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feediconRSS Vol.7, núm.1grisAR2015 grisARUniversidad Complutense de Madrid ISSN: 1989-4015grisAR

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Roma: Corso Vittorio Emanuele II (PDF)

Gloria Lapeña Gallego[1]

gloria.lapena@um.es

 

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Título: Flaneur: Corso Vittorio Emanuele II
Editores: Grashina Gabelmann y Fabian Saul
Editorial: Edition Messner, Berlin
Año: 2015
Número de páginas: 140

 

 

 

 

 

Corso Vittorio Emanuele II, ROMA, es el cuarto número de Flaneur magazzine. Fragments of a street, una publicación bianual con un diseño original cuyo objetivo es aglutinar contenidos culturales, artísticos, sociales y arquitectónicos de una calle concreta en una ciudad. Kantstrasse (Berlín), Georg-Schwarz-Strasse (Leipzig) y Rue Bernard (Montreal), son los nombres de las calles de las tres ediciones anteriores. El punto de encuentro de sus publicaciones es el de abarcar las diferentes capas de la calle y su naturaleza fragmentada a través de un enfoque literario y artístico. Este hecho obliga al lector de Flaneur a tomar la revista como un objeto físico que funciona más bien como un libro en el que se tratan cosas evidentes, obvias, palpables en una primera lectura, y otras ocultas, más complicadas de percibir, que se van descubriendo en sucesivas relecturas.
El número cuatro que reseñamos es introducido por uno de sus editores, el alemán Fabian Saul, autor, artista y compositor de música de cine. Bajo el título “The unborn, in ruins”, hace alusión al tiempo y al devenir de la historia cíclica según la filosofía de Walter Benjamin quien, en su alegoría Ángel de la Historia, encuentra en el pasado la barbarie y la ruina. El deseo del Ángel de detenerse, despertar a los muertos y recomponer aquella devastación, se ve interrumpido por el huracán o progreso que lo empuja hacia el futuro. Saul presenta Roma, refugio de Rómulo y Remo, como el lugar donde convergen pasado, presente y futuro o, para ser más exactos, donde no existe el tiempo. Analizada e interpretada por Cicerón, documentada por Livio, objetivo de los jóvenes británicos que emprendían el Grand Tour, soñada por Freud y escenario para Fellini, encierra el futuro aún oculto en lo más profundo de sus catacumbas. La calle elegida para el número cuatro de Flaneur, Corso Vittorio Emanuele II, es una larga avenida construida en 1886 que atraviesa el centro de Roma y que lo une con los barrios burgueses al otro lado del Tíber. Para su trazado fue necesario destruir varios edificios, creando una herida difícil de suturar para los romanos.
La sección más densa y al mismo tiempo más concreta del magazine, “Questione romana”, es una discusión entre once arquitectos, críticos, artistas y otros especialistas que trabajan en Roma, sobre la construcción de esta avenida y sobre su futuro, muchas veces ignorado e incluso, en palabras de Roberto Benigni, “un futuro que olvidamos recordar”. El grupo de expertos retoma la cuestión romana de finales del siglo XIX sobre la manera de conciliar una sociedad italiana y una ciudad romana modernas, y la traslada a la etapa actual post Berlusconi. Estructurado en cinco apartados, el primero, “Workframe”, expuesto por el arquitecto Alexandro Toti, se abre con la frase del urbanista romano Italo Insolera: “Incluso cuando la historia se refiere a puntos distantes en el tiempo, siempre se refiere al presente y nunca al pasado”, volviendo a reincidir sobre la inexistencia del tiempo o la convergencia de todos los tiempos. Los cinco apartados se suceden de una manera dinámica. Se encuentran literalmente atravesados por una entrevista de Cecilia Canziani a Ilaria Gianni, ambas comisarias y artistas. El texto del diálogo se sitúa en el ecuador de cada página como una metáfora del propio Corso Vittorio, que une en línea recta dos puntos, Plaza de Venecia o punto político y Ciudad del Vaticano o centro religioso. Mientras, el resto de expertos que intervienen en esta primera parte, los “edificios fracturados” que delimitan la avenida, se plantean interrogantes complicados de resolver: ¿es esta calle insoportable para los romanos por representar una modernidad fracasada?, o por el contrario, ¿Roma siempre ha rechazado la modernidad como algo que le es ajeno? Roma, cargada de espacios vacíos sin ocupar por sus cuatro millones de habitantes, es la ciudad con más zonas verdes de Europa, asemejándola más a ciudades como Berlín, ideada para más habitantes de los que la pueblan, que a París, una ciudad que ha crecido de manera orgánica. Se convierte así en una forma de resistencia a todo lo moderno, donde la complejidad urbanística es el resultado del pulso entre función y valor simbólico, el presente y el pasado oculto. Una manera de romper con esta resistencia es la que ilustran los grupos performativos LAC (Laboratorio di Arti Civiche), que incluye al profesor de arquitectura y artista Francesco Careri, y ATI-Suffix, formado por antiguos alumnos de este profesor, en su intervención en el Largo di Torre Argentina, una plaza con ruinas romanas visible desde el Corso Vittorio Emanuele II.Inducidos por el sueño de Careri, que percibió el recinto como un gran lago, los dos grupos de performance, en colaboración con los transeúntes, intentan llenar las ruinas con agua. Llenan así los sueños al tiempo que convierten la plaza, ahora lugar de residencia de cientos de gatos, en un gran lago lugar para los cangrejos (“crabs no cats”). El último apartado de “Questione romana” vuelve a incidir sobre la alegoría benjaminiana del Ángel de la historia y la convergencia temporal en Roma que frena su progreso hacia el futuro oculto en sus propias ruinas.
