ucm.es

Biju en el Baby Bistro
Arriba, el restaurante era francés, pero abajo en la cocina era mexicano e indio. Y cuando se contrato a un "paki", paso a ser mexicano, indio y paquistaní.
Biju en Le Colonial para disfrutar de la auténtica experiencia colonial.
Por encima, lujoso, estilo colonial, y por debajo, nativo pobre. Colombiano, tunecino, ecuatoriano, gambiano.
Después a la Cafetería Barras y Estrellas.
Una bandera genuinamente americana encima, una bandera genuinamente colombiana debajo. Y una bandera india cuando llego Biju. (Desai 2007: 34)

Resumen
Este artículo analiza la población extranjera en la Comunidad de Madrid, intentando explicar el papel del territorio, y los cambios recientes que han incrementado la discontinuidad, dispersión y fragmentación. El área urbana madrileña ha potenciado las ventajas de la globalización económica y del postmodernismo incrementando su atractivo. La migración ha tenido un impacto positivo y su incremento ha sido acompañado por la diversidad de origen; viajando por Madrid, entre rostros y voces nuevas encontramos una creciente metrópoli multiétnica.
Palabras clave: inmigración, Madrid, globalización, postmodernismo.

Title: Travelling Along Madrid: New Faces and Words
Abstract
The paper analyzes the foreign population in Madrid, trying to explain the role played by territory and the recent changes that have increased the processes of dispersion, discontinuity and fragmentation The Madrid urban area has catched the advantages of the economic globalisation and the postmodernism, resulting in the increase of its attractiveness. Immigration has also had a positive impact, its growth being accompanied by an increase in the diversity of origin, travelling along Madrid between new faces and words, we meet thus an increasing multi-ethnic metropolis.
Keywords: migration, Madrid, globalisation, postmodernism.

Índice
1. La movilidad de la población humana en la globalización
2. Las cifras de los migrantes
2.1. La migración internacional
2.2. La migración en España
3. Las "ciudades": globalización y postmodernidad
4. La Comunidad de Madrid
4.1. El territorio
4.2. Madrid: globalización y postmodernidad
4.2.1. Cambios morfológicos y funcionales
4.2.2. Cambios en la sociedad contemporánea
5. Extranjeros en Madrid


1. La movilidad de la población humana en la globalización
Viajar, trasladarse de un lugar a otro, generalmente distante ha sido innato a la humanidad, que conforme ha ido creciendo en número ha ocupado más territorios, intentando encontrar comida, agua, riqueza, ocio, y difundiendo su cultura, conquistando espacios, buscando nuevas tierras. Estos desplazamientos se han realizado "voluntariamente" o de manera forzada y de forma recurrente, desde la "expulsión del Paraíso" hasta los más recientes y variados realizados por refugiados, por motivos políticos, religiosos, étnicos, culturales o de opción sexual. La búsqueda del Paraíso Terrenal se pone de manifiesto incluso en la "oscura" Edad Media, como demuestran los libros de viajes. "En la conciencia colectiva de la humanidad se observa la 'gran nostalgia' por la pérdida del Paraíso Terrenal y un fuerte deseo de reencontrarlo" (Popeanga 2005: 49).

El devenir tecnológico ha permitido, en cada etapa de la Historia, ampliar el trayecto, acortar el tiempo del recorrido, llegar a la Luna o dar la vuelta al globo terráqueo moviendo el ratón del ordenador. En la actualidad, países, ciudades y entornos rurales tienen, cada vez más, nuevos rostros y nuevas voces. La Península Ibérica ha sido receptora de oleadas de pueblos migrantes, y desde la misma, se encontraron nuevas tierras. España, antes país de emigración, inicia el siglo XXI con un creciente número de inmigrantes, nuestros pueblos y ciudades acogen cada año etnias plurales que rejuvenecen el envejecimiento de la población autóctona. Llegan por múltiples motivos, desde la facilidad de la lengua común, hasta por los 14 kilómetros que nos separan de África, denominada ya "una patera para Europa". Madrid se va asemejando a otras "grandes" urbes del planeta, en la fisonomía de quienes realizan los trayectos en el metro, desde los trabajadores y empresarios que atienden en los puestos de los mercados tradicionales, hasta los que realizan su actividad laboral en las cuatro torres, las cuales parecen intentar hacer realidad aquello de "de Madrid al cielo".

Las migraciones contemporáneas presentan una gran complejidad a escala mundial, "las tendencias de la movilidad ya no corresponden solamente a los antiguos vínculos coloniales o a flujos bilaterales". Los itinerarios parecen cada vez más aleatorios. En realidad responden a lógicas complejas, basadas en decisiones económicas y políticas, en redes familiares, étnicas o religiosas y en aspiraciones individuales y colectivas "conectadas a los imaginarios migratorios que estructuran considerablemente la geografía de los flujos" (Thiollet 2010: 55).

La globalización ha supuesto en primer lugar la circulación monetaria a escala del planeta, en menor medida el flujo de mercancías, y con valores mucho más reducidos la migración humana, aunque los tránsitos de la población, en la primera década del siglo XXI, conciernen a mayor número de personas y territorialmente ha alcanzado una escala mundial. Además, "les acteurs de la mondialisation son géographiquement multiples. Sociétés-États (en particulier les plus grands), instances internationales ou supranationales, organisations non gouvernementales, entreprises, individus" (Lévy 2002: 1450).

La migración en el contexto de un mundo globalizado presenta nuevos retos conceptuales: "llegamos a la fase histórica en la que la noción del espacio global se impone con más fuerza porque las variables que ayudan a componer su contexto tienen un origen cada vez más remoto y un alcance mundial" (Santos 1990: 182). "En la era de la globalización, los movimientos migratorios no son unidireccionales ni definitivos. Se dan en todas direcciones de forma poliédrica y producen retrocesos o feedback que retroalimentan la conexión" (Solé y Cachón 2006: 21). Se dibuja un nuevo mapa migratorio internacional:

[...] creciente número de países sistemática y significativamente implicados en las migraciones internacionales y en la multiplicación de rutas migratorias. A diferencia del precedente, el vigente es un sistema global y multipolar. De hecho, el rasgo más destacado de las migraciones internacionales en nuestros días es su carácter mundial, y de él derivan múltiples implicaciones. (Arango 2007: 3-4)

Frente a las limitaciones para los hombres se levantan voces que reivindican esta libertad de movimientos: "En un momento en que la globalización supone la existencia de un espacio único puede defenderse también la de un mercado de trabajo único, la movilidad universal de la mano de obra" (Capel 2002: 316).

La variedad de la migración actual es considerada en sentido amplio, ya que la inmigración permanente no es la única forma de circulación de las personas en la economía global y se cita a trabajadores temporales, guest workers, estudiantes internacionales, y al turismo internacional, desde el vacacional, de días festivos, las visitas a familiares o amigos, hasta los viajes de negocios, que son otros de los mayores flujos de personas (Freeman 2006: 6-8).

Estas movilidades no se realizan carentes de dificultades de muy diversa índole, personales, limitaciones de los Estados, financiación, pero "las políticas económicas y los desarrollos técnicos que asociamos con la globalización económica han fortalecido la importancia de los elementos dinámicos transfronterizos y han reducido la importancia de las fronteras" (Sassen 2005: 94). Los restos del muro de Berlín son un souvenir para el turista, pero se han levantado otros muros y alambradas coronados por caballos de frisa, que con riesgo de muerte son saltadas por hombres, mujeres y niños, que incluso se aventuran a traspasar el mar en balsas.

