Pedro Páramo,
una mirada desde la semántica extensional

 

Nidia Marta Velozo
Profesora en Castellano y Literatura
Instituto de Profesorado San José - Departamento de Letras
Titular de la Cátedra de Literatura Española I y II
Corrientes. Argentina.


 

   
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INTRODUCCIÓN

¿Es el texto un mundo de ficciones? ¿Es el mundo un complejo ficcional que espera ser ficcionalizado mediante la escritura? ¿Es el texto, una ficción o una re-elaboración del texto del mundo? Estas cuestiones, en sí muy complejas, son reflejo de una inquietud en relación con una concepción de arte y su relación con la naturaleza. Esta es la inquietud que mueve este intento de aproximación a la obra literaria desde la semántica extensional; un intento porque apenas será un inicio en la utilización de esta perspectiva de análisis.

Se trabajará con PEDRO PÁRAMO de Juan Rulfo, abordándose en una primera instancia, la construcción de la ficción a partir de silencios y voces, voces que son apenas susurros que se vinculan con las voces del hombre latinoamericano en relación con la búsqueda de identidad. Para considerar este primer submundo tomo una pregunta de Juan Rulfo en la voz de doña Eduviges “- ¿Has oído alguna vez el quejido de un muerto?” y a partir de ella, se buscará comprender la estructura que propone el autor.

Se puede pensar que México constituye un caso especial en América Latina en términos de identidad, porque en él la conciencia de nacionalidad está más arraigada en una tradición histórica..

El marco teórico presupone la conexión de mundo-texto en términos de correspondencia mútua, en el sentido de que sólo media entre ellos un proceso de escritura o intensionalización, que hace del mundo una composición textual y del texto una reunión de mundos ficcionalizados. En este trabajo se intentará esclarecer la significación del mundo extra-textual en la construcción ficcional del texto, para hacerlo se lo considerará como producto de todo un complejo grupo de elementos y relaciones que originan y conforman el texto literario.

Para abordar el texto desde la perspectiva de la semántica extensional, se considerará como clave hermeneútica, partir de éste al resto de circunstancias que lo condicionan, en efecto. La atención de esta propuesta se orientará hacia en interior y el exterior del texto, considerándose fundamental el texto, porque lo concerniente al ámbito extratextual será tenido en cuenta, en función de la obra. El referente interesa en su relación con el texto, cuya extensión es.

Albaladejo Mayordomo plantea, la construcción de la ficción en la narración, como creación de una nueva realidad formada por mundos literarios distintos de la realidad cotidiana, “... baso mi explicación en las raíces referenciales y en la imprescindible proyección textual de éstas...” (1). Considera necesario el referente, que es el mundo representado en el texto. “El estudio semántico extensional que hago tiene su base en una concepción del texto como construcción artística, en la que son plasmados componentes literarios no lingüísticos, como los mundos de la ficción creados por los autores, que son mundos que no existen con independencia de los textos narrativos y, en definitiva, de la narratividad ficcional.” (2).

Mundos literarios que no existen fuera del texto, a los A. Mayordomo llama mundos ficcionales, son un producto de la actividad del escritor y que cobran vida en el relato, dando lugar a una nueva realidad, verosímil o inverosímil, pero ficticia. En este marco considera adecuado tener en cuenta la teoría de los mundos posibles, la que sostiene que es compatible la existencia de un mundo conocido, con otros, inexistentes, pero posibles y alternativos a éste; “los mundos enraizados en el mundo real efectivo son mundos posibles, pero de aquellos son sólo mundos ficcionales los que sean representados por textos...”(3) Presenta así, la posibilidad de abordar el texto, de un modo distinto y abierto, en el que diversos mundos cobran existencia en la medida que pueden ser pensados por el hombre. De este modo, podemos aproximarnos al texto narrativo ficcional para descubrir en él, todas las construcciones referenciales posibles y las construcciones referenciales imposibles, esto es, aquellas que sólo son posibles como mera creación imaginaria.

Una segunda línea será el submundo de la lucha de los opuestos - la violencia y las mujeres-. La violencia que está insertada en un pueblo y en su forma de vida; arraigada en el espíritu de cada individuo y de la sociedad y forma parte de la cultura, de la mitología y de la idiosincrasia de ese pueblo.

Para concretar se intentará realizar el enlace entre el espacio referencial y el espacio sintáctico intensional, necesario en la operación de intensionalización, mediante la cual pasa la estructura de conjunto referencial a insertarse en el texto como construcción verbal. Tomás Albaladejo reconoce, tres niveles en la estructura de sentido, producto de la inventio: el nivel constituido por el conjunto proposicional, el nivel constituido por el conjunto de índices de referencia, el conjunto de relaciones temáticas, el conjunto de relaciones comunicativas, el conjunto de relaciones locales, el conjunto de relaciones temporales y el conjunto de relaciones de índices de referencia; y un tercer nivel, constituido por el conjunto de tópicos del texto, compuesto por la serie de tópicos parciales de secuencias, la serie de tópicos parciales de grandes unidades semánticas macroestructurales y, finalmente, el tópico textual global. Estos niveles, mantienen relaciones de simultaneidad aún cuando, teóricamente, puedan mantener relaciones de sucesividad. En ese marco, reconoce la existencia diferentes relaciones de transformación.

