DE NUEVO SOBRE CONSTRUCCIONES ABSOLUTAS

 

clac 10/2002

 

Rafael Marín

 

Universitat Autònoma de Barcelona

 

rmarin@sumi.es

 

I. Introducción

 

En este artículo[1] se estudian las propiedades sintácticas y semánticas de las construcciones llamadas absolutas, apelativo que goza de una amplia tradición gramatical. Bello (1847) ya denominaba cláusulas absolutas a todas aquellas contrucciones que “constan de un sujeto modificado y no tienen conexión gramatical con el resto de la sentencia, supliéndoseles el gerundio siendo, estando, teniendo, llevando u otro semejante”.[2]

En un trabajo más reciente, Hernanz (1991: 82) ofrece una caraterización que, con algunas modificaciones, será la que adoptaremos aquí: “(i) ACs are not lexically selected by the predicate of the clause they modify. (ii) They adopt an adverbial interpretation which does not correlate with any overt complementizer. (iii) They have a lexical NP subject, coreferent or not with an NP in the main clause. (iv) They are headed by an heterogeneous class of predicates, ranging from non-finite verbal forms to adjectives, adverbs and PPs”.

Aunque las construcciones absolutas (en adelante, CCAA) pueden ir encabezadas, en efecto, por predicados de diversa índole, no todos ellos, como se verá, presentan las mismas pautas de comportamiento. Empecemos por los participios. 

 

II. Las construcciones absolutas de participio

 

Antes de abordar el estudio de las propiedades semánticas de las construcciones absolutas que se estructuran en torno a un núcleo participial, parece conveniente hablar de sus características sintácticas.

 

2.1. Restricciones sintácticas

 

Como señalan varios autores (Hernanz, 1991, 1994; De Miguel, 1992; López, 1994; Hernanz y Suñer, 1999, entre otros), debe tenerse en cuenta, en primer lugar, que únicamente los verbos transiti­vos, (1), e inacusativos, (2), están habilitados para formar parte de CCAA de participio:

 

(1)            a. Arreglado el coche, pudimos seguir el viaje.

b. (Una vez) perpetrado el robo, los ladrones huyeron.

 

(2)            a. Desaparecidas las joyas, llamaron a la policía.  [apud López (1994)]

b. Muerto el perro se acabó la rabia.                       [apud Hernanz (1991)]

 

Los verbos inergativos (intransitivos puros) no pueden aparecer en construcción absoluta, tal como se ilustra en (3). Esta restricción sintáctica afecta tam­bién a las CCAA que carecen de un SN explícito; obsérvese, a este respecto, que tan agramatical resulta (4)a como (4)b:

 

(3)            a. *Trabajado el torero, Madonna pagó las copas.

b. *Corrido Antonio, Melanie se puso nerviosa.

 

(4)            a. *Andado, Pablo se encontró mal.

b. *Pablo, andado, se encontró mal.

 

En segundo lugar, las CCAA exigen el orden participio + SN, como demuestra la agra­maticalidad de (5)b, frente a la buena formación de (5)a, ejemplo tomado de López (1994):

 

(5)            a. Rotos los vínculos familiares, los adolescentes se deprimen.

b. *Los vínculos familiares rotos, los adolescentes se deprimen.

 

Según Hernanz (1991) y De Miguel (1992), este requisito sintáctico recibe una explica­ción satisfactoria en términos de asignación de Caso.[3]

En tercer lugar, como es bien sabido, el SN de una CA debe concordar en género y número con el participio:

 

(6)            a. Desautorizado el presidente/*la presidenta/*los presidentes, ...

b. Desautorizados los presidentes/*el presidente/*las presidentas, ...

 

En cuarto lugar, conviene recordar que las CCAA no son seleccionadas por ningún ele­mento de la oración principal, lo cual les confiere un estatus de adjunto libre (Stump, 1985; Hernanz, 1993; Hernanz y Suñer, 1999). En parte debido a ello, no se ven afecta­das por exigencias relativas a la posición que deben ocupar respecto a la oración matriz. En los ejemplos analizados hasta ahora, las CCAA han aparecido precediendo a la ora­ción matriz, pero no siempre es éste el orden que encontramos:

 

(7)            a. (Una vez) alquilada su casa, Juan se trasladó a Barcelona.

b. Juan, (una vez) alquilada su casa, se trasladó a Barcelona.

c. Juan se trasladó a Barcelona, (una vez) alquilada su casa.

 

En quinto y último lugar, cabe señalar que los SSNN sin determinante no están habilitados para aparecer en construcción absoluta, ni siquiera en el caso de los plurales desnudos (bare plurals):

 

(8)            a. Alquilada su/la casa, Juan se trasladó a Barcelona.

b. Alquiladas sus/las casas, Juan se trasladó a Barcelona.

 

(9)            a. *Alquilada casa, Juan se trasladó a Barcelona.

b. *Alquiladas casas, Juan se trasladó a Barcelona.

 

Las cinco propiedades sintácticas de las CCAA reseñadas hasta ahora afectan directamente a su buena formación. Junto a éstas, vale la pena tener en cuenta otras que influyen en su mayor o menor aceptabilidad. Por el momento nos referiremos brevemente a dos de ellas sobre las que volveremos posteriormente.

Por un lado, como apuntan varios autores (e.g. Hernanz, 1991; De Miguel, 1992; López, 1994; Marín, 1996), la negación resulta poco menos que incompatible con las CCAA:

 

(10)         a. *No arreglado el coche, tuvimos que retrasar el viaje.

b. *El coche, no arreglado, parecía un amasijo de hierros.

 

No obstante, secuencias como las anteriores resultan perfectamente aceptables si la negación viene acompañada por adverbios presuposicionales del tipo de aún o todavía:

 

(11)         a. No arreglado aún/todavía el coche, tuvimos que retrasar el viaje.

b. El coche, no arreglado aún/todavía, era un amasijo de hierros.

 

Sobre este aspecto concreto, los ejemplos que aporta Fernández Leborans (1995) resultan sumamente interesantes. En ciertos casos, como los que se ilustran en (12), no resulta necesario siquiera recurrir a la modificación de aún o todavía para que la secuencia resulte gramatical:

 

(12)         a. No aprobada la propuesta por la mayoría, se acordó elaborar un nuevo proyecto.

b. No confirmada la sospecha por falta de pruebas, ...

c. No conseguido el objetivo de la manera esperada, ...

 

Fernández Leborans (1995: 378) ofrece una explicación ciertamente plausible de este fenómeno: “En este tipo de construcciones, no se niega, de hecho, la existencia de un tiempo en el que se desarrolla el evento denotado por el participio: lo que se niega es un determinado cumplimiento del evento, o el propio térmimo del evento, pero, en cualquier caso, se presupone [...] que ha tenido lugar en el tiempo un ‘proceso’ de aprobación, o de confirmación, o de consecución”.

Por otro lado, una de las características de las CCAA que más llama la atención es su resistencia a incorporar un complemento agente. Como señala López (1994), cuando el predicado es transitivo, el complemento agente puede aparecer:

 

(13)         a. Destruido el litoral por la mancha de petróleo, los pescadores emigraron.

b. Detenido el ministro por la policía, se modificó la lista electoral.

 

No obstante, en la mayoría de ejemplos, la CA inhabilita la aparición de un complemento agente o, cuando menos, la dificulta. Como se puede observar en (15), las secuencias de (14) son totalmente adecuadas sin la presencia de un sintagma-por:

 

(14)         a. ?Una vez escrita la novela por el profesor, la editorial decidió publicarla.

b. ??Una vez descubierta la vacuna por Esteban, se comercializará.