Si la globalización técnico-económica es considerada positiva, también ha conllevado el delito global, de capitales, mercancías, falsificaciones de productos, bandas de jóvenes, prostitución, mafias con "padrino" global, cárteles de la droga, terrorismo, ciberdelincuencia, la denominada: "McMafia, el crimen sin fronteras" (Glenny 2009); que lleva a realizar investigaciones, por ejemplo, sobre la geografía del crimen, o más concretamente sobre el papel de la coca en una economía global. "De todos los estupefacientes y drogas que se consumen hoy día, es precisamente el caso de la cocaína donde mejor se puede observar y estudiar los procesos de globalización" (Hernando 2000: 1417). Por otro lado, el "negocio más viejo del mundo" ha sido estudiado por Miguel Angelo Ribeiro en Río de Janeiro, ciudad "mítica" para el turismo sexual, en donde "a prostituição no Rio de Janer é uma prática conhecida na cidade desde a época colonial, segundo cronistas, autoridades e viajantes que abordaram a temática em diferentes momentos de sua história" (Ribeiro 2002: 58), y hace referencia a otro trabajo anterior en que se señalaba que en las últimas décadas del siglo XIX gran parte de las prostitutas eran polacas, pero había también rusas, alemanas, austro-húngaras, rumanas y turcas. Hoy la geografía que fue incorporando temas y espacios a su investigación, en un mundo marcado por el consumo, también analiza la "producción del placer".

Todo lo anterior viene a cuestionar nuevos ¿dónde?, la pregunta clásica de la geografía. La emigración en el contexto de la globalización parece obligar a replantearse la ambigüedad de las anteriores nociones de subdesarrollo / desarrollo, Sur / Norte, regiones pobres / regiones ricas, periferia / centro, rural / urbano, ciudades con guetos en su centro / banlieues.

Cuando hoy parece que Google Earth acabará con la geografía, ésta se revitaliza ya que "el mundo no se mueve en la misma dirección económica y social, ni avanza hacia la semejanza y la uniformidad. Presagiar la muerte de la geografía fue un error" (Estébanez 2000: 281). Las especificidades territoriales consecuencias de la Historia llevan a considerar los "lugares", porque

se configuran en el capitalismo globalizado territorios muy heterogéneos, de acuerdo con su grado de competitividad y sometidos a unas relaciones cada vez más intensas entre sus respectivos "lugares". Se establece una relación causa-efecto entre "territorio-lugar" y procesos socioeconómicos, de tal forma que un territorio, de acuerdo con sus potencialidades o estrangulamiento, será atractivo o rechazado por los procesos globales. (Molina et al. 2009: 75)


2. Las cifras de los migrantes

2.1. La migración internacional
A pesar de los últimos adelantos estadísticos, contabilizar personas en movimiento plantea problemas, cuanto más si se intenta no olvidar a los considerados "ilegales". Existe además la problemática de establecer qué población tenemos en cuenta: emigrantes, extranjeros, refugiados, naturalizados, trabajadores itinerantes, trabajadores extranjeros, nacidos en el extranjero. Los inmigrantes son percibidos con connotaciones diferentes según su etnia, pero sin lugar a dudas en razón a su "aspecto" y sus "caudales", del "empleado en el top manta" al ejecutivo de una empresa transnacional.

Las fuentes estadísticas, cada día más precisas, siguen siendo incompletas y dispersas. Naciones Unidas proporciona datos del incremento de migrantes internacionales en el mundo (personas residentes en un país distinto al de origen): en 1990 el volumen fue de 154,8 millones, alcanzó los 176,7 millones en el año 2000, los 190,6 en 2005. Mientras que España no figuraba entre los treinta primeros países en 1990, en 2005 ocupó el puesto décimo (4,8 millones de inmigrantes).

En 2010 se espera alcanzar los 214 millones de migrantes globales, que suponen el 3,1% de la población mundial, y la mayor parte de ellos viven en Europa (70 millones). En este año, España, con 6,4 millones, ocuparía el octavo lugar en la lista de países con mayor número de personas nacidas en el extranjero, tras Estados Unidos (42,8 millones), Federación Rusa (12,3), Alemania (10,8), Arabia Saudita (7,3), Canadá (7,2), Francia, (6,7) y Reino Unido (6,5).

Europa vivió en el siglo XX tres significativas oleadas de movimientos de población, la primera (1945-1960) conformada por desplazados y refugiados, la segunda (1961-1974) por trabajadores extranjeros, y la tercera se debió a la caída del comunismo (Martin y Widgren 2002: 23). En el cambio de siglo se puede hablar de una cuarta fase en razón de los países afectados y de la ampliación de los de origen. La mayoría de los estados de la Unión Europea reciben emigrantes, el efecto pull se basa en la relativa prosperidad económica y la estabilidad política. En la Europa de los 27, la población total a 1 de enero de 2010, era de 501,1 millones, a pesar de las "duras" tasas de natalidad (10,7 por mil) y mortalidad (9,7 por mil) en 2009. La migración neta es el mayor determinante del crecimiento demográfico en la UE-27, siendo más elevado que el debido al crecimiento natural desde el año 1992, y en 2008 supuso un 73% del crecimiento total. Las proyecciones de Eurostat (2008) señalan para los próximos veinticinco años un crecimiento de veinticinco millones de habitantes debido a los flujos migratorios, y alertan sobre el envejecimiento poblacional. Hemos logrado una alta esperanza de vida, y la pirámide de población acentúa su cúspide y reduce su base (figura 1).

Grupos de edad en EU-27

2008

2020

2050

65 a 79 años

12,6%

14,4%

17,8 %

80 y más años

4,4%

9,7%

11,0 %

Figura 1. Previsión del envejecimiento de la población en la Unión Europea.
Fuente: Eurostat

Los efectos de la inmigración en los países receptores, en razón a la mano de obra, la renta, el consumo de bienes nacionales y las finanzas públicas, muestra, con desigualdades, unos efectos positivos en general (De la Dehesa 2008), pero se plantean más dudas sobre su contribución a corregir el envejecimiento de la población en las próximas décadas, ya que los no nativos también envejecen, y su tasa de natalidad se reduce.

2.2. La migración en España
Nuestro país ha tenido un incremento de población en cifras absolutas, pero el porcentaje del crecimiento relativo ha disminuido, era de 1,7% en el año 2002, y ha sido de 0,85% en 2010; las proyecciones a corto plazo marcan la persistencia de esta tendencia. La inmigración es el fenómeno que va a contribuir más decididamente al crecimiento poblacional, aunque ya se han levantado voces de alarma por las consecuencias de este escaso crecimiento total que repercute en el volumen de población activa. El futuro demográfico español, en la primera mitad del siglo XXI, se presenta, sin olvidar el valor de una proyección a largo plazo, con los siguientes rasgos: crecimiento hasta el año 2050 y después, inicio del retroceso; el índice sintético de fecundidad no pasará del 1,5 y la edad media de la maternidad oscilará en torno a los 31 años; aumento progresivo de las defunciones, en razón a la mayor esperanza de vida; una estructura por edad con menor número de jóvenes y de adultos: los mayores de 65 años supondrán un 30% en 2060; la migración será positiva, pero decreciente progresivamente, siendo la causa del crecimiento de población, hasta mitad del siglo, cuando no compensará el saldo negativo del crecimiento vegetativo y, consecuentemente, la población española decrecerá (Puyol 2009). Por lo tanto, el siglo XXI nos depara una estructura poblacional de "viejos cada vez más viejos" y, efectivamente, con inmigrantes.