Dado que es un primer acercamiento a esta perspectiva de análisis que presupone una exhaustividad imposible en un primer intento, éste será apenas un esbozo, es decir, sólo se considerarán algunos aspectos.

 

LA PROPUESTA

La metáfora del mundo como texto permanece viva en el diálogo bi-direccional texto-mundo y una de las formas de aproximarse a la comprensión del mundo del texto, es la subdivisión del mismo en submundos. El mundo, que es el referente, está dividido en tantos submundos como personas forman parte del mismo, que a su vez pueden dar lugar a otros submundos y el texto es el punto de encuentro. “En la descripción del texto se encuentran las relaciones de accesibilidad de los mundos y submundos en aquella incluidos; dichas relaciones son resultado de la intensionalización de las existententes entre los mundos y submundos del referente textual.” (4) En consecuencia, cada mundo personal estará compuesto por el submundo real, efectivo, el submundo deseado, fingido, buscado, etc., que definen y dan existencia a cada personaje. La organización de mundos en el texto, no ha de pensarse, como conjuntos cerrados unos a otros, sino, como entidad abierta en la que se trasvasan las modificaciones, surgimientos etc.

Surgen en este marco, tres núcleos problemáticos que se intentará resolver estableciendo relaciones, a partir de la dimensión composicional que articula lingüísticamente el conjunto referencial en cada uno de sus ámbitos intencionales en torno a dos criterios de organización, el primero es contextual y el segundo, cotextual. Estos núcleos son:

En relación con el primer submundo, el punto de arranque será el mundo de Comala, que representa el averno y desde allí la soledad como condición del que hombre grita su hermetismo. Se intentará desentrañar, cuál fue el contexto de producción y para este primer avance cabe considerar los fragmentos:

“¿Conoces al Tilcuate? Allí estará. Dile que necesito verlo. Y a esos fulanos avísales que los espero en cuanto tengan un tiempo disponible. ¿Qué jaiz de revolucionarios son?

- No lo sé. Ellos ansí se nonombran.”( pág 108)

“- ..¿Para qué crees que andás en la revolución? Si vas a pedir limosna estás atrasado. Valía más que te fueras con tu mujer a cuidar gallinas. ¡Échate sobre algún pueblo! Si tú andás arriesgando el pellejo, ¿por qué diablos no van a poner otros su parte? Contla está que hierve de ricos. Quítales tantito de lo que tienen...” ( pág 124)

Si bien Pedro Páramo no es una novela histórica, la idea de la historia en un elemento decisivo en su desarrollo, al pueblo llegan ecos del mundo inverosímil donde los acontecimientos son posibles, así, Pedro intentará atraer al Tilcuate para aprovecharse de ellos, a quien llegará a ordeenarle que se haga con el mando de los revolucionarios, y le negará su ayuda cuando, el Tilcuate, aliado ahora con los villistas pide ayuda a Páramo.

En este punto del análisis, cabe recurrir a textos concomitantes que permiten afirmar que:

La Revolución Mexicana y la Primera Guerra Cristera son los círculos externos a la trama. la Revolución, que fuera un factor decisivo en la pregunta por la nacionalidad, y en este sentido hay una gran autorreferencialidad porque la Revolución potencia esa tendencia. Entre los efectos fundamentales podemos citar la afirmación de la conciencia del indio como poseedor de una humanidad igual a la de todos los hombres, otro aspecto relevante, el espíritu de mestizaje, que ha terminado por imponerse y significa un proceso de integración progresiva. Pero ese proceso no ha concluido en ese punto, la Revolución descubre que la identidad no es única. El levantamiento popular pone en escena elementos que difícilmente se adaptaron a la estructura de la anterior dictadura de Porfirio Díaz que ordenaba el país, por un lado en un pueblo pacífico, obediente; y por otro, la clase gobernante y poderosa. Ese juego ha demostrado que, la idea de nación, no era tal.

La Historia alcanza a Comala y sus efectos son desastrosos; sus motivos difíciles de comprender. Los pormenores son poco relevantes, las revueltas son confusas; los villistas regresan convertidos en carrancistas y el cacique saca ventajas de toda la situación.

Desde el análisis de las relaciones entre lo intensional y lo extensional es posible acceder a significaciones. Para hacerlo, nada mejor que partir de las palabras de Juan Rulfo en la voz del padre Rentería, quien recordaba que el sacerdote de Contla le había negado la absolución:

“...Sé lo difícil que es nuestra tarea en estos pobres pueblos donde nos tienen relegados; pero eso mismo me da derecho a decirte que no hay que entregar nuestro servicio a unos cuantos, que te darán un poco a cambio de tu alma, y con tu alma en manos de ellos...(...) Yo traje aquí algunas semillas. Pocas... ya que aquí las traje a morir.” ( pág 82 ).