 

(15)         a. Una vez escrita la novela, la editorial decidió publicarla.

b. Una vez descubierta la vacuna, se comercializará.

 

A partir de estos últimos datos, debe extraerse la conclusión de que las CCAA tienen un carácter mucho menos pasivo del que tradicionalmente se les ha supuesto.

 

2.2. Dos tipos de construcciones absolutas

 

En el estudio de las CCAA no existe aún un acuerdo sobre el papel que juega el SN-sujeto en la caracterización de este tipo de construcciones. Para algunos autores, como Hernanz (1991, 1994), De Miguel (1992) o Hernanz y Suñer (1999), las secuencias que carecen de un SN representado léxicamente (e.g. La casa, construida en un acantilado, aguantaba los embates del mar) no constituyen CCAA; para otros, como Dini (1994), López (1994), Fernández Leborans (1995) o Marín (1996), tanto las secuencias que incluyen un SN-sujeto realizado fonéticamente como las que carecen de él son CCAA.[4]

Esta última es la opción que vamos a adoptar aquí, ya que, como intentaremos demostrar, no parece muy adecuado basar exclusivamente la distinción entre lo que constituye o no una CA en función de la presencia o ausencia del SN-sujeto. No obstante, esta diferencia sí parece indicar la existencia de dos tipos de CCAA. Siguiendo a Dini (1994), distinguiremos entre las CCAA aspectuales (con un SN-sujeto, por lo general no correferente con ningún SN de la oración principal) y las CCAA predicativas (con un SN vacío, por lo general correferente con un SN de la oración principal).

Obsérvese, en primer lugar, el alto grado de similitud que presentan las oraciones siguientes:

 

(16)         a. La piscina, una vez vaciada toda el agua, parecía más grande.

b. La piscina, una vez vaciada, parecía más grande.

 

(17)         a. La novela, (una vez) publicada la primera edición, fue un éxito.

b. La novela, (una vez) publicada, fue un éxito.

 

Ante estas oraciones, parece difícil defender que los ejemplos (a) incluyen CCAA y los ejemplos (b) no.[5]

En segundo lugar, no sólo las CCAA aspectuales sino también las predicativas pueden funcionar como adjuntos libres, esto es, sin ser seleccionadas léxicamente por el predicado de la oración a la que modifican.[6] Prueba de ello es que su ausencia no tiene repercusión alguna sobre la gramaticalidad de dicha oración; sin ir más lejos, las oraciones de (16) y (17) son perfectamente válidas aunque eliminemos la CA:

 

(18)         a. La piscina parecía más grande.

b. La novela fue un éxito.

 

En tercer lugar, como afirma Hernanz (1991, 1994), las CCAA tienen asociada una inflexión tonal que contribuye a separarlas de la oración en la que se insertan. No obstante, como reconoce la propia autora esta propiedad no es exclusiva de las CCAA con un SN realizado fonéticamente, sino que afecta también a las CCAA con un SN no explícito.

En cuarto lugar, tanto Hernanz (1991) como De Miguel (1992) afirman que únicamente las CCAA predicativas comparten el SN vacío con otro SN en la oración principal. Este argumento tampoco parece totalmente adecuado, ya que, por un lado, encontramos CCAA aspectuales cuyo SN aparece coindizado con un elemento de la oración principal:

 

(19)         a. Consultados los juecesi, ei prefirieron no revelar el secreto.

b. Interrogados los detenidosi, ei acabaron confesando su crimen.

 

Por otro lado, observamos el fenómeno contrario: CCAA con un SN vacío que no se relaciona con ningún elemento de la oración a la que modifican. En casos como los que figuran a continuación, debemos suponer que el referente aparece en una oración anterior del discurso:

 

(20)         a. Aprobado finalmente con una única abstención, el Consejo pasó a discutir otro asunto.

b. Llegados al salón, S. M. pronunció unas palabras.

 

Este tipo de ejemplos demuestran que las CCAA con un SN vacío también pueden aparecer complementamente desligadas de la oración a la que modifican.

Al hilo de estas consideraciones, hay una última cuestión que conviene comentar. Obsérvense los ejemplos siguientes:

 

(21)         a. Jugando ei al póker, Harveyi es el mejor.

b. Harveyi, jugando ei al póker, es el mejor.

 

La mayoría de las CCAA de gerundio presentan una estructura similar a las que se incluyen en (21), esto es, contienen un SN vacío correferente con otro SN de la oración a la que modifican, y no por ello se cuestiona su naturaleza absoluta.

Respecto a las dos cuestiones más ampliamente comentadas en este apartado, la aparición o no de un sujeto expreso y la correferencialidad de dicho sujeto con otro elemento de la oración principal, Fernández Leborans (1995: 367) afirma taxativamente que: “una CA puede tener un sujeto correferencial —tácito o expreso— o no correferencial —independiente— con un SN de la oración principal. El calificativo de ‘absolutas’ atribuido a este tipo de cláusulas debe ser interpretado en el sentido de que son cláusulas relativamente independientes —‘periféricas’— de la oración principal”.

 

2.3. Propiedades temporales y aspectuales

 

Por lo expuesto hasta ahora, parece que hay motivos suficientes para distinguir entre dos clases de CCAA, las aspectuales (que incluyen un SN explícito) y las predicativas (que no disponen de un SN realizado fonéticamente). Entre los varios que aduce Dini (1994), el argumento más importante a este respecto se basa en la diferente interpretación temporal que reciben uno y otro tipo de CA: las aspectuales denotan un intervalo temporal previo al de la oración principal, mientras que las predicativas pueden expresar un tiempo anterior o simultáneo al de la oración matriz. Dini (1994) proporciona los siguientes ejemplos en italiano:

 

(22)         a. Insultatolo, il linguista si suicidò.

b. Insultato da tutti i professori, il linguista si suicidò.

 

(23)         a. Interrogato il presidente dal Pubblico Ministero, i telespettatori scoppiarono a piangere.

b. Interrogato dal Pubblico Ministero, Silvio scoppiò a piangere.

 

Según Dini (1994), la única interpretación válida de los ejemplos (a) es aquella en la que la CA expresa un intervalo temporal anterior al de la oración principal; los ejemplos (b), en cambio, tienen una lectura ambigua: la CA puede expresar tanto un tiempo anterior como simultáneo al de la oración principal. En español encontramos un comportamiento semejante:

 

(24)         a. Leído el discurso por el Señor Rosa, el público se rió.

b. Leído por el Señor Rosa, el discurso hizo reír al público.

 

Adviértase que las dos oraciones que aparecen en (25) son correlatos apropiados para (24)b, mientras que la única paráfrasis posible de (24)a es (25)a.

 

(25)         a. Después de que el Señor Rosa leyera el discurso, el público se rió.

b. Mientras el Señor Rosa leía el discurso, el público se rió.

 

Otro argumento que nos ayuda a perfilar la distinción entre estos dos tipos de CCAA nos lo proporcionan las diferentes restricciones aspectuales que se aplican en uno y otro caso. Nótese que los predicados estativos y los procesivos están inhabilitados para aparecer en CCAA aspectuales, contextos en los que únicamente son aceptados los eventos;[7] respectivamente:

 

(26)         a. *Amada la mujer, ...

b. *Tenido el coche, ...

