LENGUA, CULTURA Y ESCRITURA EN LA SOCIEDAD VIRTUAL:

TRES DÉCADAS DE RED-ACCIÓN (1971-2001)*

 

clac 8/2001

 

Jaime Olmedo Ramos

Instituto Cervantes

 

jolmedo@cervantes.es

 

1. Presentación

 

Tres décadas después del envío del primer correo electrónico por Ray Tomlinson en el invierno de 1971 en Cambridge (Massachusetts)[1], nos encontramos ante una realidad informática que ha modificado no solo determinados usos de la lengua escrita, sino que ha variado numerosos modos de interrelación. Asimismo, el desarrollo de los medios electrónicos en estos treinta años ha transformado sustancialmente la difusión y el alcance de la información, con todo lo que esto supone para la irradiación de la cultura y para la constitución de las opiniones.

Recuerdo ahora ¾quizá porque yo también me encuentre exactamente en ese filo de la treintena¾ qué opinaba Cánovas de los treinta años. Relata Unamuno en un artículo titulado "La bohemia espiritual" y publicado en Los Lunes de "El Imparcial" en Madrid el 12 de agosto de 1912, "que cuando se le hablaba a Cánovas de algún joven de ingenio y facultades prometedoras [...] preguntaba al punto: '¿Qué edad tiene?'. Si le decían que veinticuatro o veintiséis o menos de treinta años, se encojía [sic] de hombros diciendo: '¡Esperemos!'; mas si resultaba el joven pasado de la treintena, pedía que se lo presentasen." Cuando le preguntaban a Cánovas alguna vez por la razón de esta conducta contestaba diciendo "cómo la experiencia le había enseñado que los treinta años marcan la edad crítica en España, y que muchos jóvenes de quienes se esperan buenas cosas antes de esa edad, al pasar de ella se arrutinan y apenas sirven para cosa"[2].

Como he dicho, en este 2001 se cumplen treinta años del envío del primer correo electrónico. De estas tres décadas de red-acción, se puede hacer hoy un balance aproximado; es tiempo bastante para diagnosticar algunos indicios y no demasiado extenso para tener que asumir algunos hechos ya como definitivos[3]. De eso trataremos ahora, acotando algunas de las numerosas facetas que entran en contacto con las nuevas realidades electrónicas y procurando pautar algunas sendas aún poco desbrozadas.

 

 

2. Contenidos en la sociedad virtual (el fondo)

 

Hace también treinta años (en concreto, treinta y uno) que José Ferrater Mora publicó sus Indagaciones sobre el lenguaje (1970). En el segundo capítulo, "Medio y mensaje", habla de la caracterización de las sociedades humanas en dos maneras. Por un lado, atendiendo a las estructuras políticas, económicas y sociales, se habla de pueblos nómadas, sedentarios, feudales, industriales, etc. Por otro, atendiendo a los medios de comunicación usados predominantemente, se ha hablado de sociedades de tradición oral ¾u oral-auditiva¾, sociedades con comunicación verbal escrita (mayoritariamente manuscrita), sociedades con comunicación verbal escrita (mayoritariamente impresa) y sociedades en que los medios de comunicación se han ido extendiendo a diferentes ámbitos, con diferentes objetivos y contenidos diversos. De acuerdo con este último paradigma, se ha propuesto incluso un esquema de explicación de la evolución de las sociedades humanas en tres tiempos: oral-auditivo, impreso o "lineal" y electrónico o "multilineal". En estos últimos casos, Ferrater afirma "que el medio de transmisión parece haber desbordado la información transmitida"[4], y es cierto que, por ejemplo, en Internet, algo de eso está pasando y corre el riesgo de acentuarse. Dice Ferrater Mora que las técnicas electrónicas "son, en cierto modo, técnicas de técnicas: el llamado 'medio' puede predominar sobre el llamado 'mensaje', pero un 'medio puro' dejaría de ser medio. El signo de una palabra sin palabra no es signo de palabra, sino solamente signo"[5]. Esto último es precisamente el riesgo mayor de la sociedad virtual: que, obnubilados por las posibilidades de la técnica, poco nos importe que el contenido pierda gravedad o pertinencia. Estaríamos entonces rasando por abajo, entrando en un proceso de inconsistencia ética y estética; sería la modulación electrónica de uno de los vicios de la posmodernidad[6]: el todo-vale posmoderno, el anything goes del que habla Feyerabend[7], el todo es arte que reprueba Bernard Noël[8], el omnihilismo que censura Valdecasas[9]. Sin embargo, el medio no es el mensaje, aunque Manuel Castell actualice el aforismo de McLuhan[10] afirmando que "la red es el mensaje"[11]. El "Sermón de la Montaña", por ejemplo, fue pronunciado oralmente ante un auditorio modesto, pero ahí no acabó la historia. Un mensaje potente puede sobrepasar su medio de transmisión, así como un medio de transmisión potente no garantiza la calidad del mensaje que transmite, aunque lo revista de aparente prestigio.

En esta denominada "sociedad de la información o del conocimiento" ¾"sociedad red", en acuñación de Manuel Castells[12]¾ el ser humano aparece como "[u]na tortuga en la época del nanosegundo"[13], según luminosa imagen de José Antonio Marina, con quien compartimos la alarma ante toda situación que disminuya el protagonismo del sujeto, y esta sociedad virtual corre el riesgo de favorecer este hecho. Tecnológicamente, cada dieciocho meses, el tamaño de los chips se reduce a la mitad con el mismo coste. Paralelamente, las redes informáticas crecen al cuadrado del número de personas interconectadas. La combinación de ambos factores ha provocado un enorme aumento de la comunicación, de la productividad y de la interconexión de numerosos sistemas que actualmente operan independientemente[14].

En este archisofisticado entorno, en medio de los velocísimos tránsitos de información, se encuentra el ser humano, cuya velocidad de lectura es, en comparación, desastrosamente lenta. Se ha demostrado que un lector medio consigue leer en voz baja unas 28 000 palabras por hora, mientras que un lector culto es capaz de leer en el mismo tiempo unas 60 000 palabras (1000 palabras por minuto). Una persona que lee moviendo los labios no es capaz de superar las 150-200 palabras por minuto. La lectura en voz baja es mucho menos antigua de lo que se imagina, y la lectura en voz alta era el modo habitual de hacerlo en la Edad Media. De hecho, San Agustín (354-430), en sus Confesiones considera una prueba de santidad y eminencia interior el hecho de que San Ambrosio (334-397) leyera en silencio[15]. En una charla como esta, por ejemplo, sólo se pueden pronunciar de forma inteligible unas 9000 palabras; cualquier cantidad considerable que exceda esos límites convierte el discurso en una sucesión acelerada de voces difíciles de distinguir y de entender. Además, el cerebro humano, en lenguaje hablado, solo procesa alrededor de 120 palabras por minuto. Ni siquiera Menéndez Pelayo, de quien se decía que leía una página con cada ojo, tendría ventaja ante la pantalla de un ordenador.

