La lengua y el poder:
Encancaranublado de Ana Lydia Vega

 

Claudia Macías Rodríguez
Universidad de Guadalajara

      

Song Jae-Woo
Universidad Nacional de Seúl


 

   
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El volumen de cuentos Encancaranublado y otros cuentos de naufragio de la escritora puertorriqueña Ana Lydia Vega, fue premiado en 1982 por la Casa de las Américas, en Cuba.(1) Trece cuentos conforman esta colección, divididos en tres secciones cuyos nombres hacen referencia a diversos estados del tiempo. La primera parte intitulada “Nubosidad variable” contiene seis cuentos, y seis también la segunda que lleva por nombre “Probabilidad de lluvia”. La tercera parte, “Ñapa de vientos y tronadas” -aumentada en la segunda edición- consta solamente de uno.

En la mayoría de ellos es posible encontrar elementos comunes como el empleo del spanglish, la oralidad, el problema de la conciencia sobre la identidad, trabajados siempre con un muy particular estilo humorístico que ha hecho ya característica la escritura de Ana Lydia Vega.

En el presente artículo presentamos un acercamiento al primer cuento, que es el que da título a la colección: Encancaranublado. Nuestro objetivo es mostrar, mediante un análisis textual, de qué manera se aborda el problema del lenguaje y se convierte en instrumento de reflexión y crítica contra el poder que se ejerce desde diversos niveles. Encancaranublado cuenta la historia de tres antillanos -un haitiano, un dominicano y un cubano- que tratan de cruzar el mar rumbo a los Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida. Coinciden y se conocen durante la travesía a bordo de la frágil embarcación del haitiano. Luego de naufragar, un barco americano los rescata y el relato termina una vez que los envían al fondo, en donde se encuentran con un puertorriqueño que se encarga de enfrentarlos a la realidad.

 

El problema de la lengua

En este cuento aparecen cuatro personajes antillanos y uno americano. Los personajes aparecen uno tras otro en el transcurso del relato y, junto con ellos, un estilo particular de lenguaje. El haitiano, llamado Antenor, es el primero. Antenor salió de Haití motivado por el sueño americano y se dirige a Miami en un bote improvisado que lleva una vela de guayabera. Para él, el mar es un enemigo que lo separa de su objetivo:

“Cosa mala, ese mollerudo brazo de mar que lo separa del pursuit of happiness. Los tiburones son pellizco de ñoco al lado de otros señores peligros que por allí jumean. Pero se brega.” (p. 13)

En el anterior fragmento encontramos dos características lingüísticas importantes: lenguaje regionalista y presencia del inglés. En relación con éste último, no hace falta encontrar el nombre de los Estados Unidos para entender a qué se refiere con el “pursuit of happiness”. Una sola frase en inglés es suficiente para situar el lenguaje y la identidad de una nación en el mismo nivel. Conviene destacar el estilo de escritura de la frase, ya que no se destaca de manera alguna que “pursuit of happiness” es inglés. La frase se ubica dentro del español de manera natural como si fuera parte del español mismo. Por ello, podríamos considerar que se trata del fenómeno llamado “codeswitching”, cambio de código de una lengua a otra, a mitad del discurso.(2)

Cuando el haitiano rescata al dominicano, no sucede ningún problema en la comunicación aunque uno hable francés y el otro español:

No había que saber español para entender que aquel náufrago quería pon. Antenor lo ayudó a subir como mejor pudo. (p. 14)

Gracias al “internacionalismo del hambre y la solidaridad del sueño” (p. 14) se identifican los dos y el problema de la lengua pasa a segundo término. Pero al aparecer el cubano la situación cambia. El haitiano, hasta entonces dueño del bote, queda marginado por no hablar español. Esta situación se describe en términos económicos y nacionalistas:

Antenor intervenía con un ocasional Mais oui o un C’est ça asaz timiducho cada vez que el furor del tono lo requería. Pero no le estaba gustando ni un poquito el monopolio cervantino en una embarcación que, destinada o no al exilio, navegaba después de todo bajo bandera haitiana. (p. 15. Subrayado nuestro).