En la primera década del siglo XXI, España ha sido un país receptor de inmigración, con una importante diversificación de los países de origen. Los datos permiten destacar los siguientes hechos: 1) Hasta el inicio del siglo, la aportación mayoritaria era de europeos (los valores más altos correspondían a los procedentes de Reino Unido, Alemania, Portugal y Francia); el país extraeuropeo que contribuía con mayor volumen era Marruecos, que pasa a segundo lugar en 2003 superado por Ecuador, y en 2009 por Rumanía. 2) En el año 2000, hay que destacar la cuantía de inmigrantes procedentes de América hispana (Ecuador, Perú, República Dominicana, Colombia y Cuba). 3) Se produce un firme ascenso inmigratorio en 2003, año en el cual los tres primeros países (Ecuador, Marruecos y Colombia) sumaban algo más de un millón de inmigrantes; y como rasgo destacable de este periodo comienzan a figurar entre los primeros países los estados del Este europeo. 4) Algo más de un millón se agregan al total de extranjeros en 2005; los marroquíes superan los quinientos mil y los ecuatorianos están próximos a este valor. 5) En 2007, cada contingente de los dos primeros países, Marruecos y Rumania, rebasa el medio millón; nuestro saldo migratorio fue el mayor de la Unión Europea, y la encuesta del INE refleja que el 44,9% de los extranjeros que residen en España tiene como lengua materna el español. 6) En 2009, los inmigrantes aumentan en más de un millón, los rumanos constituyen el principal contingente y, unidos a los marroquíes, sobrepasan ya el millón y medio de extranjeros residentes; al listado de los principales países se han añadido Brasil y China, que han multiplicado por siete su aportación. 7) En el año 2010, con los datos provisionales oficiales, el incremento en el volumen de extranjeros disminuye; suponen 5.708.940 residentes, el 12,15% de la población; y según el último informe del Ministerio de Trabajo e Inmigración (30-6-2010), se han reducido las cifras relativas a algunas nacionalidades, como Ecuador, Argentina, Colombia y Perú. Sin duda se debe a la conjunción de la incidencia de la crisis económica, junto con los cinco años trascurridos desde la regularización de 2005 que permitía obtener residencia permanente, y las facilidades de retorno. Sigue destacando como principal país de origen Rumania, cuya aportación ha aumentado en más de treinta mil, y en segundo lugar Marruecos, con más de veintiocho mil.

La distribución territorial de los extranjeros es desigual, destacando su presencia en el arco mediterráneo y en la Comunidad de Madrid. En 2005 representaban el 15,9% de la población de las Islas Baleares y el 13,1% de la Comunidad de Madrid. Cuantía que se eleva en 2009, cuando los máximos valores se encuentran en Islas Baleares (21,7%), Comunidad Valenciana (17,5%) y Comunidad de Madrid (16,7%). En el último recuento se acentúa este rasgo, las comunidades con mayor proporción de extranjeros son: Islas Baleares (21,9%), Comunidad Valenciana (17,3%) y Comunidad de Madrid (17,1%).


3. Las "ciudades": globalización y postmodernidad
El crecimiento de la población mundial y el éxodo rural iniciado en el siglo XIX en Europa, seguido por el acaecido en los llamados "países en desarrollo" desde la mitad del siglo XX y acrecentado en el siglo XXI, especialmente en África y Asia, ha logrado los altos valores de urbanitas y el aumento del número de ciudades, millonarias, multimillonarias, y de las megalópolis. La presente centuria es la de las urbes, en los próximos cinco años rebasarán los veinte millones de habitantes Tokio, Bombay, Lagos, Shangai, Yakarta, Sao Paulo y Karachi; las previsiones para el año 2050 aventuran que el 68% de la población mundial será urbana y un 10% residirá en aglomeraciones de más de diez millones de habitantes. El listado de las principales concentraciones urbanas ha dejado de ser "occidental". Un nuevo panorama urbano con marcadas desigualdades en tamaños, especializaciones económicas, sociales, étnicas, entre y dentro de las diferentes manchas urbanas. Un mundo urbano y un "planet of slums" (Davis 2007), según el título del conocido libro que cita las grandes concentraciones urbanas que se están produciendo a lo largo del golfo de Guinea y que, en términos relativos,

[...] las mayores estructuras posturbanas están surgiendo en el este de Asia, los deltas de los ríos Perla y Yangze, junto con el corredor Pekín-Tianjin van encaminados a convertirse en megalópolis urbano-industriales comparables con Tokio-Osaka, el bajo Rhin o Nueva York-Filafelfia. Esta gigantesca amalgama de ciudades en forma de dragón, será la culminación física y demográfica de milenios de evolución urbana y el auge de la costa este de Asia elevará a Tokio-Shangai a la categoría de "ciudades globales" comparables en el control global de los flujos de capital e información al eje Nueva York-Londres. (Davis 2007: 18-19)

Esta explosión urbana ha provocado dificultades a las lenguas para incorporar palabras que respondan a las realidades acaecidas por el desbordamiento de los límites administrativos, e incluso de las fronteras nacionales (ciudades espejo, gemelas). El concepto 'ciudad' es en la actualidad "arcaico", y nos remitimos a múltiples definiciones, usamos nuevos términos, área urbana, área metropolitana, aglomeración, mega-ciudad, megalópolis, metápolis, desakotas, postmetrópolis, exópolis, las calificamos de ciudad global, dual, informacional, tecnópolis, telépolis, o ciudad de bits. Tratamos de diferenciar en las aglomeraciones centros, periferias, suburbios, postsuburbios, edge cities, barrios financieros, enclaves étnicos o marcados por las tendencias sexuales.

Las áreas degradadas, de infraviviendas, centrales y periféricas se encuentran en "todos los mundos", y hablamos de barrios bajos, de chabolismo, y sus denominaciones derivan de su ubicación regional o local: bidon-villes, favelas, shanty-towns, bustees, chawls, kampungs, hutongs, gecekunds, conventillos paracaidistas o cuarterías, es decir, tugurios; y una parte de la humanidad vive en azoteas, jaulas, en cementerios o en la calle, y sobrevive con lo obtenido en el trabajo informal o vendiendo su cuerpo. Las metrópolis acogen a ricos y pobres, y "la miseria del comienzo del siglo XXI no resulta del estancamiento, el debilitamiento o la decadencia económica sino de la separación de la escala de las desigualdades en un contexto general de prosperidad y progreso de la economía" (Wacquant 2007: 302).

La movilidad de la población a lo largo del planeta ha transformado históricamente los paisajes, logrando migraciones también de los modos de producción, de la tecnología, de la cultura, del consumo de productos, y del mestizaje; en consecuencia, para algunos autores, la globalización no es "novedad". Pero las "herramientas" son ahora más rápidas y eficaces. Ahora la globalización ha incrementado la homogeneidad y la heterogeneidad en los espacios urbanos. ¿Acaso no encontramos en ellos personas sin hogar y edificios emblemáticos firmados por los "top" arquitectos? Estamos ante "la ciudad multiplicada, la ciudad de los territoriantes" (Muñoz 2008: 19), resultado de la proliferación de formas urbanas híbridas, en la que confluyen una nueva definición de la centralidad urbana, una multiplicación de los flujos y de las formas de movilidad en el territorio y la aparición de nuevas maneras de habitar en el mismo.

