La influencia de las novelas de Walter Scott en la novela histórica española El señor de Bembibre

Enrique García Díaz*

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Índice:
Introducción
La novela histórica
La novela histórica española: Influencia de Walter Scott
Ejemplos de la influencia de las obras de Scott en El señor de Bembibre de Enrique Gil y Carrasco
Conclusión
Bibliografía

Resumen: La novela histórica española se vio en sus orígenes claramente influencia por la obra del genial escritor escocés Sir Walter Scott, y sus Waverley Novels. Fueron varios los escritores españoles que se dejaron influenciar por el encanto y los paisajes románticos de su Escocia natal. Pero si hubo un escritor que se sintió más atraído que el resto es fue Enrique Gil y Carrasco, cuya obra El señor de Bembibre puede ser considerada como la más parecida a las historias de Scott. No en vano esta obra esta plagada de escenas extraídas de las Waverley Novels en concreto de novelas como Ivanhoe, The Talisman y por supuesto The Bride of Lammemoor.

Abstract: When Sir Walter Scott wrote his first novel Waverley or ‘Tis Sixty Years Since in 1814 he was not aware of the importance of it. A few years later his novels began to be translated into several languages including Spanish. These novel captivated Spanish writers to the extent of make them to write historical novels similar to the ‘Waverley Novels’. Amongst the Spanish writers who cultivated this genre we must emphasise Enrique Gil y Carrasco’s El señor de Bembibre as the most relevant Spanish historical novel. Perhaps this is the novel in which the influence of Scott is more concrete than others.
Palabras clave: Novela Histórica; influencia; Walter Scott; Gil y Carrasco.

 

0. Introducción

El objetivo que persigue este breve estudio de la novela histórica en la literatura española es demostrar la influencia que sobre ella produjo la novela histórica creada por el escritor escocés Sir Walter Scott, cuando en el año 1814 apareció publicada su obra Waverley or ‘Tis Sixty Years Since. A raíz del éxito alcanzado por esta primera novela, Scott produjo una serie de novelas que se conocieron como las “Waverley Novels”, y que cosecharon cotas inigualables hasta ahora en cuanto a ventas y éxito entre el público lector. La senda iniciada por “el bardo del norte”, uno de los apelativos con los que se conoció a Scott , produjo un flujo de novelas históricas en todas partes de Europa e incluso Norteamérica. A nadie que haya leído algún artículo o ensayo, o haya estudiado la novela histórica se le escapan nombres de escritores como Alejandro Dumas y Víctor Hugo en Francia; James Fenimore Cooper en América; León Tolstoi, Alexander Puskin o Nicolai Gogol en Rusia; Manzoni en Italia, y por supuesto en Inglaterra donde Dickens, Tackeray, Conan-Doyle, Stevenson, Ainsworth, Bulwer-Lytton, entre otros muchos que cultivaron el género en algún momento, pese a que la novela histórica siempre ha gozado de mala reputación entre los críticos.

Pero la novela histórica de Scott también influyó en gran medida en la literatura española. Como novela más ejemplar del género histórico en España hemos seleccionado la obra de Enrique Gil y Carrasco, El señor de Bembibre, por ser la que aglutina más rasgos característicos del genial escritor escocés hasta el punto de que pueda parecerle al lector que tiene entre manos una novela de Scott.

 

1. La novela histórica.

Hemos mencionado anteriormente que la novela histórica siempre ha gozado de mala fama o reputación por parte de la crítica. Esto se debe al hecho de que la novela histórica conjuga dos elementos a priori enfrentados como son la ficción y la Historia. Los propios historiadores tachan a la novela histórica de superficial e inexacta en cuanto al tratamiento de la Historia en sí misma. Califican a este género como un obstáculo para aprender Historia, pese a que este tipo de novela supuso la innovación más importante en la literatura desde el Romanticismo. No obstante cabe señalar que los historiadores tienen parte de razón, pero también parte de culpa. Es cierto que la novela histórica no narra los hechos acaecidos en la Historia de una manera exacta y fiel, sino que la altera en su propio beneficio para un mayor disfrute del público lector. Por otra parte, los historiadores se equivocan al considerar a la propia novela como un manual histórico para aprender Historia. Se la puede considerar como un vehículo más que nos permite acercarnos a unos hechos que sucedieron en el pasado más o menos cercano al autor. Y es ante todo ficción y como tal debe ser considerada. La historia o trama de la novela surge de la mente del escritor que posteriormente la emplaza en una marco histórico auténtico o ficticio. Así mismo puebla esa novela de personajes históricos extraídos de enciclopedias y diccionarios como señala Umberto Eco [1]. Es por esto que el novelista histórico tiene la ventaja frente al historiador de fabular y modificar la Historia y sus acontecimientos a su antojo, porque está tratando con ficción. De aquí se desprende la definición que de novela histórica se suele hacer, y que no es otra que “una novela de aventuras en un entramado histórico”. Y frente al escritor encontramos al historiador que por su parte debe plasmar los acontecimientos históricos tal y como sucedieron sin alterarlos ni un ápice.