Podríamos adelantar la idea de que el texto considera la lengua de un país como un elemento clave de su identidad, su economía y hasta de su autonomía nacional. Cuando los náufragos encuentran un barco americano, la estructura de dominio /marginalidad -el dominicano y el cubano versus el haitiano-, se pierde y desaparece la distinción entre ellos. Solamente quedan “las tres voces náufragas [que] se unieron en un largo, agudo y optimista alarido de auxilio” (p. 19), para llamar al barco americano, y todos son llamados “niggers” por igual. Se forma, entonces, otra estructura de dominio/marginalidad: el americano versus los antillanos..

 

Estructura y lenguaje

Veamos con más detenimiento el entramado del lenguaje en este texto. Hasta el momento no hemos hablado del narrador, voz que domina el relato y que concede en muy pocas ocasiones la palabra -de manera directa- a los personajes del cuento. Ni del título y el epígrafe que lo marcan significativamente. Señalaremos los momentos que comprende el relato, en función de los cambios significativos del lenguaje que van apareciendo sucesivamente.

1. El título es un trabalenguas: “Encancaranublado”. Tomado de la tradición oral, es muy conocido en el Caribe y hay varias versiones del juego con dicha palabra. Además, existe la interpretación musical del trabalenguas por un famoso grupo puertorriqueño radicado en los Estados Unidos.(3)

2. El epígrafe se corresponde con el título. Presenta la primera parte de la versión puertorriqueña del trabalenguas.(4) Locución difícil de pronunciar, el trabalenguas anuncia ya la complejidad del lenguaje que se presenta en el cuento y el carácter lúdico del mismo.

3. Voz del narrador. El narrador abre el discurso propiamente dicho utlizando un lenguaje lleno de regionalismos propios del Caribe y de figuras literarias. Dos prosopopeyas y una metáfora son los tres enunciados del breve párrafo inicial:

Septiembre, agitador profesional de huracanes avisa guerra llenando los mares de erizos y aguavivas. Un vientecillo sospechoso hincha la guayabera que funge de vela en la improvisada embarcación. El cielo es una conga encojonada para bembé de potencias. (p. 13)(5)

4. Aparece una frase en inglés, “pursuit of happiness”, en boca del narrador y en medio de dos expresiones regionalistas: “mollerudo brazo de mar” y “tiburones [que] son pellizco de ñoco”. (p. 13)

5. Se menciona al primer actor, Antenor el haitiano, dueño de la embarcación. Así pues, antes de que aparezca el primer personaje, el narrador ha presentado ya al actor más importante del relato: el lenguaje. Y la frase en inglés que dice el narrador no sabemos si es de Antenor también. Aunque parece que el narrador lee su mente, no olvidamos que Antenor habla francés.

6. Encuentro de dos lenguas. El haitiano encuentra en el mar a Diógenes, el dominicano que grita pidiendo ayuda. Nuevamente es el narrador quien señala:

No había que saber español para entender que aquel náufrago quería pon. (p. 14)

7. Momento de comunicación no lingüística entre los personajes, seguido de un discurso ininteligible entre ellos por la presencia de dos idiomas; fenómeno que el narrador califica de “bilingüe ceremonia”:

Tras largos intercambios de miradas, palabras mutuamente impermeables y gestos agotadores llegaron al alegre convencimiento de que Miami no podía estar muy lejos. Y cada cual contó, sin que el otro entendiera, lo que dejaba -que era poco- y lo que salía a buscar. (p. 14)

8. Rescatan al cubano Carmelo, que pide ayuda a gritos.

El dúo alzó la vista hacia las olas y divisó la cabeza encrespada del cubano detrás del tradicional tronco de náufrago.

- Como si fuéramos pocos parió la abuela, dijo Diógenes, frunciendo el ceño. (p. 15) (6)

9. Diógenes y Carmelo acaparan el discurso y el haitiano interviene, gracias al narrador, con una pequeña frase en francés:

Antenor intervenía con un ocasional Mais oui o un C’est ça asaz timiducho cada vez que el furor del tono lo requería. (p. 15)

Cabe notar aquí que el francés aparece -al igual que la frase en inglés- sin marca tipográfica dentro del discurso hispano y también en boca del narrador.

10. Diálogo directo entre el dominicano y el cubano. Se impone el español y el francés del haitiano queda relegado. Durante la conversación, los personajes nunca pronuncian una palabra en inglés. Su lenguaje está lleno de regionalismos y de connotaciones históricas, políticas y sociales que exigen cierto conocimiento al lector para seguir el juego y descifrar cabalmente las frases y sus intenciones.