Las transformaciones urbanas y la migración son bien significativas, la ciudad ha dejado de ser simplemente un lugar en el que nacemos para convertirse ante todo en el espacio del que procedemos, del que emigramos o al que inmigramos.

El cambio histórico es la globalización de lo humano. No sólo en los países más ricos, sino también con más frecuencia en general, debido a las necesidades laborales y a movimientos provocados por la distribución internacional de la economía y la desigualdad de la riqueza, la ciudad se ha convertido en un espacio donde se encuentran naturalezas humanas diferenciadas, orígenes múltiples, visiones del mundo diversificadas y, en ocasiones, radicalmente opuestas. (Naïr 2004: 94)

La nueva "ciudad", en razón del cambio sociocultural, tiene una imagen: Los Ángeles, 2019 (Blade Runner); donde lo real y lo virtual se escenifican, se mezclan replicantes y humanos, sedes de corporaciones "transplanetarias" y donde el proletariado postindustrial es multirracial y multicultural. Es la ciudad postmoderna, su mutación no es sólo estructural, en primer lugar es cultural:

El reconocimiento de muchos investigadores -desde Barthes a Bailly- a los escritores por haber sido capaces de hacer una lectura de la ciudad más eficaz que la de los sociólogos, economistas y otros especialistas, no hace nada más que remitir a la práctica constante y extendida, e intentar sintetizar en una palabra o una imagen el sentido y la identidad general de un lugar. Mientras que son siempre los economistas, urbanistas, sociólogos y arquitectos los que proporcionan los instrumentos necesarios para los análisis y los proyectos, para vivir y comunicar la ciudad en lo cotidiano; parecen más útiles escritores y poetas a los cuales la gente, aún inconscientemente hace referencia. [...] El objeto mismo de la reflexión ya no parece ser tanto la ciudad en sí -la llamada estructura urbana- sino más bien, la experiencia urbana. La cultura de la ciudad, la psicología de sus actores, la antropología de sus grupos -las llamadas tribus urbanas, efímeras y perdurables relacionadas con la moda y el gusto- son temas dominantes actuales. (Amendola 2000: 37)

Son los leguajes artísticos y literarios los que ponen de manifiesto la "carnalidad de la ciudad postmoderna; frente a la ciudad funcional moderna hoy día promovemos una ciudad de la ilusión" (Popeanga 2009). Las grandes ciudades presentan, en la primera década del siglo XXI, unos paisajes muy plurales, en su estructura, demografía, economía y cultura, en razón a su grado de incorporación a los procesos globales, al paradigma postmoderno y a su atractivo para atraer población extranjera.


4. La Comunidad de Madrid

4.1. El territorio
El espacio madrileño se circunscribe en las estadísticas a los límites de la Comunidad de Madrid y de sus municipios. Pero como ya reseñamos en otro trabajo, son un "mera línea en los mapas" (García Escalona 2000: 208). ¿Cuántas horas se permanece y qué actividades se realizan en el municipio de residencia en los espacios urbanos dinámicos? Aunque nos tenemos que ceñir a esa "frontera" cada día más "virtual", la dinámica urbana madrileña hace necesarias nuevas delimitaciones que tratan de ver coronas, sectores, etc.; el Instituto de Estadística de la Comunidad de Madrid presenta once subdivisiones agrupando los 179 municipios, y amplía a 41 los integrados en la corona metropolitana.

A la diversidad de un territorio dominado por la capital Madrid que cuenta con dos municipios mayores de doscientos mil habitantes, cuatro de más de ciento cincuenta mil, tres mayores de cien mil, y otros diez que superan los cincuenta mil, hay que añadir la complejidad funcional económica. Por ejemplo, la OECD (2007) establece el área económica funcional, que coincide más o menos con los límites de la Comunidad, y apunta que se podría ampliar la delimitación. Efectivamente, los madrileños utilizan un territorio más amplio que el comunitario en la búsqueda de vivienda, trabajo y consumo, que alcanza a las Comunidades Autónomas vecinas. En relación al tejido empresarial, las compañías encuentran suelo más barato, alejando la ubicación de sus instalaciones en la región y en las Comunidades contiguas; además, hemos de recordar que en la ciudad de Madrid se ubica el "poder" de firmas que declaran su sede social en otro emplazamiento por origen, imagen o política, pero tienen su sede operativa en Madrid; incluso algunas de sus "cabezas", por idénticos motivos, se empadronan en municipios no madrileños.

4.2. Madrid: globalización y postmodernidad
España ha logrado tener un papel en el actual proceso de mundialización, liderado por la mayor urbe, la "capital del capital español" (Sanz 1975). Desde los años ochenta, diferentes investigadores han tratado y discutido los síntomas de la globalidad de Madrid. Por nuestra parte, intentamos aproximarnos a la situación mediante el uso de algunas variables, que nos permitieron afirmar que Madrid había entrado a formar parte del mito y la realidad de la globalización (García Escalona 2000). La OECD (2007) califica la región metropolitana madrileña como la más rica de España, usa datos del INE (2005), año en el que la población madrileña significaba el 13,52% de la española y económicamente, el 17% del Producto Nacional Bruto.

El análisis social postmoderno de la ciudad critica los discursos totalitarios, la dualidad económica, se interesa por la hiperrealidad, el simulacro. Celebra el individualismo, la competencia y los estilos de vida diversos. El plano urbano refleja un pluralismo de centros y periferias diversos, difuminando la tradicional división centro-suburbio. No es la coketown sino la shopping-mall-city, en la cual el modo de vida se caracteriza por el globalismo y la acentuación de lo local, amalgama que favorece su competitividad; la decanonización, la indeterminación, la pluralidad de razas y etnias, y la mezcla entre alta y baja cultura. La postmodernidad presta atención a nuevos grupos: las mujeres, cada vez más visibles como actores sociales; la población envejecida (significativa por su ubicación, renta, soledad y dificultades para vivir en las grandes urbes), las bandas de jóvenes, la delincuencia y los grupos étnicos o de determinada orientación sexual. En anteriores ocasiones, ya realizamos una aproximación a la postmodernidad madrileña (García Escalona 2002), aquí pretendemos viajar por un Madrid postmoderno con algunos ejemplos concretos.

4.2.1. Cambios morfológicos y funcionales
En Madrid se elevan cuatro nuevas torres de cristal -un nuevo sky-line visible desde todos los accesos a la urbe- que marcan la expansión del eje-centro hacia el norte, diseñadas por arquitectos "top" internacionales, y que albergan sedes de grandes empresas y embajadas (que han abandonado su ubicación anterior). En una de ellas se ha instalado un hotel de cinco estrellas y otra está coronada por un jardín. Este conjunto arquitectónico extiende y prolonga el "poder" de la avenida de la Castellana. Al monumento a Calvo Sotelo, final del eje centro en los años sesenta, se sumaron las Torres KIO a mediados de los noventa -escenario del alumbramiento del diablo en la película El día de la Bestia- y ante las cuales hoy se alza la columna móvil diseñada por Calatrava. Desgraciadamente y como contrapunto, al sur del eje, en Atocha, se levanta un monumento a las víctimas del terrorismo.