 

(27)         a. *Acariciada su mujer, ...

b. *Conducido el coche, ...

 

(28)         a. Construida la casa, ...

b. Interrogado el decano, ...

 

Las CCAA predicativas no se ven afectadas por estas restricciones, tal como demuestran los ejemplos que aparecen a continuación, en los que cualquiera de las tres clases aspectuales producen secuencias bien formadas:

 

(29)         a. María, amada por su marido, ...

b. Juan, temido por sus conciudadanos, ...

 

(30)         a. María, acariciada por su marido, ...

b. El coche, conducido por Emilio, ...

 

(31)         a. La casa, construida en un acantilado, ...

b. El decano, interrogado por la policía, ...

 

El análisis de las CCAA predicativas encabezadas por un participio derivado de un verbo no eventivo nos va a permitir perfilar con más detalle el grado de imbricación entre propiedades aspectuales e interpretación temporal. Como se ha constatado anteriormente, la denotación de las CCAA predicativas formadas por un predicado eventivo es ambigua entre una interpretación durativa o terminativa. Esta doble posibilidad no es extensible a las CCAA predicativas formadas por un predicado estativo, (32), o procesivo, (33), que sólo reciben una lectura durativa, como indica su incompatibilidad con adverbios del tipo una vez, que fuerzan una lectura terminativa.

 

(32)         a. Madonna, amada por el torero, era feliz.

b. *Madonna, una vez amada por el torero, era feliz.

 

(33)         a. Antonio, acariciado por Melanie, se excitó.

b. *Antonio, una vez acariciado por Melanie, se excitó.

 

La lectura terminativa que introducen los adverbiales una vez o ya[8] sí es compatible, en cambio, con las CCAA predicativas encabezadas por un participio derivado de un verbo eventivo:

 

(34)         a. El decano, interrogado por la policía, se sintió abatido.

b. El decano, una vez interrogado por la policía, se sintió abatido.

 

Como es lógico, la presencia de una vez deshace la ambigüedad de este tipo de construcciones; en estos casos, el tiempo denotado por la CA es necesariamente anterior al de la oración matriz.

Mención aparte merecen las CCAA cuyo núcleo participial deriva de un estado acotado (cf. Marín 2000). A nuestro modo de ver, la aceptabilidad de ejemplos como los que aparecen a continuación, adaptados de Hernanz (1991, 1994) y De Miguel (1992), es más que cuestionable:

 

(35)         a. ??Preocupados los padres, ...

b. ??Enfadado Javier, ...

c. ??Cansado el profesor, ...

 

Obsérvese, asimismo, que las (pocas) dudas sobre la agramaticalidad de estas CCAA aspectuales se disipan con la aparición de una vez o ya, lo cual subraya aún más su carácter no terminativo:

 

(36)         a. *Una vez preocupados los padres, ...

b. *Enfadado ya Javier, ...

c. *Una vez cansado el profesor, ...

 

De hecho, podemos discutir si las CCAA de (35) son más o menos aceptables, pero parece claro que, si lo son, el intervalo temporal que expresan debe interpretarse necesariamente como simultáneo al de la cláusula matriz, nunca anterior. Junto a la agramaticalidad de (36), obsérvese que los ejemplos de (35) sólo se dejan sustituir por paráfrasis del tipo Estando preocupados los padres; Estando enfadado Javier; Estando cansado el profesor.

A tenor de los datos ilustrados en (35) y (36), resulta evidente que las CCAA aspectuales no admiten fácilmente la inclusión de participios derivados de estados acotados (o, si se quiere, de participios adjetivales). Veamos ahora qué ocurre con las CCAA predicativas.

Como era previsible, las CCAA predicativas pueden ir encabezadas por participios derivados de estados acotados. Compárese la más que dudosa aceptabilidad de las CCAA aspectuales de (35) con la plena gramaticalidad de las CCAA predicativas que se incluyen a continuación:

 

(37)         a. Los padres, preocupados por su actitud, tomaron cartas en el asunto.

b. A Javier, enfadado, no hay quien le haga bajarse del burro.

              c. El profesor, cansado de tanto reproche, decidió olvidarse del asunto.

 

Obsérvese, por último, que la aparición de una vez o ya, aunque no en todos los casos, también es posible en estos contextos, contrariamente a lo que sucede con las CCAA aspectuales (cf. (36)):

 

(38)         a. Los padres, preocupados ya por su actitud, tomaron cartas en el asunto.

b. A Javier, una vez enfadado, no hay quien le haga bajarse del burro.

c. El profesor, una vez cansado, decidió acabar la clase.

 

En la tabla que aparece a continuación, se resumen los resultados obtenidos respecto a las restricciones que imponen las CCAA aspectuales (CAA) y las CCAA predicativas (CAP) sobre sus posibles complementos participiales:

 

Tabla 1: Restricciones sobre las CCAA aspectuales y predicativas de participio

 

CAA

Una vez + CAA

CAP

Una vez + CAP

Estado

*

*

ok

*

Proceso

*

*

ok

*

Evento

ok

ok

ok

ok

Estado acotado

??

*

ok

ok

 

En el apartado siguiente se estudian las restricciones que afectan a las CCAA que se estructuran en torno a un adjetivo, un SP o un adverbio.

 

III. Las construcciones absolutas de adjetivo, SP y adverbio

 

Hasta el momento, se han examinado las propiedades temporales y aspectuales de las CCAA. En este apartado nos ocuparemos también de sus restricciones categoriales, esto es, de las categorías gramaticales que están habilitadas para formar parte de CCAA. Como veremos, en este punto concreto, la distinción entre dos tipos de CCAA se muestra de nuevo relevante.

Según diversos autores (Hernanz, 1991, 1994; De Miguel, 1992; López, 1994), son varias las categorías que pueden funcionar como núcleo predicativo de una CA. En palabras de Hernanz (1991: 82), las CCAA “are headed by an heterogeneous class of predicates, ranging from non-finite verbal forms to adjetives, adverbs, and PPs”. Algo parecido afirman Hernanz y Suñer (1999: 2545): “Amén de gerundios y participios, las posibilidades de las categorías no verbales para funcionar como predicados absolutos quedan restringidas a ciertos adjetivos, adverbios y sintagmas preposicionales”.

Dejando de lado por el momento el caso de los gerundios, que presentan unas características particulares a las que luego haremos referencia, seguiremos con el análisis ya iniciado de los participios, en el que se incluirán también adjetivos, adverbios y sintagmas preposicionales.

Con respecto a las categorías gramaticales que pueden formar parte de CCAA, vuelve a demostrarse la plausibilidad de discriminar dos tipos de CCAA. A este respecto, se podrá constatar que las CCAA predicativas admiten como núcleo predicativo, además de participios, adjetivos, adverbios y SSPP; las CCAA aspectuales sólo admiten de forma natural participios (verbales) y adjetivos participiales. Empecemos por estas últimas.

 

3.1. Las construcciones absolutas aspectuales

 

A diferencia de lo observado para los participios adjetivales, los adjetivos participiales del tipo de lleno, limpio, seco o vacío (cf. Marín 2000) pueden proyectarse como núcleos de CCAA aspectuales sin mayores problemas, según se observa en (39):[9]

 

(39)         a. (Una vez) llena/limpia la sala, ...

b. (Una vez) seco/vacío el vaso, ...