11. Antenor, el haitiano, queda al margen de la comunicación además de ser despojado de sus pobres reservas de agua y víveres, y permanece condenado al silencio:

Antenor no había dicho ni esta boca es mía desde que lo habían condenado a solitaria. Pero sus ojos eran dos muñecas negras atravesadas por inmensos alfileres. (p. 17)

12. Por fin, una frase de Antenor que nadie oye…:

-Tout Dominikenn se pit masculló Antenor desde su pequeño Fuerte Allen. Con la suerte de que Diógenes no le prestó oreja, habitado como estaba por preocupaciones mayores. (p. 18)

13. En una discusión, el improvisado bote naufraga y aparece un barco americano que los rescata. El narrador deja paso franco a la voz del rubio capitán. En un inglés lleno de términos despectivos, el capitán dice:

-Get those niggers down there and let the spiks take care of ‘ em. (p. 20)

14. Encuentro con el puertorriqueño en el fondo del barco:

-Aquí si quieren comer tienen que meter mano y duro. Estos gringos no le dan na gratis ni a su mai. (p. 20)

En estos catorce momentos podemos apreciar de qué manera aparecen intercalados el francés y el inglés dentro del español, en un concierto de diversos acordes y silencios. Revisaremos ahora un poco más de cerca la presencia de los idiomas extranjeros y la voz del narrador.

a) El predominio del inglés

Solamente encontramos dos frases en inglés y dos en francés. No obstante la igualdad cuantitativa, el francés se queda siempre al margen como Antenor, el haitiano. La primera está en boca del narrador y sirve para señalar que ocasionalmente Antenor hacía notar su presencia con frases sin importancia. La segunda la dice el personaje pero “con la suerte de que Diógenes no le prestó oreja” (p. 18). El francés de Haití se queda siempre al margen y con ello se representa la poca o nula importancia que tiene este idioma en el contexto antillano.

El inglés, en cambio, con sólo dos frases también, hace presencia importante en la significación del texto. La primera está en boca del narrador y se refiere al sueño de poder llegar a Miami: el “pursuit of happiness” (p. 13). La segunda frase es del capitán americano “ario y apolíneo lobo de mar de sonrojadas mejillas, áureos cabellos y azulísimos ojos” (p. 20). El cuento presenta sólo dos descripciones físicas en detalle. El cubano de pelo encrespado y bíceps impresionantes (cf. pp. 15 y 18) y la del capitán que acabamos de citar. El primer contraste que surge es racial. El pelo encrespado de Carmelo nos permite suponer el color moreno de su piel, frente al rubio capitán que merece además los fuertes adjetivos de “ario y apolíneo”. Los otros dos náufragos son negros también y su color se suma a su desgracia: “Allí se dijo la jodienda de ser antillano, negro y pobre”. (p. 14).

El problema racial se presenta en términos del narrador. Mientras que el blanco merece una descripción detallada de su blancura y belleza aria,(7) los antillanos reciben la burla del narrador que no desaprovecha la ocasión para hacerlo: “el dominicano se puso jincho, lo cual era difícil” (p. 18). El narrador se burla del color de Diógenes al señalar la dificultad de ponerse pálido -jincho- debido al color negro de su piel.

Cuando los encuentra el barco americano, el narrador llama a los tres antillanos “héroes”. Pero repentinamente esta atmósfera de gloria se invierte al oír la voz del capitán: “- Get those niggers down there and let the spiks take care of ‘ em.” (p. 20). Los descubridores heroicos se convierten en niggers. Este término sumado a spiks deja en claro el menosprecio que el americano siente por los náufragos. La palabra spiks, utilizada en principio para referirse a los negros, se utilizó luego para llamar de manera despectiva a los hispanos. En los últimos tiempos, spik ha dejado paso al término ‘latino’.

Sumado al problema racial, el idioma inglés nos presenta la prepotencia del americano, dueño del barco -ahora sí un barco verdadero-, como cultura y sociedad dominantes que los rescata, pero al mismo tiempo los confina a las tareas de servidumbre y marginación que seguramente les esperan en el futuro.

Otro aspecto interesante es que la frase esté solamente en inglés y no tenga las características del codeswitching de antes, con lo que se produce un efecto más opresivo. La armonía articulada del codeswitching de antes se destruye con la presencia del inglés.