K. Wright, en un artículo publicado en Scientific American definía al ser humano como un "dispositivo analógico de procesamiento y almacenamiento de información, cuya anchura de banda es de unos 50 bits por segundo"[16]. Tengamos en cuenta, por ejemplo, que un ensayo de tamaño regular bien puede tener 25 000 palabras, unas 100 000 letras o bits (3000 letras por minuto; 180 000 letras por hora). Un disco compacto, de los destinados para almacenar música, tiene una capacidad de 600 millones de bytes, equivalente a 6000 ensayos, que iguala al tamaño de una biblioteca. En un cederrón, de solo 12 cm de diámetro, cabe el equivalente a 300 000 páginas de textos. Frente a las pistas redondas de los discos tradicionales, las pistas helicoidales de los cederrones aumentan la capacidad de almacenaje y la velocidad de rotación. Por ejemplo, la siguiente generación de discos compactos, denominados DVD (Digital Videodisc) son capaces de almacenar 20 000 millones de caracteres, cantidad suficiente para transcribir todos los textos conocidos de la civilización helénica.

Sin embargo, no todos los documentos de la sociedad virtual son excelentes y el ser humano debe reservarse la facultad de discernir. Junto a documentos de interés, se encuentra mucha basura cultural electrónica. Sin embargo, todo documento ¾textual o visual¾ necesita siempre del ser humano como descifrador imprescindible del sentido que contiene el código común del idioma. Sea en el entorno que sea, el hombre se halla presente en la emisión y en la recepción de los mensajes, inaugurando y clausurando todo proceso comunicativo. Nada puede suplantar la facultad humana para instituir un contenido ni anular su capacidad o esfuerzo para aprehenderlo. Lo ha dicho Seamus Heaney: "En tanto que lectores, nos sometemos a la jurisdicción de una forma acabada"[17].

El concepto de "hipertexto", acuñado en los años sesenta por Theodor H. Nelson parece hoy la gran liberación y la red de conocimientos donde se expande el pensamiento posmoderno. Dice Theodor H. Nelson: "Con 'hipertexto' me refiero a una escritura no secuencial, a un texto que bifurca, que permite que el lector elija y que se lea mejor en una pantalla interactiva. De acuerdo con la noción popular, se trata de una serie de bloques de texto conectados entre sí por enlaces, que forman diferentes itinerarios para el usuario"[18]. Precisamente, utilizando un formato de hipertexto (HTML), Tim Berners-Lee, investigador del CERN (Centro Europeo de Investigación Nuclear) inventó en 1989 el concepto de World Wide Web o WWW (Malla Mundial Multimedia o Malla Máxima Mundial, en traducción de José Antonio Millán, adaptaciones ambas que pretenden dar la vuelta gráfica a las tres uves dobles)[19]. Un año más tarde, la propuesta inicial de Berners-Lee fue refinada por él mismo y por Robert Cailliau. El web, como familiarmente se le llama, fue concebido y desarrollado originalmente para las grandes colaboraciones en física de alta energía que demandaban un reparto instantáneo de información entre el trabajo de los físicos en diferentes universidades e institutos de todo el mundo. Ahora cuenta con millones de usuarios académicos y comerciales[20].

            Sin embargo, no hay que confundir el web con Internet. El web es uno de los numerosos sistemas de comunicación basados en Internet. En Internet, se pueden obtener diversos servicios: correo electrónico, envío y recepción de archivos, acceso a un servidor desde un sistema remoto, tablones de anuncios, páginas informativas y, por supuesto, el World Wide Web. El web funciona como un servicio de entrega de paquetes en Internet: a nuestra demanda, los servidores de WWW nos envían documentos.

Fue William Gibson, en su novela de ciencia-ficción Neuromancer (Neuromante) publicada en 1984, quien bautizó como "ciberespacio" un nuevo mundo virtual sin correspondencia con las dimensiones del espacio físico. Resulta curioso que esta palabra, portadora hoy de todos los valores y caracteres de la sociedad virtual, fuera escrita por Gibson por vez primera sobre su vieja máquina de escribir Hermes fabricada en 1927. Ucronía y utopía, son conceptos que ahora se llenan de contenido nuevo.

La llegada, sin embargo, del hipertexto no pone en peligro la cultura bibliófila. Los libros permanecerán indispensables no solo por y para la literatura, sino para cualquier circunstancia en la que haya que leer atentamente; no solo para recibir información, sino también para meditar y reflexionar sobre ella. Leer una pantalla de ordenador no es lo mismo que leer un libro[21].

La lectura es un proceso lento, como afirma Nietzsche en el prólogo de sus reflexiones sobre los prejuicios morales tituladas Aurora (1881. Morgenröthe. Gedanken über die moralischen Vorurtheile). Lo que se debe hacer delante de un texto es poner en acto la filología, esto es, el amor por las palabras, la lectura de los textos primarios, que en palabras nietzscheanas “infatti, è quella onorevole arte che esige dal suo cultore soprattutto una cosa, trarsi da parte, lasciarsi tempo, divenire silenzioso, divenire lento, essendo un’arte e una perizia di orafi della parola, che deve compiere un finissimo attento lavoro e non raggiunge nulla se non lo raggiunge lento. Ma proprio per questo fatto è oggi più necessaria che mai; è proprio per questo mezzo che essa ci attira e ci incanta quanto mai fortemente, nel cuore di un’epoca del 'lavoro', intendo dire della fretta, della precipitazione indecorosa e sudaticcia, che vuol 'sbrigare' immediatamente ogni cosa, (...)”[22]. Sin embargo, la inevitable falta de tiempo ¾por lo demás, siempre insuficiente¾ se opone a otro párrafo de este prólogo de Nietzsche en el que leemos que la filología “insegna a leggere bene, cioè a leggere lentamente, in profondità, guardandosi avanti e indietro, non senza secondi fini lasciando porte aperte, con dita ed occhi delicati...”[23]. En este sentido ¾y esto es lo importante¾, filólogo “vuol dire, maestro della lettura lenta: e si finisce anche per scrivere lentamente”[24].

