La aventura fracasada:
Descolonización y poscolonización en Africa
en la novela española, cubana y portuguesa del siglo XX


Daniel Gier
Associate Professor of Spanish
Department of Foreign Languages and Literatures
University of Wisconsin Oshkosh
Oshkosh, Wisconsin U.S.A.


 

   
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Abstracto
En este ensayo examino la representación literaria de tres aspectos de la intervención extranjera en Africa en el siglo 20: 1) las pretensiones territoriales de España en Marruecos, el desastre en Annual en 1921, y su manifestación en Imán (1930) de Ramón Sénder, 2) la desintegración de la presencia portuguesa en Angola a raiz de las guerras coloniales desde 1961 a 1975 y su representación en El esplendor de portugal (1997) de Antonio Lobo Antunes, 3) la solidaridad cubana con grupos armados izquierdistas angoleños en la lucha por el poder político en la Guerra Civil en Angola desde 1975 hasta 1991 en No llores ni tengas miedo... conmigo no te pasará nada (2000) de Luis Deolofeu. Mientras los temas de colonialismo, poscolonialismo y neocolonialismo conectan las tres novelas y proporcionan la armazón del ensayo, mi interés específico es en analizar la respuesta del individuo inmerso en la adversidad, en el caso de este ensayo, la guerra como un medio fracasado de mantener el poder político y social. Imán de Sénder representa el punto de vista de un soldado raso español enfrascado en la campaña militar desastrosa en Marruecos en 1921. El esplendor de Portugal de Lobo Antunes demuestra el intento de un mulato de ser aceptado en Portugal mientas rechaza sus raíces en Angola. Finalmente, la novela de Deolofeu gira en torno al esfuerzo de un recluta cubano por entender su homosexualidad dentro del contexto de la intervención cubana en Angola después de 1975.

 

En este ensayo trataré un aspecto de la espinosa y atormentada relación entre colonizador y colonizado. Procuraré resaltar un punto de visto intermedio, es decir, el del personaje que se identifica por una parte con el poder colonizador pero que por otra, manifiesta características personales y tendencias que lo identifican con el colonizado. Esta falta de identidad va mas allá de conexiones patrióticas y se atañe más bien a factores íntimamente personales que procuraré identificar. No participan plenamente de las sociedades de las que provienen y por ello vacilan entre el reproche y la alabanza tanto de su país como del que se subleva en contra de ellos.

Los protagonistas de este ensayo son los personajes centrales de tres novelas que exploran la decadencia colonialista de España y Portugal, vecinos geográficos e impulsadores durante siglos de incursiones colonialistas. Las novelas exploran la trágica pérdida de miles de vidas españolas, marroquíes, angoleñas, portuguesas y cubanas y dejan rebullir el agonizante discurso colonialista que daba sus últimos coletazos en los años 70 del pasado siglo. Aquí precisamente Africa será el escenario, Marruecos en 1921, año del gran desastre del ejército español en Annual, y como complemento, la independencia de los angoleños africanos en 1975 de los portugueses. Intercalada en esos polos será la perspectiva del individuo que podría ser considerado tanto portador del neocolonialismo como al mismo tiempo víctima del legado colonial, un joven cubano que interviene en el esfuerzo internacionalista de Cuba después de la independencia de Angola.

La coincidencia geográfica, cultural o lingüística de las novelas no es lo que principalmente propulsa este ensayo ni lo que le da cohesión. Ni tampoco el hecho de que todos los elementos narrativos apunten hacia el fracaso sufrido por los poderes coloniales. Me he sentido atráido por los tres personajes por lo que ya he identificado como su condición intermedia. Por una parte se podría pensar que cada uno es el amo de la situación en la que se encuentra por el simple hecho de provenir de un país colonialista, o como parte de una fuerza militar. Sin embargo la particular coyuntura vital en la que cada uno se encuentra complica y debilita ese supuesto control, anulándolo al final. Son seres, en fin, a caballo entre el poder y el despojo, víctimas del momento histórico en que se descomponen las instituciones coloniales para ser reemplazadas por grupos independentistas. Pero no es el cese del poder político lo que más afecta a esos personajes, sino, su propia capacidad de digerir y adaptarse a la situación que les rodea. Mi intención será, pues, la de examinar la relación que cada uno tiene con sí mismo, con el poder estatal que representa, y con las sociedades que se independizan, con la intención de empezar a comprender como cada individuo hace frente a su particular situacion apremiante, a la vez intentando trazar la comparación con la desintegración del colonialismo europeo.

