BYBLOS
Revista de Bibliografía Histórico-Jurídica


Reforma, decadencia y absolutismo. Jaén a inicios del reinado de Felipe IV
Ángel Aponte Marín
Ayuntamiento de Jaén, Servicio de Publicaciones, Jaén, 1998, 235 págs.


Resulta estimulante comprobar como día tras día crece el número de publicaciones basadas en el estudio de los Libros de Actas de Cabildo, tan numerosos en nuestros archivos municipales desde la segunda mitad del siglo XV. En esta ocasión, Ángel Aponte, joven historiador gienense, expone a nuestra consideración la vida y organización del concejo de Jaén durante los primeros quince años del reinado de Felipe IV, época en la que aún no se había oscurecido de una forma trágica el destino de España.

La base fundamental del estudio, como digo, han sido los libros de acuerdos del concejo gienense, que dan pie al conocimiento de numerosas realidades de la vida de la ciudad y sus habitantes, entre las cuales el autor ha elegido quedarse con las más resonantes, sin duda, con el ánimo de ubicar a su ciudad en los avatares del Reino en tan señaladas fechas. Para ello se ocupa, de una forma clara y minuciosamente estructurada, de los oficios municipales existentes, siempre en relación con la figura rectora del Corregidor, de parte del Rey.

En el primer capítulo, pues, versa tanto de los oficiales con voto en el cabildo como de los oficios menores y los subalternos del ayuntamiento, así como de otros temas no siempre fáciles de entresacar (salarios, protocolo, grupos de opinión, etc.); así mismo, dedica un apartado a la familia de los Vera. El capítulo siguiente se ocupa de las ventas de oficios, venalidad favorecida por la Monarquía con entusiasmo, que tan graves consecuencias acarrearía para la marcha de los asuntos públicos, al patrimonializarse los oficios. El corolario de estas dos primeras secciones viene representado por el capítulo tercero, en el que se estudian las élites locales, de acuerdo con el grado de relevancia social alcanzado, desde los burócratas a los regidores veinticuatros.

Probablemente, el iter lógico hubiera aconsejado colocar en cuarto lugar el capítulo rotulado como quinto por el autor, en el que pasa revista a la presencia de la ciudad en las Cortes; al fin y al cabo, la rueda entre los veinticuatros para representar al cabildo ante dicha asamblea fue uno de los caballos de batalla de la aristocracia gienense desde la Baja Edad Media. A mi juicio, el capítulo más sugerente, por novedoso, es el cuarto, dedicado a glosar en un corto número de páginas las relaciones de la ciudad con la Monarquía; en realidad, el último capítulo no sería sino una continuación de éste, por cuanto glosa la política monárquica desde la atalaya jaenera (política exterior, guerra, contribuciones, moneda, etc.).

Termina el trabajo con cuatro apéndices, donde se pasa revista a las personas que fueron recibidas por la ciudad, durante los años 1621-1635, como veinticuatros, jurados o escribanos de cabildo, salvo el último donde se realiza una semblanza de los personajes más importantes del Jaén de la época. No puedo dejar de encarecer el interés de este último apartado, totalmente necesario para navegar por la humanidad de la ciudad de aquel entonces.

En suma, se trata de un trabajo novedoso y necesario para el conocimiento del Jaén de la primera mitad del siglo XVII; probablemente se podría haber profundizado más en algunos aspectos, pero sospecho que las bases del concurso en el que resultó premiado (Premio Ortega Sagrista de Investigación Histórica) no permitían una amplitud de páginas superior. Igualmente, se podrían haber tocado otros aspectos, tales como los sociales o los económicos, pero esta era una elección del autor. Desde mi personal punto de vista, me habría gustado ver relacionados, ya que la prosopografía es una preocupación de Ángel Aponte, los linajes aristocráticos y burocráticos de principios del siglo XVII con sus precedentes de los siglos XV y XVI, lo que con seguridad hubiera mostrado continuidades familiares importantes, sin olvidar el componente converso de algunos de ellos, ya olvidado en esta época. Consideraciones y gustos personales al margen, se trata de una obra de interés, que se lee con rapidez y que augura un provechoso porvenir como investigador a Ángel Aponte.

Pedro Andrés Porras Arboledas (pporras@der.ucm.es)
Recensión efectuada el 21 de mayo de 2000

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