IndiceEstudios sobre el mensaje periodístico - Número 7 - 2001
 
 
 
El humor de Jaime Campmany: tema de una tesis doctoral

Luisa Santamaría Suárez


  FABIOLA MORALES CASTILLO (1999): El recurso del humor en el periodismo de opinión. Perú. Universidad de Piura.399 páginas

La persuasión del lector se busca por la vía del delectare, para conseguir la simpatía del público hacia el discurso, mediante el humor que está emparentado con el "ethos " es decir, con los "afectos suaves" de la retórica, es a mi parecer el núcleo del pensamiento de Fabiola Morales en el libro que escribe sobre el humor en el periodismo de opinión en el que estudia a Jaime Campmany como prototipo de ese humor.

Aún está vivo en mí recuerdo el entusiasmo de los asistentes al acto de la presentación del libro en Lima y en Piura, presentación que hizo el profesor Martínez Albertos y en la que no escatimó elogios para el libro y su autora. Efectivamente, su autora, Fabiola Morales que asistió como alumna de doctorado al curso que yo imparto Periodismo de opinión, se convirtió en punto de referencia inolvidable de lo que debe de ser un alumno de doctorado. Se la recordaba siempre con la llegada de algún alumno extraordinario y el paso del tiempo no había borrado nada en absoluto ese recuerdo, la prueba está en que cuando nos encontramos en Lima hace unos meses parecía que nos acabábamos de despedir. Ella siempre aprovechó los viajes a España para visitar la Universidad Complutense y a los profesores.

Fabiola Morales ha escrito una magistral tesis doctoral, que pasados diez años se ha convertido en un bello libro. Con el paso de los años he asistido como miembro del tribunal o simplemente como espectadora a muchas defensas de tesis doctorales, más o menos solemnes y documentadas, pero amenas, a muy pocas. Y este mérito también lo tiene El recurso del humor en el periodismo de opinión, la amenidad. He leído el libro varias veces y todas ellas de un tirón. Está el libro estructurado con una maestría tal que va tirando del lector desde la primera página hasta la última, amén de un conocimiento de nuestra lengua, que incluso en sus giros coloquiales tiene una precisión inigualable. A todo esto hay que tener en cuenta que la autora ha nacido en Perú y que aunque el idioma es el mismo siempre hay algún punto de diferencia, que en este libro no se aprecia. Tiene la perfección y el conocimiento gramatical de una expertísima profesora de Lengua.

Se estructura el libro en un prólogo, una introducción y cuatro capítulos de los cuales el primero es una exposición de los recursos del humor y su eficacia punitiva y persuasiva; el segundo un recreo de los aspectos de lo cómico; el tercero, las características de los procedimientos irónicos caricaturescos y el cuarto la descripción de formas de reducción satírico burlescas. Termina con un breve resumen en el que están las conclusiones.

La obra tiene un corpus muy amplio y esta trabajado con muchísima disciplina, reduciendo a diferentes categorías todas las circunstancias que se dan en las columnas de Campmany, para trabajar luego con ellas de una manera uniforme, pesando y midiendo.

A lo largo del libro se ve a un Jaime Campmany, desenfadado escribiendo con un saludable humor, instalado en un confortable cuarto de estar por el que desfilan esposa, suegra, tata Felisa e hijos en un diálogo que se presta a comentar la vida hogareña y la vida política, con especial incidencia en el presidente y vicepresidente del gobierno, con su andalucismo y presidido por el "delectare" del que hablábamos al principio.

La bibliografía, cuidadísima sin olvidar a un Lausberg muy puesto a punto. Y si en esos momentos ya hubiera existido en España la traducción de Perelman y Olbrechts-Tyteca, no dudamos que tendríamos el libro plagado de argumentos de todo tipo. Pero no era así.

No hay más remedio que resaltar que, en un momento de tanto esplendor del columnismo, tanto en España como en Hispanoamérica y siendo como es Campmany uno de los más ilustres columnistas que existen hoy, el libro es muy útil a ambos lados del Atlántico para el mayor conocimiento de estas muestras privilegiadas de literatura que se llaman columnas o comentarios. Y de uno de sus más mentados autores.

 

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