 

Resulta interesante comprobar que en estos casos la distribución de los adjetivos participiales y los participios con los que se relacionan no es totalmente complementaria, ya que en un buen número de casos tanto unos como otros son aceptables. Compruébese, sino, la aceptabilidad de ambos en las construcciones siguientes:[10]

 

(40)         a. Una vez vacía/vaciada la piscina, ...

b. Una vez seca/secada la ropa, ...

              c. Una vez juntos/juntados los cables, ...

 

A partir de estos datos, podemos deducir que los adjetivos participiales, como los participios pueden adoptar también una doble interpretación, terminativa o durativa, con respecto al tiempo de la oración principal. Análogo a este razonamiento es el que se sigue en Fernández Leborans (1995), donde al lado de ejemplos similares a los de (39), encontramos los de (41), que demuestran la posibilidad de que la CA exprese un tiempo simultáneo al de la oración matriz:

 

(41)         a. (Estando) llena la plaza hasta la bandera, se esperaba un gran espectáculo.

b. (Estando) tensos todos los presentes por lo ocurrido, el silencio resultaba abrumador.

 

No obstante, la generalización que acaba de establecerse debe ser matizada. Como se ha señalado ya,[11] no todos los adjetivos participiales poseen la misma valencia aspectual: al lado de lleno, limpio o seco, derivados de verbos eventivos, encontramos también harto o molesto, relacionados con verbos que denotan un estado acotado. Esta diferencia aspectual tiene su correlato en el distinto grado de aceptabilidad que presentan unos y otros en construcción absoluta; compárense, si no, los ejemplos de (39) con los de (42) y (43):

 

(42)         a. ?Harta María de tanto esperar, abandonó el local.[12]

b. *(Una vez) harta María de tanto esperar, abandonó el local.

 

(43)         a. ??Molesta tu jefa, nos fue difícil negociar.

b. *Una vez molesta tu jefa, nos fue difícil negociar.

 

Examinemos ahora qué ocurre con los adjetivos, y en particular con los del tipo exhausto, furioso o tembloroso, todos ellos compatibles con estar pero no con ser, por lo que coinciden en lo esencial con los del Grupo 2 de Luján (1980, 1981).

Como en el caso de (35), la aceptabilidad de los ejemplos que se incluyen a continuación, extraídos de Hernanz (1991, 1994), también parece, cuando menos, cuestionable:[13]

 

(44)         a. ?Exhaustos los excursionistas después de la larga caminata, se retiraron a descansar.

b. ?Furiosa María con su marido, ...

c. ?Temblorosa María al saber lo ocurrido, pidió un tranquilizante.

 

Dadas las evidentes semejanzas entre estas CCAA y las de (35), estructuradas en torno a participios adjetivales, puede seguirse aquí una línea argumentativa análoga: los adjetivos, al igual que los participios adjetivales, difícilmente se proyectan como núcleos de CCAA aspectuales. En relación con esto, resulta interesante constatar que, si bien Hernanz (1991, 1994) considera perfectamente gramaticales los ejemplos de (44) y otros similares, Hernanz y Suñer (1999) reconocen la incompatibilidad de estas construcciones con una vez y con otros modificadores aspectuales; proporcionan, entre otros, los siguientes contrastes:

 

(45)         a. ??Una vez exhaustos/perplejos los excursionistas, ...

b. Una vez lleno/limpio/vacío el vaso, ...

 

(46)         a. *Perplejos/exhaustos y bien perplejos/exhaustos los excursionistas, ...

b. Lleno/limpio y bien lleno/limpio el vaso, ...

 

El comportamiento de exhausto, perplejo, furioso o tembloroso lejos de ser un caso aislado es el que exhiben la mayoría de los adjetivos que también se combinan con estar pero no con ser: deseoso, maltrecho, atónito, hambriento, indefenso, mustio, presente. Para todos ellos, el dominio gramatical que configuran las CCAA resulta poco menos que prohibitivo:

 

(47)         a. ??Deseoso Almodóvar de ganar el premio, se llevó una gran desilusión.

b. ??Maltrecho/atónito Juan por lo ocurrido, no podía concentrarse.

c. ??Hambriento/indefenso el cerdo, se resignó a ser sacrificado.

d. ??Presentes sus padres en la sala, Aníbal se puso nervioso.

 

Los adjetivos del tipo tímido, francés o inteligente, esto es, aquellos que se combinan con ser pero no con estar, tampoco pueden proyectarse como núcleo de una CA aspectual, como han señalado ya diversos autores (Bosque, 1990; Hernanz, 1991, 1994; De Miguel, 1992; Leonetti, 1994; Fernández Leborans, 1995; Marín, 1996; Hernanz y Suñer, 1999). En este caso, la agramaticalidad de ejemplos como los de (48), extraídos de Bosque (1990), o los de (49), tomados de Hernanz (1994), está fuera de toda duda.

 

(48)         a. *Alta la torre, ...

b. *Inteligente Pepe, ...

 

(49)         a. *Franceses los perfumes, las ventas se dispararon.

b. *Tímido Juan, no abrió la puerta.

              c. *Interesante el partido, todo el mundo estaba pendiente del televisor.

 

La pauta que siguen los SSPP y los adverbios se asemeja a la de los adjetivos: aquellos SSPP y adverbios únicamente compatibles con estar presentan no pocos problemas para encabezar CCAA aspectuales; a los que sólo se combinan con ser, este dominio gramatical les está totalmente vedado.

Respecto a los primeros, examinemos en primer lugar los dos grupos de ejemplos que se incluyen a continuación, tomados de Hernanz (1994) y de Hernanz y Suñer (1999) respectivamente:

 

(50)         a. ?En malas condiciones las conservas, las intoxicaciones se sucedieron durante varios días.

b. ?Bajo mínimos el aeropuerto, es casi imposible aterrizar.

c. ?En baja forma las nadadoras alemanas, las medallas fueron para las americanas.

d. ?En estado de alerta la población, ...

 

(51)         a. ?Una vez en órbita el satélite, pronto empezará a emitir señales.

b. ?Una vez allí los invitados, comenzó el juego.

 

Nuevamente, la buena formación de estos ejemplos y otros similares es discutible. Las CCAA de (50) resultan aún menos aceptables bajo la modificación de una vez: *Una vez en malas condiciones las conservas; *Una vez bajo mínimos el aeropuerto; *Una vez en baja forma las nadadoras alemanas; *Una vez en estado de alerta la población. En (51), la situación es casi la inversa; si desaparece una vez, la secuencia resulta peor formada, lo cual es especialmente evidente en (51)b, el único en el que la CA viene encabezada por un adverbio: *Allí los invitados, comenzó el juego.[14]

En (50) y (51) aparecen SSPP y adverbios que denotan estados acotados, como lo demuestra el hecho de que se combinan típicamente con estar. Si los ejemplos analizados hasta ahora ya presentan serios problemas de aceptabilidad, otros SSPP, (52), y adverbios, (53), del mismo tipo arrojan aún peores resultados en construcción absoluta.

 

(52)         a. *De compras/de rodillas tu madre, ...

b. *Sin aliento/a oscuras los invitados, ...

              c. *Sobre/bajo la mesa la revista, ...

              d. *En Madrid/de vacaciones Pedro, ...

 

(53)         a. *Aquí/allí tu familia, ...

b. *Abajo/arriba el mueble, ...

c. *Cerca/lejos los amigos, ...

d. *Bien/mal Pedro, ...