Otros cambios que se pueden contemplar en nuestro rápido y virtual recorrido por Madrid se ejemplifican en los siguientes aspectos:

1) El ladrillo y su color característico se mezcla con edificios construidos con materiales, técnicas y colorido diversos. Entre los más representativos podemos citar la terminal 4 del aeropuerto de Barajas -el primero del país y el quinto de Europa por número de pasajeros (Eurostat 2004), y principal "cayuco" para la entrada de inmigrantes en el país-; el Hotel Silken Puerta de América, de fachada multicolor y plantas diseñadas por diferentes arquitectos (Nouvel, Foster, Hadid, entre otros) e incluso por modistos, como Victorio y Lucchino; de la ampliación del museo Reina Sofía (Nouvel), de color bermellón, adosada al edificio neoclásico del Hospital de San Carlos; la remodelación y ampliación del Museo de Prado (Moneo) que, al integrar el claustro de los Jerónimos, ha permitido a la pinacoteca ser aún más multicultural. Las construcciones destinadas a viviendas u oficinas se decoran con columnas sin funcionalidad y remates en los tejados plurales en forma y color; incluso en los de vivienda social, siendo emblemático el Mirador de Sanchinarro (MVRDV y Blanca LLéo), que abre un inmenso hueco a 36 metros del suelo: el jardín desde donde la comunidad de vecinos contempla la sierra y el este de Madrid.

2) La gentrificación ha transformado el uso de una central eléctrica en sala de exposiciones (Fundación La Caixa); en la plazoleta de acceso, la mediana del edificio contiguo se oculta bajo un maravilloso jardín vertical, que refuerza la "milla" de los museos. El rehabilitado palacio del duque de Montpensier (calle de Hortaleza) es ahora un edificio de apartamentos y en ocasiones, ondea la bandera gay en algunas de sus ventanas. El palacio de los condes de Altamira (calle de Flor Alta) se usó como instituto de enseñanza y, tras su restauración, es la sede del Instituto Europeo de Diseño. Las consejerías de la administración regional han renovado el primer tramo de la centenaria Gran Vía. A la vez, otras instituciones administrativas han sustituido a los bancos que dominaban su "triangulo": el Congreso de los Diputados en la Carrera de San Jerónimo extendiendo sus dependencias, tanto a un nuevo edificio de líneas sinuosas como a otros localizados en la acera de los pares; las poderosas construcciones de la calle de Alcalá albergan diferentes usos administrativos, como el Instituto Cervantes -no olvidemos que ya se ha estudiado la rentabilidad económica de la lengua española (García Delgado 2007)-. En el Paseo del Prado, el museo Thyssen sustituye a lo que fue banca y antes, palacio. Las instalaciones emblemáticas de la Revolución Industrial, talleres, fábricas, estaciones, se adaptan al consumo de "no lugares": los antiguos talleres del diario ABC son ahora centro comercial; algunas fábricas abandonadas sirven de refugio a personas sin hogar, okupas y prostitutas fundamentalmente de origen extranjero (el polígono Marconi), en tanto que la de la cerveza Mahou se rehabilitó para archivo; en las naves del matadero junto al Manzanares no vemos pieles secándose, sino exposiciones y representaciones artísticas; los andenes de Atocha se han transformado en un jardín tropical cuyo estanque sirve para deshacerse de mascotas (tortugas), y la rehabilitada estación del Norte, combina paradas de trenes de cercanías y de metro con un centro comercial y de ocio.

3) Las periferias se planifican con urbanizaciones plurales en trazado, tipología, calidad, dotaciones y clase social. Los muy caros enclaves de Puerta de Hierro, La Moraleja o Somosaguas rivalizan con los "palacetes" de actuales líderes sociales, empresarios, futbolistas y estrellas en, por el momento, la urbanización madrileña mejor protegida, "La Finca" (Pozuelo de Alarcón). El deseo de vivienda unifamiliar ha alcanzado a todas las clases sociales, lo que da lugar a la construcción de chalés o hileras de "adosados", que se levantan, a veces, cerca de enclaves muy exclusivos, y que, para mejorar su imagen social, combinan en su denominación los nombres de los anteriores.

4) En los PAU se recupera el plano en damero, sus inmensas manzanas se aíslan con rejas y accesos vigilados, y el abierto patio de manzana se dota de arbolado, piscina y juegos infantiles, recordando los antiguos patios de vecindad, como el "corralón del Tío Rilo" que describió Pío Baroja.

5) Los edificios de viviendas no revalorizados acogen hogares plurales en cuanto a su estructura por edad, tamaño del núcleo familiar y renta; en los ubicados en el centro conviven ancianos e inmigrantes. Las corralas, buhardillas y pisos interiores subsisten en la ciudad. Las viviendas de pequeño tamaño de los municipios anexionados a la capital en los años cincuenta tienen residentes semejantes, viejos y niños de muy diferentes rostros y voces; al igual que las casas bajas "de pueblo" que perviven en los núcleos de los municipios con reciente pasado rural, hoy ciudades medias. La migración significa que

[en] las zonas de viviendas populares, se mire hacia donde se mire, la diversidad salta a la vista. Es la diversidad llamada étnica, por supuesto, la que tiene el papel estelar. Según el paisaje, puede ser discreta y reservada o, por el contrario, babilónica, estriada de formas y colores que reflejan el mundo entero. Nos cruzamos en los barrios suburbiales, con caras e idiomas, con ropajes y comportamientos muy variados... esa variedad en las apariencias no hace sino ocultar otras variedades, relativas a la manera de pensar, de percibir el mundo. (Hatzfeld 2007: 47)

6) La diversidad cultural ha dado lugar a dos urban villages identificados claramente en el imaginario colectivo y no sólo de los madrileños: Chueca y Lavapiés. El primero ha renovado algunos edificios y trasformado las viviendas de otros, atrae a residentes más jóvenes, apenas subsisten los establecimientos tradicionales, de algunos sólo se conservan fachada y decoración, pero se han poblado de restaurantes, bares de copas y comercios diversos, con una oferta amplia en marcas, precios y gustos, que alcanza a una amplísima clientela. Ir a Chueca está de moda e igualmente es objetivo de turistas, y su visibilidad es mucho más clara cuando celebra el orgullo gay, adornando sus calles, cerradas al trafico, con la bandera del arco iris, porque "el barrio salió del armario" (García Escalona 2000) y figura en las guías internacionales de turismo, como otros vecindarios gay, el Castro, el Village, o el Marais, y no podemos olvidar que España es un país de acogida para el "sexilio". El ambiente de Chueca es narrado por un sueco que llega a Madrid para estudiar el léxico del Quijote; pero cambia de objetivo al no entender el significado de las palabras que escucha, y manda al director de su tesis en Estocolmo los nuevos párrafos:

Del mismo modo que el paisaje urbano de Madrid ha sido modificado con bares-restaurantes turcos y kurdos, con tiendas chinas o con locutorios colombianos que van dejando palabras como kebap o tofu, haciéndose extensivas al resto de la sociedad/ciudad y siendo cada vez más populares, el barrio de Chueca va extendiendo su influjo lingüístico más allá de la Gran Vía, el paseo de la Castellana, la plaza de Alonso Martínez y la calle Fuencarral. (Ortega Román 2007: 76)

Lavapiés es la zona de inmigrantes, un área descartada del centro por su tipología edificatoria, tamaño de las viviendas, envejecimiento y vacío poblacional y pérdida del comercio tradicional. Al estudiar los efectos de la globalización en Madrid (Zárate 2002: 93) se cita la proliferación en Lavapiés de locales comerciales regentados por chinos, paquistaníes, árabes o senegaleses, fenómeno que tiene antecedentes al final del Rastro, en los años cincuenta, donde se localizaban tenderetes de marroquíes. Además, en Lavapiés ha crecido la inmigración latinoamericana, de Europa del Este, de subsaharianos y de Asia Oriental, y ha dado lugar a que en el colegio público Emilia Pardo Bazán, los hijos de inmigrantes superen el 80% del alumnado (Zárate 2003: 435).