Las vidas de los tres personajes a considerar se entrelazan con los aun vivos pero terminalmente enfermos poderes coloniales, pero sin sacar beneficio alguno. Se podría afirmar que los tres tienen más que ver con el colonizado que con el que coloniza. Tomo esta postura inicialmente porque pertenecen a colectivos que son oprimidos y marginados arbitrariamente y con criterio injustificado, de igual forma que los poderes coloniales trataban a las poblaciones autóctonas de los países colonizados. En este trabajo me limito al peldaño social más bien bajo que ocupan en la sociedad Viance, de Imán de Ramón Sénder, Carlos, en Esplendor de Portugal de Antonio Lobo Antunes, y el joven recluta cubano en No llores ni tengas miedo ... de Luis Deolofeu. Me refiero a la condición de Viance de soldado raso español metido en una carnicería militar sin precedentes en el ejército español, cuyo cometido es obedecer a rajatabla aun a costa de perder la vida "por la Patria,. y su intento de rebelarse ante ese poder para salvarse; al hecho de ser Carlos mestizo dentro del altamente estratificado y racista sistema colonial portugués, y su lucha por entenderse y hacerse entender mientras paradójicamente alinea a los que lo rodean; y a la homosexualidad del protagonista de No llores ni tengas miedo..., dentro de la dinámica machista en las fuerzas armadas cubanas y en la propia sociedad cubana. Estos papeles vitales que desempeñan les asocian con los sectores marginados de cualquier sociedad que habitualmente tienen que subyugarse y esconder su identidad para existir sin sobresaltos, pero que a la vez les obligan a remar contracorriente si quieren avanzar en la vida o hacerse notar de alguna forma. Cada uno elegirá romper con el papel que le está asignado huyendo; Carlos de su mestizaje, el cubano de su reputación, y Viance de la estrechez vital de su pueblo. Pero lejos de encontrar una resolución a sus dilemas caen en otra situación que puede considerarse más apremiante aun, la guerra en el caso de Viance y el cubano, y en el caso de Carlos el engranaje socio-político de un país que no le da acogida y una identidad que no le permite sosiego. Al mismo tiempo la experiencia sirve en cada caso como una toma de conciencia a través de la que llegan a modificar sus propias ideas acerca de la intervencion de su país en un país tercero, y sobre su propias existencias.

Viance y Carlos integran parte de poderes estatales colonialistas que son según Aimé Cesaire, "moral y espiritualmente indefensible[s].. (10) El cubano que narra en primera persona sin identificarse pero a quien se le conoce por varios apodos, "Cocuyo, guajirito. entre otros, representa al internacionalismo cubano que por una parte no puede considerarse colonialista, ya que se declara aliada de los africanos que se sublevan en contra de los poderes eurpoeos. Sin embargo, las fuerzas cubanas en Angola, portadoras de las ideas del régimen castrista, son a menudo caracterizadas como delincuentes y saqueadores, o como si no tuvieran interés o creyeran en su misión.1 Los nobles discursos patrióticos que se daban a favor de la intervencion cubana en Africa, contrastan con el comportamiento que se le imputa al ejército cubano e induce a la inclusión del protagonista de No llores ni tengas miedo...como parte de un poder estatal que interviene en otro país por su propio interés político. Todavía en 1998, por ejemplo, Fidel Castro decía las siguientes palabras refiriéndose a las muchas intervenciones cubanas a favor de distintos países africanos:

¿Qué hacíamos nosotros, sino pagar nuestra deuda con la humanidad, nuestra deuda con Africa, nuestra deuda con aquellos que lucharon por nuestra dignidad, con aquellos que lucharon por nuestra independencia en muchos campos de batalla? Eso es lo que hemos hecho, no merecemos ningún especial reconocimiento, no merecemos ninguna especial gratitud, simplemente cumplimos un deber." (discurso)

Pero como mantengo, esto contrasta poderosamente con la imagen que de los cubanos se propaga en algunas obras de narrativa que he consultado. Entre otros ejemplos que incluyo al final del trabajo léase de Esplendor de Portugal, "...y como Luanda era la ciudad de los difuntos, ocupada de la carretera de circumvalación a las chabolas por el olor y los vapores de los difuntos que ahuyentaban a los vivos...hasta los cubanos que juraban alimentarse de placentas de embarazadas..."(346) La caprichosidad y barbarismo será lo que más se acentúa de los cubanos, fenómeno que, por otra parte, no deja de sorprender al lector y contrasta poderosamente con la imagen oficial que se ha difundido a lo largo de las últimas cuatro décadas.