 

Como era previsible, los SSPP y adverbios compatibles con ser —esto es, aquellos que denotan estados no acotados— tampoco pueden encabezar una CA. Es lo que se observa tanto en (54) como en (55):

 

(54)         a. *De madera/de Juan la mesa, ...

b. *De mucho comer/de buena pasta tu hermano, ...

              c. *De armas tomar/de fiar tu mujer, ...

              d. *De Madrid/del Barça Pedro, ...

 

(55)         a. *Antes/después de las nueve la fiesta, ...

b. *Poco/mucho tu dinero, ...

c. *Tarde/pronto el concierto, ...

d. *Hoy/mañana la conferencia, ...

 

En la tabla siguiente se resumen los resultados obtenidos respecto a las restricciones que imponen las CCAA aspectuales sobre los posibles predicados que pueden aparecer en ellas.

 

Tabla 2: Restricciones sobre las CCAA aspectuales de adjetivo, SP y adverbio

 

CAA

Una vez + CAA

Adjetivo participial

ok

ok

Adjetivo acotado

??

??/*

SP y adverbio acotados

??

??/*

Adjetivo no acotado

*

*

SP y adverbio no acotados

*

*

 

Obsérvese que aquí el comportamiento de los adjetivos participiales, a diferencia de lo que ocurre en otros contextos, como en las construcciones con estar, se aleja sensiblemente del de los adjetivos acotados. El contraste entre las CAA construidas sobre adjetivos participiales (Limpia/vacía la sala, ...) y las formadas por adjetivos acotados (??Maltrecho/perplejo Juan, ...) es claro. Y lo es más cuando estas mismas CCAA vienen introducidas por una vez: Una vez limpia/vacía la sala, ...; *Una vez maltrecho/perplejo Juan, ...

A este respecto, resulta interesante constatar también que el comportamiento de los participios adjetivales del tipo de aburrido o preocupado se parece más al de los adjetivos acotados (e.g. solo, contento) que al de los adjetivos participiales (e.g. limpio, lleno): ??Aburridos/preocupados tus padres, ...; *Una vez aburridos/preocupados tus padres, ...

Pasemos ahora a examinar las restricciones categoriales y aspectuales que afectan a las CCAA predicativas.

 

3.2. Las construcciones absolutas predicativas

 

Se ha constatado ya que una de las grandes diferencias entre las CCAA aspectuales y las CCAA predicativas radica en el hecho de que las primeras pueden ir encabezadas únicamente por participios derivados de verbos eventivos (cf. (26)-(28) supra) mientras que las segundas admiten también procesos y estados, como ilustran los ejemplos (29)-(31), reproducidos aquí en (56)-(58):

 

(56)         a. María, amada por su marido, ...

b. Juan, temido por sus conciudadanos, ...

 

(57)         a. María, acariciada por su marido, ...

b. El coche, conducido por Emilio, ...

 

(58)         a. La casa, construida en un acantilado, ...

b. El decano, interrogado por la policía, ...

 

Recuérdese, no obstante, que las CCAA encabezadas por participios derivados de verbos estativos o procesivos no disponen de una doble interpretación temporal (simultánea o previa a la expresada por la oración principal), posibilidad que queda restringida a las CCAA cuyo núcleo es un participio derivado de un verbo eventivo. Este fenómeno es el que ponen de manifiesto los ejemplos analizados ya en (32)-(34) y que se incluyen aquí de nuevo:

 

(59)         a. Madonna, amada por el torero, era feliz.

b. *Madonna, una vez amada por el torero, era feliz.

 

(60)         a. Antonio, acariciado por Melanie, se excitó.

b. *Antonio, una vez acariciado por Melanie, se excitó.

 

(61)         a. El decano, interrogado por la policía, se sintió abatido.

b. El decano, una vez interrogado por la policía, se sintió abatido.

 

Como vamos a tener oportunidad de comprobar enseguida, esta menor restrictividad aspectual que muestran las CCAA predicativas frente a las CCAA aspectuales se relaciona con una menor restrictividad categorial. Asimismo, veremos que la modificación adverbial de una vez y ya introduce cambios en los juicios de gramaticalidad muy parecidos a los observados hasta ahora. Después del análisis de los participios (ya bosquejado), les toca el turno a adjetivos, SSPP y adverbios.

Según se observa en las oraciones de (62), los adjetivos participiales están habilitados para aparecer en CCAA predicativas, incluso con la modificación que introducen una vez o ya:

 

(62)         a. La piscina, (una vez) vacía/llena/limpia, ...

b. La cuerda, (una vez) tensa/floja/sujeta, ...

 

Los adjetivos del tipo exhausto, perplejo o solo —esto es, los acotados— también pueden formar parte de CCAA predicativas sin mayores problemas. Las dudas sobre la gramaticalidad de ejemplos como los de (47) se disipan cuando transformamos esas CCAA aspectuales en las correspondientes CCAA predicativas de (63):

 

(63)         a. Almodóvar, deseoso de ganar el premio, se llevó una gran desilusión.

b. Juan, maltrecho/atónito por lo ocurrido, no podía concentrarse.

              c. El cerdo, hambriento/indefenso, se resignó a ser sacrificado.

 

Obsérvese, asimismo, que la gran mayoría de estos adjetivos, aunque no todos, son modificables por los adverbiales una vez o ya:[15]

 

(64)         a. Una vez solos, decidimos pasar a la acción.

b. Al conferenciante, una vez borracho, no se le entendía una sola palabra.

              c. Esteban, ya exhausto, era incapaz de seguir peleando.

 

Las CCAA predicativas se muestran bastante más refractarias a admitir adjetivos no acotados del tipo tímido, francés o inteligente. Así, al lado de ejemplos perfectamente gramaticales, como los de (65), encontramos otros, del tipo de (66), cuya aceptabilidad es más cuestionable:

 

(65)         a. Los sindicalistas, incapaces de dialogar, decidieron ir a la huelga.

b. Joaquín, listo/inteligente como él solo, encontró la solución a todos sus males.

              c. La decisión adoptada, claramente impopular, va a traer cola.

 

(66)         a. ??Tu madre, odiosa, me hace la vida imposible.

b. ??Constante, tu conducta es muy comentada.

c. ??Pierre, francés, se adaptó bien a nuestras costumbres.

 

Hernanz y Suñer (1999) proporcionan algunos contrastes realmente interesantes como los de (67) y (68), donde se pone de relieve que “el incremento de la construcción mediante el recurso a la coordinación o a algún complemento contribuye de forma notable a su mejora”.[16]

 

(67)         a. ??Julia, inteligente, resolvió el problema.

b. Julia, inteligente y precavida, cerró la puerta.

 

(68)         a. ??Honrado, el mendigo rechazó la propina.

b. Pobre pero honrado, el mendigo rechazó la propina.

 

En cualquier caso, ninguno de estos adjetivos admite la modificación de ya o una vez, lo cual vuelve a poner de manifiesto las diferencias que los separan de los adjetivos acotados. Compárense, en este aspecto concreto, los ejemplos de (64) con los que aparecen a continuación:

 

(69)         a. *Julia, una vez inteligente y precavida, resolvió el problema.

b. *Una vez inteligente, Esteban demostró sus cualidades.

c. *Joaquín, una vez cortés, se comportó como debía.

