Biblioteca Quijotesca

  

Augusto Roa Bastos (1917)

Yo el supremo

  

 

"¡Vea Ud., fray Bel-Asco, si no es fábula para mejor reír! Ya sabrá S. Md. que nuestro Gran Hombre desaparece por tiempos en períodicas clausuras. Durante meses se encierra en sus habitaciones del Cuartel del Hospital, según lo hace saber con el método del rumor oficial, o sea del público secreto de Estado, para dedicarse al estudio de los proyectos y plantes que su calenturiante imaginación pretende haber concebido para poner al Paraguay a la cabeza de los países americanos. Se ha filtrado sin embargo la especie de que estos retiros a su hortus conclusus responden al propósito de escribir una novela imitada del Quixote, por la que siente fascinada admiración. Para desdicha de nuestro Dictador novelista, le falta ser manco de un brazo como Cervantes, que lo perdió en la gloriosa batalla de Lepanto, y le sobra manquedad de cerebro y de ingenio.

 


Augusto Roa Bastos (Asunción, Paraguay), Yo el Supremo (1974), ed. Milagros Ezquerro, Cátedra, p. 170-171.


Enviado por Rafael Recio Vela 19/09/2002.



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