El escritor de este tipo de novelas deberá documentarse y ofrecer cierto rigor histórico de lo narrado en su obra, y sabrá ocultar sus carencias históricas con una buena trama. Pero debemos considerar el hecho de que la buena novela histórica deberá nutrirse de elementos ficticios e históricos a partes iguales, de manera que la trama no oscurezca los datos históricos; ni estos superen a la misma. A ello debemos añadir el hecho de que el escritor puede convertir a personajes de ficción en verdaderas figuras históricas, relegando a un segundo plano a los verdaderos protagonistas de la Historia. Es característica propia de este género que el autor ensalce los valores y atributos del héroe ficticio oscureciendo con ello la labor desempeñada en la propia Historia por los reyes o príncipes que aparecen en la novela. El lector de esta clase de obras habita por así decirlo en el mismo espacio temporal que el autor convirtiéndose en mudo testigo de la acción. El escritor pretende plasmar en el texto la imagen de una época pasada, y transmitírsela al lector de tal modo que él conozca el estilo de vida y las costumbres de un período en la que no ha habitado. De ello se desprende que las novelas históricas se narren en tercera persona dotando al texto de cierta objetividad, que no tendría si se narrara en primera. Este hecho sería contraproducente pues el escritor no es ni ha sido testigo directo de la acción que narra. Scott decía que para escribir una novela histórica bastaba con remontarse sesenta años en el pasado. Esto implica el hecho indicado de la narración en tercera persona.

Para concluir este apartado baste señalar que la novela histórica es un patrón de fórmulas y recursos que se repiten constantemente. Es un género popular nacido a la sombra de la propia Historia, y que no importa si es fiel a ella o no, lo que cuenta es que es literatura y como tal debe ser considerada. Según Dumas, al cual se le atribuye esta sentencia, “la novela tiene derecho a violar a la Historia con tal de que los bastardos engendrados sobrevivan” [2].

 

2. La novela histórica española: Influencia de Walter Scott.

Las novelas de Walter Scott se tradujeron muy pronto en España; entre 1829 y 1832 puede decirse que casi toda su obra se había traducido, muestra del interés que despertaba no sólo en los escritores, sino en el público que solicitaba sus libros. Ello produjo un creciente flujo de imitadores, pero que poco o nada tenían que ver con el estilo implantado por el escritor escocés. Entre estos encontramos escritores como Ramiro López Soler Los bandos de Castilla o El caballero del cisne; Telesforo Trueba y Cossío exiliado en Londres y escritor en lengua inglesa y su novela Gómes Arias or the Moors of the Alpujarras. Larra con El doncel de Don Enrique el Doliente o Martínez de la Rosa con Doña Isabel de Solís, Reina de Granada. José de Espronceda con Sancho Saldaña o el castellano de Cuéllar; José García Villalta tal vez uno de los escritores donde la influencia de Scott es más acusada con su obra El golpe en vago, y que contiene escenas y elementos muy parejos a las obras Ivanhoe y Guy Mannering. Pero tal vez El señor de Bembibre sea la novela histórica en la literatura española más famosa de la época, y que mejor recoge esa influencia de Scott.

Pero dicha influencia no terminó con el fin de una época dentro de la literatura española. Escritores posteriores a Gil y Carrasco cultivaron también el género centrando la trama de sus novelas en la historia de España. Así, encontramos las obras de Galdós Episodios Nacionales; Valle-Inclán La guerra Carlista; Pereda Pedro Sánchez; Baroja Zalacaín el aventurero; y Unamuno Paz en la Guerra. Incluso en la narrativa española contemporánea encontramos autores de la talla de Terenci Moix y sus obras sobre el antiguo Egipto, Pérez- Reverte con su saga del Capitán Alatriste, Antonio Gala, Francisco Umbral, Vázquez Figueroa entre otros también se han sentido atraídos por la necesidad de escribir una novela histórica en algún momento de su dilatada carrera literaria. Como podemos comprobar por esta relación de escritores españoles que cultivan este género la senda iniciada por Scott en 1814 con Waverley es muy transitada, no sólo en España sino en el mundo entero.