De las tres novelas tratadas aquí, la de Deolofeu es la que menos hincapié se hace en imágenes violentas de guerra o en la politización detrás de la colonización o descolonización de los países africanos. La atención se pone casi exclusivamente en las experiencias que el joven tiene que lo llevan a afirmar su identidad como homosexual en contra de la oposición de los que lo rodean. El lector tiene entre manos, pues, una interesante reflexión sobre lo que puede llegar a significar ser un colonizado, luchar activamente en contra del colonialismo y a la vez, sufrir con el proceso que involucra su propia aceptación de su forma de ser y hacer que los demás tambien lo acepten a uno. El razonamiento detrás de la presencia cubana en Angola sólo se percibe débilmente y como por inercia ya que el protagonista se muestra adepto de la ideología castrista. Por otra parte esta falta de politización encaja muy bien con la falta de transparencia en el regimen castrista con respecto a las verdaderas razones detrás del internacionalismo. En cierta medida tiene sentido que el protagonista, fuera de las pocas veces que alude a su papel de "internacionalista", no desvele o no sea capaz de desvelar el por qué de su presencia en Angola. El que se concentre en su propia existencia sin grandes especulaciones políticas es más comprensible. Juan del Aguila sugiere que el servicio prestado por los internacionalistas tenía mucho que ver con los posibles beneficios que percibían al volver a Cuba (posibilidad de encontrar casa, trabajo etc...) más que cualquier adhesión a principios humanitarios, "...altruism and dedication were not (and are less and less) the principal reasons behind someone.s decision to become an internationalist, contrary to what the regime claims." (130, del Aguila)

Independientemente de la conexión con un determinado país, en los tres casos entonces se puede afirmar que son personajes que no creen o no entienden el alcance histórico de su misión o de su situación, y esto se manifiesta en una concentración en lo que está cercano a ellos, la familia, el amante, el compañero de trinchera. Lo que generalmente prima en la narración de cada uno es un ensimismamiento en lo más inmediato; salvarse la vida en campo de batalla, comprender la orientación sexual de uno mismo, o combatir las embestidas de una sociedad que margina a los mestizos. Cada uno busca un lugar en que encuentre acogida y sólo en contadas ocasiones sus preocupaciones personales pueden ampliarse a abarcar su papel dentro del sistema político del que forma parte. No obstante, delucidar ese papel puede revelar hasta qué punto el individuo contaba dentro de los grandes e impersonales sistemas coloniales. Se detecta, además del escepticismo de los protagonistas algo de la duda de los propios autores que ironizan acerca del alcance histórico del colonialismo. En Imán el siguiente intercambio entre un cura y su auxiliar en campo de batalla demuestra parte del criterio en el que se apoyaba el gobierno español para mantener sus pequeños enclaves en el norte de Africa, "Esta tierra, ¿es la patria nuestra o la de ellos? - Efectivamente es la de ellos, pero todo lugar donde alienta un corazón cristiano es la patria de Dios y debemos defenderla contra los infieles." (38) Por su parte Viance no está dispuesto a aceptar a rajatabla los dictámenes de su gobierno de que defienda la patria por causas que no entiende, "Nadie se engaña en el fondo. No hay uno solo que crea en la necesidad de nada de esto."(78)

Sean conscientes del papel que juegan dentro del engranaje politico del estado que representan o no, tanto Viance como Carlos como el cubano tienen que lidiar con el peso de la historia del colonialismo o del anti-colonialismo. El peso del que hablo se refiere tanto a la postura filosófica que ha considerado importante y grandioso al colonialismo, como al que contempla los lastres que ha dejado y las consecuencias devastadoras que tiene para los protagonistas. El abismo que separa las dos posturas se podrían resumir en los siguientes comentarios. Frederick Lugard, administrador colonial británico defiende lo que era a su juicio la redentora mision colonialista:

...tal y como el imperialismo romano asentó los cimientos de la civilización moderna, y llevó de la mano a hordas de bárbaros por la senda del progreso, también en Africa hoy nosotros devolvemos la deuda, y llevamos a los rincones más tenebrosos del planeta, cuna de la barbarie y de la crueldad, la antorcha de la civilización y el progreso, a la vez que atendemos a las necesidades de nuestras propias civilizaciones."(Betts, Uncertain Dimensions, 55, traducción mía)

Aimé Cesaire, el gran poeta martiniqués, sucintamente rompe la imagen propagada del colonizador como salvador de bárbaros. De su Discurso sobre el colonialismo se lee: "Hablo de sociedades vaciadas de su esencia, culturas pisoteadas, instituciones socavadas, tierras confiscadas, religiones atropelladas, magníficas creaciones artísticas destruídas, posibilidades extraordinarias borradas." (21, traducción mía) Para este ensayo Angola y Marruecos son los países cuyos destinos han sido alterados tal y como lo describe Cesaire. Es en el momento del desmoronamiento del colonialismo portugués y español que las tres novelas transcurren. Con referencia a Angola, Cuba aprovecha esta coyuntura histórica para aliarse con el Africa comunista en contra de la amenaza surafricana y estadounidense en el oeste del continente. Como he venido mencionando los tres momentos históricos proporcionan la oportunidad de observar las corrientes colonialistas más poderosas que tenían como laboratorio el continente africano.

Los tres hombres sufren una transformación en su percepción de la particular misión que cada país se ha propuesto aunque no es evidente que tomen partido a favor del colonialismo o el anticolonialismo. Viance, por ejemplo, tiene el cometido de defender con las armas, intereses políticos que no comprende y de los que llega a ser altamente escéptico. Antes de tener conciencia del alcance del conflicto colonial en Marruecos, Viance está emebebido del calor de la demagogia política y la perspectiva vaga de que su participación beneficiará al país, "Había un impulso juvenil, una conciencia optimista... Iba a la guerra. Con palabras que sonaban al "mío Cid", algunos viejos taciturnos comentaban desde el andén, haciendo apenas perceptible su ironía: -¡Al moro, muchachos, al moro!"(264) Pero después de ver las salvajadas perpetradas tanto por españoles como marroquíes reflexiona sobre un posible retorno a su pueblo, "¿Qué más da que vuelva o no? Ya le digo a usted que es igual. Nadie me espera allí; aunque me esperaran no me conocerían, y aunque me conocieran no me entenderían, ni yo a ellos."(253) Pasar por Marruecos ha significado que Viance se sienta alejado de todo, desilusionado con el trato indiferente que últimamente recibe incluso de sus compatriotas al volver a la Península. Al adentrarse en España finalmente a salvo de la guerra, filosofa:

Basta el estrecho de Gibraltar, una "manga de agua," para hacerlos cambiar de esa manera. Sus intuiciones son muy vagas. Lucha histórica del godo contra el africano. La aristocracia del Norte confabulada con los judíos, en un amasijo de catolicismo, contra el hermano de Africa, gemelo del español primitivo y hermano mayor del auténtico español moderno." (264)

Este alegato de Sénder en contra del colonialismo, será igual en las tres narraciones. También resalta ese limbo intermedio en que se encuentran inmersos los protagonistas. No pertencen ya ni a un bando ni a otro, son víctimas.

En Esplendor de Portugal, Carlos abandona Angola en 1975, enviado con sus hermanos a Lisboa. Tan amarga fue la experiencia de criarse mestizo en Angola, que ha cortado completamente cualquier conexión con el país incluso la que tenía con su familia; no ha abierto ninguna de las cartas que su madre le ha mandado durante los 15 años que abarca la narración. Resume el rechazo de su pasado recalcado en el presente miserable:

...pilas y pilas de sobres sucios...hablándome de lo que no quería saber; la hacienda, Angola, la vida de ella, el cartero me los entregaba en el descansillo y una extensión de girasoles murmuraba en los campos, girasoles, algodón, arroz, tabaco, no me interesa Angola llena de negros en la fortaleza, en el palacio de gobierno creyéndose nosotros..."(14)