Las otras tres secciones del número cuatro de Flaneur están dominadas por imágenes y cuestiones más cotidianas. En la sección dos, “People of the Corso”, se documentan una serie de entrevistas a trabajadores en locales del Corso. Alberta, una señora vendedora de guantes; Nicola, el joyero que dejó sus estudios para hacerse cargo de los negocios de su padre, y Bruno, el tendero que vendía caramelos y dulces en la pastelería Bella Napoli, abierta desde 1964 y actualmente “cerrada por inventario”. Las memorias de los escritores Clemente, Caterina y Filipo son interpretadas por Christian Lettow a través de imágenes 3D. La sección tres, bajo el título “Miracles”, milagros que atienden a causas naturales sin explicación humana, ofrece fundamentalmente fotografías acompañadas de textos breves. Fabrizio Amoroso nos muestra encuadres en los que la convivencia entre pasado y presente no llama la atención a primera vista. Un ventilador en el altar de la Iglesia de San Pantaleón o una escalera de mano delante de una pintura de Saint Francis, son captadas por el fotógrafo y re-presentadas como un milagro. Matteo Zoppis y Alessio Rigo de Righi presentan, a modo de fotogramas con textos muy breves, una narración sobre la búsqueda de conexión física y metafórica entre el Corso, avenida ruidosa de circulación longitudinal, y la plaza del mismo nombre, tranquila, que se puede rodear y en la que se levanta una antigua y enigmática puerta. La sección acaba con la obra del artista visual Carlo Gabriele Tribbioli, quien acude a pescar al río Tíber tras recorrer el Corso y documenta todo el proceso desde la preparación de los aparejos hasta la muerte del pez. La presa, descrita en detalle, es en todo momento utilizada como coordenada geográfica y temporal para situar en el espacio y en el tiempo cada uno de los acontecimientos. Por último, la sección cuatro, “Shaping the sky”, hace referencia al trazado de esta calle, perpendicular al resto, para formar la cruz de la que hablaban los etruscos como resultado de la división del cielo mediante dos líneas que unen el Norte con el Sur y el Este con el Oeste. Esta última sección es cerrada de nuevo por el editor de Flaneur, que se apropia de frases de escritores célebres de diferentes épocas, en un intento de cerrar el círculo y demostrar que no existen diferentes tiempos, pues en las ruinas de Roma, y en esta avenida en particular, está el futuro, la modernidad que no debemos olvidar recordar. Toda la publicación de Corso Vittorio Emanuele II, ROMA está interrumpida por algunas páginas de fotonovelas apropiadas, en las que se han sustituido los diálogos originales por textos de conversaciones cotidianas recogidas por la editora de la revista Grashina Gabelmann en su experiencia de caminar a lo largo de esta gran avenida romana, enmarcándolas dentro del apartado “Fragments”.
De manera casual, el pasado 5 de marzo tuve la ocasión de asistir a la presentación de Corso Vittorio Emanuele II en un pequeño local al final de esta avenida, muy próximo al puente del mismo nombre que nos conduce a la Roma papal. Resultó interesante descubrir la otra forma de analizar la ciudad, la de la mirada del flâneur que se lanza a la calle a caminar sin un objetivo concreto, así como la manera de presentar unos contenidos a modo de revista versátil, dinámica y actual, al igual que las calles que allí se interpretan. Una forma, en cierto modo, de repensar la historia de una ciudad, dejando de lado la tradicional evolución lineal. Llevar a cabo unas prácticas sociales y artísticas en las que lo que se hibrida no son las artes, las técnicas o las disciplinas, como se vislumbró en la postmodernidad, sino una convergencia de tiempos en los que las ruinas de un hipotético pasado no existen, ya que son un futuro aún por nacer. El tiempo es múltiple, móvil, se experimenta, y así queda reflejado tanto en contenidos, como en el diseño de este número de Flaneur. Un ejemplar que tiene que ver con lo que vaticinó Robert Smithson con su obra Passaic River (1967), en la que no puede desgajarse su producción fotográfica de su barrio natal, de la publicación en Artforum, ni de la experiencia del artista y del espectador para conseguir llenar sus sueños.
Desde Roma, solo me queda invitar a los lectores de esta reseña a ojear este número y los tres anteriores, así como a estar atentos a la próxima publicación, una calle de Atenas. Seguramente Edition Mesner nos va a sorprender nuevamente con contenidos sobre el carácter multidisciplinar que supone el análisis de la complejidad de cualquier ciudad, confundiendo deliberadamente los límites entre lo real y lo fantástico, creando, como apunta la publicación número cuatro, “correlaciones significativas entre lugares, historias, personas y objetos que no están necesariamente relacionados”.


[1] Esta reseña deriva de una estancia de investigación en el LAC (Laboratorio di Arti Civiche) de la Università di Roma Tre, financiada dentro del contrato predoctoral (19099/FPI/13) con cargo al Programa de Formación del Personal Investigador de la Fundación Séneca, Agencia de Ciencia y Tecnología de la Región de Murcia en el marco del III PCTRM 2011-14.

LAPEÑA GALLEGO, Gloria (2015): "Roma: Corso Vittorio Emanuele II" [en línea]. En: Ángulo Recto. Revista de estudios sobre la ciudad como espacio plural, vol. 7, núm. 1, pp. 121-124. En: http://www.ucm.es/info/angulo/volumen/Volumen07-1/resenas03.htm. ISSN: 1989-4015

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