Comala en un pueblo cerrado al tiempo, negado a trascender más allá del tiempo de la novela, y esa negación de trascendencia se provoca al romperse alguno de los órdenes naturales, el temporal. La afrenta que propició esa ruptura del orden y reclama el sacrificio de sus hombres. De ese modo Comala, está cerrado geográfica y socialmente. Para entender esto alcanzaría con recordar aspectos de la concepción sobre el mexicano- que tiene una relación de coincidencia con lo expresado en el texto- de Octavio Paz: “La extrañeza que provoca nuestro hermetismo ha creado la leyenda del mexicano, ser insondable. Nuestro recelo provoca el ajeno. Si nuestra cortesía atrae, nuestra reserva hiela. Y las inesperadas violencias que nos desgarran, el esplendor convulso o solemne de nuestras fiestas, el culto a la muerte, acaban por desconcertar al extranjero.”(5)

Una primera conclusión: La historia alcanza a Comala, pero el mundo que Rulfo propone no es el de los acontecimientos, sí su reverso, el de hombres que están privados, no sólo de elegir, hasta de la posibilidad de que algo les ocurra. El término "imaginario social" alude a un conjunto de significaciones por las cuales una colectividad se instituye como tal. El imaginario social se basa en las experiencias, expectativas, temores y deseos, así como en los códigos mediante los cuales se ordenan estas experiencias.

Para reflexionar sobre el segundo núcleo problemático se considerarán los siguientes fragmentos de Pedro Páramo:

“Ahora estaba aquí, en este pueblo sin ruidos. Oía caer mis pisadas sobre las piedras redondas con que estaban empedradas las calles. Mis pisadas huecas, repitiendo su sonido en el eco de las paredes teñidas por el sol del atardecer.

Fui andando por la calle real en esa hora. Miré las casas vacías; las puertas desportilladas, invadidas de yerba. ¿Cómo me dijo aquel fulano que se llamaba esa yerba? “La capitana, señor. Una plaga que nomás espera que se vaya la gente para invadir las casas. Así las verá usted.”

Al cruzar una bocacalle vi una señora envuelta en su rebozo que desapareció como si no existiera. Después volvieron a moverse mis pasos y mis ojos siguieron asomándose al agujero de las puertas. Hasta que nuevamente la mujer del rebozo se cruzó frente a mí. (...)

Me di cuenta que su voz estaba hecha de hebras humanas, que su boca tenía dientes y una lengua que se trababa y destrababa al hablar, y que sus ojos eran como todos los ojos de la gente que vive sobre la tierra.

Había oscurecido.

Volvió a darme las buenas noches. Y aunque no había niños jugando, ni palomas, ni tejados azules, sentí que el pueblo vivía. Y que si yo escuchaba solamente el silencio, era porque aún no estaba acostumbrado al silencio; tal vez, porque mi cabeza venía llena de ruidos y de voces.

De voces, sí. Y aquí, donde el aire era escaso, se oían mejor. Se quedaban dentro de uno, pesadas. Me acordé de lo que me había dicho mi madre: “Allá me oirás mejor. Estaré más cerca de ti. Encontrarás más cercana la voz de mis recuerdos que la de mi muerte, si es que alguna vez la muerte ha tenido alguna voz.” Mi madre... la viva.”( pág 10-11)

“Era ese tiempo de la canícula, cuando el aire de agosto sopla caliente, envenenado por el olor podrido de las saponarias.

El camino subía y bajaba: “Sube o baja según se va o se viene. Para el que va, sube; para el que viene, baja.”

- ¿Cómo dice usted que se llama el pueblo que se ve allá abajo?

- Comala, señor.

- ¿Está seguro de que ya es Comala?

- Seguro, señor.

- ¿Y por qué se ve esto tan triste?

-Son los tiempos, señor.” (pág 6)

-“Es cierto, Dorotea. Me mataron los murmullos.

“Allá hallarás mi querencia. El lugar que yo quise. Donde los sueños me enflaquecieron. Mi pueblo, levantado sobre la llanura. Lleno de árboles y de hojas, como una alcancía donde hemos guardado nuestros recuerdos. Sentirás que allí uno quisiera vivir para la eternidad. El amanecer; la mañana; el mediodía y la noche, siempre los mismos; pero con la diferencia del aire. Allí, donde el aire cambia el color de las cosas; donde se ventila la vida como si fuera un murmullo; como si fuera un puro murmullo de la vida...”

