PECHINA. (URCI). Provincia Tarraconensis. Conventus Carthaginensis.

Resuelta desde finales del siglo pasado la ubicación aproximada de la ciudad de Urci gracias al descubrimiento de la inscripción de Lucio Aemilio Dafno en Murgi, la del Emperador Marco Iulio Filipo en Baria, y la subsiguiente ordenación del territorio que gracias a ellas y a los datos del Itinerario Antonino realizó Saavedra, quedaría pendiente el detalle de menor importancia de elección entre una situación completamente costera en Almería, o algo más al interior, en Chuche-Pechina. Una primera serie de informes procedentes de textos de geógrafos antiguos son lo suficientemente ambiguos en este último extremo como para que la duda no pueda quedar abiertamente despejada. In sinu, proximum orae, o costa marítima, pueden entenderse sensu stricto o lato sensu sin forzar en mucho la interpretación de los textos. Existe, eso sí, una indiscutible relación entre Urci y el mar que coincide con la existencia de una república de marineros a partir de finales del s. IX, en el solar de Pechina a pesar de conocerse su asentamiento en el interior por esa época.
Si pasamos a los itinerarios, en el Antonino el recorrido entre Alba y Urci, XXIIII millas, es sensiblemente inferior a la actual distancia por carretera entre Abla y Chuche-Pechina.
En la descripción que transmite el Anónimo de Rávena, se hace mención explícita como ciudades costeras de Baria y Abdera. Sin embargo, no encontramos a Urci, prueba de que debía situarse algo al interior.
Habida cuenta de los informes de Plinio y Ptolomeo que la emplazan correctamente en el extremo sur de la Tarraconense, reconociéndola como límite de esta provincia con la Bética, lo que concuerda con otros informes epigráficos, es hora de reconocer el mérito de Hübner sobre este particular al publicar hace ya casi cien años la aclaración de Detlefsen según el cual en Plinio III, 6 no cabía más lectura que a fine murgitano en vez de urcitano, lo que venía a reconocer la existencia de dos núcleos de población diferenciados, próximos entre sí, y de nombre muy parecido, que tanta confusión había arrojado.
No disponemos de constatación directa acerca del régimen jurídico del oppidum Urci, ni del momento en que alcanzó status municipal. Su probable inclusión, no obstante, entre las ciudades privilegiadas de la Almería romana es la respuesta de una doble consideración epigráficamente documentada.

AEVH 15

En dos epígrafes, aparecidos en Barcelona y Valencia, y otro hallado en Roma, se indica la origo urcitana de los personajes en cuestión, dato suficientemente fiable como para destacar el carácter latino de esta ciudad, cuyo étnico, añadido a la fórmula onomástica denota, como en otros muchos casos, la condición municipal que gozaba.
En el caso de P. Valerio Prisco, la coincidencia de origo y tribu refuerza sensiblemente esta posibilidad, pues, si bien es posible la presencia del último dato extrapolado geográficamente, no parece justificable que su reconocimiento junto a la origo deje de establecer la relación política que un municipio con derecho latino es capaz de aunar. Es decir, el ciudadano romano P. Valerio Prisco se reconoce urcitano por ser Urci una ciudad políticamente privilegiada, a través de cuyo status, y el cursus honorum que permitía, alcanzó, quizá, la inclusión en la tribu Galeria, declaración nada posible si es que su ciudad de origen no hubiese estado aupada a semejante posición. Por ello es muy posible que su tribu fuese ésta, en concordancia con la romanización antigua que denota la dedicatoria al Genio de Augusto de CIL II 3524 (= IRAL 50).

Bibliografía: R. Lázaro, Homenaje a P. Tapia, Almería, 1988, pp. 120-121.

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