 Sin embargo, la sociedad virtual ha generalizado la fantasía de la inmediatez en el procesamiento de la información y ya hemos visto las limitaciones biológicas del hombre. "Leer es algo muy distinto ¾como afirma García Gual¾ a lo que nos cuenta el capítulo 10 del Apocalipsis que hizo el profeta ante el libro abierto traído de los cielos por el séptimo ángel. Entonces, según el famoso texto, cumpliendo una orden del cielo, Juan tomó el libro abierto de las manos del ángel y se lo comió de un bocado. Y se quedó dispuesto a seguir profetizando con una reciclada e impetuosa inspiración divina. La digestión del sagrado texto ¾dulce en los labios y amargo en el vientre, según se dice allí¾ no se parece a la operación de comprender e interpretar una lectura. Esa ingestión se parece algo más a cuando metemos en el ordenador alguna información en un disquete, por ejemplo. Leer es algo muy distinto"[25].

El 12 de noviembre de 1996, Umberto Eco pronunció una conferencia ante The Italian Academy for Advanced Studies in America titulada "From Internet to Gutenberg"[26]. En ella establece diferencias entre la lectura electrónica o hipertextual y la libresca o tradicional. En un libro uno debe leer de izquierda a derecha, o de derecha a izquierda, o de arriba abajo, según las diversas culturas, pero siempre de manera lineal. Incluso hubo casos extraños como la escritura bustrofédica o bustrófedon, que es la manera de escribir usada en la Grecia antigua y consistente en trazar un renglón de izquierda a derecha y el siguiente de derecha a izquierda, como los surcos que abren los bueyes al arar, que es precisamente lo que significa literalmente el término bustrófedon. También hay ejemplos curiosos como la escritura de derecha a izquierda trazada por el zurdo Leonardo da Vinci y que hoy en día sigue necesitando de un espejo para su cómoda lectura; algo así como el rótulo de las ambulancias o coches de bomberos, escrito al revés para ser visto al derecho a través de los espejos retrovisores de los automóviles. En cualquier caso, la lectura es siempre lineal.

Al contrario de esto, el hipertexto es una red multidimensional en la cual cada punto o nodo puede estar potencialmente conectado con cualquier otro nodo. Sin embargo, en contra de lo que pensaba McLuhan, la Galaxia Virtual ¾o la Galaxia Internet, anticipando el título de la obra de Manuel Castells que aparecerá en noviembre de forma simultánea en español, inglés y francés¾ no ha sustituido (ni lo hará) a la Galaxia Gutenberg[27]. A pesar de todo, los verdaderos problemas de una comunidad electrónica, afirma Eco, en esa conferencia, son la soledad y el exceso de información. Aun en contacto con el mundo entero a través de una red galáctica, el nuevo ciudadano de esta comunidad virtual puede sentirse solo. Por otro lado, el exceso de información conlleva la incapacidad de escoger y de distinguir. Las palabras finales de su conferencia son reveladoras: "Per essere libero le persone hanno anche bisogno di apprendere sulla vita e sulla morte, e solo i libri possono ancora fornirci una simile saggezza".

La escritura, por su parte, también ha sufrido modificaciones. Desde aquel primer testimonio literario conocido sobre los signos gráficos en la Ilíada y del diálogo Fedro (274c-277a), en el que Platón cuenta el mito de la invención de la escritura, las referencias histórico-literarias a la técnica caligráfica han estado siempre mal vistas. En el canto VI del gran poema homérico, la historia de Belerofonte nos hace presenciar la escritura contenida en las tablillas micénicas escritas por Preto que el joven porta a Yóbates como algo perverso e incluso letal ya que contienen la orden de su propio asesinato. En el Fedro platónico se condena el engañoso recurso que arruina la oralidad y la memoria.

Según Platón, su creador, Theuth, presenta su invento al rey Thamus, diciéndole: "Este conocimiento, oh rey, hará más sabios a los egipcios y más memoriosos, pues se ha inventado como un fármaco de la memoria y de la sabiduría". Pero el rey rechazó su argumento: "Es olvido lo que producirá en las almas de quienes lo aprendan, al descuidar la memoria, ya que fiándose de lo escrito, llegarán al recuerdo desde fuera, a través de caracteres ajenos, no desde dentro, desde ellos mismos y por sí mismos". Durante siglos, además, los predicadores cristianos prohibieron que el símbolo de la fe se escribiera, para obligar así a que todo el mundo lo aprendiera de memoria. Sin embargo, en su Gramática de la lengua castellana (1492), Nebrija afirma ya que la escritura tiene tres finalidades: en primer lugar, auxiliar nuestra memoria, fijando por escrito aquello que no queremos olvidar, ¾lo cual supone permanencia y transmisión del conocimiento¾ y después, para que por ella pudiésemos hablar con los ausentes y también con los que están por venir ¾esto es, comunicación¾[28].

Hay que reparar, además, en que en la "sociedad red", el lenguaje y su difusión son elementos fundamentales. Internet, ante todo, ha reforzado el lenguaje escrito y la comunicación mediante textos[29]. Sin embargo, Internet no está solo en esta revitalización del uso escrito; la tecnología suma sus fuerzas y la telefonía móvil viene a contribuir en la sinergia de una nueva escritura. El nuevo diccionario SMS (Short Messages Service) publicado por Ediciones B dice que las abreviaturas y emoticonos son válidos tanto para el "mensajeo" como para la comunicación por Internet[30]; su finalidad es transmitir la información más amplia a través de las abreviaciones más raquíticas con tal de burlar la limitación de 160 caracteres por mensaje de texto que imponen las compañías de telefonía móvil. La difusión de estos nuevos usos escritos es sobrecogedora ya que se estima que veinticinco millones de españoles utilizan el teléfono móvil y que los europeos intercambian más de dos mil millones de mensajes al mes. Un tercio de los cuales se produce en España como demuestra el hecho de que, solo en el mes de enero pasado, compañías españolas de telefonía gestionaron 725 millones de mensajes. Los últimos datos confirman un crecimiento desmesurado de las cifras: 18.000 millones de mensajes al mes en todo el mundo (el 75 por ciento en Europa) y 20 millones de mensajes al día procesados en nuestro país por las operadoras[31].

 

 

3. Cultura, lengua y escritura en la sociedad virtual (la forma)

Desde aquel primer mensaje de correo electrónico —QWERTYUIOP, “or something similar”, recuerda Tomlinson—, el abanico de documentos escritos que se encuentra en Internet es tan amplio que alcanza desde la edición electrónica de textos literarios hasta intervenciones sumamente informales insertas en las dinámicas conversacionales de los denominados chats. Entre estos dos extremos, caracterizados respectivamente por la excelencia lingüística y por el coloquialismo más espontáneo, se sitúan los foros y el correo electrónico, que junto con la edición convencional, periódica y científica[32], completan las principales manifestaciones escritas presentes en la Red.