 

El comportamiento de los SSPP y de los adverbios muestra claras concomitancias con el de los adjetivos. Considérense, en primer lugar, los dos grupos de ejemplos siguientes, donde aparecen SSPP y adverbios acotados; respectivamente:

 

(70)         a. Mi mujer, de compras, es temible.

b. Esta ropa, muy de moda últimamente, se vende como rosquillas.

c. Tú, en Estados Unidos, no tendrías problemas para encontrar trabajo.

              d. Las nadadoras alemanas, en baja forma, sólo consiguieron dos medallas.

              e. Las conservas, en malas condiciones, provocaron numerosas intoxicaciones.

 

(71)         a. Tú, allí, no tendrías problemas para encontrar trabajo.

b. Este cuadro, arriba, se vería mejor.

c. Los enemigos, bien lejos, es donde hay que procurar tenerlos.

 

El contraste entre los ejemplos anteriores y los que se incluyen a continuación, donde aparecen SSPP y adverbios no acotados es evidente:

 

(72)         a. *La mesa, de madera/de Juan, ...

b. *Tu hermano, de buena pasta/de mucho comer, ...

              c. *Tu mujer, de fiar/de armas tomar, ...

              d. *Pedro, de Madrid/del Barça, ...

 

(73)         a. *La fiesta, antes/después de las nueve, ...

b. *Tu dinero, poco/mucho, ...

c. *El concierto, tarde/pronto, ...

d. *La conferencia, hoy/mañana, ...

 

Finalmente, cabe señalar que, como en el caso de los adjetivos, los únicos SSPP y adverbios que pueden coaparecer con una vez y ya son aquellos que denotan estados acotados:

 

(74)         a. El satélite, una vez en órbita, empezó a emitir señales.

b. Los aviones, a punto ya de despegar, hacían un ruido ensordecedor.

 

(75)         a. Una vez allí, te olvidarás de todos estos problemas.

b. Una vez abajo, empezamos a disfrutar de lo lindo.

 

Compárese la buena formación de las oraciones anteriores, con la agramaticalidad de las que aparecen a continuación:

 

(76)         a. *Tu mujer, una vez de fiar/de buena pasta, ...

b. *Tu hermano, ya de buena pasta/de mucho comer, ...

 

(77)         a. *Tu dinero, una vez poco/mucho, ...

b. *La conferencia, ya hoy/mañana, ...

 

En la tabla siguiente se resumen los resultados obtenidos respecto a las restricciones que imponen las CCAA predicativas sobre los posibles predicados que pueden aparecer en ellas.

 

Tabla 3: Restricciones sobre las CCAA predicativas de adjetivo, SP y adverbio

 

CAP

Una vez + CAP

Adjetivo participial

ok

ok

Adjetivo acotado

ok

ok

SP y adverbio acotados

ok

ok

Adjetivo no acotado

?

*

SP y adverbio no acotados

?

*

 

En el próximo apartado se aborda el estudio de CCAA similares a las analizadas hasta ahora en usos particulares de la lengua, como es el caso del registro periodístico.

 

IV. Las construcciones absolutas en registros especiales

 

En los titulares de periódico (y, en menor medida, en los pies de foto) podemos encontrar también claúsulas absolutas como las que aparecen en (78), tomadas de Hernanz y Suñer (1999):

 

(78)         a. Rescatados 23 marroquíes de una patera a la deriva.

b. Desarticulada una red de tráfico de heroína.

c. Rescatados tres escaladores en el Everest.

d. Apresado por Marruecos un pesquero gallego.

e. Asesinada a tiros una periodista colombiana.

 

Conviene llamar la atención, sin embargo, sobre el hecho de que estas construcciones presentan una serie de características que las hacen peculiares. En primer lugar, no necesitan apoyarse en una oración principal, esto es, son plenamente independientes. Dado que, obviamente, no pueden establecer una correlación temporal con el verbo de la cláusula matriz, su interpretación será diferente a la de las CCAA de participio analizadas anteriormente. A este respecto, Hernanz y Suñer (1999: 2540), afirman que: “las frases nominales de este tipo se interpretan temporalmente como pasados recientes ya que el valor de anterioridad del participio que las encabeza queda anclado temporalmente por la fecha que aparece en el periódico”.

En segundo lugar, las restricciones que imponen estas construcciones son similares a las de las CCAA aspectuales. En cuanto a los requerimientos aspectuales, adviértase que en todos los ejemplos de (78) el participio deriva de un verbo eventivo. Con los estados y los procesos se obtienen secuencias anómalas:

 

(79)         a. *Amado un policía por su mujer.

b. *Odiado Felipe González por sus propios correligionarios.

 

(80)         a. ??Acariciado un perro en la calle.

b. ??Conducido el coche de Sáinz por un satélite.

 

Por lo que respecta a los requisitos categoriales, parece que los participios son la única categoría gramatical que puede formar parte de estas construcciones; los adjetivos o los SSPP, por ejemplo, generalmente son rechazados, incluso aquellos que denotan estados acotados:

 

(81)         a. *Inteligente un policía.

b. *Enfermo un camionero.

 

(82)         a. *De buena pasta un policía.

b. *En buena forma un camionero.

 

En tercer lugar, aunque el orden predicado-sujeto sea el más usual, también encontramos el orden inverso (impensable en el caso de las CCAA aspectuales). Según Hernanz y Suñer (1999), ello puede obedecer a factores relativos a la pesantez sintáctica del predicado o a la distribución de la información, como ilustran respectivamente los dos ejemplos de (83):

 

(83)         a. Dos mujeres detenidas por haber provocado un motín en un restaurante.

b. Periodista colombiana asesinada a tiros.

 

Téngase en cuenta, no obstante, que el orden de constituyentes no es aquí una cuestión baladí: puede significar que una secuencia resulte aceptable o mal formada; compárese, si no, (79)-(80) con (84)-(85):

 

(84)         a. Un policía, amado por su mujer.

b. Felipe González, odiado por sus propios correligionarios.

 

(85)         a. Un perro, acariciado en la calle.

b. El coche de Sáinz, conducido por un satélite.

 

Sin embargo, los ejemplos de (84) y (85) no pertenecen exactamente al mismo tipo de construcción que los de (83). En los primeros, la separación entre el sujeto y el predicado no es tan acusada como en los segundos. Hernanz y Suñer (1999) proporcionan ejemplos similares a los de (84) y (85):

 

(86)         a. Montserrat Caballé, enferma.

b. Arafat, preocupado por el brote de violencia fundamentalista.

c. Clinton, en la cuerda floja a causa de los últimos escándalos.

d. Los taxis, otra vez en huelga.

 

En todos los ejemplos anteriores, los adjetivos, participios y SSPP que aparecen denotan estados acotados; obsérvese que los estados no acotados no tienen cabida en estos contextos, tal como ilustran las secuencias de (87), tomadas también de Hernanz y Suñer (1999):

 

(87)         a. *Montserrat Caballé, catalana.

b. *Clinton, alto.

c. *Los taxis, útiles.

d. *Manchester y Arsenal, equipos europeos.

 

El orden vuelve a mostrarse aquí como un factor relevante. Los ejemplos de (86) resultan anómalos si el predicado precede al sujeto:[17]

 

(88)         a. *Enferma, Montserrat Caballé.

b. *Preocupado por el brote de violencia fundamentalista, Arafat.

c. *En la cuerda floja a causa de los últimos escándalos, Bill Clinton.

d. *Otra vez en huelga, los taxis.

 

Escandell y Leonetti (1999) también hacen referencia a la necesidad de que los predicados de este tipo de construcciones denoten estados acotados; aportan, entre otros, los siguientes contrastes:

 

(89)         a. *Hemingway republicano/inteligente/irascible/barbudo.

b. Hemingway enfadado/con barba.

