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feediconRSS Vol.6, núm.1grisAR2014 grisARUniversidad Complutense de Madrid ISSN: 1989-4015grisAR

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Tres poemas italianos de Jean-Paul Michel (PDF)

Versión de Juan Soros


La poesía reunida de Jean-Paul Michel (Corrèze, 1948) se encuentra publicada en la prestigiosa editorial Flammarion y sus ensayos acaban de ser editados por la misma casa con el título Écrits sur la poésie. Aquí presentamos una breve selección de la importante cantidad de sus poemas que tienen una localización precisa en ciudades de Italia. Queda fuera de esta selección Rappel à l’ordre à Ferrare por su mayor extensión y su carácter de poema unitario.
Evidentemente Michel no pretende representar la ciudad. Sin embargo, a través de referencias más o menos explícitas y más o menos individuales (nombres de ciudades, espacios o emblemas característicos así como personajes que les han dado su configuración), el poema pone ante nuestros ojos una imagen de las viejas ciudades-estado que tan importante legado han dejado en nuestra cultura a través de sus innumerables obras de arte. En definitiva, lo que Michel hace en el poema es poner en juego la interminable dialéctica entre arte y cultura. Si las grandes expresiones del Renacimiento italiano (Siena y Florencia en la Toscana), en parte lecturas de la Antigüedad (Pompeya y Paestum cerca de Nápoles) y, a su vez, leídas y releídas desde el Romanticismo, a veces nos parecen ya digeridas o domesticadas, podemos comprobar que es necesaria la mirada del poeta para quitarles un aura manida y volver a verlas. Michel nos propone, además, una estética de la ciudad que invierte los tópicos: habría que pasearse por ellas como un botánico por un jardín.

Juan Soros

*      *      *

Poema dedicado a la ciudad de Siena
(1982)
[…]

Veo a los muchachos de Italia en su ingenua elegancia
en el Campo de Siena espigar
con la mirada las miradas – femeninas – extranjeras –
& cierro los ojos bajo la rueda
del sol sin progreso

Pájaros que giran negras-cornejas
cien metros por encima de Lobas de arte izadas alto[1]
– lejos detrás de ellos el pichón doméstico
o la paloma tradicional

La Tortuga la Oca el Delfín el Águila[2]
– versos de Dante grabados de dos en dos – que sueñan
con tu disciplina Oh sensual A
mante de Cristo bendita de Sodoma Santa
Catalina de Siena Patrona de Italia &
Doctora de la Iglesia

Disfrutando no afeitado con la dulzura etrusca
de la calidad del aire de la mañana
– mientras en el hotel Le Tre Donzelle
Laura toma el pecho de la Loba
que es mi amor
negro y blanco[3]
este diecisiete de abril de mil novecientos ochenta
y dos
una voz en mi voz pronuncia
& mi mano traza:

“La tierra recelosa de los Príncipes
ahora nos es debida”

[…]

*      *      *

MEDITATIO ITALICA

Regreso a Pompeya
Nápoles, 1991

[1]

La frente aún caliente con el sol osco
– domingo de abril ante la bahía –
en el mezclado rumor de las edades
saboreando una sensación nueva
– del tiempo, en la luz –
la cabeza llena de catástrofes
condensadas en este breve espacio
metáfora – sin desesperanza, sin embargo –
con una violenta necesidad de ser
el espíritu ocupado por la imagen
de ese bello Centauro tocado en el corazón
por una flecha de emplumado finamente trabajado
– visto en la tienda de reproducciones, en el sitio de las excavaciones
y del que me prometo esta tarde
ver mañana el modelo
en el Museo Nacional

[2]

Lleno de turbación por esos colores de nuevo visibles
que lo oscuro habría para siempre debido
apagar no estaba la obstinada labor de
desenterrar – tan fuerte la obstinada labor
de edificar ordenar levantar pintar
tejer toda una ciudad con dibujos –
con púrpura sombra tierras verdes ocres
– figuras de la ligereza y de la certeza
que todos estos cuadrados construidos
columnas altares vergeles estanques
Dioses – el polvo
de sus jardines en mis zapatos –
en el increíble apilamiento
de los tiempo la ligera co
existencia de todas las imágenes
en este como total presente
de todas las vidas

[3]

Tembloroso en el mismo aire un poco más fresco
de la tarde aquí como en esos tiempos de antaño –
hoy, en abril – apenas el
calendario un poco cambió –
no más presa del sentimiento de un drama
– la paz más bien de una increíble
igualdad de las edades y casi
la ficción del tiempo
– Soy uno de Ellos tú
eres uno de ellos ve a recoger
sobre sus parras un limón como
ayer ¡tú
habrías podido! Encarga al mercader que provea
provisiones de todo lo necesario como
si nada hubiera pasado

