Poesía, Sociedad Anónima

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Credo y Homenajes

   


Pablo Mora



Credo

 

Creo en la locura de los pájaros, en la fresca escarapela de las sombras, en el risueño misterio de la tarde. Creo en que jamás la canción tuvo punto final, que la existencia no es más que un plagio y de que los poetas escriben las mismas cosas con uno que otro colorido.

Creo en esa continuidad profunda que, de siglo en siglo, traspasa de poeta en poeta; que sólo existe un poema y un poeta y hasta una sola palabra para quienes existen, existieron o existirán. Creo que "nuestra poesía no es nuestra, la hacen a través nuestro mil asistencias, unas veces agradecidas, otras, inadvertidas".

Creo en la POESÍA, SOCIEDAD ANÓNIMA. En que nadie es nadie, salvo nuestra salvación en la obra común, en el canto coral que ilumina la esperanza. Creo en el equipo de cuantos nos precedieron, nos acompañan y acompañarán. Creo que hay un desconocido que me habita y habla como si fuera yo mismo. Creo ser otro con los otros, de los otros, en otros: seguir, seguir flotando.

Creo que nunca se está solo. Represento a cualquiera y al yo en que a veces creo. Los unos somos otros. Solos, no somos nada, nadie; juntos, inmortales. Me descubro en los otros y los otros son uno. En mi caben todos los hombres En el interior de cada hombre están todos los hombres. (J. M. Briceño Guerrero).

Creo en la POESÍA, SOCIEDAD ANÓNIMA. En la obra colectiva y anónima, aún en ciernes, transformando y creando conciencia impersonal.

 


HOMENAJES


 Convencidos con Gabriel Celaya que la Poesía es una verdadera, legítima e indiscutible Sociedad Anónima, puesto que no es nuestra, sino que la hacen a través nuestro mil asistencias, trabajando en equipo con cuantos nos precedieron y nos acompañan; conscientes que cada uno de nosotros somos varios, una multiplicidad, en decir de Deleuze y Guattari; dándole la razón a la insistencia de Lautréamont en cuanto a que la poesía debe ser hecha por todos como obra eterna, intemporal, colectiva y anónima; finalmente rendimos homenaje a algunos de los poetas que han apuntalado nuestro insomnio, de manera entrañable a esa raza que canta en la tormenta: Juan Ramón Jiménez, César Vallejo, Arturo Rimbaud, San Juan de la Cruz, Vicente Gerbasi, Blas de Otero, Víctor Valera Mora, Mario Benedetti y Germán Pardo García, respectivamente.


IBAN Y VENÍAN

Se levantaban juntos

Pasaban el día juntos

Leían juntos

Uno acero y plata

El otro tez olivácea

barba negra nazarena

ojos oscuros y hundidos

árabe ancestro de andaluza estirpe

Hasta que un mediodía uno de ellos estuvo muerto

y por la cuadra en silencio revoloteó

una bella mariposa de tres colores

Dicen que ahora se les ve

muy de tarde en tarde y de noche en noche

en una isla espiritual caída del cielo

protegiendo el corazón de sus auroras

templándole la cuerda a la esperanza

 

SAMAIN DIRÍA

el aire es quieto y de una contenida tristeza

Vallejo dice hoy la Muerte está soldando cada lindero

a cada hebra de cabello perdido desde la cubeta de un frontal

donde hay algas toronjiles que cantan divinos almácigos

en guardia

Nunca sino ahora supe que existía una puerta

otra puerta y el canto cordial de las distancias

¿ Hasta dónde me alcanzará esta lluvia?

Canta lluvia en la costa sin mar!

Cae agua de revólveres lavados!

Todo aparentemente sigue igual

Varios días el viento cambia de aire

En la cárcel con sueño de esperanza

estará nuestra sombra cuestionando

  

NADA TE DETENGA

ermitaño augusto

vigoroso camarada

esquiva naufragios y centellas

vuele libre tu alma centinela

Armémonos de nuevo contra la injusticia

Demos por sagrado el desorden de nuestro espíritu

por ineludible el insomnio y la noche que nos cruzan

Indispensable llegar a lo desconocido

Porque en el tiempo no fuiste un pájaro

sino un rayo en la noche de la especie

una persecución sin tregua de la vida

una raza que canta en la tormenta

relumbra vela brilla resplandece

para que el canto siempre permanezca

  

 

NUNCA MÁS HUÉRFANA

la vigilia que cuando un alma que en soledad vivía

quedó también en soledad herida

Nunca la soledad sonora fue más noche sosegada

que cuando aquella Esposa sintió que todos

mil gracias le fueron refiriendo de su Amado

Nunca el amor jugó mejor al escondido que cuando

aquéllos entre montes y riberas entre prados y verduras

anduvieron

Pastores huertos rosas flores prados

¿Acaso por vosotros ha pasado aquél que os decía

Decidle que adolezco peno y muero

aquél que andando enamorado se hizo perdidizo y fue ganado?