En junio de 2010, por tercer año consecutivo y durante varios días del mes, se celebró en Lavapiés el festival "Bollymadrid", trasladando al tradicional barrio madrileño el espíritu de "Bollywood" y, por extensión, la cultura de India y Bangladesh. Con este acontecimiento, decenas de artistas, cocineros, músicos, bailarines y otros representantes de la cultura del subcontinente asiático convirtieron el castizo barrio en un escenario multicolor y multirracial; tal y como previamente lo habían hecho en el cine, sin necesidad de ninguna celebración especial, Helena Taberna con el documental Extranjeras (2004), o Fernando Colomo con la exótica y colorista comedia El próximo oriente (2006), dejando ambos testimonio de la importante dimensión multicultural de este singular espacio de la capital.

Sin embargo en Madrid no se puede hablar de guetos (Leal y Martínez 2008: 58); el cociente de localización muestra, entre 2001 y 2005, el descenso de la segregación en Madrid, por la transformación de las pautas de distribución de la población extranjera; incluso en los distritos y barrios con mayor volumen de extranjeros, el índice de disimilaridad en la ciudad es, en general, moderado y además existe una tendencia progresiva a la baja. Aunque los extranjeros en el distrito Centro son por su origen muy "visibles", entre las 27 nacionales más numerosas en la ciudad hay algunas concentraciones significativas: en el barrio de Embajadores residía el 77,5% del total de inmigrantes nacidos en Bangladesh y empadronados en el municipio, y más de la mitad de ellos se localizaba en seis secciones censales que corresponden a lo que se conoce por 'Lavapiés' (Ayuntamiento de Madrid 2007). Desde 1997 en esta zona se han llevado a cabo actuaciones renovadoras, cofinanciadas por distintas administraciones. Por otra parte, Lavapiés se ha puesto de moda para ir a tomar copas y de compras; en la calle Argumosa se han abierto locales fashion.

También, podemos citar un área que puede alcanzar la categoría de "pueblo urbano": el triángulo entre la calle de la Ballesta, Corredera Baja y Desengaño, que intenta imitar la Tribeca neoyorquina.

4.2.2. Cambios en la sociedad contemporánea
La sociedad de consumo postmoderna, hedonista, necesita bienes y servicios. Todo ello facilitado por la producción adaptada a estilos de vida diferentes, realizada just in time por empresas globales y locales.

El comercio de lujo transnacional, que amplía su presencia en la calle de Ortega y Gasset y alrededores, ha multiplicado sus tiendas. Los productos de marcas internacionales se venden, como en todas las grandes ciudades, e igualmente sus imitaciones se adquieren en brazos y mantas (de subsaharianos, básicamente) en cualquier cruce.

Los parques no son tan sólo áreas verdes, son científicos, tecnológicos, empresariales, comerciales, o de ocio: Tecnoalcalá, Tres Cantos, Móstoles, etc. Las empresas se han reubicado en las periferias, unas son nuevas y otras han revalorizado sus edificios en el centro de la ciudad y ocupan nuevos espacios, por ejemplo, Telefónica, con su distrito C (en Las Tablas); la ciudad Financiera del Santander (en Boadilla del Monte), que cuenta con guardería, restaurantes, campo de golf, supermercado, olivos centenarios, galería de arte y el despacho de su presidente, una ciudad cerrada y controlada por la tarjeta del banco. Por no hablar de otras "ciudades": la del Fútbol, en las Rozas; la de la Imagen, complejo de oficinas y ocio con temática audiovisual, en Pozuelo de Alarcón, o la futura de la Justicia, en Valdebebas.

Los parques y centros comerciales, outlets, factory o villages, con mayor o menor tamaño y prestaciones, nos permiten, en distintos municipios, disfrutar del ocio y comprar, incluso en fin de semana. Son diversos e iguales en razón a su ubicación, calidad y oferta; son además lugares de compra para ciudadanos de otras Comunidades. En nuestro viaje podemos desplazarnos desde Madrid-2 (la Vaguada) a la pista de esquí de Xanadú (en Arroyomolinos); desde la Moraleja-Green al conglomerado de category killers de Parque Alcorcón; desde el Jardín de Serrano a Parque Sur.

El pequeño comercio se ve afectado por esta proliferación de centros comerciales en la aglomeración madrileña, y los shopping malls, de ser instrumentos de los suburbios en competencia con la ciudad, se convierten, desde los años setenta en adelante, en el medio de la ciudad para competir con los suburbios (Amendola 2000: 253). La actual crisis económica está obligando a cerrar los comercios de calle o barrio. Aunque esta no afecta a los chinos que sustituyen a la "tienda de la esquina". Estos nuevos comercios amplían sus "todo a euro y más", y muy recientemente han comenzado a instalarse en edificios nuevos de calles más importantes. (Como experiencia personal, en el interior de uno de estos negocios, escuché a un ejecutivo de una compañía transnacional decir "¡tiembla, Corte Inglés!"). Igualmente están abriendo locales en significativos ejes comerciales (calles de Alcalá, Bravo Murillo, avenida de la Albufera, paseo de Extremadura, Marcelo Usera y el barrio de Almendrales), donde venden ropa, calzado, bolsos y bisutería de moda "que se lleva". También, los chinos con sus artículos dominan las naves del polígono Cobo Calleja (Fuenlabrada); fue allí precisamente donde la policía descubrió en 2009 un hotel clandestino, destinado a estos inmigrantes, y donde con cierta asiduidad interviene para desarticular e incautar mercancía a los mayoristas "amigos de lo falso".

En los mercados municipales, cada día más, los puestos son atendidos por vendedores extranjeros y se incrementa el número de los detentados por inmigrantes; algunos ya son multiétnicos, el caso más acusado es el de Los Mostenses. Tal diversidad se encuentra igualmente en los mercadillos, desde los del domingo -Rastro y Tetuán- a los de otros días de la semana en distritos periféricos.

El simulacro nos alejó de la clausurada Casa de Fieras del Retiro, a las instalaciones en la Casa de Campo, y ahora recreamos ecosistemas mundiales en Faunia (Valdebernardo). Al tiovivo de cualquier plaza, donde nos sentíamos bombero o jinete, le siguió la montaña rusa del Parque de Atracciones, y ahora sufrimos parecidas emociones en el parque temático Warner (San Martín de la Vega). Las Aquópolis sustituyen nuestra falta de mar, y el parque deportivo Puerta de Hierro (Parque Sindical), que se ubicó frente al exclusivo club Puerta de Hierro, es también utilizado para ocio por inmigrantes extranjeros.