-Si, Dorotea. Me mataron los murmullos. Aunque ya traía retrasado el miedo. Se me había venido juntando, hasta que ya no pude soportarlo. Y aunque me encontré con los murmullos se me reventaron las cuerdas.” ( pág 67)

El macrocomponente textual en todos sus niveles, como desarrollo de un tópico textual que es a través de series de tópicos parciales, constituye la estructura semántica y sintáctica subyacente del texto considerado globalmente.

Si el texto refleja una construcción referencial externa a sí mismo, podemos decir que su macrocomponente, siguiendo la dirección sintético-productiva, es el resultado de la intensionalización de elementos semántico-extensionales, esto es, situados en la realidad extralingüística. El significado extensional, concretamente, hace referencia a las extensiones de los términos, señala el mundo físico; y el significado intensional, tiene que ver con lo que significan los términos, unos respectos de otros, en la red semántica.

Desde aquí podríamos realizar un riguroso, es factible marcar un encadenamiento que en virtud de relaciones semánticas se va perfilando y por un mecanismo de transformaciones constituirá un entramado de imágenes: un pueblo en silencio- ruido de pisadas- ecos en el silencio- voces como hebras- mediación de voces- voces de la muerte- rumores- la fuerza de los rumores- murmullos de miles de voces. Voces, silencios de la vida, de la muerte. Degradación - hombre.

Juan Preciado inicia su búsqueda en ese mundo de desolación -es ese pueblo sin ruidos- con el murmullo de su madre, ahí podría oírla mejor porque su voz estará más cerca y es que la muerte, en ese universo creado por Juan Rulfo, tiene muchas voces. El lector, puede percibirlas porque son esas las voces que habitan Comala- y viajan de una muerte en vida y de una vida en muerte y hasta se siente un poco desconcertado ante tanta aparente quietud, como ese Juan Preciado, que no se acostumbra al silencio al aproximarse a Comala, donde hasta el aire era escaso. Aquí cabe hacer mención al primer título de la novela: Los Murmullos, son los que algunas veces pueden llegar a convertirse en gritos de aquellos que sobreviven al paso de aquel “rencor vivo.”

Como una aparente contradicción, también se puede hablar de la ausencia de voz, el semimutismo y la quietud. El ambiente rural vive, durante años, bajo un régimen opresivo sin quejarse, aguantando, según se ha planteado la realidad socio-cultural, y tal vez eso, lo ha sumergido en una explicable desconfianza. En relación con esto, los personajes de Rulfo- los que aún viven- se desplazan, lacónicos y casi mudos, así podemos verlo en el diálogo entre Abundio y Juan.

Comala es un pueblo poblado por almas en penas; los personajes que están muertos, actúan como si estuvieran vivos. Se confirma la sospecha de Dolores Preciado, la muerte parece tener múltiples voces. Los murmullos, los ecos y los gritos, entre la vida y la muerte. Juan Preciado, mientras avanza hacia su tumba, irá percibiendo con mayor claridad ese entretejido de voces, hasta llegar a tener plena conciencia de ello; escucha el rumor materno, escucha esa voz hecha de hebras de una desconocida, hasta confesarle a su acompañante en la tumba que lo mataron los murmullos.

En la bilateridad ambigua entre el silencio de la vida, manifestación de carencias y de murmullos de la muerte, la figura de Juan Preciado surge como un factor de unión, como habitante entre dos mundos; y es él, quien guía al lector, sube o baja. Luego de guiar y de ubicar al lector, calla.

La construcción de la ficción es la contrucción del silencio, de voces entrecruzadas, más o menos perceptibles que se van desarrollando, mediante redes semánticas organizadas a la luz de los procesos autorreguladores del texto y permiten al autor la construcción de un entramado de silencios. Uno de los grandes silencios, es el de la estructura de la obra; siguiendo un pensamiento del autor: “La práctica del cuento me disciplinó, me hizo ver la necesidad de que el autor desapareciera y dejara a sus personajes hablar libremente, lo que provocó, en apariencia, una falta de estructura. Si, hay en Pedro Páramo una estructura, pero es una estructura construida de silencios, de hilos colgantes, de escenas cortadas, pues todo ocurre en un tiempo simultáneo que es un no-tiempo.” (6)

Los hilos colgantes, las voces hechas de hebras humanas, la libertad de los personajes, la estructura construida de silencios y la actividad del lector, en tanto constructor de significados que debe superar los silencios y fracturas rulfianas.

Concluyendo: Rulfo plantea una concepción de la estructura literaria que es una urdimbre de murmullos, silencios y ecos, que constituyen una construcción ficcional semióticamente organizada en el ámbito semántico y propone una realidad construida - una realidad de silencios, ecos, y murmullos- dentro de los parámetros de la ficción.