 

Obsérvese que los predicados de (89)a escogerían ser en construcción copulativa (Hemingway era republicano/ inteligente/ irascible/ barbudo), mientras que los de (89)b se inclinarían por estar (Hemingway estaba enfadado/ con barba).

 

V. Las construcciones absolutas de gerundio

 

Como es sabido, la expresión temporal del gerundio —relacionada con su información aspectual— difiere notablemente de la del participio. En construcción absoluta, el gerundio expresa un tiempo simultáneo al de la oración principal, como se puede comprobar en los ejemplos siguientes:

 

(90)         a. Paseando por la playa, me relajo un montón.

b. Jugando un partido de fútbol, se rompió un brazo.

 

En este sentido, las CCAA de gerundio se distancian notablemente de las CCAA aspectuales de participio —que denotan un intervalo temporal anterior al de la principal— y se asemejan más a las CCAA predicativas de participio —que pueden expresar tanto un tiempo anterior como simultáneo al de la oración matriz—; no es de extrañar, por tanto, que las restricciones aspectuales de las CCAA de gerundio también se parezcan más a las CCAA predicativas de participio. A decir verdad, al igual que estas últimas, las CCAA de gerundio tampoco se ven afectadas por restricciones aspectuales:

 

(91)         a. Teniendo cinco duros de sobra, ya soy feliz.

b. Sabiendo informática, encontrarás trabajo seguro.

 

(92)         a. Conduciendo este coche, se te pasará el tiempo volando.

b. Acariciando a mi mujer, sentirás un gran placer.

 

(93)         a. Diseñando este almanaque, me lo he pasado muy bien.

b. Escribiendo la tesis, le dolía la espalda.

 

Tal como se observa en los ejemplos anteriores, en construcción absoluta encontramos gerundios derivados de verbos pertenecientes a cualquier clase aspectual: estados, (91), procesos, (92) y eventos, (93); los estados acotados tampoco constituyen una excepción: Arrepintiéndote de lo que has hecho, no vas a solucionar nada.

Todo ello confirma, en la línea señalada por Hengeveld (1986), que el gerundio en construcción absoluta no expresa únicamente el progresivo o una acción en proceso, como ponen de manifiesto ejemplos del tipo de (91), en los que evidentemente no cabe hablar de progresividad.

A este respecto, la comparación entre CCAA y construcciones con estar resulta sumamente interesante ya que, como es fácilmente comprobable, los gerundios de verbos estativos no pueden construirse con estar. Los ejemplos de (91) contrastan claramente con los de (94):

 

(94)         a. *Estoy teniendo cinco duros de sobra.

b. *Estoy sabiendo informática.

 

Algo parecido ocurre con los gerundios cuando funcionan como complementos predicativos. Los verbos de percepción o representación, por ejemplo, admiten gerundios derivados tanto de verbos procesivos como eventivos (Antonio vio/pintó a la muchacha cantando una canción), pero no los que provienen de verbos estativos (*Antonio vio/pintó a la muchacha teniendo un lunar en la mejilla).

De hecho, el significado de las CCAA de (91) no es necesariamente temporal; la interpretación por defecto de (91)b es la condicional. En otros casos, como en el conocido ejemplo de Stump (1985), Teniendo los brazos largos, Juan pudo tocar el techo, la lectura es más bien modal o causal.[18]

 

VI. Conclusiones

 

En este artículo, se ha demostrado que no sólo las secuencias que incluyen un SN explícito ((Una vez) publicada la novela, ...) sino también aquellas en las que dicho SN aparece elidido (La novela, (una vez) publicada, ...) deben ser consideradas como construcciones absolutas (CCAA). Tanto unas como otras funcionan a modo de adjuntos libres; tienen asociada una inflexión tonal que contribuye a separarlas de la oración matriz en la que se insertan, y en ambos casos el SN puede ser correferente o no con un elemento de la oración matriz.

Sin embargo, no parece que constituyan el mismo tipo de CA, ya que expresan diferentes significados temporales: las CCAA predicativas pueden interpretarse como anteriores o simultáneas a la oración principal, mientras que las CCAA aspectuales denotan un intervalo anterior al de la oración a la que modifican.

Tampoco imponen las mismas restricciones aspectuales: en las CCAA predicativas pueden aparecer participios derivados de estados, procesos y eventos, mientras que en las CCAA aspectuales únicamente caben predicados eventivos.

El comportamiento de otros elementos también incide en la separación propuesta. Las CCAA predicativas incluyen adjetivos, SSPP y adverbios acotados, que suelen ser rechazados por las CCAA aspectuales.

 

 

Referencias

 

Bello, A. (1847 [1973]): Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos. Tenerife: Aula de Cultura de Tenerife.

Bosque, I. (1990): “Sobre el aspecto en los adjetivos y participios”. En Tiempo y aspecto en español, ed. I. Bosque, 177-214. Madrid: Cátedra.

De Miguel, E. (1992): El aspecto en la sintaxis del español: Perfectividad e impersonalidad. Madrid: Ediciones de la Universidad Autónoma de Madrid.

Dini, L. (1994): “Aspectual Constraints on Italian Absolute Phrases”. Quaderni del Laboratorio di Linguistica 8:52-87.

Escandell, V., y Leonetti, M. (1999): “Propiedades como estados”. Comunicación presentada en XXIX Simposio de la Sociedad Española de Lingüística, Cáceres.

Fernández Lagunilla, M. (1999): “Las construcciones de gerundio”. En Gramática Descriptiva de la Lengua Española, eds. I. Bosque y V. Demonte, 3443-3503. Madrid: Espasa Calpe.

Fernández Leborans, M. J. (1995): “Sobre construcciones absolutas”. Revista Española de Lingüística 25:365-395.

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Gutiérrez, S. (1986): Variaciones sobre la atribución. León: Universidad de León.

Hengeveld, K. (1986): “Copular verbs in a functional grammar of Spanish”. Linguistics 24:393-420.

Hernanz, M. L. (1991): “Spanish absolute constructions and aspect”. Catalan Working Papers in Linguistics 1:75-128.

Hernanz, M. L. (1994): “Concordancia, rección y aspecto: las construcciones absolutas en español”. En II Encuentro de Lingüistas y Filólogos de España y Méjico, eds. A. Alonso, B. Garza y J. A. Pascual, 367-402. Salamanca: Universidad de Salamanca.

Hernanz, M. L., y Suñer, A. (1999): “La predicación: La predicación no copulativa. Las construcciones absolutas”. En Gramática Descriptiva de la Lengua Española, eds. I. Bosque y V. Demonte, 2525-2560. Madrid: Espasa Calpe.

Leonetti, M. (1994): Ser y estar: estado de la cuestión. Barataria 1:182-205.

López, L. (1994): “The Internal Structure of Absolute Small Clauses”. Catalan Working Papers in Linguistics 4:45-92.

Luján, M. (1980): Sintaxis y semántica del adjetivo. Madrid: Cátedra.

Luján, M. (1981): “The Spanish copulas as aspectual indicators”. Lingua 54:165-209.

Marín, R. (1996): “Aspectual Properties of Spanish Absolute Small Clauses”. Catalan Working Papers in Linguistics 5:183-212.

Marín, R. (1997): “Participios con aspecto de adjetivos: entre la diacronía y la morfología”. Moenia 3:365-376.

