Estoy lejos de saber los caminos de la mente.

. . . . . . Lejos . . . . . . . . . . . . . . el cielo

aveces en las mañanas los recuerdos vienen: siento acercarme con los pies helados y un sabor a licor en la garganta. Todo se torna en un sueño profundo, donde las gotas de los ojos se ven en el amargo sabor a ciudad, a soledad, a buses, a vapor, a laberintos y a túneles mágicos que aún rescato de mi imaginación para no decaer como una loca o una simple cobarde.