Este gesto significativo de cortar a raíz la comunicación con el pasado, con la "madre" de uno, se suple en la narración con referencias a momentos particularmente amargos de su juventud. Al pensar en su huída de Angola en 1975 a Carlos le horroriza el recuerdo de los soldados independentistas, "un tufo insoportable de yuca, uñas inmundas, bocas desdentadas..."(16) Se observa que no siente compasión ninguna con la causa independentista. Parte de la amargura que siente Carlos es por el estado intermedio en que se encuentra, ni parte de Africa ya ni tampoco parte de Portugal. Aparte de ser un retornado (los portugueses afincados en Angola u otra colonia portuguesa que volvieron a Portugal después de la independencia de esas colonias), despreciado por sus compatriotas, también es mestizo, una persona anónima y olvidada. Como dice un personaje de la novela, "...la diferencia entre Europa y Africa era que Europa se olvidaba de nosotros mientras Africa no se acordaba siquiera.."(345) 15 años más tarde, casi todas sus reflexiones sobre el país giran en torno a su mestizaje, su rechazo del africano negro, y su conciencia de que aún miembros de su propia familia lo rechazan por ser de padre negro. Es particularmente llamativo la explicación que la madre de Carlos proporciona para el origen de la travesía de las familias portuguesas a Angola décadas antes. Téngase en cuenta que al final ella se compara a la población negra, y que la mezcla de las dos razas ha producido una raza mestiza que sólo representa Carlos, y que, al fin y al cabo, sólo a él le incumbe comprender:

Nos miraban como a seres primitivos y violentos que aceptaban el destierro en Angola con el fin de cumplir condenas oscuras lejos de familia, de una aldea cualquiera sobre peñascos de donde veníamos, habitando en medio de los negros, reproduciéndonos como ellos en la paja, en los desperdicios, en los excrementos, para formar una raza detestable e híbrida que aprisionaban en Africa mediante redes de decretos, órdenes, cambios absurdos y promesas falsas con la esperanza de que muriésemos de las pestes de la selva, o nos matásemos entre nosotros como animales. (266)

Carlos es el único en la narración que representa físicamente la mezcla de las dos razas, y el sector de la población que encarna a la vez, las riquezas de dos culturas y sus desperdicios. Al percatarse de los sentimientos íntimos de su madre, el lector llega a comprender por qué abandona gustosamente Angola, y la falta de acogimiento que siente estando en Lisboa. La novela está salteada con referencias al mestizaje de Carlos y a la estricta división entre razas en las colonias portuguesas. En un momento señalado riñe con su hermana Clarisse aun estando en Angola y ella :

...diciéndome lo que nunca me habían dicho, lo que todos sabían y evitaban nombrar, los profesores, los compañeros de liceo, los amigos del café de Luanda, el camarero de la Cuca, Lena, lo que todos sabían a pesar del color de mi piel, de los labios finos, del pelo lacio, de llamar madre a mi madre de llamarme ella hijo como a los otros, de comportarse las visitas conmigo como si ignorasen quien era yo, de donde venía, de dónde fueron a buscarme, Clarisse en voz muy baja, sin rabia, casi con pena - ¿Te sientes vengado de los blancos por pegarle a una blanca?, ¿crees que eres igual que los blancos por pegarme? (81)

El reforzamiento del rechazo por parte los más cercanos se ve en su forma en este ejemplo. De nuevo vemos al personaje encasillado en su espacio intermedio, sin manera de acogerse a ningún grupo que no comparta sus mismas características.

En estas tres narraciones a menudo toda la empresa colonialista queda caracterizada en los términos más brutalmente francos. En Esplendor de Portugal el mismo título ya desvela la ironía con la que el autor se acerca a los estertores de Portugal en Angola después de 1975. Se sabe que el desmoronamiento final de la administración colonialista portuguesa se produjo rápidamente, quedando al descubierto la precariedad de su mando y la incógnita del futuro de los movimientos independentistas. Carlos describe una situacion penosa en la que un deshonesto comerciante mestizo es atosigado por soldados portugueses que destrozan su pequeño puesto de ultramarinos. El jefe de la policía amenaza con ahorcar al comerciante así proporcionando un entretenimeinto a los clientes negros de la tienda:

...los clientes repantigados en piedras con la intención de pasárselo bien con una segunda ejecución gratis más divertida que las películas antiguas que en el Día de Camoes les proyectaban en la pared de la comisaría, discursos del mariscal Carmona, desfiles de bomberos, los niños de la Mocidade Portuguesa formados en saludos romanos...los jornaleros con banderitas verdes y rojas vacilaban sin saber qué hacer con ellas, les daban un vaso de vino, un paquete de galletas y una medalla de Fátima, les gritaban -Viva la Patria -ellos respondían sin entusiasmo, que nunca los vi entusiasmados con nada salvo con las desgracias y los relojes de pulsera con correa metálica. (20)

El descontento de Carlos se manifiesta aquí, tanto con el país que supuestamente representa, Portugal, como con los angoleños que van a reemplazarlo. En su condición de mestizo representará el fracaso del colonialismo que nunca supo preparar cívica ni filosoficamente a las poblaciones indígenas, las colonialistas ni mucho menos a las mestizas.

Ramon Sénder en Imán como Lobo Antunes en Esplendor de Portugal ha optado por enfatizar la decadencia del régimen colonialista. La derrota de los españoles a manos de los marroquíes recalca la imposibilidad de mantener el poder, rehuyendo al mismo tiempo de ofrecer soluciones satisfactorias una vez terminado el conflicto. En un momento de la narración los soldados españoles han sufrido una espantosa derrota y Viance mirando en derredor exclama, "¡Claro!-piensa Viance-Nosotros somos lo que en la Prensa y en las escuelas llaman héroes. Llevar sesos de un compañero en la alpargata, criar piojos y beber orines, eso es ser héroes." (113) Justo antes de que la ofensiva se reinicie el comandante les dice a los soldados españoles, ya prácticamente derrotados, "Soldados de España!- La patria os pide" granadas y ráfagas de ametralladora ahogan su voz." (113) En resumidas cuentas la patria nada tiene que ofrecer a quien la defiende, más que destrucción y muerte.¿Qué se les pide a los españoles y a los portugueses? Que sigan atrincherándose en el poder a pesar de la imposibilidad de ganar adeptos con el proyecto colonialista. El protagonista es arrinconado y obligado a existir en el medio de dos mundos que lo rechazan igualmente.

Cuba, a su vez, e igual probablemente que Portugal y España, ha desempeñado un papel histórico que no cuadra con su peso real político o su potencial económico. A la vez, sin embargo, mandó durante décadas a sus hijos a luchar a favor del débil, haciéndoles creer que intervenían en nombre de una nación generosa. Dice el protagonista de la novela de Deolofeu para recalcar este punto:

No es fácil renunciar a creernos el ombligo del mundo, los elegidos, el todo...No es fácil renunciar a tanto absolutos. No es fácil cambiar aquella responsabilidad que me enseñaron desde chiquito. Aquel destino que crecí viendo escrito en las pancartas y los muros que me encerraban: nostros forjaremos el hombre del 2000. Aquella misión de "sepultureros históricos" que nacimos cantando y que hoy dudamos a coro: Niñito cubano/¿qué piensas hacer?/¡un mundo más justo/que el mundo de ayer!" (90)

España y Portugal obviamente también han encarnado la mentalidad aquí expuesta. Portugal fue el último poder europeo en dejar Africa, y hasta prácticamente la Revolución de los Claveles en 1975 no tenía intencion de soltar su poder político sobre Angola y Mozambique. Se veían claras señales de decadencia y de inquietud entre las poblaciones indígenas durante prácticamente todo el siglo XX pero todavía en 1972 Marcelo Caetano proclamó, "Africa no pertencece a los negros, al igual que América no pertence a los pieles rojas." (102, Robinson) Yo matizaría que también en el caso de España en Marruecos ya para principios del siglo XX había indicios de que no se iban a poder sostener nisiquiera los pequeños territorios en el Norte de Africa y que el gobierno en Madrid se encontraba en las postrimerías de su fase colonialista. En 1917 decía el diputado Rodés,

¿Es conveniente crear en Africa las escuelas que faltan en España, construir carreteras por las que tanto suspiramos en España, con el propósito de mejorar allí las razas indígenas, cuando tanta falta hace una renovación semejante en nuestro país? Y todo ¿para qué? Para no obtener jamás el afecto de los indígenas, que no se nos someten más que por temor y por los continuos favores que reciben y que nunca tendrán para nosotros fidelidad ni reconocimiento..." (292, Gómez Jordana-Souza)

Aún teniendo en cuenta este reconocimiento de debilidad, todavía se percibe que es el indígena quien no está dispuesto a aceptar los favores que tan "generosamente"se le dan.