El símbolo de las embarcaciones: la primera humilde e improvisada con una camisa “guayabera” como vela, pertenece al haitiano Antenor, francoparlante, y se hunde en la tormenta. La segunda, un barco comandado por un rubio capitán, navega con bandera americana y su lengua inglesa representa también la capacidad de sobrevivencia y el predominio económico y social que rescata y absorbe a los náufragos.

Dos embarcaciones, dos lenguas. Una se impone sobre la otra y sobre la que aparece como lengua intermedia: el español de los otros dos náufragos, que no poseen una embarcación pero cuya lengua es un símbolo de esperanza:

el dominicano y el cubano tuvieron la grata experiencia de escuchar su lengua materna, algo maltratada pero siempre reconocible, cosa que hasta el haitiano celebró pues le parecía haberla estado oyendo desde su más tierna infancia y empezaba a sospechar que la oiría durante el resto de su vida. (p. 20)

El español y los antillanos podrán estar y ser maltratados pero no desaparecen. El español del Caribe representado en sus tres países hispanohablantes -República Dominicana, Cuba y Puerto Rico- llegará a los Estados Unidos y sobrevivirá, y hasta ganará adeptos como el haitiano que siente ya que el español es su lengua materna.

b) La voz del narrador

El narrador está configurado como una instancia omnisciente y desde su perspectiva fluye el relato.(8) Al inicio, el narrador aparece solidario con los antillanos. Habla por ellos utilizando un lenguaje lleno de regionalismos propios del Caribe y frases populares. Su tono es muy ameno ya que combina la gracia y espontaneidad del lenguaje oral con un sinnúmero de figuras poéticas. Sin embargo, cuando el lector comienza a desconfiar de su altruismo, el texto prácticamente ha concluido.

Al aparecer el capitán americano, el narrador lo presenta con una descripción muy favorable, y luego de dejar paso libre a la voz del capitán en inglés, el narrador agrega: “Palabras que los incultos héroes no entendieron tan bien como nuestros bilingües lectores.” (p. 20). El narrador parece sumarse al grupo ‘culto’ de los lectores.

En la última página del cuento, los antillanos pierden su nombre. El narrador sólo los nombra con su gentilicio. A partir de “los incultos héroes”, dice: “los antillanos fueron cargados sin ternura”, “el dominicano y el cubano tuvieron...”, “el haitiano celebró...”. A ellos se suma un antillano más: “el puertorriqueño gruñó en la penumbra” (p. 20). Y nuevamente una alusión -la última frase del cuento- que se suma al problema racial: el puertorriqueño “sacó un brazo negro por entre las cajas para pasarles la ropa seca.” (p. 20).

En este último momento el tono del narrador cambia. Prácticamente abandona el lenguaje lleno de colorido que había venido utilizando y asume uno más neutral y hasta con ciertos cultismos: “la cala del barco”, “baúles mohosos”, “post naufragio”, “comisuras”, etcétera.

Tenemos, en suma, un narrador que nos muestra de manera muy clara el conflicto de dos razas: blancos vs negros. La significación numérica es por demás clara: un blanco vs cuatro negros. No obstante, el problema racial no parece ser el más importante. Tras lo racial subyace el problema cultural representado también por el conflicto lingüístico. Gracias al lenguaje del narrador podemos apreciar la riqueza del español en sus variantes dialectales del Caribe. Y, simultáneamente, conocemos el conflicto vivo entre las tres lenguas involucradas en este relato.

 

La burla y la parodia en el juego de los símbolos

Los textos de Ana Lydia Vega incorporan con frecuencia y con gran naturalidad la burla, el humor y la parodia. En nuestro cuento, cuando Antenor ayuda al dominicano náufrago a subir a su bote, el texto dice que al bote “le entró con tal violencia un espíritu burlón de esos que sobrevuelan el Caribe que por poco se quedan los dos a pie.” (p. 14). No es espíritu noble sino burlón. Ese rasgo podría iluminar el sentido de una serie de referencias históricas, políticas y sociales que se incluyen en el texto, algunas de las cuales veremos con más detenimiento.

Se compara al haitiano con un “descubridor teniendo sus dudas de que la tierra es legalmente redonda”. (p. 13) Podemos ver aquí la parodia de Cristobal Colón en su incertidumbre al llegar a América. Ahora, este navegante intenta descubrir el lugar de los sueños: el “pursuit of happiness’. Es también una parodia de la historia antigua antillana en la época del descubrimiento del continente.(9)

Encontramos luego los términos “internacionalismo” y “solidaridad” que son valores considerados como altos y nobles. Pero entre los antillanos de nuestro cuento, se establece “el internacionalismo del hambre y la solidaridad del sueño” (p. 14), en franca burla a los contenidos ideológicos de los mismos.