Para trabajar el tercer núcleo, citaré una respuesta de Juan Rulfo: “- a medida que uno pasa por el tiempo va dejando pedazos de su vida. Eso es lógico, ¿no? Muchas veces uno quisiera atrapar esos pedazos desperdigados y armar de nuevo una vida distinta. Mientras avanzamos, las partes del rompecabezas van quedando atrás: rotos, dispersos, inútiles. Y entonces... no hay manera de recomponerlo.” (7 ). Y aquí, podemos señalar que el texto propone como enigmas: ¿Cómo inciden los elementos propios de la condición humana, - la razón, el espíritu, los instintos- en la determinación de una visión del mundo contrastada? ¿Cuáles son las fuerzas que cohabitan y se enfrentan en un mismo espacio y que pueden ser tan distintas que son iguales y que configuran el mundo novelesco?. Estos se irán desentrañando a partir de los fragmentos que siguen, en forma integrada y sin perder de vista la totalidad que significa la obra.

“Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo.Y yo le prometí que vendría a verlo... ( )Pero no pensé en cumplir mi promesa. Hasta que ahora pronto comencé a llenarme de sueños, a darle vuelo a las ilusiones” ( pág 5)

“-¿Conoce usted a Pedro Páramo? - le pregunté.

“Me atreví a hacerlo porque vi en sus ojos una gota de confianza.

-¿Quién es?- volví a preguntar.

-Un rencor vivo- me contestó él. (pág 8)”

“- No yo preguntaba por el pueblo, que se ve tan solo, como si estuviera abandonado. Parece que no lo habitara nadie.

- No es que lo parezca. Así es. Aquí no vive nadie.

- ¿Y Pedro Páramo?

- Pedro Páramo murió hace muchos años?” ( pág 9)

“Vi pasar las carretas. Los bueyes moviéndose despacio. El crujir de las piedras bajo las ruedas. Los hombres como si vinieran dormidos.

“... Todas las madrugadas el pueblo tiembla con el paso de las carretas. Llegan de todas partes, copeteadas de salitre, de mazorcas, de yerba de pará. Rechinan sus ruedas haciendo vibrar las ventanas, despertando a la gente. Es la misma hora en que se abren los hornos y huele a pan recién horneado. Y de pronto puede tronar el cielo. Caer la lluvia. Puede venir la primavera. Allí te acostumbrarás a los “derrepentes”. Mi hijo.”

Carretas vacías, remoliendo el silencio de las calles. Perdiéndose en el oscuro camino de la noche. Y las sombras. El eco de las sombras.” (pág 53/54)

“- Mejor no hubieras salido de tu tierra. ¿Qué viniste a hacer aquí?

- Ya te lo dije en un principio. Vine a buscar a Pedro Páramo, que según parece fue mi padre. Me trajo la ilusión.” (pág 69)

“El agua que goteaba de las tejas hacía un agujero en la arena del patio. Sonaba: plas plas y luego otra vez plas en mitad de una hoja de laurel... (...)“Pensaba en ti, Susana. En las lomas verdes cuando volábamos papelotes en la época del aire. Oíamos allá abajo el rumor viviente del pueblo mientras estábamos encima de él, arriba de la loma, en tanto se nos iba el hilo de cáñamo...”(...) “El aire nos hacía reír, juntaba la mirada de nuestros ojos, mientras el hilo corría entre los dedos detrás del viento...” (...) “Tus labios estaban mojados como si los hubiera besado el rocío.” (pág 15/16)

“Por la noche volvió a llover. Se estuvo oyendo el borbotear del agua durante un largo rato...(...) “Miraba caer las gotas iluminadas por los relámpagos, y cada que respiraba suspiraba, y cada vez que pensaba, pensaba en ti, Susana.” (pág 18)

“- ¿Y las leyes?

- ¿Cuáles leyes, Fulgor? La ley de ahora en adelante la vamos a hacer nosotros. ¿Tienes trabajando en la Media Luna a algún atravesado?

- Pues, mándalos en comisión con el aldrete. Le levantas un acta acusándolo de “usufruto” o de lo que a ti se te ocurra. Y recuérdale que Lucas Páramo ya murió. Que conmigo hay que hacer nuevos tratos.” (pág 47)

“El asunto comenzó - pensó- cuando Pedro Páramo, de cosa baja que era, se alzó mayor. Fue creciendo como una mala yerba. Lo malo de esto es que todo lo obtuvo de mí: “Me acuso padre de que ayer dormí con Pedro Páramo.” “Me acuso de que tuve un hijo de Pedro Páramo.” “De que le presté mi hija a Pedro Páramo.” Siempre esperé que él viniera a acusarme de algo, pero nunca lo hizo. Y siempre estiró los brazos de su maldad con ese hijo que tuvo. Al que reconoció, sólo Dios sabe por qué. Lo que sí sé es que yo puse en sus manos ese instrumento.” (pág 79)

“... Pedro Páramo causó tal mortandad después que le mataron a su padre, que se dice casi acabó con los asistentes a la boda en la cual Lucas Páramo iba a fungir de padrino. Y eso que a don Lucas nomás le tocó de rebote, porque al parecer la cosa era contra el novio. (...) Pedro Páramo arrasó parejo. Eso fue allá en el cerro de Vilmayo, donde estaban uno ranchos de los que no queda ni el rastro... Mira, ahora sí parece ser ella. Tú que tienes los oídos muchachos, ponle atención...(...)