La utilización del soporte electrónico como material de escritura es cada vez más generalizada. Según estimaciones de International Data Corporation, cada día se envían, solo en Estados Unidos, unos 2 100 millones de mensajes de correo electrónico, o cartas electrónicas, y se estima que, en el año 2002, ese número se elevará a 8 000 millones. Cada vez hay más compañías que viven hoy una cultura del correo electrónico: el elevado número de mensajes es uno de los problemas que afrontan los trabajadores de hoy. Estamos llegando al punto en el que lleguemos al trabajo, leamos nuestros mensajes, los respondamos y nos vayamos a casa. Se sabe, por ejemplo, que el 75 por ciento de la actividad de Internet es solo correo electrónico[33].

En los próximos años, por tanto, el monitor de las computadoras se habrá convertido —si no lo ha hecho ya— en el principal soporte material de la escritura, sin necesidad de la presencia subalterna de las máquinas impresoras. Cada vez es mayor la gestión exclusivamente electrónica de los escritos, y menor el número de impresiones, al contrario de lo que ocurría en las primeras décadas de expansión informática. Sucedía entonces algo semejante a lo ocurrido en los primeros tiempos de la imprenta, en que se intentaba mantener el vínculo con el soporte anterior, en ese caso los manuscritos, y se dejaban espacios en blanco en los primeros incunables para que el miniador ilustrara después una letra capital o colocara una rúbrica[34].

Sin embargo, no es solo el soporte la única novedad en el espacio electrónico. Todos los factores que participan en el proceso comunicativo se ven afectados, en una u otra medida, por las peculiaridades del entorno informático[35]. Aunque las funciones asignadas por Jakobson a cada uno de estos factores siguen ajustándose al modelo de predominancia enunciado en aquella comunicación que cerró el congreso convocado por la Universidad de Indiana en Bloomington en la primavera de 1958, sí es cierto que hay desajustes con respecto al modelo tradicional[36]. Por ejemplo, en cuanto al receptor, estamos escribiendo a personas a las que, hasta ahora, no lo habíamos hecho con tal frecuencia. Está demostrado que los juegos de identidad y las conversaciones lúdicas (chat) representan menos del tres por ciento de la interacción, y que es el trabajo, la familia y los amigos reales los que representan lo esencial de la actividad de comunicación electrónica.

Sin determinar cuál ha sido el proceso de causas que lo ha originado, lo cierto es que en este nuevo entorno se han consolidado determinados usos lingüísticos, ausentes de cualquier otro escenario comunicativo y atingentes, en especial, a la lengua escrita. Esta especificidad lingüística dentro del espacio electrónico tiene que ver mayoritariamente con aspectos formales de la escritura y con el caudal léxico especializado que viene aparejado a las novedades científico-técnicas.

El tránsito entre la oralidad y la escritura se ha reducido más que nunca llegando incluso a cuestionarse el carácter escrito de estos mensajes[37]. Sin embargo, y aun con todas las peculiaridades que quieran reconocerse, estamos ante textos escritos que, como tales, deben participar de las convenciones de la lengua escrita y someterse a las normas generales adoptadas para otros soportes[38].

Esa aparente naturaleza peculiar de, por ejemplo, el correo electrónico, ha hecho que florezcan en él nuevos usos tanto tipográficos[39] como ortográficos. Tales creaciones, por oportunas que puedan parecer, conllevan un riesgo claro para la unidad y corrección de la lengua escrita.  Antes de que se generalicen y se asienten estas prácticas, conviene afirmar su carácter de textos escritos y reclamar para ellos el mismo cuidado que para cualquier otro documento. Particulares sistemas de abreviación[40], específicos usos de la letra mayúscula[41], relajación de las normas ortográficas, desaparición sistemática de tildes[42], impropiedad en la puntuación e, incluso, simplificación sintáctica ¾con ausencia, casi por completo, de subordinación¾ y procesos morfológicos inusitados[43] son hoy elementos fácilmente reconocibles en la escritura en Internet. La cantidad de errores que se cuelan en cada uno de los mensajes electrónicos ha llevado a la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard a calificar el correo electrónico como el “Triángulo de las Bermudas de la escritura”. Conceptos incluso como el de legibilidad se han modificado por completo y se han alterado también los usos tipográficos como el modo de resaltar las negritas o los subrayados[44].

En el extremo informal y coloquial del abanico de textos esbozado al inicio se está asistiendo a la aceleración de un proceso de erosión de la lengua escrita que, sumado a la democratización de los recursos informáticos, puede representar una contrariedad seria. Hay quien piensa que la "desescritura" podría ser una realidad en ciernes[45], aunque la Real Academia Española ¾a través de su vicedirector Gregorio Salvador¾ ha afirmado que el fenómeno "[n]o tiene mayor importancia" y que "no pasa de ser un juego"[46]. Esta democratización hará que la tecnología se filtre por capilaridad en todas las capas sociales, incluso en las menos favorecidas económicamente. Sirva un ejemplo: a principios de los años 90, en el Reino Unido, un teléfono móvil costaba, como mínimo 200 libras esterlinas; a finales de los años 90, una empresa los regalaba al comprar un huevo de chocolate que costaba cuarenta peniques[47]. Según una encuesta de la compañía estadounidense de investigación de mercado Ipsos-Reid, realizada en más de treinta países revela que, en todo el mundo, unos cuatrocientos millones de personas usan Internet diariamente y que solo en siete países el uso de Internet involucra a más del cincuenta por ciento de la población: Suecia (65 por ciento), Canadá (60 por ciento), Estados Unidos (60 por ciento), Holanda (57 por ciento), Austria (54 por ciento) y Suiza (51 por ciento)[48].

Todos estos elementos han irrumpido en Internet fomentados por la convicción de que se pisa un terreno completamente nuevo y distinto a la escritura tradicional en que nada constituye una deuda o un arrastre del pasado. Sin embargo, la realidad no es tal. La antigüedad, por ejemplo, de la arroba [@], el gran símbolo del ciberespacio es prueba evidente de ello. Símbolo de origen latino (abreviación de ad), resurgido en la Edad Media, fue usado frecuentemente, según ha demostrado Giorgio Stabile, profesor de Historia de la Ciencia en la Universidad La Sapienza de Roma, en un trabajo de investigación para el Instituto Treccani[49], por los mercaderes venecianos del siglo xvi para representar la abreviación de una unidad de peso y capacidad llamada ánfora, con la misma medida de “un cuarto” significada por nuestro arabismo arroba ('la cuarta parte del quintal'). Se comprueba, por tanto, que el gran símbolo de la navegación virtual tiene su ascendencia vinculada al comercio y a la navegación verdadera, aquella que se hacía con veleros cargados de mercancías exóticas de Oriente Medio.