La caja de Antenor. Antenor reunió algunos víveres y los almacenó en una caja. Dicha caja fue originalmente para zapatos y contiene un poco de casabe, un pequeño saco de tabaco y otras humildes reservas. Pero esta caja se describe como santa, “Arca de la Alianza” (p. 16) y opulenta, “Cuerno de la Abundancia” (p. 17).

Internacionalismo, solidaridad, Arca de la Alianza y Cuerno de la Abundancia son símbolos propios de una temática profunda. Internacionalismo y solidaridad son del socialismo. El Arca de la Alianza es de la Biblia y el Cuerno de la Abundancia pertenece a un mito griego. En contraste, el hambre, el sueño y la caja obtenida de un basurero son nada más que los detalles de la vida miserable. Esta técnica de fusión de los extremos produce un efecto de humor, pero con matiz amargo.

El texto incluye varias referencias sobre la prostitución. Carmelo piensa dedicarse en Miami, al igual que su primo, a la explotación de un “club de citas” (p. 17); luego se recuerda la “era batistiana” en la que “los traseros cubanos [tenían] fama internacional” (p. 18). El dominicano agrega: “-Pues allá en la República hay tantas putas que hasta las exportamos, ripostó Diógenes con una carcajada” (p. 17). Y la burla parece no tener límites: “Diógenes empinaba el codo con la contentura del que liga los encantos de la Estatua de la Libertad bajo la desgastada túnica.” (p. 17).

La burla llega a extremos de degradación en el contexto en que se ubica el símbolo norteamericano. Y sumadas a dicha degradación se encuentran las alusiones a la dictadura de Trujillo en Dominicana y a la dictadura de Batista en Cuba.

Por otra parte, hay una simbología que subyace en los nombres que aparecen en el relato. Sólo tres personajes tienen nombre propio: Antenor (el haitiano), nombre del príncipe troyano esposo de Teano. Diógenes (el dominicano), nombre del filósofo griego considerado como el miembro más destacado de la escuela cínica fundada por Antístenes. Y, Carmelo (el cubano), nombre de origen hebreo cuyo significado es “viña de Dios, jardín”. Cabe señalar que la Virgen del Carmen es patrona de los marineros. El capitán americano y el puertorriqueño no tienen nombre.

Hay tres nombres de divinidades: Altagracia, nombre en honor de Nuestra Señora de la Altagracia, que es la Virgen de la República Dominicana. La Caridad del Cobre, es la Virgen patrona de Cuba. Y las Siete Potencias Africanas son deidades del vodú.

El origen de los nombres nos remite a culturas y religiones antiguas de gran tradición: Grecia y la Ilíada, sumadas a la tradición cristiana. Y en los nombres de las deidades, el sincretismo del cristianismo con la santería.(10)

Pero el nombre que más llama la atención por la historia que lo rodea es el de la Virgen de la Caridad. Cuenta la historia que en el año 1606, los indios llamados Juan y Rodrigo de Hoyos y el negro esclavo Juan Moreno, se hicieron a la mar en la bahía de Nipe, en la parte norte del oriente de Cuba en busca de sal, que escaseaba en la época, de repente se desató una tormenta y la frágil embarcación amenazaba con hundirse. Comenzaron a rezar pidiendo salvación. A los pocos minutos cesó la tempestad, acto seguido apareció una imagen suspendida sobre una tabla que flotaba, debajo de ella rezaba una inscripción: “Yo Soy La Virgen de La Caridad”.(11)

Tenemos una historia semejante a la de nuestro cuento. Tres hombres, racialmente marginados, se hacen a la mar y enfrentan una tormenta que casi los hace naufragar. Historia que proviene de Cuba y que se suma al hecho de que Carmelo, el cubano, tiene el nombre como la Virgen patrona de los marineros.

El barco americano que los rescata se equipara con la Virgen de la Caridad que aparece para salvarlos. Dos símbolos que se enfrentan: el sueño americano y la Virgen patrona de la nación cubana.

Encancaranublado llega a niveles tan profundos de significación que tocan prácticamente todos los elementos que conforman la idiosincrasia de una nación: lenguaje, raza, historia, política, economía, religión.

