Sigue callando el viento,
las palabras se confabulan contra mi.
Estoy terminando por no creer en nada.
Todo es una farsa que construimos sin darnos cuenta.

Del pasado sólo quedan pequeños objetos que nos persiguen y en el momento menos pensado saltan tan arriba que tocan con sus dedos el cielo.
¿Qué hacemos?

Alzar el deseo y caminar y caminar y caminar a salvar el presente con disculpas viejas.