La "necesidad" de espectáculo lleva a cerrar la Gran Vía para manifestaciones musicales, concentraciones de frikies o para celebrar el día del orgullo gay. Es la calle por excelencia de los turistas y, al igual que en París, "el viernes, el sábado y el domingo, la avenida de los Champs-Élysées se llena de jóvenes, africanos, árabes, asiáticos" (Borja 2003: 220), y además, en Madrid, también de sudamericanos. En el número 80 de la Gran Vía, sustituyendo a los apartamentos, se localizan servicios y comercios, para y de inmigrantes, pareciendo un "centro comercial". En esta misma calle podemos abrillantar nuestros zapatos en un limpiabotas mejicano (dada su proliferación y "tronos" en Ciudad de México, no extraña que se publicite como tal).

En la calle de Arenal y la plaza de Oriente se celebró la llegada del "Año del Tigre" (que para la astrología china es sinónimo de poder) en febrero de 2010. Tal efeméride fue contemplada por cientos de espectadores, los miembros de esta comunidad portaban banderas rojas con caligrafía amarilla en chino y español y banderas españolas; y el Casino Gran Madrid, amén de patrocinador amistoso, se ambientó para festejar el año 4708 del calendario chino.

Un evento semejante fue el "mes de la dominicanidad", "un aporte a la concienciación e integración a la comunidad de dominicanos que estamos radicados en España", según su colectivo, que culminó por primera vez con un desfile desde la plaza de Cuatro Caminos a la de la Remonta, "donde podrán disfrutar de un verdadero reencuentro con nuestras raíces culturales y permitirle a nuestro país receptor que conozca un poco más de lo nuestro, y de esta forma permitirnos adentrarnos más en la Nación que nos acoge"; y por la calle de Bravo Murillo desfilaron los diablos cojuelos entre las carrozas. En el cartel publicitario del evento se leía "viva la patria"; en su cabecera, los nombres de los patrocinadores oficiales, la embajada, el consulado y varias asociaciones de dominicanos en Madrid y en España, y en el pie, los distintivos de la Comunidad de Madrid, La Caixa, Western Union y MoneyGram.

Al viajar por distintos países, un no aficionado al fútbol "descubre" que puede ser "el mayor espectáculo del mundo", por los nativos que citan nombres de jugadores y equipos, porque en algunas grandes ciudades se incluye la visita a los estadios en el tour de los turistas, por la ausencia de población en las calles durante un partido, ya que se conglomera frente a los televisores. Y nos preguntamos, ¿los jugadores no son emigrantes e inmigrantes? En Madrid, la celebración de la reciente primera victoria del Campeonato del Mundo se ha convertido en una gran manifestación ciudadana de todos los grupos sociales, que acudieron a las calles cerradas al tráfico rodado (Recoletos, Prado, Alcalá, Gran Vía, Cuesta de San Vicente), desbordando todas las previsiones de aforo. Pues bien, en el acontecimiento, que paralizó la ciudad, se mezclaron los rostros de españoles y extranjeros, pudiéndose comprobar cómo indistintamente sus manos levantaban al viento la bandera Española.

Creemos que definitivamente Madrid tiene paisajes plurales, y viajando por ella podemos experimentar: goverland, businessland, shopland, coventionland, dramaland, historyland, adventureland, parkingland, yuppieland, learningland, gentryland, condoland, apartmentland, sportland, festivalland, waterland y greenland; el patchwork de la nueva estructura urbana, un mapa redibujado por Larry Ford (1994), las grandes ciudades son ahora parques temáticos, disneylandias.


5. Extranjeros en Madrid
El aumento del número de extranjeros es el factor más importante para explicar el crecimiento de la población en la Comunidad de Madrid. El hecho de la capitalidad atrajo siempre a otros ciudadanos nacionales y extranjeros, pero en 1991 tan sólo se registraban algo más de cincuenta mil extranjeros en la región (menos del 2% del total de la población), año en el que los extranjeros residentes en el Gran Londres significaban un 20,1% y en la aglomeración parisina, el 13,7%. En 1996, se supera la cifra de ciento veinticinco mil; a partir de este momento, el incremento ha sido incesante y ha variado el origen por nacionalidades, y su distribución en la Comunidad (Pozo y García Palomares 2009: 136) ha modificado el anterior modelo migratorio de la región metropolitana, dominado por el peso de los flujos internos de carácter residencial. La población extranjera en Madrid contribuye al desarrollo económico, a la variedad del paisaje cultural y así, se puede afirmar que Madrid es un espacio polifónico.

Una imagen socioeconómica de la Comunidad de Madrid, antes de que la inmigración se hiciese visible, se recoge en el Atlas fruto de la colaboración entre un equipo de investigación del departamento de Geografía Humana de la Universidad Complutense de Madrid, dirigido por la profesora García Ballesteros y del que formamos parte, y la Consejería de Economía e Innovación Tecnológica de la Comunidad de Madrid (García Ballesteros y Sanz Berzal 2002). Los mapas elaborados plasman la distribución de extranjeros en los municipios de la Comunidad y Madrid (distritos y barrios), mostrando la evolución entre 1991 y 1996). En esta etapa, los mayores incrementos en el área metropolitana se producen en los municipios del sur; y en la Capital, también en los distritos al sur. El centro urbano refleja los valores más elevados, destacando el barrio de Embajadores, seguido en número de extranjeros por el de Universidad. Además ya se analiza el cambio en el origen, dado el incremento de latinoamericanos, africanos y asiáticos.

El creciente volumen de los inmigrantes extranjeros llevó a dar continuidad a esta colaboración con otro trabajo (2004) que determinó las pautas de integración de la población inmigrante extranjera en el sistema productivo regional; en el cual, la imagen de la realidad estadística se completó con la proporcionada por la investigación cualitativa. En 2003, el volumen de extranjeros empadronados era de 589.130, los resultados de nuestra investigación señalaban: a) una presión inmigratoria baja en la región, ligeramente mayor en la capital y en la mayor parte de los municipios del Oeste y Noreste de la corona metropolitana; b) una intensificación de la heterogeneidad de las procedencias; c) una edad joven en la mayor parte de los inmigrantes; d) una formación de partida diversificada que en general no correspondía a su actual trabajo; e) que una de las razones para emigrar y para la elección del destino era la existencia de redes migratorias consolidadas en la Comunidad de Madrid, y f) su inserción en el sistema productivo madrileño, pudiéndose diferenciar algunos grupos en función del tipo de trabajo, entre los que destacaba el correspondiente a los emprendedores, autónomos o empresarios que dan trabajo a parientes y a otros inmigrantes (en otro trabajo realizado entre 2009 y 2010 ya hemos encontrado algunos que emplean a españoles). A modo de conclusión se destacó que la relación entre inmigración y sistema productivo en la Comunidad de Madrid es simbiótica, dinámica, heterogénea y muy compleja.