- Se queja nada y nada más. Tal vez Pedro Páramo la hizo sufrir.

- No creas. Él la quería. Estoy por decir que nunca quiso a ninguna mujer como a ésa. Ya se la entregaron sufrida y quizá loca. Tan la quiso, que se pasó el resto de sus años aplastado en un equipal, mirando el camino por donde se la habían llevado al camposanto. Le perdió interés a todo. Desalojó sus tierras y mandó quemar los enseres.(...)

“desde entonces la tierra se quedó baldía y como en ruinas. Daba pena verla llenándose de achaques con tanta plaga que la invadió en cuanto la dejaron sola. De acá para allá se consumió la gente; se desbandaron los hombres en busca de otros “bebederos”. Recuerdo días en que Comala se llenó de adioses...” (pág 91/92)

“La Media Luna estaba sola, en silencio. Se caminaba con los pies descalso; se hablaba en voz baja. Enterraron a Susana San Juan y pocos en Comala se enteraron. Allá había feria. Se jugaba a los gallos, se oía música; los gritos de los borrachos y de las loterías. Hasta acá llegaba la luz del pueblo, que parecía una aureola sobre el cielo gris. Porque fueron días grises, tristes para la Media Luna. Don Pedro no hablaba. No salía de su cuarto. Juró vengarse de Comala:

- Me cruzaré de brazos y Comala se morirá de hambre.

- Y así lo hizo.” (pág 134)

A partir de textos concomitantes, podríamos intentar la clasificación, novelas de la razón, de los instintos y novelas del espíritu, las tres pueden llegar al lector para sumergirlo en un mundo gobernado por uno de esos elementos; y en el caso de “Pedro Páramo”-novela del espíritu- se desencadena una lucha violenta donde los personajes tendrán un papel significativo en ese camino hacia el infierno, como también lo tendrá la violencia, propia de la condición humana. Desde el entramado de relaciones, extensión- intensión, se proyecta una red de significaciones,cuyas imágenes son: pueblo y tiempo- postura impasible- rencor- la fuerza del rencor- violencia y condición humana- conciencia del proceso- violencia y rencor- amor y odio- ilusión y razón- descontrol y autodestrucción- muerte y muerte.

“Pedro Páramo”, tiene como protagonistas a Juan Preciado y a Pedro Páramo, el primero acude a Comala en busca de su padre, a quien no ha conocido y lo que encuentra es muerte, y no es sólo apariencia porque en Comala “no vive nadie”. En cambio el segundo, su padre, es un prepotente terrateniente, quien afirma “La ley de ahora en adelante la vamos a hacer nosotros” y se mueve en el mundo de los recuerdos; que destruirá Comala, su mundo, por la tristeza que le produce su única frustración, el amor de Susana San Juan. De este modo, el patrón que rige los hechos es el mito, el mito de Susana San Juan para el padre y para Juan Preciado, el que crea su madre en torno a su padre. Los dos personajes se movilizan por la ilusión. “Pedro Páramo”, aparece de este modo como la novela del mito; las ilusiones juegan un papel significativo: buscar al padre, amar a Susana San Juan, tener un hijo. La ilusión mueve la voluntad y ésta genera las acciones, podría decirse que es también causa primera de la vida; y en ese sentido lo será también de la violencia y de la muerte. Muerte y vida, unidas y enfrentadas forman parte de la realidad en el mundo novelesco. En otro orden, también está el mundo de los recuerdos, en el que permanentemente llueve. Es el tiempo pretérito, ahí donde está el principio del final en tanto es el punto de partida de la degradación total de Comala, que al final será destruida. Se convertirá en un mito: el fracaso de las ilusiones, así lo vemos en el diálogo entre Juan Preciado y Dorotea, comparten una tumba, ella habla de sí misma y también de la ilusión, sobre todo de lo que significaba Susana San Juan para Pedro Páramo.

Juan Preciado, como Juan Rulfo -“Muchas veces uno quisiera atrapar esos pedazos desperdigados y armar de nuevo una vida distinta.” - siente la necesidad de armar una vida volviendo a sus orígenes y ese proceso, se enfrenta a un mundo de recuerdos y a un mundo de muerte, llenos de violencia por la revolución mexicana, la injusticia social, la miseria humana y el dolor que ofrece la vida. En este punto podemos afirmar que cada mundo personal está compuesto por el submundo real efectivo, el submundo deseado, temido, que definen y dan existencia textual al personaje. Es posible la aproximación al texto para ver en él todas las construcciones referenciales posibles, porque ese encuentro de Juan Preciado responde a la realidad de México, al retorno a las fuentes, “al pueblito varado en la historia donde la realidad y la jantasmagonía se confunden y se interpenetran...” (8) mediante construcciones referenciales imposibles, esto es mera creación imaginativa.