Entre estos dos extremos ideológicos a favor o en contra del colonialismo, no se nos oculta la incomprensión que probablemente sentía la gran masa de la población portuguesa y española ante las empresas colonialistas, y también la cubana que veía marchar a miles de soldados a Africa como dice el narrador de No llores ni tengas miedo "...a pesar de no estar convencidos de su utilidad." (172) Específicamente en las tres novelas mencionadas nadie es capaz de aclarar exactamente por qué un país se impone a otro o quiere seguir con un esquema colonialista contra viento y marea, emprendiendo guerras para mantener el poder. En Esplendor de Portugal, por ejemplo, queda manifiesto el asombro de la clase gobernante blanca ante lo que cree la enorme injusticia de su sustitución en el poder por los angoleños negros. Isilda, hacendada y madre de Carlos, se niega a entender la ira de los africanos, "...asalariados con sueldos absolutamente justos, asistencia médica gratuita, medicamentos gratuitos, escuela gratuita, vivienda gratuita, libertad completa, ¿dónde están los esclavos."(221)

La angustia de Viance en Imán es evidente cuando él se encuentra inmerso en un conflicto que no entiende, :

¡Dios, Dios! ¿Qué habremos hecho pa [sic] que nos metan en este tiberio? En España nadie sabe lo que aquí pasa. De vez en cuando dicen los periódicos: "Nuestros soldados mueren en Africa", pa[sic] molestar al Gobierno; pero el pueblo y los ministros ya se han acostumbrado. ¿Bueno, y qué? Aquello está lejos, y en todo caso es la defensa de la patria, Oye, tú, muchacho: ¿sabes qué es la Patria?- El del otro lado mira desde lo hondo de las órbitas cárdenas y se encoge de hombros. Insiste Viance, obsesionado. El otro habla por fin: -El sargento nos lo dijo de quintos; pero no me acuerdo." (96)

En el caso del joven cubano, una vez incorporado a filas le queda aún por comprender el por qué del involucramiento cubano en Angola:

Después del juramento de bandera, nos hablaron más claro. "Los que estén dispuestos a ofrendar sus vidas en el cumplimiento de una misión internacionalista en cualquier parte del mundo, si fuera necesario, que den un paso al frente. Los demás, que se queden donde están." Nos miramos unos a otros, pero no nos podíamos ver. En ese instante, que dura todavía para muchos, y que hizo eterno a otros, todo a nuestro alrededor perdió su significado. Un montón de cosas que nunca nos habíamos preguntado y que, quizás, tampoco nos volveríamos a preguntar, nos encerraron." (171)

Mi suposición para este ensayo, es que en lugar de reforzar las declaraciones nacionalistas a favor del colonialismo, el punto de vista que queda patente en las tres novelas será el de incomprensión y vacilación, y por tanto, un olvido del abstracto objetivo colonial para tornarse últimamente en una búsqueda de la identidad individual. Por una parte se observa la demagogia del estado que anima a sus poblaciones a emprender guerras o mantener en pie ideas caducas, y por otra se observa el rechazo de esas ideas por parte de los tres personajes. El rechazo a mi juicio quedará más evidente. En el caso de Cuba la ideología internacionalista se aprecia en las palabras de Raúl Castro, "Gracias a Angola comprendemos en todo su alcance la enseñanza del compañero Fidel de que cuando un pueblo como el cubano ha sido capaz de combatir y sacrificarse por la libertad de otro pueblo, ¡qué no será capaz de hacer por sí mismo!" (117, Orozco) La ironía se siente en el comentario que sigue de Eliseo Alberto, al hablar él de la intervención cubana en Angola, "...los hombres y mujeres del primer territorio libre de América Latina estábamos dispuestos a pagar con sangre solidaria nuestra deuda con la humanidad. Así explicábamos las cosas."(10) Curiosamente aun siendo una novela ambientada en gran parte en Africa, en la narración de Deolofeu se hace muy poco hincapié en el propósito de las fuerzas cubanas en Angola. La omisión de Africa es en sí un reconocimiento de la poca importancia que tenía no solamente para el protagonista, sino también por extensión, para la población cubana en general. La siguiente revelación es llamativa porque ilustra que el haber ido a Africa, más que para participar en una empresa más grande, tiene como fin el llegar a conocerse a sí mismo:

Aquella fue la primera noche de mi vida que echaría en aquella guerra. Yo, "el niño lindo de la casa, el hijo de la vejez, el que había crecido abajo de la saya de su Mima, el criado con leche pedía, el dientecito de ajo, la hojita de laurel, el cocuyo, el mariconcito comunistoide de la familia y, algunas veces, quizás también la vergüenza, no hacía más que cogerme lástima en aquel bostezo en el que coincidíamos mi miedo y yo, en aquella estampida hacia mí mismo. (220)

En Imán se aprecia en el caso de Viance, que anterior a su alistamiento en el ejército, que él es representativo de miles de labradores que no pueden arreglarse la vida con las cosechas pobres: "Me daban medio pan y una cabeza de ajos para todo el día, y mi madre me decía que no se podía llevar el gasto."(42) A pesar de que parece que tiene un futuro muy limitado en una fragua en la ciudad, la estrechez económica que vive su familia no le permitirá sobrevivir, "Viance atraía el hierro-la desgracia, la violencia, a su alrededor. Pero no era él solo, sino tantos otros labradores, operarios de su clase." (47) Por lo tanto al alistarse Viance se escapa de su presente pobre y su futuro aún más precario. Pero la ruptura que se crea con ir a Marruecos no se salva con explicaciones narrativas y su existencia en el ejército no será más esperanzadora que su vida anterior, y si cabe aún mucho más difícil. Viance, por ejemplo, inicia su andadura militar por las desoladas parameras de Marruecas con las siguientes palabras, "Se adivina, más que el asombro de lo que nos rodea, la sorpresa del estado a que uno mismo ha llegado y una angustia anhelante de que pueda haber desaparecido para siempre aquella vida que se comenzó a vivir."(15) Estas palabras prefiguran lo que será definitivamente la pérdida de tanto su vida anterior a la campaña desastrosa de Annual de 1921, como la que encontraría después de escapar con vida de Marruecos, para finalmente llegar a su pueblo desaparecido debajo de las aguas del embalse construído en su ausencia. El discurso de Viance, hecho a empujones mientras contempla con horror la violencia de la emboscada de la que es objeto, ilustra al individuo inmerso en un proceso de una inutilidad completa, el mantenimiento del poder colonial, y la incomprensión del que es encargado con la responsabilidad de ondear la bandera y apoyar arengas políticas hueras de sentido. España, se entiende, ignoraba al soldado recluta que estaba abajo en el "moro," luchando por lo que se sabe pronto serían las consecuencias fatales y casi incomprensibles de la campaña en Marruecos. Al igual que esta narración las otras dos en las que me he centrado en este ensayo vendrán a decir lo mismo. Ese es el deseo, en fin, de los tres, olvidar y empezar de nuevo. Pero no será posible y la tragedia que experimentan será paralela a la tragedia colonialista y neocolonialista. Por algún extraño motivo cada uno cree que al llegar al lugar nuevo, la vida cambiará, se volverá mejor y más satisfactoria. Pero como los poderes estatales que representan pero de los que no llegan a formar parte, llegar a tierras lejanas no termina por significar sosiego de ningún tipo, sino malestar, y ultimamante rechazo no solamente de los demás pero tambien de sí mismos.

 

Notas

[1] De Esplendor..., "Ni el MPLA ni los cubanos tienen derecho a despojarme de lo que es mío." (64); "...tumbada en la cama a la espera de los cubanos, deseando que vengan los cubanos y me peguen un tiro." (67); "...tal como los cubanos... que no se sabía bien por quién o contra quién o por qué motivo combatían, como no se sabía quién los dirigía o les pagaba." (274)

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© Daniel Gier 2002
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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