Marín, R. (2000): El componente aspectual de la predicación. Tesis Doctoral, Universitat Autònoma de Barcelona.

Stump, G. T. (1985): The Semantic Variability of Absolute Constructions. Dordrecht: Reidel.

Suñer, A. (1988): “Sujetos con preposición”. Estudi General 8:81-112.

 

© Rafael Marín. Círculo de Lingüística Aplicada a la Comunicación 10, mayo 2002. ISSN 1576-4737.

http://www.ucm.es/info/circulo/no10/marin.htm

 

Índice de clac 10

 

Portada

 


NOTAS

 



[1] Este trabajo es una versión reducida y levemente modificada de la primera parte del capítulo 5 de mi tesis doctoral El componente aspectual de la predicación [Universitat Autònoma de Barcelona, 2001], disponible en formato electrónico en http://www.tdcat.cbuc.es/TESIS_UAB/AVAILABLE/TDCat-0726101-094043

[2] Bello (1847 [1973]), § 1173. Como veremos, la posibilidad de sustituir por el gerundio de ser o el de estar tiene una serie de implicaciones interesantes.

[3] Para profundizar en esta cuestión, además de los dos trabajos citados pueden consultarse también: Hernanz (1994), Gunnarson (1994), López (1994) y Fernández Leborans (1995). En esencia, la idea que se defiende en la mayoría de estos trabajos —especialmente en De Miguel (1992)— es que el SN de una CA en español, a diferencia de lo que se observa para el italiano, debe recibir caso nominativo (compárese Desautorizado yo, ... con *Desautorizado mí, ...); no obstante, Fernández Leborans (1995) cuestiona abiertamente este planteamiento.

[4] Fernández Leborans (1995: 366) afirma explícitamente que “no parece haber razón alguna para no considerar absolutas aquellas construcciones en las que el sujeto, tácito o expreso, es correferencial con el sujeto o con el objeto del verbo principal”. La citada autora se hace eco también de la siguiente afirmación de Gutiérrez Ordóñez (1986: 155): “el término ‘absoluto’ conviene con igual justicia a los ‘atributos incidentales’, que mantienen con el resto de la secuencia idénticas relaciones que las absolutas bimembres, están capacitadas para transmitir los mismos contenidos y vienen ornados de caracteres formales idénticos (pausas, libertad de posición, etc.)”. Finalmente, tal como hacen notar Hernanz y Suñer (1999: nota 24), Bello (1847: § 1175) considera que estas construcciones de sujeto tácito no son más que una variante de las CCAA en las que se calla el sujeto “por hallarse a poca distancia”.

[5] Gutiérrez Ordóñez (1986), para ilustrar esta misma idea, proporciona contrastes interesantes, como los siguientes: Sosegadas las palomas, las señoras reanudaron su paseo; Sosegadas las palomas, éstas reanudaron sus vuelos; Sosegadas, las palomas reanudaron sus vuelos. En términos de Gutiérrez Ordóñez (1986), en los dos primeros ejemplos, la secuencia Sosegadas las palomas constituye una construcción absoluta bimembre, Sosegadas, en el tercero, un atributo incidental (apud Fernández Leborans, 1995).

[6] A este respecto, Fernández Leborans (1995: 369-370) añade: “la denominación de Free Adjuncts para este tipo de construcciones debe entenderse en el sentido de que son opcionales o virtuales con respecto a la selección léxica, es decir, no necesarias —no pertenecientes— a la red temático-argumental ni a la red eventiva del predicado principal”.

[7] En Marín (2000) se constata la necesidad de distinguir entre tres tipos de predicados eventivos, los de cambio de estado (abrir, romper), perfectamente aceptables en construcción con estar (La puerta está abierta), los de tema incremental (construir, pintar), no tan aceptables (?La casa está construida), y los intergresivos (cruzar, leer), claramente agramaticales (*El río está cruzado). En este punto concreto, el comportamiento de la predicación con estar contrasta claramente con el de las CCAA, donde pueden aparecer participios derivados de cualquier predicado eventivo: (Una vez) abierta la puerta; (Una vez) construida la casa; (Una vez) cruzado el río. A partir de estos y otros datos (cf. Marín, 1997), se puede afirmar que las CCAA (aspectuales) imponen como requisito una denotación temporal terminativa, posibilidad de la que únicamente disponen los predicados télicos, mientras que la predicación con estar exige, además, que el evento desemboque en una situación que pueda conceptualizarse como un estado; de ahí la agramaticalidad de *El río está cruzado o *La novela está leída.

[8] A lo largo de este artículo, se utilizará tanto una vez como ya para ilustrar el carácter terminativo de ciertas predicaciones, aunque una vez se comporta de forma más sistemática a este respecto.

[9] Téngase en cuenta, no obstante, que los adjetivos participiales del tipo de (39) derivan de verbos eventivos; los que derivan de estados acotados, como harto o molesto, tienen los mismos problemas que los participios adjetivales del tipo de preocupado o enojado para aparecer en CCAA: *Una vez hartos/molestos los padres, ..., lo cual no es extraño si pensamos que comparten la misma valencia aspectual.

[10] Para un estudio más detallado de esta cuestión puede consultarse Marín (1997).

[11] Véase Marín (1997, 2000).

[12] He tomado este ejemplo de Hernanz y Suñer (1999), que no dudan de su perfecta gramaticalidad.

[13] En la misma dirección apuntan algunos de los ejemplos que aparecen en Escandell y Leonetti (1999), quienes también consideran anómalos ejemplos como ??Furioso el profesor, ... o ??Inmóvil Juan, ...; obsérvese que este último resulta perfectamente gramatical si en lugar de una adjetivo se incluye el participio: Inmovilizado Juan, ... De todos los ejemplos de CCAA aspectuales encabezadas por adjetivos que proporciona Hernanz (1991, 1994), Lejano (ya) el fantasma de la guerra, la población desplazada volvió a sus antiguos territorios es el único que parece plenamente aceptable. Obsérvese, no obstante, que lejano es incompatible con una vez (*Una vez lejano el fantasma de la guerra) y su paráfrasis más adecuada sería Estando (ya) lejano el fantasma de la guerra.

[14] Hernanz (1994) proporciona un ejemplo de CA con un adverbio como núcleo que sí parece totalmente aceptable: Así las cosas, el Gobierno decretó el estado de excepción. Sin embargo, no debe pasarse por alto que así las cosas posee un alto grado de fijación lingüística, y su rendimiento es, por tanto, más próximo al de un modismo o una frase hecha.

[15] Además de los que aparecen en (64), son compatibles con una vez y ya hambriento, indefenso o quieto, por citar solo algunos ejemplos. Otros adjetivos como deseoso muestran cierta resistencia a dejarse modificar por una vez.

[16] Hernanz y Suñer (1999), nota 25.

[17] Aunque en estos casos el sujeto suele preceder al predicado, también encontramos algunos (pocos) ejemplos que siguen el orden inverso. Nuevamente, los motivos obedecen a la pesantez sintáctica, como se observa en los ejemplos siguientes, tomados de Hernanz y Suñer (1999): A punto, el pacto para el autogobierno de Internet; En coma, el escalador rescatado ayer en un barranco por los bomberos.

[18] Sobre la considerable variabilidad semántica de las CCAA de gerundio, además de Stump (1985), pueden consultarse, para el español, Hernanz (1991), De Miguel (1992) y Fernández Lagunilla (1999), entre otros trabajos.