La estructura de las novelas históricas españolas difiere muy poco de las de Scott. El argumento de dichas obras es bastante convencional como veremos a continuación al analizar el señor de Bembibre. Las novelas de Scott se basan en el enfrentamiento entre dos partes por motivos religiosos (Protestantes y Católicos); políticos (Whigs y Tories); monárquicos (Jacobitas y Hannoverian), pero que en definitiva simbolizan la lucha entre el pasado y el presente. El progreso que avanza imparable sin que nada ni nadie pueda detenerlo. En sus novelas encontramos una mezcla de nostalgia por el pasado de Escocia, pero también cierta esperanza por la prosperidad que se proyecta en el futuro más inmediato de su país. El héroe de sus novelas en un caballero de clase media que se ve inmerso en medio de ese enfrentamiento sin decantarse de forma explícita por uno u otro bando. La heroína presa de una amor por el héroe que la hace enfrentarse a numerosos obstáculos para lograr su fin: el matrimonio con él al final de la novela.

Este esquema explicado a grandes rasgos se repite también en la novela histórica en España, donde aparece el enfrentamiento ideológico entre padres e hijos. Los amores imposibles entre enamorados sin el beneplácito de los padres de una de las partes, en este caso los de la heroína de la novela; o la muerte de ambos enamorados al final de la novela de forma placentera, aunque no por ello menos trágica que se percibe a lo largo de la trama. Con estos ingredientes, que como decimos pueblan los relatos históricos o dramáticos, el lector se ve inmerso en un entramado que ofrece pocas sorpresas o variantes que difieran del relato propio del Romanticismo. De modo que el lector se encontrará, como señalábamos anteriormente al definir a la novela histórica, con una serie de arquetipos y patrones que se repiten constantemente sin nada nuevo.

 

3. Ejemplos de la influencia de Walter Scott en la obra El señor de Bembibre de Enrique Gil y Carrasco.

Para encontrar las fuentes literarias empleadas por Gil y Carrasco en la concepción de la novela, como señala Jean Louis Pinoche [3], habría que buscar en la Biblia. El citado crítico también señala los trabajos de Dante, Jorge Manrique y el propio Cervantes así como extranjeros como Chateaubriand . Sin embargo, en este apartado la crítica ha sido más explícita y no ha dudado en relacionar la novela con las obras de Walter Scott y en concreto con Ivanhoe y The Bride of Lammermoor (La novia de Lammermoor) No obstante podemos hallar alguna similitud con otra de las obras del genial escritor como es The Talisman.(El talismán) [4]

E. Allison Peers se decanta por el paralelismo existente entre las mencionadas obras del escritor escocés y la de Gil y Carrasco. Sin embargo dicho autor no se muestra del todo convencido de que Gil imitara a Scott pese al hecho de que posiblemente lo leyera. [5] La incidencia de Scott en El señor de Bembibre se fundamenta principalmente en el argumento además de algún recurso característico del escritor escocés. Para comenzar con el estudio nos centraremos en el argumento de la novela. Lo primero que encontramos es el enfrentamiento entre las casas de Arganza y la de Bembibre ejemplificados en los personajes principales de la novela: Beatriz y don Álvaro. Este enfrentamiento nos recuerda al que en la obra de Scott La novia de Lammermoor llevan a cabo las familias de Ashton y Ravenswood. Lucy Ashton está enamorada de Edgar Ravenswood, pero su apellido y situación social no son del agrado de los padres de Lucy. Ellos no quieren emparentarse con esa casa, y por ello la obligan a casarse con Hayston de Bucklaw. El motivo principal de ese rechazo en ambas novelas es la condición social del héroe como ya hemos mencionado. Y mientras que don Álvaro está emparentado con los Templarios, el apellido Ravenswood es sinónimo de alta traición por defender la causa de los Estuardo en el año 1689 [6]. Traición cometida por Allan, padre del héroe de la novela. Es significativo que los Ravenswood pertenezcan a una de las familias más antiguas de Escocia, y que como único representante de la familia quede Edgar. Esto mismo sucede con don Álvaro quien junto con su tío “eran los dos únicos miembros que quedaban de aquella raza ilustre y numerosa” (Gil y Carrasco 2001: 79). En ambos casos observamos como tanto la familia Ravenswood, como la orden del Temple de la cual desciende don Álvaro se encuentran en una situación ruinosa. También podemos observar una paralelismo entre dicha orden y la situación por la cual atraviesa Escocia en la novela de Scott. Tanto el Temple como Escocia deben enfrentarse a los cambios que conlleva el progreso. Ambos representan al pasado glorioso, pero deben desaparecer dejando paso a un futuro más prometedor. Escocia se encuentra en los años previos a su unión con Inglaterra, y por lo tanto a la extinción de sus valores tradicionales. Algo similar ocurre con la orden del Temple en El señor de Bembibre la cual después de haber servido fielmente a la Iglesia es acusada de brujería y de fomentar los pactos con el diablo con el fin de acabar con ella. Don Rodrigo se lamenta por la suerte que corre la orden, y que nos hace recordar al lamento de Caleb Balderston por la destrucción de la familia Ravenswood.