 

 

4. Conclusiones y cierre

Uno de los hechos que prueban que la llegada del hipertexto no pone en peligro la cultura bibliófila es que, si alguien hubiese esperado que los ordenadores, y especialmente los procesadores de texto, contribuirían a salvar los árboles, esa era una vana esperanza. Los ordenadores fomentan la producción de material escrito. Hoy en día, aunque no se lleven libros bajo el brazo, es fácil ver a diario a personas con folios y folios no encuadernados.

De todos modos, las épocas críticas, esto es, de cambio ¾que es lo que significa crisis¾, son muy dadas a favorecer las tendencias predictoras. Constantemente escuchamos afirmaciones sobre el futuro, pronósticos y vaticinios sobre lo por venir. Algunas se cumplirán; otras ya han fallado. Quizá se tornen realidad las que menos crédito nos merezcan. No sería la primera vez. En la primera mitad del siglo XVIII, Diego de Torres Villarroel (Salamanca, 1629-c. 1758), en una de las publicaciones del Gran Piscator de Salamanca (1721-1753) ¾escritos a imitación de los pronósticos del Gran Piscator Sarrabal de Milán¾ predijo, con una exactitud cronológica sobrecogedora, cerca de medio siglo antes de que ocurriera, la Revolución francesa en la siguiente décima:

 

"Cuando los mil contarás

con los trescientos doblados

y cincuenta duplicados

con los nueve dieces más,

entonces tú lo verás,

mísera Francia, te espera

tu calamidad postrera

con tu Rey y tu Delfín,

y tendrá entonces su fin

tu mayor gloria primera".

 

Nadie le hizo caso. A pesar de la exactitud de predicciones como esta, hay que limitarse a los hechos. La sociedad virtual es lo suficientemente real, hoy en día, como para prescindir de augurios y dedicarse, en vez, a analizar la realidad. Aquí hemos pretendido hacerlo, llamando la atención, ante todo, sobre el componente humano inesquivable en cualquier orden. La sociedad virtual no debe suponer una renuncia al humanismo, sino un instrumento más para alcanzarlo. Detrás de todos los avances de este mundo electrónico, detrás de todo el progreso que conlleva la sociedad virtual, se encuentra siempre el hombre, cuya capacidad de análisis, afecto y entendimiento dota de unidad los escenarios de todo cambio. El futuro del "e" será tanto más beneficioso cuanto más instrumental y útil se disponga para que el ser humano intente dar respuesta a preguntas formuladas desde la noche de los tiempos.

 

*          *          *

 

En un texto bastante olvidado, Dámaso Alonso revela que odiaba las conferencias. “Sí, yo odio las conferencias ¾escribe¾. No sé qué odio más: si darlas o si oírlas”.[50] Hoy me ha tocado hablar a mí, y confieso que no odio compartir con otras personas algunas reflexiones. Espero que ustedes, a quienes hoy les ha correspondido escuchar, no hayan acabado odiando las conferencias al término de la presente. Muchas gracias.

 

 

 

© Jaime Olmedo Ramos. Círculo de Lingüística Aplicada a la Comunicación 8, noviembre 2001. ISSN 1576-4737.

http://www.ucm.es/info/circulo/no8/olmedo.htm

 

Índice de clac 8

 

Portada

 

 



* Parte de este artículo se anticipó como conferencia ¾ "Cultura y opinión en la sociedad virtual"¾ en el curso de verano de la Universidad Complutense "La era del 'e'. Luces y sombras en la Red', celebrado en El Escorial entre los días 16 y 20 de julio de 2001 bajo la dirección de Eduardo Punset. Otra parte de estas páginas, constituyó mi presentación, como coordinador, del panel "Lengua y escritura en Internet: tres décadas de red-acción (1971-2001)", en el II Congreso Internacional de la Lengua celebrado en Valladolid entre los días 16 y 19 de octubre de 2001. Esta es la primera ocasión en que ambas circunstancias se unen en un mismo texto.

[1] Cfr. McCARTHY, Michael, “@: un símbolo que viene de la Edad Media”, en Cinco Días, jueves 18 de noviembre de 1999, pág. 39. Es traducción del artículo publicado con anterioridad en The Wall Street Journal.

[2]  UNAMUNO, Miguel de, Inquietudes y meditaciones, Madrid, Espasa-Calpe, 1975, (Col. Austral, 175), pág. 17.

[3]  Para cuestiones generales, véanse las obras: LÉVY, Pierre, ¿Qué es lo virtual?, Barcelona-Buenos Aires, Paidós, 1999, (Col. Multimedia, 10). MALDONADO, Tomás, Crítica de la razón informática, Barcelona-Buenos Aires, Paidós, 1998, (Col. Multimedia, 9).

[4]  FERRATER MORA, José, Indagaciones sobre el lenguaje, Madrid, Alianza Editorial, 1970, pág. 29.

[5]  Ibídem, pág. 30. Internet no es, por tanto, más que un continente ¾ o un canal, desde un punto de vista comunicativo¾ al que no corresponde un estatuto epistemológico propio. Después de los brillos iniciales, alguna opinión ha venido ya a demostrar esta insuficiencia: "Many deans and professor consider the Internet to be much like electricity or telecommunications ¾ a central part of such business operations as marketing and supply-chain management, but not an academic discipline. "No one would expect a business school to have a degree on 'Managing in the World of the Telephone' or 'Marketing in the World of the Printing Press'", says Michael Katz, who was chairman of the committee for e-commerce in the curriculum at the University of California at Berkeley". [ALSOP, Ronald, "'E-Business' Classes Fall Out of Favor", en The Wall Street Journal Europe, miércoles, 12 de diciembre de 2001, vol. XIX, núm. 220, pág. 13, Sección "E-Commerce"].

[6]  Véase a este respecto el artículo de José Antonio Marina “El rey va desnudo” publicado en ABC Cultural, n.° 337, 17 de abril de 1998, págs. 62-63. Allí se exponen las cuatro relaciones que la obra de arte soporta y sobre las cuales deben articularse los criterios de enjuiciamiento, la evaluación de la crítica. Se refiere Marina, por este orden, a la relación de la obra con el autor, a la relación de la obra de arte con el receptor, a la relación de a obra de arte con la realidad y a la relación de la obra de arte con la tradición artística.