Preciado llega a Comala cumpliendo una promesa que hiciera a su madre, quien le había dado una visión mítica de su padre, también del lugar, pero al llegar al lugar sólo encuentra un lugar sin vida, donde las almas deambulan - los hombres como dormidos, carretas vacías, el eco de las sombras. Dialoga con ese mundo de muerte, mientras, en forma entrelazada, aparece el mundo de los recuerdos, entiende poco, hasta que advierte que, él mismo está muerto. Ahí, está el último eslabón de ese descenso, consecuencia de todo una Historia, de todo un linaje; ha cumplido con su búsqueda pero ya era tarde, está muerto.

Pedro Páramo, cacique, despótico, dueño de los hombres, de las mujeres y de la tierra. Ejerce su poder; utiliza ese poder sin preocuparse de las consecuencias, las mujeres son sexo, regazo, presencia; todas propician el derroche viril del cacique- “Me acuso de que ayer dormí con Pedro Páramo.” “Me acuso de que tuve un hijo con Pedro Páramo.” “De que le presté mi hija a Pedro Páramo.”- todas, encuentran su referente existencial en la sexualidad de P. Páramo; unas como amantes; otras, como esposas y los frutos, como hijos- hijas del gran señor y poblador de Comala. Sólo una cosa no pudo alcanzar, el amor de Susana San Juan. Para conseguirla, mata a su padre, de alguna manera, la secuestra y la retiene, hasta que ella logra escapar, con la muerte. Con esa muerte Pedro Páramo se derrumba y deja que el Pueblo termine con él. Pedro Páramo y Comala, de alguna manera son la misma cosa, uno se define por el otro, en constante enfrentamiento y por el contraste.

Desde lo expuesto podemos realizar la construcción de una estructura referencial: el tema de la degradación, de la autodestrucción son constantes en la literatura, bien podría realizarse una larga lista de obras que lo consideran, y en ellas aquellos elementos propios de la condición humana, la razón, el espíritu, y el instinto, aparecen rigiendo la dinámica de la ficción.

Rulfo construye en la novela un mundo donde parejas de opuestos, de fuerzas complementarias se enfrentan, se atraen, se odian, se desean y se rechazan. El enfrentamiento es buscado y provocado como forma de definición. Vida- Muerte; Amor-Odio; Pedro Páramo- Comala, a través de la violencia, en lucha constante.

Pedro Páramo es Comala. La Comala infernal o el reino de los muertos. Saltamos así al mundo mítico. De un modo, también, gradual y admirable, el lector va percibiendo la índole fantasmal de los inquietantes personajes que aparecen y desaparecen donde aquellos elementos propios de la condición humana están presentes, no se excluyen, pero es la ilusión la que rige en ese mundo del mito.

Dentro de esta propuesta cabe aproximarse al texto narrativo ficcional para analizar en él todas las construcciones referenciales posibles, y en ese sentido referente extra-textual y creación literaria dialogan incesantemente, y en este caso, haremos dialogar microtextos de la novela (algunos de ellos ya fueron presentados) con microtextos extraídos de “El laberinto de la soledad” de Octavio Paz:

“La extrañeza que provoca nuestro hermetismo ha creado la leyenda del mexicano, ser insondable. Nuestro recelo provoca el ajeno. Si nuestra cortesía atrae, nuestra reserva hiela. Y las inesperadas violencias que nos desgarran, el esplendor convulso de nuestras fiestas, el culto a la muerte acaban por desconcertar al extranjero. (...) Hay un misterio mexicano como hay un misterio amarillo y uno negro. El contenido concreto de esas representaciones depende de cada espectador. Pero todos coinciden en hacerse de nosotros una representación ambigua, cuando no contradictoria: no somos gente segura y nuestras respuestas como nuestros silencios son imprevisibles, inesperados. Traición y lealtad, crimen y amor, se agazapan en el fondo de nuestra mirada.(...)

Toda la angustiosa tensión que nos habita se expresa en una frase que nos viene cuando la cólera, la alegría o el entusiasmo nos llevan a exaltar nuestra condición de mexicanos: ¡Viva México, hijos de la Chingada! (...) Nuevamente, con cierta patética y plástica fatalidad, se presenta la imagen del cohete que sube al cielo, se dispersa en chispas y cae oscuramente. O la del aullido en que terminan nuestras canciones, y que posee la misma ambigua resonancia: alegría rencorosa, desgarrada afirmación que se abre el pecho y se consume a sí misma.(...)