Es también un cuento en donde el lenguaje, con su verba desenfadada y frenética, llena de alegorías e injertos dialectales, presenta la vitalidad y la libertad que la lengua española vive y goza en el Caribe. Ana Lydia Vega reconoce y conscientemente asume el compromiso de una escritura de esta naturaleza: “La escritora que trabaja a partir de la oralidad se enfrenta consciente o inconscientemente al dilema de asumir uno u otro discurso.”(12)

Para terminar con nuestro acercamiento, presentamos un glosario en el que recogemos el testimonio del uso o registro de algunos términos y frases regionales que Ana Lydia Vega ha incorporado en este texto. El título viene de una frase de la autora, que resume con su muy peculiar estilo, la profundidad que encierra: “Pero esto no es nada: meros gajes del lenguaje.”(13)

 

“Meros gajes del lenguaje”

Las frases y términos están según el orden de aparición en el cuento. Señalaremos con las siglas RAE cuando la fuente sea el Diccionario de la Real Academia Española. Y en otros casos, la dirección electrónica en donde se encontró el uso del término en otro contexto.

1. “El cielo es una conga encojonada para bembé de potencias” (p. 13)

- conga: danza popular de Cuba, de origen africano, que se ejecuta por grupos colocados en fila doble y al compás de un tambor. RAE

- bembé: Cuba. Ritual de origen africano caracterizado por toque de tambores. RAE

- encojonar: tr. vulg. Cuba y Ven. Molestar, irritar. RAE

2. “Los tiburones son pellizco de ñoco” (p. 13)

- pellizco: porción pequeña de algo, que se toma o se quita. RAE

- “Y después del primer pespunte viene el segundo, que no es pellizco ‘e ñoco”. En Roberto Rexach Benítez, Más allá del Titular.

- “Plaza Las Americas es un pellizco de ñoco, como dicen en Puerto Rico, a como será de aquí a 30 años”. En Juan Carlos Ortega, El ferrocarril de los años.

3. “Atrás quedan […] la gritería de los macoutes, el miedo y la sequía” (p. 14)

- “El 19 de septiembre se cumplió cinco años de la invasión dirigida por marines norteamericanos de Haití para sacar al General Cédras ya los TonTons Macoute.”

4. “aquel náufrago quería pon” (p. 14)

- pon: P. Rico. Ofrecer transporte. RAE

5. “dijo el quisqueyano” (p. 14)

- quisqueyano: de República Dominicana.

6. “Que se joda ante la rumba que emprendió en el acto el botecito” (p. 15)

- rumba: Francachela, parranda. Cuba. Cierto baile popular. Cuba. Música que lo acompaña. RAE

7. “un zafacón de ricos” (p. 16)

- zafacón: P. Rico y R. Dom. Recipiente para recoger las basuras. RAE

8. “te jiede a ron y a tabaco” (p. 16)

- “La democracia es buena, pero ‘jiede’ mucho”. Freddy Beras Goico.

9. “el dominicano se puso jincho” (p. 18)

- jincho: adj. P. Rico. Pálido, descolorido. RAE

10. “el bote se remeneaba más que caderas de mambó en servicio a Dambalá” (p. 18)

- mambo: música y baile populares de origen cubano antillano. RAE

- Entre las principales deidades haitianas del vodú están: Dambala, Legba, Ogún y Agueú.

 

NOTAS

(1) Ana Lydia Vega, “Encancaranublado”, en Encancaranublado y otros cuentos de naufragio. Editorial Antillana, Río Piedras, Puerto Rico, 1983, pp. 13-20. Citamos por esta edición, y en adelante sólo indicaremos las páginas correspondientes de las citas que se incluyan.