[7]  Véase FEYERABEND, P.K., Against Method: Ouline of an Anarchistic Theory of Knowledge, Minesota University Press, 1975 (Había sido publicado en forma de ensayo en 1970). Trad. esp.: Contra el método. Esquema de una teoría anarquista del conocimiento, Barcelona, Ariel, 1974.

[8]  “A este orden de cosas universalmente aceptado, algunos han opuesto una fórmula que supuestamente acarrearía la gran rebelión: TODO ES ARTE. El ejemplo más célebre de ello es el urinario expuesto por Marcel Duchamp.” [Noël, Bernard, La castración mental, pról. de José Ángel Valente, Madrid, Huerga y Fierro, 1998, pág. 32.]

[9] Véase GARCÍA VALDECASAS, José Guillermo, “El canon necesario e imposible”, en Barcarola. Revista de creación literaria, Albacete, Diciembre de 1996, n.° 51-52, pág. 346.

[10]  McLUHAN, Marshall y FIORE, Quentin, The medium is the message. An inventory of effects, New York, Bantam Books, 1967.

[11]  Esta frase atributiva es precisamente el titular de la entrevista efectuada por José María Martínez a Manuel Castells en ABC Cultural, 16 de junio de 2001, pág. 12, sección "Libros".

[12]  Íbidem.

[13]  MARINA, José Antonio, "El timo de la información. Crónicas de la Ultramodernidad", en ABC Cultural, 8 de mayo de 1998, n.º 340, pág. 63, sección "Creación ética".

[14]  Así consta en el reportaje "Europa imagina el futuro en Sevilla", en Magazine. La Razón, 10 de junio de 2001, pág. 34.

[15] Así nos lo recuerda Borges en su ensayo "Del culto de los libros" escrito en Buenos Aires en 1951: "Cuenta San Agustín, en el libro seis de las Confesiones: 'Cuando Ambrosio leía, pasaba la vista sobre las páginas penetrando su alma, en el sentido, sin proferir una palabra ni mover la lengua. Muchas veces, pues a nadie se le prohibía entrar, ni había costumbre de avisarle quién venía, lo vimos leer calladamente y nunca de otro modo, y al cabo de un tiempo nos íbamos, conjeturando que aquel breve intervalo que se le concedía para reparar su espíritu, libre del tumulto de los negocios ajenos, no quería que se lo ocupasen en otra cosa, tal vez receloso de que un oyente, atento a las dificultades del texto, le pidiera la explicación de un pasaje oscuro o quisiera discutirlo con él, con lo que no pudiera leer tantos volúmenes como deseaba. Yo entiendo que leía de ese modo por conservar la voz, que se le tomaba con facilidad. En todo caso, cualquiera que fuese el propósito de tal hombre, ciertamente era bueno.' San Agustín fue discípulo de San Ambrosio, obispo de Milán, hacia el año 384; trece años después, en Numidia, redactó sus Confesiones y aún lo inquietaba aquel singular espectáculo: un hombre en una habitación, con un libro, leyendo sin articular las palabras. Aquel hombre pasaba directamente del signo de escritura a la intuición, omitiendo el signo sonoro; el extraño arte que iniciaba, el arte de leer en voz baja, conduciría a consecuencias maravillosas" (BORGES, Jorge Luis, Obras completas (1952-1972), tomo II, Barcelona, Emecé Editores, 1989, págs. 91-94. La referencia a San Agustín y a San Ambrosio está en la pág. 92). Ibídem, en nota se dice que el diálogo de Luciano de Samosata, Contra un ignorante comprador de libros, encierra un testimonio sobre la costumbre de leer en voz alta en el siglo II.

[16]  Apud MARINA, José Antonio, "El timo de la información. Crónicas de la Ultramodernidad", art. cit., pág. 63.

[17]  HEANEY, Seamus, De la emoción a las palabras. Ensayos literarios, Barcelona, Anagrama, 1996, pág. 159. García Berrio y Teresa Hernández han afirmado que la institución del sentido es un acto de procedencia autorial: "[...] nos parece una evidencia histórica verificable el valor fijo del significado como expresión de la voluntad comunicativa del autor [...]". [GARCÍA BERRIO, Antonio y HERNÁNDEZ FERNÁNDEZ, Teresa, La Poética: tradición y modernidad, Madrid, Editorial Síntesis, 1990, págs. 97-98].

[18]  Véanse las obras  de LANDOW, George P. (comp.), Teoría del hipertexto, Barcelona-Buenos Aires, Paidós, 1997, (Col. Multimedia, 4) e Hipertexto. La convergencia de la teoría crítica contemporánea y la tecnología, Barcelona-Buenos Aires, Paidós, 1995 (Col. Multimedia, 2).

[19]  Véase la ponencia de MILLÁN, José Antonio, "El español en las redes globales", en el I Congreso Internacional de la Lengua Española celebrado en Zacatecas (México) del 7 al 11 de abril de 1997. (http://cvc.cervantes.es/actcult/congreso/tecnologias/ponencias/millan.htm#n2).

[20]  Para cuestiones relacionadas e igualmente importantes, véase el capítulo de Dan ADASZKO, "Redefinición de las esferas pública y privada a partir de la ampliación del uso de Internet", en CAFASSI, Emilio (ed.), Internet: Políticas y comunicación, Buenos Aires, Editorial Biblos, 1998, (Col. Comunicación, Medios, Cultura, 3), págs. 31-108.

[21]  Véase NUNBERG, Geoffrey (comp.), El futuro del libro ¿Esto matará eso?, epílogo de Umberto Eco, Barcelona-Buenos Aires, Paidós, 1998, (Col. Multimedia, 8).

[22]  Nietzsche, Friedrich, Aurora. Frammenti postumi 1879-1881, volumen V, tomo I de las Opere di Friedrich Nietzsche, edizione italiana condotta sul testo critico stabilito da Giorgio Colli e Mazzino Montinari. Versione dell’ Aurora di Ferruccio Masini. Milano-Roma-Milano, Adelphi, ottobre 1986, (Coll. Classici), págs. 9-8 de la “Prefazione”, escrita en la ruta de Génova, en el otoño del año 1886. Estas páginas de Nietzsche ¾por su actualidad en el ámbito de nuestra sociedad apresurada¾ parecen escritas ayer por la tarde.

[23]  Ibidem, pág. 9.

[24]  Ibidem, pág. 8.

