Las noches no son como antes, tampoco lo son los días: con el tiempo, la imaginación y estas palabras que huyen en las calles, pisando las hojas y quemando los suspiros con máquinas de vapor.
Son otros tiempos. un único tiempo muerto a la espera de otro tiempo.
Alguien quizás vea por las ventanas, aunque sea en los buses o en una alcoba o en un bar.