Una coincidencia más entre los dos héroes de las dos novelas sería el hecho de que los Ravenswood han sido los guardianes del sello de Escocia ostentando el cargo de Lord Keeper. De igual modo don Álvaro es el señor de Bembibre y miembro de la orden del Temple que posteriormente abandona. Por lo que respecta a su muerte ambos escritores difieren en la forma. Mientras que Edgar Ravenswood se hunde en las arenas movedizas la mañana en que acude a batirse en duelo con el padre de Lucy, William, don Álvaro tras conocer la muerte de Beatriz ingresa en un convento en Tierra Santa, y con el paso del tiempo regresa al Monasterio de San Pedro de Montes para acabar sus días. Su muerte está rodeada de misterio.

Por lo que respecta a la heroína de ambas novelas Beatriz y Lucy su comportamiento y destino trágico es idéntico. Ambas se ven forzadas por sus respectivos padres a casarse con un hombre al que no aman con el único propósito de satisfacer ellos sus ansias de poder. El resultado es el mismo tanto en El señor de Bembibre como en La novia de Lamermoor: el desfallecimiento y debilitamiento de la protagonista. El lector es testigo de cómo su vida va apagando lentamente debido a no ver satisfechos los deseos de su corazón. Y es aquí donde podemos encontrar otra diferencia entre ambas novelas. Mientras en la obra de Scott Lucy apuñala a su marido en un intento por matarlo, Beatriz ni quisiera llega a casarse pues su pretendiente fallece en el asalto al castillo de los templarios. La relación entre Álvaro y Gutiérrez Saldaña es pareja a la que mantienen Ravenswood con el misterioso Marques de A. En ambos casos tanto Saldaña como el marqués actúan como protectores casi podríamos decir que como padres de los respectivos don Álvaro y Ravenswood, y en todo momento está dispuestos a ayudarles en sus empresas.

Pero no sólo la influencia de La novia de Lammermoor está presente en El señor de Bembibre. Señalábamos en la introducción que ciertos pasajes de novelas como Ivanhoe o El talismán también pueden reconocerse aquí. El asedio al castillo de los Templarios es un reproducción del asalto por parte de los sajones al castillo de Torquilstone en Ivanhoe. Así mismo la figura del misterioso caballero negro que no es otro que don Álvaro también aparece reflejado en la novela de Scott cuando Ricardo Corazón de León aparece en las Lizas de Ashby-de-la- Zouche para combatir al lado de los sajones. No obstante esta figura está muy extendida en la literatura de aventuras. Un tercer elemento de cohesión entre ambas novelas sería el personaje de Millán que nos recuerda al Wamba de Ivanhoe el cual no se separa de su amo y señor. El recurso del disfraz, tan extendido en las Waverley Novels de Scott, también está aquí presente cuando don Álvaro se disfraza con ropas poco apropiadas para su condición social para acudir a la entrevista con Beatriz en el convento. Esta escena tiene su fiel reflejo en Ivanhoe cuando Wamba se disfraza de monje para entrar en Torquilstone y cambiarse por Cedric.