Nunca más el amor descalabrado que con

un no sé qué que quedan balbuciendo

Métele duro Juan de madrugada!

Métele firme Juan de Madrugada!

  

LARGUÍSIMA

la noche que nos cruza

Acaso brille un lucero a la intemperie

Acaso algún horizonte vista claridades

Tal vez afuera lejos de la tierra

Somos otros en despiadada espera sostenidos

El canto está apagado su ojo insomne

inmenso insomne párpado nocturno

Defendamos con urgencia los fueros de la vida

amenazada

Se necesitan palabras que golpeen

fuego que haga visible el ramo del primer sol

esa mujer desconocida que es la nochepoesía

la más larga y gozosa de las noches

Como un árbol al pie de la tormenta

en vela con la lira de su insomnio

ven a sentarte en el lugar del grito

ven a mirar el tiempo que comienza

ven conmigo a esperar la clarinada

la memoria y certeza de estar vivos

 

 

ÁNGEL

fieramente humano

rompía el día con sus versos

daba todos sus versos por un hombre en paz

¿ Hasta cuándo esta sima y su silbo de víboras?

que rubrican el vértigo de ser hombre hasta el fondo?

¿ Hasta cuándo la carne cabalgando en el alma?

¿ Dónde está Blas de Otero?

Rodeado de fuego con los ojos abiertos

En el fondo del mar con los ojos abiertos

Limitando tan sólo con el viento

  

 

YO ME CELEBRO en la poesía

como quien celebra una boda con un cuchillo

pero digo y que mi boca sea borrada

desde los últimos rincones del infierno

la poesía sacará sus uñas

y nos verán a todos y no precisamente

con las manzanas en las manos

Yo justifico esta guerra

Nuestros deseos los llevamos engatillados

hasta que por las rendijas de las ventanas

veamos pasar con su sombrero alado y

su vestido de flores y su cesta y su dignidad

y un gran escándalo en el pecho

a la vieja de los pericos

Es todo por hoy amigos míos

mañana cuando mi verso se alargue el pantalón

regresaré con el viento en armas

a reclamar algunas y otras cosas

  

CON LAS MANOS abiertas y aprendices

estamos en la noche agazapados

nos asombran las bóvedas y el viento

Entre noches de pálpito y conjura

nos quedamos de pronto sin presente

sin futuro sin fe sin osadía

En la helada tangencia de la muerte

esperamos la noche alguna noche

la noche como muro como asombro

la muerte nuestra noche predilecta

Junto al río o al borde de la noche

desde el umbral azul de los fogones

crepitando en enigmas postergados

pregunta que pregunta por las sombras

  

¡OH FORMAS de la noche intemporales

como la luz! ¡Oh arterias! ¡Oh camino!

¡Oh ausencias insepultas! ¡Oh distancias!

¡Oh asombro el de tus magmas encendidos!

Deseo de partir al infinito

de cara hacia el misterio para siempre

Asombro nocturnal en gloria erguido

deslumbrando los tránsitos finales

Paso del tiempo paso de las cosas

Paso del hombre a solas con su sombra

Lumbre para escaparnos de la muerte

Cuando necia la noche nos persigue

la noche sepulcral donde morimos

cuando a nacer apenas empezamos

 



Notas:

  1. Cano, José Luis. Ortega y la poesía. En: Cuadernos Hispanoamericanos. Madrid, 403-405, Enero - Marzo, 1984. p. 332.
  2. Martínez Miguélez, Miguel. El paradigma emergente. México, Editorial Trillas, 1997. pp. 235 - 236.
  3. Idem.
  4. Bousoño, Carlos. Teoría de la expresión poética. Madrid, Editorial Gredos, 1976. Tomo I. pp. 562 - 563.
  5. Heidegger, Martín. El ser y el tiempo. México, Fondo de Cultura Económica, 1993. pp. 135, 409, 415.
  6. Guereña, Jacinto Luis. Ortega y el arte de la poesía. En: Cuadernos Hispanoamericanos. Madrid, 403 - 405, Enero - Marzo, 1984. pp. 342 - 358.
  7. Garagorri, Paulino. El tema de Ortega. En Cuadernos Hispanoamericanos. Op. cit. pp. 50 - 51
  8. Areán, Carlos. Ortega y el arte. Op. cit. p. 232.
  9. Bousoño, Carlos. Op. cit. Tomo II. p. 396.
  10. Ibidem. p. 407.
  11. Paz, Octavio. El arco y la lira. México, Fondo de Cultura Económica, 1983. pp. 113, 261, 156.
  12. Ibidem. pp. 268, 179, 277.
  13. Bousoño, Carlos. Op. cit. Tomo II. p. 415.
  14. Ortega y Gasset, José. Historia como sistema. Madrid, Revista de Occidente, 1958. p. XII.
  15. Pereira, Gustavo. El peor de los oficios. Caracas, Academia Nacional de la Historia, El Libro menor, 1990. p. 301.
  16. Huidobro, Vicente. Total. En: Manifiestos, proclamas y polémicas de la vanguardia literaria hispanoamericana. Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1988. pp. 382 - 383.
  17. Manrique de Lara, J. G. Poesía española de testimonio. Madrid, Epesa, 1973. p. 195.
  18. Toffler, Alvin. El cambio del poder. Barcelona, Plaza & Janes Editores, 1990. pp. 426, 417 y ss.
  19. Teobaldi, Daniel Gustavo. La memoria del origen. Algunos aspectos de la poesía de Jorge Luis Borges. Universidad Complutense. Espéculo, Revista Electrónica, No. 8, Marzo, 1998, Sección Estudios.
  20. Navarro, Desiderio. Intertextualité: treinta años después. En: Intertextualité. La Habana, UNEAC, Casa de Las Américas, Colección Criterios, 1997. p. VI.
  21. Jenny, Laurent. La estrategia de la forma. En: Intertextualité. Op. cit. p. 104.
  22. Béguin, Albert. Creación y Destino I. Ensayos de crítica literaria. México, Fondo de Cultura Económica, 1986, pp. 175, 179.
  23. Ibidem. p. 63.
  24. Béguin, Albert. Creación y Destino II. La realidad del sueño. México, Fondo ce Cultura Económica, 1987, p. 25.
  25. Ibidem. p. 183.
  26. Felipe, León. Prosas. Madrid, Alianza Editorial, 1981. p. 42.
  27. Ibidem. pp. 76 - 77.
  28. Ibidem. pp. 101 - 102.
  29. Ibidem. p. 139.
  30. Ibidem. pp. 147, 26, 31.
  31. Ibidem. pp. 147 - 148.
  32. Felipe, León. La voce antica della terra. Estudio crítico y antología a cargo de Gabriele Morelli. Milano, Edizioni Accademia, 1973. pp. 300 - 302.
  33. Celaya, Gabriel. Itinerario Poético. Madrid, Ediciones Cátedra, 1976. pp. 142 - 143.
  34. Borges, Jorge Luis. Obra Poética. Madrid, Alianza Editorial, 1972. pp. 196, 53, 309.
  35. Ibidem. p. 154.
  36. Ibidem. p. 257.
  37. Borges, Jorge Luis. Ficciones - El Aleph. El Informe de Brodie. Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1986. p. IX.
  38. Ibidem. p. XXXIII.
  39. Ibidem. Ibidem. p. XXXVII.
  40. Ibidem. pp. 58, 149.
  41. Cardozo, Lubio. Ver (Poemas). Mérida, Ediciones ERATO, 1999. pp. 64. Paráfrasis de "Ver", último poemario de Lubio Cardozo. En: Cuenta Abierta, Diario La Nación, San Cristóbal, Táchira, Venezuela, Viernes, 2 de Julio de 1999, p. A6.
  42. Samper Pizano, Daniel. Cumpleaños del soneto. En: El Tiempo, Lecturas Dominicales, Bogotá, 12 de septiembre de 1999. p. 3.

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© Pablo Mora 1999
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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