[4]

Puede ser que sea el mar
bajo nuestros ojos, allá – como ayer
para un probable igual
en un espacio equivalente – que
en este punto da sentimiento
de vida igual y de proximidad –
participar de un rumor común
volver la mirada hacia puntos próximos
– detrás la misma montaña – aquí los mismos na
ranjos – ante las mismas
aguas – recordándome la impresión
de alegría no personal que me dio
caminar por la Vieja Ciudad
cruzándome con caras contemporáneas
de todos los Orientes como
de todas las edades
con ese solo sentimiento
de una existencia solamente en eso real
que la lluvia corría
sobre esa misma frente realmente

[5]

Ante mí algunos trozos de alfarería pi
adosamente recogidos en Paestum – en
mi bolsillo aún encontré uno
de estos fragmentos buscando
con qué pagar el café en el bar – admirando
lagartos eternos – de un verde desconocido,
para mi Griegos – mientras que entre los Templos
de Hera un hombre atareado reúne
dientes de león sin el menor problema
histórico

                     y

mi calzado – sin más color ni forma
usado en los pavimentos de las calzadas antiguas
– irónicas presencias, por eso queridas – en
la elegía

[6]

Impresiona aquí no tanto la distancia sino
esta proximidad de la que no deseo
por metáfora alegre más que estos lagartos
en el sol – gris familiar – verde
extraño – y como signos de presencia
más allá de toda idea de progreso
estos pedazos de cántaros de los que
el suelo está como moldeado el mismo cielo
los rayos semejantes del mismo sol
sobre el mismo mar el grito igual de las golondrinas
el lugar de las fuentes de los baños los mismos
empujes vegetales naciendo
de tierras idénticas mientras
que sin ningún problema una chiquilla
eternamente tal corre
por la gran avenida mientras
canturrea

laureles almendros cipreses jaras pinos con gran
corona palmas algarrobos geranios
pastos – habría que observar las ciudades como
el botánico las especies y
para decir con verdad las cosas humanas
pasearse por ellas como
se haría por un
jardín

[7]

Entornando los ojos en la luz ahí del día
ante esas piedras nutridas de sol antiguo
asándose como ellas en la confusión
de los tiempos mezclando los periodos –
ese fresco – de una nitidez envidiable

agradeciendo estar después de tantos azares
en la luz aquí la evidencia
de una alegría soberana –
más allá de distinciones históricas
y lamentos

[8]

Para no mentir este poema
debería tranquilizar como            un
jardín
Se debería poder escuchar en él el canto
del pájaro negro posado sobre el asa
de un ánfora en
la “casa del mercader de frutas”.
Pájaros delfines racimos pájaros flores
– muchos pájaros – higueras
espalderas &
parras

– como tantas oportunidades de
hacer para siempre
presente
lo que parecía
perdido

Napoli, domingo 28 de abril de 1991,
Via Francesco Crispi,
En la terraza

*      *      *

“Te imagino de niño – vestido corto – plisado…”

Te imagino de niño – vestido corto – plisado –
con calzado de polainas, boina
de Urbino esforzándote – Donatello – en
sobrepasar toda apariencia: dar forma
bajo sus colores exactos
en la arcilla a
lo que es

El maestro por encima de tu hombro posa
los ojos. Sus palabras alcanzan.
A esta voz, nada en ti
se rehúsa. Tú
la llamas.
– La crítica, de su boca, es una
dulzura

¿Cómo devenir a tu semejanza el artesano justo de
lo que es? He aquí la pregunta que plantea
tu mirada, Donatello,
– lejos de la multitud chillona del
triunfo
de las insolencias
que agradan.

(a Donatello)
Florencia, abril de 2000


[1] La ciudad de Siena, al igual que Roma, tiene a una loba en su leyenda fundacional y en la plaza del Duomo de Siena y otras calles se pueden ver sus representaciones elevadas sobre columnas.

[2] Estos animales hacen referencia a los emblemas del palio, la célebre carrera renacentista que se desarrolla en el Campo de Siena.

[3] Se puede recordar que el escudo de Siena se compone de estos dos colores.


SOROS, Juan (2014): "Tres poemas italianos de Jean-Paul Michel" [en línea]. En: Ángulo Recto. Revista de estudios sobre la ciudad como espacio plural, vol. 6, núm. 1, pp. 125-131. En: http://www.ucm.es/info/angulo/volumen/Volumen06-1/textos02.htm. ISSN: 1989-4015

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