[25] GARCÍA GUAL, Carlos, "El viaje sobre el tiempo o la lectura de los clásicos", en El tercer tiempo. Revista digital para la Educación, ed. n.° 129, http://www.eltercertiempo.net/articulos/ggual.htm.

[26]  ECO, Umberto, "From Internet to Gutenberg", conferencia pronunciada en The Italian Academy for Advanced Studies in America, Nueva York, 12 de noviembre de 1996. Puede encontrarse en: http://www.italynet.com/columbia/Internet.htm. Véase también "I percorsi della mente virtuale. Intervista a Umberto Eco" y "Gli archivi della memoria: Da Pico al PC. Intervista a Ezio Raimondi", en Bollettino dell'Università degli Studi di Bologna, maggio-Giugno, 1993, núm. 3, págs. 4-10 (Número especial sobre "Informatica e Umanesimo").

[27] Véase NUNBERG, Geoffrey (comp.), El futuro del libro ¿Esto matará eso?, op. cit.

[28]  “La causa de la invención de las letras primera mente fue para nuestra memoria, et después, para que por ellas pudiéssemos hablar con los absentes et los que están por venir.” [NEBRIJA, Antonio, Gramática de la lengua castellana, ed. de Antonio Quilis, Madrid, Editora Nacional, 1984, pág. 111, dentro del capítulo III, “De cómo las letras fueron halladas para representar los bozes”, del Libro Primero “En que trata de la orthographía”.]

[29]  Cfr. NÓBILE, Nicolás, "Escritura electrónica y nuevas formas de subjetividad", en CAFASSI, Emilio (ed.), Internet: Políticas y comunicación, Buenos Aires, Editorial Biblos, 1998, (Col. Comunicación, Medios, Cultura, 3), págs. 109-132.

[30]  Qrs ablr? Pqño lbro d msj txt, Barcelona, Ediciones B, junio 2001. Es traducción de Javier Guerrero del original inglés: Wan2tlk? Ltle Bk of Txt Msgs, Michael O'Mara Books Limited, 2000. Véase también el Diccionario del castellano actual-SMS publicado por www.genie.es.

[31]  "Móviles. TV, logos y timbres disparan la fiebre de los mensajes", en El Mundo. Ariadn@, año II, núm. 54, jueves 12 de julio de 2001, pág. 9.

[32] El Anuario del Instituto Cervantes. El Español en el Mundo 1999 (Madrid, Plaza & Janés-Círculo de Lectores, 1999) dedicó la mitad de sus artículos a estudiar algunas de estas manifestaciones editoriales. Se pueden consultar las siguientes páginas de tal publicación: Luis M. PLAZA, Adelaida ROMÁN, Consuelo RUIZ y Elena FERNÁNDEZ, "Presencia del español en la producción científica" (págs. 23-64); Bernardo DÍAZ NOSTY, "Las ediciones digitales de la prensa diaria en lengua española" (págs. 65-129), Pedro MAESTRE, "La utilización de las diferentes lenguas en Internet" (págs. 187-239).

[33]  WHELAN, Jonathan, E-mail en el tr@bajo. Evite los inconvenientes y explote el potencial, trad. de Gloria Méndez, Buenos Aires, Prentice Hall, 2000.

[34]  Sin embargo, la radicalidad del cambio parece ahora mucho mayor. Así lo juzga George Steiner, quien en una entrevista con motivo de la concesión del Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2001 ha afirmado: “Recuerde esto: Internet supone una revolución mucho mayor que la de Gutenberg. La imprenta hizo que la escritura fuese más rápida y más barata, pero no la transformó. Esta revolución, sin embargo, es mucho más profunda. Y sólo estamos en el comienzo” [En El Mundo, jueves 10 de mayo de 2001, pág. 52].

[35] FIORMONTE, Domenico, L'influenza del computer sulla scrittura: ipotesi ed esperimenti, Tesi di Laurea in Lettere, Università la Sapienza, Roma, 1994.

[36] Véase JAKOBSON, Roman, “Lingüística y poética”, en sus Ensayos de lingüística general, Barcelona, Ariel, 1984.

[37]  BARON, Naomi, "Letters by phone and speech by other means: the linguistics of Email", in Langauge and Communication, 18, 1998. GOODY, Jack, The interface between the written and the oral, Cambridge, Cambridge University Press, 1987.

[38]  La situación actual viene a añadir nuevos matices tanto al proceso físico de la escritura como a su constitución intelectual. Desde el primer verso de la Ilíada donde se invoca el dictado de las Musas para iniciar el relato de la cólera de Aquiles el Pelida, hasta los actuales chats, la realidad es multiforme. La obra clásica de Eric A. Havelock, The Muse learns to write. Reflections on orality and literacy from Antiquity to the Present (New Haven-Londres, Yale Univ. Press, 1986) ha visto incrementarse con las nuevas tecnologías el objeto de su estudio.

[39]  La presencia de los denominados emoticonos ha generado un sistema de expresión basado en la combinación de signos de puntuación que intentan sustituir la expresión redactada de afectos o estados de ánimo. La vigésima segunda edición del Diccionario de la Lengua Española que la Real Academia Española presentará en el marco del “II Congreso Internacional de la Lengua Española” (Valladolid, octubre de 2001) recoge ya esa entrada de la siguiente manera: “emoticono. (Del ingl. emotion e icon). m. Inform. Símbolo gráfico que se utiliza en las comunicaciones a través del correo electrónico y sirve para expresar el estado de ánimo del remitente”. El Diccionario panhispánico de dudas —aún en fase de redacción— también recogerá esta voz dando alguna información más: "emoticono. Como adaptación al español del acrónimo inglés emoticon (del ingl. emo(tion) ‘emoción’ + icon ‘icono’), palabra con que se designa una ‘combinación de signos presentes en el teclado de la computadora u ordenador, con la que se expresa gráficamente un estado de ánimo’, se propone el término emoticono, ya que el término español que equivale al inglés icon es icono”. Hay diccionarios de informática que ya recogen apéndices con algunos de estos emoticonos, también denominados smileys. Así, por ejemplo, PARRA, Eduardo, Diccionario de Internet, Madrid, Editorial Noesis, 1997. RINCÓN, Antonio y PLÁGARO, Julio M.ª, Diccionario conceptual de informática y comunicaciones, Madrid, Editorial Paraninfo, 1998.

