BYBLOS
Revista de Bibliografía Histórico-Jurídica


Le Registre des Informations diligentées par les Consuls de Foix: 1401-1402
Edition par Gabriel de Llobet, avec la collaboration de Jacqueline Hoareau-Dodinau (Préface de Jean-Marie Carbasse)
PULIM (Presses Universitaires de Limoges): Institut d'Anthropologie Juridique de Limoges et Conseil Général de l'Ariège, 2000, 229 págs.


Es una exelente noticia que en Francia empiecen a realizarse trabajos de esta naturaleza; de hecho, los estudios de base regional no han gozado de amplio predicamento hasta la fecha, como reflejo de la estructura republicana unitaria del país. Afortunadamente, el tiempo acabará por demostrar que una cosa no va en menoscabo de la otra.

En cualquier caso, se trata de una buena noticia, tal como reconoce el autor del prefacio, profesor Carbasse, que difiende ardientemente el interés de publicar estos fondos, aun a sabiendas del inmenso material judicial o notarial que se conserva en los archivos franceses.

Este registro, siguiendo a Carbasse, nos permite seguir a la justicia penal en acción en un pequeño condado del sur del país, de habla provenzal (como se desliza en ocasiones en los registros, normalmente redactados en latín, y que tan de cerca recuerda al actual catalán). Se trata del estado preliminar de instrucción de la causa (denominada en la época "información"), cuyo objeto no era sino determinar, mediante la reunión de una primera serie de testimonios, si había fundamento para abrir un proceso penal formal, denominado "encuesta". No resulta, por tanto, sorprendente que la mayor parte de estas instrucciones terminen con una sencilla "decisión", sin entablarse el consiguiente proceso. Es por ello por lo que el profesor Carbasse se plantea el carácter de esta "decisión", que en ocasiones semeja más bien a una simple medida de policía. Termina el prefacio introductorio con una llamada de atención sobre el valor de esta fuente para la historia de las mentalidades, la historia social, la historia del derecho y de las instituciones, ...

Así pues, el aspecto que presenta este registro es el de una justicia local en el escalón más inferior, dedicada a entender en los casos menos graves, es decir, una crónica de la pequeña delincuencia. El Condado de Foix era un importante principado pirenaico, que pugnaba por mantener una situación de casi independencia con respecto a la autoridad regia, de hecho, la justicia real no podía intervenir más que de modo excepcional y en casos muy graves o en las ocasiones en que personajes importantes así lo demandaban.

Los Cónsules, a pesar de su política liberal que buscaba el apoyo de la población contra el intervencionismo real, representabana a la oligarquía. Las concesiones hechas por los condes hacían de Foix, en la práctica, una villa casi independiente, cercana a una república. Se trataba de un territorio muy amplio, poblado de 24 comunas, en el que la jurisdicción consular se extendía a la simple policía y todos los casos civiles y criminales; sobre el papel los cónsules no eran sino delegados del senescal, que juzgaba en nombre del conde y que, con la ayuda de un compañero, juzgaba las apelaciones de los cónsules. Los límites a las actuaciones de los tribunales consulares venían determinados por su ámbito territorial, la reserva al conde de ciertos delitos (como la falsificación de moneda o la rebelión) y las personas aforadas (clérigos o agentes condales).

El hecho de que los procesos criminales se inscribiesen en registros diferentes según las fases determina el que no se conserven procesos completos, en los casos en que la información iba seguida de la encuesta, como se ha dicho. Los registros aquí transcitos por el medievalista y paleógrafo Gabriel de Llobet sólo se refieren a la primera de estas fases.

Respecto al universo delictivo que estos registros nos trasmiten, llama en seguida la atención la abundancia (son 43 entradas) de delitos de lesiones (10 casos), robo (9 casos) y agresión a mano armada (5 casos). Entre los delitos contra la propiedad, se documentan, además del mencionado y reiterado robo, el allanamiento de morada, seguido de robo con violencia, el hurto de sarmientos, el robo en jardín, el robo doméstico y el robo con injurias, así como la corta de árboles. En cuanto a los delitos contra la vida, sin olvidar las lesiones y las agresiones armadas, se cuentan la amenaza con armas y la agresión doméstica. En otro orden de cosas, los registros consulares transmiten conductas poco extendidas en el ámbito del adulterio y las injurias, amén de algunos casos de atentado contra la justicia o la autoridad condal, como sucede con la detención ilegal, la violación de una prohibición previa, la falsificación de moneda o la rebelión contra el conde.

En suma, estamos en presencia de una interesante colección de actuaciones procesales penales, que vienen a sumarse a una lista aún incipiente de publicaciones regionales, tal y como se expresa en el volumen, con valor no sólo para las tierras del sur de Francia, sino para todos los interesados en el derecho criminal y en el proceso penal de la tardía Edad Media. Con ello el Instituto de Antropología Jurídica de la Universidad limosina (fundado por el incansable profesor Pierre Braun) se anota un importante tanto, dentro de su política de publicaciones y congresos, inteligentemente dirigida por el profesor Pascal Texier y secundada certeramente por la profesora Jacqueline Hoareau, últimamente directora de las PULIM.

Pedro Andrés Porras Arboledas (pporras@der.ucm.es)
Recensión efectuada el 25 de enero de 2002

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