La importancia del grupo de emprendedores planteó la necesidad de realizar una investigación específica de la población inmigrante empresarial (García Ballesteros 2006). Contábamos con algunos antecedentes, entre ellos los trabajos de Buckley (1998, 2000). Estudiamos los llamados negocios étnicos mediante el Censo de Actividades Económicas, con técnicas cualitativas. Inicialmente los emprendedores inmigrantes eran grupos de chinos, marroquíes y argentinos, a los que se sumaron más tarde peruanos, senegaleses y polacos; sus negocios se localizaban en el centro la ciudad de Madrid (distritos de Embajadores, Universidad y Justicia) y en los barrios de Orcasur, Vista Alegre, Pueblo Nuevo y Puerta del Ángel. Los emprendedores presentaban un perfil propio de la etapa de "madurez laboral", se financiaban con la ayuda de familiares o amigos, y sus negocios se encaminaban a determinados colectivos étnicos; otros incluso pretendían una clientela más amplia, que alcanzara a todos los consumidores. Estos locales, con su decoración, símbolos y voces, propiciaban una mayor visibilidad de los inmigrantes, un intercambio cultural entre nativos y extranjeros y nuevos paisajes urbanos en Madrid.

El grupo de investigadores dirigido por García Ballesteros (2010) ha trabajado recientemente en el análisis de la cualificación o falta de cualificación formativa de la población inmigrante extranjera en la ciudad de Madrid, con las estadísticas de fuentes diversas y dispersas y la opinión de agentes sociales y económicos. La actividad de los inmigrantes, en parte, ha sufrido la recesión económica, por lo tanto, el objetivo del estudio ha sido conjugar las necesidades del mercado laboral, la oferta formativa existente y la capacidad de los inmigrantes.

El desarrollo de flujos feminizados entre los migrantes obliga a profundizar en su análisis, por ello destacamos el trabajo sobre las mujeres inmigrantes en Madrid capital (Jiménez y Redondo 2007) que muestra cómo en general encuentran trabajo en el servicio doméstico, la hostelería y el comercio; intentan lograr el reagrupamiento familiar, y están afectadas por su trabajo fuera de su hogar.

Los últimos datos disponibles de enero de 2010 (para la Comunidad y la ciudad de Madrid) presentan determinadas novedades en la población extranjera empadronada: por origen, pérdidas en algunas nacionalidades y aumento en otras con muy escasa representación anterior, pero la pluralidad de origen y la difusión a todo el ámbito regional se ha incrementado.

Los extranjeros en la Comunidad de Madrid son 1.118.991, suponen el 17,1% de la población total, básicamente presentan una estructura por edad de adultos-jóvenes (entre los 20 y los 44 años, el grupo mayor se sitúa entre los 30-34 años). Teniendo en cuenta su país de origen, los mayores valores son para los ciudadanos procedentes de: Rumanía (19,2%), Ecuador (11,5%), Marruecos (8,2%), Colombia (6,5%), Perú (5,7%), Bolivia (4,7%), China (3,9%), República Dominicana (3,2%) y Bulgaria (3,0%). De la comparación con el anterior padrón, se pone de manifiesto la pérdida porcentual de los latinoamericanos: bolivianos (-9,2%), ecuatorianos (-6,8%), brasileños (-4,8%) y argentinos (-4,1%), con excepción de los paraguayos, que se han incrementado en un 9,0%. El mayor incremento ha sido de ciudadanos chinos (9,1%), italianos (8,1%) y rumanos (4,3%).

Su distribución se asemeja a la de la población española: disminución en el municipio de Madrid, aumento en las coronas metropolitanas y, en menor medida, en los municipios no metropolitanos. Teniendo en cuenta los municipios, los mayores valores se encuentran en Parla (27,1%), Collado-Villalba (23,9%), Alcalá de Henares (21,8%), Torrejón de Ardoz (20,2%), Alcobendas (17,5%) y Madrid (17,3%). Pero su visibilidad se acentúa si tenemos en cuenta los municipios con mayor peso especifico de extranjeros: Fresnedillas de la Oliva (39,6%), Rascafría (31,0%), Valdilecha (30,0%), Navalagamella (29,65), Buitrago de Lozoya (29,4%), El Molar (29,3%), El Vellón (29,2%), se trata de municipios rurales, excepto San Martín de la Vega (28,1%), seguidos por el valor de Arganda del Rey, una ciudad de más de cincuenta mil habitantes, de los cuales el 28,1% son extranjeros.

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Figura 2. Mapa de distribución de los inmigrantes en Madrid por barrios
(Mapa: Felipe Hernando Sanz)

En la ciudad de Madrid estaban empadronados, en enero de 2010, 571.818 extranjeros, algo menos que en el anterior padrón (-0,5%); el mayor porcentaje es el de los ecuatorianos (15,2%), seguido por rumanos (11,2%), peruanos (7,0%), bolivianos (6,8%), colombianos (6,3%), chinos (5,1%), marroquíes (4,6%), dominicanos (4,2%), paraguayos (3,8%) e italianos (3,1%). Los distritos que más extranjeros acogen son: Centro (27,4%), Usera (24,5%), Villaverde (23,8%), Carabanchel (23,4%), Tetuán (22,1%) y Puente de Vallecas (20,0%). Los mayores incrementos de 2009 a 2010 se han localizado en los distritos periféricos: Villa de Vallecas (6,4%), Barajas (5,2%), Vicálvaro (2,0%), Fuencarral-El Pardo y Hortaleza (1,6%); en la almendra central tan sólo se ha incrementado en un 0,4% en el distrito de Tetuán.

Este recuento permite observar la distribución de los chinos, que viven mayoritariamente en ocho distritos, tres de estos en la almendra central (Centro 8,8%, Arganzuela 6,2% y Tetuán 5,0%), y otros contiguos a los centrales (Usera 22,4%, Puente de Vallecas 11,7%, Carabanchel 11,4%, Latina 5,8% y Ciudad Lineal 4,7%); la centralidad de su distribución, sus negocios y sus rostros explica su gran visibilidad en la ciudad, donde no llegan a suponer treinta mil residentes; su concentración en los barrios de Almendrales, Pradolongo y Moscardo (distrito de Usera) permite hablar de un enclave étnico.

La proporción por sexo, en general no muy desigual, presenta algunas singularidades: entre los ecuatorianos, las mujeres suponen el 51,2%, mientras que la nacionalidad más masculinizada es la pakistaní (85,7%) y la más feminizada, la rusa (72,0%). Los colectivos de menor volumen, de llegada más reciente, presentan una mayor centralidad en su localización en la ciudad, y en ello influyen igualmente sus referencias y contactos, más puntuales para su reubicación espacial.

Madrid es una ciudad más multiétnica cada año; en 2010, treinta y ocho nacionalidades superan los mil empadronados, desde los 1065 pakistaníes a los 87.139 ecuatorianos, que se distribuyen por todos los distritos, con concentraciones significativas. Quizás por esto mismo, los encontramos en cualquier lugar, son visibles en el medio ambiente de los barrios, en los transportes, en su actividad laboral, en su ocio y sus manifestaciones, en sus comercios abiertos a todos los madrileños y utilizados por estos.

Todo lo anterior nos lleva a la necesidad de profundizar la escala de análisis, a intensificar no sólo las técnicas cuantitativas, sino también las cualitativas que la ciencia proporciona; pero sin duda, viajar por la ciudad y la región madrileña, globalizada y postmoderna, reta a la observación de rostros y voces nuevas, a participar en sus fiestas, a penetrar en sus negocios, en definitiva, a convivir en un mundo globalizado.


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