[40] Abreviaciones alfanuméricas que juegan con la homofonía de números y sílabas y con la representación fonética de los sonidos: Salu2 (por saludos), 4u (por for you), xdon (por perdón), A2 (por adiós), Bss (por besos), K tl (por ¿qué tal?), s3 (estrés). Así se ha recogido en publicaciones periódicas que han documentado estos usos. El uso de la telefonía móvil y el envío de mensajes ha favorecido la implantación de estos códigos de abreviación entre los jóvenes. Véanse los artículos: “Kdms n l mtro mñn a ls 6?”, en El País, 24 de enero de 2000. SERRA, Màrius, “Gnracion wap”, en La Vanguardia, jueves 15 de febrero de 2001, pág. 24. Véase también el reportaje publicado en El País Semanal por Ana SÁNCHEZ JUAREZ, “Un jeroglífico en el móvil”, el 18 de marzo de 2001, págs. 30-35. Véanse, además, los diccionarios de SMS (Short Messages Service)  Qrs ablr? Pqño lbro d msj txt, Barcelona, Ediciones B, junio 2001; es traducción de Javier Guerrero del original inglés: Wan2tlk? Ltle Bk of Txt Msgs, Michael O'Mara Books Limited, 2000; ase también el Diccionario del castellano actual-SMS publicado por www.genie.es]. La penúltima novedad respecto a la generalización de expresiones alfanuméricas la constituye la leyenda que acompaña al logotipo de Javier Mariscal escogido para la candidatura de Madrid como sede olímpica en el 2012; de nuevo se funden letras y números, jugando en este caso con la inicial de la capital española y la inicial de "mil": 2M12.

[41] Por ejemplo, los programas informáticos para la gestión del correo electrónico (Outlook Express de Internet Explorer y Netscape Communicator Messenger de Netscape para plataformas de Windows y las específicas o comunes para Apple Macintosh ¾Eudora, Netscape Messenger y ListSTAR¾)  avisan de que en Internet las mayúsculas se emplean para simbolizar que se está gritando.

[42]  Por ejemplo, la Universidad de Valencia, en unas páginas electrónicas sobre “El correo electrónico. Una introducción” recomienda expresamente lo siguiente: “En particular, evita poner ACENTOS, EÑES, los simbolos ¿ y ¡ de principio de interrogación y exclamación, y en general de todo carácter no inglés. El 50% de los ordenadores del mundo aún se arman un lío con esos caracteres: "María Ibáñez" (bien escrito en tu pantalla), le puede aparecer como "Mar%a Ib&?ez" a tus destinatarios”. (En: http://www.uv.es/ciuv/cas/correo/email.html#etiqueta ).

[43] Por ejemplo la derivación mediante el pseudoprefijo “e-“ es sumamente frecuente en la actualidad. Este elemento procede de la abreviatura de electronic mail con que se ha generalizado este sistema novedoso de comunicación: e-mail. Mediante este elemento prefijo intenta crearse, de modo muy económico, una sintagma abreviado que añade el calificativo de “electrónico” al sustantivo al que se suelda. Así e-comercio (por comercio electrónico), e-turismo (por turismo electrónico), e-book, e-business... El único prefijo español capaz de asumir el sentido de esa “e-“ es ciber- y sería preferible su utilización en términos como cibercomercio, ciberturismo. "La letra e se antepone prácticamente a cualquier actividad o producto que se pueda convertir en electrónico. [...]. El colmo del anglicismo comprimido es el término e-zine, que significa revista electrónica (electronic magazine)" [F. de LIS, Patricia, "Diccionario para sobrevivir en la 'nueva economía'", en El País, jueves 28 de diciembre de 2000, pág. 53, sección "Economía"]. Precisamente la abreviatura e-mail ha provocado etimologías populares en español y alguna lectio facilior que ha llevado a adaptarlo con términos tan peregrinos como: emilio, amelia, emilia, y sus correspondientes derivados: emiliar, emiliado, etc. Véase el artículo de SERRA, Màrius, “E o no e”, en La Vanguardia, martes 24 de abril de 2001, pág. 20. Otro elemento curioso es el uso de la arroba [@] como aglutinador gráfico de los morfemas genéricos del español para indicar una comunidad integrada por referentes de ambos sexos: alumn@s, compañer@s, etc. La arroba, con su trazo que parece amalgamar una a y una o, parece haber venido a satisfacer gráficamente una errónea necesidad del idioma producto del olvido que se hace del masculino como término no marcado. ["Ejemplificando con las categorías del nombre en español, dentro de la categoría 'género' se establece una oposición binaria privativa en la que el 'femenino', término marcado, significa siempre "ser de la especie femenina", mientras que el 'masculino', término no marcado, significa, bien "ser de la especie masculina", bien "el concepto género sin distinción de las especies"." PENA, Jesús, "Partes de la morfología. Las unidades del análisis morfológico", en BOSQUE, Ignacio y DEMONTE, Violeta, Gramática descriptiva de la lengua española. Vol. 3. Entre la oración y el discurso. Morfología, Madrid, Espasa Calpe-Fundación Ortega y Gasset-Real Academia Española, 1999, (Col. Nebrija y Bello), pág. 4344, § 66.5.2].

[44] Asimismo, las aplicaciones informáticas reseñadas en la nota 38 recomiendan usar asteriscos para representar la negrita (*negrita*) y enmarcar mediante rayas bajas una palabra que debería subrayarse (_subrayado_).

[45]  SANDOVAL, Pablo X., "Aprender a 'desescribir'", en El País, domingo 10 de junio de 2001, sección "Nuevas tecnologías", pág. 29.

[46]  "La RAE acepta el lenguaje de los móviles y chats como 'una adaptación' del español", en La Razón, jueves 5 de julio de 2001.

[47]  ARONOWITZ, Stanley, MARTINSONS, Barbara y MENSER, Michael (comp.), Tecnociencia y cibercultura. La interrelación entre cultura, tecnología y ciencia, Barcelona-Buenos Aires, Paidós, 1998, (Col. Multimedia, 7), pág. 3.

[48]  "Un tercio del mundo industrializado rechaza la Red", en ABC, sábado 16 de junio de 2001, pág. 74.

[49] Véase Dario OLIVERO, “Scoperta l'origine del simbolo @ degli indirizzi e-mail”, en La Repubblica, 31 de julio de 2000.

[50]  ALONSO, Dámaso, “Las conferencias”, en su obra Del Siglo de Oro a este siglo de siglas (Notas y artículos a través de 350 años de letras españolas), Madrid, Gredos, 19682, (Col. Biblioteca Románica Hispánica), pág. 263. Ibídem añade: “Pero amistad y agradecimiento todos los días me obligan a ser público; y la penuria habitual en el escritor o absurdos, insensatos deseos de viaje me hacen con frecuencia ser conferenciante yo mismo”.