El mexicano no quiere ser ni indio, ni español. Tampoco quiere descender de ellos. Los niega. Y no se afirma en tanto que mestizo, sino como abstracción: es un hombre. Se vuelve hijo de la nada. Él empieza en sí mismo.”(9)

Octavio Paz plantea el mundo de la esencia conflictiva del hombre mexicano, con sus contradicciones y ambigüedades, existe desde cierta fracción -como mestizo- y a esta fracción se le lleva una superexesistencia ficticia, dejando en la penumbra del ser todo el resto de las potencias vivibles; un pueblo que existe, pero en estado de necesidad. De alguna manera puede decirse que, plantea la vida mexicana como una suma creciente de pasividades y cantidades negativas; donde el silencio, los susurros se imponen, también el semimutismo y la quietud.

La propuesta de Rulfo, un latinoamericano, mexicano, está cubierta de su ser constitutivo: el de las tierras y cuitas mexicanas, escritas por un mexicano que confirma la pluralidad subyacente a la identidad de ese pueblo. Así, el lector en un principio se siente desconcertado ante tanta aparente quietud como Juan Preciado que no se acostumbra al silencio al aproximarse a Comala. Ësta nace, vive, muere, mejor, desaparece junto con sus personajes-habitantes, más que eso: trasciende a sus habitantes en un espacio y tiempo indefinidos; en realidad lo que trasciende es el ánima en pena del pueblo, pero no el pueblo en sí. En Comala, la desaparición se cumple cuando el orden temporal es roto por la decisión de P. Páramo de cobrarse en el pueblo el desamor de Susana San Juan. Esa desaparición se resuelve en una trasmutación, en la que no participa el Cacique. El gran desaparecido es P. Páramo, la fuerza vital del pueblo, se consume a sí mismo.

 

CONCLUSIÓN

Lo que sigue, en realidad no constituye una “conclusión”, sí podría considerarse, como algunas ideas que intentan integrar los aspectos, someramente desarrollados.

El mundo es más grande después del acto de creación de una obra literaria. Las obras literarias pueblan el mundo y lo amplían. Escribir es construir el mundo, es construir parcelas de mundo y es descubrir nuevos aspectos de éste. La realidad así construida es propuesta por el autor a los receptores; una realidad que tiene existencia en tanto en cuanto está constituida por un referente que puede llegar tener existencia en el futuro, dependiendo esta existencia en gran medida de la actitud o de la actuación de los receptores.

Rulfo construye un haz de murmullos en un pueblo, que adquiere la categoría de personaje, un personaje colectivo, y los personajes que asoman en los murmullos de sus paredes y de sus calles, son individualidades. Un entramado de silencios, donde nadie nunca termina de decir lo que tiene que decir, que esconde el amor, la vida y la muerte. La vida y la muerte.

Comala es la encarnación de todo lo simultáneo, el tiempo simultáneo que es un no-tiempo y también un lugar sin lugar, donde convergen mito e historia. Amor y odio, que encierra los enfrentamientos, y en tanto enfrentamiento supone una relación atracción- repulsión, que afirma, define a los enfrentados para encontrarse, para crecer y avanzar o para caer irremediablemente y autodestruirse.

Una realidad propuesta por el autor, las raíces profunda de lo mexicano con una concepción de vida, se realizan con un efecto poético. También, podríamos decir que es la libertad semántica de la obra la que sostiene su rasgo polisémico.

Más allá de los interrogantes que quedan abiertos, el texto y el mundo (la realidad del hombre mexicano) y entre ellos, relaciones posibles. Ese mundo, a través de la aventura literaria de Juan Rulfo, se re-escribe, entre la ficción y la realidad, moviéndose entre mundos posibles.

 

Notas:

1- Albaladejo Mayordomo, T. (1992), Semántica de la narración. Taurus- Madrid. p 11

2- Albaladejo Mayordomo, T. Op cit. p 13

3- Albaladejo Mayordomo, T. Op cit p 51

4- Albaladejo Mayordomo, T. Op cit. p 87

5- Paz, Octavio.(1959) Los Laberintos de la Soledad. F.C.E.- México.

6- González, Juan E. -Entrevista a Juan Rulfo- Diario clarín- 01/03/85

7- Almada Roche, A. El esplendor de lo sencillo.(entrevista) Diario Clarín- 18/04/85

8- Rama, Angel - La novela en América latina- Universidad Veracruzana. México- 1986- pp 189/190

9- Octavio Paz. Op cit. p

Edición citada de: Rulfo, Juan. - (2000)Pedro Páramo -Editorial sudamericana- Buenos Aires.

 

Bibliografía:

Albaladejo Mayordomo, T. - (1992) Semántica de la narración- Taurus- Madrid.

Rico, Francisco Ch. -(1998) Pragmática y Construcción literaria.- Universidad de Alicante.

Rama, Angel- (1986)- La novela de América Latina. Universidad Veracruzana.- México.

Lorente Murphy- (1988)- Realidad y mito de la revolución mexicana- Pliegos- Madrid.

Paz, Octavio- (1959)- Los laberintos de la soledad.- F.C.E.- México.

Rulfo, Juan-(2000)- Pedro Páramo - Editorial Sudamericana- Buenos Aires.

 

© Nidia Marta Velozo 2002
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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