(2) “A la estrategia expresiva de mezclar dos lenguas se llama codeswitching, ‘cambio de códigos’. Se ha comprobado en muchas ocasiones que este cambio de códigos respeta lingüísticamente la estructura de las dos lenguas.” Robert J. Blake, “La enseñanza de ELE en el suroeste de los EE.UU.”, Centro Virtual Cervantes, Congreso de Valladolid, 2001.
http://cvc.cervantes.es/obref/congresos/valladolid/ponencias/activo_del_espanol/ 1_la_industria_del_espanol/blake_r.htm

(3) En el CD 132, Si Pancha plancha, de “Chuito Velez y sus Estrellas Boricuas”, grupo también conocido como “Chuito Velez y su Super Orquesta”, se encuentra musicalizado el trabalenguas “Encancaranublado”. Cf.
http://www.international-records.com/e_pages/c_velez_132.htm

(4) El trabalenguas completo dice: “El cielo está encancaranublado. ¿Quién lo encancaranublaría? Aquél que lo encancaranubló, buen encancaranublador sería. Y aquél que lo desencancaranuble buen desencancaranublador será.”
http://rechten.kub.nl/koops/tongue.htm

(5) “El tema de las nubes es muy serio en el Caribe, especialmente a partir del mes de agosto cuando comienza la temporada de huracanes, fenómenos atmosféricos de gran poder, que pueden alcanzar vientos de 250 km de velocidad, 10 km de altura, 900 km de ancho y marejadas de 6 m.”." http://espanol.yahoo.com/seleccion/990824.html. Así dice el texto que acompaña al trabalenguas Encancaranublado en la anterior dirección. Nos interesa rescatar la fecha que se fija como inicio de los huracanes -agosto- ya que el cuento inicia con la palabra "Septiembre". Podemos pensar, entonces, que nuestro relato se ubica en pleno temporal del "cielo encancaranublado".

(6) Cuando se trata de exponer sus ideas como escritora, Ana Lydia Vega no abandona el lenguaje colorido tan lleno de regionalismos y expresiones populares que aparece en sus narradores y en sus personajes. Encontramos un detalle que no queremos pasar por alto en este cuento. El dominicano Diógenes dice un refrán popular -“como si fuéramos pocos parió la abuela”-. Este mismo refrán la autora lo utiliza de viva voz en “De bípeda desplumada a escritora”, en Teorías del cuento II. La escritura del cuento, selec. introd. y notas de Lauro Zavala. Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1995, p. 244. [Vega, Ana Lydia, “De bípeda desplumada a escritora puertorriqueña, con E y P machúsculas: testimonios autocensurados”, publicado originalmente en la revista puertorriqueña El viejo de la Torre, y reproducido en Fem. Publicación Feminista Bimestral, México, año 8, núm. 36, octubre-noviembre 1984, pp. 25-29.]

(7) No podemos dejar de notar que el adjetivo “ario” y la insistencia en los ojos azules, nos trae automáticamente la remembranza de la ideología nazi, en la que la cuestión racial era un aspecto de suma importancia.

(8) Existe un interesante artículo en el que se estudia al narrador de este cuento, desde una perspectiva teórica diferente. Vid. Alma Leticia Arroyo Toledo, “¿Quién me cuenta un chiste para mi consolación? El humor en los cuentos de Ana Lydia Vega”, Por los caminos de la literatura, Ramón Moreno Rodríguez (ed.).
http://www.geocities.com/Paris/Louvre/5753/alumnosTrab/alvega.htm

(9) La Española, isla compartida hoy por la República Dominicana y Haiti, fue descubierta por Colón y en ella se fundó la primera colonia española. Esta isla ocupa una posición casi equidistante entre Cuba y Puerto Rico. Cf. José E. Marcano, La Española o isla de Santo Domingo,
http://members.fortunecity.es/jemarcano/geografia/hispaniola.html

(10) Como muestra del sincretismo que mencionamos, hemos tomado un fragmento de la Oración de las Siete Potencias africanas : “Así sea en el nombre del Dios, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo... Oídme Chango, escúchame Ochun... Atiéndeme Yemaya... Mírame con buenos ojos Obatala... no me desampares Ogun... Seme propicio Orula...Intercede por mí Eleggua...Concédeme lo que te pido por la intercesión de las Siete Potencias Africanas, Oh, Santo Cristo de Olofi. Por los Siglos de los Siglos, seas bendito, Amén.”
http://www.paraciencia.com/oraciones/santeria/sant07.htm

(11) Cf. M. D. Domínguez, M. D., “Cuba, Caridad del Cobre, 1604”, en Apariciones de la Virgen María y Jesucristo.
http://www.biblia.com/apariciones/cuba.htm

(12) Ana Lydia Vega, “De bípeda desplumada a escritora”, art. cit., p. 241.

(13) Ibid., p. 242.

 

BIBLIOGRAFÍA

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© Claudia Macías y Song Jae-Woo 2002
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero22/encaranu.html