Otro aspecto que traemos aquí hace referencia a la novela El talismán, y que tiene en la obra de Gil y Carrasco una escena similar. Cuando don Álvaro cae herido, es puesto por don Juan de Lara bajo los cuidados del rabino Ben Simuel, quien le administra una serie de brebajes para que pueda descansar y recobrarse. Esta escena nos recuerda aquella en la que el rey Ricardo, aquejado por la fiebre producida por el sol del desierto de Siria, yace en la cama atendido por el médico personal del sultán Saladino, Hakim. Este le da de beber ciertos filtros producidos por la joya que da título a la novela de Scott. Cabe señalar que dicho médico no es otro que el propio Saladino disfrazado por Scott para entrar en el campamento de los francos.

El último punto al que dedicaremos un breve análisis es el recurso del manuscrito con el que Gil y Carrasco concluye la novela. En este nos da debida cuenta de cómo lo encontró, y se decidió a transcribirlo. De aquí se deriva la explicación de que ciertos hechos queden oscurecidos como por ejemplo la muerte de don Álvaro. El truco o recurso del manuscrito es una práctica muy extendida en la novela histórica. Scott hizo gala de este en la practica totalidad de sus novelas. Sin ir más lejos Ivanhoe se encuentra basado en el manuscrito anglo-normando propiedad de Sir Arthur Wardour, el cual lo guardaba celosamente en un cajón de su escritorio personal. La novia de Lammermoor se basa en la recopilación de notas, dibujos y comentarios que Dick Tinto ha escuchado a una anciana de una localidad, y que posteriormente transmite a Peter Pattieson quien lo transcribe. Estos son sólo dos ejemplos. El propósito del manuscrito hallado, o donado, o comprado en una subasta por el autor de la novela no es otro que ocultar sus carencias históricas. De este modo el autor se desmarca de la veracidad de los hechos narrados atribuyendo esa responsabilidad al manuscrito.

 

4. Conclusión.

La conclusión a la que podemos llegar una vez analizada la novela El señor de Bembibre es que el influjo de Walter Scott y de sus novelas está presente. Pero tampoco debemos ver, leer o considerar la novela histórica española en general como una copia de la obra de Scott. Ni debemos hacerlo a la hora de leer El señor de Bembibre por que perderíamos parte de su significado. Al igual que hemos resaltado las similitudes también existen diferencias. Es cierto que Walter Scott influyó en gran medida en la literatura universal, y más en concreto en la novela histórica. Queda claro que el argumento es bastante similar. Pero también es cierto que la obra de Gil y Carrasco comparte rasgos con otras obras del genial escritor escocés. No se trata de restar méritos a la novela histórica española por el hecho de verse influenciada por las Waverley Novels sino resaltar aquellos matices de similitud entre ambas literaturas.

El lector que se acerque a El señor de Bembibre encontrará una serie de elementos y recursos que se emplean constantemente en la novela histórica universal. Y siempre debe tener en cuenta que está tratando con literatura, con ficción, y nunca con historia. El señor de Bembibre podría analizarse también desde el punto de vista histórico, y comprobar hasta que punto Gil y Carrasco altera los acontecimientos. Dejando a un lado estas perspectivas de estudio la novela es un relato dinámico y ordenado lo que la ha convertido en el estandarte de la novela histórica de la literatura española.

 

NOTAS:

[1] Umberto Eco. Apostillas al Nombre de la Rosa, Barcelona: Lumen, 1984, pp: 78-81.

[2] Citado por Román Álvarez Rodríguez en su edición de El corazón de Mid-Lothian, de Walter Scott, Madrid, Cátedra, 1988, p. 12.

[3] Jean Louis Picoche, Un romantique espagnol: Enrique Gil y Carrasco (1815-1846, trad. Un romántico español: Enrique Gil y Carrasco (1815 1846), Madrid, Gredos, 1978, pp. 1433-36

[4] En este aspecto he de mostrar mi total acuerdo con la crítica ya que mis estudios de Doctorado en la Universidad de Salamanca, y gran parte de mi producción investigadora se centra en la novelística de Scott

[5] E. Allison Peers, “Studies in the influence of Sir Walter Scott in Spain” Revue Hispanique, LXVIII, 1926, pp.1-160. Cap. III pp. 70-91 capítulo dedicado a Gil y Carrasco.

[6] En el año 1689 el monarca Jacobo Estuardo fue derrotado por Guillermo de Orange obligándolo a rendirse. Posteriormente huyó a Francia donde residió hasta que en el año 1715 reclamó sus derechos al trono. Este hecho se conoce como la rebelión jacobita de 1715.

 

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* Enrique García Díaz. Doctorando en el Dpto. de Filología inglesa de la Universidad de Salamanca.

 

© Enrique García Díaz 2006

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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